Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

16 may 2014

El drama de ser ignorado en Facebook.......................................................................... Karelia Vázquez

 Ignorado
                                                                                                © Gloria Rodríguez
"No me interrumpas mientras te estoy ignorando" fue un grupo muy popular creado en Facebook en la época de la inocencia, allá por 2008, cuando se creaban por puro divertimiento y reto intelectual, ignorantes de que nuestros Likes valían dinero y podía traficarse con ellos. 
Las universidades de Europa y Estados Unidos examinan con sorprendente insistencia el impacto sobre nuestro estado ánimos de las relaciones e interacciones sociales que se producen en sitios como Facebook, pero hasta hoy nadie había dedicado tiempo a los marginados de esa red social.
 Sí, esos individuos, que pongan lo que pongan en su muro, son sistemáticamente ignorados por el resto de la humanidad. 
Todos tenemos uno o varios entre nuestros contactos, y hemos visto cómo aún sus post más currados y bien escritos no reciben ni un comentario, ni un Me gusta, ni siquiera una palabra condescendiente. Nada.
 Es un misterio.
 No es que sean especialmente antipáticos ni sosos, pero sus estados no interesan a nadie. Aportaría al estudio que hay un punto contagioso en todo esto: 
 Ver que nadie ha reaccionado a su post solo sirve para expandir la indiferencia hacia esa persona
Están condenados al ostracismo, y con esa palabra, ostracismo, se refieren los autores de este estudio al estado en que quedan los ignorados en Facebook, un limbo que, según la investigación, desata sentimientos de soledad, depresión y baja autoestima, así como la sensación de que la vida no tiene sentido. 
Suena patético, pero así lo describe el equipo de psicólogos de la Universidad de Queensland (Australia) que firma la investigación.
El ensayo consiguió lo que pretendía, ser un poco cruel con los voluntarios que se prestaron como conejillos de India a dar voz a perfiles anónimos de Facebook que publicaban y comentaban los estados de otros, desconociendo que iban a ser ignorados.
 Al final los psicólogos preguntaban a sus cobayas cómo les sentaba la poca atención que recibían. 
"La mayoría dijeron que se sentían "invisibles".
 Otros llegaron más lejos al decir que "se sentían menos importantes como individuos y tenían una autoestima más baja después haber pasado por la experiencia". 
Según el estudio el sentimiento de pertenencia a un grupo de amigos, por ejemplo, estaría herido de muerte tanto cuando una persona decide no intervenir en las conversaciones del grupo en Facebook (y pasar a ser solo un mirón) como cuando no recibe respuestas a sus comentarios o actualizaciones en la red social
Los psicólogos aseguran que su estudios, como otros anteriores, confirman que todos tenemos una necesidad fundamental de pertenecer a un grupo, a una tribu, o a algo donde seamos aceptados y tenidos en cuenta.
 Esta necesidad suele ser satisfecha de un modo positivo si la gente nos hace caso en Facebook. En cambio, si a uno lo ignoran el efecto sobre la autoestima es devastador. "Las redes sociales dan a los individuos la posibilidad de reforzar su vida social y de comunicarse con los otros cada vez que quieran. Nuestros hallazgos sugieren que esa comunicación es clave para la pertenencia a un grupo.
 Cuando se restringen las respuestas y las interacciones, los sujetos ignorados por su grupo, sufren", aseguran los autores del trabajo. 
En otras palabras, Facebook tendrá un efecto positivo en su vida si usted es un usuario activo
. Es decir, publica, comenta, interactúa. Si es usted de los que solo miran y no se expone, o si tiene la mala suerte de ser sistemáticamente ignorado, el invento de Zuckerberg solo servirá para convertirle en un desgraciado.
 Llegados a este punto, lo mejor es que se vaya cuanto antes y pruebe suerte en la vida real. 

125 pasos para una emboscada

Madre e hija mantuvieran dos años firme la idea de matar a Carrasco sin que una disuadiera a la otra.

  

Monserrat Domínguez es trasladada al juzgado. / Uly Martin

León es una ciudad pequeñoburguesa con tasas de criminalidad bajas, conclusión que tiene una explicación sencilla a juicio de los criminólogos: es una capital envejecida.
 Y no habiendo terribles sucesos en la memoria colectiva, el caso del asesinato de la presidenta Isabel Carrasco tardará décadas en ser olvidado.
 Dos mujeres, madre e hija, participan de una idea circular obsesiva de matar, planifican durante tiempo (dos años, según algunas fuentes) un crimen que tiene el aire de una emboscada.
Ambas comulgan de una “idea tóxica” que se retroalimenta y, lo más sorprendente, ninguna le quita la idea a la otra.
 A los criminólogos consultados les llama la atención que sea un asunto que afecta a cuatro mujeres (una de ellas imputada pero no detenida) y a tres policías (el marido y padre, el policía jubilado que las identifica y la policía local).
 La víctima era el personaje más poderoso de León, una mujer que ejerció un férreo liderazgo en un entorno de hombres.

