Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

16 ene 2015

Letizia en el País de los Retoques















Givenchy ensalza la mediana edad....................................................... Leticia García

La firma ha elegido al mítico modelo Tony Ward, de 51 años, como imagen de su nueva colección.

Tony Ward, nueva imagen de Givenchy.

Las campañas para esta primavera han roto con uno de los prejuicios más arraigados en la moda: la juventud
. Al menos, así lo han hecho las más mediáticas. La escritora Joan Didion (80) y la cantante Joni Mitchell (72) protagonizan la publicidad de Céline y Saint Laurent París, respectivamente
. Sin embargo, esta industria, siempre atenta a los extremos, lleva unos cuantos años encumbrado la imagen de mujeres que sobrepasan los 70
. La verdadera novedad en este ámbito es la inclusión de personajes de mediana edad.
 Y en ese aspecto, Givenchy gana a sus competidores.
Para su colección femenina, la firma francesa ha elegido a Julia Roberts (47).
 La intérprete, fotografiada por Mert & Marcus, aparece en las instantáneas sin apenas maquillaje, luciendo un traje de inspiración masculina en una de ellas y un austero conjunto con transparencias en la otra.
 El mismo espíritu minimalista y carente de artificios inspira su campaña masculina.
En esta ocasión, el dúo de fotógrafos retrata, también en blanco y negro, al mítico modelo Tony Ward (51).
Nacido en Los Ángeles, Ward se hizo un hueco en la primera división tras ser imagen de la línea de ropa interior de Calvin Klein en los ochenta, pero fue su colaboración con Madonna la que le dio fama internacional y consolidó su imagen, siempre asociada al erotismo y la virilidad.
 Acompañó a la cantante (con la que terminó manteniendo una relación) en su etapa más provocadora, participando en videoclips como Justify my Love o el polémico Erótica y en el libro Sex, aquel irreverente volumen fotográfico cuyos retratos sexualmente explícitos escandalizaron a la sociedad de los primeros noventa.
 El modelo siguió explotando esa baza, y años después aparecería en Hustler White, una película del Bruce LaBruce, famoso por su pornografía de autor.
Lo cierto es que nunca ha dejado de trabajar
. Si en general la fecha de jubilación de los maniquís masculinos es muy posterior a la de sus compañeras femeninas, Ward, en concreto, ha sido una referencia constante para las marcas a lo largo de los años.
 Ha sabido condensar mejor que nadie un aspecto maduro, sensual e hipermasculino dentro de un panorama normalmente marcado por modelos de aspecto frágil y aniñado.
 La suya siempre fue una excepción necesaria.
Hoy se dedica a explotar su carrera de artista multimedia y a actuar en una serie de largometrajes de poca relevancia.
 A sus más de cincuenta años, sigue protagonizando campañas.
 La penúltima, para Dolce & Gabbana el pasado otoño.
 La pareja de diseñadores italianos ha sido una de las grandes valedoras de Ward. Al fin y al cabo, el dúo basa gran parte de su éxito en la sexualización de sus campañas para hombre, un componente que también explota el que es su muso actual, David Gandy, aunque de una forma mucho más edulcorada.
Sin embargo ninguna de esas connotaciones están presentes en la publicidad de Givenchy, al menos de forma explícita. Riccardo Tisci, director creativo de la marca desde hace una década, lo ha elegido por su historia, no por sus atributo
s. Ward posa en las dos imágenes luciendo sendos trajes sobrios
. Los otros dos retratos de la campaña son diametralmente opuestos; están realizados en color, con un paraje otoñal de fondo, y protagonizados por el joven modelo Alessio Pozzi, que viste prendas con estampado floral.
 La juventud se opone a la madurez y el clasicismo a la innovación.
Para Tisci la edad siempre ha sido un valor. Aunque el diseñador rinde culto a las fiestas desenfrenadas, las expresiones urbanas y otras manifestaciones de la cultura juvenil, en ocasiones busca la serenidad y el bagaje de rostros maduros para publicitar sus propuestas
. Si para esta primavera opta por la naturalidad de Julia Roberts, el pasado otoño se decantó por la sofisticación de la actriz Isabelle Huppert (61).

Marilyn, estrella de la necropublicidad....................................................... Begoña Gómez Urzaiz

Las marcas se apoyan cada vez más en personalidades muertas para sus campañas.

