Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

4 ene 2015

Las mujeres son más jóvenes....................................................... Javier Marías

Por casualidad las oí disfrutar con las amigas, compartir diversión y charla, con una especie de juvenilismo natural, no forzado ni impostado, irreductible.

 

Es tanta la gente que hoy va por la calle con los oídos tapados por ­auriculares o por la voz que les chilla desde su móvil, que se pierden una de las cosas que a mí siempre me han gustado: frases sueltas o retazos mínimos de conversaciones que uno escucha involuntariamente a su paso.
 Si uno no pega el oído a propósito ni acompasa su andar al de los transeúntes locuaces –y eso no me parece bien hacerlo: es cotilleo–, le llega en verdad muy poco: en un diálogo escrito daría tan sólo para dos o tres líneas.
 Para alguien dado a imaginar tonterías, resulta sin embargo suficiente para hacerse una composición de lugar de la relación entre los hablantes, o figurarse un esbozo de cuento o historia
. Hace unos días, al subir por Postigo de San Martín, oí una de esas ráfagas voladoras que me hizo sonreír y se me quedó en la cabeza.
 Pasé junto a tres mujeres que quizá estaban ya despidiéndose, paradas junto a una chocolatería, si mal no recuerdo.
 Eran de mediana edad, sin duda habían dejado atrás los cincuenta, aunque no me dio tiempo a reparar en su aspecto.
 Reían con ganas, se las notaba de excelente humor y contentas.
 Una de ellas dijo: “Qué bien estamos las mujeres”. Otra contestó rápida: “Ay, y que lo digas”. Y la tercera apostilló: “Y nos lo pasamos genial”.
 Yo continué mi marcha, eso fue todo. Pero capté bien el tono, y no era voluntarioso, sino ufano; no era que trataran de convencerse de lo que decían, sino que estaban plenamente convencidas y lo celebraban, como si pusieran una rúbrica verbal a lo bien que se lo habían pasado el rato que habían permanecido juntas
. No sé muy bien por qué, me animaron y me hicieron gracia.
Han sido siempre en gran medida el elemento civilizatorio, las que han hecho la vida más amable
Sería difícil escuchar estos tres mismos comentarios en boca de hombres, y aún más en varones de edad parecida.
 Sería raro que se ensalzaran en tanto que sexo (“Qué bien estamos los hombres”), incluso que se rieran tan abiertamente y tan de buena gana como aquellas tres señoras simpáticas y tan conscientes de su enorme suerte
. La suerte de disfrutar con las amigas, de compartir diversión y charla, con una especie de juvenilismo natural, no forzado ni impostado, irreductible.
 Llevo toda la vida observando que no hay demasiadas mujeres amargadas ni excesivamente melancólicas.
Claro que las hay odiosas, y en la política abundan
. Las hay que se esfuerzan por perder todo vestigio de humor y mostrarse duras; las hay de colmillo retorcido, venenosas y malvadas (legión las televisivas); tiránicas o brutas, zafias o de una antipatía que hiela la sangre; también las hay insoportablemente lánguidas, que han optado por andar por la vida como sufrientes heroínas románticas
. Lejos de mi intención hacer una loa indiscriminada y aduladora, las hay de una crueldad extrema y las hay tan idiotas como el varón más imbécil.
 Pero, con todo, y pese a que hoy tiende a proliferar el tipo serio y severo, la mayoría posee un buen carácter, cuando no uno risueño.
Cada vez que veo a matrimonios de cierta edad, pienso que más valdrá que muera antes el marido, porque conozco a bastantes viudos desolados y que no levantan cabeza nunca, que se apean del mundo y se descuidan y abotargan, que pierden la curiosidad y las ganas de seguir aprendiendo, que se convierten sólo en eso, en “pobres viudos” desganados y desconcertados
. Y en cambio casi nunca he visto a sus equivalentes en mujeres.
Apenas si hay “pobres viudas”, es decir, señoras o incluso ancianas que decidan recluirse, que no superen la pena, que pasen a un estado cuasi vegetativo, de pasividad e indiferencia
. Por mucho que les duela la pérdida, suelen disponer de mayores recursos vitales, mayor resistencia, mayor capacidad para sobreponerse y encontrarle alicientes nuevos a la existencia.
De todos es sabido que las mujeres leen más, desde hace muchos años; pero también van más al cine, al teatro, a los conciertos y exposiciones, y las conferencias están llenas de ellas. Salen a pasear, a curiosear, quedan con sus amigas y viajan con ellas.
 He conocido a varias mujeres que ya habían cumplido los noventa (recuerdo sobre todo a María Rosa Alonso, estudiosa canaria amiga de mis padres, que aún me escribía con letra firme y mente clara e inquieta a los cien años) y se quejaban de que les faltaba tiempo para todo lo que querían hacer, o estudiar, o averiguar.
 Hablaban con la misma impaciencia por aumentar sus conocimientos que se percibe en los jóvenes despiertos, mantenían intactos su entusiasmo, su sentido del humor, su capacidad de indignación ante lo que encontraban injusto, su calidez, su risa pronta, su afectuosidad sin cursilería.
 Las mujeres han sido siempre en gran medida el elemento civilizatorio, las que han hecho la vida más alegre y más amable, y también más cariñosa, y también más compasiva
. No hace falta recordar que son las que educan a todo el mundo en primera instancia y las que atienden y ayudan más a las personas cuando su final está cerca.
En esas mujeres generosas (las hay que no lo son en absoluto), la generosidad no tiene límites. Pero, por encima de todo, mantienen en gran medida la juventud a la que muchos varones renunciamos en cuanto la edad nos lo reclama.
 Somos pocos los que no tenemos plena conciencia de los años que vamos cumpliendo, para atenernos a ellos.
 A numerosas mujeres les trae eso sin cuidado, para su suerte: están tan poseídas por sus energías de antaño que no hay manera de que las abandonen. “Y nos lo pasamos genial”.





