Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

24 nov 2014

La "implacable" portada en 'Diez Minutos' de Isabel Preysler -

Es la mañana de Federico comparó el trato en portada de ¡Hola! y Diez Minutos a Isabel Preysler.

Isabel Preysler en ambas portadas
La crónica rosa de Es la mañana de Federico ha contado con Carlos Pérez Gimeno y Carmen Duerto, y entre los temas a tratar ha estado el curioso contraste entre las portadas de las revistas del corazón de este miércoles.
En todas ellas -Diez Minutos, Semana, Lecturas y, por supuesto, ¡Hola!- la protagonista de la primera página es Isabel Preysler, que apartó el luto por la muerte de Miguel Boyer para acudir al concierto de su hijo Enrique Iglesias en Madrid después de dos meses enclaustrada.
Pero la cuestión está, tal y como se dijo en esRadio, en el photoshop que ¡Hola! ha aplicado al rostro de la socialité en comparación con el de Diez Minutos, donde sí aparenta los 63 años que su biografía asegura, evidenciando además "los retoques de Isabel Preysler, o mejor dicho, los retoques sobre los retoques de Isabel Preysler en ¡Hola!", aseguró Federico Jiménez Losantos
. "En un lado se pasan de indulgentes y en otro de implacables".
Tal y como convinieron en la crónica rosa, el contraste de ambas portadas conviviendo el mismo día en el kiosko es curioso, pero no va en detrimento de una u otra:
"Te compras las dos, porque las dos son verdad", dijo el director de Es la mañana. "La foto de Diez Minutos es implacable, porque Diez Minutos no es ¡Hola!, tiene que ser una revista de batalla", como siempre lo ha sido.
- Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/chic/corazon/2014-11-19/la-implacable-portada-en-diez-minutos-de-isabel-preysler-1276533855/

 

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Esto sí que es el desencanto...............................................................Rosa Montero

La corrupción, el peloteo de acusaciones mutuas y la pasividad son difíciles de soportar.