 

La actriz Maryln Monroe, en 1953. / CORDON PRESS

El fichaje de Max Factor de su nueva “embajadora global” no es una joven actriz ni una modelo con millones de seguidores en Instagram. Se trata de una tal Norma Jeane Baker.
 La marca ha buceado, con bastante licencia creativa, en su propia historia y se presenta como la responsable de convertir a la modosa Norma Jean en la bomba sexual Marilyn Monroe.
 Según la empresa, que pertenece al gigante Procter&Gamble, la actriz era clienta del salón de belleza Max Factor en el Hollywood Boulevard de Los Ángeles durante los años cuarenta y fue el propio Max Factor Jr. quien la convenció para teñirse el pelo de rubio y cambiar de aspecto.
 “Ella hizo de los labios rojos, la piel cremosa y los ojos dramáticamente perfilados el look clave de aquella década y sigue siendo el que domina las industrias de la belleza y de la moda”
, señaló la directora creativa de la marca, la famosa maquilladora Pat McGrath.
Con el lema “De Norma Jeane a Marilyn Monroe. Creada por Max Factor”, la campaña se basará en esa transformación a pesar de que la mayoría de biógrafos de la actriz acreditan a Emmeline Snively, la mujer que fichó a Monroe como modelo en 1945, como la persona que moldeó su imagen.
 “En 1946, la modelo (castaña) Norma Jeane ya había aparecido en 33 portadas de revista, todo un logro para una modosa jovencita que aguardaba a ser descubierta por Max Factor”, apunta en The Guardian Sarah Churchwell, autora de The Many Lives of Marilyn Monroe.
Al margen de esa polémica, la nueva campaña de la actriz, que falleció en 1962, es el último ejemplo de lo que se ha bautizado como “necroadvertising” (necropublicidad) que resucita a los muertos para vender.
 La propia Monroe ya protagonizó en 2013 la campaña de Chanel Número 5 y, apenas dos años antes, la de J'adore de Dior, junto a Charlize Theron y las apariciones póstumas de Marlene Dietrich y Grace Kelly.
Eso la colocó en el sexto puesto de la lista de Forbes de celebridades muertas que más dinero siguen generando. 
 En los estudios que realiza la empresa española Personality Media, que miden el grado de notoriedad de hasta 2200 personajes, Monroe ocupa el número 17.
“Su grado de conocimiento es altísimo, del 97%, y del 94% entre los jóvenes”, explica el director de la empresa, Santiago Mollinedo.
“Cuando hablamos de marcar tendencia, ocupa el puesto número 6 de entre esos 2.200, así que está perfectamente capacitada para prescribir un producto”, añade. Lo sabe bien Authentic Brands Group, la empresa que gestiona su legado y la de otros muertos muy lucrativos, como Elvis Presley
. En otras ocasiones, son los herederos quienes firman los contratos, como fue el caso de los hijos de Audrey Hepburn, que permitieron que se la resucitase para un anuncio de los chocolates Galaxy emitido en Reino Unido.
Para Julio Alard, profesor de la escuela de marketing ESIC y director de la revista especializada aDResearch, la principal ventaja de contar con un muerto como imagen de marca es obvia: “Difícilmente puede cometer algún error que dañe la imagen, como pasó con Kate Moss o Miley Cyrus”. Además, dice, “estas personalidades cuentan con un realce posterior.
 Su figura está dotada de un halo misterioso, nostálgico y romántico que puede ser aprovechado por parte de las marcas como parte de sus atributos”.
 Sin embargo, en este caso concreto, Alard no cree que la marca haya tomado una buena decisión, en parte por la sobreexposición de la imagen de Monroe. “Demasiadas marcas han intentado beneficiarse de su magnética personalidad”, asegura.
El necropublicidad tiene una base ética borrosa, puesto que nadie le pregunta al muerto si quiere salir en un anuncio, y puede dar más de un disgusto a las marcas que lo adoptan
. En 2001, Alcatel ganó un premio en el festival de publicidad de Cannes por un anuncio en el que se utilizaba la imagen de Martin Luther King, pero la empresa tuvo que retirar el anuncio porque se consideró ofensivo utilizar al líder de los derechos civiles asesinado para vender teléfonos. Tampoco a los fans de Bruce Lee, que era abstemio, les gustó que este anunciara Johnnie Walker, y Doc Martens canceló una campaña en la que ídolos del rock fallecidos como Kurt Cobain o Joe Strummer calzaban sus botas en el más allá.

