Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

22 ene 2015

Conversos sufíes, los místicos del islam

En España viven unos 1.200 sufíes naqshbandíes, una rama espiritual de la religión musulmana. Hay un colectivo en la Alpujarra granadina y otro cerca de Cáceres.

“Nos miran como bichos raros. El islam es paz. Eso es lo que no toleran los integristas”, 

 

Órgiva es la pequeña Manhattan de Andalucía.
 Capital de la Alpujarra granadina, lugar de retiro del último rey nazarí Boabdil, tierra de moriscos y cuna de heterodoxos, prolonga en el presente una parte del esplendor multicultural del pasado, pues esta localidad de apenas 6.000 habitantes alberga en su callejero 68 nacionalidades distintas.
Quizá la mejor encarnación de este variopinto mestizaje sea el café Baraka, regentado por Qasim, un bilbaíno de 41 años y musulmán converso.
 En este local, símbolo de la tranquila Babel de Órgiva, conviven el lugareño feliz y jubilado de todo, el filósofo errante, el profeta laico con su desierto a cuestas, el hippy que descubre en un té moruno una nostalgia perdida en Woodstock.
 “Aquí a nadie se le niega la entrada”, resume Qasim (Pedro Barrio antes de su conversión). Pero el café Baraka –donde no se sirve alcohol– es, sobre todo, el sancta sanctórum de la comunidad musulmana.
 Se trata de conversos españoles que no solo decidieron abrazar el islam, sino que ahondaron en su rama espiritual y mística, el sufismo
. Una vida de contemplación y de paz.
“Cuando le dije a mi familia que me iba a hacer musulmán, mi madre lo aceptó”, recuerda Qasim. “Pero mi padre se disgustó mucho.
 En el islam, el cerdo y el alcohol están prohibidos.
 Daba la casualidad de que en Bilbao yo era catador de vinos y teníamos además un restaurante familiar, al que todo el mundo conocía por el bar de los jamones.
 ¿Cómo iba a hacerme musulmán y estar a la vez bebiendo vino y cortando jamón?
 Así que me desvinculé del negocio familiar y monté el mío propio
. Hace 11 años que soy sufí. Y es una de las mejores cosas que me han sucedido en la vida”.
El islam, aseguran los conversos españoles, les ha aportado “esperanza y seguridad”.
 Pero no ha sido fácil.
 Salvo contadas excepciones, todos ellos se enfrentaron a la incomprensión de sus allegados. Tuvieron que explicarles que el islam nada tiene que ver con los salafistas y yihadistas, apegados a la violencia y a la interpretación literal de los textos sagrados.
 De hecho, hasta hace unos años los sufíes conversos han estado sometidos a la vigilancia de los servicios secretos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
 “Nos citaron en un lugar cuyo nombre no puedo decir y nos preguntaron quiénes éramos, qué hacíamos, qué relación teníamos con grupos islamistas”, relata Omar Ibrahim (antes Rafael Martín), un madrileño de 59 años.
 “Después de un tiempo, al comprender que solo cantábamos y rezábamos, nos dejaron en paz.
 Pero algunos seguimos teniendo pinchados los teléfonos”.
68 nacionalidades conviven en Órgiva, la localidad de la Alpujarra granadina en la que está localizada la comunidad sufí naqshbandi más amplia de España. / Fernando Sánchez Alonso
Un gran número de sufíes españoles pertenecen a la orden naqshbandi, que se remonta a los tiempos de Abu Bakr as-Siddiq, el compañero predilecto de Mahoma y su sucesor en el califato.
 El emir en España es Umar (antes Felipe Margarit).
 Lo nombró a mediados de los años setenta el maestro general, el jeque Nazim, quien falleció en Chipre la pasada primavera
. La orden, explica Umar, barcelonés de 63 años, es un cruce entre un centro espiritual y un hospital. “Nazim acogía a todos los heridos por la sociedad actual.
 Él mismo se consideraba un cero. Decía que solo tenía algún valor si Dios, el Uno, lo colocaba a su derecha. Su hijo y ­sucesor en la jefatura naqshbandi insiste en lo mismo”.
En toda España hay unos 1.200 sufíes ­naqshbandíes. La comunidad más amplia, 35 familias, está en Órgiva. Esto se debe a que precisamente ahí vivía Umar antes de convertirse al islam.
Una vez que fue proclamado emir por el sheij Nazim, todos los musulmanes españoles sufíes que pudieron se agruparon en torno al líder catalán en dicha localidad granadina.
 La segunda comunidad sufí en importancia vive en Villanueva de la Vera, en Cáceres.
 El campo es más propicio para el desarrollo espiritual y la contemplación de Alá.