Cuán duradera es ya la sonrisa que me provocó esa frase celebratoria que cacé al vuelo.
elpaissemanal@elpais.es

La hora de las primas Baldwin.................................................................................. IGNACIO GOMAR

Las hijas de Alec, Daniel, William y Stephen son conocidas ‘it girls’ y quieren ser actrices como sus progenitores.

El actor Alec Baldwin junto a su hija Ireland Baldwin en Los Ángeles, EE UU. / Jeffrey Mayer (WireImage)

Hijas de, guapas, triunfadoras en sus trabajos y con cientos de miles de seguidores en las redes sociales
. Son las jóvenes Baldwin, hijas de los hermanos que en los años ochenta y noventa formaron una de las familias cinematográficas más célebres.
Ahora a ellas las reclaman en las fiestas, salen con estrellas y acaparan titulares. También protagonizan polémicas, pero sin perturbar la paz familiar
. Porque estas it girls, modelos y aspirantes a actrices son ante todo primas.
 El apellido les ha abierto las puertas y por eso la familia es lo primero.
Alec, Daniel, William y Stephen Baldwin compitieron en su día en fama y número de películas manteniéndose unidos, y fueron igual de prolíficos en sus vidas privadas.
Hasta la fecha han tenido 12 hijos, ocho de ellos niñas. Las cuatro mayores irrumpen ahora como relevo de la dinastía.
Ireland fue la primera en darse a conocer.
 Es la hija de Alec y Kim Basinger, mide 1,89 y a los 16 años debutaba como modelo en Vanity Fair.
 Con solo 19 años ha protagonizado la última salida del armario en Hollywood al hacer pública su relación con la cantante de rap Angel Haze.
 Se decía que eran buenas amigas, algo que Ireland no dudó en aclarar: “Nosotras nos acostamos y los amigos no se acuestan.
 Somos una pareja gay interracial”.
Sus padres apoyan la relación
. Está muy unida a ellos pese a algunos desencuentros del pasado
. Con 11 años tuvo una enorme discusión con su padre de la que trascendió un mensaje en el que le llama “cerda desagradecida”.
Alec pidió disculpas públicamente. Tampoco ha dudado en criticar a su madre por su delgadez, tuiteando: “Yo tengo un buen culo, ella en cambio tiene demasiado hueco entre los muslos”. Poco después debutaba como actriz en la película Grudge Match interpretando la versión joven del papel que hacía Basinger, y en su cuenta de Instagram (con más de 211.000 seguidores) se puede ver un retrato de su progenitora e icono sexual de los ochenta con el mensaje:
 “Te echo de menos”.
Con semejante trayectoria, Ireland parecía destinada a ser la más famosa de la nueva hornada
. Pero su prima Hailey le está disputando ese título. La hija de Stephen Baldwin también tiene 19 años y es modelo, pero su estilo de vida la ha convertido por encima de todo en famosa, en la auténtica it girl de la familia.
Se hace selfis durante sus noches locas en Los Ángeles con Kendall Jenner (hermanastra de Kim Kardashian), Miley Cyrus o Jayden, el hijo de Will Smith.
 Pero es su relación con Justin Bieber la que le ha proporcionado una enorme presencia en los medios y muchos de los 855.000 seguidores que tiene en Instagram.
Todas ellas salieron en apoyo de Ireland cuando contó que era lesbiana.
Allí Hailey ha publicado una foto de los dos pasando la última noche del año juntos en Nueva York. De momento no confirman su noviazgo.
 Era inevitable que se empezase a hablar de rivalidad con Ireland. Ambas defienden lo suyo y cada una afirma irónicamente ser más guapa que la otra, para después fotografiarse abrazadas o irse de compras de la mano.
Con mayor discreción se muestra Alaia, la hermana mayor de Hailey.
 También es modelo, aunque suele bromear en Twitter con los tópicos que rodean la vida de las maniquíes
. Comparte con su hermana las salidas nocturnas con Miley Cyrus o el rapero 50 Cent, y sobre todo, la firme defensa de la familia
. Ha declarado sentirse muy orgullosa de Ireland tras conocerse su relación lésbica, asegurando que la novia de su prima “es genial y tiene los pies en la tierra”.
Junto a ellas Kahlea Baldwin, hija de Daniel, el más conflictivo de los hermanos por sus adicciones y múltiples arrestos
. Es la mayor de todas (30 años), y parece muy centrada en su profesión en el mundo audiovisual. Ha dirigido videoclips y actuaciones para artistas como Kesha o Rihanna. Estar detrás de las cámaras no le ha alejado de sus primas modelos.
 En su último proyecto, la cinta Absolute Blackout, Hailey es una de las protagonistas.
Les sigue de cerca la adolescente Jameson, hija de William y Cynna Philips, miembro del grupo Wilson Philips
. A sus 14 años ya apunta con sus fotos en las redes sociales que podría seguir los pasos de sus primas.
Por ahora la nueva generación Baldwin está enfocada en la moda, mundo donde explotan el potencial de su juventud e imagen, pero con la vista puesta en el cine, donde podrían recoger el verdadero legado de su apellido
. En cualquier caso, las primas están aquí y han venido para quedarse.