La decadencia (artística) de Cameron Diaz.....................................................Noelia Ramírez

¿Se ha convertido en la versión femenina de Adam Sandler? La actriz se enfrenta a tres nominaciones a los Razzie por sus tres únicas películas de 2014.

dentro 
Algo pasa con Cameron Díaz (o algo ha pasado en 2014)
. La actriz empezó pletórica: sus aspiraciones a convertirse en la nueva Gwyneth Paltrow se materializaban con su primer libro sobre cómo alimentarse correctamente y tener un cuerpo saludable, se estrenaba como productora de su primera serie para la televisión (la adaptación de la película Bad Teacher para la CBS) y prometía asaltar la taquilla con tres estrenos pendientes.
 Doce meses después, su inmersión en esto del branding de lifestyle será recordado como cuando Cameron Díaz declaró la guerra a las ingles brasileñas y quiso poner de moda el vello púbico (en Goop respiran tranquilos, no lo consiguió), su serie se canceló tras unas críticas demoledoras y por las tres películas en las que ha participado... por las tres ha recibido tres sonoras nominaciones en ese abucheo mundial que son los anti Oscar, los premios Razzie.
 Doble nominación a peor actriz por No hay dos sin tres y Sex tape, nominación a peor actriz de reparto por Annie y nominación a peor combo en pantalla por la pareja que forma con Jason Segel en Sex Tape.
Aunque la Academia siempre ha sido alérgica a resaltar su trabajo, ya hace mucho que Diaz no pisa la alfombra roja de los Globos de Oro o los Bafta en calidad de nominada (su última incursión fue en 2003 por Gangs of New York) y lejos queda también el aplauso de la crítica por sus papeles en Cómo ser John Malkovich o Vanilla Sky.
 La modelo que pasó de protagonizar campañas de Calvin Klein a ser 'la rubia' revelación de Hollywood por La máscara hace ahora 20 años vive sus días más bajos a nivel artístico.

cameron diaz sex tape
 
  "Las diatribas dipsomaníacas de una 'cachonda' Diaz y sus números de borracha sin coreografía intentando ser cómicos están penosamente dirigidos", apuntaban sobre su participación en Annie desde Variety. En el New York Magazine tampoco se cortaban:
"Posiblemente Jamie Foxx no ha sido señalado como el más rídiculo de la película por el desastroso papel de Miss Hannigan de Cameron Díaz.
Un desastre que, estoy convencido, no es por su culpa".
 La crítica lamenta el desgaste de Díaz en papeles que no aprovechan su vis cómica pero sigue confiando en su capacidad para el género. "Diaz puede ser una cómica maravillosa", apuntaban desde la publicación, "cualquier director decente le habría dado las indicaciones necesarias".
 ¿Se ha agotado ese brillo para la comedia que empezó con su papel naíf en Algo pasa con Mary (1998) y que alcanzó su súmmum en el rol de tía buena malhablada y narcisista de Bad Teacher (2011)? Ella misma confirmó el desgaste al New York Times en plena promoción de Sex Tape: "Creo que aquella película (Algo pasa con Mary) abrió la puerta a un nuevo tipo de comedia y, desde entonces, empezó una competición de películas que trataban de igualarla. Seguramente, y sinceramente, hice unas cuantas de este tipo, hasta que quedó claro que aquello fue irrepetible".
Irrepetible o no, los Razzies han castigado todo lo que ha tocado el último año y la serie que producía ha desaparecido de la parrilla televisiva
. Poco importa. Diaz, en el showbiz, sigue reinando. Forbes estima las ganancias de 2014 de la actriz en 18 millones de dólares (unos 15 millones de euros). "Nunca subestimes a Cameron Diaz", apunta, "parecía que No hay dos sin tres fuese iba a apestar porque la crítica la masacró y Sony apenas la promocionó, pero las mujeres acudieron en tropel al cine".
 La película costó 40 millones de dólares y consiguió una recaudación de 190 millones. Diaz ya lo había hecho antes: Bad Teacher costó 20 millones y recuperó en taquilla 216 millones (y ya prepara su secuela).
Un óptimo rendimiento económico para la intérprete que mejor personifica la etiqueta de 'tía guay' (cool girl) que definió Gyllian Flynn en Perdida. Diaz explota en Hollywood ese perfil de "mujer sexy, inteligente y divertida a la que le encanta el fútbol, el póker, los chistes guarros y que eructa, que juega a los videojuegos, bebe cerveza barata, le gustan los tríos y el sexo anal, y se atiborra de perritos calientes y hamburguesas como si estuviese protagonizando la mayor orgía culinaria del mundo, mientras, de alguna forma, consigue mantener una talla XS, porque las tías guays son por encima de todo sexis".
 Puede que la critica la linche sin piedad, pero ella siempre será bien recibida en el Saturday Night Live para ejercer de 'tía guay' (lleva 16 años participando en el programa), donde lo mismo rapea a lo Missy Elliot que se queda en un sketch en lencería.
 Quizá los Razzies quieran convertirla en la versión femenina de Adam Sandler, pero su boda generará tal expectación que tendrá que cubrirse con una sábana para ir al altar y evitar los flashes de los paparazzi. Es lo que tiene ser la eterna tía guay del valle de las estrellas. 

Annie cameron diaz