Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

7 dic 2014

La recuperación, a prueba en Navidad............................................................ Cristina Delgado

El comercio espera dejar atrás siete años de crisis, pero la desconfianza del consumidor amenaza la campaña. La electrónica y la venta ‘online’, al alza.

 

Dos personas miran el escaparate de una tienda del centro de Madrid / Samuel Sánchez

El comercio mira la Navidad, en la que se realizan cerca del 20% de las ventas del año, con una mezcla de esperanza y temor.
 El sector lleva siete años de vacas flacas
. Si se toma como año cero el 2003, la curva muestra el viacrucis que han atravesado las tiendas
. En 2013, el comercio había perdido un 21% del negocio en una década.
Y el 26% si se compara con la cima del consumo en España, el 2006.
 ¿Será esta campaña la primera Navidad de la recuperación?
 El sector quiere dejar atrás la crisis, pero la desconfianza de los consumidores amenaza la campaña.
Los cálculos sobre cuánto gastarán los españoles en Navidad se suceden estos días. Las conclusiones, sin embargo, son de lo más variado.
Según el estudio que elaboró TNS para eBay, los españoles desembolsarán de media 209 euros en regalos, 11 euros menos que en 2013.
 La asociación de consumidores CECU calcula que la mayoría gastará menos de 500 euros, y solo un 16% aumentará su dispendio.
 Y los cálculos de La Asociación de Empresas de Gran Consumo (AECOC) señalan que, en alimentación, el presupuesto será de 250 euros, el mismo.
“Estamos en un estancamiento que durará años”, dice un experto
“Nosotros no hemos publicado este año cifra de gasto medio, porque las conclusiones no nos parecían fiables.
 Creemos que el desembolso será similar al del 2013, pero el consumidor está muy influenciado por cualquier noticia de última hora, así que todo puede cambiar”, señala Bruno Rodríguez, director de Consumo y Distribución de Deloitte, una de las firmas que solía publicar por estas fechas uno de los estudios más completos.
La patronal de las grandes superficies, Anged, que aglutina a empresas como El Corte Inglés, Alcampo o Carrefour, se ha convertido en la gran defensora de que esta será la primera Navidad poscrisis. Ellos sí se aventuran a concretar:
“La tendencia del consumo de los últimos meses apunta a una buena campaña de Navidad, con un incremento de las ventas del comercio en diciembre en el entorno del 1% interanual y un significativo aumento de los afiliados a la Seguridad Social, próximo a 38.000 personas.
 Está previsión marcaría el mayor repunte de ventas navideñas en siete años”.
Los representantes del pequeño comercio, sin embargo, se han situado en el lado de los cautos.
 “Está la cosa rara. Hay un ligero optimismo, pero nadie en las organizaciones autonómicas se atreve a darnos cifras”, explica Manuel García-Izquierdo, presidente de la Confederación Española de Comercio.
 “Hay contratación, y eso siempre ofrece esperanza, pero algunos sectores han perdido más del 30% del negocio desde que comenzó la crisis y aunque parece que se anima algo la cosa, aun está floja”, señala.
En el área de alimentación, César Valencoso, director de consultoría de Kantar Worldpanel, recuerda que para el gran consumo 2014 ha sido un año muy complicado.
 “La distribución se ha metido en la batalla por el control de los frescos, y eso ha generado una caída de precios y de volumen de venta.
 En Navidad es probable que el comportamiento siga una línea similar”, cree.
Los empresarios más optimistas recuerdan que el comercio cerró octubre con su mejor dato de ventas en lo que va de año: una subida del 1% en comparación con el mismo mes de 2013. Y que la tasa de paro, aunque muy elevada, parece haber tocado fondo.
Los más confiados son los comercios de eléctrónica y los de venta online. “Y el comercio por el móvil se ha disparado. España es líder europeo en penetración de teléfonos inteligentes y el 45% de los que poseen uno ha comprado con él”, señala Rodríguez, el consultor de Deloitte. “Esperamos la mejor campaña desde que empezamos a operar en España, hace tres años. Contratamos a 280 personas para dar apoyo a nuestro centro logístico de cara a Navidad, y ahora hemos llamado a 160 personas más”, asegura un portavoz de Amazon. Media Markt también ve un cambio de tendencia, sobre todo en áreas como informática, electrónica para el deporte y sonido. La cadena espera lograr beneficios este año muy encima de sus previsiones iniciales.
La asociación de las grandes superficies prevé un alza del 1% en la facturación
La contraparte de los signos esperanzadores es el indicador de confianza del consumidor que elabora el CIS: descendió 3,2 puntos en noviembre con relación a octubre, hasta los 83,6 puntos (la escala va de 0 a 200).
Los españoles han empeorado sus expectativas sobre la situación actual y las de futuro.
 Y el problema, explica el gestor de una gran cadena textil de España con decenas de tiendas, es que el consumo es cuestión de confianza.
 Hasta junio, dice, las ventas apuntaban mejor evolución.
Pero en verano se paró.
“Y el clima no ha ayudado. No ha hecho frío. Los abrigos siguen en las perchas”, lamenta.
Josep María Galí, profesor del departamento de marketing de la escuela de negocios Esade, es meridiano: no hay recuperación, hay estancamiento.
 Y la campaña navideña evolucionará en consecuencia. “
Ha habido un proceso de contaminación de la opinión pública sobre la recuperación. Es una cuestión política, como cuando decían en 2009 que había brotes verdes.
 Una tontería”, asevera. La economía española, cree, ha tocado fondo en cuanto a caída de PIB se refiere.
Y el paro ya no sube.
 “Pero estamos en una situación de estancamiento que durará muchos años
. Y la confianza del consumidor sigue a la baja. No hay motivos para pensar que las cosas serán distintas al 2013”, concluye.
Galí apunta, además, a cambios clave en el modo de consumo: de la compra más desaforada, cree, se pasó primero al auge del bajo coste.
“Y ahora, del low cost se está pasando a un cambio más profundo: a la economía circular, el auge de la segunda mano, el consumo inteligente”, señala.
“Hemos ido del usar y tirar al se aprovecha todo. Y esto tiene impacto”, cree.

