Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

5 jun 2015

Delpozo, puntadas de ambición............................................................ Carmen Mañana

La casa, con Josep Font al frente, es un milagro en la moda española, donde muchos diseñadores han sucumbido por la crisis.

La artesana Elisa Vieria cose unas flores. / Fede Serra

Pedro Trolez (Madrid, 1961) lleva un impoluto traje gris, castellanos y una revista femenina debajo del brazo
. Se trata de InStyle, una de las cabeceras más vendidas en Estados Unidos.
 En su reportaje central, la actriz Sarah Jessica Parker –icono de estilo global– luce vestidos de Chanel, Valentino, Prada y de una marca fun
dada en Madrid en 1974: la que él preside, Delpozo. “¿Que si estamos felices? No especialmente. Trabajamos para posicionarnos entre estas firmas de lujo.
El problema sería no estarlo”, argumenta sin inmutarse. Aunque se empeñe en restarle importancia, el hecho de que una firma española haya logrado conquistar a medios y crítica internacionales resulta extraordinario
. Un adjetivo que también describe la naturaleza del proyecto capitaneado por el creador Josep Font y avalado por la compañía Perfumes y Diseño
. Porque Delpozo constituye un ejemplo perfecto de matrimonio entre industria y diseño, una sinergia asentada en Francia o Italia y tan inusual como necesaria dentro de la moda española.
Prendas sobre maniquíes en la sede de Madrid. / Fede Serra
La crisis ha agudizado la bipolaridad de este sector, que facturó casi 15.000 millones de euros y obtuvo unos beneficios de 240 millones en 2011, el último ejercicio analizado por la Encuesta Industrial de Empresa del Instituto Nacional de Estadística.
 Mientras gigantes de la distribución como Inditex, Mango o Pronovias crecen imparables, la mayor parte de los diseñadores, asfixiados por la recesión, han dejado hace ya tiempo de producir colecciones de prêt-à-porter.
 Los más exitosos sobreviven gracias a la costura a medida y las licencias: de trajes de comunión a fundas de móviles.
 Los menos afortunados han sucumbido o se enfrentan a concursos de acreedores.
 En esa situación se han visto firmas tan conocidas como Sita Murt, Victorio & Lucchino y Devota & Lomba
. Solo en los últimos años han empezado a forjarse los primeros vínculos sólidos entre fabricantes y creadores españoles.
 En 2012, Carmen March, que clausuró su propia marca en 2010, fue nombrada directora creativa de Pedro del Hierro Madrid, propiedad del grupo Cortefiel.
 Ese mismo año, Juanjo Oliva comenzó a diseñar para una firma perteneciente a El Corte Inglés y con precios asequibles, Elogy.
 Y Trolez tomó las riendas de Delpozo: “Nuestra intención es demostrar que en España se puede crear una marca de moda de lujo”.
 Y lo cierto es que están más cerca de conseguirlo de lo que nadie ha estado.
 Al menos desde que el grupo francés Louis Vuitton Moët Hennessy comprase, hace 18 años, Loewe, la mítica firma marroquinera establecida en Madrid en 1846.
Pero no todo han sido luces.
 El nuevo capítulo de Delpozo partió de un punto de inflexión dramático.
 En agosto de 2011 fallecía Jesús del Pozo (Madrid, 1946), fundador de la casa que lleva su nombre y una de las figuras más notorias de la moda contemporánea española
. Inmediatamente después, la compañía Perfumes y Diseño –que produce su línea de fragancias desde 1992– adquirió la marca, cambió su nombre por Delpozo y fichó como director creativo a Josep Font (Barcelona, 1964)
. Trolez asegura que tardó “cinco segundos” en decidirse a comprar.
“No teníamos ni idea de moda, pero cogimos como referencia el mejor sistema, el francés, y lo copiamos: seguimos los pasos que dio Bernard Arnault [propietario del conglomerado Louis Vuitton Moët Hennessy] cuando se hizo con Dior.
 Nuestra motivación no era proteger la división de perfumes
. No compramos para defendernos, porque defenderse es de cobardes.
 Compramos para construir algo nuevo”.

