Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

24 may 2014

Fútbol y reflexión........................................................................................... Boris Izaguirre

Letizia ha demostrado que sabe cómo defender la Monarquía. Pero no se le reconocen esos reflejos de recién llegada. Como sucede en el filme de Grace Kelly.

 

Nicole Kidman y Tim Roth, en el estreno de la película sobre Grace Kelly en el festival de Cannes. / GETTY

Uno de los errores de las elecciones europeas ha sido su coincidencia con dos auténticas celebraciones comunitarias: Eurovisión y la final de Champions.
 Para un determinado público, Conchita Wurst, la barbuda ganadora del festival, es este año la más genuina representante que puedan elegir.
 Y para muchos otros, cualquiera que sea el equipo que consiga ganar la copa más europea de todas, también será el máximo representante de los valores europeos en liza.
Así, los políticos quedan como segundones bien pagados viviendo en su microclima, mostrando su lejanía con la realidad al no saber ver que estas elecciones iban a acabar emparedadas entre sendos fenómenos de masas: la música pop y el fútbol.
En el aparente frenesí de los últimos días de campaña, las disculpas de Cañete perdieron toda importancia ante la aparición de la placenta de yegua, un esotérico pero poderoso milagro que viene de los Balcanes para aliviar las lesiones del futbolista Diego Costa.
 Su experta administradora es una mujer con nombre y aspecto de poderosa hechicera, Marijana Kovacevic, con rostro pálido, mirada intensa y sabiduría centenaria.
 Bajo el flequillo luce una sonrisa de tanta fuerza dental que te hace pensar que la ingesta de placenta de yegua no solo te hace más fuerte, sino un pelín más equino
. Pero lo cierto es que la doctora Kovacevic vuelve a poner la atención de la ciencia y el deporte en esas tierras misteriosas y violentas donde, así como abundan las yeguas superfértiles, revolotean vampiros y aún se cree en los milagros.
 Si Costa juega en Lisboa y lo hace bien, Kovacevic entrará a formar parte de los nuevos millonarios y la placenta de yegua será un potente sustituto de los batidos de vegetales ácidos que son hasta ahora tendencia.
 Muchos compartimos la idea de que si el Atlético conquistara también la Champions, se acabaría el bipartidismo Barça-Real Madrid y España entraría en una nueva era. Desintoxicada de tanto futbolista millonario y engreído, abierta a que briosos y humildes corceles devuelvan a la placenta de yegua su lugar en el deporte y en la política.
Aunque el fútbol no impide la reflexión, es el peor fin de semana para una convocatoria electoral
. La prensa rosa tiene que vérselas con dos matrimonios principescos celebrando décimo aniversario: los herederos daneses, la cuna del cuento de hadas, y los Asturias, empeñados en ofrecerse como la más normal de las familias principescas.
 Con todo lo que se escribe sobre estos 10 años de Letizia, aún nadie le ha reconocido su habilidad de crear un cortafuegos entre su marido y no solo la prensa, sino también con su hermana menor para distanciarlo de las jaquecas que el caso Urdangarin y la opinión pública podrían acarrearle
. Y haciendo ese cortafuegos, que ha significado alejarse de una infanta y un cuñado con quienes mantenían una estrecha relación, Letizia ha demostrado que sabe cómo defender a la institución incluso de sí misma. Pero no se le reconocen esos reflejos a la recién llegada.
Como también sucede en la recién estrenada película sobre Grace Kelly, son las hijas de la democracia las que mejor saben rescatar y preservar las instituciones europeas más ancianas.
Antes que Letizia soñara siquiera con ser presentadora de las noticias, Grace Kelly contribuyó a prolongar los extraños puentes entre Hollywood, una meritocracia de duras maneras, y Europa, el continente de los castillos y los cuentos de hadas
. En la relamida pero efectiva película, interpretada por una perfecta Nicole Kidman, Kelly es mucho más que una actriz que aprendió a ser princesa, es casi una antecesora de Margaret Thatcher o una Evita Perón en toda regla con maravilloso vestuario y rubio verdadero.
 La película nos deja saber que quien resolvió el grave conflicto político entre la determinación de De Gaulle para que Mónaco y sus ciudadanos pagaran impuestos a Francia y la vehemente negación de Rainiero a aceptarlo fue la mismísima Grace.
 La princesa organizó un Baile de la Cruz Roja con mejor acierto que cualquier cumbre de las Naciones Unidas, actuó una Maria Callas soberbia (igualmente interpretada por Paz Vega) cantando O mio babbino caro para que el general De Gaulle se enterneciera y entendiese cuánto estaba haciendo sufrir a los monegascos
. Con Callas ya en silencio, Grace subió al escenario y, en un discurso que ya quisiera dar mañana domingo el capitán ganador de la Champions (o el vencedor de las elecciones), le dijo al general que ella, Hollywood y su familia monegasca creían en los cuentos de hadas porque en ellos siempre triunfaba el bien.
 Y que el gran privilegio de los privilegiados era garantizar ese bien para los que aspiraban a su existencia y disfrute, eso sí, libre de impuestos.
 Y la Republique cedió. “Viva Grace”, gritaron en la sala de cine donde se proyectaba la película. Viva Europa, me dije yo, que con su fútbol, princesas, festivales y bienestar nos mantiene creyendo que la unión es necesaria y además existe.