Bajo la luz inverniza, un grupo de sufíes varea los olivos en las montañas orgiveñas.
 Estos íntimos de Alá prefieren desempeñar alguno de los cuatro oficios prestigiados por su tradición: la agricultura, la ganadería, el comercio y la artesanía.
 Lo que no significa que constituyan una comunidad hermética al margen de la sociedad, como los amish, por ejemplo. No desprecian Internet, ni la televisión, ni los periódicos.
 Sus hijos asisten a los colegios de la localidad.
Pero todos ellos coinciden en una vida espartana y justifican con su actitud la etimología del término sufismo, que deriva de la palabra árabe suf (lana) y que en sus orígenes se aplicó a ciertos ascetas musulmanes que, imitando a los eremitas cristianos, se vestían con esta ropa humilde en señal de renuncia a las vanidades mundanas.
La caligrafía es arte islámico por excelencia. En la imagen, Alí escribe con el cálamo bajo la mirada atenta de su hijo. / Fernando Sánchez Alonso
Porque el sufí vive en el mundo sin ser del todo de este mundo.
 “Todos los días le pido a Alá que me ayude a convertir mi ego en mi alfombra de rezo”,
 confiesa Mansur (José Carlos Sánchez), un malagueño de 41 años licenciado en Psicología que denuncia que, “a pesar de que la cultura de Al Ándalus está de moda, existe un innegable rechazo al musulmán”.
 Su mujer, Bahía (María José Villa), una sevillana de 35 años licenciada en Derecho, asiente: “A los conversos nos miran como a bichos raros
. El islam no es lo que la gente cree.
El islam es paz
. Es pedir amor a Dios no para quedarte tú con él, sino para devolverlo a los demás.
 Si tu intención en la vida no es derretirte en el amor puro, que es Dios, tu islam no tiene ningún sentido”. “Y eso es lo que no toleran ciertos círculos próximos al integrismo islámico, que pretenden derogar la aleya de la misericordia del Corán por la de la espada”, dirá Muhammad Iskander (Alejandro), un gijonés de 54 años que prefiere ocultar su apellido y que ha trabajado de patrullero del servicio de vigilancia aduanera, de tatuador y de marino mercante, “aunque el único oficio constante que he tenido en mi vida ha sido buscar a Dios”.
La dergha –la casa de reunión y oración sufí– está separada de Órgiva por unos tres kilómetros de caminos tortuosos que jadean en medio de olivos y naranjos, de huertas feraces y del agua conventual de las acequias.
 En la dergha, la comunidad sufí celebra el jueves, a la caída de la tarde, el dhikr o recitación de los nombres de Alá, una práctica común a otros musulmanes, y el hadra, un ejercicio de meditación exclusivamente sufí consistente en entonar una serie de cánticos en alabanza a Dios acompañados de balanceos rítmicos de brazos y cuerpo, y todo ello escoltado por el sonido de instrumentos de percusión en la penumbra de las velas.
 “Esta práctica recuerda el momento en que Dios insufla con su aliento vida a Adán”, cuenta Amin (Andrés Fernández).
 “El viernes, día sagrado en el islam, celebramos también la oración del yuma y después una comida comunitaria. Todas las oraciones las hacemos en árabe.
Y ahí se reduce el conocimiento que tenemos, salvo excepciones, de la lengua sagrada. Nuestra formación islámica proviene de muchas lecturas, de conversaciones con otros hermanos más sabios y del sermón del sheij
. Los naqshbandi somos tal vez los menos intelectuales de los sufíes
. Nos interesa más el corazón”.
Los sufíes son víctimas de los movimientos más radicales del islam, desde los salafistas en Egipto hasta los talibanes en Pakistán
Amin es un leonés de 45 años, casado, que llegó a profesar las órdenes menores en el seminario. “Pero murió mi padre, tuve una crisis espiritual muy fuerte y me hice comunista.
No quería saber nada de Dios”. Amin se queda pensativo unos instantes; luego concluye: “Cuando me convertí al islam, sentí que por fin regresaba a casa”.
“Mi maestro me enseñó el arte del fracaso. Es decir, aprender a fluir con la vida y a pensar con el corazón”, explica Amin.
 “El que obra así no llegará nunca a nada en la sociedad actual.
 Pero se habrá ganado a sí mismo, porque para él tendrán el mismo valor el oro y el barro. Eso es ser sufí”.
Marhaban (bienvenido) es la palabra inscrita en un cartel de madera sujeto a un poste, entre campos de tabaco, huertas y las pocas casas que conforman la Aldea Tudal, una pedanía de Villanueva de la Vera (Cáceres) donde está la segunda comunidad sufí naqshbandí más importante de España, liderada por el sheij y escultor de renombre nacional Abdul Wahid (Cristóbal Martín).