 

La mediocridad en aforismos................................................................... Jorge Wagensberg

Todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir.


Hay grupos humanos que funcionan y otros que no funcionan.
 Y tal cosa ocurre con países, ciudades, barrios, empresas, partidos políticos, universidades, escuelas, clubes, familias, escaleras de vecinos… ¿Dónde están las claves individuales que hacen que un colectivo funcione? ¿Están en el conocimiento adquirido o quizá en la tradición acumulada? ¿Están en los valores morales o quizá en el espíritu de los tiempos?
 Todo ello está en la receta, no hay duda, pero ¿cómo es posible que la misma cultura en la que florecen creadores como Bach, Beethoven, Brahms, Kant, Hegel, Leibniz, Goethe, Heine, Durero, Cantor, Hilbert, Noether, Einstein o Planck se precipite colectivamente al infierno en un instante del siglo XX?
Para comprender, quizá baste con un par de conceptos antagónicos e inseparables: la creatividad y la mediocridad. Probemos a ver.

1. El mediocre sabe que lo es porque ser mediocre es una decisión personal.
2. El mediocre no está interesado por descubrir ese talento que todos llevamos dentro.
3. La humanidad se divide en dos clases de personas, la de las que van más bien a favor de los proyectos y la de las que van más bien a favor de sí mismas.
4. Los proyectos suelen empezar bien empujados por personas que van más bien a favor de los proyectos y se van arruinando a medida que son reemplazadas por personas que van más bien a favor de sí mismas.
5. Casi todo el mundo tiene la tendencia natural de ir a favor de sí mismo, pero en el caso del mediocre hay un plan, un plan estratégico innegociable.
6. Lo mediocre es peor que lo bueno, pero también es peor que lo malo, porque la mediocridad no es un grado que pueda mejorar o empeorar, es una actitud.
7. El mediocre solo entiende la lealtad en la dirección vertical y en el sentido ascendente.
8. La suma de la mediocridad y de la creatividad es constante: a más de la una menos de la otra.(Versión universal de la Primera Ley de la Termodinámica).
9. Construir es ir de cualquier parte a una parte muy especial, y para ello hay que invertir tiempo, talento y esfuerzo; destruir es ir de una parte muy especial a cualquier otra parte, y para ello no se requiere absolutamente nada.(Versión universal de la Segunda Ley de la Termodinámica).
10. En una empresa aislada la mediocridad aumenta espontáneamente hasta un valor máximo que corresponde a un estado de no retorno desde donde ni siquiera se puede ya empeorar.(Versión social de la Segunda Ley de la Termodinámica).
11. El mediocre está convencido de que no hay función que no se pueda delegar.
12. El mediocre se considera particularmente bien dotado para la función de delegar funciones.
13. El comentario más socorrido del mediocre es ¡no lo veo claro!, y se basa en una esperanza doble: que todo el mundo lo olvide si el proyecto llega a buen puerto y que todo el mundo lo recuerde si el proyecto naufraga.
14. La mediocridad no consiste en pensar que nadie es imprescindible (se puede prescindir de Mozart, claro) sino en pensar que todo el mundo es reemplazable (que me busquen otro Mozart).
15. Cualquier empresa humana tiene un cupo máximo de mediocres que puede soportar antes de entrar en colapso irreversible.
16. El mediocre no reconoce la crítica para corregir, sino que encarga la corrección de la crítica a expertos de reconocido prestigio.
17. Todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir.
18. La mediocridad puede hacer que, durante un instante, se tambalee una cultura de siglos: ciencia, filosofía, poesía, arte, matemática y música.
19. La mediocridad, que nunca duerme, puede sorprender a la creatividad que sestea.
20. Acabar con la élite se puede hacer de dos maneras: matando a todos los que están dentro (opción mediocre) o invitando a entrar a todos los que están fuera (opción creativa).

