Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

20 abr 2014

El escritor de periódicos

Gabriel García Márquez es el reportaje, la forma suprema que tiene el periodista de acercarse a la realidad.

 

 

 

 

Gabriel García Márquez es el reportaje, la forma suprema que tiene el periodista de acercarse a la realidad.

 

García Márquez en la redacción de 'El Espectador' de Bogotá en 1954. / archivo el espectador

Conocí a Gabo a comienzos de 1995. Gabriel García Márquez había creado la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, y el director de EL PAÍS me había dicho que un “señor colombiano” se pondría en contacto conmigo en nombre del Nobel de Aracataca, y que teníamos que ponernos de acuerdo, aunque no estaba del todo claro para qué
 El “señor colombiano” era Jaime Abello, entonces un joven plenamente esférico, que me llamó de inmediato. Estaba en Madrid, nos vimos, y el modesto enigma dejó de serlo. Gabo le había dicho que para todo lo relacionado con la enseñanza y práctica del periodismo, la FNPI tenía que hablar prioritariamente con el diario EL PAÍS de Madrid.
Solo con periodistas de a pie haríamos periódicos opacos e insuficientes
Así empezó mi historia de amor con la Fundación.
 El primer curso que di en Cartagena en la primavera de 1995, fue un modesto taller de tres días de periodismo internacional, con una decena de jóvenes periodistas colombianos, algunos de los cuales se convirtieron en amigos para siempre
. Las conversaciones, porque eso fueron más que un curso cerrado, tuvieron lugar en la Casa de España, pues aún no existía la sede de la Fundación en san Juan de Dios, junto a plaza de san Pedro. Pero lo importante para mí fue que Gabo inauguró el evento.
 Fueron las suyas palabras extremadamente cordiales, que se extendieron a un almuerzo aquel mismo día ante la apacible y rotunda presencia de Abello, director general de la FNPI.
 Yo estaba fascinado por mi propia suerte; me hallaba entre manteles con el Nobel colombiano de literatura, cuya obra conocía línea a línea.
Era relativamente modesto teniendo en cuenta su encumbramiento
Tras aquel encuentro, para mí fundacional, vi a Gabo un número de veces en almuerzos, cenas, visitas a su casa de Cartagena, su domicilio de la calle del Fuego, México D.F., Monterrey con motivo de la entrega del premio anual de la Fundación, y Madrid, donde tuve el privilegio de asistir a la lectura por el propio Gabo del capítulo de su también primer volumen de memorias
. La última vez que lo vi fue en casa de su hermano Jaime, siempre en la bellísima ciudad caribeña, cuando el autor de Cien Años... comenzaba a dejar de ser él mismo.
 No pretendo ni por asomo haber sido amigo ni íntimo, ni especial en ningún sentido, de García Márquez.
 Pienso que sentía incluso alguna ambivalencia ante mi persona, causada probablemente por la proverbial brutalidad en el hablar de los españoles, de la que se me considera eximio representante. Me consta que en una ocasión me calificó de “bruto inteligente”, lo que me enorgulleció sobremanera porque ser bruto me encanta y que me encuentre inteligente alguien como Gabo es ya el paraíso.
 Pero lo que aquí me interesa es subrayar que he tenido la oportunidad de ver, oír, ¿por qué no? juzgar, y formarme una construcción del personaje, dado que si bien García Márquez era relativamente modesto teniendo en cuenta su encumbramiento universal, no dejaba por ello de mostrarse consciente de quién era, de lo que representaba, y de la palinodia a que tenía derecho.
Todo lo que ocurre físicamente se le debe contar al lector como si lo viera
Yo distingo entre periodista tout court y escritor de periódico, que puede ser algo menos pero también algo más.
 El periodista, animal de redacción, puede prolongarse hasta escritor de periódico, y el escritor de periódico englobar en sí mismo al periodista
. El que llega a escritor de periódico habiendo vivido la redacción, puede decir que ha hecho el viaje completo a Itaca o a la última Thule, de ida y vuelta.
 Este es el caso, en absoluto frecuente, de Gabriel García Márquez.
En estos momentos haría más falta que nunca un Gabo en cada redacción
Sin los escritores de periódico los diarios no existirían. Se me dirá que sin los periodistas de a pie tampoco; pero solo con ellos, con nosotros, haríamos periódicos opacos, dignos, quizá, pero, especialmente en este tiempo tan digital gravemente insuficientes.
 El escritor de periódico, al que no hay que confundir con el mero colaborador, es el que aporta el valor añadido. Gabo, Gabito, como le he oído siempre referirse a él a su hermano Jaime, cultor aún en vida de su memoria, fue una fuerza de la naturaleza.
Uno se imagina a Lope en tesitura parecida, derramando literatura como el volcán lava, y dentro de esa torrencialidad constatar que García Márquez es el reportaje, la forma suprema que tiene el periodista de acercarse a la realidad: el reportaje, sin embargo, en el que las cosas que pasan y la ficción —¿no son acaso lo mismo?— se entreveran hasta formar el tejido mismo de la literatura periodística, del periodismo literario.
En una presentación del Hay festival en Cartagena afirmé que el periodismo literario no existía, pero debería matizar como categoría, contenedor definible, acotado, al que un texto debía ajustarse para ser tenido como tal, pero existir, cuando topamos con él, claro que existe y en García Márquez te das de bruces, te golpea con el puño directamente en el rostro hasta dejarte choqueado.
 En Relato de un náufrago ¿dónde termina y empieza la ficción?; ¿dónde se subleva la realidad contra la fantasía?; ¿no son acaso una y otra caras de un mismo compacto? Y la literatura periodística ha sido el territorio en el que Gabo ha dejado clavada una estaca que marca el antes y el después.
 Pero el autor ha sido también y al mismo tiempo un periodista de periódico, el que sabe que las historias han de tener personalización, protagonistas, y visibilización, narrativa visual, porque todo lo que ocurre físicamente se le debe contar al lector para hacer como si lo viera. Gabo veía lo que tenía que contar.
Los escritores de periódicos son los que aportan
el valor añadido
La Prensa, y no solo impresa sino también digital, sufre hoy la legítima embestida de las redes sociales; comunicación contra información.
 Y en tan azarosos momentos haría más falta que nunca un Gabo en cada redacción para que nos recuerde en qué consiste eso del periodismo
. Pero escritores de periódico y periodistas no se prodigan.
 Yo conocí a uno.
Miguel Ángel Bastenier es periodista y profesor de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

