https://youtu.be/xJBtFfIcBU0
https://youtu.be/xJBtFfIcBU0
28 may 2015
Los hijos de Audrey Hepburn se pelean por su herencia....................................Rocío Ayuso
Sean Ferrer y Luca Dotti dejan en manos de la justicia llegar a un acuerdo sobre cómo dividirse la colección de joyas, sombreros, fotografías y vestuario de la actriz.
No hay herencia que se escape de una pelea entre herederos, sea dinero, sean pulseras, sean vestidos o pijamas, sean joyas cuyo valor sentimental no llega para pagar a un abogado que pleitee por ellas, ni vestidos, en este caso igual hasta las bailarinas que sacaba en Vaca ciones en Roma o la boquilla con su desayuno con Diamantes sea motivo de pleitos.
Retrato de Audrey Hepburn durante el rodaje de 'Desayuno con diamantes'.
/ Corbis
Pocos objetos son tan icónicos como aquellos que tocaba Audrey Hepburn
. La actriz, modelo y estrella es recordada tanto por su trabajo en películas como My Fair Lady, Desayuno con diamantes o Fedora como por su estilo dentro y fuera de la pantalla.
Sus gafas de sol redondeadas de concha, los guantes largos blancos, la pamela amplia en su cabeza o sus vestidos de Dior y Givenchy, entre otros, siguen siendo recordados 22 años después de la muerte de una intérprete que falleció demasiado joven, a los 63 años, de cáncer de colon.
Pero mientras el recuerdo los mantiene vivos en nuestra mente, muchos de estos objetos así como el resto de sus enseres más personales siguen perdidos en una batalla legal entre sus hijos, Sean Ferrer y Luca Dotti.
Hepburn pensó que lo dejaba todo bien atado, repartiendo mitad y mitad entre sus dos únicos descendientes, fruto de sus matrimonios con el actor Mel Ferrer y con el psiquiatra italiano Andrea Dotti, respectivamente.
Pero los hijos nunca han llegado a un acuerdo sobre cómo dividirse esta vasta colección de joyas, sombreros, fotografías y vestuario.
La herencia de Hepburn también incluye un gran número de pósters y guiones de sus icónicas películas así como elementos de attrezo utilizadas en ellas, piezas de coleccionista de inmenso valor tanto histórico como personal, además de económico.
Una herencia que permanece guardada en una compañía profesional de almacenaje dedicada a las bellas artes y otras colecciones privadas en Los Ángeles mientras un juez decide su futuro.
Este no es el primer caso en el que la herencia de una de las estrella de Hollywood se ve en disputa no importa el empeño que dedique el finado a dejar claras sus últimas voluntades.
El caso más reciente es la herencia de Robin Williams, también motivo de disputa legal cuando se acerca el primer aniversario de su muerte. Williams dejó claro en su testamento que sus hijos Zak, Zelda y Cody heredaban sus efectos personales, incluido el Oscar que ganó por El indomable Will Hunting, así como sus joyas, mientras que a su última esposa, Susan Schneider, le dejó la casa en la que vivieron estos tres últimos años de casados.
Sin embargo, Schneider se ha quejado de que los hijos de Williams se llevaron objetos de su casa mientras que sus descendientes reclamaron en los tribunales que la viuda no tiene ningún derecho sobre algunas de las colecciones personales de su padre que estaban en esta finca del norte de California donde murió el actor y a la que se les ha prohibido la entrada.
Entre otros objetos en disputa está la extensa colección de relojes que tenía Williams, un ávido coleccionista de este complemento. Los hijos reclaman esta colección de joyería mientras que Schneider quiere incluirla entre los objetos de la casa que le corresponden.
También existe una versión según la cual esta colección le fue regalada a un amigo por el propio Williams el día antes de su suicidio.
Creo que lo mejor es dejar dicho que todos los enseres personales sea uno como recurdo para cada heredero y el resto para Cáritas u otra ONG. Porque valor tiene hasta unos calcetines, o una vajilla corriente, y si no les gusta, que se habra testamento ante un juez o mediador familiar.
Y Por cierto los libros tb serán motivo de disputas? pues para la libreria de una cárcel o tb para cáritas que no solo de alimentos y ropa vive el hombre.
. La actriz, modelo y estrella es recordada tanto por su trabajo en películas como My Fair Lady, Desayuno con diamantes o Fedora como por su estilo dentro y fuera de la pantalla.
