Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

19 mar 2015

Isabel Preysler y su adicción a la cirujía....................Si pudiera, cambiaría un poco de todo.

La «socialité», que hoy cumple 64 años, recibe a ABC con motivo del lanzamiento de su línea de cosmética.

Isabel Presyler cumple 64 años sin Boyer

Mucho se ha escrito sobre los secretos de su eterna juventud.
 Pero, ¿qué hay de cierto en todo lo que se dice?
 Con motivo de la presentación de su nueva línea de cosmética «My Cream», Isabel Preysler recibe a ABC en su casa, en una entrevista exclusiva donde descubre qué come, dónde se cuida, quién la peina, cómo entrena…
 Una sorpresa tras otra. Y todas gratas.
Llego puntual a mi cita y, mientras espero, me fijo en los detalles
. Rosas frescas por todo el salón, bombones Ferrero Rocher (sin el papel), cestos con nueces… Se nota que le gusta cuidar los detalles al máximo
. Al segundo, aparece «Vanilla» (en inglés), el perro de Tamara, que me recibe con la misma alegría que mi entrevistada unos minutos más. 
«Perdona, Teresa, pero estaba con una llamada de Filipinas que no podía dejar», se disculpa, con esa sonrisa que seduce a hombres y mujeres por igual.
 La primera sorpresa me la llevo al verla con coleta y la cara lavada. Pocas mujeres a partir de los 50 resisten la falta de maquillaje, pero a los 64 años que cumple precisamente el día en que publicamos la entrevista (Felicidades), ninguna.
 Ni manchas, ni arrugas, ni un ápice de flacidez.
 Comprendo por qué se ha convertido en un referente de belleza.
 Pide que nos traigan algo de picar. Llega la segunda sorpresa. Esperaba unas tomatitos o unas brochetas de frutas, y su mayordomo nos deja unos deliciosos sándwiches a la plancha, con queso fundido 
. Pienso que ni los probará -son las 7 de la tarde y me anuncia que tiene gente a cenar-, pero ante mi asombro, se toma el primero (de tres que comerá a lo largo de nuestra entrevista)
. Intuyo que voy a descubrir a una Isabel muy distinta de la que algunos medios nos muestran. Me cuenta que desde que era pequeña come mucho y no engorda, herencia de su madre.
 «Soy de las que gano más peso durmiendo que comiendo». 
Lleva vaqueros con una camiseta y no asoma ni un ápice de grasa.
 «Estoy más flaca de lo habitual por culpa de una medicación para las migrañas».
Para mantenerse en forma hace gimnasia dos días a la semana en su casa, con Blas Latorre «un entrenador buenísimo», y un tercero con Prado Martín y el famoso «chaleco» de electroestimulación Miha Bodytech.
 Sonrío, porque tengo la misma entrenadora, y me alegra saber que voy el buen camino.
 ¿Cómo ha encontrado fuerzas después de la pérdida de Miguel Boyer para embarcarse en este proyecto?
 «Empecé cuando mi marido todavía estaba enfermo. Estuve dudando porque no tenía ánimos ni tiempo, pero fue Ana mi hija la que me dio el empujón.
 Se ha implicado mucho en el proyecto, sobre todo en la parte comercial y de marketing. Sin ella no me habría lanzado»
. Más sorpresas. Parece que le pega más a Tamara, comento. «Es posible, pero entonces no vivía en casa -ahora sí- y fue Ana la que se implicó al cien por cien»
. ¿Es usted socia o solo la imagen de los productos como se cree? «Soy socia. Éste es mi negocio y he puesto muchísima ilusión en él.
 Durante dos años he probado todo tipo de cremas para saber lo que quería para las mías, he trabajado al máximo para que la textura fuera ligera porque no soporto la sensación grasa en la piel, me empeñé en que el perfume fuera de peonía, un aroma nada corriente en un cosmético, y lo conseguimos».