Con solo cuatro colecciones a sus espaldas, el nuevo Delpozo ha logrado situarse en los puntos de venta más relevantes del mundo (Open Ceremony, Net-a-Porter, Harvey Nichols…), abrir su propia tienda en Miami, vestir a la actriz Cate Blanchett en la alfombra roja de Cannes y llevar sus creaciones hasta los armarios de prescriptoras de estilo como Olivia Palermo o Indre Rockefeller. Esta última quedó “tan fascinada” por el trabajo de Josep Font que el pasado marzo decidió abandonar su puesto como responsable de la plataforma de lujo Moda Operandi para convertirse en presidenta de la firma española en Estados Unidos.
 “El producto es bello; la calidad, excepcional, y su personalidad, única.
 Tiene un gran potencial a nivel global. El reto será que Delpozo pase de ser la marca que tienes que conocer a la marca que tienes que tener”, explica la que fuera asistente de la directora de la edición estadounidense de Vogue, Anna Wintour.
“Pensábamos ir creciendo así.
 Pero vamos catapultados”, Josep Font abate su mano desde los 45 grados hasta la vertical. Mientras habla, pasea la mirada por los enormes ventanales de la planta 37ª de un rascacielos de Nueva York. Un espacio que, al día siguiente, acogerá su tercer y último desfile hasta la fecha en esta ciudad.
 De fondo, el río Hudson.
 En primer plano, un alarde de ingeniería del patronaje: la colección para el próximo otoño/invierno de Delpozo
. La web Style.com –líder de visitas en el sector– retransmitirá en ­streaming la presentación, un honor que la marca comparte con Céline, Valentino o Lanvin.
 En su abarrotada primera fila tomarán nota las editoras de los principales medios estadounidenses: de Women’s Wear Daily a The New York Times. “Si gustas en Manhattan, a los dos minutos el mundo entero te está mirando”, reflexiona el diseñador.
El espíritu internacional que define la nueva era de Delpozo responde, según su presidente, a una realidad empresarial.
 “Hicimos el primer desfile de esta etapa en Madrid por respeto, pero también como un adiós. El principal problema de la moda española es la palabra ‘española’.
 Abres cinco tiendas en Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia… y luego, ¿qué? ¿Se ha terminado el negocio?
 La moda es global. Y punto pelota.
 Todos los que trabajan con la mirada cortoplacista de la Marca España están errados: ese concepto es una entelequia.
Yo busco crear una firma sólida, y si además tiene un origen español, estupendo”, sentencia el responsable de Perfumes y Diseño, que también fabrica y distribuye las fragancias de Tous y Roberto Verino.
Han vestido a Cate Blanchett en Cannes y atraído a prescriptoras de estilo como Indre Rockefeller
Los datos respaldan parte de su discurso.
 El año pasado, el 45% de la facturación de las firmas españolas correspondió a la exportación, según un informe del portal especializado Modaes
. En el caso de Mango, el mercado local solo representa el 16% de sus ventas.
 En el de Inditex, el 20%; el mismo porcentaje que supone para la compañía de Trolez.
Que el presidente no conoce la palabra miedo es algo que puede constatar Ainhoa García (Elgoibar, Euskadi, 1970), directora de la firma madrileña desde hace una década. “Nuestro espíritu se corresponde más con el de una start-up que con el de una compañía con 40 años de historia”, bromea. La vertiginosa metamorfosis que ha protagonizado Delpozo certifica sus palabras.
 Cuando Perfumes y Diseño tomó el control de la casa en febrero de 2012, lo primero que hizo fue poner en marcha un proceso de selección para suceder al malogrado Jesús del Pozo
. Un mes después, Josep Font era elegido, según cuenta el presidente, “entre más de 14 primeras espadas internacionales [solo dos de los candidatos eran españoles]”
. El diseñador catalán venía avalado por 18 años de experiencia al frente de su propia marca, cuatro en la alta costura de París, y una original sensibilidad que lo ha situado entre los creadores más reputados de su generación.
La veintena de empleados que componían entonces la casa contaron con menos de seis meses para adaptarse a sus códigos, antes de presentar su primera colección conjunta.
 “Conseguimos superar este reto porque, aunque la recesión nos afectó profundamente ­durante la última etapa de Jesús [del Pozo], hicimos una cosa muy bien: mantener el atelier, nuestro saber hacer artesanal, la base sin la que el nuevo proyecto no hubiese triunfado”, defiende la directora.
Resistir fue complicado. España perdió casi la mitad de las empresas dedicadas a la elaboración textil entre 2002 y 2012, según recoge el informe Strategic research center, elaborado por la EAE Business School
. En ese mismo periodo, la producción en China creció un 46%.
Pese a lo extenuantes que resultaron estos años de crisis, Trolez no se planteó entrar como socio capitalista de la firma.
