Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

15 oct 2014

Javier Marías se detiene en el inicio de lo malo................................................Isabel Valdés Aragonés..


Javier Marias con Montserrat Dominguez, en Casa América. / Samuel Sanchez (EL PAÍS)

"¿Hubieses aceptado el Premio Nobel?", pregunta la periodista Montserrat Domínguez a Javier Marías (Madrid, 1951). "Es como si me preguntas si me hubiera ido con el Mago de Oz de paseo", contesta el escritor
. Las risas llenaron entonces la Casa de América, en Madrid, donde ambos conversaron la tarde del pasado martes sobre la última novela de Marías, Así empieza lo malo (Alfaguara), editada el pasado 23 de septiembre y que ya va por la primera reimpresión. "No veo ningún motivo para que sucediera, pero sí, por qué no, es decir, no lo da el Estado español", reconoce el autor.
Esa historia de susurros cotidianos y retratos de la cruda rutina que es Así empieza lo malo revela no sólo los secretos que cualquier pareja guarda bajo el colchón, sino también los que se ven a través de la ventana en una España que estrena los años ochenta.
 Un país que aún estaba desenvolviendo el regalo de la Transición, "que no fue perfecta y tuvo muchos peajes, pero la compensación era suficiente", apuntó Marías, aludiendo a uno de los asuntos de fondo de la novela
. Solo uno de ellos. El amor, el deseo, el rencor, el pasado, las relaciones humanas, la política, el olvido, la verdad...
 Cada uno es parte y todo de un volumen repleto de historias que se van engarzando con la realidad de un país sin terminar, pero que camina a remolque.
Una de las cosas que uno descubre es que cuando era joven era demasiado imbécil
Y la juventud, esa de la que en libro se dice que tiene "el alma y la conciencia aplazadas". Eduardo Muriel, el protagonista, recuerda y cuenta su historia cuando tenía 23 años.
"¿Cómo era Javier Marías con esa edad?", le pregunta la directora de El Huffington Post. "Una de las cosas que uno descubre es que cuando era joven era demasiado imbécil, a menudo un poco desaprensivo e incluso, en algunos momentos, desalmado.
 Algo que hoy en día no me hubiese permitido", sentencia el autor de Corazón tan blanco.
Marías cree que, cuando uno es joven, la construcción de la propia vida ocupa demasiado el tiempo como para pensar en otra cosa.
Ni siquiera la muerte se vive con la misma intensidad.
Cuando él tenía 26 años, falleció su madre.
Su padre lo hizo en 2005, cuando Marías pasaba los 50: "Uno pensaría que al joven, la muerte de un progenitor lo debería dejar arrasado, porque es más impresionable. En mi caso, estoy convencido de que fue todo lo contrario, aunque recuerde a mi madre a menudo, si no cada día".
Se reconoce como alguien que se estaba incorporando a la vida, con sus propias cuitas, cuando tenía 26.
 Y un hombre a quien la muerte de un progenitor causó mucha más desolación cuando ya había entrado en la cincuentena.
Al Marías de hoy, con cicatrices incluidas, le preocupan los asuntos de siempre, los que rellenan la vida y a los que lleva dando alas durante todos sus años frente a una hoja en blanco.
 Y le añade uno más: "Me parece que hay una necesidad de fanatismo, que demasiada gente anda buscando causas y enemigos y motivos de indignación, como si no hubiera reales".

Las cien obras maestras de Givenchy en el Thyssen

 

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta, desde el 22 de octubre de 2014 hasta el 18 de enero de 2015, más de un centenar de los mejores y más reconocidos vestidos del modista francés Hubert de Givenchy (87 años).
 La exhibición está ideada por el propio diseñador y ofrece un enfoque excepcional de sus creaciones a lo largo de casi medio siglo, desde la apertura en 1952 en París de la Maison Givenchy hasta su retirada profesional en 1996



Givenchy fue el primer diseñador en presentar una línea de 'prêt-à-porter' de lujo en 1954 y sus diseños vistieron a algunas de las grandes personalidades del siglo XX, como Jacqueline Kennedy, Wallis Simpson, Carolina de Mónaco o su gran amiga Audrey Hepburn.
 En la imagen, el diseñador con Hepbrun, durante una prueba de vestuario para el estreno de la película 'Historia de una monja' en 1959. 
 