23 may 2014

La revolución de los musulmanes adictos a ‘Vogue’................................................................. Laura J. Varo


La jequesa, en una imagen de archivo. / FRANCOIS MORI (AP)

Huda Kuzeiz aún se siente en una especie de limbo.
 En apenas tres meses, la joven universitaria de 19 años residente en Damasco ha pasado de pensar en formas de recogerse el pelo, a navegar por Youtube para aprender cómo colocarse un pañuelo en la cabeza según la ocasión.
 De momento, se las intenta apañar para acertar con cómo vestirse de acuerdo al precepto islámico de no enseñar más que la cara y las manos y no marcar la silueta femenina.
“Muchas musulmanas no saben qué llevar”, comenta sentada con una blusa de llamativo fucsia y un discreto velo blanco en una cafetería del barrio de Hamra, en Beirut, “es muy difícil encontrar ropa (que case con el precepto islámico), necesitamos prendas sueltas, pantalones holgados”.
En lo últimos años, el hiyab ha salido del armario.
 Una nueva generación de jóvenes musulmanas practicantes que, como Huda, han decidido ir veladas exigen su derecho a manifestar sus creencias religiosas sin renunciar a vestir con estilo
. La irrupción de blogueras y diseñadoras hiyabistas (mezcla de hiyab, el velo islámico, y fashionista) ha llenado internet de pañuelos de colores que se cierran y se entrelazan de múltiples formas y estilismos de cardigans y pantalones harem que bien podrían ocupar la portada de Vogue.
Es lo que reivindica Sarah Elanani, una de las estilistas más precoces de la industria de la “moda recatada”
. Británica, de madre palestina y padre egipcio, la joven de 29 años titulada en la Escuela de Moda de Londres ha conseguido consolidarse como diseñadora con prendas pensadas para no enseñar piel. “Cuando arranqué con la marca hace cinco años era una de las dos únicas firmas que hacían ropa para musulmanas”, asegura por correo electrónico, “ahora hay muchas más marcas y blogs interesados en cómo vestir decente pero con estilo”.
Sus abrigos y chaquetas, de cortes geométicos y voluptuosos, están diseñados para evitar que el viento pueda levantar el hiyab
. Sin embargo, las modelos que posan para su tienda online en manga corta y leggins, no llevan pañuelo.
 “Creo que mis diseños son un producto de mi vida”, explica Elanani, “he crecido en Reino Unido, mi estilo es muy británico, de modo que mis diseños, aunque cumplan con las normas de recato, siguen siendo muy llevables de acuerdo a los estándares occidentales”.
El boom ha sido rematado por el nacimiento de marcas especializadas en ropa islámica y revistas de moda como la turca Ala Dergi, considerado el Vogue islámico.
Pero la polémica también ha seguido al destape.
 Algunas de las críticas más duras han llegado desde los propios sectores islámicos y, más sorprendentemente, de mujeres musulmanas que cargan contra lo que consideran la banalización de un precepto religioso cuya máxima es que la mujer no llame la atención.
Cuando en 2013 los autodenominados mipsterz (hipsters musulmanes) lanzaron el video Somewhere in America hubo dos reacciones: la de quienes se resistían a creer que fuese posible rular en un monopatín con tacones de diez centímetros y la de quienes no terminaban de ver cómo el velo islámico podía conjugarse con atuendos directamente reñidos con todo sentido de discreción.
“(Las mipsterz) expresan quiénes son a través de la moda”, responde Hadi Kaakour, estadounidense de origen libanés y fundador del movimiento, “tener raíces extranjeras pero haber crecido en América implica que tu estilo revela ambas influencias de tu personalidad, esta moda es un sincretismo producto de la globalización”. La musa directa de esta pandilla de revolucionarios de lo cool es la glamurosa jequesa qatarí Mozah, una suerte de Grace Kelly árabe.
“Vivimos en el siglo XXI”, reivindica Huda, “tenemos que ir con nuestro tiempo, no puedo vestir ahora como se vestía en los tiempos del profeta Mahoma, no puedo sencillamente vestir abaya (túnica tradicional en los países del Golfo) todo el tiempo, pero sí puedo combinar el hiyab y la moda”.