El coche se hunde en la dirección que señala la flecha del cartel.
Al cabo de cinco minutos, el camino muere a los pies de la casa de Omar Ibrahim, un madrileño que vivió 35 en Alemania, donde mantuvo durante 10 una cadena de restaurantes. “Luego vendí todo y me vine aquí”.
Es jueves. Omar Ibrahim está esperando a que llegue el resto de hermanos a su casa, que también hace las veces de dergha, para celebrar el dhikr.
 “Me hice musulmán hace casi 30 años.
 Y entonces comencé a sentirme verdaderamente cristiano. No hay contradicción, porque Jesucristo es un profeta muy querido en el islam.
 Creemos en los santos; veneramos sus tumbas y sus reliquias.
 Esto es algo que nos distingue del resto de los musulmanes”.
A continuación explica el porqué de los patronímicos en el sufismo. “El nombre árabe te lo elige el maestro. Ese nuevo nombre expresa la esencia de lo que realmente eres y sirve para que el discípulo aspire a lograr aquello que significa. Omar, por ejemplo, significa fuerza o sustento”.
Un grupo de sufíes conversa mientras exponen a la venta frutas y verduras en la 'dergha' de Villanueva de la Vera (Cáceres). / Fernando Sánchez Alonso
Como en Órgiva, los sufíes de Villanueva de la Vera son españoles.
 “De hecho, ahora solo hay un hermano marroquí”, explica Yamaluddin (Juan Andrés Molina), un madrileño de 44 años.
 Todo él es una viva estampa de la más pura estética naqshbandi: el anillo en recuerdo del que llevaba Mahoma, la barba solemne, el chaleco y los pantalones amplios de origen otomano que facilitan los movimientos en la oración, el bastón y el ­turbante verde, que es la corona mística y la mortaja que cubrirá el cuerpo desnudo del sufí.
Las mujeres usan también ropas holgadas y el hiyab o velo para cubrirse la cabeza, algo que a Hawa (Ana Rosa Soto), una zaragozana de 41 años y madre de nueve hijos, le agrada.
 “La mujer debe vestir con recato. Pero también nos tapamos para proteger dos lugares muy energéticos de nuestro cuerpo: la cabeza y la garganta.
 Yo, con el islam, he recuperado mi feminidad”, sostiene. “Y nunca se ha metido nadie conmigo por vestir así”.
 A Mariam Sakina Scott, nacida musulmana en Órgiva hace 22 años e hija de un norteamericano y una catalana convertidos al islam, el velo sí le ha atraído problemas en su centro de estudios. “Allí todos saben que soy musulmana, pero no hago ostentación de ello”, admite.
 “En nuestra sociedad prevalece la idea de que el islam es una religión de fanáticos. Pero todavía se entiende peor el sufismo.
 Hay gente que me ha preguntado si pertenezco a una secta. ¿Cómo decirles que el sufismo es respeto y amor por todas las criaturas?”
El sufismo, que en Europa se conoce, sobre todo, gracias a la danza de los derviches giróvagos de Turquía, “remite a la pregunta de quién es uno en realidad”, dice el sheij Umar Margarit.
“Y eso solo se puede responder buscando a Alá en el corazón.
 Para ello, el sufí cumple con todos los preceptos islámicos, pero no se queda en ellos; los trasciende”.
Los sufíes son víctimas de los movimientos más radicales del islam, desde los salafistas en Egipto o Libia hasta los talibanes en Pakistán, que los consideran heterodoxos.
 Pero el sufismo es muy antiguo
. Hay estudiosos que arguyen que hubo un sufismo preislámico, y lo sitúan en el Gran Jorasán, en el noreste de Irán.
 Lo cierto es que todavía hoy perduran las controversias eruditas sobre sus orígenes.
Una de las teorías más divulgadas sostiene que el sufismo recibe influjos del monacato cristiano, de la filosofía neoplatónica, del chamanismo de Asia Central, del hinduismo y del budismo.
De hecho, el sufí confiesa que su doctrina espiritual, aun insertándose dentro del islam, es la misma que las de las demás religiones: la unión con Dios.
Y el único ve­hículo para ello es el amor incondicional a todo y a todos. Ibn al Arabi, el gran místico sufí nacido en Murcia en el siglo XII, lo expresa así:
 “Mi corazón puede adoptar todas las formas. / Es pasto para las gacelas. / Y monasterio para monjes cristianos, / y templo para ídolos, / y la Kaaba del peregrino, / y las tablas de la Torah, / y el libro del Corán. / Porque yo sigo la religión del amor”.