Muchas de las piezas exhibidas forman parte de la historia del cine y de la memoria visual del siglo XX, como el vestido negro de Audrey Hepburn en la película 'Desayuno con diamantes'.
 Junto a otras creaciones que Givenchy realizó para numerosas actrices y películas, estos vestidos subrayan la importancia del cine en la carrera del diseñador. 
 

Los trajes de novia son uno de los protagonistas absolutos de la exposición y de la trayectoria del diseñador. Una selección de estos vestidos, realizados en diferentes épocas y presentados con un atractivo montaje escenográfico, permitirá apreciar de nuevo el carácter innovador y rupturista de Givenchy. 

El trabajo con los distintos materiales junto al tratamiento cromático que le daba a sus atuendos, por ejemplo a las pieles, hicieron de Givenchy un diseñador innovador.
 En la imagen, un detalle de un vestido de noche bordado con pedrería y flecos. 

 

El recorrido de la exhibición termina con unos trajes llenos del 'glamour' de la década de los ochenta, uno de los últimos grandes momentos de la historia reciente de la moda. En la imagen, un vestido de noche recto en organza azul y con escote asimétrico. Una creación de 1982.




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14 oct 2014

Sabina vuelve a Madrid para celebrar el aniversario de 19 días y 500 noches................................................. Ana Pérez Barredo


Sabina durante un concierto en Montevideo el pasado 7 de octubre. / PABLO PORCIUNCULA (AFP)

Joaquín Sabina es lenguaraz e impredecible casi a partes iguales. Sus fieles lo saben, y ese chaval que hace poco escuchaba Juana la loca en un garito madrileño y preguntó si quien cantaba era el maestro, ahora lo sabe también.
 Pero si hay un disco que marcó un punto de inflexión en la carrera del trovador y que a todos —sabinistas acérrimos incluidos— pilló de improviso, ese es 19 días y 500 noches.

Llegó en el mejor momento, tras el fiasco colaborativo de Enemigos íntimos, cuando algunos  insinuaban que el jienense había perdido la gracia en esto de decir las cosas.
Fue el productor Alejo Stivel quien dio con la clave: “Graba algo en plan crudo”, le sugirió.
 El juglar agarró su bombín y comenzó a recitar.
 El resultado fueron textos tan sinceros y “dignos”, en palabras del propio Sabina, como los de A mis cuarenta y diez, Una canción para la Magdalena o el sencillo que da nombre al disco, 19 días y 500 noches; cuyo estribillo es hoy ya un clásico de la cultura popular.
De ese trabajo genial se cumplen ahora tres lustros, y para celebrarlo, el trovador dará dos únicos conciertos en España, los primeros en solitario después de cinco años: el 13 de diciembre en el Palacio de los Deportes de Madrid y el 22 del mismo mes en el Palau Sant Jordi de Barcelona.
 Las entradas, numeradas y a partir de 30 euros, se pueden adquirir desde hoy a las 10.00 horas en las webs de Ticketmaster, The Project, Ticketea, Entradas.com. y El Corte Inglés.
Ya lo dijo el maestro: “Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”.
 Pero para todo hay excepciones.
Creo que eso 

El tesoro del orfebre de Coco Chanel......................................................................... Irene Crespo

Carolina Herrera reúne 216 piezas de Fulco di Verdura en una exposición.

 

Fulco di Verdura creó para Coco Chanel una de sus joyas más míticas, el brazalete con la Cruz de Malta.

