¿Cuántos proyectos, sueños y oportunidades ha dejado pasar por falta
de voluntad? Muchos
. ¿Y cómo se ha sentido? Mal, rematadamente mal. ¿Y
qué le ha dicho su crítico interior? “Eres un vago, todo te da pereza,
es imposible conseguir algo en la vida si no te implicas y te
esfuerzas”. Cuando no tenemos fuerza de voluntad nos descalificamos sin
piedad.
Es de las flaquezas que menos nos perdonamos, porque la lectura
que sacamos de nosotros es debilidad, falta de compromiso, dejadez y
holgazanería
. Los errores cometidos por su valentía, tienen perdón. No
alcanzar los objetivos cuando uno no se esfuerza, no.
Pero no solo es crítico usted con su desidia, también el resto de la
sociedad: familiares, profesores, entrenadores, amigos, incluso su
pareja.
Nadie se queda inmune ante la dejadez, que es una de las
debilidades más criticadas.
El mundo se divide entre los voluntariosos,
capaces de invertir en esfuerzo y trabajo para lograr un proyecto, y los
que no lo son.
Esa fuerza es la capacidad que tenemos para decidir qué hacer, y
optar por un determinado tipo de comportamiento.
Y se asocia con el
ahínco necesario para alcanzar objetivos que a corto plazo suponen un
sacrificio, pero que benefician a largo plazo.
Y aquí es donde aparece
el primer problema: el
sacrificio inmediato. Cuesta mucho pensar en el largo plazo.
La voluntad no es innata.
Así que deje de lamentarse por no haber
sido agraciado por la fortuna de la voluntad, y arremánguese para
tenerla de su lado.
Deje de etiquetarse. Y de tener expectativas
negativas sobre usted mismo
. Que los demás le juzguen tiene un pase, que
se machaque usted a sí mismo, no.
Si cree que volverá a postergar y
fallar en el intento, al final es lo que conseguirá: abandonar.
Coja su
idea con ilusión, enamórese de ella y espere cosas buenas de usted y de
la relación que ahora comienza con este nuevo propósito.
Se puede
equivocar todas las veces que sea necesario; lo que debe rechazar es no
verse capaz de cometer errores y tirar adelante. ¿De verdad que va a
permitir que la falta de voluntad le frene? Deje de justificarse y dele
al
modo acción.
De camino a la cima
CANCIÓN
‘Eye of the tiger’
Survivor
PELÍCULAS
‘En busca de la felicidad’
Gabriele Muccino
‘Go Now’
Michael Winterbottom
La vida de un enfermo con esclerosis múltiple que no se rinde.
Sin motivación, la fuerza desaparece. Póngaselo
fácil. Imagínese la idea de hacer deporte
. No importa la razón por la
que lo hagan sus amigos o sus compañeros de trabajo; debe buscar la
suya. Esa será la causa que le lleve a trabajar sus músculos.
Para otros
puede ser una tontería.
No se preocupe, hacer juicios de valor es
deporte nacional.
Si usted ha encontrado su motivación, ya es suficiente
argumento para ganar a la dejadez.
Organícese. No postergar, la mayoría de las veces es
cuestión de organizarse mejor.
El éxito radica en cómo establecen sus
prioridades y distribuyen el tiempo los que no dejan las cosas para otro
día
. Las personas que llevan una vida saludable, que practican deporte,
que tienen tiempo para ver a sus amigos y ver una película de forma
relajada no cuentan con una vida más ociosa, solo se organizan mejor. Si
lo desea, puede robarle tiempo a la televisión, a las largas horas
contemplando los chats del WhatsApp, incluso a alguna hora de siesta.
Y
decida en qué invertiría ese tiempo.
Atienda a su sistema reflexivo. Es mejor que guiarse por impulsos. La falta de voluntad obedece más a lo segundo que a lo primero.
Se siente el
deseo de algo,
y queremos satisfacerlo de forma inmediata. Espere, piense, pare,
frene. Solo retrase el deseo, a ver cuánto es capaz de esperar.
Si de
verdad es tan intenso, también lo tendrá dentro de 15 minutos o de media
hora. Dele una tregua. No se trata de que se prohíba hacer algo, sino
de dar tiempo a su paciencia y reflexión para que puedan intervenir.
