Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

22 abr 2015

“La religión no tiene nada que decirme sobre mi trabajo”........................................... Daniel Mediavilla

El investigador canadiense fue uno de los que predijo la existencia de una radiación fósil en el cosmos que probó que el universo había comenzado con un gran estallido.

 

ATLAS

En 1964, Robert Wilson y Arno Penzias, dos ingenieros de la compañía Bell Labs, andaban ocupados construyendo una nueva antena de comunicaciones.
 Durante su trabajo, detectaron un ruido de fondo que no eran capaces de eliminar y que no sabían de dónde procedía.
 Finalmente, aquella radiación fue identificada como el fondo cósmico de microondas, una radiación fósil que era como una especie de eco del Big Bang.
 El descubrimiento, que mereció el premio Nobel, daba la razón a los científicos que habían defendido la idea de que el universo comenzó en un pequeño punto extremadamente caliente y denso desde el que se expandió.
James Peebles (Winnipeg, Canadá, 1935) fue uno de los científicos que había predicho la existencia de aquella radiación de fondo.
 Poco antes del hallazgo de los ingenieros de Bell, había planeado su búsqueda junto a otros investigadores de la Universidad de Princeton (EE UU).
 Según el físico canadiense, ni él ni sus compañeros expresaron decepción alguna por haber sido adelantados en una carrera con el Nobel de fondo.
 “Lo que existía era emoción ante los datos sobre el origen del universo que estaban allí para ser medidos y analizados”, aseguraba en un artículo que recordaba el 50 aniversario del hallazgo.
La inflación podría resultar errónea y no me sorprendería"
Ayer ofreció una conferencia en la sede de la Fundación BBVA en Madrid titulada El descubrimiento y la expansión del universo.
 En una conversación unas horas antes de su intervención confiaba en que aquella excitación que sintió tras el descubrimiento de la evidencia del Big Bang sea compartida por mucha gente y muy diversa
 “Mucha gente en EE UU o en Europa está fascinada con nuestros descubrimientos; puede que vayan a charlas como la que doy hoy, y después vayan a misa y no tengan problema con eso”.
Pregunta. ¿Ha cambiado mucho nuestro conocimiento sobre el universo desde que usted comenzó a investigar?
Respuesta. Ha cambiado increíblemente.
Cuando comenzamos, hace cincuenta años, se hablaba del Big Bang, pero era un concepto muy especulativo.
 Había muy poca evidencia de que hubiese sucedido.
El descubrimiento de esta radiación fósil hace cincuenta años y los estudios posteriores, realizados con un detalle espectacular, han permitido consolidar la idea de que el universo se expandió desde un estado denso y caliente
. Es un avance extraordinario.
P. Pese al avance que menciona, da la sensación de que en cosmología, al menos desde el punto de vista de los no especialistas, no ha habido descubrimientos del impacto cultural del Big Bang
R. Las ciencias naturales dependen de las observaciones.
 Las ideas están bien, pero son tan buenas como las pruebas que las sustentan
. La noción de un universo que se expande ya no es revolucionaria, pero las pruebas de que es algo que realmente sucede son el gran avance.
 También tenemos importantes avances teóricos, como el planteamiento de la materia oscura y la energía oscura.
Tenemos pruebas convincentes de que estos conceptos son reales, pero no puedo decirle lo que son o si hay alguna alternativa mejor.
Si un creyente quiere nadar, es mejor que lo haga igual que un no creyente"
P. ¿Hay algún descubrimiento que le habría parecido especialmente sorprendente hace medio siglo?
R. Habría sido una serie de sorpresas
. La ciencia ha avanzado de una forma más o menos progresiva durante los últimos cincuenta años. Ha habido muchos descubrimientos importantes, pero el efecto acumulativo es mayor que cada uno individualmente
. A veces se realizan observaciones clave que tiene una gran importancia, pero con mucha mayor frecuencia es la acumulación de pequeños avances, que se suman unos a otros, lo que nos da una ciencia desarrollada.
 En cualquier caso, si me hubiesen dicho hace cincuenta años cómo se iba a producir este proceso, no me lo habría creído.
P. Desde fuera, puede parecer que los grandes descubrimientos vienen de la nada, de momentos de inspiración.
R. Hay descubrimientos impresionantes que sorprenden a todo el mundo, pero son raros.
Lo más normal son estos avances progresivos que después es posible que aparezcan de repente en los medios como un gran hallazgo
. El descubrimiento del fondo cósmico de microondas fue transformador.
La mera existencia de esta radiación fue una gran vergüenza para la teoría competidora de hace 50 años de la teoría del estado estacionario [defendían un cosmos estático, que siempre fue y siempre será, en el que la materia se crea lenta y constantemente].
Recientemente, hubo una gran excitación con el descubrimiento de BICEP2 de una polarización que podría haberse debido a ondas gravitacionales producidas durante la inflación.
Eso habría completado uno de los puntos incompletos de nuestra teoría, porque no podemos asegurar qué pasó antes de que el universo comenzase a expandirse.
La mejor apuesta que tenemos es la inflación, pero las evidencias que lo apoyan son escasas
. Si el hallazgo de BICEP2 se hubiese confirmado, me habría dado más confianza en que la inflación es la respuesta adecuada y eso habría sido de verdad otro experimento transformador. Pero al final no se confirmó.
No encuentro interesantes las predicciones sobre el futuro del universo"
P. ¿Le sorprendería que la idea de la inflación se descartase por los resultados de otros experimentos?
R. No. La inflación podría resultar errónea y no me sorprendería.
 Si aparecen evidencias de que el universo no se expande, algo que creo que no sucederá, sí estaría sorprendido de verdad. Diría que las posibilidades son cero, pero no debería decir cero.
 No creo que haya una teoría que sea absolutamente correcta.
Por poner un ejemplo, respecto a la conservación de la energía, en EE UU tú no puedes patentar una máquina de movimiento eterno.
 Hay una buena razón para eso. Los experimentos han mostrado muchas veces que la energía se conserva y, sin embargo, en la teoría de la relatividad general, la energía no se conserva.
Pero las máquinas de movimiento eterno son extremadamente improbables.
 No podemos asegurar que no existen, porque no podemos llegar a la última verdad. Eso es cierto incluso en las matemáticas
. En ciencia solo tenemos aproximaciones excelentes.

