Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

22 may 2015

La fuerte movilización del voto joven anticipa un cambio el 24-M................................. Jorge A. Rodríguez

Las elecciones de este domingo pueden marcar un relevo generacional

Los datos de las últimas encuestas de Metroscopia subrayan una triple fractura del voto.

 

Urnas y papeletas para el 24-M en un almacén de Alcalá de Henares (Madrid). / FERNANDO VILLAR (EFE)
Las elecciones de este domingo pueden marcar un relevo generacional en el voto, en el que la población más joven apoye a los partidos emergentes (Podemos y Ciudadanos) y la mayor de 55 años a los representantes del bipartidismo (PP y PSOE).
 Los últimos sondeos subrayan la “hipermovilización” del voto joven, que apunta una subida de la participación de cinco puntos respecto a las municipales y autonómicas de 2011, y dibujan una fractura múltiple del voto.
José Juan Toharia, presidente de Metroscopia, lo resume así: “El votante joven, urbano, activo laboralmente e influyente dice que votará a Podemos y Ciudadanos; el de más edad, rural, conservador, con actividades no remuneradas e influencia decreciente afirma que lo hará a PP y PSOE".
 
 
Los datos de las últimas encuestas de Metroscopia subrayan una triple fractura o división del voto: generacional, ideológica (como se considera el votante en el espectro de izquierda y derecha y como considera al partido al que dice que va a votar) y por el tipo de población (rural y urbano).
La fractura generacional, ya apuntada en las elecciones andaluzas, es la más clara
. Los informes disponibles reafirman cómo el voto joven está “hipermovilizado”, especialmente tras la irrupción de Podemos en el panorama político.
 La formación de Pablo Iglesias ha logrado agitar e integrar en el debate político a capas jóvenes de la población hasta ahora desmovilizadas en las elecciones y ha despertado las ganas de ir a las urnas de un amplio sector tradicionalmente abstencionista.
 Ciudadanos ha logrado captar parte de esa movilización de ese voto nuevo.
Esta situación indica que el voto más joven ha adoptado a Podemos y Ciudadanos como partidos propios de su generación, nacida y crecida mayoritaria en democracia, mientras el voto de más edad se mantiene en los partidos tradicionales que se dividieron el voto de la democracia, PP y PSOE.
 Es decir, que una generación nueva adopta partidos nuevos y la anterior que se mantiene en los que ya conoce, apuntan los analistas de la empresa de encuestas. UPyD apuntó maneras en ese relevo, pero sus opciones ahora se han diluido.

Posibles cambios de sufragio de última hora

Los sondeos de Metroscopia indican una posibilidad de cambio de última hora del voto, de posibles corrimiento de un partido a otro in extr
emis.
Es lo que se denomina el voto blando. Entre quienes contestan a qué formación van a votar, entre un 10% y 12% contesta que puede que acabe cambiando de papeleta en los momentos finales.
Esta probabilidad se acrecienta entre quienes se ven ideológicamente más a la izquierda o a la derecha de la posición del partido al que manifiestan que van a apoyar
. Es la disonancia. “Cuanta más disonancia, más probabilidad de cambio de voto hay a última hora porque señala una mayor incomodidad ideológica con el partido al que se va a votar", explica José JuanToharia, presidente de Metroscopia
. Y, por tanto, puede llevar a cambios de última hora. Esa visión del partido, tiene otras consecuencias.
En líneas generales, el ala más a la izquierda de los potenciales apoyos del PSOE se ha desplazado a Podemos, mientras el sector más progresista de Ciudadanos se está desplazando hacia el PSOE.
En la ecuación, sale perjudicado el partido de Albert Rivera.
Los sondeos de Metroscopia señalan que en comicios anteriores quienes respondían a los encuestadores a qué partido iban a votar eran entre el 60% y el 65% de los interpelados
. De cara al 24-M, este porcentaje ha subido al 72%, en ambos casos, excluyendo el voto de los residentes en el exterior.
 “Calculamos que la participación va a subir cinco puntos, básicamente por ese voto joven movilizado y la incorporación de exabstencionistas”.
Ese voto joven y activado se inclina hacia los emergentes, aunque el PSOE logra mantener su condición de segunda fuerza política.
La distribución de la intención directa de voto a los principales partidos según tramo de edad apunta a que el 17,1% de los votantes de 18 a 34 años va a apoyar a Podemos frente al 12,5% de Ciudadanos. El PSOE conserva el 13,3% del votante de esa franja, frente al 10,4 del PP.
Las diferencias se hacen enormes entre los votantes de 65 o más años: el 22% de estos opta por el PP y el 16,1% por el PSOE, frente a Podemos y Ciudadanos, que cosechan el 9,7% y el 7,5%, respectivamente.
Los sondeos de Metroscopia de intención directa de voto muestran otra fractura clara: la del voto rural y el urbano.
Las dos patas del bipartidismo (especialmente los socialistas) tienen un mayor apoyo en las poblaciones de menos de 50.000 habitantes. “El voto de PP y PSOE es cada vez más rural y menos urbano, mientras que el caso de Podemos y Ciudadanos es exactamente al revés”, explica Toharia, quien destaca:
 “Se detecta en las últimas fechas que Podemos ha logrado penetrar en esas localidades de menos de 50.000 habitantes”. Ya es capaz de captar el 15,2% del voto rural, frente al 11% de Ciudadanos.

