Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

3 feb 2015

Sado light: Cómo iniciarse en el lado menos delicado del sexo............................................RITA ABUNDANCIA

Es el tema central del que será el taquillazo del año y del libro erótico más leído de los últimos tiempos.

 Algunos expertos nos aconsejan cómo añadir algún elemento 'grey' a nuestra sexualidad.

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En principio ‘sado’ y ‘light’ parecen términos contrarios, demasiado opuestos para estar juntos, pero por obra y gracia del libro erótico más leído de los últimos tiempos, 50 Sombras de Grey, hoy conviven en perfecta armonía.
 La prueba palpable de que todo cumple una función en el universo es el hecho de que una mala obra literaria –veremos que pasa con la película, aunque con tantos trailers creo que nos quedan pocas escenas por ver– haya conseguido quitar parte del tremendismo asociado a las conductas sadomasoquistas.
 La novela de E.L. James ha dado permiso y hasta animado a muchas/os a hacer alguna que otra incursión por el lado peligroso del sexo, a comprarse unas esposas o un látigo en un sex shop e, incluso, hasta a contárselo a su mejor amiga/o. 
Se trata de un masoquismo de andar por casa, de zapatillas, pero que puede ser el bautizo de muchos/as en el misterioso mundo del BDSM.
Los cursos de iniciación a esta disciplina se anuncian por todas partes, mientras las tiendas de juguetería erótica esperan hacer su agosto preparando líneas o packs alusivos a la película. Lovehoney, la única marca que tiene los derechos de venta de los productos oficiales de 50 Sombras de Grey, cuenta ya con todo tipo de accesorios –el vibrador Grey, corbatas de seda, esposas, velas o lubricantes– para emular las hazañas de Anastasia y Christian. 
La moda también ha salido al paso, gracias a la colaboración entre Marc Jacobs y Zana Bayne para diseñar una línea de accesorios sexuales –pezoneras, látigos, antifaces, arneses– para esta primavera-verano que se estrena pidiendo unos azotes.

 En 2002 la película La Secretaria ya había ahondado en la dominación y sumisión, contando la historia de una chica con problemas de conducta y que se autolesiona, para la que los juegos sadomasoquistas que empieza a practicar con su nuevo jefe, constituyen la mejor terapia para poner fin a sus deseos de herirse a si misma. “¿Quién dice que el amor tiene que ser suave y delicado?” se preguntaba alguien en la cinta.



Según afirma Sylvia de Béjar en un post de su blog titulado Cuatro ideas Grey para darle un toque sado a tu vida sexual que “quienes tienen fantasías sadomasoquistas, es decir, ¡de un 30 a un 50 % de la población adulta!, no deberían padecer sentimientos de inadecuación. Gozar imaginándose siendo atada/o, humillada/o, latigando y/o similares no tiene nada de aberrante.

 Nuestra imaginación es libre… y por crueles o extrañas que sean nuestras fantasías, son solo eso. En cuanto a convertirlas en realidad, las cifras son más conservadoras: sólo entre el 7 y el 14% las llevan más allá de lo imaginario. 

Pero los porcentajes, sin duda, serían mayores si incluyeran a quienes gustan de juegos tan inocentes como vendarse los ojos, esposarse o darse unas cuantas nalgadas en casa”.

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Escena de '50 sombras de Grey'.

Elegir esta forma, más excéntrica, de sexualidad, no siempre necesita de ninguna explicación psicológica.
 Para Domina Zara, experta en la materia –empezó a practicarlo a los 23 años y ahora tiene 55– y conocida como la reina del sadomasoquismo en España, se trata más bien de algo derivado de nuestra naturaleza como seres pensantes . “Si tienes inteligencia, tienes imaginación y si tienes imaginación tienes fantasías”.
 En su escuela de BDSM, en Barcelona, asesora a quienes quieran iniciarse en esta practica.
 “Lo primero que hago es una entrevista para ver si la persona está realmente interesada en desarrollar este tipo de fantasías”, cuenta esta experta, “yo diría que lo primero que hay que saber es sus tendencias, lo que más le excita. 
 Ver si lo que le gusta es ser dominante, dominado o alternar estos papeles, lo que se conoce como switch.
 Y esto, en el fondo, todos lo sabemos.
 Todos tenemos un archivo de películas, libros o imágenes que nos excitan especialmente y que tienen relación con estos roles”.

