Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

27 ago 2014

Consejos para la mujer fuerte ...............................................Gioconda Belli

Consejos para la mujer fuerte


Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzar tu corazón.
Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:
se visten como culpas.. como oportunidades, como precios que hay que pagar.
Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos
hasta lo más profundo del magma de tu esencia
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quién eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodealo de fosos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.





Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuidate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.

Gioconda Belli

26 ago 2014

Conversaciones en el Hollywood dorado.......Indiscreciones de una dama......Joan Fontaine

 
 
La mítica protagonista de Rebeca, oscarizada por Sospecha, apareció en los estudios de televisión luciendo una especie de túnica griega e interesándose por la hora en que se emitía mi programa. Cuando le dijeron que era horario nocturno se quejó de que había olvidado sus joyas en Nueva York. ¿Una dama no se presenta de noche sin sus joyas?
 Evidentemente, no
. Hubo que buscarle algunas a toda prisa.
 Eran falsas pero daban el pego. "Al fin y al cabo, nunca sabremos si los diamantes de Liz Taylor no son pedazos de vidrio a los que los focos arrancan un brillo deslumbrante", dijo para consolarse.
 En cualquier caso, nos demostró una de sus facetas más pregonadas: es mujer de mundo, con la lengua afilada, y dispuesta a no dejar títere con cabeza si la pinchan.
 Preferí no intentarlo siquiera.
 Al fin y al cabo una actriz con su trayectoria tiene muchas cosas que contar sobre sí misma
. ¿Para qué ir más lejos de lo que la discreción está dispuesta a abarcar?
Joan Fontaine en una de sus poses, entre irónica y majestuosa
Fontaine. El mundo del cine ya no es lo que era
. ¿Ha oído hablar del triunfo en televisión de esa Joan Collins?
 ¡Esto puede con todo! El otro día vi el vídeo de una película que rodé en España sobre los cuentos de Bocaccio (Tres historias de amor).
  La Collins interpretaba un papelito muy corto, apenas se veía
. Pues en el vídeo aparece con letras enormes, como si la película fuese sólo ella. ¡Y yo era la protagonista!
Terenci. ¿Qué sensación le produce, a estas alturas, haber sido la protagonista de películas tan famosas como Rebeca, Sospecha o Jane Eyre?
F.Aun sin esas películas me sentiría feliz por haber vivido los años dorados de Hollywood.
 Recuerdo cómo era aquella ciudad durante los primeros años de la guerra mundial.
 Los grandes artistas europeos venían a refugiarse entre nosotros.
Unos porque eran judíos, otros perseguidos por razones políticas.
 Piense en directores como Ophuls, Renoir o Fritz Lang, intelectuales como HuxIey y Christopher Fry, músicos como Stokowski...
Teníamos una melange formada por la gente más excitante y cosmopolita.
 ¡Esto me acostumbró mal para el resto de mi vida!
T.¿Encuentra mucha diferencia entre aquel Hollywood y el de hoy?
F. El mismo que va del refinamiento a la vulgaridad.
 Cuando hago algún programa para la televisión -y, por cierto, no quiero hacer ninguno más-, me mandan cambiarme en una triste roulotte y me sirven el almuerzo en una bandeja de plástico de las de usar y tirar.
 ¡Qué distinto era entonces!
 En la edad dorada las estrellas disponíamos de grandes y elegantes camerinos, con vestíbulo, sala de maquillaje, cocina, guardarropa y hasta un pequeño dormitorio para descansar o leer entre dos tomas. ¡Las cosas que teníamos
! Recuerdo que durante el rodaje de Suave es la noche, Jennifer Jones disponía de un camerino adornado con cuadros de Manet y Renoir (claro que era la esposa del productor O'SeIznick; ahora está casada con un mecenas de la Paul Getty, ¿lo sabía usted?).
En fin, no quiero seguir haciendo una lista de suntuosidades
.Con lo que llevo dicho le basta para hacerse una idea de nuestro estilo de vida.
T.Se complace recordando aquellos días y, sin embargo, no le gusta volver a ver sus antiguas películas...
F.No le extrañe. Conozco cantantes de ópera que no soportan oír su voz grabada en un disco.
La artista y Terenci, en un momento de conversación sobre el Hollywood dorado
T.¿No siente curiosidad por revisar obras maestras como, Carta a una desconocida?
F.Cada noche veíamos en la sala de proyección del estudio lo que habíamos rodado durante el día. 0 sea, que tuve muchas ocasiones para hartarme de mi cara
. A otros les gustaban aquellos visionados porque les permitían perfeccionar.
 En este aspecto, Cary Grant era asombroso: consiguió saberse al dedillo cuáles eran sus mejores ángulos y qué tipo de iluminación le convenía en cada momento.
 Creo que llegó a conocer la planificación de Sospecha mejor que el propio Hitchcock.
T.En aquellos años dorados, cuando a una chica inexperta le caía un papel bombón como el de la joven protagonista de Rebeca, ¿qué ocurría?
F.Significaba la consagración
. No era sólo el éxito: eran, además, toneladas de publicidad gratuita.
 El caso de Rebeca fue muy especial: yo había leído la novela y se la recomendé a SeIznick
. El era lo bastante sagaz para saber que allí había una gran película.
 Habíamos estado en tratos anteriormente: yo me había presentado como aspirante en las prueblas de Lo que el viento se llevó, pero no para el papel de Escarlata, ya que era demasiado tímida, sino para el de Melania, que acabó haciendo cierta Olivia de Havilland.
