Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

17 mar 2015

Pablo Iglesias Jr. dice que le gustaría quedarse "encerrado en un baño" con Maribel Verdú y Cecilia Roth


El líder de Podemos, Pablo Iglesias, es un auténtico cinéfilo.
 Le apasiona el séptimo arte y ve mucho celuloide español
. Pero, ¿cuáles son sus predilecciones?
En una entrevista en la revista Fotogramas, el secretario general del partido morado explica que le hubiera gustado "quedarse a vivir" en la película Amanece que no es poco, una comedia de José Luis Cuerda.
Para "irse de cañas" elegiría a Dante, el personaje que interpretaba Eusebio Poncela en la película Martín (Hache), de Adolfo Aristarain.
Pero no se queda en estas revelaciones. 
Iglesias comenta que de joven estaba enamorado de dos actrices: Cecilia Roth y Maribel Verdú.
 "Y tengo que decir que sigo estándolo". También elige a estas dos intérpretes cuando le pregunta por las personas con las que le gustaría quedarse "encerrado en el baño".
No todo son filias, también hay fobias. El 'número uno' de Podemos y elige al personaje de Torrente como a quien no le gustaría tener sentado al lado de un avión.
Además, le lanza una oferta a la directora de cine Iciar Bollaín, a quien vería "como ministra" en su gabinete si llega a la Moncloa.
 Y fuera de nuestras fronteras, elige al cineasta italiano Nanni Moretti (La habitación del hijo).
Iglesias siempre da titulares (y muy cinéfilos).
PABLO IGLESIAS

16 mar 2015

Mariposas negras........................................................................... Patricia Gabancho

Barcelona tiene todos los equipamientos que es capaz de pagar, ahora toca poner sobre la mesa el talento emergente.

 

Son mariposas negras emergiendo de algún mundo oscuro.
 Invaden desde abajo el vestíbulo —también sumergido— del CCCB: las paredes, las cajas de las escaleras mecánicas, los vidrios.
Es la antesala de una serie de instalaciones que recrean o sugieren el universo complicado de W.G. Sebald, uno de los autores clave del siglo XX.
Me detengo un momento y miro a la gente: se acercan a la pared y estudian la perfecta artesanía de las mariposas de papel, las rozan con los dedos como temiendo que salgan volando.
 Son una creación de Carlos Amorales.
 Tienen un aire de pesadilla, una cosa leve, quizás por el color, o por la cantidad, o porque yo tengo un mal día.
 Pienso que esta duda es precisamente la cultura.
 Y que esta instalación, que se multiplica en otras actividades, es una de las cosas más sofisticadas que se puede ver hoy en Barcelona.
El CCCB es, desde su creación, un espacio de reflexión contemporánea y esa temática hace que sea transitado por gente de cualquier edad y también por jóvenes, lo cual es casi una rareza porque los circuitos no suelen compartirse.
 Yo, por ejemplo, tengo dificultades para encontrar en Barcelona la cultura que está produciendo la gente que tiene alrededor de treinta años.
Todos hablan de una generación dotada, bien formada, pero no sé dónde es que se muestran, excepto en música popular, en algunos rincones teatrales.
 No sé qué están haciendo los artistas visuales, fuera de algún festival que los concentra, y esto es una culpa repartida a partes iguales entre mi falta de habilidad para encontrarlos y la incapacidad de Barcelona para hacerse permeable a las nuevas inquietudes.
Aunque, apunto, un creador veterano me advierte que ellos, de jóvenes, buscaban a la vez la modernidad y la libertad —eso fueron los años setenta—, pero que no sabe qué buscan estas generaciones de ahora, excepto que buscan mercado y profesionalización.
Las fábricas, hay diez en Barcelona, son una iniciativa del anterior Ayuntamiento que el actual ha continuado con ilusión
Para contestar algo de todo esto me voy a visitar la fábrica de creación de Fabra & Coats, en el corazón de Sant Andreu, que es el distrito —antes pueblo— alimentado por la vieja hiladura.
 Es un espacio mágico, con esa belleza insustituíble de la estética industrial reconvertida, una mezcla especial de modernidad y austeridad monacal.
 Deambula gente joven vestida de negro: esto es cultura, pienso, esto es marca Barcelona.
 Junto a la puerta, un espacio de exhibición de arte contemporáneo no ha acabado de nacer y espera, impoluto y vacío, el momento de empezar.
 Las fábricas, hay diez en Barcelona, son una iniciativa del anterior Ayuntamiento que el actual ha continuado con ilusión.
 Una combinación de residencia diurna de artistas, hotel de entidades y vivero de proyectos.
 Aquí vienen jóvenes —también extranjeros— a crear su música, su arte, su tecnología, su cosa, lo que sea; trabajan durante meses, dialogando con los vecinos de mesa, pagando un precio irrisorio por el alquiler, compartiendo ideas.
Como hago la visita por la mañana hay poca actividad y todo parece excesivamente ordenado, como si fuera un laboratorio.
 O un convento
. Algunos muebles de la antigua fábrica han sobrevivido y son restos preciosos de una transformación urbana, el tránsito de la industria al conocimiento. Carles Giné, que dirige el conjunto de fábricas, me guía con entusiasmo por las diferentes plantas, contándome los detalles, y me puedo imaginar un universo creativo a pleno rendimiento.
 Es estimulante
. Me muestra un box de ensayo, donde un grupo superreconocido está buscando nuevos lenguajes: aquí se apila una cantidad insospechada de cacharros tecnológicos y alguna lata de refresco, y te das cuenta de que esto va en serio.
 Y lo mismo está pasando en la Nau Ivanow, en la Pirelli, en la Beckett…
 Aquí está la generación que busco.
 La cuestión es: una vez que han pasado por aquí, ¿adónde van?
Los que saben dicen: hay circuitos más o menos ocultos, y nombran sitios, algunos me suenan. Dicen también: las fábricas están muy bien, pero los creadores acaban tomándose la cerveza en el bar del barrio, porque el ambiente dentro es demasiado aséptico.
Y me transmiten, estos expertos —puro empirismo— una idea. Hemos vivido una larga etapa de cultura muy dirigida por el Ayuntamiento anterior, ahora la tutela es más tenue —y la Generalitat lleva una política ciertamente errática—, pero la ciudad sigue teniendo un tono demasiado institucional.
Somos la ciudad de la normativa, insisten: somos la ciudad de los alquileres carísimos
. De acuerdo, digo, Barcelona ya tiene todos los grandes equipamientos que es capaz de pagar, ahora toca poner sobre la mesa el talento emergente.
 El tema no es si en tiempos de crisis es lícito pagar cultura: eso es estéril.
 El debate es la crisis en si, también la conceptual.