Fue el joyero de Coco Chanel en París en los años veinte; el joyero de las estrellas en el Hollywood de los años treinta y el joyero de la sociedad neoyorquina de los años cuarenta. “Viéndolo ahora, Fulco di Verdura estuvo en el lugar adecuado en el momento oportuno”, decían Ward y Nico Landrigan, padre e hijo y dueños de la empresa joyera Verdura desde 1985, en la presentación de la exposición The Power of Style: Verdura at 75 (El poder del estilo: Verdura a los 75), comisariada por Carolina Herrera, su marido Reinaldo y su hija Patricia, con la que reivindican y celebran el genio de este artista que revolucionó la joyería en el siglo XX.
Fue en los cuarenta el joyero de Hollywood y de la sociedad neoyorkina
La retrospectiva conmemora la apertura del primer salón de Verdura en Nueva York hace 75 años.
 El duque Fulco di Verdura lo inauguró, a pocos metros de donde está el showroom actual en la Quinta Avenida, el mismo día que estallaba la Segunda Guerra Mundial, el 1 de septiembre de 1939, financiado y apoyado por su gran amigo el músico Cole Porter, su hada madrina, a quien conoció en Venecia en 1919 y seis años más tarde le presentaba a Coco Chanel, la mujer que cambió su vida. Nacido en una familia aristócrata de Palermo, Fulco di Verdura era entonces un joven con un gran talento creativo y mucha imaginación que no sabía dónde enfocar
. Coco se lo llevó con ella a París como ayudante y acompañante de sus fiestas.
 Juntos, enseguida descubrieron que su creatividad debía desarrollarse en el mundo de la joyería
. La mítica modista que había revolucionado la moda estaba cansada de las normas art déco en los complementos y Verdura rediseñó todo su joyero, desde sus collares de perlas a los broches.
 De ahí saltó a EE UU, donde se convirtió en el joyero de la corona americana.
Retrato tomado en 1935 de Coco Chanel 1935.
Casi cuatro años les ha costado a los Landrigan y al matrimonio Herrera reunir las 216 piezas originales diseñadas y creadas por Fulco di Verdura que se ven en la exposición, junto a algunos de los 10.000 bocetos que hizo, de los cuales un tercio aún nunca han pasado del papel.
Muchas de esas piezas pertenecen hoy a famosas como Sofia Coppola, Sarah Jessica Parker, Brooke Shields o la propia Carolina Herrera
. Algunas de esas dueñas han pedido que les dejaran usar sus joyas alguna noche mientras la exposición está cerrada al público.
 Así explicaba Ward Landrigan la exclusividad y valor de estas piezas que reside en su versatilidad.
Diseños que hace 60 años ya eran modernos, hoy siguen siéndolo.
 Como una de las piezas centrales de la exposición, las pulseras de Cruz de Malta que Fulco di Verdura le creó a Coco Chanel, inspirado en el arte bizantino de la basílica de Ravenna.
 Hoy uno de los diseños más reclamado por sus clientas.
“Fue el primero en usar piedras de color y oro cuando el platino y los diamantes eran lo único que producían las otras joyerías.
 A las que, de hecho, les costó mucho tiempo alcanzarle”, dijo Diana Vreeland, dueña de uno de esos broches bizantinos, y quien le presentó en la sociedad de Hollywood de los años cuarenta.
Hitchcock o Cukor se enamoraron en seguida de su imaginación y estilo y le encargaron a Verdura diseños para las actrices de sus películas.
 En la exposición se pueden ver el broche de topacio rosa que usó Joan Fontaine en Sospecha.
 O los moldes de los broches que creó para Katharine Hepburn en Vivir para gozar (1938).
 Y, además, el reloj pulsera que diseñó para Greta Garbo y ella jamás se quitaba.
Un diseño eterno que Reinaldo Herrera regalaba a sus hijas al nacer sus nietas, contaba Patricia Herrera Lansing.
Inspirado por su origen mediterráneo, Verdura creaba sus diseños fijándose en la naturaleza, en el mar, en otras culturas y en la historia.
 La libertad con la que creaba sus diseños con cierto punto irónico y extravagante le llevó a colaborar con Salvador Dalí y juntos crearon una colección que se expuso en 1941 en Manhattan y hoy se ve por primera vez desde entonces en esta exposición.