Isabel Carrasco pasaba casi todos los lunes por la sede del PP en León
. Era el día que no solía fallar, pero no tenía una rutina ni un horario establecido y mucho menos durante la campaña electoral.
 Generalmente no fallaba el lunes por la tarde, pero podía ir por cualquier medio y desde cualquier lugar que no fuera su casa.
El fatídico lunes asistió a una comida en el hotel Conde Luna y luego decidió dirigirse a su domicilio para cambiarse de ropa.
Cuando bajó a la calle para acudir a la sede del Partido Popular, que se encuentra al otro lado del río, rechazó la invitación de su compañero para ir en moto.
“No, que me despeino con el casco”, comentó al lado de unas vecinas
. Y decidió ir andando.
Dio los últimos pasos de su vida, probablemente entre 120 y 125, porque era una mujer de baja estatura, hasta el lugar donde encontró la muerte, en el puente sobre el río Bernesga.
Nunca se sabe cuando estás dando tus últimos pasos, desgraciadamente.
Así que, probablemente, el lunes era el día más seguro del plan establecido.
Montserrat González (55 años) y Montserrat Triana Martínez (35) estaban esperando, como llevaban haciéndolo muchos días, confiando en que ese puente lo cruzara a pie, porque habían decidido que en ese punto podrían matarla.
Habrían estudiado itinerarios y rutinas, pero Isabel Carrasco era mujer de mucha actividad, de improvisación y muy de estar rodeada de gente
.Igual que tú BEKA, Igual.

 “No es banal esa elección, elegir un puente que es una pasarela de dos metros de ancho”, dice el criminólogo y expolicía leonés Ricardo Magaz, “porque el escenario es el propio de una emboscada. Es un sitio ideal porque la víctima puede ser sorprendida por la espalda y facilita la labor del verdugo”.
Esos 125 pasos se recorren en apenas dos minutos. Madre e hija tenían una idea obsesiva, circular, vivían en “un proceso delirante compartido”.
“No tenían prisa y llevaban estudiando la ejecución”, señala Ricardo Magaz.

“Por mi hija hago lo que sea”

La determinación de Montserrat González, una mujer de 55 años, ama de casa, natural de un pueblo vecino de la capital leonesa, Carrizo de la Ribera, una mujer de clase media, altiva y fría, es el aspecto que más ha sorprendido a los investigadores del asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco.
Montserrat, que ha confesado su crimen, no ha dejado de mostrarse como una persona firme, tanto en las primeras horas de la detención, cuando se negó a colaborar, como cuando empezó a reconocer los hechos.
 “Yo por mi hija hago lo que sea”, dijo en la comisaría de policía la segunda noche tras la detención. La madre terminó describiendo el sufrimiento de Monserrat Trinidad Martínez, su hija, aludió a su adelgazamiento en los últimos tiempos y a que necesitaba pastillas para dormir.
 Mostró su instinto protector (“dejarla en paz, ella no tiene culpa de nada”) y reconoció el odio que profesaba hacia la todopoderosa líder del PP leonés Isabel Carrasco.
¿Cómo un ama de casa es capaz de comportarse con la frialdad de un verdugo?
Los criminólogos consultados por este periódico creen que este es uno de los grandes interrogantes del caso y para ello sitúan el centro de atención en la madre.
“Hay una obsesión enfermiza, un odio, un rencor, elementos paranoides que pueden revelar una patología”, explica Andrés Pueyo.
“Se aprecia un odio larvado por parte de la madre”, señala por su parte Ricardo Magaz, “que se comporta como el macho alfa del plan”.
“Pero hay un componente muy extraño en este caso”, apunta Andrés Pueyo, criminólogo y catedrático de psicología forense:
 “Parece claro que la idea de matar se mantiene sin que una le haya quitado esa idea a la otra. Ambas se contaminan de una idea tóxica.
Una, que parece ser la madre, toma las riendas y la otra es intoxicada.
 Y eso permanece en el tiempo.
 Porque esto no es como decir, acompáñame que vamos de compras”.
Según señalaron fuentes de la Diputación de León, Isabel Carrasco había reforzado las medidas de seguridad en la sede de la institución
. Se habían dispuesto tres filtros, incluso buena parte de los funcionarios tenían que entrar por una puerta lateral y en el acceso a su despacho había colocado seguridad.
 Sin embargo, por León se movía sin protección, como sucedió el lunes 12 tanto antes de acudir a la comida como durante sus últimas horas de vida.
Madre e hija la esperaban. Armadas con un revólver Taurus del calibre 38, porque habían desechado para esta acción una pistola. “La elección del arma tiene su importancia. Para gente no experimentada, el revólver es más seguro, más fácil de manejar y nunca se atasca”, aclara Magaz
. En uno de los tres ordenadores de Triana Martínez hay detalles de visitas a páginas sobre armamento.
 Otra señal de una determinación absoluta. Y, luego, está la obtención del armamento y su munición, al parecer a través de un drogadicto en Asturias.
“Ese es un aspecto muy sorprendente para dos personas que no tengan relación con el mundo del hampa, con los bajos fondos.
 Sin embargo, en este caso ellas se mueven en un entorno policial por la profesión del marido y padre y por la amistad con una policía local
. Ese conocimiento no es tan extraño en domicilios de policías porque el conocimiento de esos entornos forman parte del contexto en el que viven”.
Dispararon tres balas
 . Dos de ellas fueron para rematar a la víctima en el suelo y mortales de necesidad.
Actuaron con la pericia de un sicario, lo cual puede revelar un manejo de las armas.
 En casos parecidos, las mujeres contratan un hombre, un sicario, para que realice la ejecución. Pero no fue el caso.
“Sin embargo, esa facilidad para darle muerte, se volvió en su contra
No prepararon un plan de fuga”, señala Magaz. ¿Por qué?
 “La preparación del crimen es importante pero lo más relevante es la salida de la situación, el plan de fuga, y eso es lo que los profesionales planifican más.
 Lo que hacen es muy burdo
. Eso revela el nivel de obcecación, que te impide ver más allá. Simplemente querían hacer justicia”, responde Andrés Pueyo.
No tomaron en consideración que podían ser reconocidas por cualquiera, a una hora, las cinco de la tarde, que coincide con la salida de los colegios y con gente paseando por la ribera del río.
 Actuaron como gente ordenada de una capital tranquila, como es León. Aparcas, pagas y, tras ejecutar a tu víctima, retiras el coche.