 Si nos quedamos mirando la cultura desde el lado del dinero, perderemos la capacidad transformadora de las buenas preguntas. Barcelona no debería caer en esa banalidad.
Patricia Gabancho es escritora.

Francia, contra las modelos demasiado delgadas.......................................... Álex Vicente

El ministerio de Sanidad apoya una enmienda parlamentaria para prohibir la “apología de la anorexia”.

 

La modelo fallecida Isabel Caro, a la derecha, con una actriz durante una representación teatral. / CORDON

¿Prohibir que las modelos excesivamente delgadas desfilen en la pasarela?
 Es la hipótesis que estudia desde ayer la Asamblea Nacional francesa para luchar contra la “apología de la anorexia”
. El grupo parlamentario socialista acaba de presentar dos enmiendas a la nueva ley de salud que el gobierno aspira a aprobar en los próximos días
. Si llegan a buen puerto, las modelos que desfilen en territorio francés tendrán que presentar un certificado médico que precise su índice de masa corporal antes de subirse a la pasarela.
 Las que no superen el mínimo fijado por las autoridades médicas del país, deberán renunciar a desfilar.
La ministra francesa de Sanidad, Marisol Touraine, ha apoyado este lunes estas dos enmiendas presentadas por sorpresa.
“Voy a sostener la enmienda. Indicar que ser modelo también implica alimentarse y cuidar su propia salud es un mensaje importante, especialmente para las chicas que ven modelos estéticos en esas modelos”, apuntó Touraine
. Detrás de la iniciativa se encuentra el diputado socialista Olivier Véran, que combina su cargo parlamentario con su trabajo como neurólogo de un hospital de Grenoble.
 En una entrevista al diario Le Dauphiné Liberé, Véran recordaba ayer que “un índice de menos del 16 indica un estado de hambruna, y uno inferior al 18 demuestra una verdadera desnutrición”.
 Según el diputado, entre 30.000 y 40.000 personas sufren anorexia en Francia y hasta el 90% son adolescentes.
“No hablamos de simple delgadez, sino de desnutrición. Intentar que una modelo de 1,80 metros entre en un vestido de talla 34 no es normal
. Si una chica que tiene un índice de masa corporal de 18 es considerada demasiado gorda existe un verdadero problema”, afirmó ayer Véran.
Una modelo delgada. / CORDON
La sanción penal propuesta por estas enmiendas contempla una pena de seis meses de cárcel y una multa de hasta 75.000 euros
. Además, el diputado pretende perseguir las imágenes de extrema delgadez en Internet, bloqueando el acceso a páginas que contengan imágenes de mujeres demasiado delgadas.
  “Es intolerable que se pueda hacer apología de la desnutrición y que se explote comercialmente a personas que ponen en peligro su salud”, afirma Véran.
 El diputado también pone en su punto de mira a las páginas que “explican a las chicas de 12 o 13 años que deben tener una separación de 15 centímetros entre las piernas para ser bellas”, apunta en referencia al llamado tigh gap, nueva obsesión corporal de nuestro tiempo.
Francia lleva años estudiando cómo regular la cuestión
. En 2008, el gobierno francés impulsó una iniciativa para luchar contra la creciente representación de cuerpos extremadamente delgados en los medios.
 Pero se trataba solo de una “carta de compromiso voluntario”, que no preveía sanciones ni reglas a seguir, sino solo “medidas en positivo a determinar colectivamente”, como campañas de sensibilización.
La firmaron órganos como la Federación Francesa del Prêt-à-Porter, la Federación de la Alta Costura, el Sindicato de Agencias de Modelos y la Unión de Anunciantes
. Siete años más tarde, sus efectos parecen invisibles.

El vicio sexual del fraile del Camino............................................................ Silvia R. Pontevedra

José Quintela, icónico fraile del Camino de Santiago, ingresa en prisión por el supuesto abuso de una menor y un discapacitado.

El franciscano José Quintela retira nieve del atrio del Santuario do Cebreiro. / PEDRO AGRELO