Desde fuera se tiende a pensar que el sadomasoquismo tiene un montón de reglas y directrices que hay que seguir al pie de la letra, de ahí la necesidad de que alguien que nos introduzca en este mundo y sus complicadas prácticas. 
Según Domina Zara, no es estrictamente necesario, pero a veces es aconsejable porque “lo más importante en este tipo de actividades es que sean sanas, seguras y consensuadas.
 Hay que tener muy claro el respeto hacia la otra persona y no olvidar nunca que esto es un juego.
 El BDSM no trata de infringir dolor a nadie sino placer, lo que ocurre es que algunas personas reconducen esa sensación de dolor y la transforman en algo placentero. 
Por eso hay que tener mucha sensibilidad y saber donde están los límites.
El sadomasoquismo no mete la mano en la bragueta sino en el cerebro, por eso algunas personas que cultivan estas practican llegan a prescindir totalmente del sexo. 
Su placer está en la cabeza. Es algo mental que no tiene nada que ver con lo físico. Los mayores orgasmos los he visto yo con estas tendencias”.



Según afirma Sylvia de Béjar en un post de su blog titulado Cuatro ideas Grey para darle un toque sado a tu vida sexual que “quienes tienen fantasías sadomasoquistas, es decir, ¡de un 30 a un 50 % de la población adulta!, no deberían padecer sentimientos de inadecuación. Gozar imaginándose siendo atada/o, humillada/o, latigando y/o similares no tiene nada de aberrante. Nuestra imaginación es libre… y por crueles o extrañas que sean nuestras fantasías, son solo eso. En cuanto a convertirlas en realidad, las cifras son más conservadoras: sólo entre el 7 y el 14% las llevan más allá de lo imaginario. Pero los porcentajes, sin duda, serían mayores si incluyeran a quienes gustan de juegos tan inocentes como vendarse los ojos, esposarse o darse unas cuantas nalgadas en casa”.
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Escena de '50 sombras de Grey'.
Elegir esta forma, más excéntrica, de sexualidad, no siempre necesita de ninguna explicación psicológica. Para Domina Zara, experta en la materia –empezó a practicarlo a los 23 años y ahora tiene 55– y conocida como la reina del sadomasoquismo en España, se trata más bien de algo derivado de nuestra naturaleza como seres pensantes . “Si tienes inteligencia, tienes imaginación y si tienes imaginación tienes fantasías”. En su escuela de BDSM, en Barcelona, asesora a quienes quieran iniciarse en esta practica. “Lo primero que hago es una entrevista para ver si la persona está realmente interesada en desarrollar este tipo de fantasías”, cuenta esta experta, “yo diría que lo primero que hay que saber es sus tendencias, lo que más le excita. Ver si lo que le gusta es ser dominante, dominado o alternar estos papeles, lo que se conoce como switch. Y esto, en el fondo, todos lo sabemos. Todos tenemos un archivo de películas, libros o imágenes que nos excitan especialmente y que tienen relación con estos roles”.

Desde fuera se tiende a pensar que el sadomasoquismo tiene un montón de reglas y directrices que hay que seguir al pie de la letra, de ahí la necesidad de que alguien que nos introduzca en este mundo y sus complicadas prácticas. Según Domina Zara, no es estrictamente necesario, pero a veces es aconsejable porque “lo más importante en este tipo de actividades es que sean sanas, seguras y consensuadas. Hay que tener muy claro el respeto hacia la otra persona y no olvidar nunca que esto es un juego. El BDSM no trata de infringir dolor a nadie sino placer, lo que ocurre es que algunas personas reconducen esa sensación de dolor y la transforman en algo placentero. Por eso hay que tener mucha sensibilidad y saber donde están los límites. El sadomasoquismo no mete la mano en la bragueta sino en el cerebro, por eso algunas personas que cultivan estas practican llegan a prescindir totalmente del sexo.