“Habría sido pretencioso. ¿Cómo voy a enseñarle yo a un genio a llevar su proyecto?
 Además, jamás se me hubiese ocurrido meterme en negocios con un amigo: pierdes el negocio y lo pierdes a él”.
Josep Font. / Fede Serra
García asegura que el creador se sentiría hoy satisfecho al comprobar que la marca con la que se ganó un hueco en la historia de la moda española “ha conseguido trascender”
. Que una compañía sobreviva a su fundador es, de nuevo, algo muy habitual entre otros países, pero no en España, donde solo ­Delpozo y Pedro del Hierro, con Carmen March a la cabeza, lo han logrado
. En Francia o Reino Unido la lista es interminable: Alexander ­McQueen, Balenciaga, Dior, Saint Laurent, Balmain, Chanel…
Ainhoa García reconoce que el hecho de que el diseñador madrileño y el catalán compartan la misma metodología de trabajo ha facilitado la transición. Font, como Del Pozo, emplea una técnica poco común.
 “Más lenta, pero más segura”, según el actual director creativo, y que consiste en construir la prenda sobre el maniquí, para después plasmar ese diseño en un dibujo del que finalmente se extraerá el patrón.
“Además de su pasión por la volumetría, la estructura y la gestión del color, les une un proceso creativo muy intenso y singular.
Aunque es verdad que Josep ha subido el listón”, resume García.
No ha sido el único.
 La primera directriz de la estrategia impuesta por Trolez fue definir un nuevo target de consumidoras para Delpozo: mujeres que aspiran a lo que en la casa se denomina lujo personal.
“Hablamos de un público que, frente a las megamarchas globales y omnipresentes, valoran la calidad, el saber hacer y la diferenciación”, enumera Font.
 Clientas que no buscan hacer ostentación de su estatus, pero a las que no les tiembla la mano ni la cartera al pagar los 15.000 euros que puede llegar a costar, por ejemplo, uno de sus vestidos de novia.
Con este objetivo en mente, el diseñador ha apostado por una mayor complejidad en las piezas, una calidad en los acabados que – defiende– “no tiene nada que envidiar a la alta costura” y un ambicioso trabajo de desarrollo de bordados. Font quiere convertir el zurcido en la nueva seña de identidad de la casa, lo que ha obligado a formar a todo el equipo en esta disciplina y a reclutar a artesanos especializados
. Entre ellos se encuentra la joven Elisa Vieira Novás, discípula de la escuela parisiense de Lesage, que es una de las mejores del mundo en esa especialidad, además de proveedora desde hace décadas de casas como Chanel.
 Con paciencia de madre y precisión de neurocirujano enhebra diminutos abalorios y lentejuelas. Más de media hora por flor
. Veinte flores por vestido.
Hicimos una cosa muy bien: mantener el ‘atelier’, nuestro saber hacer artesanal, la base. sin ella no habríamos triunfado”
En estos dos últimos años, el taller de ­Delpozo ha aumentado hasta el medio centenar de empleados. Y ante los planes de expansión del presidente, la gestión del crecimiento se ha convertido en el gran reto de la marca.
 Pedro Trolez confía en que en menos de tres años contarán con una colección de complementos –que viene a reforzar las divisiones de calzado y novias–, además de tiendas propias en Nueva York, Beverly Hills, Dubái, Abu Dabi y Kuwait
. “En Madrid tenemos boutique porque debemos tenerla. Si fuéramos franceses, quizá no hubiésemos abierto en España, pero la verdad es que funciona muy bien”, remata el presidente.
La riqueza de las prendas ideadas por Font supone un desafío añadido al salto en la producción. García asegura que han “agotado” todos los talleres españoles –“las pequeñas manos”– capaces de industrializar la escultórica sastrería o los exquisitos apliques que identifican las creaciones de Delpozo.
 “Trabajamos incluso con los artesanos que hacen los mantos de las vírgenes en Sevilla, porque la consigna de Pedro [Trolez] es que, mientras podamos, fabriquemos todo en España”, revela la directora de la marca.
 El presidente, no sin resignación, ha capitulado. “Lamentablemente, aquí todo el entramado del lujo se ha perdido y no podemos permitirnos esperar a que resurja.
Tendremos que salir fuera en busca de esa capacitación
. Eso sí, nunca iremos a China, como otros. No es serio”.
De momento, fabrican sus zapatos en Venecia.
Por si todo esto no fuera suficiente, Trolez quiere reformular la división de perfumes de la casa, que se inauguró hace 22 años con Duende.
“Vamos a contar con una primera y una segunda marca
. Algo muy común en la moda, pero inédito en el mundo de las fragancias”.
 Su intención es mantener la línea Halloween, presentada en 1997 y que se distribuirá bajo la etiqueta JP. Y lanzar en 2016 “la primera propuesta de la nueva era, diseñada por Josep Font y con el sello Delpozo”.