Planifique. Esté preparado. Tener pensado qué va a
hacer cuando flaquee, aumenta la probabilidad de tener éxito.
Cuando una
persona siente un fuerte impulso que le incita a romper con sus
propósitos, la emoción que percibe en ese momento es tan fuerte que
pierde la capacidad de razonar y la reflexión. Confeccione una lista con
distintas alternativas que eviten “el pecado”.
Tenga su lista de “si la
voluntad me falla, que las alternativas estén conmigo” y consúltela
cuando surja la necesidad.
Modifique sus hábitos. Es más sencillo cambiar que
eliminar. Psicológicamente no es lo mismo ponerse a dieta que modificar
sus hábitos alimenticios.
La segunda opción suena menos restrictiva
. Así
que en lugar de pensar todo lo que tiene que abandonar, piense solo en
qué va a hacer para sustituir y rellenar ese espacio.
Mire estos
ejemplos:
No se ponga a dieta; incluya más fruta, verduras y hortalizas en sus
comidas diarias.
No se prohíba los refrescos cargados de calorías; beba
más agua
. Sustituya media hora de tele todos los días por media hora de
un buen libro o media hora de paseo. Baje del tranvía o del bus una
parada antes y empiece a caminar
. Deje de ver un programa que no le dice
nada y empiece a ver una serie en versión original.
Autocontrol y fuerza de voluntad no son lo mismo,
pero mantienen una estrecha relación. Autocontrol es la capacidad
consciente de regular los impulsos.
La fuerza de voluntad hace
referencia al esfuerzo que invierte para alcanzar algo.
Una persona con
autocontrol suele manejar bien sus emociones.
Si lo tiene, también será
capaz de no ceder ante el primer impulso que por ejemplo le lleve a
comer en exceso o a abandonar cuando está cansado.
Para mejorar su autocontrol, lo primero que necesita es el deseo de
realizar un cambio, el que cree que es bueno para usted, no el que le
imponen los demás.
No es suficiente motivo trabajar sobre su
impaciencia, si usted no tiene la sensación de que le perjudica.
Priorice. ¡Ojo!, el autocontrol tiene un tope.
Estudios recientes de la Universidad de Minnesota afirman que la
capacidad de autocontrol tiene un desgaste.
No es bueno abusar mucho de
él. Si intenta controlarlo todo, al final se cansará y sucumbirá.
Por
ello,
establezca prioridades. No quiera cambiar todo su mundo
de golpe: dejar de comprar de forma compulsiva, hacer deporte, perder
peso, dejar el tabaco, etcétera. Elija qué es lo más importante para
usted y empiece por ahí.
Aplíquese la “terapia del fastídiate”. No todo en la
vida puede producir satisfacción, ni siempre se podrá mover solo por
sus motivaciones.
Ojalá fuera así, pero no lo es. Así que asuma como
parte del juego de la vida, que tiene que hacer cosas a pesar de que no
le apetezcan, y que no tiene otra alternativa
. Si se plantea otra
opción, la cogerá. Olvídese, no existe el plan B. Es esto o nada. La
mayoría de los objetivos necesitan perseverancia, esfuerzo, trabajo y
sacrificio.
Y están al alcance de todos.
La diferencia entre los que lo
consiguen y los que no está en que muchos se esfuerzan porque saben que
lo tienen que hacer, que llegar a la meta pasa por etapas en las que no
se está cómodo
. En esta vida no nos podemos mover solo por placer.
No discuta con su diablito. Todos tenemos una figura
negativa en nuestro cerebro que nos argumenta constantemente lo bien
que se está en el mundo de lo fácil.
Ese
diablillo lleva toda
la vida venciendo la batalla a la fuerza de voluntad.
Si usted le
escucha a él en lugar de a su Pepito Grillo, encontrará muchas excusas
para dejar de hacer lo que debe en lugar de lo que le place.
Cuanto antes se ponga manos a la obra, antes entrará en el bucle de
los que se sienten bien consigo mismos por ser los responsables de sus
éxitos.
Esas personas sufren, disfrutan, trabajan, descansan al igual
que usted.
En esta vida hay tiempo para todo. Se sentirá muy satisfecho
de sí mismo si desde hoy empieza a dejar de limitarse y excusarse en que
la fuerza de voluntad no es lo suyo.
Sí lo es. Solo tiene que actuar P