Sucedió aquellos días en que la nieve empezaba a derretirse
. Entonces los vecinos de O Cebreiro se quedaron helados.
 La Guardia Civil, que en realidad llevaba un mes mirando sin ser vista, se llevó el pasado día 23 a Pepe el franciscano, la cara amable del santuario que es la puerta a Galicia del Camino Francés a Santiago.
 José Quintela Arias, probablemente el fraile más retratado de este país, presente en los álbumes de viaje de incontables peregrinos de todo el planeta, militante de la estética franciscana más genuina, se había convertido en cinco años de destino en O Cebreiro (Pedrafita, Lugo) en todo un personaje de la ruta jacobea.
 Ahora este hombre de 56 años está en prisión imputado por presuntos abusos sexuales a una menor y al primo de esta, discapacitado intelectual
. También por supuesta inducción a la prostitución y apropiación indebida de dinero de uno de los cepillos más rentables del Camino.
Con la muchacha, que hoy ya ha cumplido 17 años, según el atestado, mantenía relaciones sexuales en el coche, en un hotel, en su casa natal de Ourense y, sobre todo, en la sacristía.
 Cuando caía la tarde y cerraba el templo prerrománico, la cría cuenta que el religioso extendía una colchoneta, encendía las estufas, y se entregaba con ella a toda suerte de fantasías.
 La joven vecina insiste en que empezó con él casi por pena, porque le decía que no tenía a nadie, pero que luego le cogió cariño.
 Las relaciones eran “consentidas”, dice.
La chica tenía 16 años y asegura que la relación
era consentida
De la carpeta de “enviados” de su teléfono móvil se rescataron más de 250 fotos de carácter sexual. En algunas aparece la chiquilla desnuda, y en buena parte de ellas simplemente su pene.
 “Parecen los retratos de un tipo narcisista, pero narcisista con su miembro viril”, comentan fuentes del caso.
 En estas instantáneas, según las mismas personas, se pueden ver los genitales del fraile decorados con los más insospechados objetos de uso doméstico, también comida y billetes supuestamente procedentes de las dádivas de los fieles
. Actualmente, la Guardia Civil investiga si algunas de estas fotos pudieron llegar a entrar en algún circuito ilícito de intercambio de pornografía y si en esta red participaban religiosos de otra orden.
No se ha aclarado, de momento, por qué el franciscano tenía tanto interés por el arte del retrato. Según declaró la chica, el fraile le pidió varias veces que buscase terceras personas con las que montar tríos o incluso para hacer el amor con ella mientras él se limitaba a mirar.
Solo accedió la primera vez.
 Según refleja el atestado, Quintela los recogió a ella y a su primo, un chico de 19 años con un 40% de minusvalía, a la salida del pueblo y los llevó a su casa en una apartada aldea de San Xoán de Río (Ourense), donde solo vive una anciana
. Allí les ofreció empanadas, ron y ginebra.
Luego les dijo que se desnudasen y que mantuviesen relaciones mientras los retrataba con el móvil. La chica cuenta que estaban borrachos, su primo más que ella, y ninguno es capaz de precisar si el fraile hacía fotos o grababa vídeo.
 La Guardia Civil tampoco ha podido aclarar si José Quintela llegó a penetrar al joven aquella noche. El atestado recoge el testimonio del padre del chico, que dice que “lo intentó pero no lo consiguió”, y otro de un taxista al que el muchacho le cuenta que “al día siguiente ya no duele”. “Es todo vomitivo”, comenta un excompañero de la orden franciscana en O Cebreiro.