P. Pero sus descubrimientos, pese a parecer más limitados que las certezas que puede ofrecer la religión, influyen mucho en la ideología de la gente, en cómo se mira al mundo.
R. Espero que tenga razón, pero por ejemplo en EE UU tenemos unos políticos bastante curiosos, gente en niveles muy elevados que considera la noción de un universo que se expande como una abominación, porque no está escrito en la biblia.
 Si me pregunta cuál es la influencia de la religión en mi trabajo, yo diría que la religión no tiene nada que decirnos.
 Pero también diría que nosotros no tenemos nada que decirle a la religión.
 Son ámbitos diferentes y mucha gente se siente cómoda con eso.
P. De hecho George Lemaître, uno de los padres de la idea del Big Bang, era un sacerdote católico. ¿Lo conoció?
R. Cuando él estaba empezando a retirarse yo empezaba a subir.
 No lo conocí en persona, pero conocí su trabajo y lo admiro
. En los años treinta entendió muy bien la teoría de la relatividad de Einstein, era un individuo excepcional
. Por supuesto, era muy religioso, pero no tenía problema reconciliando los dos ámbitos.
 Él dijo una cosa que me gusta mucho. Si un creyente quiere nadar, es mejor que lo haga igual que un no creyente.
 Y lo mismo sucede con las ciencias naturales, si un creyente trabaja en ellas debe hacerlo como un no creyente.
P. Además de ayudar a conocer el pasado del universo, la física hace predicciones sobre cuál será su destino final. ¿Hay alguna que le parece más interesante?
R. No encuentro muy interesantes estas predicciones
. El pasado se entiende mucho mejor que el futuro porque hay fósiles
. El futuro es fascinante. Podemos decir que el mundo acabará.
 Pero nuestra ciencia tiene muchas dificultades para entender el futuro, porque no entendemos bien la energía oscura, que está afectando el ritmo de expansión del universo ahora, y puede tener un efecto muy grande en el futuro o no, dependiendo de la naturaleza de la energía oscura, que desconocemos. ¿Seguirá expandiéndose el universo o se contraerá de nuevo hasta producir un Big Crunch? Para mí es una pregunta poco interesante porque no hay forma de poner a prueba las respuestas.