Ya no sé qué más hacer para poder entender, para digerir, para soportar este diluvio inacabable de mangantes.
 Cuando todo esto empezó, hace ya unos años, intenté asumir la parte que nos correspondía a los ciudadanos de a pie.
 Como tantos otros articulistas, escribí sobre las pequeñas corrupciones que cometemos de forma habitual en nuestra sociedad: la famosa frase de “la factura, ¿con IVA o sin IVA?”, por ejemplo; o ese odioso chantaje al que te someten (o quizá sometían, por fortuna creo que eso está desapareciendo) algunos vendedores de pisos al obligarte a pagar en negro cierta parte del precio
. Cuando empezaron a emerger los corruptos como corchos aflorando a la superficie de un lago negro, una buena parte de los españoles pensamos que esos lodos venían de estos polvos cotidianos y que una conciencia social laxa producía ricas cosechas de rufianes
. Quiero decir que, de alguna manera, nos parecía ver una coherencia, una continuidad
. Era un fenómeno hasta cierto punto lógico y corregible.
Pero la pelota empezó a rodar ladera abajo
. Y fue engordando y engordando, como una piedra que se envuelve en capas de nieve. Llegó un momento, allá por Gürtel y Urdangarin y el principio de los papeles de Bárcenas y de los ERE, en donde creo que empezamos a sentir un pasmo radical, una falta absoluta de reconocimiento con esos chorizos, con esas tramas de latrocinio tan bien organizadas y tan monumentales que podrían haber sido montadas por alienígenas, así de ajenas y chocantes nos resultaban. 
 Y por lo menos yo comencé a pensar que no era verdad que todos fuéramos corresponsables; que la sociedad española era en su vasta mayoría bastante decente; que trabajábamos como bellacos; que aquí, en la vida cotidiana, no existía la mordida ni la corrupción; que no había que sobornar a la policía ni a los funcionarios de un ministerio para que resolvieran tus papeleos burocráticos.
 Que los asalariados y los autónomos y las pequeñas y medianas empresas nos movíamos razonablemente dentro de la ley
. Que el país básico funcionaba como un país democrático y moderno
. Y que lo que había pasado era que una también vasta mafia formada por parte de los políticos, parte de los grandes empresarios y parte de los grandes financieros estaba simplemente estafándonos y robándonos a todos.
Está emergiendo por fin toda la cochambre y eso demuestra que las estructuras básicas funcionan
Esa revelación ya fue bastante desoladora, bastante indignante y desesperante.
 Como también resultó difícil aguantar las proclamas de honestidad y rectitud de los partidos, el peloteo de acusaciones mutuas, su pasividad.
 Por eso, por la carencia de respuestas satisfactorias, la pelota siguió rodando en su loca carrera hacia el abismo
. Hasta que se convirtió en un alud y nos sepultó.
 Así estamos ahora, enterrados en la nieve y a punto de quedarnos sin oxígeno.
 Porque los últimos escándalos ya son indigeribles.
 Esa familia Pujol, que tantas alharacas y pamemas de honestidad hizo durante años; ese sindicalista minero Fernández Villa, supuesto modelo del socialismo de base.
 Y la inacabable retahíla de púnicos.
 Hay 1.700 causas abiertas por corrupción en España en estos momentos, y aunque suman más de 500 políticos implicados, sólo una veintena larga están en la cárcel.
Ahora se entienden muchas cosas. 
Como, por ejemplo, la construcción de nuevos hospitales privados, dudosos y carísimos, que ahora aparecen relacionados con la Operación Púnica (como el Nuevo Hospital de Burgos, SA), mientras que desmantelan la sanidad pública con obstinada saña; recordemos, como botón de muestra, que el Carlos III, que fue un hospital de referencia europeo para las enfermedades infecciosas, había sido cerrado para reconvertirlo en mero hospital de apoyo, y que tuvieron que reabrirlo a toda prisa cuando el ébola; y que cuatro de los seis médicos que tratan a los enfermos de ébola en España son eventuales
. En fin, así nos va
. Según la ONG Transparencia Internacional, ocupamos el puesto 40º de la lista, por detrás de Brunéi y justo antes de Cabo Verde
. Esto sí que es el desencanto, y no la España de la Transición, que fue cuando se acuñó la palabra.
Pero existe una parte buena en todo esto, o yo quiero verlo así desde mi optimismo irremediable.
 La parte buena es justamente la misma, o sea, que hay 1.700 causas por corrupción abiertas, y grandes figurones en el banquillo, y antiguos prohombres y promujeres de la patria en prisión o cuando menos socialmente repudiados, despojados de sus medallas, de sus distinciones y sus doctorados honoríficos. 
Está emergiendo al fin toda la cochambre y eso demuestra que, pese a todo, las estructuras democráticas básicas de nuestro país funcionan
. Hay que endurecer las leyes; hay que obligarlos a devolver el dinero robado y, si no lo hacen, condenarlos a más años. Hay que ser de verdad intolerante con la corrupción y no votarlos. @BrunaHusky

 

La escritura dentro de la vida................................................................ Marta Sanz

Una mujer con atributos' deslumbra por el retrato del dolor que generó el macarthismo.

 


La escritora Lillian Hellman. / Oscar White (Corbis)