Cannes se viste de gala por el sida......................................................................

La cita anual de Amfar batió anoche su récord de recaudación con 25 millones de euros

Carla Bruni fue una de las encargadas de presentar las subastas solidarias

Sharon Stone, John Travolta, Marion Cotillard y Gael García Bernal, entre los asistentes

La ex primera dama francesa, Carla Bruni, en su participación en la gala amfAR, durante el Festival de Cannes. / ALBERTO PIZZOLI (AFP)

La gala anual contra el sida de la asociación amfAR, en la que estrellas del cine y la música se dan cita durante el Festival de Cannes, batió. durante la noche del jueves, su récord de recaudación con 35 millones de dólares, algo así como 25 millones de euros.
La pieza estrella fue el esqueleto de un mamut de tres metros de alto presentado en una colosal vitrina de acero, firmado por el artista británico Damien Hirst y adjudicado por 15 millones de dólares (unos 11 millones de euros).
La venta de la obra, titulada Gone but not Forgotten, se convirtió en la pieza más cara jamás vendida en esa gala, según han informado sus organizadores en un comunicado.
La actriz Jessica Chastain, durante la gala amfAR, el 22 de mayo de 2014. / Andreas Rentz (WireImage)
Otra de las piezas a subasta fue la última plaza del vuelo al espacio de Virgin Galactic en el que participará Leonardo DiCaprio, billete que se adjudicó a su comprador por un millón de dólares (unos 730.000 euros).
Sharon Stone ejerció como presentadora de la fiesta, que contó con las actuaciones de Robin Thicke, Lana Del Rey, Aloe Blacc y Andrea Bocelli.
 Además, durante la noche se organizó una subasta de moda en color rojo comisariada por la que fuera redactora jefe de Vogue en París, Carine Roitfeld.
La exprimera dama francesa Carla Bruni-Sarkozy presentó en el escenario un collar Bulgari con forma de serpiente y forjado en oro blanco y diamantes que se adjudicó por 550.000 dólares (unos 400.000 euros) en una gala que nació por iniciativa de Elizabeth Taylor.
 El actor mexicano Gael Garcia Bernal, la ucraniana Milla Jovovich, las modelos Heidi Klum y Bar Refaeli, los actores John Travolta, Willem Dafoe, la cantante australiana Kylie Minogue, la actriz española Paz Vega y la artista del burlesque Dita Von Teese, se contaron entre las caras conocidas que se acercaron a la gala.
También asistieron Kenneth Cole, el cantante canadiense Justin Bieber, el actor estadounidense Adrien Brody, las intérpretes francesas Catherine Deneuve, Carole Bouquet y Marion Cotillard, las estadounidenses Jessica Chastain y Jane Fonda, la directora Sofia Coppola o la presidenta del jurado del festival Jane Campion, entre otros.
Justin Bieber, durante la gala amfAR, el 22 de mayo de 2014. / Gisela Schober
Otro de los puntos álgidos de la tradicional noche en la que ricos y famosos se congregan para recaudar fondos contra el sida fue la subasta de moda, en la que participaron diseños de Alexander McQueen, Altuzarra, Calvin Klein, Chanel o Christian Dior presentados por modelos como Alessandra Ambrosio, Ana Beatriz Barros, Maria Carla Boscono, Katharina Damm o Saskia De Brauw.