21 abr 2015

El compulsivo fotógrafo Winogrand........................................................... Alberto Martín

Disparó su cámara con singular ahínco por las aceras de Estados Unidos y rechazó las etiquetas. Una gran retrospectiva esquiva el orden temático y reencuadra su búsqueda.

New York, ca. 1960, de Garry Winogrand.

"Winogrand es a todas luces un anarquista de derechas".
Así se expresaba Martha Rosler en los años ochenta, en uno de sus textos dedicados a la crítica de la fotografía documental.
 Contraponía allí la figura de Garry Winogrand a la de Robert Frank, ambos de tendencia "anárquica", según ella.
 Mientras la obra de Frank sugeriría un anarquismo de izquierdas —por su inclinación a hacer visible y dejar ver el significado en sus imágenes—, Winogrand, por su parte, sugeriría con sus fotografías la aparente inaccesibilidad de significado y la imposibilidad de un saber social
. Aunque el primero que se encargó de dejar claro este último aspecto fue el propio autor a través de sus radicales y provocadoras afirmaciones, algunas de las cuales se citan una y otra vez como verdaderos aforismos (epigramas los llamó su mentor John Szarkowski).
 El más conocido y mencionado es su declaración de que hacía fotografías para tratar de averiguar el aspecto que tendrá algo al ser fotografiado.
Su posición explícita consistió en llevar la explicación o la interpretación de su trabajo hacia un territorio puramente formalista.
Negaba cualquier vertiente de crítica social y rechazaba entrar a valorar, o interpretar, el significado de sus obras.
Esto le acarreó duras críticas desde posiciones muy diferentes.
 De hecho, es difícil encontrar un fotógrafo tan influyente y, a la vez, tan cuestionado como Winogrand.
 Desde el frente de crítica política del documental, subrayaron su voyeurismo y la espectacularización de la temática social; desde posiciones más tradicionales, se discutió la calidad de sus fotografías, calificadas a menudo como meras instantáneas o malos reportajes, y se reprochó al autor su propuesta deshumanizadora.
La extensa exposición recorre sus 30 años de trayectoria, desde la década de los cincuenta hasta
su prematura muerte en 1984
Entre una y otra posición, lo cierto es que persiste a lo largo del tiempo la fuerza y el atractivo inevitable de la obra de Garry Winogrand, quizá por su capacidad para interpelar al público, a pesar de que su principal interés como fotógrafo residiera en los problemas de construcción de la imagen fotográfica
. O quizá fuera precisamente por esto, por llevar al límite su obsesión por explorar cómo se transforma en fotografía la realidad, por lo que su obra, brusca, directa, compulsiva e intensamente descriptiva, llega a pulsar en el espectador un instintivo reconocimiento.
 Algo que se percibe con claridad entre los visitantes de la extensa exposición que recorre sus 30 años de trayectoria, desde la década de los cincuenta hasta su prematura muerte en 1984 a la edad de 56 años.
La muestra reúne algo más de doscientas imágenes y tiene una estructura extremadamente sencilla, organizada en tres únicas secciones.
 Las dos primeras cubren un mismo periodo, desde sus inicios en 1950 hasta el año 1971.
 Una está destinada a presentar el trabajo que Winogrand realizó en las calles de Nueva York, titulada Bajando por el Bronx; y otra, más centrada en las fotografías que tomó fuera de esta ciudad, en diferentes lugares de Estados Unidos, denominada Un estudioso de Norteamérica.
 La tercera y última parte lleva el significativo título Auge y crisis, y está dedicada a la obra realizada por el fotógrafo en sus últimos 13 años de vida.
New York, años 1950. / Garry Winogrand Archive