Tercera fractura

Existe una tercera fractura, la ideológica, que puede determinar un corrimiento de última hora
. Las encuestas por Metroscopia apuntan a que el electorado español, en líneas generales, se declara de centro izquierda
. En una escala en la que el 0 es la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha, la media española es ahora del 4,7.
En la serie histórica de Metroscopia, la media nacional se ha movido entre el 4,6 y el 4,9. En los últimos años ha estado alrededor del 4,7.
 No obstante, en algunas regiones, como la Comunidad de Madrid, se ha producido ese corrimiento hacia la izquierda, al pasar de un 4,99 a un 4,66.
Pero, por el momento, este desplazamiento no es extrapolable a la media nacional.
Pero existen disonancias entre la posición ideológica del potencial votante encuestado y el lugar del espectro de izquierda a derecha en el que sitúa al partido al que va a apoyar. Una discordancia muy acusada en PP y Podemos.
 Los últimos datos señalan que quienes dicen que van a depositar en la urna la papeleta del PP se sitúan a sí mismos en el 6 del citado espectro, pero ve al partido en el 7,7, es decir, más a la derecha que él mismo
. El votante de Podemos, por su lado, se ve en el 3,5, pero ve al partido en el 2,2, por tanto, más a la izquierda de su propia posición ideológica
. El PSOE y su potencial votante coinciden en el 4,4, mientras que en Ciudadanos la diferencia es mínima y se coloca en el cinco.Bueno, y por qué no ponen la edad, el sexo, urbanos o rurales de los que voten a I.U.? Se han olvidado que existe Izquierda Unida?
Metrocospia que parece hacer un detallado porcentaje según edad sobre las votaciones y el ámbito en el que viven los votantes, se olvida de I:U y se olvida ya de las mujeres? a quién votan las mujeres? Hasta los 40 votará, a Podemos y a los 60 a I.U.? Si viven en el campo van a votar a este gobierno que hemos padecido? No es serio obviar una Fuerza Política de Izquierdas y dejar que los jovenes sean, ojála, solo los que voten a Podemos, igual su abuela tb lo vota y su tio que vive en La Ciudad vota a I.U. Muy mal esta lectura supongo que para reflexionar seriamente que la gente en general no solo votará al PSOE, no debía haber salido Felipe de mi vida para apoyar a Pedrooooooo, no. No creo que alguien sensato vote al nefasto Rajoy, a él le dará igual. Pero olvidarse de Cayo Lara , de I.U eso es ya una irresponsabilidad.
Votar a Ciudadanos es como votar un parque temático de la derecha dos pequeninos.