Bono: “Volveré a reunirme con los dirigentes de Podemos”

El exministro justifica las citas porque prefiere "gente solidaria" a que suba la ultraderecha.

 

Luz Rodríguez, exsecretaria de Estado de Zapatero. / Reuters Live

El encuentro entre el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, sigue levantando ampollas. Mientras la responsable de Empleo de la Ejecutiva del PSOE, Luz Rodríguez, exsecretaria de Estado en el Gobierno de Zapatero, ha tachado este miércoles de "sinsentido político" la reunión que organizó el exministro socialista José Bono, éste ha asegurado que ha hablado en más ocasiones con el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y con su número dos, Íñigo Errejón, y que piensa seguir haciéndolo.
En una entrevista en laSexta, ha subrayado que aunque no comparta las "tesis más radicales" del partido de Iglesias, prefiere que emerja este partido formado por "gente solidaria" a que ascienda la ultraderecha. "Pudimos poner en común nuestra manera de pensar en esa reunión y a mí no me inspiran desconfianza", ha dicho.
No estoy arrepentido de haberme reunido con Pablo Iglesias, del que tengo a nivel personal un buen concepto
José Bono, exministro del PSOE
Además, ha remarcado que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, tiene toda su "consideración y respeto" y que no le cuadraría que Zapatero "estuviera trabajando en contra del liderazgo" de éste. A su juicio, hay gente que quiere "inventar películas" para dañar a su formación. "¿Qué tendrá que ver que yo me reúna con Iglesias con el liderazgo de Sánchez?", ha reflexionado.
"No entiendo a santo de qué se reúne el expresidente del Gobierno socialista con los dirigentes de Podemos", ha manifestado Rodríguez en la rueda de prensa que ha ofrecido en la sede del PSOE para comentar los datos de la Encuesta de Población Activa. La exsecretaria de Estado ha recordado su pasado como miembro del Ejecutivo de Zapatero y, tras ello, ha recalcado que la reunión que mantuvo el expresidente con Iglesias es "un sinsentido político".
"Una reunión inadecuada, una reunión inoportuna y una reunión que no tiene ningún sentido político", ha aseverado Rodríguez, antes de recalcar que esta afirmación proviene de una persona que trabajó en el Gobierno de Zapatero.
Bono ha asegurado en Onda Cero que "de haber sabido" que el encuentro "se podía interpretar en contra de su partido, no hubiese hecho nada". También ha recalcado que Podemos no le "seduce como ideología", tras explicar cómo se gestó la comida que organizó en navidades con Zapatero, Iglesias e Íñigo Errejón, del que también ha expresado una buena opinión y al que conoció ese día. El expresidente no había informado previamente al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, por ser una reunión "estrictamente personal".