Letizia ‘La Roja’....................................... Luz Sánchez-Mellado

Ahora que nadie le tose en el curro, la Reina Júnior no duda en vestirse de aquí estoy yo porque he llegado al trono.

 Pero para mí que prefiere marcar el territorio de otro modo.

Bueno, cuando se habla de los Reyes de España siguen siendo Juan Carlos y Sofía porque aprendí a verlos como algo necesario en la Transición, porque vi Que el Rey parece que atajó aquel Golpe de Estado un 23 frio de Febrero, nunca supe por qué apareció tan tarde en la Televisión y nos tuvo la noche en una incertidumbre.....Luego vi que la relación entre ellos era hacía la ciudadanía, Juan Carlos y sus deportivos accidentes y Sofia exquisita en sus gustos. Pero a estos nuevos no los veo como necesarios, ni los veo que tengan que estar ocupando un palacio y no sé lo que hacen.

 Parece Letizia, la "Z" se la pondría ella, es una más de esas que pasan las mañanas comprando, quedan a comer con las amigas con ese look uniformado, todo de Zara y Mango y pequeños pendientes de brillantes y bolsos de más 4.ooo Euros, para salir por la noche a conciertos rokeros vestida de cuero......y eso lo pagamos nosotros, es decir que está ahí porque nadie ha dicho que se vaya. 

La reina Letizia, durante su reciente visita a Alemania. / Clemens Bilan (getty images)