 Su placer está en la cabeza. Es algo mental que no tiene nada que ver con lo físico. Los mayores orgasmos los he visto yo con estas tendencias”.
Algunas personas que flirtean con esta filosofía, lo hacen para buscar, y tal vez encontrar, la excitación o el éxtasis que no consiguen en el sexo convencional. Iván, 34 años, es gigoló y trabaja exclusivamente con mujeres. 
Él reconoce que, de un tiempo a esta parte, las clientas que demandan “algo de acción”, en sus servicios ha ido en aumento. 
“No sabría decirte si es consecuencia del famoso libro”, cuenta Iván, “pero algunas empiezan a atreverse a pedir azotes, que las aten a la cama o cosas más específicas que han visto en alguna película. 
Ahora la tendencia es a pedir cosas más concretas y no simplemente dejar que la cosa surja.
 Muchas vienen con un guión ya pensado.
 Es un poco la idea de que si yo pago, yo decido lo que hay que hacer.
 Con esto de la sumisión y dominación, lo que ocurre es que muchas personas no se atreven a pedirlo a sus parejas, o estas no están dispuestas a hacérselo porque lo ven aún como algo malo, a veces próximo al maltrato.
 Es entonces cuando nos llaman a nosotros.
 Están también las mujeres que no se lo han pasado bien con el sexo o no han tenido ningún orgasmo y prueban con el sado
. A veces, algunas personas tienen que añadir otros ingredientes para obtener el mismo resultado. 
Llamar a un profesional del sexo, es para muchas algo novedoso, si a esto le sumamos la sensación de sentirse la que domina o estar a merced de los deseos de alguien y hacer lo que te pida, puede que eso nos acerque a una mayor excitación”.
 

terciopelo azul
 Otro de los placeres del sado en que coinciden los expertos es que no solo se limita al momento de la practica, sino que existe un antes y un después. Iván cuenta algunos preparativos que utiliza con algunas de sus clientas:
 “A las que les gusta ejercer de sumisas les pongo tareas para el día a día, que pueden ser desde cómo deben ir vestidas un día determinado, qué prendas deben de olvidarse o dejarse en casa o lo qué tienen que comer. Esto forma parte del juego y es una especie de precalentamiento para el día en que tengamos la cita”.
Los que no quieran profundizar en esta filosofía, sino más bien aderezar su vida erótica o jugar, de vez en cuando, a ser la mala/o, deberían tener en cuenta algunos aspectos. 
Para empezar, y como cuenta Domina Zara, no es necesario hipotecarse para adquirir un equipo básico.
 Todo el mundo cuenta con un pañuelo para vendarse los ojos –privarse del sentido de la vista hace que la sensibilidad aumente–. “Incluso el látigo”, como sugiere esta veterana, “puede ser sustituido por cuerdas, maderitas o varillas de incienso
. No todos necesitan de una parafernalia.
 Sin embargo, para la mayoría, la ropa condiciona mucho, por ejemplo, unas botas altas.
 Hay mucha gente a la que le gusta el olor o el tacto de determinados materiales como el cuero, tocar unas medias de seda o de lycra o el látex, aunque es muy caro y no está al alcance de todos.
 Los disfraces, vestirse de colegiala, de policía…”. Los que lo tendrán más difícil para hacerse con un set low cost son los pony boys y pony girls, ambos practican un tipo de experiencia BDSM en la que cumplen un rol, de sumisión o esclavitud, vestidos, literalmente, de caballos.
 Bridas, sillas de montar, penachos que imitan la cabellera equina, corsés, arneses o zapatos que parecen pezuñas, son algunas de las prendas y accesorios que utilizan en sus juegos. 

 

2 feb 2015

Las nuevas ciudades de los ricos............................................................ Bernardo Secchi

El urbanista Bernardo Secchi describe en su obra póstuma cómo el aumento de la desigualdad se percibe en el incremento de las urbanizaciones privadas.