 

Los tiempos de la ira......................................................Luisgé Martín

Una de las grandes novelas políticas de la literatura, ‘Las uvas de la ira’, de John Steinbeck, describe con precisión la devastación del mundo de hoy.

Steinbeck, visto por Sciammarella.
Una familia se ve obligada a abandonar su casa, desahuciada por el banco, y viaja a otro lugar en busca de una vida mejor.
 Al final de la travesía, sin embargo, esa familia descubre que el lugar al que ha llegado no es ni mucho menos el paraíso: sus habitantes les insultan y les rechazan por intrusos, no encuentran una casa en la que asentarse, no hay demasiado trabajo y los salarios son tan miserables que no les permiten vivir con dignidad:
“Suponte que tú ofreces un empleo y sólo hay un tío que quiera trabajar
. Tienes que pagarle lo que pida. Pero […] supón que haya cien hombres interesados en el empleo; que tengan hijos y estén hambrientos. […] Imagínate que con cinco centavos, al menos, se pueda comprar algo para los críos.
 Y tienes cien hombres. Ofréceles cinco centavos y se matarán unos a otros por el trabajo”.
¿Hay alguna novela escrita recientemente, en cualquier lengua, que describa con tanta precisión el mundo en el que vivimos, los éxodos migratorios y la devastación laboral derivada de la crisis económica de 2008? Probablemente, no
 Ésta habla de nosotros, de nuestra sociedad, de nuestros días, pero fue escrita en 1939 por John Steinbeck. Las uvas de la ira es una de las grandes novelas políticas de la historia de la literatura y conserva, además, todo su vigor narrativo: después de haberla leído, como después de haber leído Los hermanos Karamazov o Cien años de soledad, uno tiene la sensación de que le ha pasado un tren por encima.
No se trata de una novela ideológica
. Aunque fue prohibida, quemada públicamente y calificada de manifiesto comunista, sólo difunde lo que predican la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los Evangelios y cualquier libro de paz: la dignidad humana y la justicia social.
 Sus héroes épicos son seres mansos y laboriosos
. Buscan un trabajo con el que poder alimentarse y pagar una casa humilde.
Aunque fue prohibida y calificada de comunista, la novela solo difunde lo que predican los Derechos umanos y los Evangelios
Tres años antes de publicar la novela, Steinbeck había realizado para The San Francisco Sun una serie de magistrales crónicas sobre la América de la Gran Depresión, reunidas luego en Los vagabundos de la cosecha (Libros del Asteroide, 2007).
La realidad que el autor conoció en aquel encargo periodístico fue la materia prima de Las uvas de la ira: hechos históricos, personajes de carne y hueso, miserias verdaderas.
Hay, sin duda, en la novela algo que hoy sigue siendo realmente subversivo: el convencimiento de que en determinadas circunstancias la violencia es el único modo de alcanzar justicia o de seguir peleando por ella.
 El título está tomado de un pasaje elocuente:
 “En los ojos de los hambrientos hay una ira creciente.
 En las almas de las personas, las uvas de la ira se están llenando y se vuelven pesadas, […] listas para la vendimia”.
Tom Joad, el joven protagonista al que puso rostro Henry Fonda en la película de John Ford, ha estado en la cárcel por un homicidio y vuelve a matar ahora, en un instante de cólera, a un guardián violento que protege los intereses de los ricos. Steinbeck —su discurso moral— no le condena.
 El lector tampoco, pues comprende que, en el mundo nada irreal de la novela, ésa es la única vía que les queda a los desharrapados para defenderse.
Las uvas de la ira tiene un final prodigioso que mezcla el horror y la esperanza: la hija mayor de la familia Joad, que por sus pésimas condiciones de vida acaba de dar a luz a un bebé muerto, amamanta con su leche a un hombre que está agonizando por el hambre.
Todas las grandezas y las desventuras de la naturaleza humana en un solo gesto simbólico.

 

Cuando el cine español me hace feliz........................................................... Carlos Boyero

Carlos Boyero analiza el programa 'Historia de nuestro cine' de La 2 que, a lo largo de tres años y 700 películas, ofrece un viaje por el cine español desde los años 40 hasta 2000.