El ‘tacongate’....................................................................... María Porcel

Los zapatos de tacón, ingenios de belleza y dolor. Últimamente bajarse de ellos los está convirtiendo en púlpitos donde alzar la voz.

Ines de la Fressange en el Festival de Cannes. / Cordon Press

Ay, los zapatos de tacón.
 Ríos de tinta se ha escrito sobre ellos, y esta semana su cauce ha subido hasta casi, casi desbordarse.
Ingenios de belleza y dolor (quien diga que los pies no duelen tras dos horas sobre unos tacones de 12 centímetros, miente, créanme), últimamente bajarse de ellos los está convirtiendo en púlpitos donde alzar la voz
. Los Globos de Oro y los Oscar (estos menos, la corrección política y tal...) prendieron la mecha. ¿Por qué hay que encaramarse a ellos? ¿Por qué solo las mujeres deben subirse, sin opción, a los que para muchas son los potros de tortura del siglo?
Bien está si se eligen, si se decide optar por maravillas arquitectónicas y visuales de nombre propio —los manolos, los louboutines— que alargan y embellecen mientras machacan los juanetes.
Seis meses después de aquellos polvos, los lodos llegan a la Croisette.
 Unas mujeres fueron desterradas en un estreno del ¿liberal? Cannes por no llevar tacones: iban de plano, por problemas de salud.
 Al festival parece no gustarle que las mujeres pierdan un palmo en sus eventos
. Directores y críticos han hablado... y actores, que es a quien al final escuchamos.
 Se enfada Emily Blunt: ella adoooora sus Converse. Se solidariza-mofa Benicio del Toro: él irá en tacones al estreno de su peli.
Nada. Ni Francia, ni liberté, ni nada: Blunt se calzó unas sandaliazas plateadas,
 Del Toro unos cómodos zapatos de piel
. Esa alfombra no se pisa sin tacones (Inès de la Fressange, tú no cuentas)
. Bien está que las actrices hagan lo que quieran. Pero lo que quieran, que lo hagan. Seriedad, unión, determinación
. Por el bien de muchos juanetes.

 

El misterio de Tina Modotti............................................................. María Minera

Ni politizada ‘femme fatale’ ni trágica víctima del destino: la artista italiana fue una fotógrafa excepcional

Su amante y mentor, Edward Weston, dejó escrito que le gustaría haber firmado algunas de sus instantáneas.