La decisión de no organizar por ejes temáticos esta retrospectiva es un acierto que permite centrar el discurso sobre el método fotográfico más que sobre los contenidos específicos de las imágenes.
 La exposición rompe con la clásica articu­lación que ofrecen los libros de Winogrand (especialmente The Animals, Women Are Beautiful o Public Relations) y con los capítulos (‘The Street’, ‘Women’, ‘Zoo’, ‘On the Road’, ‘Airport’…) en que se dividía la canónica exposición Figments from the Real World organizada por John Szarkowski después de su muerte
. Esos bloques temáticos están presentes en la nueva muestra —así como sus imágenes más conocidas—, pero se presentan repartidos y diluidos a lo largo de las tres secciones.
Encontramos la fotografía de calle dentro de la gran ciudad, la dialéctica entre humanidad y animalidad, su exploración del país a través del viaje y la carretera, la teatralidad de los actos públicos y de la vida social o su focalización sobre las mujeres.
 Pero lo que destaca y sirve de hilo conductor es la continua búsqueda de Winogrand en torno a la forma fotográfica y la captación de lo real, sus estrategias, sus recursos, sus soluciones, sus continuidades: los encuadres anárquicos, la ampliación del campo de visión —gracias a la utilización del gran angular—, la multiplicación de la información dentro de la toma, la subversión de la estética y las convenciones fotográficas, el bascu­lamiento de la imagen, el aprovechamiento creativo del accidente y la eventualidad, o la articulación de las miradas.
Una mirada dominada por un duro y seco humor negro, por el patetismo y lo grotesco, por la farsa y la teatralidad, la alienación y el miedo
Todo ello para construir una mirada dominada por un duro y seco humor negro, por el patetismo y lo grotesco, por la farsa y la teatralidad, la alienación y el miedo, el ruido y el caos, pero también la espera, el encuentro, el refugio e incluso el amor.
 Sin lugar a dudas, sigue sobresaliendo la fotografía de calle que desarrolló en la ciudad de Nueva York, organizada en torno al flujo, el cruce, la sorpresa, las miradas y las actitudes.
Winogrand fotografiaba incesantemente y acumulaba imágenes, y este carácter compulsivo con el que desarrollaba su trabajo —bien visible a lo largo de la muestra— se fue acentuando y radicalizando con los años, hasta el punto de dejar, al final de su vida, un ingente volumen de material sin revisar, positivar o ni tan siquiera revelar
. El tratamiento y valoración de estos registros —muchos de ellos nunca vistos por el autor— se convierte, en cierto modo, en uno de los argumentos de esta muestra.
 De hecho, una considerable parte de las obras expuestas corresponden a imágenes contenidas en los múltiples carretes que dejó sin revelar o sin positivar, o a imágenes señaladas en hojas de contacto pero nunca ampliadas en vida del autor.
 Es esta una decisión siempre controvertida, pero que sin duda merece tenerse en cuenta, en la medida en que ofrece posibilidades para conocer y evaluar mejor a un autor, aunque sea por la vía de preferir quedarse, en último caso, con el Winogrand canónico y conocido.
Si hay un concepto que quizá pueda sintetizar el retrato global de una época y una sociedad construido a lo largo de los años por este controvertido autor es el de ansiedad.
 Un concepto bastante acorde al sentir de Winogrand cuando afirmaba en los sesenta que "sólo puedo llegar a la conclusión de que nos hemos perdido". La edad de la ansiedad, como tituló su largo poema W. H. Auden, ofreciendo sentido y explicación a todo un periodo y un estado de cosas: la ansiedad de un fotógrafo desarrollando compulsivamente su práctica fotográfica y la ansiedad de una sociedad y una nación.
Garry Winogrand. Fundación Mapfre. Bárbara de Braganza, 13. Madrid. Hasta el 3 de mayo.