 

Final sin belleza de la reina del bisturí.......................................................... Guillermo Hildebrandt

Corporación Dermoestética, que llegó a brillar en el Ibex 35, ultima el cierre de sus centros.

 

José María Suescun, presidente de Corporación Dermoestética. / EL PAÍS

De máximo exponente de un fenómeno sociológico, coronada por un exitoso estreno bursátil, a un final abrupto y oscurantista.
La polémica atraviesa los 35 años de historia empresarial de Corporación Dermoestética. También ahora, cuando ultima su cierre.
Dedicada a “acercar la salud, el bienestar y la belleza a toda la sociedad”, la empresa valenciana cabalgó la ola de desarrollo que se vivió en España entre la Transición y el estallido de la última crisis.
 Supo capitalizar mejor que nadie la nueva costumbre de pasar por el quirófano por razones estéticas, avivada por rentas cada vez mayores.
 Pero, como pasó con su ascenso, los cambios en el entorno socioeconómico han resultado determinantes para la compañía
. A mediados de diciembre pasado se confirmaba que el gigante se había declarado en preconcurso de acreedores y preparaba un ERE de extinción.
Hablar de Corporación Dermoestética es hablar de su fundador y presidente, José María Suescun Verdugo. Nacido en Aranjuez (Madrid) aunque afincado en Valencia, entró en el imaginario colectivo el día de la entrada a Bolsa de la empresa, el 13 de julio de 2005.
Allí se hizo rodear de 50 chicas con cofia, falda cortita y fonendoscopio sobre el pecho escotado.
 Por supuesto, no eran enfermeras, sino modelos.
 Los colectivos representativos del gremio y los movimientos feministas se indignaron a partes iguales.
En aquel entonces, sin embargo, nada parecía capaz de parar a la empresa, ya presente en Portugal, Reino Unido e Italia
. En 15 días su valor se revalorizó un 21%, el mejor estreno en Bolsa conocido desde aquel protagonizado por Inditex, en 2001.
Suescun comenzó su carrera en el sector estético como director comercial en una empresa alemana de centros capilares
. Allí comprendió pronto el potencial de pujantes clases urbanas. “Se juntaron varios fenómenos”, expone Enrique Cantón, doctor en Psicología de la Universidad de Valencia y experto en coaching, “la necesidad que tenemos todos de mostrarnos competentes ante los demás se intensificó por la apertura a nuevos valores, en los que tomaba mucha más preeminencia la imagen personal, y por la definitiva irrupción de la cultura audiovisual”.

Publicidad y denuncias

Pero frente al flamante discurso publicitario de la firma, se iban colando en los titulares denuncias contra la empresa.
 Quizá las habituales en un ente con tal volumen de actividad (Suescun se vanagloriaba de ser el mayo demandante de prótesis mamarias de Europa), aunque molestas hasta el punto de que tuvo que silenciar por vía judicial un sitio web en el que antiguos pacientes contaban casos de supuestas malas prácticas médicas.
Su andadura en Bolsa fue accidentada, y terminó con una OPA de exclusión a comienzos de 2013 llevada a cabo por el propio Suescun. Corporación Dermoestética abandonó el Ibex 35 con sus acciones a 33 céntimos, una cifra bastante alejada de los 9,1 euros que se empezaron pagando.
 El valor real de la compañía siempre fue motivo de controversia.
En 2008 había vendido al Grupo 3i el 100% de su filial británica, con 17 clínicas, por 174,5 millones de libras (223 millones de euros).
 En la primavera de ese mismo año le tocó el turno a su negocio en Italia, que apenas aportaba el 4% de la facturación total.
Una década después de aquella machista entrada en el parqué, el grupo, con 43 clínicas en España y Portugal, acumula una deuda a corto plazo de 15,5 millones, con una facturación a la baja (23 millones, seis menos que en 2012).
 El digital Valenciaplaza.com reveló que Suescun había confirmado ya a nivel interno su decisión de cerrar todos los centros y despedir a los 340 empleados, 200 de ellos médicos especialistas.
Tanto pacientes como trabajadores están ya agrupándose en torno al bufete valenciano Hernández Abogados para defender sus intereses
. Y muchos clientes tienen operaciones pendientes, o partes de su tratamiento por hacer. Como era previsible, el gigante valenciano tendrá una despedida agitada.