21 ene 2015

Las famosas reviven lo mejor de los 60 en su look

El estilo de los años 60 se reinventa y vuelve a ser furor en esta temporada. Las 'celebrities' lo han incluido en su armario y han demostrado que saben lucirlo sobre la alfombra roja.

Las primeras minifaldas

La minifalda fue presentada en sociedad el 10 de julio de 1964 durante la colección de verano de Mary Quant
. Las primeras minifaldas aparecieron fotografiadas por primera vez en la revista “Vogue”, la biblia de la moda.
 Pero las calles de Londres y París ya se habían llenado poco a poco de jovencitas, y no tan jóvenes, que paseaban orgullosas sus piernas por la ciudad, embutidas en botas de caña alta (por encima de la rodilla) y luciendo estampados de margaritas o de diseños psicodélicos.
En Londres, Mary Quant abría “Bazaar”, su primera tienda, en King’s Road
. En ella se podían encontrar vestidos, minivestidos y faldas de todas las medidas, inclusive microfaldas. Mientras tanto, en las pasarelas, la modelo que mejor lució la minifalda fue la británica Twiggy, famosa por su aire angelical y su extrema delgadez.
 Ella, de la mano de Quant, popularizó una nueva forma de vestir que descubrió a muchos las rodillas y muslos femeninos.
Consigue unas pestañas XXL con te verde
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Recuerdan a Puig Antich?............................................................. Natalia Junquera

Historia inacabada de Puig Antich

 

Un libro revisa documentación policial, judicial y diplomática para rebatir tópicos sobre el último ejecutado a garrote vil del franquismo.

Juan Luis Cebrian y Angel Juanes, presentan el libro Puig Antich, la transición inacabada, de Gutmaro Gomez Bravo. / LUIS SEVILLANO (EL PAÍS)

