Reconozcámoslo: los malos molan.
A pesar de que el héroe siempre gana
hay villanos que nos roban el corazón, especialmente si las
circunstancias de su transición al lado oscuro son entendibles y dignas
de empatía.
La redención final del villano, ese momento en el que se
percata del error de sus acciones antes de pagar por ellas, ha sido un
recurso habitual en el cine. Pero la necesidad del cine comercial de
tirar de historias de sobra conocidas (personajes de cómics, cuentos de
hadas y otras sagas cinematográficas) conlleva ofrecer algo nuevo con el
giro más fácil del mundo: contar la historia a través del punto de
vista del villano. Maléfica, Godzilla, Frankestein, Elsa, Gru… todos han
aparecido recientemente en las pantallas de cine.
Y todos son villanos
redimidos.
“Hasta hace cuatro días los buenos eran personajes planos: el malo
siempre es quién da más juego, nos fascina”, explica el guionista de
cine y televisión Cristóbal Garrido, y añade:
“El villano es
generalmente imperfecto –como nosotros– al que muchas veces le pasan
cosas malas y vive más conflictos.
Cuando entiendes sus razones, lo
aceptas más fácilmente.
El héroe generalmente es intachable, sin taras,
con unos cánones de justicia inalcanzable… su propia bondad no le
permite hacer cosas que molan”.
Según Garrido, la audiencia actual ha ido evolucionando, es más
sofisticada, más madura dando cabida a héroes más oscuros, con matices
de violencia o que cometen graves errores o directamente antihéroes y
villanos forzados a hacer mal por las circunstancias
. Las líneas entre
buenos y malos se han desdibujado creando una nueva figura: el
antihéroe, un personaje que, aunque desempeña las funciones narrativas
propias del héroe tradicional, difiere en su apariencia y valore
s.
Vamos, que generalmente es todo lo opuesto: molesto, odioso, mezquino
pero que al final hace lo que es correcto y salva al mundo así que todo
lo malo se le perdona.
Algunos hombres malos
Maryem Castillo
Darth Vader: El villano redimido por antonomasia,
quien, en un acto poco usual en un malo malísimo, se sacrifica al final
para salvar a su hijo Luke (y de paso elimina al pérfido emperador
Palpatine y restaura la paz en la galaxia: un Skywalker es incapaz de
hacer algo por su familia sin arruinar o salvar a todos los planetas del
universo en el proceso)
. Hubo una época en la que solo era un villano
con buen fondo, hasta que George Lucas le dedicó tres películas para
completar sus motivaciones de héroe a villano, por motivos que escapan
todas las explicaciones que no pasen por lo comercial.
Shrek: Cuando William Steig ideó este personaje no
se imaginó que el odioso y gruñón ogro verde conseguiría a la princesa
venciendo al dragón, al malvado príncipe encantador y su terrible madre,
el hada madrina, cambiando para siempre la historia básica del cuento
de hadas.
Severus Snape (de la saga Harry Potter): El profesor
más odiado de Hogwarts, injusto, mezquino, que ‘asesina’ a Dumbledore
se convierte en uno de los personajes más queridos de la trama cuando en
Las reliquias de la Muerte se descubre sus auténticas
intenciones, su triste infancia, el acoso escolar que vivió y su
motivación, el amor por la madre de Harry Potter
. No es realmente un
villano pero tampoco un héroe. Snape simplemente hace cosas malas por el
bien mayor y protege a Potter por el eterno amor a su madre, aunque lo
desprecie.
Sorter (Revolver): el frío asesino de la película, cuya moralidad, le lleva a salvar a una niña de presenciar como torturan a su padre.
Boromir (El señor de los anillos: La comunidad del anillo): el guerrero del
Señor de los anillos
no disimula su interés en utilizar el anillo único para reinar en lugar
de Sauron y abandona a su suerte a los hobbits cuando los atacan los
orcos aunque, en la película, en el último minuto se sacrifica para
salvarlos.
