Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

17 ene 2015

Aquel comienzo............................................................................... Antonio Muñoz Molina

Hace 40 años, 'La verdad sobre el caso Savolta' trajo un aire nuevo a la manera de escribir y de leer novelas en España.

 

Contraportada de la primera edición de La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo mendoza.

Las novedades verdaderas solo se ven venir retrospectivamente.
 Ahora, cuarenta años justos después de su publicación, está claro que La verdad sobre el caso Savolta trajo un aire nuevo a la manera de escribir y de leer novelas en España, pero el cambio no fue visible de inmediato.
Una novedad profunda suele actuar gradualmente, no de golpe, y solo con el paso del tiempo se ve del todo el resplandor que en realidad tardó años en hacerse visible
. Una obra original es a la vez síntoma y causa: revela estados de sensibilidad que ya estaban actuando pero aún no se advertían, y al mismo tiempo, por el hecho de existir, acelera esos cambios, al irradiar influencias fecundas, al despertar vocaciones estimuladas por lo nuevo, otras obras de originalidad semejante. Eduardo Mendoza le contaba a Juan Cruz en estas mismas páginas su agradecimiento por la crítica generosa que Juan García Hortelano, entonces un escritor maduro y consagrado, le hizo a aquella primera novela de un desconocido.
 Pero cuando Mendoza empezó a brillar y a influir de verdad en el curso de la literatura española fue unos años más tarde, con el éxito inusitado, en 1980, de El misterio de la cripta embrujada.
 Esta novela, más liviana y en apariencia menor, por comparación con La verdad sobre el caso Savolta, hizo que muchos lectores descubrieran por fin al que hasta entonces había disfrutado de un reconocimiento indudable, pero todavía restringido, y buscaran aquella novela anterior de la que hasta entonces no habían sabido nada.
 Con El misterio de la cripta embrujada y la recuperación de Savolta irrumpió definitivamente en la literatura española no solo un nuevo escritor, sino también un linaje nuevo de lectores, sorprendente por su número, y también por su disposición, y hasta su avidez, por elegir novelas nuevas, que no venían firmadas por los nombres habituales, novelas de casi desconocidos escritas con una intensa voluntad literaria.
Las novelas se hacen con los materiales más comunes y baratos, las palabras habituales, las vidas de las personas
Otras cosas habían sucedido a lo largo de aquellos años, estaban sucediendo.
 Franco había muerto y los límites penitenciarios de la vida española se habían derrumbado, desbordados por el estallido de una vitalidad que llevaba en ebullición mucho tiempo, y que había empezado a manifestarse con irreverencia magnífica mucho antes de que comenzaran los cambios políticos
. Quien recuerde los escaparates de las librerías en 1974 o 1975, o los primeros números del semanario Por Favor, o el ambiente de los cines en que se proyectaba, justo esos años, La prima Angélica, sabrá a qué me refiero: de pronto se hacían cosas, películas, revistas, libros, no contra la dictadura ni a pesar de ella, sino como si la dictadura ya no existiera, con una mezcla de impaciencia y de arrojo que tenía mucho de temeridad, porque el precio de la disidencia podía seguir siendo muy alto.
La libertad de espíritu con que Saura hizo La prima Angélica, donde por primera vez se sometía al escarnio público la figura de un falangista, era parecida a la que había llevado a Juan Marsé a escribir Si te dicen que caí.
 Marsé pagó el precio de que la novela tardara unos años en publicarse en España, pero el resultado de su integridad política y estética, de su decisión de no seguir sometiéndose a las cautelas de la supervivencia en una tiranía, fue el logro de una maestría incomparable, la explosión de todas las mejores posibilidades de su talento narrativo.
Igual que Marsé, Mendoza parecía inmune a uno de los grandes vicios de la cultura intelectual española, incluida la antifranquista: la arrogancia despectiva
Escritas más o menos al mismo tiempo, las dos sin esperanza inmediata de publicación, Si te dicen que caí y La verdad sobre el caso Savolta le quemaban en las manos a un joven lector trastornado por impaciencias literarias y políticas; le demostraban que en el español de España podían escribirse novelas tan bien armadas, tan estéticamente innovadoras, tan fabuladoras y tan testimoniales como las mejores que venían de América Latina; y también que el gusto primitivo, goloso, absoluto de leer, el tirón del misterio, la encarnadura humana de los personajes, el sentido del humor, el pastiche, no eran incompatibles con una escritura de máxima exigencia.
Marsé y Mendoza, cada uno a su manera, aprendieron mucho del sentido de la construcción narrativa en las dos mejores novelas de Vargas Llosa, La casa verde y Conversación en La Catedral.
 Y es posible que a Mendoza le fuera útil también el desparpajo humorístico de Pantaleón y las visitadoras, el gusto por la parodia de los géneros del folletín, el bolero y la radionovela en La tía Julia y el escribidor, que él iba a combinar sin el menor escrúpulo, y con evidente regocijo, con el esperpento y la astracanada.
Igual que Marsé, Mendoza parecía inmune a uno de los grandes vicios de la cultura intelectual española, incluida la antifranquista: la arrogancia despectiva, el despliegue jactancioso y algo perdonavidas de las propias facultades; la descalificación frívola de lo que no se comparte; lo que Jaime Gil de Biedma llamó "este exceso de ser inteligentes".
 Se trata de un vicio particularmente dañino para un novelista. Las novelas no se hacen con ideas brillantes ni con demostraciones de erudición o proclamas de ruptura
. Las novelas se hacen con los materiales más comunes y más baratos, las palabras habituales, el habla, las vidas de las personas.
 Por eso decía Flannery O'Connor que un escritor de ficción necesita "a grain of stupidity", un puntito de estupidez, o de tontería.
 Hace falta ser un poco tonto o lento para fijarse mucho en las personas y en las cosas, no ser tan listo para enterarse de todo a la primera.
Las novelas se alimentan de una observación atenta y en el fondo cordial del mundo, de un interés incondicional por los seres humanos: un interés inevitablemente irónico, y algunas veces furioso, pero nunca arrogante.
 Es la actitud de Cervantes, de Galdós y de Dickens, y también la de Joyce, la de Virginia Woolf o Alice Munro.
Con 'El misterio de la cripta embrujada' y la recuperación de Savolta irrumpió no solo un nuevo escritor, sino también un linaje nuevo de lectores
Eso distinguía a Eduardo Mendoza de una gran parte de los escritores más celebrados por la crítica española en aquellos años
. Mendoza no escribía para someter a examen las facultades intelectuales del lector, ni para mostrarle sus conocimientos sobre el nouveau roman francés o el monólogo interior o las oscuridades más difíciles de William Faulkner; tampoco para adoctrinarlo políticamente o para jactarse ante él de sus audacias sintácticas o sexuales.
Mendoza, como Marsé, aunque con recursos muy distintos, busca la manera de contar con la mayor eficacia una historia que le importa mucho, que le importa tanto que ha decidido dedicarle un libro largo y complejo que quizás no llegue a publicarse.
 Mendoza escribe su primera novela queriendo revivir, más que reproducir, los mecanismos y las sabidurías de los novelistas que han alimentado su pasión de lector, y que se resumen en el fondo en la modesta intención de urdir un misterio y sostenerlo a todo lo largo de un relato, en un proceso gradual de revelación que conduzca a un desenlace satisfactorio, pero siempre incompleto, porque una de las cosas que hacen mejor las novelas es acuciar el deseo de saber y al mismo tiempo advertir de la dificultad del conocimiento.
Esta es una declaración de gratitud: a los veintitantos años uno terminaba de leer Si te dicen que caí o La verdad sobre el caso Savolta en un estado de sobrecogimiento y admiración, resuelto insensatamente a convertirse en novelista.