Sus gafas de sol redondeadas de concha, los guantes largos blancos, la pamela amplia en su cabeza o sus vestidos de Dior y Givenchy, entre otros, siguen siendo recordados 22 años después de la muerte de una intérprete que falleció demasiado joven, a los 63 años, de cáncer de colon.
Pero mientras el recuerdo los mantiene vivos en nuestra mente, muchos de estos objetos así como el resto de sus enseres más personales siguen perdidos en una batalla legal entre sus hijos, Sean Ferrer y Luca Dotti.
Hepburn pensó que lo dejaba todo bien atado, repartiendo mitad y mitad entre sus dos únicos descendientes, fruto de sus matrimonios con el actor Mel Ferrer y con el psiquiatra italiano Andrea Dotti, respectivamente.
Pero los hijos nunca han llegado a un acuerdo sobre cómo dividirse esta vasta colección de joyas, sombreros, fotografías y vestuario.
La herencia de Hepburn también incluye un gran número de pósters y guiones de sus icónicas películas así como elementos de attrezo utilizadas en ellas, piezas de coleccionista de inmenso valor tanto histórico como personal, además de económico.
Una herencia que permanece guardada en una compañía profesional de almacenaje dedicada a las bellas artes y otras colecciones privadas en Los Ángeles mientras un juez decide su futuro.
Este no es el primer caso en el que la herencia de una de las estrella de Hollywood se ve en disputa no importa el empeño que dedique el finado a dejar claras sus últimas voluntades.
El caso más reciente es la herencia de Robin Williams, también motivo de disputa legal cuando se acerca el primer aniversario de su muerte. Williams dejó claro en su testamento que sus hijos Zak, Zelda y Cody heredaban sus efectos personales, incluido el Oscar que ganó por El indomable Will Hunting, así como sus joyas, mientras que a su última esposa, Susan Schneider, le dejó la casa en la que vivieron estos tres últimos años de casados.
Sin embargo, Schneider se ha quejado de que los hijos de Williams se llevaron objetos de su casa mientras que sus descendientes reclamaron en los tribunales que la viuda no tiene ningún derecho sobre algunas de las colecciones personales de su padre que estaban en esta finca del norte de California donde murió el actor y a la que se les ha prohibido la entrada.
Entre otros objetos en disputa está la extensa colección de relojes que tenía Williams, un ávido coleccionista de este complemento. Los hijos reclaman esta colección de joyería mientras que Schneider quiere incluirla entre los objetos de la casa que le corresponden.
También existe una versión según la cual esta colección le fue regalada a un amigo por el propio Williams el día antes de su suicidio.
Creo que lo mejor es dejar dicho que todos los enseres personales sea uno como recurdo para cada heredero y el resto para Cáritas u otra ONG. Porque valor tiene hasta unos calcetines, o una vajilla corriente, y si no les gusta, que se habra testamento ante un juez o mediador familiar.
Y Por cierto los libros tb serán motivo de disputas? pues para la libreria de una cárcel o tb para cáritas que no solo de alimentos y ropa vive el hombre.
España se juega su participación en la mayor instalación científica del planeta........................... Javier Salas
Empresas y científicos pueden perder su "posición privilegiada" en la mayor instalación científica del planeta.
Cuando esté terminado, el proyecto SKA
será la mayor instalación científica del planeta, sumando cientos de
miles de antenas que cubrirán vastas extensiones en desiertos de dos
continentes, entre África y Australia, proporcionando una sensibilidad y
resolución nunca vistas
. Promete arrojar luz sobre algunos de los mayores misterios del universo, llegando a periodos todavía desconocidos de su historia, para convertirse en uno de los proyectos de astrofísica más notables de este siglo.
Y España se juega en estas fechas su participación como miembro de pleno derecho.
Se trata de una apuesta científica descomunal, comparable con el LHC que ha cazado el bosón de Higgs, en la que de momento participan once países miembros (como China, Holanda, India y Reino Unido) y un centenar de organizaciones científicas de 20 países en total, entre los que sí está España, y que han estado participando desde 2012 en su diseño y en el desarrollo de los primeros pasos del proyecto.
Pero ahora, cuando se acerca el momento de la construcción de las monumentales instalaciones del SKA, es cuando España debe tomar la decisión de entrar en el proyecto si quiere garantizarse un buen puesto en el reparto de contratos de desarrollo y de I+D+i y que los científicos españoles sean relevantes en la definicion de los proyectos clave.
El SKA va a suponer un salto gigantesco en el plano científico, ya
que mirará hacia los primeros mil millones de años del universo con una
resolución hasta 50 veces mayor a la del mítico Hubble.