Nordelta, una urbanización privada cercana a Buenos Aires. / RICARDO CEPPI

A medida que el grupo de los ricos se vuelve, en sentido relativo, más pequeño y la distancia con los pobres aumenta, a las políticas de identificación y reconocimiento se unen las de separación y exclusión.
 Los ricos barrios residenciales del París de la Tercera República, del Londres victoriano, de la Viena fin de siècle, o del Milán de Beruto eran y son aún bien distintos de una gated community [urbanización privada]. Europa tiene una larga historia de ciudad y en la complejidad del palimpsesto del territorio europeo muchos aspectos de nuestro mundo y de su posible futuro se manifiestan desenfocados, confusos y más difíciles de reconocer.
 Un viaje a lo largo del continente americano, en el cual la condición social ha tenido siempre un papel menor que en Europa, puede, sin embargo, enseñarnos muchas cosas.
Si desde Canadá nos movemos hacia el sur, a través de Estados Unidos, México, los países de América Central, Brasil y Argentina, nos damos cuenta del progresivo aumento de la frecuencia y de la creciente transformación de las razones y el carácter de las gated communities
. Algunas ciudades del Centro y Sudamérica se han convertido en representación clara del resultado de procesos de distinción y de exclusión/inclusión social.
En Brasil, por ejemplo, la compañía americana Alphaville ha construido y está construyendo algunas decenas de condominios fechados de grandes dimensiones, verdaderas y exclusivas ciudades nuevas con una población que puede superar en algún caso los 100.000 habitantes.
 En Argentina, en el área de Buenos Aires, al comienzo del siglo XX podían contarse cerca de 450 condominios cerrados, cada uno con su propio nombre.
El modelo urbanístico de referencia más frecuente es el del new urbanism nacido en Estados Unidos en los años ochenta y que ya en Peter Calthorpe, su ideólogo y propulsor, se mostraba del todo coherente —excepto en el lenguaje urbano— con la carta fundacional de la arquitectura y del urbanismo del Movimiento Moderno, esto es, con la Carta de Atenas, de la que se hacía una relectura a la luz de criterios estéticos que es inevitable señalar como “populistas”, aunque reconvertidos para clases medias altas.
 En los años noventa una versión más avanzada del new urbanism se apropia de las nuevas “teorías” ecológicas.
 Las smart cities estadounidenses, como las Alphaville brasileñas, las utilizan dentro de una gran retórica de marketing en la cual el tema de la seguridad, de una parte, y el de la calidad ambiental, de otra, se vuelven los pilares de la construcción de una nueva sociedad.
En 1996, se estimaba en 10 millones los ciudadanos estadounidenses que vivían en 20.000 gated communities
Dentro de estas ciudades, tanto en Brasil como en Estados Unidos, en México, en Colombia, en Venezuela o en Argentina, obviamente viven los ricos: la gated community es su capital espacial, lo que los distingue del resto de la población.
 Entran por cooptación familias e individuos dotados —por usar una vez más las palabras de Pierre Bordieu— de elevado capital económico y/o cultural, y/o social; de rentas elevadas, y/o de elevado nivel de educación y profesionalidad, y/o de una red de relaciones sociales con los más altos grados del poder.
 Es notorio el caso del rechazo de una gated community argentina a aceptar la candidatura del más famoso futbolista del país.
La cooptación en los diferentes círculos, clubes y asociaciones es, por lo demás, en todo el mundo occidental y hace tiempo, el procedimiento utilizado por las clases superiores para reconocerse y encontrar, directa o indirectamente, adhesión y complicidad.
 Un procedimiento articulado y complejo que confía en el proyecto educativo de los jóvenes en los rallyes, en la asistencia a determinadas escuelas, en la participación en las fiestas organizadas en los diversos círculos y clubes
. Los grupos emergentes que habitan en las gated communities adaptan su propio estilo de vida, su propia renta y su propio estatus al de sus homólogos, ya vivan estos en los beaux quartiers de Nueva York, o en Los Ángeles o en París, o en otras gated communities distribuidas por el mundo
. Los pobres, desocupados o que llevan a cabo los trabajos más humildes de manutención y limpieza de las casas, de los jardines, de las calles y de las piscinas del club, viven en favelas o en áreas situadas a menudo en el entorno inmediato de la gated community.
 La burguesía parisina de la Tercera República construía les chambres de bonne en las buhardillas.
No existen evaluaciones globales —y la cosa no debe extrañar— de los que viven en las gated communities. Edward Blakely y Mary Gail Snyder, en 1996, estimaban en cerca de 10 millones los ciudadanos estadounidenses que vivían en 20.000 gated communities. En 2001, Thomas Sánchez y Robert Lang, con una evaluación más ajustada, contabilizaban en casi siete millones las familias (cerca del 5,9% de las familias estadounidenses) que vivían en comunidades encerradas por muros y en otros cuatro millones las que vivían en comunidades con diversos tipos de control de acceso. En total, en 2001, al menos 16 millones de personas vivían en Estados Unidos, dentro de gated communities.
La gated community es la negación de la ciudad, pero se convierte, junto a las favelas y los barrios pobres que inevitablemente las acompañan, en representación espacial de las características de la nueva sociedad y de su política de distinción o, en otros términos, de inclusión/exclusión
. Pero la gated community, como de forma más discreta el círculo, el club o los impenetrables beau quartiers y de manera más ambigua y adornada los numerosos eco-barrios europeos, es algo más: es un estado de suspensión del orden jurídico-institucional del Estado al que pertenece; es lugar de nuevas y específicas formas de gobernanza construida ad hoc y aceptada en un pacto de mutuo acuerdo por sus habitantes; es Estado dentro del Estado.
Los aspectos jurídico-institucionales de la gated community son tan importantes como los físico-espaciales.
Naturalmente, el mundo de las gated communities, y más en general de la ciudad de los ricos, es muy variado y su importancia y composición social cambia según la estructura social de los diversos países y de las diversas áreas metropolitanas en las cuales se inserta.
 Entre las gated communities argentinas y el barrio bobo o el barrio exclusivo parisino hay profundas diferencias que no pueden infravalorarse.
 Papel, extensión y dinámica de las clases medias son en todo caso variables importantes para determinar su estructura y desarrollo.
La gated community se convierte en representación espacial de las características de la nueva sociedad
Lo que resulta interesante observar en las diversas situaciones es, por ejemplo, cómo opera exactamente la política de distinción sobre las clases medias: una parte es absorbida e incluida dentro de los estratos más ricos y/o potentes de la sociedad, se apropia de un capital espacial específico y queda incluida en la gated community; otra, bastante más amplia, es gradualmente excluida y arrastrada hacia una progresiva pobreza.
 La ciudad y el territorio construidos por la ciudad de los ricos son cada vez más “distinguidos” y fragmentados.
La búsqueda paciente de muchos arquitectos y urbanistas durante todo el siglo XX ha intentado, sobre todo en Europa, hacer que las distancias en la calidad del espacio usado por cualquier grupo social, dentro y fuera de la propia vivienda, fuesen menores que las que había entre los respectivos niveles de renta y de poder.
 Pero en los últimos decenios del siglo XX, en un periodo de progresivo crecimiento numérico y de centralidad política de las clases medias y del desmantelamiento del Estado del bienestar, el espacio habitado por diversos grupos sociales se ha vuelto a separar y divergir en sus aspectos fundamentales, alimentando las políticas y los comportamientos generadores de exclusión.