 

En libertad con cargos el joven que animó en Twitter a matar a políticos

El juez le imputa por supuesta apología para la comisión de asesinatos

Deberá comparecer periódicamente en el juzgado

  

 


El joven de 19 años detenido este jueves en la localidad valenciana de Tavernes de la Valldigna por pedir a través de Twitter que se mate a los políticos ha sido puesto en libertad tras comparecer ante el juez, que le ha imputado por un supuesto delito de apología para la comisión de asesinatos.
Sergio B. J. ha pasado esta mañana a disposición del Juzgado de Instrucción número 6 de Sueca, que también le ha impuesto como medida cautelar la comparecencia periódica en las dependencias judiciales, según informa el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.
El joven fue arrestado en una operación iniciada por la Guardia Civil tras lanzar en las redes sociales mensajes de aprobación del asesinato a tiros de la presidenta de la Diputación Provincial de León, Isabel Carrasco, con tuits como este: “Aixina es faa ostia!! A matarlos a tots!!! Mes tirs al cap d PPeros!! Isabel CarrasKO” (Así se hace, ostia!! A matarlos a todos!!! Más tiros a la cabeza de PPeros!! Isabel CarrasKO). En otros mensajes, pedía un fusil AK-47 para poner "en fila" a políticos para matarlos.
“Ara sols falta que maten a Rajoy, a Soraya Sáenz de Santa Maria, a Aguirre, a Aznar, a Fabra, a Paquito Camps, a Rita Barberà, a Cospedal…”, publicó en otro tuit.
Hombre el muchacho se pasó un poco , no es cuestión de acabar con el PP a tiros, para eso somos un estado de Derecho y hay elecciones....
Sergio B. J. es el primer detenido por "expresar  su conformidad" con el asesinato de Isabel Carrasco. El ministro del Interior, Jorge Fernández, ya anunció el pasado martes que su departamento investigaba mensajes ofensivos sobre la muerte de la presidenta de la Diputación de León.
El pasado 28 de abril fueran arrestadas 21 personas por enaltecimiento del terrorismo en redes sociales.
  Todas fueron puestas en libertad 24 horas más tarde.
 Además, la Guardia Civil busca a otras 200 personas que enaltecen a ETA en Internet.

 

No somos lo mismo.......................................................... Juan José Millás

Cañete leía sin rubor, sin entonación, sin ganas. Valenciano tenía que pelear contra su oponente y contra sí misma.