 Cuando volvimos a encontramos, SeIznick me preguntó si quería hacer una prueba para Rebeca y acabé haciendo siete.
 Esto no significaba una humillación: muchas actrices de gran fama aceptaron pasar por ello con tal de conseguir el papel.
 Hicieron pruebas a Margaret Sullivan, Anne Baxter, Vivien Leigh y Geraldine Fitzgerald, entre otras. De todos modos, cuando conseguí la protagonista de Rebeca fue como recibir un regalo de Navidad siete veces seguidas.
¿Ha oído hablar del triunfo en televisión de esa Joan Collins? Vi el vídeo de una película en la que la Collins apenas se veía y aparece con letras enormes. ¡Y yo era la protagonista!
T.En algún lugar he leído que ni Hitchcock ni SeIznick creían mucho en usted...
F.Es posible, pero mi aspecto tímido me ayudó a vencer todas sus reticencias.
 Además, querían a una actriz poco conocida y que no fuese muy guapa. ¿Se ríe usted? Pues así obtuve otro de los papeles importantes de mi vida: el de La ninfa constante
. Fue de la manera más absurda.
 Mi marido y yo estábamos de excursión, entramos en un parador de carretera para tomar un refrigerio y allí estaba el director Edmund Goulding.
Yo iba sin maquillar y hecha un desastre. Seguramente estaba irreconocible.
 Mi marido, como buen inglés, se limitó a presentarme como "su esposa".
Edmund nos contó sus tribulaciones: estaba buscando a una chica desaliñada para la película que tenía que hacer para la Warner.
 De repente dijo: "Tendría que ser alguien natural e inexperto como usted". Yo había leído la novela y el papel era muy interesante.
Nos pusimos de acuerdo.
 Y cuando me preguntó mi nombre y le dije que era Joan Fontaine casi se desmayó.
T.Es cierto que, en casi todas sus películas, solía interpretar a muchachas tímidas
. De repente, se volvió muy perversa.
 Hizo de envenenadora en Abismos (Yvy) y trabajó en Nacida para el mal...
F. Es lógico. Una actriz no puede hacer siempre lo mismo
. Cuando se mantiene en un tipo pueden ocurrir dos cosas: o acaba aburriendo al público o aburriéndose ella
. También puede pasarle lo que a la pobre Doris Day: ¡era la única virgen de más de cuarenta años que quedaba en América! (Ríe).
Rebeca. Juntos en el reparto de la célebre película, Joan Fontaine, Laurence Olivier y Judith Anderson
T.En la década de los cincuenta se vio envuelta en un fuerte escándalo a raíz de la película Isla al sol.
F.Fue una película que se anticipó a su tiempo
. Creo recordar que me besaba Harry Belafonte quien, dicho sea de paso, era el hombre más bello que nadie pueda imaginar.
 ¿Cómo iba a olvidarme de una cosa así? (Ríe). Desde luego, tampoco olvidé las ampollas que levantó aquella escena.
 Recibimos denuncias y amenazas de todas las ligas de decencia y hasta del Ku-klux-klan
. A la vista de los acontecimientos, la Fox decidió suavizar la película. Fue una lástima.
T.¿Cuál era el problema real?
F.Querido, hasta un ciego sabe a qué raza pertenece Belafonte
. En aquella época no permitían a la gente de color entrar en un restaurante de blancos, mucho menos que te besasen.
 Era demasiado atrevimiento para una América tan puritana
. ¡Pero nos atrevimos!
T.Usted ha trabajado con actores que hoy son legendarios...
F.No le extrañe. Fueron los mejores. Una estirpe en curso de extinción.
T. Orson WeIles?
F.Un hombre muy difícil. Hicimos juntos Jane Eyre y no llegué a entenderle
. No sé porque hacía de actor.
 Es curioso, pero hay gente que no siente el menor placer cuando está actuando.
 Parece que no les gusta su oficio. Jennifer Jones pertenece a esta raza
. Es una amiga adorable, pero se ponía muy nerviosa, organizaba líos, habría hecho cualquier cosa antes que actuar.
 No le gustaban las cámaras. En cambio yo las adoro. Creo que entienden todo.
T.Hábleme de Laurence Olivier.
F.Era magnífico
. Cuando hizo Rebeca no le gustaba el cine y dudo que le gustase del todo hasta que pudo hacer sus famosas versiones de Shakespeare. ¿Sabe que él no fue el primer candidato para el papel de Maxine de Winter
? El productor quería a Ronald Colman. Entonces en la cima de su prestigio.
 Hasta el último momento pensamos que lo haría él.
T.¿Cómo era Cary Grant?
F.Muy preciso. El colmo de la exactitud.
 De cuantos actores he conocido era el que se preocupaba menos por sus oponentes. Sólo se interesaba por su interpretación.
T.¿Charles Boyer?
F.Lo contrario de Grant. Cuando hicimos La ninfa constante se preocupaba más por el resultado de mi trabajo que por el suyo.
Podía percibir su gentileza, su dulzura...
T.En cuanto al ama de llaves, la señora Danvers...
F.¡Judith Anderson! Bien, para ponerlo suave diré que no era exactamente una mujer encantadora. Interpretaba su odioso papel dentro y fuera de la película.
T.Olivia de Havilland...
F.Es mi hermanita, como todo el mundo sabe.
T.Dos leyendas en una misma familia.
Pero durante año, corrió el rumor de que no eran muy amigas...
F.No es un rumor. Somos enemigas.
 Nos odiamos.
T.Caramba, señora. Yo no pretendía ir tan lejos.
F.Es un hecho aceptado
 Nos hemos odiado siempre Cuando yo nací ella tenía quince meses y la nurse se olvidó de presentarnos adecuadamente.
 La situación es la misma desde entonces y dudo que cambie alguna vez.
T.Menos mal que trabajaban en estudios separados...
F.En más de una ocasión intentaron ponernos en la misma película.
 No lo consiguieron para suerte de la humanidad: ¡hubiera sido un nuevo Hiroshima!