Tras 20 minutos de agonía, moría en la cárcel Modelo de Barcelona Salvador Puig Antich, el último ejecutado a garrote vil en España.
 Corría el 2 de marzo de 1974. Tenía 25 años.
 Cuatro décadas después, el profesor de historia de la Complutense Gutmaro Gómez Bravo presenta Puig Antich. La transición inacabada (Taurus), un libro que, revisando documentación policial, judicial y diplomática sobre aquella “ejecución política”, pretende “desmentir los tópicos de un episodio que marcó la hoja de ruta del final de una dictadura incapaz ya de mantenerse sin el uso de la fuerza”, en palabras de su autor.
 Le arroparon en la presentación de la obra ayer en la Fundación Bertelsmann, Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo del Grupo PRISA y de EL PAÍS y académico de la lengua, y Ángel Juanes, vicepresidente del Tribunal Supremo.
El historiador considera que el asesinato del almirante Carrero Blanco, cometido por ETA siete semanas antes, “influyó evidentemente” en la pena de muerte dictada por un tribunal militar contra el joven militante del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación), acusado de haber matado al subinspector de policía Francisco Anguas.
 Pero el libro recuerda que cuando ETA hizo volar por los aires el coche del entonces presidente del Gobierno, el 20 de diciembre de 1973, un fiscal militar había solicitado ya dos penas de muerte para Puig Antich
. Su ejecución fue “mucho más que una simple venganza”, concluye.
¿Por qué recuperó entonces el régimen franquista un método de ejecución que había utilizado por última vez en 1959, con una envenenadora y con el asesino de cuatro personas, entre ellas una embarazada?
¿Por qué fue juzgado Puig Antich por la jurisdicción militar?
 ¿Por qué no sirvió de nada la presión de la Iglesia o las amenazas para frenar la integración de España en el entonces Mercado Común Europeo?
¿Por qué no se movilizó ningún partido?
El autor argumenta que el Régimen nunca consideró levantar aquella pena de muerte porque en aquel momento le interesaba aplacar a la extrema derecha -que entonces salía a manifestarse al grito de “¡No queremos apertura. Queremos mano dura!”-
 y congraciarse con el Ejército y la Policía -varios agentes acudieron al hospital donde curaban a Puig Antich de varias heridas de bala recibidas durante el tiroteo en el que murió el subinspector Anguas con la intención de llevárselo para darle “el paseo”, como en la Guerra Civil-.
 Para apoyar su interpretación, cita Gómez Bravo informes como este que el embajador estadounidense, Horacio Rivero, envió a su secretario de Estado, Henry Kissinger: “El interés del Gobierno en el orden público y su sensibilidad a las presiones de la extrema derecha explican la decisión de ejecutar al anarquista catalán Puig Antich”.
Cebrián recordó que el mismo día, a la misma hora y por el mismo método, fue ejecutado el polaco Heinz Chez, condenado por la muerte de un guardia civil.
 Probablemente, sugirió el académico, el preso habría tenido un final distinto de no haberlo necesitado el Régimen para disimular las implicaciones políticas de la ejecución de Puig Antich.
Además de analizar toda la instrucción del caso, Gómez Bravo se detiene en su libro en el fallido proceso de revisión, cuando tanto el Tribunal Supremo como el Constitucional rechazaron los recursos de la familia  Puig Antich para que la justicia estableciese, ya en democracia, que aquel juicio militar contra su hermano había sido una farsa.
El subinspector Anguas falleció en un tiroteo entre cinco agentes y Puig Antich producido en los seis metros cuadrados del portal 70 de la calle Girona de Barcelona.
 Para apoyar su recurso de revisión, el abogado de la familia presentó una infografía elaborada por dos peritos que mostraba que los disparos se produjeron desde distintos ángulos y que era imposible determinar si había sido Puig Antich quien había matado a Anguas
. Las armas de los agentes implicados en el tiroteo nunca llegaron a ponerse a disposición del tribunal militar que le condenó a muerte y los casquillos desaparecieron.
La autopsia del cadáver del subinspector, que tenía cinco impactos de bala, se realizó en una comisaría.
Juanes, que participó en la revisión del caso ante el Supremo y consideró entonces que había base suficiente para admitir el recurso de la familia Puig Antich, aseguró ayer, durante la presentación del libro, que los magistrados tienen hoy muy poco margen, más allá de la presentación de "hechos nuevos" para revisar este tipo de procesos.
 Así, recordó que la ley de memoria histórica, aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2007, declaró "ilegítimos" los tribunales franquistas, pero no anuló las condenas que habían impuesto, por lo que considera "prácticamente imposible” que puedan revisarse esos juicios, como reclaman, desde hace años, decenas de familiares de represaliados.
El autor del libro recordó que los miles de paseados y fusilados del franquismo que permanecen en fosas comunes sin abrir convierten a España en el segundo país del mundo con más desaparecidos, solo por detrás de Camboya, y en una "anomalía" mundial, que le ha valido al Gobierno varios reproches de la ONU.
En un momento en que la Transición española recibe múltiples reproches en algunos sectores de la opinión pública, Cebrián quiso defenderla: 
“Quienes la critican se olvidan de que ese fue el verdadero final de la Guerra Civil; la reconciliación entre los hijos de los vencedores y los hijos de los vencidos”, dijo. La falta de reparación a las víctimas del franquismo fue "el precio" que tuvo que pagar la izquierda a cambio de que los fascistas aceptaran un proceso democrático que devolviera la soberanía al pueblo, añadió
. "Deberíamos tratar de hacer un esfuerzo colectivo por recuperar la memoria y aprender de esa victoria histórica tras una Guerra Civil que duró 40 años y generó una fractura de la que todavía no hemos sabido recuperarnos", concluyó Cebrián. .
Si, ¿Pero al final sin demostración alguna a Puig Antich se le asesinó con el Garrote vil?. y esa pregunta me la hago siempre ¿Por qué ningún Partido hizo nada? yo recuerdo preguntar al colocar algún triste mural pidiendo NO a la ejecución, la respuesta ambigua era que no lo iban a matar, y lo mataron, luego de ese tema ya no se hablaba.....y me sigo preguntando ¿Por qué?.