 

La televisión la aupó y la hundió.......................................................................... Ferran Bono


Alberto Fabra y Lola Johnson, en marzo pasado. / TANIA CASTRO

La televisión la aupó al gobierno de la Generalitat y la televisión ha acabado por hundir su carrera política
.Por el momento. Lola Johnson, licenciada en Derecho, de 44 años, que muy pronto se reconvirtió en periodista, fue directora de informativos de Canal 9 y después directora de la televisión autonómica en una etapa vertiginosa que pasó del esplendor de los eventos mediáticos al ocaso de la corrupción. Valencia se vendía como una tierra de promisión, donde se levantaba una de las óperas más costosas y espectaculares del mundo con el sello de Calatrava o corrían por sus calles los bólidos de la fórmula 1.
 Y Canal 9 se encargaba de amplificar esa imagen de la Comunidad Valenciana como un referente internacional, siguiendo las consignas de la Generalitat.
 Cuando esa imagen empezó a empañarse por los gravísimos problemas financieros y por la eclosión de numerosos casos de corrupción, especialmente el de Gürtel, la televisión autonómica siguió a lo suyo, esta vez, minimizando o silenciando las malas noticias.
Se recuerda como un hito de la manipulación, en una televisión pródiga en censuras y escándalos, aquella noticia que informaba de que Francisco Camps iba a contar ante el juez toda la verdad, aunque al telespectador se la había sustraído durante días el detalle de que el entonces presidente había sido imputado por el caso de los trajes de Gürtel.
 Lola Johnson estaba ahí, para lo bueno y para lo malo.
 Fiel a su partido, al PP, en el que milita desde 1993.
 Tan fiel que muchos también le reprocharon su tibieza, como mujer y directiva, cuando tres trabajadoras de RTVV denunciaron por acoso sexual a Vicente Sanz, secretario general de la cadena y anteriormente hombre fuerte del PP en la provincia de Valencia.
 Ahora está a la espera de ser juzgado.
Camps pasaba un calvario y recompensó los servicios de Johnson nombrándola portavoz de su Gobierno, además de consejera de Turismo, Cultura y Deportes.
Con más poder que nunca, siguió defendiendo al presi con la constancia que ha caracterizado toda su vida.
 De madre valenciana y padre ecuatoguineano, de carácter desenvuelto y conservador, casada y con dos hijas, Johnson sorteaba ya de niña las miradas que atraía su piel negra vestida de fallera o presentando el tiempo en la desconexión de TVE, de donde saltó a Canal 9.
Pero el poder de Johnson no duró mucho.
 Perdió su estrella.
 La situación de Camps era insostenible y Alberto Fabra lo sustituyó.
 En diciembre de 2012, el presidente de la Generalitat prescindió de Johnson, que se refugió en la sede del partido, sin protestar, ejerciendo de la coordinación de comisiones de trabajo.
 Los problemas no cesaban, los casos de corrupción y los juicios se sucedían, y las encuestas reflejaban una pérdida continua de votos del PP.
Corría el mes de diciembre de 2013, Fabra había cerrado RTVV y decidió cerrar filas, rescatando a Johnson ante el asombro y las críticas de la oposición y de los trabajadores de la televisión.
 Fue una insólita operación: la que había sido consejera y portavoz del Gobierno, empezó a ejercer de secretaria autonómica de Comunicación.
 Durante los 160 días que ocupó el cargo creció su ascendencia sobre el presidente.
Sin embargo, todo se vino abajo el pasado jueves
. De manera inesperada, una juez dictó un auto en el que imputaba a Johnson, y a otros cuatro exdirectivos de RTVV, por una denuncia presentada por Compromís relativa al agujero de 1.300 millones de pérdidas acumuladas y a irregularidades contractuales. Johnson tendrá que declarar ante la juez, cuya investigación decidirá sobre su futuro procesal
. Por el momento, es el fin de su carrera política. Fabra, que se había apoyado en ella, no le dedicó ni una palabra de aliento cuando afirmó el jueves que no hay imputados en su gobierno.
 Era la segunda vez que Lola Johnson salía del Consell.
Falta por ver si volverá a entrar.