"La borra del café" de Mario Benedetti

Título: La borra del café.
Autor: Mario Benedetti.
Género: Narrativa hispanoamericana.
Editorial: Planeta.
Páginas: 208.
Sinopsis:
Novela inolvidable, donde el humor y el amor a los seres humanos se convierte en reflejo de nosotros mismos. La borra del café consta de cuarenta y ocho fragmentos y un enigma desarrollado en la imagen misteriosa de una mujer, la presencia de una higuera y la reiteración a lo largo de los años de una hora, las tres y diez. Benedetti rescata, en un espacio de ensueño, las anécdotas que acompañaron a Claudio, el protagonista, durante su niñez en Montevideo.

Los juegos infantiles, la ceguera de su amigo Mateo, la inesperada muerte de su madre, el traslado a otro barrio, la nueva boda de su padre, su propio descubrimiento del amor y del sexo.

Las diferentes ceremonias de las despedidas son retratadas aquí, con maestría inigualable, por el escritor uruguayo.


Reseña:
Tal como dice la sinopsis, se nos cuenta la vida de Claudio desde su infancia hasta su adultez. Y los hechos más transcendentales durante ese período le ocurrieron, casualmente, a las tres y diez de la tarde. Entre ellos se encuentra el momento en que conoció a Rita, una niña que llegó desde la higuera que estaba junto a la ventana de su habitación, y que desapareció de su vida con la misma rapidez con que apareció, sin dejar rastro.

A partir de entonces, Rita aparece continuamente en su borra de café como una especie de símbolo de la mujer que, a su vez, representa un misterio inexplicable.

El autor nos presenta una historia que me sorprendió por su aparente sencillez, pero luego descubrí que no era tan simple como parecía. Ésta es relatada por su protagonista en primera persona, aunque en algunos capítulos alterna con la tercera; y en un par de ocasiones, también, se nos muestra el punto de vista del padre.

Por otra parte parte, los personajes secundarios son interesantes y hacen un buen aporte a la historia. Destaco principalmente a Mateo, el vecino ciego de Claudio, y su tío Edmundo.

La prosa de Benedetti es única y supo llevar adelante una novela que a pesar de tener pocas páginas es amena y, al mismo tiempo, profunda. Cuando la terminé, no estuve segura de haber comprendido el final, hasta que finalmente lo asimilé. Entonces, se puede decir que se trata de esos libros que te dejan reflexionando por un buen rato y que cuando llegás a la conclusión, te das cuenta de que no pudo haber un final que fuera más adecuado. Y, por supuesto, da lugar a varias interpretaciones y/o reflexiones sobre la vida y la muerte, entre otras cosas.