La mano izquierda................................................................................ Carmen Posadas

José Manuel Lara pertenece a una generación irrepetible de hombres de este país que, entre una España que muere y otra España que bosteza, supo crear un imperio de proyección internacional.
 Al igual que Emilio Botín, Jesús Polanco o Amancio Ortega, afortunadamente aún con nosotros, Lara fue capaz de convertir su empresa en una galaxia de contenidos que está entre las ocho más grandes del mundo en su sector, con un catálogo que publica 130 millones de libros al año, pero que también posee cabeceras de periódicos y editoriales así como medios de comunicación o productoras en varios continentes.
Es injusto, sin embargo, resumir su trayectoria y personalidad a fríos rankings o cifras, José Manuel era mucho más que eso.
 Como buen comerciante, sabía que el éxito de cualquier negocio es prestar tanta atención a la venta al por mayor como al detalle, es decir, ocuparse de lo grande pero también de lo mínimo y, por encima de todo, cuidar el bien más preciado que se posee, el capital humano
. De ahí que José Manuel fuera amigo de sus trabajadores, de sus colaboradores, y también de sus autores, tratándonos con una deferencia, una calidez y cercanía tales que lograba que nos sintiéramos parte de la gran familia Planeta.
Y les aseguro que no era una amabilidad formal ni mucho menos una pose, era su forma de ser.
 Por eso, muchos de ellos (algunos muy notables y célebres), el día que la suerte les dio la espalda, descubrieron que él aún estaba allí para ayudarles en tiempos difíciles con una generosidad tan desprendida como elegante, esa que sabe honrar la premisa de que hay que dar sin que tu mano izquierda sepa lo que hace tu derecha.
 Así era él y estoy segura de que, ahora que se nos ha ido, no le importará que lo desvele.
Cuando alguien desaparece es de rigor hablar de lo grande y positivo que hizo en vida, pero en el caso de José Manuel no resulta fácil.
 Son tantas las facetas a resaltar que teme uno olvidar alguna.
 Como su rara mezcla de arrojo y pragmatismo, por ejemplo.
 Esa que le permitió, en un país tan polarizado políticamente como el nuestro, donde el que no está conmigo está contra mí, estar al frente a la vez de medios de comunicación de signo muy dispar por no decir directamente antagónicos
. Cuando alguien le preguntaba cómo era posible,
 Lara contestaba que muy fácil.
 Que él, como todo el mundo, tenía sus afinidades políticas, pero como empresario su lealtad estaba sólo con sus lectores, espectadores y oyentes, a los que respetaba en su diversidad.
Tal pragmatismo empresarial no le impidió, sino más bien todo lo contrario, posicionarse a favor de tender puentes entre Madrid y Cataluña a medida que las posiciones de una y otra se fueron enconando.
 “Habría que aprender” —apuntaba él— “a decir muy alto: soy catalán, però també espanyol”.
 Ahora que soplan aires más propicios, hay que recordar que fue su voz la primera que se alzó en favor de un acercamiento, hablando de lo mucho que nos une y no de lo poco que nos separa.
 Por tanto, esto también tenemos que agradecérselo.
Pero hay más cosas
. Me gustaría destacar asimismo una última faceta humana de José Manuel Lara que corrobora todas las demás.
 Ante un mal que nadie se atreve siquiera a llamar por su nombre, recurriendo a eufemismos como “una larga enfermedad” o “una penosa dolencia”, él la mencionaba con todas las letras, Cáncer, ayudando así a otras personas que también están pasando por ese trance y a las que en nada beneficia tan tonta omertà.
Así fue José Manuel Lara, valiente, generoso, vital y fiel a sí mismo hasta el último aliento.
 Más que un gran hombre, un ser humano excepcional.