 Una exposición recupera ahora su deslumbrante legado

Retrato de Tina Modotti. / Tina Modotti (Cortesía de throckmorton fine art)
"Había un café donde solían reunirse políticos empistolados, toreros, criminales y actrices de vodevil. Pero la persona más espectacular de todas era una fotógrafa, modelo, cortesana de alto coturno y Mata Hari de la Komintern.
 Fue la heroína de un truculento asesinato político y era lo que supongo se llama una belleza universal”.
Así describe el poeta Kenneth Rexroth a Tina Modotti (Italia, 1896-México, 1942) en sus memorias. Seguramente no era el único que pensaba que ella era todas esas cosas.
 En la época en que vivían –entre una guerra y otra– no era frecuente ver a una mujer hermosa y con ideas radicales acerca de casi todo (sexualidad, educación, clases sociales, arte) pasearse con desenfado, cámara en mano, por los círculos artísticos e intelectuales de Ciudad de México, donde la conoció Rexroth, quien, hombre de su tiempo al fin, la llama prostituta, espía y hasta conspiradora política, cabe suponer que en un intento de darle glamour a un personaje que le aterroriza, según confiesa, y al que no consigue leer más allá de la superficie.
La figura de Modotti, a la que la Fundación Loewe dedica su primera exposición individual, en el marco de PhotoEspaña (del 28 de mayo al 30 de agosto en la tienda de Loewe de Gran Vía, 26, en Madrid), siempre ha estado rodeada de un halo de misterio.
 En realidad se sabe poco de su vida, pues, además de sus fotografías, no quedó mucho más rastro de ella que las tres películas mudas en las que participó como actriz a principios de los años veinte; el texto donde plasmó sus ideas sobre la fotografía; las cartas que envió a su maestro, Edward Weston; los testimonios de la gente que la conoció, y un par de sucesos que la prensa de ese tiempo se encargó de ensalzar.
Datos más bien escasos, alrededor de los cuales se ha construido una leyenda que suele mostrar a Modotti ya sea como una femme fatale hiperpolitizada o, por el contrario, como una trágica víctima del destino (“Pobre chica, qué vida más tormentosa”, anotó Weston en su diario).
El tipo de material que hace las delicias de un biógrafo. Baste revisar los títulos de algunos de los libros que se han escrito sobre ella (Una vida frágil, Un cuento de amor y revolución, Vivir y morir en México, Una mujer sin país, Una vida en la historia) para darse cuenta de lo fácil que es caer en la tentación de observar a Mo­dotti desde ese ángulo donde su fotografía sirve para poco más que ilustrar los pormenores de su desdichada existencia.
 Y es que, en efecto, tiene todos los ingredientes de un culebrón: joven italiana de clase obrera que se abrió paso, primero en Hollywood y después en la vanguardia artística internacional, para luego convertirse en una luchadora social “siempre dispuesta”, según Pablo Neruda, “a lo que nadie quiere hacer: barrer las oficinas, ir a pie hasta los lugares más apartados, pasarse las noches en vela escribiendo cartas o traduciendo artículos. En la guerra española fue enfermera para los heridos de la República”.
De clase obrera, se abrió paso en Hollywood y en la vanguardia artística, y fue una luchadora siempre dispuesta, según Neruda, a lo que nadie quería hacer
En el camino, además, perdió a dos de sus grandes amores: el poeta y pintor Roubaix de l’Abrie Richéy, que murió de viruela, y Julio Antonio Mella, revolucionario cubano, balaceado en el centro de Ciudad de México cuando salía con Modotti de un mitin.
 Ella, por si fuera poco, tuvo que sufrir el acoso de la prensa, que la señaló como autora del crimen, supuestamente pasional, y de la policía, que registró su departamento y confiscó cartas y fotografías. Al poco tiempo se la acusó nuevamente de ser parte de un complot para asesinar al presidente recién electo de México, por lo cual fue detenida y más tarde expulsada del país
. Después de deambular algunos años por Europa, volvió a México, pero solo para morir en sospechosas circunstancias, a los 46 años, a bordo de un taxi que la llevaba de regreso a casa. Algunos hablan de una purga comunista.
 Otros, simplemente, de un infarto.
Sin embargo, nunca ha cabido la menor duda de que fue una artista excepcional. Weston, que también fue su amante, se dio cuenta de inmediato, y hasta le escribió a un amigo para expresarle su entusiasmo:
 “Tina ha hecho una foto que me gustaría poder firmar con mi nombre; eso no me sucede a menudo. Las fotografías de Tina no pierden nada en comparación con las mías, expresan lo suyo”. Era el comienzo de 1924 y ella había aprendido a usar una cámara hacía apenas seis meses.
Las fotos que tomó entonces se parecen mucho a las de Weston, en parte porque fueron realizadas en los mismos escenarios y reveladas con la misma técnica.
 Pero también porque había una búsqueda común: la de crear un lenguaje puramente fotográfico.