“Es un instrumento revolucionario, porque va a permitir estudiar con toda seguridad lo que se llama la época oscura, desde que se emite la radiación de fondo de microondas y se llega a los procesos que dieron lugar a la formación de las primeras estrellas”, asegura Jesús Martín-Pintado, investigador del Centro de Astrobiología.
El proyecto, cuya primera fase científica estará en marcha en 2020, ayudará no sólo a conocer la evolución de las primeras estrellas y galaxias después del Big Bang, sino también a descifrar la energía oscura, a aprender más sobre la naturaleza de la gravedad e incluso —gracias a su sensibilidad— será capaz de detectar señales extraterrestres muy débiles a varios años luz y buscar moléculas complejas que ayuden a dar con el posible origen de la vida en otros planetas.
“Estamos en un momento crítico para la entrada en SKA.
La comunidad científica, tecnológica y empresarial en España ha hecho todo lo que se podía hacer”, explica Lourdes Verdes-Montenegro, investigadora del Instituto Astrofísico de Andalucía (CSIC) y coordinadora de la participación española en el proyecto.
Numerosos científicos e ingenieros españoles participan en diferentes grupos de trabajo de SKA desde hace varios años, y actualmente nueve centros de investigación españoles y 11 empresas están contribuyendo a los esfuerzos de diseño del SKA con dos millones de euros.
La intención es que España se sume aportando unos 3 millones de euros anuales hasta 2023, de los que un tercio serían en metálico y el resto en especie, en forma de contratos de construcción o de desarrollo.
El interés científico del proyecto para la comunidad científica española ha quedado reflejado claramente en el Libro Blanco del proyecto, en el que han participado más de 130 científicos de las principales instituciones españolas.
Ahora, la pelota está en el tejado del Ministerio de Economía, que debe decidir si invierte el dinero necesario para ser país miembro del SKA antes de 2017, cuando ya podría ser demasiado tarde para los grupos y empresas que han participado en el diseño. Desde la Secretaría de Estado de Investigación se asegura que se está estudiando la entrada en SKA y se recuerda que España está a punto de asumir otras importantes responsabilidades en el campo de la astrofísica, como la futura Red de Telescopios Cherenkov (CTA).
“Estamos en la cuenta atrás”, advierte Verdes-Montenegro, “ya hay países negociando su nicho, se está empezando a pelear por realizar contribuciones en áreas tecnológicas punteras, y si no se da el paso, perderemos la oportunidad de que nuestra industria esté en la primera línea de un proyecto de megaciencia”
. Martín-Pintado coincide en que estamos en un momento decisivo:
“España tiene una larga tradición de radioastronomía y esperamos que no pierda el carro del SKA. Es importante que esté en la primera fase, en la que se comienzan a hacer los desarrollos tecnológicos, para estar en una posición privilegiada que nos permitan optar a construir sus partes relevantes”.
“Científicos y empresas españolas han logrado dejar muy bien situada a España con mucho esfuerzo y sería un error que nos quedáramos en la puerta después de tanto trabajo”, resume este astrofísico, presidente del grupo de Infraestructuras en Radioastronomía de la RIA.
La importancia de SKA en el plano tecnológico es casi más
impresionante que desde el punto de vista científico, y los desarrollos
que se logren pueden marcar un punto de inflexión en ámbitos como los de
la supercomputación y de las telecomunicaciones.
Se van a levantar miles telescopios de plato, con 15 metros de diámetro, y hasta un millón de antenas en sendos desiertos, en Sudáfrica (y otros siete países africanos) y Australia.
Ese vastísimo terreno cubierto por el instrumental científico, que podría llegar al millón de metros cuadrados, se convierte en un gigantesco radiotelescopio que suma el área de recepción de todas sus antenas.
La cantidad descomunal de terabytes de información que van a recoger y generar las antenas equivale a 100 veces el tráfico mundial de internet, lo que implica la necesidad de grandes avances en los campos relacionados con la transmisión y el procesamiento de toda esa cantidad de información.
Todos estos retos tecnológicos —junto a otros como los sistemas de control, el suministro de energía, manejo eficiente de los datos, construcción de las antenas— supondrán un impacto notable para la industria relacionada y estos contratos de suministros serán proporcionados, principalmente, por los países miembros.
Por ejemplo, uno de los ejes esenciales del proyecto es el abastecimiento mediante energías renovables, un campo en el que España podría aportar su importante experiencia
. La primera fase de SKA, que tiene un presupuesto global de 650 millones de euros, se empezará a construir en 2018.