 

Un mal Rato....................................................................................... Boris Izaguirre

Por bochornosa que parezca esta renovada crisis política, no tiene la brillantez de las manipulaciones de ‘juego de tronos’. La realidad siempre es más mediocre.

'Meñique', Lord Varys y Gran Maestre Pycelle, personajes de de 'Juegos de tronos' / Cordon Press

Una de las tendencias más acusadas de esta primavera son los flecos
. Los veremos en chaquetas, bolsos, camisetas
. Cualquier soporte sirve para soportar alguno
 Puede ser un ejemplo de cómo la política influye en la moda.
 Todo son flecos, incluso jirones.
Basta asomarse a una tienda de esas grandes cadenas para comprobar que en sus muebles hay rotos, descosidos y huecos en casi todas las prendas.
Algo que también ocurre tanto en el PSOE como en el PP.
La moda de los jirones se refleja en cómo nos sentimos hace rato
. A ratos rotos por dentro y ahora también por fuera.
Seguramente viendo ese aspecto hecho jirones de la nueva ropa, Pablo Iglesias, uno de los líderes políticos más grunge del momento, llegó a pensar que cada día asumimos el aspecto de extras en Juego de tronos, su serie favorita y también la de muchos jóvenes.
 Para los mayores es un lío seguirla e incluso verla porque todo el mundo tiene aspecto sucio
. Es intencional, un vestuario futurista y medieval, también hay mucho roto, mucho jirón, similar al conflicto de poderes y reinos despedazados que se narra en la serie.
Con ese panorama, Iglesias aprovechó la visita de Felipe VI al Parlamento Europeo para regalarle una caja con cuatro temporadas de la serie.
 ¡Por fin algo de acción en el aburrido Parlamento!
 El Rey lo agradeció diciendo que le parecía muy bien, “porque no la he visto”.
 Iglesias supo cerrar el brevísimo diálogo con una casi declaración de principios: “Para que tenga algunas claves sobre la crisis política española”.
No sabemos si los Reyes ya están devorando a ratos los capítulos de Juego de tronos pero se evidencia que quienes la ven pertenecen a una populosa vanguardia y quienes no la vemos, tenemos un problema.
 No estamos tan a la moda. Nos quedamos en Mad Men.
Nuestra política tiene poco de renacimiento.
 Solo un trapicheo que simplemente te avergüenza y entretiene.
 En Juego de tronos hay personajes tan manipuladores como lord Petyr Baelish, apodado Little Finger (Meñique), recurriendo a lo más bajo y a la lujuria para controlar a quienes necesita destruir. Y un primer ministro al que degüellan por una falsa acusación de traición, reyes blandos, reinas peligrosas y un baile de coronas y nombres que te dejan mareado.
En nuestro Parlamento está Montoro, apretando los dientes mientras los socialistas le piden la dimisión por su amnistía fiscal, que permitió a Rodrigo Rato, miembro del partido de gobierno, y otros 704 millonarios regularizar su situación fiscal por dinero oculto, en algunos casos probablemente público
. Pero por bochornosa que parezca esta renovada crisis política, sigue sin tener la brillantez de cualquiera de las manipulaciones de Juegos de tronos.
 La realidad siempre es más mediocre que la gran ficción. Y más incómoda.
Rodrigo Rato fue detenido la noche del jueves.
 Un mal rato para su partido en pleno año electoral
. ¿Qué le ocurrió a este hombre para pasar en poco más de una década de ser la gran esperanza blanca a volverse un hombre blanco más en la cárcel?
 Igual que en la serie, nos da la impresión que nos perdimos un detalle esencial del episodio al ir a la cocina.
¿Fue la fiebre del oro? ¿O es que sí que existe la maldición del FMI?
Te vuelves presidente de ese organismo internacional y puedes terminar como Rato o como Strauss Kahn, ciego de poder y durmiendo en chirona.
Entre tantos trapos sucios y vestidos con ropa rota nueva, es momento de ceder por fin al cambio generacional
. Dejar de ver Mad Men, pasarse a Juego de tronos y centrarnos en la evolución de Gloria Camila y Chabelita Pantoja, las herederas de esas reinas del folk y del sentimiento que fueron Rocío Jurado e Isabel Pantoja
. Ambas son princesas de origen latinoamericano, criadas y educadas en colegios privados en España por esas dos mujeres que durante décadas lucharon por el trono de la copla y el corazón de la audiencia. Gloria Camila se ha sincerado con la prensa en Madrid al mismo momento que Manuel Chaves lo hacía ante la justicia
. Ella es la primera vez que lo hace, pero para él será la última.
Gloria Camila tiene esa simpatía abrumadora de Jurado. Chabelita el misterio y opacidad de Pantoja. Gloria Camila responde, resuelve. Chabelita es madre muy joven y avanza en silencio igual que trabaja para sobrevivir en Supervivientes, seleccionando bikinis que permitan comprobar que sus nuevos senos tienen más solidez que los de otras generaciones.
 Las dos it girls tienen 19 años y progenitores en la cárcel, un elemento argumental muy, muy difícil de superar
. Por ahora Gloria Camila y Chabelita son el emblema de la hija de preso célebre.
 Si la investigación de Hacienda sobre los beneficiarios de la amnistía fiscal sigue adelante, ¡ay! aparecerán más familias con algún progenitor en la cárcel, “sean del color que sean”, como anuncian los investigadores. Mediática y quizás para suavizar la idea que teníamos del régimen carcelario, Gloria Camila declaró que veía a su padre más joven y más fortalecido como persona a raíz de su estancia en prisión, confirmando que lo penitenciario tiene algo de spa.
 Un nuevo juego de tronos se agita en nuestras cárceles. Con la llegada del exministro, el listón se pondría muy alto, al menos por un rato.
Un mal Rato.