En este sentido, la llegada a México fue crucial para ambos, tal vez incluso más para Weston, cuya producción se transformó por completo con la aparición de las primeras imágenes de objetos aislados (por ejemplo, la del juguete mexicano), de las cuales Modotti hizo sus propias versiones (como la famosa toma cerrada de las rosas). Invitados por la revista Mexican Folkways, realizaron una serie de viajes por el interior del país que plasmaron en fotografías que habrían de inspirar al pintor Diego Rivera a decir que “muy pocas expresiones plásticas modernas me producen un goce más puro y más intenso que las muchas obras maestras de Weston y Modotti”.
'Calla Lily' (1924-1926). / Tina Modotti
Para ella, sin embargo, México fue decisivo también por otra razón: la puso en contacto con una realidad que despertó su sentido de la responsabilidad política.
 Y eso dio origen al conflicto que más la atormentó en la vida (más que sus amoríos), y que ella expresó con toda claridad en una carta que envió a Weston en julio de 1925, cuando él se encontraba en California junto a su familia (esposa incluida): “No he sido muy ‘creativa’, como puedes ver –menos de una impresión al mes–. ¡Qué terrible! […]
 No puedo, como alguna vez me propusiste, ‘resolver los problemas de mi vida perdiéndome en los problemas del arte’ […] Debería haber un equilibrio [pero] en mi caso, la vida lucha en todo momento por el predominio, y el arte, naturalmente, se resiente […] en otras palabras, pongo demasiado arte en mi vida y, por tanto, no me queda mucho que dar a mi arte”.
Ese fue el verdadero drama de Modotti: la oposición entre sus ganas de llevar la fotografía hasta sus últimas consecuencias estéticas y su necesidad, cada vez más apremiante, de participar de algún modo en la mejoría del mundo
. Anhelo que, por ejemplo, la llevó a finales de los años veinte a poner su cámara al servicio de las Escuelas Libres de Agricultura, creadas por el científico e independentista indio Pandurang Khankhoje, que ofrecían “enseñanza rural y consulta gratuita” a los campesinos.
Para Modotti la fotografía era, por encima de la pintura, el medio idóneo para “registrar la vida objetiva en todas sus manifestaciones”, y pensaba que si a eso se le añadía “sensibilidad y comprensión del asunto y, sobre todo, una clara orientación del lugar que debe tomar en el campo del desenvolvimiento histórico”, el resultado sería “digno de ocupar un puesto en la producción social”.
 Sus fotos del proyecto de Khankhoje pueden contarse entre los ejercicios más tempranos de fotorreportaje social.
El problema era que a Modotti le importaba demasiado la fotografía como para seguir con su vida de activista y que las imágenes no fueran más que un medio de subsistencia –cada vez las requerían más en periódicos y revistas–.
 Prefería no sacar ninguna foto antes que sacrificar la calidad, que tanto valoraba.
'Diego Rivera trabajando' (a la izquierda, de espaldas). / Tina Modotti
De Weston había aprendido no solo la técnica, también su visión de la fotografía, ubicada en las antípodas del pictorialismo dominante de la época
. El fotógrafo, pensaba Weston, debía dejar atrás los vanos intentos de copiar a la pintura para producir imágenes honestas, sin trucos
. Eso que hacía proclamar a Siqueiros que “Weston y Modotti crean Verdadera Belleza Fotográfica [pues] las cualidades materiales de las cosas y objetos que retratan no podrían ser más Exactas: lo que es áspero es áspero; lo que es liso es liso; lo que es carne está vivo”.
Pero Modotti no solo se sumó a la batalla “contra los miopes, que siguen mirando a este siglo XX con ojos del siglo XVIII y que, por tanto, son incapaces de aceptar las manifestaciones de nuestra civilización mecánica”; la llevó más lejos.
Para ella la fotografía se volvió un arma.
 Weston, en cambio, siguió produciendo imágenes fotográficas puras.
 Fue casi como si hubieran decidido moverse en sentidos opuestos: mientras Weston iba cada vez más adentro, acercándose a los objetos hasta casi volverlos irreconocibles, Modotti abría más y más el plano para captar escenas que hablaban del presente (Manifestación de trabajadores, de 1926, es un buen ejemplo)
. Es decir, que abandonó el estudio y salió a la calle, a los barrios bajos de la ciudad, donde descubrió, a decir de su amigo Carleton Beals, “a tipos tan terribles en sus miserias que alcanzan las exageraciones de Miguel Ángel”.
Beals lamentaba que Modotti, que era “espléndida en la naturaleza muerta, los retratos y los detalles arquitectónicos”, se hubiera comprometido socialmente. Pero entendía que “las cualidades movedizas de la vida la atraían mucho más que los estudios estáticos”. A esto se sumaba un deseo de alcanzar un público mayor, por eso prefería la “instantánea” a las “perfectas impresiones con platino para ricos coleccionistas”.
 Y con el tiempo, ni eso: el problema de la vida y el arte se resolvió al irse de México. Intentó registrar la nueva realidad que se le presentaba, pero ninguno fue tan poderoso como las imágenes que hizo allá.
 Tal vez supo entonces que su carrera de fotógrafa había llegado a su fin. Según Neruda, incluso arrojó al río Moscova su cámara Graflex, “y se juró a sí misma consagrar su vida a las más humildes tareas del partido comunista”.
 O tal vez pensó que algún día volvería a tener sentido hacer fotos
. Cuenta la leyenda que de vuelta en México sacó algunas que se perdieron.
 Cómo saberlo. La última imagen conocida, curiosamente, está tomada desde un barco.
 Quizá después lanzara la cámara al agua.