La segunda fase del proyecto, cuando muestre realmente sus extraordinarias capacidades, estará en marcha hacia 2030.
. Promete arrojar luz sobre algunos de los mayores misterios del universo, llegando a periodos todavía desconocidos de su historia, para convertirse en uno de los proyectos de astrofísica más notables de este siglo.
Y España se juega en estas fechas su participación como miembro de pleno derecho.
Se trata de una apuesta científica descomunal, comparable con el LHC que ha cazado el bosón de Higgs, en la que de momento participan once países miembros (como China, Holanda, India y Reino Unido) y un centenar de organizaciones científicas de 20 países en total, entre los que sí está España, y que han estado participando desde 2012 en su diseño y en el desarrollo de los primeros pasos del proyecto.
Pero ahora, cuando se acerca el momento de la construcción de las monumentales instalaciones del SKA, es cuando España debe tomar la decisión de entrar en el proyecto si quiere garantizarse un buen puesto en el reparto de contratos de desarrollo y de I+D+i y que los científicos españoles sean relevantes en la definicion de los proyectos clave.
En el Libro Blanco del proyecto han participado más de 130 científicos de las principales instituciones españolas
“Es un instrumento revolucionario, porque va a permitir estudiar con toda seguridad lo que se llama la época oscura, desde que se emite la radiación de fondo de microondas y se llega a los procesos que dieron lugar a la formación de las primeras estrellas”, asegura Jesús Martín-Pintado, investigador del Centro de Astrobiología.
El proyecto, cuya primera fase científica estará en marcha en 2020, ayudará no sólo a conocer la evolución de las primeras estrellas y galaxias después del Big Bang, sino también a descifrar la energía oscura, a aprender más sobre la naturaleza de la gravedad e incluso —gracias a su sensibilidad— será capaz de detectar señales extraterrestres muy débiles a varios años luz y buscar moléculas complejas que ayuden a dar con el posible origen de la vida en otros planetas.
“Estamos en un momento crítico para la entrada en SKA.
La comunidad científica, tecnológica y empresarial en España ha hecho todo lo que se podía hacer”, explica Lourdes Verdes-Montenegro, investigadora del Instituto Astrofísico de Andalucía (CSIC) y coordinadora de la participación española en el proyecto.
Numerosos científicos e ingenieros españoles participan en diferentes grupos de trabajo de SKA desde hace varios años, y actualmente nueve centros de investigación españoles y 11 empresas están contribuyendo a los esfuerzos de diseño del SKA con dos millones de euros.
La intención es que España se sume aportando unos 3 millones de euros anuales hasta 2023, de los que un tercio serían en metálico y el resto en especie, en forma de contratos de construcción o de desarrollo.
El interés científico del proyecto para la comunidad científica española ha quedado reflejado claramente en el Libro Blanco del proyecto, en el que han participado más de 130 científicos de las principales instituciones españolas.
Ahora, la pelota está en el tejado del Ministerio de Economía, que debe decidir si invierte el dinero necesario para ser país miembro del SKA antes de 2017, cuando ya podría ser demasiado tarde para los grupos y empresas que han participado en el diseño. Desde la Secretaría de Estado de Investigación se asegura que se está estudiando la entrada en SKA y se recuerda que España está a punto de asumir otras importantes responsabilidades en el campo de la astrofísica, como la futura Red de Telescopios Cherenkov (CTA).
“Estamos en la cuenta atrás”, advierte Verdes-Montenegro, “ya hay países negociando su nicho, se está empezando a pelear por realizar contribuciones en áreas tecnológicas punteras, y si no se da el paso, perderemos la oportunidad de que nuestra industria esté en la primera línea de un proyecto de megaciencia”
. Martín-Pintado coincide en que estamos en un momento decisivo:
“España tiene una larga tradición de radioastronomía y esperamos que no pierda el carro del SKA. Es importante que esté en la primera fase, en la que se comienzan a hacer los desarrollos tecnológicos, para estar en una posición privilegiada que nos permitan optar a construir sus partes relevantes”.
“Científicos y empresas españolas han logrado dejar muy bien situada a España con mucho esfuerzo y sería un error que nos quedáramos en la puerta después de tanto trabajo”, resume este astrofísico, presidente del grupo de Infraestructuras en Radioastronomía de la RIA.
El telescopio mirará hacia momentos del universo poco conocidos, cuando comenzaron a formarse las primeras estrellas
Se van a levantar miles telescopios de plato, con 15 metros de diámetro, y hasta un millón de antenas en sendos desiertos, en Sudáfrica (y otros siete países africanos) y Australia.