 

“España está enferma de autoodio”.......................................................... Winston Manrique Sabogal

El escritor Félix de Azúa, que publica 'Génesis', analiza la situación de un país que “no ha demostrado si pertenece a Europa”.

Félix de Azúa
Felix Azúa, en su domicilio de Madrid. / alejandro ruesga

Desde hace cuatro años, Félix de Azúa sabe que del infierno pueden surgir paraísos.
 El suyo apareció a través de una niña que le descubrió la inocencia y le ha servido para sobrellevar lo que considera un exilio.
 Un día salió de Barcelona, llegó a Madrid y empezó una travesía en la que ha visto “una España enferma de autoodio”, cuyo “pecado original es la envidia”, aunque el “mayor de sus pecados es la mala educación”, lo cual le lleva a pensar que “está por demostrar si pertenecemos a Europa”.
Es el big bang de sus reflexiones a partir de su libro Génesis (Literatura Random House), en su casa madrileña rodeado de silencio.
 Esta tercera parte de su autobiografía ficticia pasa a ser el origen de un proyecto literario en marcha cuya voz busca aunar la historia de los testigos de su tiempo, ser una voz colectiva en la que los ciudadanos se reconozcan.
“Me pareció inmoral quedarme ahí [en Cataluña] con una hija pequeña”
Si antes fue Autobiografía sin vida (en 2010, sobre la crisis y acabamiento del arte) y después Autobiografía de papel (en 2013, sobre el panorama literario y su metamorfosis en la escritura), esta vez Azúa narra dos relatos paralelos que se alternan hasta confluir: recreación del mito grecolatino (unos vascos que emigran a Venezuela tras la Guerra Civil) y del mito cristiano de Adán y Eva.
 Los dos están en el origen del ADN del mundo occidental que “hace que se viva de manera casi esquizofrénica”
. Un mundo donde la condena del Edén no es el trabajo, sino querer saber, querer construir el paraíso y tener la facultad de matar.
Faulkner es el origen de Génesis
. Por él, Félix de Azúa (Barcelona, 1944) se acercó a la Biblia como literatura hacia los setenta debido a que el escritor estadounidense la reescribía en novelas inolvidables.
Se aficionó a ese texto sagrado, estudió sobre él y hoy sus ediciones copan un par de baldas de su biblioteca. Opina que "debería ser tan importante la lectura de los clásicos griegos como la de los clásicos hebreos. Solemos olvidar que la cultura occidental es judeocristiana”.
Después de Faulkner llegaron, en los 80, Juan Benet y Rafael Sánchez Ferlosio, “lectores excepcionales de la Biblia”.
Las palabras de Azúa, doctorado en Filosofía, profesor de Estética, poeta, narrador y articulista, fluyen serenas hasta crear un fresco español. Su travesía oral se remonta a más de dos mil años en una voz que son muchas voces:
“Los griegos tenían una concepción de la responsabilidad basada en la dignidad, el honor, el orgullo propio.
 En el mundo bíblico, el héroe solo responde ante Dios, que no tiene representación; es pura voz
. Esto nos lleva de cabeza a Freud. Hegel decía que el pueblo hebreo era ateo porque su dios era la voz interior
. Esa provoca una esquizofrenia que ha hecho que nuestra civilización sea admirable por un lado y execrable por el otro al haber dado carnicerías espantosas”.
“Siempre en círculos críticos, no había vivido la inocencia... Y es el paraíso”
“En la naturaleza del humano no prima ser bueno o malo
. Libre quiere decir que estamos condenados a elegir. Somos los dos.
En la novela, la línea bíblica recuerda el origen de Adán y Eva y cómo Caín mata a su hermano Abel. De ahí venimos todos.