Yo sigo, que decía Joe Rigoli. Sí, queridos nativos digitales, un histrión argentino, valga la redundancia, que hizo furor en los años setenta del siglo XX y del que hablo de oídas porque entonces era una neonata.
 El caso es que quería empezar con una referencia histórica para taparles la boca a quienes dicen que no tengo poso, pero yo sigo con mi problemática del móvil sin memoria.
 Como he perdido los contactos, ahora me entran en WhatsApp una serie de sujetos ignotos a los que algún día debí de darles el número, y que me tratan con unas confianzas que ríete tú de Esperanza Aguirre con Paco Granados antes de la Cosa Púnica.
Yo les doy alas, por si acaso, no está el mercado para hacerse la estrecha
. Te jalean, te hacen la rosca, te dicen lo guapa que eres y el tipo que tienes, y a ver quién se resiste a seguirle el rollo a nadie aunque no sepas con quién testículos estás alternando.
 Pero la cosa tiene sus riesgos.
Algo así debió de pasarle a Jaime García Legaz, secretario de Estado de Comercio, con Francisco Nicolás, alias Nicolasillo para los fans de Velázquez —ahora váis y lo buscáis en Google—, para permitirse ese compadreo telefónico con el ahora supuesto farsante.
 Ay, Legaz, cráneo privilegiado, cómo te entiendo. Te dejaste enjabonar por un bufón de la corte y ahora el ingrato te paga el favor dejándote en cueros ante toda la ídem.
Yo creo que ese pequeño Nicolás al que detienen y parece que él o se guarda las Espaldas porque tiene miedo de verdad, no es tal bufón. Pero solo con pensar....¿Que hace un chico de 20 años en reuniones de señores del Gobierno bastante mayores en un chalet que les presta una inmobiliaria para reuniones de las que luego esos señores se echan una siesta.¿ Es lo que yo creo? 
La que, sin embargo, no sale en los papeles ni queriendo es la Reina. Doña Sofía no, que entre su visita al Rastrillo de Nuevo Futuro y la recepción del óleo de Antonio López después de veinte años de retoques —los del cuadro y los de los modelos—, esta semana ha hecho doblete
. Hablo de Letizia Ortiz Rocasolano, Reina júnior.
 Meses enteros lleva la pobre trabajando a destajo por su pueblo, dejándose el cutis de porcelana en el pellejo y variando más de vestuario que la jueza Alaya para estar por el juzgado, y no le echamos ni cuenta, desagradecidos.
 Y eso que, ahora que nadie le tose en el curro, ella no duda en vestirse de aquí estoy yo porque he llegado al trono.
De rojo pasión, iba alicatada por Felipe Varela en su brillante intervención ante la FAO en Roma a la vera del mismísimo papa Francisco, cuando va Cayetana de Alba, expira, y le roba la portada del ¡Hola! después de muerta cual Hidalga Campeadora.
 De rojo fuego iba la soberana con una chaqueta de Mango en un acto del CSIC, cuando va y dimite Ana Mato tarde, mal y nunca, y le roba plano sin asomar siquiera la jeta.
 Y ya, en el colmo de las puntadas con hilo, de rojo sangre plebeya iba Letizia empaquetada en un abrigazo de Hugo Boss para ver a la Papisa Angela Merkel, cuando van Sus Majestades sus suegros y la contraprograman apareciendo juntos en desamor y compañía en la presentación del citado cuadro, perdón, retrato, de su familia política
. Si eso no es tener al enemigo en casa, que vengan Pdr Snchz y Ssn Dz y lo digan.
Ahora, para mí que Letizia La Roja prefiere marcar territorio de otro modo.
Al día siguiente, salieron ella y su marido, tanto monta, monta tanto, con la nueva política de regalos de La Casa.
Seguro que al Rey emérito le pitaron los oídos por haber aceptado barco, el Fortuna por más señas, como animal de compañía.

 

La transformación de Jennifer Lawrence.............................................................. Rocío Ayuso

La actriz coloca su primera canción entre las más vendidas. Mientras su éxito crece a pasos agigantados, busca conservar la naturalidad que la hizo famosa.

 