Perfeccionista

Es muy perfeccionista, y se nota en todos los detalles del producto
. «He participado en la selección de la tipografía, el logo y hasta en los gramos que tenía que tener el cartonaje.
 Está todo muy trabajado y he puesto mucho de mi». ¿Serán carísimas?, pregunto convencida. «Entre 44 y 49 euros
 . Quería las mejores cremas posibles, a un precio razonable. Y que se vendieran en la farmacia, para que me tomen en serio».
 Las sorpresas se suceden. De sus «secretos» (a voces) de belleza, me confirma que bebe agua templada con lima o limón nada más levantarse (efecto «detox») y que cumple un estricto ritual de nutricosmética, asesorada por un profesional. 
En el desayuno, vitaminas del grupo B, 500 miligramos del vitamina C y magnesio; el mediodía, vitamina E y Calcio, una cápsula para fortalecer el pelo y las uñas y otra de colágeno; y en la cena, calcio, magnesio y colágeno. 
Y me desvela la receta vitamínica que le recomendó un médico hace años, y que pienso adoptar: un «smoothie» (batido) verde, a base de judías verdes, pepino, calabacín, col rizada, brócoli, espinacas, pimiento verde, zumo de lima y manzana verde (estos dos últimos para darle buen sabor). Cuando empiezo a pensar que, por fin, algo cuadra con lo que esperaba oír, me cuenta que esa noche tiene un grupo de amigos para ver una películaen su «home cinema», y que cenará «como todos los viernes» perritos, hamburguesas, patatas fritas, tarta de chocolate y helado.
 «No es tan malo como parece -bromea- porque las hamburguesas son de ternera blanca, y el helado lleva leche desnatada y agave».
 ¡Y yo que pensaba que era macrobiótica! «He estado en la Clínica Sha y me encantó, pero no me “convertí”».
 Toma todos los días chocolate negro, y casi a diario helado.
 Para que luego digan que ayuna. «Hace años, los lunes hacía algo parecido, y tomaba solo piña para “limpiarme”, pero me daba dolor de cabeza, y lo dejé». 
¿El secreto de su cutis impecable? «Hasta hace cuatro años me infiltraba el coctel de vitaminas del Doctor Chams pero ya no lo hago». Le gustan los tratamientos de Massumeh Massi y Maribel Yébenes, centros a los que acude habitualmente, «aunque no voy tanto como me dicen que debería, porque no tengo tiempo».

Disciplinada

En casa se reconoce muy disciplinada y utiliza su nueva línea desde hace un año.
 La observo y me sorprendo de que de su rostro no asoma ni gota de flacidez. Decido tirarme a la piscina (y en bomba) y le pregunto si nunca ha pasado por el quirófano. «No hay mujer de mi edad que esté bien y no se haya tocado algo», me contesta. ¿Para los retoques prefiere España o el extranjero? «Aquí hay buenísimos profesionales, no hace falta irse fuera
Incluso pienso que los españoles tienen mejor gusto». ¿En manos de quién pone su melena? «Voy al salón de Peque donde miman mi pelo tanto como a mi, y en casa me lo cuidan Ramón Ríos y Lola Viraz, y esta última me lo corta. 
Sobre su perfume me aventuro a decir que es Jo Malone, y acierto. «Amber & Lavender o French Lime Blosson
. Me gustan todos. ¿Un secreto confesable? Para mantener la firmeza de los brazos me aplico Engennering de Maribel Yébenes, mezclado con un aceite de Weleda»
. Le gusta Natura Bissé y a la hora de maquillarse recurre a Armani, Tom Ford, Sisheido y Nars. Y en su bolso nunca falta la barra de labios y un cacao. ¿Un truco que nunca falla cuando se levanta con mala cara? El «concealer» (quita ojeras).
No quiero alargar más el «tercer grado» sobre sus cuidados, y le hago una penúltima pregunta. 
¿Una manía? «¿Una? Tengo miles. Soy una maniática tremenda, pero a estas alturas, ya no puedo cambiar», dice entre risas. 
Para terminar, ¿qué es lo que más le gusta de su físico, y qué es lo que menos? Y me asombra por última vez con su respuesta: «Si pudiera, cambiaría un poco de todo. De la cabeza a los pies». Como son las cosas.
 Yo, si pudiera, me cambiaría por ella.

 

Angelina Jolie, la encantadora de políticos........................................................ Barbara Celis.

El exministro de Exteriores británico deja la política para trabajar con la actriz contra la violencia sexual en zonas de guerra.