Otto Octavius/ Dr. Octopus (Spider-Man 2):
Los tentáculos imbuidos con inteligencia artificial llevan a Octavius al
borde de la locura
. Por suerte el hombre araña logra hacerlo entrar en
razón y Dr. Octopus detiene el experimento que produciría la destrucción
de la ciudad, sacrificando su vida en el proceso.
“Estamos rodeados de corrupción, impunidad, impotencia.
Así
terminamos tolerando comportamientos que no siempre son aceptables pero
entendibles
. El público tiende a identificarse con el que sufre” asegura
Garrido, quien actualmente colabora en la serie española
Velvet.
Algunos malos terminan reconvertidos en antihéroes, conservando rasgos del personaje original
.
Yo, Frankenstein
humaniza a la criatura, dándole el nombre de Adam y convirtiéndole en
el reticente héroe que salva a la humanidad del exterminio a pesar de
tener poco interés por la vida humana y ser un asesino.
La nueva versión
de
Godzilla también convierte al lagarto radioactivo en el
salvador de la humanidad que mantiene el equilibrio en la naturaleza.
Otros ‘malos de película’ terminan siendo adorables, como Gru, el
exvillano favorito, que planeaba robar la luna, porque sí, y termina
siendo un padrazo excepcional que dedica su tiempo libre a luchar contra
los malos del planeta, o el Gato con Botas de
Shrek que pasa de ser un asesino a sueldo que busca matar al ogro, a ser un valioso aliado.
Con el estreno de
Maléfica, cae el último mito de las malas
malísimas de los cuentos de hadas que en los últimos años han sido –o
están siendo– explicadas.
La nueva versión de la malvada bruja muestra
su lado más tierno y la tragedia que la llevó a ser la mala del cuento y
de paso despierta la empatía del público: la pobre ha sido traicionada
por el amor de su vida, que está guerreando contra la propia tierra
generada por ordenador que ella debe proteger antes de que llegue la
Bella Durmiente.
Frozen, el taquillazo y megafenómeno cultural de Disney del
año pasado que todavía dura hoy, puso cara y sentimientos a Elsa, una
princesa que, tras congelar su propio reino con un poder con el que ha
nacido y negarse a reparar la situación, es una villana en potencia.
Sin
embargo, la canción central de la película, ese
Let it go
que todavía sigue entre lo más oído en EE UU, se dedica a explicar el
precio que paga por vivir con el poder.
Esa misma Elsa aparecerá en la
siguiente temporada de la serie
Érase una vez, que también se
dedica a humanizar a villanos clásicos: nos ha descubierto la historia
detrás de la Reina Malvada (Regina Mills) madrastra de Blanca Nieves y
como su sed de venganza y poder tras perder al amor de su vida la lleva a
cometer actos terribles (como matar a su propio padre para hacer que un
hechizo funcione) y que tras su vida en Storybrooke intenta ser mejor
persona y lograr la redención.
Y todas estas son, en el fondo, variaciones de la historia de
Wicked,
la novela en la que Gregory Maguire cuenta los orígenes de Elphaba, la
Bruja Malvada del Oeste es una incomprendida e inadaptada joven bruja de
piel verde y aversión al agua, demonizada por intentar luchar contra el
régimen del corrupto Oz.
El musical de Broadway proporcionó lo
inimaginable en un cuento de hadas: la mala tenía un final feliz.
No hay
redención más grande que el público aclame un final feliz para el
personaje más perverso de un clásico del cine.
Y qué mejor expiación que la del incestuoso Jaime Lannister de
Juego de Tronos
(Tyrion es más un anti-héroe)
. Tras matar cobardemente al rey –sí,
Aerys estaba loco, pero matar por la espalda es de cobardes–, traicionar
a su nuevo rey acostándose con la reina (que de paso es su hermana),
lanzar a un niño de siete años desde el equivalente a un quinto piso (o
más) y otros horrores, pasa a ser un hombre en busca de redención
después de perder la mano derecha.
Walter White, de
Breaking bad,
hace un recorrido inverso para llegar al mismo sitio: de ser un
profesor de instituto que mantiene a su familia pasa a ser un capo del
narcotráfico cegado por su propia ambición y ego.
Pero al final la
moraleja es siempre la misma: el malo es el bueno es el malo.