Pertenezco a una generación que aún era demasiado joven para disfrutar de la edición de Pentimento de Argos Vergara en 1979
. Me acuerdo de que a mi madre le entusiasmó el libro.
 También por aquellos años estrenaron Julia (1977), la película de Fred Zinnemann protagonizada por Vanessa Redgrave y Jane Fonda, que se basa en uno de los capítulos más sobrecogedores de Pentimento: Lillian Hellman (Nueva Orleans, 1905- Martha's Vineyard, 1984) descubre al lector que el Holocausto no fue sólo una masacre de judíos, sino también de socialistas, comunistas y católicos disidentes.
 Para empezar y para que nadie se confunda con la posible ambigüedad de las reseñas (o de los reseñistas), diré que tras leer Una mujer con atributos, estas memorias que incluyen Una mujer inacabada y Pentimento, ya avanzado el siglo XXI, siento algo próximo a la fascinación
. No me importa que el adjetivo sea inmoderado, porque mi deslumbramiento se asienta en muchas razones: el retrato de una época, el autorretrato de una mujer, pero sobre todo la capacidad de la autora para hablar de lo más importante como si no estuviera haciéndolo.
El macartismo, clave temática, se aborda casi como un tabú y, en esa aproximación tangencial y a la vez intensa, medimos todo el dolor que causó a quien escribe esa vorágine represiva de delaciones y brutalidad ideológica.
 El macartismo siempre está presente, pero de manera esquinada: quedan a la vista las cicatrices, las marcas, los queloides.
Algo parecido sucede con la monumental presencia de Dashiell Hammett, que incluso está cuando no está, y cuya muerte permea cada página de estas memorias exhaustiva, inevitable, rencorosamente. Hammett es héroe y borracho; compañero de vida; un enfermo y el más fuerte de los hombres; preso político; uno de esos misántropos de cuyo amor nos enorgullecemos porque no aman con facilidad y nos hacen sentirnos elegidos.
 Hammett es enunciador de sentencias memorables y mantiene con Lilly ese tipo de diálogos violentos y seductores que caracterizan la novela negra.
 Vida, escritura, escritura dentro de la vida. Hammett es el ojo que importa, mientras se vive, en su observación, microscópica o a distancia, de las evoluciones de Lilly
. Lector de las acciones —obras, deriva política, afectos— de Lillian Hellman, pero imposible lector de sus memorias: la culpa la tiene el desgarro del encarcelamiento y la muerte.
Hellman se perfila en
sus raíces familiares,
en sus amores sin romanticismo,
en su actividad teatral,
en lo que le pagan por sus trabajos y en sus convicciones políticas
En Una mujer inacabada y Pentimento, Hellman construye una identidad de refilón, bajo la veladura, escribiendo sobre los muertos, pero sin dejarse llevar por lamentaciones elegiacas.
Tampoco se deja llevar por la nostalgia ni por los tópicos sobre la feminidad ni sobre ciertos comportamientos literarios.
 Su enfoque de la infancia y del mecanismo del recuerdo se define por lo antisentimental: "… las frases que empiezan con me acuerdo duran demasiado para mi gusto…". La prosa —en relieve— no recurre a la excusa psicoanalítica: "… las historias de niñez rara vez son creíbles"
. La mujer es la mujer que se hace en un lugar lejano al ensimismamientopese al tono convencionalmente introspectivo de las memorias. Hellman se perfila en sus raíces familiares, en sus amores sin romanticismo, en su actividad teatral, en lo que le pagan por sus trabajos y en sus convicciones políticas: la experiencia de nuestra Guerra Civil, las visitas a la URSS, su visión de una reblandecida clase obrera estadounidense y la militancia como pose estética por parte de las clases privilegiadas frente al reaccionarismo y el miedo de los que deben liberarse (más que ser liberados) son preocupaciones de Una mujer con atributos: Hellman, cosmopolitizada señorita del Sur, expresa la tensión y la lucha raciales a través de su vínculo de dependencia y resentimiento —calor y distancia— con sus criadas negras, Sophronia y Hellen.
Hay más vuelo literario, un imaginario poético más potente —la tortuga que no acaba de morir, Bethe desnuda al lado de las cuerdas de tender— en Pentimento, casi una colección de relatos, que en Una mujer inacabada
. Puede que Pentimento se escriba en un registro más íntimo y simbólico, mientras que Una mujer inacabada sea una pieza más informativa: por allí desfilan Faulkner, Hemingway, Fitzgerald, Eisenstein, Norma Shearer, William Wyler o el genial Nathaniel West, una acumulación de nombres que hace vivir a los lectores un efecto Midnight in Paris, a lo Woody Allen: pese a las imposturas del mito y el valor publicitario de las iconografías, no cualquier tiempo pasado fue mejor…
 Una mujer inacabada es el marco que nos permite entender Pentimento. Una mujer inacabada habla de la corrupción de la utopía comunista y a la vez del anticomunismo que corrompió la idea de dignidad.
Ni la mirada ni las reflexiones de Hellman son vulgares.
Tampoco su sentido del humor.
 Cuenta una anécdota de Jean Harlow; la mítica rubia le dice a su mayordomo: “Abra la ventana y deje entrar una menudencia de aire”. Sensacional. La frivolidad. El léxico como apariencia o simulacro.
 Un mundo y un lenguaje en los que, al fondo del lienzo descubrimos el perfil de una mujer que no escribe para pedir perdón —solo un poquito a su amiga Dorothy Parker—; de una hija única que se creía muy lista; de una dramaturga excelente…
 Hellman es un pentimento que paradójicamente no se arrepiente; sus textos, limpios, precisos y sutiles en su habilidad para pautar el tiempo de la narración, conforman la imprescindible veladura, la transparencia bajo la que se esconde el trazo original.
Una mujer con atributos. Lillian Hellman. Traducción de Mireia Bofill y Marta Pessarrodona. Lumen. Barcelona, 2014. 576 páginas. 24,90 euros (electrónico: 10,99 euros)