El exministro británico William Hague y la actriz Angelina Jolie, en junio. / Cordon Press

En el mundo de los derechos humanos el político William Hague y Angelina Jolie son una de las dos parejas de moda.
 La otra, por supuesto, es la que forman la estrella de Hollywood George Clooney y su flamante esposa, la abogada Amal Alamuddin.
 Pero aunque el actor y su mujer enloquezcan a los paparazis, el tándem entre una de las intérpretes más glamurosas y mediática de la meca del cine y el político británico resulta mucho más interesantes, puesto que no les une el amor si no el trabajo y un objetivo tan ambicioso como noble: terminar con la violencia sexual contra las mujeres en zonas de guerra.
Aunque desde un principio pareció una unión improbable y de corta duración, ha resultado ser una de las que mejores frutos está dando en el área de los derechos humanos, hasta tal punto que el que fuera el hombre más poderoso de Reino Unido en política exterior hasta hace apenas ocho meses no se presentará a las próximas elecciones al Parlamento británico.
 Él prefiere continuar trabajando con Angelina Jolie en un proyecto en el que se embarcaron hace ya tres años.
“Es demasiado importante para abandonarlo. La campaña está en un buen momento y tiene que mantenerse.
Tenemos que demostrar que es posible tomar medidas en todo el mundo”, declaró en el diario Evening Standard Hague, actual portavoz tory de la Cámara de los Comunes.
Desde la izquierda: Brad Pitt, William Hague y Angelina Jolie, en el congreso celebrado el pasado verano en Londres. / Cordon Press
Se conocieron en 2011, cuando él era aún ministro de Exteriores británico. Jolie le propuso ver su primera película como directora, En tierra de sangre y miel, donde denuncia las violaciones de las mujeres bosnias durante la guerra de los Balcanes.
La actriz, que entonces era embajadora de buena voluntad de la ONU para los refugiados (desde 2012 tiene un cargo diplomático como enviada especial para el Alto Comisionado de Naciones Unidas), no buscaba precisamente la crítica cinematográfica sino un aliado en lo que le parecía un tema completamente olvidado por las instituciones internacionales: los crímenes sexuales utilizados como arma de guerra en los conflictos de todo el planeta.
“Su película fue la que me ayudó a conectar muchas cosas de las que había sido testigo en mi vida como político.
 Si sabemos tanto sobre determinados crímenes, ¿por qué no actuamos para frenarlos?”, se preguntó Hague tras ver el filme. A partir de ese momento la actriz y este político, perteneciente al partido conservador y con 26 años de experiencia a sus espaldas, se pusieron a trabajar juntos para cambiar la actitud de gobiernos e instituciones hacia los crímenes de guerra de tipo sexual, convirtiendo su condena en una prioridad que tuvo su punto álgido en la cumbre que se celebró en Londres en junio de 2014.
En el centro de su agenda estaba activar un protocolo internacional con medidas de prevención y acción pero cuyo objetivo principal era cambiar la actitud de gobiernos e instituciones hacia crímenes contra los derechos humanos que sin embargo nunca son perseguidos.
 “Y funcionó. Vinieron ministros de 125 países que pensaban que escucharían charlas aburridas y se dormirían en sus asientos. En cambio, se encontraron con un lugar lleno de energía, con reuniones intensas, películas, ONG, activistas y gente corriente.
Aquella cumbre ha provocado un cambio claro de mentalidad hacia el problema”, asegura Hague en la misma entrevista.
 Y lo atribuye a la tenacidad de Angelina: “Ella ha hecho muchísimo por esta causa y además sabe muchísimo sobre el tema y está totalmente entregada a él”.
El primer ministro británico, David Cameron, charla con William Hague y Angelina Jolie fuera de Downing Street tras un encuentro en junio. / CORDON PRESS
De hecho, Angelina Jolie no ha descartado su intención de abandonar poco a poco el cine para centrarse en el futuro en su trabajo como diplomática, algo que el propio Hague reconoce que hace muy bien
. A la actriz además no le iría mal como política: una encuesta reciente en Reino Unido la convirtió el pasado enero en la mujer más admirada del planeta.

 

El eclipse que recorrerá Europa...........................................................Alicia Rivera

La ocultación del Sol por la Luna, el viernes, solo será visible en su totalidad en el Atlántico norte, pero se verá parcial en todo el continente.