¿Por qué llevan los reyes esas pulseras amarillas?


¿Qué significan las pulseras amarillas y de silicona que llevan los reyes últimamente? Felipe VI y Letizia han aparecido en varios actos, el último este mismo jueves en la entrega de los Premios de Investigación 2014, con ese extraño complemento en sus muñecas. ¿Por qué?
Los reyes muestran con este gesto su apoyo a la racionalización de horarios.
 Estas pulseras han sido creadas por la Comisión Nacional para la Racionalización de Horario (Arhoe), entidad que les ha pedido respaldo para defender la conciliación de la vida familiar y laboral.
La pulsera amarilla con las siglas de la Arhoe llamaba especialmente la atención en la muñeca de la mano derecha de la reina.
 Por su parte, el rey llevaba la suya en la mano izquierda, aunque resultaba algo menos visible, tapada por el puño de su camisa y la manga de su traje gris.
El gesto de ambos responde a un llamamiento que les hizo el viernes pasado el presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios, Ignacio Buqueras, tras ser recibido en el Palacio de la Zarzuela junto a una delegación de la entidad.
Además de agradecer el "apoyo constante" de la Casa Real a "un mejor uso del tiempo", Buqueras solicitó a don Felipe y doña Letizia "que hablen de la importancia de la conciliación en sus intervenciones públicas y privadas siempre que sea posible".
La Comisión está integrada por representantes de 134 entidades españolas, y su propósito es concienciar a las instituciones, las empresas y a la sociedad en general de la necesidad de racionalizar el uso del tiempo para conseguir en España unos horarios más humanos que hagan compatible la vida familiar y laboral.




