TV Blog de Harguindey


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Pilas nuevas en el mando (a distancia).
Un gin-tonic a mano. Todo preparado: ¡Empieza la función! Sábado 22 de noviembre. Programas con tertulianos en Telecinco y La Sexta. En La 2 un documental sobre la dietilamida de ácido lisérgico. En los canalillos de pago, fútbol nacional y extranjero.
 Todo controlado.
En Un tiempo nuevo (Telecinco) se tiran 20 o 25 minutos explicando con todo lujo de detalles algo que no ocurrió: la anunciada visita de Pablo Iglesias al plató.
 Puesto que el líder de Podemos decidió no asistir al programa, hecho que comunicó, al parecer, sin demasiada antelación, la cadena decidió convertirlo en la noticia del día: material de archivo, explicaciones unilaterales, comentarios de los contertulios, un lujo de información sobre por qué no había información. Bien.
La Sexta Noche.
 El zapping comienza a hacer estragos: Inda, pletórico de haberse conocido, ataca a Tania Sánchez (IU) con una historia de un presunto amaño de un contrato público en Rivas entre la mencionada, su padre y un amigo de la familia. Tania Sánchez anuncia que se querellará. Inda sonríe satisfecho
: "He tenido 40 querellas y las he ganado todas", explica. (Siempre hay una primera vez, Inda. Ojito con la soberbia).
 La política nacional se circunscribe durante un rato al ya mencionado contrato en Rivas.
 El resto, al parecer, no importa.
 Los otros contertulios, a lo suyo: a mirar la tablet o el móvil. Cae el primer gin-tonic. La Sexta Noche comienza a rivalizar con el Sálvame de los viejos tiempos, aquellos en los que se anunciaban dos o tres querellas diarias y que a punto estuvo de que pidieran el traslado los jueces de la demarcación
. Cambio de canal.

Telecinco: ¡Tachín, tachán, ladies and gentlemen: el pequeño Nicolás!
 Primera advertencia: el pequeño Nicolás rechaza tal denominación de origen: a él le llaman Fran. Segunda advertencia: cunde el desconcierto en el plató. Si las explicaciones del joven Fran fueran ciertas la política española entraría en lo que Spielberg llamó la tercera fase
: la Casa Real, La Moncloa, el CNI, el problema catalán, el petróleo de Guinea, Eurovegas y el sursum cordan.
 Los contertulios no saben si están ante un Zelig doméstico o ante una película de Pajares y Esteso. Las instituciones aludidas desmienten catagórica e inmediatamente lo dicho por el joven Fran.
 La cadena, por su parte, encantada: el programa consigue una audiencia de 2,7 millones de espectadores, el doble de lo habitual, y se convierte en el programa más visto de la jornada
. Para más información es recomendable el artículo de Javier Ayuso en El País, Desmontando al pequeño Nicolás.
La duda corroe el ánimo del espectador y decide pasarse al fútbol aún a sabiendas de que puede ser calificado de antipatriota.