 

Eclipse de agosto de 1999, similar al del 20 de marzo. / ANTONIO DEL SOLAR (PLANETARIO DE MADRID).

El viernes 20, poco después de las nueve de la mañana en la península Ibérica, y si el tiempo lo permite —si está nublado, siempre queda Internet—, empezará un espectáculo celeste de primer orden que será visible desde toda Europa.
 La luna nueva cruzará por delante del Sol ocultando poco a poco el disco de la estrella: un eclipse solar.
 Unos miles de personas en dos archipiélagos del Atlántico Norte (las islas Feroe y las Svalbard) tendrán el privilegio de ver el Sol negro, la estrella completamente tapada por la Luna y su luz asomando blanquecina por los bordes, durante casi tres minutos en la mejor posición.
 Pero serán millones los que, en toda Europa, Norte de África, Oeste y Norte de Asia y Oriente Próximo (y en América solo en un extremo de Terranova), tendrán la oportunidad de presenciar un eclipse parcial, con la estrella del Sistema Solar más o menos tapada por el satélite natural de la Tierra.
 En el continente no se observará otro hasta 2026.
En esta ocasión, la ocultación total del Sol, que comenzará al sur de Groenlandia y terminará casi en el Polo Norte recorriendo una franja sobre la superficie terrestre de 462 kilómetros de ancho, acumula varias coincidencias, con la estrella en su máximo de actividad en el ciclo de 11 años
. “La morfología de la corona [solar] será simétrica, similar a la observada, por ejemplo, en el eclipse de Australia de 2012, y muy distinta de la del de Siberia de 2008, cuando el Sol se encontraba en un mínimo de actividad y la corona presentaba una asimetría muy acentuada”, explicó, desde las Feroe, Miquel Serra-Ricart, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias y veterano cazador de eclipses.