Después de practicar conmigo durante cuarenta años el generoso arte de la amistad, continúa siendo tarea imposible que, cada vez que le pregunto al director José Luis García Sánchez su juicio sobre cualquier película española que yo no haya visto aún, me responda algo distinto a: “Es cojonuda”. Forma parte de un juego, y mi interrogatorio es absurdo a estas alturas, pero él se lo toma muy en serio.
 Y es alguien en posesión de una inteligencia privilegiada, inmensa gracia, un espíritu burlón.
 Pero, además de conocer hasta la extenuación la historia del cine español, le profesa auténtico amor, siente comprensión y simpatía hacia la caspa, cree que este cine ha sido siempre un testimonio impagable de la auténtica realidad de este país
. No le interesa el cine, esa cosa abstracta o soñadora, solo el que se ha parido aquí, el que refleja nuestras señas de identidad para bien y para mal.
Esa militancia en nuestras esencias por parte de un escéptico sobre casi todo y dotado de insobornable sentido crítico me alucina tanto como la desdeñosa actitud de tanta gente de orden, expresada con esta arrogante declaración de principios:
“Yo no veo jamás cine español porque es una mierda”
. Y se quedan tan contentos.
Me produce idéntica vergüenza ajena el vomitivo triunfalismo de tantos profesionales del negocio y sus voceros de los medios, declarando falacias tan grotescas como que el cine español es premiado y triunfa en todo el mundo, como los que lo repudian con descerebrada generalización
. Aunque dudo que incluyan el entrañable Cine de barrio en su furiosa descalificación.
Alfredo Landa y Terele Pávez, en 'Los santos inocentes' / EL PAÍS
Por ello, puede ser muy revelador que la gente joven pueda juzgar por sí misma y el público mayor confirmar sus prejuicios, su fobia, su respeto o su admiración sobre una amplia y selectiva revisión de lo que se ha rodado en este país.
 La 2 va a exhibir casi 700 películas españolas, cinco por semana, a lo largo de tres años. Imagino que serán copias adecentadas.
 También comentadas por especialistas, entre otros por mi ilustrado amigo del alma Pepe.
No he visto todavía el programa, pero tengo curiosidad por revisar o conocer por primera vez películas españolas que abarcan el siglo XX.
 También flipo agradablemente con que cine en blanco y negro sea exhibido en una televisión. Más de un espectador va a creer que nos han invadido los marcianos.
Pero yo tengo mi filmoteca casera.
 Es muy abundante.
 Y si he tratado de no engañarme jamás respecto al cine que me gusta y el que no me gusta, ya no tengo edad ni me queda tiempo para andar con experimentos.
 Figuran en ella casi todas las películas que he amado, que sigo amando, sin la menor sombra de divorcio
. Y otras que me siguen entreteniendo o intrigando, sin concederle ni un minuto al aburrimiento prestigioso.

Un refugio

Acorazas tu soledad y encuentras tu relativo refugio en la compañía exclusiva en tu casa del cine, los libros y la música que han hecho más soportable o en ocasiones plena tu existencia.
 Y hay bendita sobredosis de cine realizado en Estados Unidos, el mejor cine del mundo para mi gusto cuando es bueno.
 Pero también muchas películas europeas e incluso algunas orientales
. No discrimino en mis amores; me gusta la variedad, aunque tengo claro los que dejan huella a perpetuidad en tu alma.
Y, cómo no, entre esos millares de películas y de series, tal vez exista un centenar de títulos españoles. Jamás me cansaré de la compañía de películas extraordinarias como Plácido, El verdugo, El extraño viaje, El mundo sigue, Viridiana, Tristana, El pisito, El cochecito, Los santos inocentes, Los lunes al sol
. También películas que llevan la firma de Almodóvar, Erice, Fernando Trueba y otros directores cuyo talento ha encontrado algunas veces el estado de gracia.
 Y hay dos con las que me identifico excesivamente, que me tocan las entrañas, que me dan miedo porque su final es desgarrador y trágico.
 Son Los pájaros de Baden-Baden y La vida mancha. No sé si se trata de obras maestras; solo que a mí me tocan de forma muy honda, me conmocionan siempre. Incluso cuando he sido razonablemente feliz.
 Y ojalá que reciba alguna sorpresa maravillosa en esta revisión exhaustiva de la historia del cine español que ofrece La 2.