 Caín es eterno y, de manera alegórica, quiere decir que a veces se encarna en Stalin o Hitler o en algún imbécil.
Tras la muerte de Abel, surge la condena de poder matar al prójimo. Aparece la culpa, a la cual debemos el hecho de sentirnos responsables.
Lo más peligroso es la gente que no siente culpa y se cree inocente, ven la culpa en el otro
. Se produce cuando hay perezas espirituales tremendas; estamos entrando en una de ellas.
 Hemos abdicado de gran cantidad de valores”.
“Se ha dicho que este es un país cainita por excelencia.
Tal vez sí hay dos Españas… Es un país tan conflictivo, tan antipático, tan violento, tan agresivo, y, sobre todo, tan maleducado, ese es su mayor pecado.
 Los orígenes de todo eso estarían en la convivencia con el islam durante ocho siglos que produjo uno de esos desgarros espirituales enormes
. Hubo expulsión de hebreos y moriscos
 Hasta el siglo XVIII se adjudicaban puestos de trabajo según la limpieza de sangre”.
“España es un país fariseo en el sentido bíblico… El pecado original aquí es la envidia
. No se soporta la diferencia, y, sobre todo, no se soporta a la gente que sobresale.
 No hay nada más asombroso que el trato que se ha dado a la investigación científica, al estudio, a la cultura.
 Valle-Inclán refleja esa necesidad de los mediocres para que todo el mundo sea tan mediocre como ellos”.
“Todo eso no convierte a España en un lugar lamentable sino enormemente interesante.
 No hay nadie que odie más a España que los españoles.
 España es, entre comillas, un país enfermo de autoodio. Y hay partidos que se dedican a mercantilizar ese odio.
 Hay vendedores de odio en los partidos nacionalistas vascos y catalanes. Incluso hay un partido como Podemos que vende odio a la casta, olvidan que ellos ahora son millonarios gracias a Chávez y gente así".
“En Génesis se aprecia el contraste entre España y Latinoamérica frente a la sexualidad, el deseo y los sentimientos; la incapacidad o miedo a aceptarlos o vivirlos con naturalidad, sin prejuicios.
En la novela, un vasco le dice al venezolano que los latinoamericanos tienen la suerte de que todavía se mantienen en un estadio casi infantil en el que la sexualidad es todavía un juego social.
 En el País Vasco la sexualidad no está permitida si es un juego, solo como reivindicación.
 La novela hace referencia a esa curiosa timidez de casi todos los españoles que hace que los hombres sean agresivos con las mujeres o alguien que les guste. Les resulta doloroso y difícil tratar con esa persona y acaban por ponerse chulescos, superviriles y agresivos…”.
“El tema de la belleza aquí es… En general, cualquier intento por hacer más agradable la vida se considera una cursilería.
 Y si a eso se suma la aspereza en el trato y lo mal que se suele hablar, a mí me escandaliza la permisividad que hay con el lenguaje zafio, grosero. Alguien que habla de esa manera es que tiene el cerebro de esa manera. Está por demostrar si pertenecemos a Europa”.
“Soy un exiliado. Me fui de Cataluña hace cuatro años. Me pareció inmoral quedarme ahí con una hija pequeña. No estaba de acuerdo con la formación educativa que se da allá a los niños.
 Mi infierno ha sido haberme tenido que ir de mi casa. Y, en cambio, el paraíso es esta niña que nos ha obligado, a mi mujer y a mí, a irnos con un esfuerzo enorme.
 Es mi paraíso por una razón poco sentimental: yo no había conocido la inocencia.
 Me he movido siempre en círculos críticos, combativos, con pretensión de ser muy lúcido, y no había conocido ni vivido la inocencia. Y es el paraíso”.