Añadir leyenda



PULSERIAS

Un país de hermanos........................................................... Boris Izaguirre

Mientras el Supremo admitía una demanda de paternidad contra don Juan Carlos, Almodóvar y Twiggy se abrazaban como hermanos en el estreno de su obra en Londres.

Pedro Almodóvar, en Londres. / David M. Benett (Getty Images )

Qué cómico! Es probable que en este año electoral, dos mujeres, hijas del Rey emérito, se presenten en los juzgados.
 Una como demandada por fiscalidad errática y la otra, presunta hija, Ingrid Sartiau, apodada La belga, como demandante de un caso de paternidad no asumida.
 Si tuviéramos que inventarnos una familia real más estimulante, no superaríamos la que tenemos.
La situación daría para un vodevil y es mejor tomarla con cierto aire risueño que lime las asperezas del caso.
 Aparte del vino, no hay nada más latino que la paternidad irresponsable.
 Hemos atravesado siglos y telenovelas de madres solitarias que jamás consiguen que la justicia o alguien les devuelva un poquito de dignidad y derechos.
 Al Rey emérito le debe haber molestado que el Supremo haya aceptado a trámite una demanda de una ciudadana que pretende ser reconocida como su hija.
Pero no deja de ser una medalla más. Ha sido un Rey que tripuló la transición de una dictadura a la democracia.
 Que surfeó un golpe de Estado.
 Que pidió perdón por cazar elefantes y ha sido el primero en abdicar si hacía falta.
Ahora, y con deportividad, no será el primer monarca en asumir una demanda de paternidad, pero tiene su gracia que quien demande sea una señora belga. ¡Una nueva interpretación de la frase: poner una pica en Flandes!
Hay quien ante la noticia se lleva las manos a la cabeza pensando en la Reina emérita.
Otros en lo difícil que va a ser arrancarle un pelo, una cana, al ex Monarca mientras se hace un selfie en algún restaurante de Beverly Hills.
 Más bien deberíamos pensar en la Reina reinante, que no se esperaba una familia así y a quien la noticia le tiene que haber fastidiado el día y su empeño en aportarle a la institución un poquito de rectitud, contraviniendo la tradición borbónica.
 Letizia debe estar arrancándose ADN capilar porque sabe que el pueblo llano se desmelena con noticias de este tipo
. Puede que esté entre sus funciones: mientras la recesión llega a su fin, a la corona le toca hacernos sonreír un pelín.
Pero por quien de verdad nos preocupamos es por el extorero Fran Rivera, que estaba tan contento anunciando su nueva y bien asumida paternidad con su nueva esposa y nueva exclusiva, que ha pasado a segundo plano con el notición de la supuesta infanta ilegítima
. E inquieta el juez Francisco Arroyo que no pudo acudir a la votación para admitir la demanda, aprobada por un voto de diferencia.
 Probablemente al juez Arroyo le ocurrió lo que a las autoridades que no pudieron asistir a la toma de posesión de la presidenta de Brasil porque las vacaciones navideñas estaban de por medio.
 Seguro que en un despacho del Palacio Real han puesto un pequeño asterisco al lado de su nombre para tener en cuenta si se le invita o no a palacio.
También apena un poquito el otro demandante de paternidad real.
 Sí, hay dos. Es de mayor edad que el Rey reinante y con un aire familiar en su rostro, como de billete de 10.000 pesetas.
 Le pones un traje de esquiar de los setenta y sería difícil no decir que te recuerda a don Juan Carlos en Baqueira, aunque menos atractivo.
 Afortunadamente a estas alturas un aire borbónico ya lo tiene cualquiera.
 Hasta el pequeño Nicolás que, según el día y el pelo, le sale un ramalazo real como de Infanta Elena sin trenza
. La nobleza está en el aire, no solo en el ADN.
Los que quieran cambiar de aires pueden viajar a Londres y ver el divertidísimo musical Mujeres al borde de un ataque de nervios, basado en la película de Pedro Almodóvar.
 Ese es el estado actual de Tania Sánchez, que protagoniza un musical montado por sus familiares y compañeros de Izquierda Unida.
 “Me siento un poco Chekov”, bromeó el propio Almodóvar antes del estreno.
 “Es la manera de asumir que te has vuelto un clásico”, agregó mientras en el foyer los invitados españoles descubríamos cómo es un estreno teatral en Londres.
 Pocos nervios, mucho champagne y escasa presencia de familiares de los actores
. Los críticos por un lado, los productores por otro y de repente, Twiggy, la mítica modelo delgadita de los sesenta, abrazando a Pedro como si fueran hermanos ilegítimos reencontrados
. Graham Norton, el célebre presentador de la BBC, observando ese saludo para comentarlo en su programa.
 En el escenario, el musical funciona sin ser del todo fiel a la película pero rescata ese espíritu alocado y provocador de los ochenta
. Las actrices están estupendas y entre las canciones hay un hit, Invisible, que despierta bravos entre la audiencia.
 En la fiesta posterior, en un elegante club frente al río, Almodóvar le advirtió a Rosario Flores que el inglés de la función “es que te cagas y a ritmo de metralleta.
Pero transmite lo mismo que en la película. El amor es supervivencia en un mundo animal”.
 La inmensa biblioteca que nos acogía estaba decorada por cientos de anaqueles llenos de libros falsos.
Un decorado extraordinario para una fiesta teatral y quizás también para esa sala de juzgados donde podrían cruzarse la supuesta hija demandante del Rey emérito y la hermana demandada del Rey reinante.