Dos al año o más

Los movimientos de la Tierra alrededor del Sol y de la Luna en torno a la primera hacen que, al menos dos veces al año y hasta un máximo de siete, el satélite natural se interponga entre la Tierra y el Sol haciendo eclipses solares.
  • Al ser el Sol 400 veces mayor que la Luna y estar 400 veces más lejos, su tamaño aparente en el cielo es similar.
  • Si la órbita lunar no estuviese inclinada respecto al plano de la eclíptica, la Luna se interpondría exactamente entre la Tierra y el Sol en cada luna nueva, provocando un eclipse, dice el Planetario de Pamplona.
  • La pequeña inclinación (casi seis grados) de la órbita lunar basta para que la mayoría de las veces la Luna pase al norte o al sur del Sol. Solo hay eclipses totales de Sol con la luna nueva en la misma eclíptica o muy cerca.
  • En 2015 hay dos eclipses totales lunares y dos solares (uno parcial y uno total).
Además, la ocultación empieza 15 horas antes del equinocio de marzo que marca el inicio de la primavera astronómica en el hemisferio Norte, “con alta probabilidad de formación de auroras boreales”, añadía Serra-Ricart, con la esperanza de captar la imagen insólita del Sol negro y esas espectaculares luminiscencias del cielo
. Precisamente en los días pasados se ha registrado una intensa actividad geomagnética que ha permitido ver auroras incluso en latitudes más bajas, como las de Escocia o el norte de EE UU.
Y el jueves, un día antes de la ocultación solar, la Luna esta, en su órbita, en uno de los puntos más cercanos a la Tierra este año, aproximándose hasta 357.583 kilómetros del planeta (cuando el eclipse se produce con la luna nueva alejada, es anular y, se ve la circunferencia oscura con un anillo de Sol radiante alrededor).
Se produce un eclipse Solar cuando se cruza la Luna entre la estrella y la Tierra proyectando su sombra sobre una franja del planeta.
 Como, desde la superficie terrestre, el Sol y La luna tienen casi el mismo tamaño aparente en el cielo (la segunda es mucho más pequeña pero está mucho más cerca), los discos de una y otro se ven solapados casi exactamente en el caso de elipse total.
 Eso es lo que verán en las Feroe y en las islas árticas de Svalbard, mientras que incluso a miles de kilómetros de la franja de totalidad, se podrá ver un trozo de la Luna cubriendo una parte del Sol. El viernes, la máxima duración de la totalidad se verá al norte de las Feroe, donde, en un barco que cuente con la buena suerte del cielo despejado, se observará el Sol cubierto por completo durante dos minutos y 47 segundos.
El eclipse arranca alrededor de una hora antes de alcanzar la totalidad.
 En la península Ibérica, cuanto más al norte, más Sol se verá cubierto por la Luna: en A Coruña, un 76%, en Madrid, casi el 67% y en Barcelona, el 64%, (según informa el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, que invita a todos los aficionados a observar el fenómeno desde su sede de Alcobendas, en Madrid). En Londres el 87% del Sol se tapará, y en Escocia, el norte de Suecia, de Noruega y de Finlandia, el 97%.
A las 9.04, hora peninsular española, visto desde Madrid, el disco oscuro de la luna nueva empezará a morder el disco solar, informa el Planetario de Madrid, que organiza la observación del eclipse (junto la Obra Social la Caixa) en sus instalaciones.
 El disco lunar irá “avanzando desde el borde superior derecho del Sol, ocultando, según pasan los minutos, una mayor cantidad del disco solar”, adelantan los expertos.
“A las 10.08, acontecerá el máximo, instante en el que el área que nuestro satélite ocultará del disco del Sol será del 66,5%”.
Para quienes presencien la ocultación total en el Atlántico Norte será un espectáculo extraño, con el Sol tapado por la Luna justo cuando terminan los meses de invierno en los que la estrella casi no se ha paseado por el cielo.
 En las Feroe, la estrella se elevará 18 grados sobre el horizonte, y en Svalbard, menos aún: 12 grados (la altura del puño cerrado que uno proyecta hacia el cielo). Un observador situado justo en el Polo Norte, vería el Sol negro rozando la línea de cielo y mar.
Los expertos no se cansan de repetir que allá donde las nubes no impidan el espectáculo, cualquier observador del eclipse, parcial o total, deben utilizar gafas especiales para evitar el riesgo de sufrir daños graves en los ojos y que no valen todos los recursos caseros que se pasan de boca en boca, como película fotográfica, gafas de sol o un CD, todas ellas protecciones insuficientes.
Para mayor seguridad, los interesados pueden acudir a alguna de las muchas observaciones abiertas al público organizadas por centros científicos, museos, planetarios y asociaciones astronómicas.
 Hay que contar con que la meteorología no es favorable para ver un eclipse en Europa en esta época del año, por lo que igual hay que recurrir a la transmisión del fenómeno desde lugares como aviones, ya sea por Internet o en los centros de divulgación científica.
Es muy probable que tampoco acompañe la meteorología en las Feroe (no se ve un eclipse allí desde 1612) ni en las Svalbard. Pero para evitar el cielo nublado algunos privilegiados se han apuntado a la alternativa de los vuelos chárter organizados para la ocasión, que pueden gozar de cielo despejado para tomar y transmitir las imágenes del Sol eclipsado.

Satélites alerta

Ilustración de un satélite de la serie Proba observando un eclipse de Sol. / ESA
Tres minisatélites de la serie Proba, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), todos ellos dedicados a pruebas de tecnologías, pero con instrumentos de observación a bordo, estarán pendientes del eclipse del 20 de marzo.
  • El Proba-2, lanzado en 2009 para estudiar el Sol, está en órbita a 820 kilómetros de altura. Lleva un equipo que toma imágenes de la superficie de la estrella en ultravioleta extremo y otro que mide los niveles de radiación Solar. El día 20 observará dos períodos (de una docena de segundos) del eclipse.
  • El Proba-1, lanzado en 2001, utilizará su cámara de alta resolución para fotografiar la sombra proyectada por la Luna sobre la superficie de la Tierra.
  • El Proba-V, lanzado en 2013, también fotografiará la sombra lunar, pero captando toda la zona de totalidad en una única i

18 mar 2015

Confesiones de una ‘zaradicta’.............................................................. Luz Sánchez-Mellado