En el móvil del fraile había más de 250 fotos de carácter sexual, muchas de su pene
“Ella me lio de mala manera”, “perdí la cabeza”, se defendió el fraile tras su detención.
 Entre rejas, según su abogado, conoció el arrepentimiento y se declara culpable de parte de los hechos que se le imputan.
 La niña afirma que ella no le pidió jamás “un céntimo”, pero el religioso le daba billetes “antes, durante y después” del sexo, “a veces 300 euros”.
 La cantidad variaba, dice, dependiendo del número de visitantes del templo.
 Multitud durante el verano y en las fiestas patronales de septiembre. También al primo le dio en aquel viaje a Ourense.
Pero es que la generosidad del franciscano era proverbial.
 Hay peregrinos que cuentan que acabaron el Camino con las botas que les regaló José Quintela
. En O Cebreiro, ahora que un fuerte viento que tumba los árboles se ha adueñado del lugar que antes llenaban el fraile y la nieve, aún hay quien se atreve a recordar las cosas buenas que se decían de él. “Si llegaba un caminante con el calzado roto, le compraba unas botas, pero no unas cualquiera, sino unas chirucas de 70 euros”.
“A los que no tenían qué comer, les hacía un vale para el bar y luego pasaba a pagar”, loan.
 La detención de Pepe el fraile aplastó como un alud el ánimo de todos
. Hasta que empezaron a circular los rumores que desembocaron en la investigación, lo tenían por un religioso de humilde espíritu franciscano; que fotografiaba los témpanos de hielo y las flores silvestres como si fueran señales divinas.
Poco tiempo antes de marchar con la Guardia Civil y usar su llamada como detenido para avisar a un político gallego con el que tiene una estrecha amistad, colgó en Facebook varias de estas estampas; también su foto con Teresa Romero, que hizo el Camino superado el ébola; y la de un mantel primorosamente bordado con la tau griega (aprendió la labor destinado en Marruecos) que remató las últimas tardes gélidas.
 Aquellos días murió un vecino y, para que la comitiva llegase al camposanto, los frailes pidieron al consistorio una máquina que abriese un canal en la nieve acumulada, de varios metros de altura. Pepe o do Cebreiro “era amigo”, siempre estaba “dispuesto a servir” y presto a ayudar despejando el atrio a paladas.
El franciscano declaró que la chica “desconocía” un problema de salud que arrastraba desde hacía 22 años y podía llegar a afectarla
. Pero aunque existe una foto en la que se simula una penetración sin preservativo, la menor asegura que siempre usaron condón.
 Repetían su liturgia desde que tenía 16 años: quedaban por teléfono, y si no encontraba quién la subiera, la niña recorría a pie los kilómetros cuesta arriba que separan su pobre aldea del turístico santuario.
Muchos de los peregrinos que llevan grabado en el alma el recuerdo del pintoresco personaje al que confiaban secretos y congojas están estupefactos.
Si volvían le traían regalos; incluso del otro lado del Atlántico venían cargados con una Biblia para Pepe.
 Antes había estado destinado en otros lugares
. En Ponteareas (Pontevedra), por defender los derechos de sus vecinos, en una protesta plantó cara a los antidisturbios
. Ayudó a enfermos y moribundos arriesgando su salud.
En verdad, O Cebreiro está helado
. Nadie quiere creer lo que pasó.