 

El destino ligado de Bárcenas, Correa... y Ana Mato....................................................... J. M. Romero / F. J. Pérez

El extesorero del PP, el empresario y la exministra de Sanidad, señalados por la fiscalía.

 

Las mordidas del extesorero

Enriquecimiento ilegal y tráfico de influencias
El extesorero del PP Luis Bárcenas en Audiencia Nacional. / Cristóbal Manuel
Luis Bárcenas llegó a tener en dos bancos suizos unos ahorros de casi 50 millones de euros.
 La investigación ha acreditado a través de distintas comisiones rogatorias a Suiza que el extesorero del PP ingresó durante más de 15 años hasta 10 millones en efectivo en los bancos Dresdner y Lombard Odier de Suiza.
 Este dinero lo invirtió en acciones de empresas españolas cuyo valor se triplicó entre 2000 y 2007.
La Fiscalía Anticorrupción sostiene en su escrito de acusación, en el que pide 42,5 años de cárcel para Bárcenas, que desde “al menos el año 2000”, el extesorero del PP “desarrolló otras actividades dirigidas a enriquecerse de modo ilícito mediante el cobro de comisiones derivadas de distintas labores de intermediación en el ámbito de la contratación pública y mediante la apropiación de fondos del PP, cuya administración tenía encomendada como gerente nacional”.
“Se sirvió del ascendiente que tenía sobre algunos responsables públicos del PP para favorecer las adjudicaciones públicas a determinadas empresas a las que cobraba la correspondiente comisión y que sólo han podido ser identificadas parcialmente”.
 La fiscalía cita el cobro de comisiones ilegales por las obras de dos carreteras en Burgos y León; y un centro de tratamiento de residuos en Salamanca, además de otras comisiones cobradas a la empresa Ros Roca por supuestos favores.
Con el dinero que obtenía de sus labores de intermediación y su gestión de la caja b del PP, Bárcenas montó un “entramado financiero constituido en entidades bancarias suizas a través del cual invirtió el dinero conseguido de manera ilícita en distintos valores y productos financieros”.
Anticorrupción destaca que Bárcenas intentó dar una apariencia lícita a sus ingresos al reflejarlos “en las correspondientes declaraciones tributarias como ganancias patrimoniales derivadas de operaciones de compraventa de obras de arte, pretexto que utilizó igualmente para ocultar otras rentas de su cónyuge así como para solicitar un crédito que sólo tenía por finalidad enmascarar la procedencia de sus fondos”.
La fiscalía recuerda que Bárcenas presentó en 2012, acogiéndose a la amnistía fiscal del Gobierno, declaraciones tributarias especiales inveraces e incompletas a nombre de dos de sus sociedades, omitiendo toda referencia a su verdadero titular y consignando sólo parcialmente los fondos generados de manera ilícita.