La actriz Jennifer Lawrence, en un estreno. / WIRELMAGE

Ahora también cantante. ¿Hay algo que Jennifer Lawrence no sepa hacer?
 “Siempre es un reto entrar en una habitación sin caerme”, reconoció risueña recientemente a este diario la actriz. Ganadora de un Oscar, desde hace escasamente cuatro años tiene el mundo por montera
. Lo quiera o no. ¿Otros hándicaps? “Cuidar lo que digo, y ese no es mi fuerte”, añadió durante la presentación de su último estreno, Los juegos del hambre: Sinsajo Parte 1.
 A sus 24 años, el resto, en lo que a su carrera se refiere, son todo victorias. Al menos en apariencia. Tres candidaturas al Oscar y una estatuilla por El lado bueno de las cosas además de protagonizar la franquicia más taquillera del momento.
 Y ahora se va a lanzar a la canción. Hay quien dice que camino del Grammy.
 Su primer y único sencillo The Hanging Tree se ha colocado codo con codo junto a Taylor Swift y Maroon 5 en las listas de éxitos.
 El tema folk escrito por The Lumineers para Sinsajoocupa el duodécimo lugar en la lista de los más vendidos en EE UU y el octavo en Inglaterra. ¿Su respuesta cuando le dices que te gusta?
 “Al menos le gusta a una de nosotras”.
Lawrence ha caído en la música sin preparación, como lo hizo años atrás en el cine. Según comentó Francis Lawrence, director de su último filme, tuvo un profesor de canto un par de días y no necesitó más que vencer su vergüenza.
 Su éxito musical tiene las mismas raíces que su éxito en la pantalla: su naturalidad. La misma con la que camina por las alfombras rojas o con la que se cae cada vez que va a la ceremonia de los Oscar (tropiezo incluido cuando subió al escenario a por su estatuilla).
“Te dicen que no cambies pero luego se te echan encima”, admite frustrada.
 Asegura que lo difícil es no cambiar cuando todos lo hacen. Lawrence quiere seguir siendo la misma pero está claro que las circunstancias no lo son.
 Especialmente desde que fue víctima del ataque cibernético que subió a la Red numerosas fotos de la actriz desnuda que estaban únicamente destinadas para su novio. “Dije a Vanity Fair todo lo que tenía que decir sobre el tema”, comenta.
 Esto es: que este tipo de ataques contra la intimidad son “crímenes sexuales” y que cualquiera que simplemente mire esas imágenes “está perpetuando” la misma agresión.
 Cosas que ya no puede decir por si misma a juzgar por la rápida intervención de su publicista, Liz Mahoney, para dar por zanjada cualquier conversación que no se centre en la promoción de su nuevo estreno.
Lawrence dice que no quiere cambiar pero está claro que ha cambiado. Ella habla del gesto de sorpresa que nota cuando entra en un ascensor
. De cuando intentó comprarle un perrito a una amiga y mientras ella jugueteaba con el cachorro el dependiente no hacía más que sacarle fotos que luego vendió a una publicación. “No quiero cambiar pero tienen que dejar de ser tan gilipollas”, agrega.
Pero, aunque diga lo contrario, ella ha cambiado.
 Su séquito no se separa de su lado. Su conversación es algo más fría y calculada de lo que solía ser, sus respuestas, más cortas, y, sobre todo, su presencia más tensa.
En lo laboral le queda una entrega más de Los juegos del hambre por estrenar, saga que la ha situado hoy entre las actrices mejor pagadas. También volverá a formar parte de los X-Men en Apocalypse y comienza a rodar un nuevo filme con el director que le dio el Oscar, David O. Russell.
 Eso además de una tumultuosa vida amorosa con una relación ahora sí ahora no que la unió al actor Nicholas Hoult y ahora a Chris Martin, cantante de Coldplay y ex de Gwyneth Paltrow.
Aún así no hay que arañar mucho su armadura para encontrar rastros de la Jennifer previa a la JLaw actual, de la joven genuina y desafectada.
 Parte de su seriedad es una pose, a juzgar por ese mantra que se dice por lo bajini al final de cada respuesta y que reza “bébete el té y deja de hablar, bébete el té y deja de hablar”.
 “Nunca sé cómo acabar una frase, cuándo dejar de hablar”, confiesa. Su coartada se rompe por lo incómoda que se la ve en la silla, moviéndose de un lado a otro hasta que dice “y ahora me pongo colorada, me pica todo y me pongo a sudar”.
Como reivindica, sigue siendo una apasionada de la interpretación y sabe que vive una vida increíblemente privilegiada.
“Lo difícil son las cosas sencillas, como ir al supermercado
. Tengo pesadillas de que estoy caminando y me veo rodeada de gente sin escapatoria posible
. Así que me es más fácil pedirle a una amiga que me compre lo que sea para que no se monte una en la tienda.
 Pero es importante mantener los pies en la tierra.
 Tengo que ver cómo. Lo estoy intentando”.

El Terror de los Austrias.................................................................. Javier Marías

Pérez-Reverte sigue empeñado en propiciar mi descrédito ante los que me rodean regalándome armas. No sé si me estoy convirtiendo en su terror o en su hazmerreír.