 

SCIAMMARELLA

Los candidatos, lógicamente exhaustos tras los mítines y la sucesión insensata de acuerdos, desacuerdos, suspensiones y aplazamientos, aparecieron en la pantalla poco frescos, como si los hubieran sacado del congelador dos horas antes.
 Y aunque cada uno ocupaba un extremo de la mesa, muchos espectadores los veíamos enredados como dos trepadoras vecinas.
Un juicio previo consecuente a ese sinfín de negaciones: No somos lo mismo, habían venido pregonando en los mítines. No somos lo mismo
. No somos lo. No somos. No.
No eran lo mismo, excepto que Schulz, el candidato socialdemócrata a la presidencia de la Comisión Europea, cuya sombra advertíamos detrás de Valenciano, gobernaba con Merkel.
 No eran lo mismo, excepto que Juncker, el candidato conservador, cuya silueta se dibujaba detrás de Cañete, hacía campaña con un cartel de Merkel.
No eran lo mismo, excepto que González Pons había mostrado un tuit —no desmentido— de Schulz apoyando las reformas de Rajoy.
 No eran lo mismo pese a que a la hora del debate nadie ignoraba el rumor —bastante fundado— de que el PP y el PSOE podrían estar pergeñando un gobierno de concentración para el futuro.
 No eran lo mismo, excepto que según Willy Meyer, eurodiputado de IU, el PSOE y el PP venían votando juntos en Europa en el 73% de los casos.
 La cifra se disparaba al 78% en asuntos de Justicia e Interior y al 81% en cuestiones de agricultura. En proyectos de política exterior, coincidían en el 68% de las veces.
Cañete leía y leía sin rubor, sin entonación, sin ganas
A quien más daño hacía la mismidad era a Valenciano, porque la mismidad en la izquierda tiene mala prensa.
 Valenciano intentó entonces no ser la misma, mientras que Cañete se ensimismó. Daba, en efecto, la impresión de que le costaba salir de sí mismo
. Nos encontrábamos ante un Cañete disminuido que se aferraba con manos temblorosas a los papeles, a los gráficos, a los datos que le habían proporcionado.
 Un Cañete que leía y leía sin rubor, sin entonación, sin ganas.
 Un Cañete serio, casi asustado, con la seriedad y el susto de quien acabara de recibir un diagnóstico médico alarmante.
 Un Cañete que, por primera vez desde que lo conocemos, no estaba cómodo en su cuerpo.

La lucha se presentaba desigual porque Valenciano, pensaba uno, tenía que pelear contra Cañete y contra sí misma. Cañete no le presentó problemas.
Tal vez eso desarmó a la candidata, que hubo de pelearse con el formato que ella misma había pactado y que era un disparate, pues no estaban permitidas las interrupciones.
 Dos minutos de reloj para cada uno en los que resultaba imposible tanto el encuentro como el desencuentro.
No eran lo mismo, que es a lo que íbamos, y ahí estaban, dispuestos a demostrarlo a la hora de las series de televisión, en un horario, pues, de máxima audiencia, bajo la cobertura que les daba una televisión pública en fase de desmantelamiento moral y económico.
 Y bajo la batuta moderadora de Maria Casado, que repartió el tiempo entre cinco bloques temáticos, cinco asaltos, cabría decir, que se ganarían o perderían a cara o cruz, quizá a los puntos (el K. O. estaba fuera de toda posibilidad). Juan José Millás
 El público asistente, suponemos que irresoluto, rebañaba en el interior de su alma los restos de ingenuidad política de que aún disponía para no parecer cínico delante de los hijos, que exigían el cambio de canal bajo la amenaza de retirarse a su habitación (es un suponer) a masturbarse.
Valenciano tenía que pelear contra su oponente y contra sí misma
Bueno, algo de onanismo desfallecido había también en las intervenciones ordenadas y mortalmente aburridas de los contendientes.
 Significa que, pese a las apariencias, no interactuaban, si interactuar quiere decir lo que quiere decir. Tras la pausa, y quizá por el consejo de sus asesores, hubo tal vez un par de minutos estimulantes, pero el antidebate comenzó enseguida a agonizar de nuevo. Juan José Millás
 Hubo un momento en el que Valenciano, quizá consciente de la pesadilla en la que se habían instalado ella misma, Cañete y la moderadora, la pesadilla que estaban haciendo vivir a la audiencia, debió de acordarse de que no eran lo mismo y soltó la frase: "Usted y yo no pensamos lo mismo".
Pero el problema era ese: la falta de pensamiento Juan José Millás
. Había pautas, sí, y repeticiones, y lugares comunes, todos los lugares comunes que llevamos escuchando desde hace meses, años, pero el pensamiento brillaba por su ausencia
. Como Europa, por cierto, que solo aparecía cuando se acordaban de súbito de que estaban allí para hablar de la Unión
. Fue duro, muy duro, asistir a ese encuentro, o lo que quiera que fuese
. Lo dejó a uno deprimido, hundido en la miseria, tirado en el sofá, sin fuerzas para irse a la cama, como si se hubiera tomado una de las píldoras que daba la impresión de haberse metido Cañete y que también le hicieron efecto, increíblemente, a Valenciano.
  Juan José Millás