 

La argentina ‘Paulina’, de Santiago Mitre, gana la Semana de la Crítica........................... Gregorio Belinchón

El cineasta triunfa con otra fábula política, tras 'El estudiante'

 

Un fotograma de 'Paulina'.
El argentino Santiago Mitre obtuvo anoche el Gran Premio de la Semana de la Crítica con Paulina (La patota), y el premio revelación fue para el colombiano César Augusto Acevedo por La tierra y la sombra.
 La Semana de la Crítica es la sección paralela, creada en los años sesenta, del festival de Cannes en la que se proyectan primeras y segundas películas
. Paulina es la segunda película de Mitre (Buenos Aires, 1980), que con la primera, El estudiante, ganó el festival de Gijón. En total en la Semana participaban siete largometrajes.
Mitre construye, como en El estudiante, una fábula política. En esta caso habla de las convicciones y del derecho a decidir de su protagonista –encarnada por Dolores Fonzi-, y para ello ha hecho su propia versión de La patota, el drama de 1961 que dirigió en 1961 el ya fallecido cineasta francoargentino Daniel Tinayre con su esposa, Mirtha Legrand, como protagonista.

“Estoy muy feliz y orgulloso por el premio. Gracias a Charles Tesson y a todo el comité de selección por confiar y ser tan cálidos con nosotros y con la película.
 Es un día muy importante para mí y para todos los que hicimos La patota.
  Uno empieza a entender su propio trabajo cuando lo comparte con el público, cuando empieza a ver las reacciones, las emociones, las ideas que derivan de ella.
 Antes son apenas intuiciones, ideas sueltas...
 Hacer una película es casi un ejercicio de convicción.
 Y la película habla sobre eso.
 Sobre la convicción, sobre la justicia, sobre la política, a través de un personaje femenino muy particular como el de Paulina”, dijo anoche Mitre en un mensaje que dejó a sus dos productores, porque el cineasta ya había abandonado Cannes.
El director argentino Santiago Mitre, en Madrid en julio de 2013. / ÁLVARO GARCÍA
Paulina es una mujer comprometida que encara una futura y exitosa carrera como abogada, pero decide dedicarse a la enseñanza en una zona desfavorecida.
 Tras ser violada por sus alumnos y pese a las complejas decisiones que debe afrontar, decide mantenerse firme en sus convicciones y seguir con su labor de maestra.
La actriz y directora isarelí Ronit Elkabetz (protagonista y correalizadora de Gett, el divorcio), que presidía el jurado, dijo que la película de Mitre “impresionó a todos por las cuestiones que plantea y por cómo la protagonista sigue creyendo en la humanidad a pesar del riesgo que corren su vida y su cuerpo”.
La tierra y la sombra, un drama sobre la identidad y los efectos de la guerra, se llevó los galardones SACD y al filme revelación France 4. En 2012 el español Antonio Méndez Esparza se llevó la Semana de la Crítica con Aquí y allá.