Hará once meses, en una columna titulada Noches armadas de Reyes, conté que Arturo Pérez-Reverte había adoptado la costumbre de regalarme cada Navidad un arma.
Ya expliqué entonces, para que los numerosos pazguatos no se escandalizaran, que se trata de perfectas réplicas y que las pistolas no disparan
. (Los cuchillos ya son otra historia y he preferido no someterlos a prueba, no vaya a sajarme un dedo jugando.) Y enumeré la colección atesorada: el bonito casco de los que llevaban los ingleses en la India, en Isandlwana, en el paso de Jaybar y en otros lugares exóticos, y con el cual en la cabeza me había pillado una periodista extranjera que no pudo evitar preguntarme con sorna: “¿Qué tal se le ha dado hoy la caza del tigre?”
 Tener en casa tan favorecedores tocados lo invita a uno a encasquetárselos de vez en cuando; luego se pone a sus asuntos –por ejemplo, escribir un artículo– y se olvida de lo que lleva encima, un desastre.
 La bayoneta de Kalashnikov, el puñal Fairbairn-Sykes, el de marine americano.
 Y las armas de fuego: un Colt de 1873, una Webley & Scott de 1915 y, en la Navidad pasada, una Luger de 1908 que Arturo me entregó en la Real Academia Española y con la que aterrorizamos a los miembros más rígidos (recuerdo que uno, espantado –ve conspiraciones por doquier, por las muchas malévolas en que participa–, corrió a esconderse bajo su propio sillón de la Sala de Plenos; no sé si pensó que íbamos derechos por él o si nos confundió con anarquistas de principios de siglo, como salidos de una novela de Conrad).
Sin duda para evitarles más alarmas a nuestros colegas, la mayoría gente recia y duradera pero en edad a la que sientan regular los sustos, me llamó el Capitán una tarde, mientras yo estudiaba a Sherlock Holmes, como relaté hace un par de domingos.
 “¿Vas a estar en casa?”, me preguntó. “Es que tengo algo voluminoso que darte, y no es cuestión de cargar hasta la Academia con ello.
 Si estás ahí te lo acerco. Ando por tu zona, por los Austrias”.
No pensaba moverme, ya que estaba resolviendo un caso, concretamente el del asesinato del propio Holmes a manos de su creador, Conan Doyle
. Así que al cabo de diez minutos le abrí la puerta.
 Le brillaban los ojos como si trajera un tesoro o acabara de hacer un descubrimiento científico, y al hombro cargaba, en efecto, algo alargado y no ligero.
 Como yo estaba imbuido de Holmes, especulé antes de que abriera la zarrapastrosa bolsa de plástico que envolvía el objeto (probablemente de contrabando).
 Para entonces ya había comprendido que, pese a mi columna de hacía un año, y a que le había rogado que pusiera término a su escalada armamentística (la colección me estaba haciendo quedar como un belicista sanguinario ante quienes visitan mi piso), no se resistía a seguir armándome, justamente en las fechas en que todo el mundo (aunque de boquilla) se desea paz y buena voluntad y estrellas y bienaventuranza.
Temí que se tratara de una bazuca o un mortero.
 Pero no, con un ademán experto lo que extrajo de la bolsa fue una metralleta Sten que montó en un periquete y que me alargó muy ufano:
 “Qué, qué te parece. Una Sten, ya sabes, la que utilizaban los comandos aliados en la Segunda Guerra Mundial, la que lanzaban desde el aire a los resistentes y partisanos para combatir a los nazis, la que se encasquilló en el atentado a Heydrich”. “Estás loco”, le dije, pero la verdad es que en seguida le pedí que me enseñara su funcionamiento.
Y al poco me regañaba: “La coges mal. Como eres zurdo …”
 A mí me pareció, por el contrario, que era un arma ideada para zurdos, pues el abultado cargador queda a la izquierda y para un diestro ha de resultar un estorbo.
 Luego se largó, tan satisfecho como había venido: “Cuéntaselo a Tano, se morirá de envidia y sabrá manejarla
. Préstasela”.
Qué, qué te parece. Una Sten, ya sabes, la que utilizaban los comandos aliados en la Segunda Guerra Mundial”
En los siguientes días, al bailotear con la Sten en los brazos, vi sobresalto en los ojos de Aurora, que viene a trabajar a casa tres mañanas por semana.
 No le debe de hacer gracia la escalada. No sé si por temor o por guasa, se despidió llamándome “mi comandante”
. Cuando subió Mercedes, que trabaja conmigo otras tres mañanas y que, por una serie de azares, sabe muchísimo ahora de armas, me espetó al ver la pieza: “¿Qué haces con un subfusil desmontable? O no, es más bien pistola ametralladora”, precisó con pedantería. Y a continuación me miró con preocupación profunda: “¿Qué va a ser lo próximo? ¿Un cañón?
 Te veo por muy mal camino”. Poco después vino a visitarme Carme, que ya me había tildado de Pancho Villa un año antes
. “¿Qué, qué vas a tomar al asalto?”, me dijo aguantándose la risa. “¿Los cielos, como esos, o simplemente La Moncloa? ¿O vas a entrenarte primero con El Riojano?” (Pastelería en la que, por cierto, son muy amables conmigo.)
Al día siguiente vino un periodista alemán muy competente y simpático, Paul Ingendaay, y nada más ver la Sten alzó los brazos y exclamó: “Me rindo, y me acojo inmediatamente a la Convención de Ginebra”.
Así que ya ven: Arturo sigue empeñado en propiciar mi descrédito ante los que me rodean.
 No sé si me estoy convirtiendo en su terror o en su hazmerreír.
 Lo único que me consuela es imaginar cómo deben de ver al Capitán Alatriste sus allegados; porque si yo, sin querer, poseo ya el arsenal mencionado, no quiero ni imaginar cómo tendrá él su casa. Seguro que de los techos cuelgan aviones Messerschmitt y Lancaster, como en el Imperial War Museum de Londres, y que la piscina se la ocupan U-Boote, es decir, submarinos.
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