Zara
Interior de una tienda de Zara. / EFE

Hola, me llamo Luz María del Mar, tengo cuarenta y equis años —tampoco es cosa de entrar en detalles accesorios—, y soy adicta a Zara.
 El caso es que, después de la última sobredosis navideña, que me dejó el armario como un agujero negro y la tarjeta en números rojos, dije hasta aquí hemos llegado.
 Me estaba quitando yo sola, sin ayuda profesional ni nada.
Llevaba casi un mes sin consumir, desde que desapareció de las tiendas el último pingo pisoteado de las rebajas de invierno, exactamente, y me las prometía muy felices.
Creía que tenía el mono controlado, hastiada de tanto paño oscuro, tanta parca con capucha de peluche, y tanto jersey de punto gordo. Ilusa
. Fue irse la penúltima ola de frío, salir el sol por Antequera, ponerse el mercurio a 25 grados, y recaer en el vicio hasta las cejas.
 Porque, a ver, una puede ser fuerte y poner todo de su parte
. Pero si te tientan con las nuevas rayas marineras, el nuevo rollo africano y los nuevos vestidos blancos o sea, lo de siempre pero versión 2015, a ver quién es la heroína que no reincide
. Ese, y no otro, es el secreto del éxito del imperio Inditex, Zara y sus Hermanas para las iniciadas. Saben lo que quieres, o lo que deseas fervientemente aun sin saberlo.
 Lo producen antes que nadie. Te lo meten por los ojos expuesto como alhajas en sus salones dos veces por semana.
 Y pasas por caja quieras o no quieras.
Dicen que Amancio Ortega ingresará este año su mayor dividendo histórico con cargo a los beneficios del grupo: 961 millones de euros, concretamente.
 No me extraña nada. Solo con lo que me he dejado yo en esa cadena desde que, siendo adolescente, abrió el primer Zara de la calle Carretas de Madrid, y todo cambió para todas, podría haber liquidado mi hipoteca hace ya unos lustros.

Lo de Zara con sus esclavas fue amor a primera vista.
 Ofrecían lo nunca visto anteriormente en un país dividido entre las boutiques pretenciosas, los locales de firma prohibitivos y las tiendas de barrio llamadas Modas Mari Puri.
 Ropa bonita, buena y barata. Bueno, seamos realistas.
La segunda y la tercera be fluctúan bastante, dependiendo de la oferta y la demanda, supongo, como fluctúa la belleza de las prendas según lo que hayan decidido que tenemos que ponernos los gurús de la moda cada temporada.
Lo que permanece indeleble es la discutible amabilidad y eficiencia de las dependientas, que dependen, como su propio nombre indica, de múltiples variables.
De la cantidad de adeptas que abarroten ese templo del consumo.
 Del volumen de la montaña de trapos que tengan que doblar a destajo en ese preciso momento.
 Y, sobre todo, de si, en el instante crítico en que las abordas tan impertinentemente, están comentando con una compañera alguna incidencia del cuadrante de turnos de la semana.
 Entonces, date por contenta si te dignan a contestarte con un definitivo: “solo queda lo que hay colgado” a cualquiera de tus preguntas.
El caso es que nos da lo mismo.
 Un mal día lo tiene cualquiera. Por eso mismo, para consolarse de los malos días, semanas o décadas, caemos muchas en la Zaradependencia.
 Tú te levantas con mal pie, te dejas caer por el imperio, te pruebas media tienda, te compras un top de 9,95 ideal aunque sea para devolverlo mañana, y sales de allí tan ancha.
 Lo malo es cuando te llega el saldo de la tarjeta Affinity, de afinidad con la marca, obviamente, hay nombres bien puestos
. Entonces vienen los madres mía.
 Y eso que Internet ni me lo trabajo, porque me tengo bloqueada a mí misma.
Para mí Zara.es es como la metadona virtual para una yonqui analógica.
 Te consuela de momento, pero luego te dan unas ganas locas de consumir el producto original ya mismo, en vivo y en directo.
 Así llevo el maletero del coche: lleno de bolsas con fulares que alguna vez creí que no podía vivir sin ellos y que ahora tengo pendientes de cambio.
 Otra cosa igual: son tan ladinos, que te obligan a ir al lugar del crimen a que te devuelvan el dinero, y así no hay quien pueda desengancharse.
Una cosa te digo, Amancio, cuidado conmigo que con mi fondo de armario zarista podría vestirme hasta el último día de mi existencia, calculando mi esperanza media de vida en los 90 años según las últimas proyecciones del INE.
 Además, pasada la novedad de la primavera-verano, me quito de tu droga cuando quiera.
 Yo controlo.