La implicación del PP y Ana Mato

Pago de mordidas para mítines y viajes
La exministra de Sanidad Ana Mato en el pleno del Senado. / Uly Martín
El Partido Popular y la ex ministra de Sanidad, Ana Mato, son partícipes a título lucrativo de los delitos cometidos por ex dirigentes de la formación de los que se aprovecharon a través de mítines de la formación conservadora pagados con mordidas de la red Gürtel o de viajes y fiestas familiares de Mato financiados por el mismo sistema.
Correa ideó con distintos miembros de los ayuntamientos de Majadahonda y Pozuelo, ambos gobernados por el PP, un plan cuyo objeto era la apropiación de fondos de las entidades públicas de esos municipios y la recaudación de comisiones a cuenta de la concesión de contratos en cuya tramitación intervenían los alcaldes de estas localidades, según el relato del fiscal. Estos fondos y comisiones se destinaron en parte a su entrega a cargos del PP en esos ayuntamientos y en parte a sufragar mítines electorales de la formación conservadora.
A través de la contabilidad paralela de la red Gürtel, la investigación judicial acreditó la existencia de cuentas especiales para el pago de las comisiones ilegales destinadas a sobornar a los alcaldes del PP, a abonar actos electorales de esa formación política, y a regalar viajes a la exministra de Sanidad, Ana Mato, entonces casada con Jesús Sepúlveda, que fue alcalde de Pozuelo de Alarcón, municipio donde la red Gürtel recibió múltiples contratos amañados.
La Fiscalía Anticorrupción asume en su relato las conclusiones del juez Pablo Ruz, que consideró tanto al PP como a Ana Mato responsables a título lucrativo de los delitos cometidos por los dirigentes municipales en sus tratos con la red que dirigía Francisco Correa.
Mientras al Partido Popular le solicita 245.490 euros por los actos electorales ocultados al Tribunal de Cuentas y sufragados por la red corrupta como pago por los contratos adjudicados en Majadahonda y Pozuelo de Alarcón, a la ex ministra de Sanidad le pide 28.467 euros, coste de los billetes de avión, alojamiento en hoteles, y fiestas familiares de las que disfrutó durante su matrimonio con Jesús Sepúlveda, para el que la Fiscalía Anticorrupción pide 11,7 años de cárcel y una multa de 1,84 millones de euros.

El líder de la trama de corrupción

Aguirre, testigo de los negocios de Correa
Francisco Correa llega a la Audiencia Nacional en marzo pasado. / Uly Martín
Francisco Correa Sánchez inició su aventura empresarial con una pequeña agencia de viajes que se especializó en los desplazamientos de los dirigentes del PP.
 Ese primer contacto con el partido que aspiraba a gobernar España le llevó a establecer relaciones con innumerables dirigentes conservadores y a convertirse en el empresario que organizaba en exclusiva los actos del PP.
 En ese negocio conoció a alcaldes y consejeros autonómicos en toda España, a los que vendió su producto y con los que intermedió para favorecer adjudicaciones de suelo a otros empresarios amigos.
Donde tuvo más éxito fue en la Comunidad de Madrid durante el mandato de Esperanza Aguirre. Logró cientos de contratos públicos, la inmensa mayoría amañados, para organizar los actos de publicidad institucional que varias veces por semana presidía Aguirre
. Uno de sus principales colaboradores, el consejero Alberto López Viejo, se encargaba de contratar a las empresas de Correa a cambio de una comisión ilegal del 10% del dinero facturado a la Comunidad de Madrid. La Fiscalía Anticorrupción pide 125 años de cárcel para Correa; y 46 años para el exconsejero Alberto López Viejo.
En el escrito de acusación, la fiscalía propone que se cite en el juicio oral como testigos a decenas de funcionarios de la Comunidad de Madrid que gestionaron los expedientes de los contratos adjudicados a la red Gürtel.
También solicita la presencia en el juicio como testigo de la ex presidenta regional Esperanza Aguirre, que durante cuatro años se subió cientos de veces a escenarios montados por la red Gürtel por los que su consejero de Deportes cobraba importantes cantidades de dinero que, según la investigación, ocultó en un banco suizo.
Aguirre ya ha mostrado su disposición a comparecer en ese juicio oral; también tuvo que declarar —lo hizo por escrito— durante la instrucción del juez Pablo Ruz.
Aunque su Gobierno fue, con diferencia, el que más contratos adjudicó a la red corrupta, Aguirre aseguró que nunca tuvo la más mínima sospecha que detrás de los actos institucionales en los que ella participaba y que siempre organizaban las mismas personas pudieran esconderse prácticas corruptas.