 

Isabel Pantoja y Ortega Cano hacen caminos inversos......................................... Mábel Galaz


Pantoja entrando a prisión en Sevilla y Ortega Cano saliendo de la cárcel. / EFE
Isabel Pantoja y José Ortega Cano, los dos condenados más famosos entre las celebridades, han hecho hoy caminos inversos
. La tonadillera regresó a la cárcel de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) entre lágrimas, después de haber disfrutado de cuatro días de permiso penitenciario, los primeros desde que ingresó el pasado mes de noviembre.
 El torero, sin embargo, abandonó eufórico y hablando hasta de política, la cárcel de Zuera (Zaragoza) tras 14 meses de prisión y después de haber obtenido el tercer grado que le permite instalarse en su casa de Madrid y cumplir con el resto del castigo en el centro de Victoria Kent.
A su salida el diestro ha leído una nota de agradecimiento a los responsables del centro penitenciario, a los presos y "especial a mis compañeros del módulo 8".
 También ha destacado el apoyo de su familia y de sus abogados y a los medios de comunicación por "el respeto y la atención que me han prestado". "Para algunas gente 13 meses y medio es poco tiempo, para mi ha sido mucho", ha dicho el torero.
 "He aprendido en este tiempo a pensar a no ir por la vía rápida
. A vivir sin teléfono. He valorado mucho lo que es la amistad y la familia".
 Luego añadió: "Ya lo he dicho que me arrepiento y como soy una persona creyente cada mañana rezo y le recuerdo".
Pero lo más sorprendente fue el momento en el que habló de política: "Espero que Pedro Sánchez [Secretario general del PSOE] actúe con templanza en este momento de pactos".
Ortega Cano considera que el viudo de Rocío Jurado cumple todos los requisitos, entre ellos el haber superado un tercio de la condena o disponer de un trabajo.
 Entre sus planes inmediatos está contraer matrimonio con la madre de su hijo pequeño Ana María Aldón
. Una vez que comience a cumplir con este nuevo régimen, Ortega Cano deberá volver todas las noches de lunes a viernes al centro de Victoria Kent de la capital, donde será asignado en caso de que haya plazas.
 El Victoria Kent es un centro que se construyó en 1992 en la calle Juan de Vera sobre una parcela de 16.183 metros cuadrados y cuenta con 402 celdas, según informa Instituciones Penitenciarias en su página web.
La cantante Isabel Pantoja acompañada de su hermano Agustín, dentro del coche que le ha llevado de regreso al Centro Penitenciario de Mujeres de Alcalá de Guadaira (Sevilla). / RAUL CARO (EFE)
Desde su ingreso en prisión el 23 de abril y una vez que cumplió una cuarta parte de la condena, Ortega Cano ha obtenido cuatro permisos penitenciarios de salida, el último de seis días autorizado el 12 de mayo por el juzgado de vigilancia penitenciaria.
Pantoja, sin embargo, aún debe esperar para disfrutar de la misma condición que el torero.
 La cantante durante los últimos cuatro días, ha dormido en su residencia familiar de Cantora, ubicada en el municipio de Medina Sidonia (Cádiz), a 110 kilómetros de Alcalá de Guadaíra donde ha recibido la visita de familiares y amigos a excepción de su hija Isabel que se encuentra participando en un reality.
 Este viernes regresó al centro acompañada por su hermano Agustín sin hacer declaraciones a los medios de comunicación que esperaban su llegada.
 Lanzó besos a la prensa visiblemente llorosa.
José Ortega Cano, saliendo de prisión junto a Ana María Aldón. / Javier Cebollada (EFE)
La cantante ingresó en la cárcel el 21 de noviembre del año pasado para cumplir una pena de dos años de prisión por blanquear dinero de origen ilícito del exalcalde de Marbella Julián Muñoz.
 La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Málaga, que juzgó y sentenció los hechos, rechazó suspender la pena (a pesar de que no superaba los 24 meses y carecía de antecedentes penales) por “la gravedad” de este caso de corrupción política y con la intención de que su resolución pudiera “servir de freno” para actuaciones similares futuras.
 A juicio del tribunal, la concesión de la libertad condicional a la artista podría identificarse con la “cuasi impunidad material” que parecen tener banqueros, políticos y personas poderosas o de relevancia pública.
A partir de ahora, Pantoja disfrutará regularmente de permisos y espera obtener el tercer grado antes del final de año
. De hecho su representante negocia ya la contratación de algunas galas para finales de diciembre.