Ese vastísimo terreno cubierto por el instrumental científico, que podría llegar al millón de metros cuadrados, se convierte en un gigantesco radiotelescopio que suma el área de recepción de todas sus antenas.
La cantidad descomunal de terabytes de información que van a recoger y generar las antenas equivale a 100 veces el tráfico mundial de internet, lo que implica la necesidad de grandes avances en los campos relacionados con la transmisión y el procesamiento de toda esa cantidad de información.
Todos estos retos tecnológicos —junto a otros como los sistemas de control, el suministro de energía, manejo eficiente de los datos, construcción de las antenas— supondrán un impacto notable para la industria relacionada y estos contratos de suministros serán proporcionados, principalmente, por los países miembros.
Por ejemplo, uno de los ejes esenciales del proyecto es el abastecimiento mediante energías renovables, un campo en el que España podría aportar su importante experiencia
. La primera fase de SKA, que tiene un presupuesto global de 650 millones de euros, se empezará a construir en 2018.
La segunda fase del proyecto, cuando muestre realmente sus extraordinarias capacidades, estará en marcha hacia 2030.
Ella.................................................................................. Luis Alegre
Pepa Flores lleva cuarenta años empeñada en matar a Marisol para ser una persona normal.
Cualquiera sabe que eso es imposible: nadie ha podido aún matar lo inmortal.
La Térmica de Málaga acoge una exposición, comisariada por Sylvie Imbert, con 50 fotos que César Lucas le hizo a Pepa Flores cuando era Marisol,
la única niña que ha sido capaz de enamorar a España
. La muestra incluye el desnudo sublime que calentó la Transición.
Pero Pepa no se acercará a la Térmica para ver a Marisol.
Sonará raro pero una noche me perdí con ella por Málaga.
Fue en 1999. Rosa León me había guardado sitio al lado de Pepa en el Pasadena Jazz, el pub donde actuaba Aurora Guirado, amiga de Pepa a la que Rosa quería lanzar.
Al acabar el concierto Aurora nos citó en el Esperanto de la calle Esperanto. Subí con Pepa al asiento trasero de un coche, con dos amigos.
Los tres creían que los otros conocían el local.
Pero ninguno tenía ni idea
. Durante una hora dimos vueltas absurdas en busca de un lugar inexistente: Aurora se había liado, era el Espartero de la calle Esparteros.
Alguien reparó en el equívoco y la velada en el Espartero fue una de esas que se te quedan pegadas: Pepa nos cantó de madrugada.
En aquel asiento trasero, perdidos en su ciudad, hablamos, qué íbamos a hacer.
Descubrí a una mujer cálida dispuesta a reírse de todo salvo de la niña que fue.
Logré que no se me escapara la palabra “Marisol” y a ella se le escapó un suspiro:
“Lo único que quiero es ser una persona normal”.
Pepa lleva cuarenta años empeñada en matar a Marisol para ser una persona normal.
Cualquiera sabe que eso es imposible: nadie ha podido aún matar lo inmortal.
. La muestra incluye el desnudo sublime que calentó la Transición.
Pero Pepa no se acercará a la Térmica para ver a Marisol.
Sonará raro pero una noche me perdí con ella por Málaga.
Fue en 1999. Rosa León me había guardado sitio al lado de Pepa en el Pasadena Jazz, el pub donde actuaba Aurora Guirado, amiga de Pepa a la que Rosa quería lanzar.
Al acabar el concierto Aurora nos citó en el Esperanto de la calle Esperanto. Subí con Pepa al asiento trasero de un coche, con dos amigos.
Los tres creían que los otros conocían el local.
Pero ninguno tenía ni idea
. Durante una hora dimos vueltas absurdas en busca de un lugar inexistente: Aurora se había liado, era el Espartero de la calle Esparteros.
Alguien reparó en el equívoco y la velada en el Espartero fue una de esas que se te quedan pegadas: Pepa nos cantó de madrugada.
En aquel asiento trasero, perdidos en su ciudad, hablamos, qué íbamos a hacer.
Descubrí a una mujer cálida dispuesta a reírse de todo salvo de la niña que fue.
Logré que no se me escapara la palabra “Marisol” y a ella se le escapó un suspiro:
“Lo único que quiero es ser una persona normal”.
Pepa lleva cuarenta años empeñada en matar a Marisol para ser una persona normal.
Cualquiera sabe que eso es imposible: nadie ha podido aún matar lo inmortal.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