Monedero único............................................................................... Luz Sánchez-Mellado

Qué culpa tiene él de envilecer su idílico discurso con asuntos monetarios.

 Con ese apellido estaba predestinado, ni más ni menos que Floriano a echarle flores a Mariano.

Juan Carlos Monedero. / Ángel sánchez

No gana una para disgustos.
 Ahora que había empeñado hasta la medalla del bautizo para hacerme una lipo tipo Paco —de tobillo a sobacos— en Corporación Dermoestética, va la megafranquicia, entra en concurso de acreedores y me deja compuesta, con adipocitos y sin novio.
Sí, qué pasa, estoy single de la vida.
 Y no es que tenga problemas de autoestima, que en eso una, como la baronesa Susana Díaz, tiene un ancho concepto de sí misma.
 Pero seamos realistas, que se dice a sí misma Letizia todos los días.
 Que levante la papada quien tenga que volver al mercado a estas edades provectas y no precise su manita de siderurgia y pintura por muy bien que esté de embrague.
Ellos lo tienen más fácil.
 De qué te crees tú que ha salido tanto híspter de la dehesa si no es porque una buena barba todo lo tapa.
Pero nosotras, como Paula Vázquez, que ha congelado óvulos en espera del macho alfa y lo berrea en las revistas para motivar a los reyes de la manada, vamos a jeta descubierta.
Total, que mientras me opero o no me opero y paso la abstinencia de varón con uve, me baño cada día en la anticelulítica Deliplus Efecto Calor de Mercadona y así mato dos pájaros de un tiro.
 Afinar no afinará mucho, pero te deja los muslos incandescentes su buena horita y media, y no está el patio como para hacerle ascos a los sustitutivos de según qué calores humanos.
Te cuento todo esto porque estoy empezando a ver con otros ojos a Monedero
 . Sí, mujer, Juan Carlos Monedero Fernández-Gala, profesor de Políticas urbi et orbi y número tres de Podemos según la nomenclatura de la casta, porque ya se sabe que en esos círculos no hay jerarquía ninguna, menos cuando viene el tocapelotas de Echenique a sacarles faltas.
Hasta ahora, te decía, veía a Monedero como el yayoflauta batallitas de San Pablo Iglesias y Errejón Erre que Erre, esos dos yernos perfectos
. Pero, desde que supe que el ideólogo se levantó 425.000 pavos de los de Draghi por asesorar a Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela en la moneda única, se me cayó la venda
. Lo de Podemos está por ver, pero Monedero es un gran partido.
 Y el muy ladrón lo sabe.
Conste que yo, en lo de sus cuitas con Hacienda y su supercurrículo no me meto: quien esté libre de pecado que cante su IRPF.
 Pero de qué, si no, iba a tragar ese santo varón laico tanta supuesta quina sin dar explicaciones al respecto.
 Pues para conservar el misterio, está clarísimo.
 Como buen profe, invitado o residente, sabe que no hay cosa que ponga más a cierto público femenino que un tipo presuntamente malote y con un pasado turbio.
Además, con ese apellido, qué culpa tiene él de envilecer su discurso con asuntos monetarios.
 Estaba predestinado, ni más ni menos que Floriano a echarle flores a Mariano
. Ahora, con lo cantarín que es, Monedero, digo, cualquier día se arranca por La falsa moneda, de Imperio Argentina en un mítin y da por zanjado el asunto de una vez por todas.
 Y me piro, que, mientras se arregla lo de Corporación Dermoetcétera voy a desempeñar mis alhajas y a reírme un rato
. Resulta que en el Monte de Piedad de Bankia hay una exposición titulada The presence of black, del pintor José Guerrero
. No me digas que no hay nombres bien puestos.