Cristiano ya había marcado dos goles más y ahora Messi ha roto el récord goleador de Zarra: de todo hace ya 59 años, que diría el poeta (a los de Simeone no les cito para que puedan seguir considerándose las grandes víctimas de la Liga).
 La gente del Madrid agradece el comportamiento de la afición armera: ni les tiraron botellas ni cabezas de cerdo... que llamaran hijo puta a Cristiano entra dentro de lo habitual. Es la manera que tienen algunos de agradecer el espectáculo.
Por su parte, los expertos en el balompié llegaron días atrás a la conclusión de que Messi había dejado caer la posibilidad de irse del Barça porque la Junta Directiva no le quería, o no le quería lo suficiente.
 Y aquí entramos en una de las constantes del fin de semana: los desamores. Inda no quiere a Tania ni a su novio, Pablo. Pablo no quiere a Telecinco.
 A Fran, a estas alturas, ya no le quiere nadie salvo los más allegados. A Messi no le quiere Bartomeu.
En Cataluña dicen que España no la quiere, o la quiere poco, el Gobierno no quiere ni a Carlos Fabra ni a Del Nido...cae el segundo gin-tonic e irrumpe en la pequeña pantalla la dietilamida de ácido lisérgico, el LSD para los más perezosos.
 El caos se hace dueño de la casa y todo se distorsiona, desde el ficus del salón hasta el careto de Marhuenda que en ese momento ensalza el patriotismo de los que poseen SICAV ya que pagan el 1% de sus notables depósitos en ese paraíso fiscal autóctono.

Pantoja-ingreso2-aDomingo 23. Hoy no hay Sálvame diario por lo que apenas tendremos información sobre el segundo día de Isabel Pantoja en la prisión.
 Del primer día lo supimos todo.
 El pequeño Fran ha vuelto a la clandestinidad. Carlos Fabra ya debe de estar preparando la bolsa con las mudas limpias. Un vistazo a la prensa:
 "El Gobierno se ha acogido a un reglamento previo para no aplicar una parte de la Ley de Transparencia que está en vigor desde hace nueve meses.
 En concreto, no se ha publicado la declaración de bienes y derechos patrimoniales de la mayoría de los actuales altos cargos", informa El País
. El PSOE cifra en 257 los cargos públicos que deberían haber hecho pública esa declaración en septiembre y aún no lo han hecho. ¡Tomas ya transparencia!

Salvados entrevista a tres personajes que, tras varios años, abandonaron la politica: Demetrio Madrid, María Luisa Cava de Llanos y Gerardo Iglesias.
 Entrevistas interesantes de quienes han  militado en el PSOE, el PP e IU, respectivamente.
 Un dato revelador sobre el carácter de José María Aznar: Demetrio Madrid, presidente entonces de la Junta de Castilla y León, decide dimitir en 1986 por estar imputado en un caso laboral, que no de corrupción económica, y del que fue absuelto dos años y medio más tarde.
 Llaman, por cortesía democrática, al jefe de la oposición castellano-leonesa, el citado Aznar, para comunicarle que al día siguiente el presidente presentará su dimisión.
 Reacción de Aznar tras conocer la decisión de Demetrio Madrid: convoca una rueda de prensa para señalar que el presidente de la Junta debería de dimitir.
Un año después, en 1987, gana las elecciones autonómicas.
De la cortesía democrática a la mezquindad política.