El uso del suero contra el ébola no permite sacar conclusiones................................................................... Emilio de Benito


Una residente del West Point, un suburbio de Monrovia (Liberia), detrás de una de las vallas que cierra el barrio por la cuarentena ante el ébola. / JOHN MOORE (GETTY)

La buena noticia de la recuperación del ébola de los dos cooperantes estadounidenses Ken Brantly y Nancy Writebol ha puesto en el punto de mira de investigadores, organizaciones humanitarias y simples curiosos el papel que haya podido tener el suero experimental que ambos recibieron. Lo desesperado de la situación en África (el número de casos se duplica cada mes) obliga a buscar remedios donde sea.
Pero los expertos piden que haya, por lo menos, cautela.
 Empezando por el jefe del equipo médico que atendió a los misioneros en el hospital Emory de Atlanta, Bruce Ribner: “Sinceramente, no sabemos si [el suero] les ayudó, si no tuvo el menor impacto o incluso si, teóricamente, pudo retrasar su recuperación”, según informa The New York Times.
 Estas palabras tienen más relevancia en este brote de ébola. Aunque el tipo de virus, el Zaire, había tenido en episodios anteriores mortalidades del 90%, esta vez está en el 55%.
 Eso quiere decir que 4 de cada 10 infectados se curan habiendo recibido apenas lo más básico.
En España, Fernando de la Calle, médico de la Unidad de Patología Tropical y del Viajero del hospital La Paz-Carlos III que fue uno de los que trató a Miguel Pajares (con el suero Zmapp y el resto de cuidados), coincide: “Hay que tener cautela. No se ha descubierto de repente la penicilina”, declaró a EL PAÍS.
De la Calle es claro en su postura
. “El problema de este fármaco es que su investigación se ha saltado muchas fases, desde los ensayos en cultivos hasta los de seguridad y demás trabajos previos a la aproximación en humanos”, dice, porque solo se había ensayado en monos.
"Ha habido mucho ocultismo", dice un médico que trató a Miguel Pajares
Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) avaló a posteriori la ética de dar medicamentos no probados, es precisamente el sistema de los ensayos el que da validez a los resultados.
 Y ahí empiezan las pegas.
“En Medicina, cualquier estudio científico tiene que calcular el tamaño muestral, saber a cuanta gente hay que aplicarle algo para que el resultado sea fiable”, explica De la Calle. De momento —y parece que por unos meses, ya que el fabricante se ha quedado sin suministro— el Zmapp se ha probado en seis personas
: Pajares, los dos estadounidenses y tres liberianos, de los que dos parecen que han mejorado bastante.
 “Ese número sería poco hasta para un ensayo en fase I, cuando solo se mide la seguridad del fármaco en personas”, indica el médico. José María Miró, presidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), también insiste en que “lo mínimo es aumentar el número de casos”.
Pero no es solo cuestión de cantidad. “Las seis personas son muy heterogéneas”, afirma De la Calle. Pajares tenía 75 años, Writebol, 59, y Brantly, 33. “Tampoco sabemos sus historias clínicas, en qué estado estaban cuando recibieron el fármaco ni que otros tratamientos les aplicaron”, dice De la Calle.

Esta es solo parte de la información que falta.
Ni Pajares ni los estadounidenses permitieron que se hicieran públicos sus informes médicos, con lo que resulta imposible intentar adivinar por qué unos sobrevivieron y el otro no.
“Ha habido mucho secretismo. Incluso nosotros pedimos a los americanos, que habían empezado con el tratamiento antes, que nos aportaran más datos, y tampoco nos dieron mucha información”, afirma el médico español.
 Sí se sabe que en Atlanta tuvieron especial cuidado con evitar los trombos (el virus actúa colapsando los capilares) y vigilando el nivel de electrolitos en la sangre, ya que estos se pierden por las diarreas, hemorragias y vómitos.
Miró cree que en este caso será imposible establecer un ensayo clínico al uso, con un grupo de control que reciba un placebo, “porque no sería ético”.
 Sin embargo, “si se hace un buen seguimiento de los que reciban el fármaco, luego se puede comparar con otros que estén en sus mismas circunstancias [edad, sexo, antecedentes médicos, otros tratamientos recibidos] y que no lo hayan tomado y si en el grupo que lo recibió la mortalidad es menor se podrá concluir que es efecto del suero”, explica.
Como no se está en esas condiciones, los casos de los tres misioneros pierden valor para sacar conclusiones para otros —al margen de saber que se hizo todo lo posible—. De la Calle lo explica así:
 “Como ni ha habido ensayos de seguridad, incluso puede ser que Brantly se haya curado por sí mismo, y que, en cambio, el suero le haya causado una insuficiencia renal de por vida”.