19 abr 2014

Trajes en la basura....................................................... Boris Izaguirre

El avión del rey volvió a fallar y el monarca casi se pierde la copa que lleva siu nombre.

¡Quizás deberíamos hacer una colecta!

 

Jugadores del Real Madrid celebran el triunfo de la Copa del Rey. / SANTI BURGOS

¿Eran tan culpables los trajes hechos a medida por la trama corrupta Gurtel como para tener un final tan brutal, ignominioso, triste: A la basura?
Ni sus sastres, ni quienes los mandaron a hacer ni quienes los recibieron como regalos conocieron otra fortuna que la inocencia y el punto final de la justicia y solo los trajes terminaron allí, despojos sin destino.
Es cierto que los trajes lamentablemente no hablan y seguramente tampoco recuerdan pero hacen recordar.
Por unos años creímos que servían como pruebas o al menos momentos de una época hilvanada de regalos y sobornos , mensajes apasionados en los teléfonos, todo aquel lleva y trae que fue Gurtel. Esta semana la justicia ha decidido echarlos a la basura despojados de sus etiquetas, sin identidad, con la argumentación de que “a nadie le interesan”
. Quizás sea una exageración pero esos trajes de Gurtel en la basura podrían haber servido como una muestra de Arte Degenerado de la Burbuja Inmobiliaria. .
 Una vez mas la justicia y la sociedad española se enfrentan al mundo del vestir, con desdeño, tratando a la ropa como algo absolutamente baladí.
 Sin importancia en un tiempo sin costuras. ¡Cuando esos trajes enredaron y después desenredaron toda la trama!
Sin ellos no habríamos descubierto que existía una sastrería de nombre Forever Young y todo un estilo político, una forma de coser y cantar.
 Por siempre joven es realmente un nombre curioso para una sastrería adulta que abastecía de tela y nuevos modelos a la cúpula política del PP valenciano.
 Y lleva implícita en su rubrica una sensación de coquetería, de que sus prendas podrían cubrir esa anhelado deseo de sentirse Forever Young, siempre joven y a salvo
. Que mala gente hay que ser para dejar que esa maravilla de trajes ,que te dejaban hecho un primor, terminen ahora en un contenedor de basura, como cadáveres que nadie quiere reconocer, trapos sin pasado ni dirección postal.
Nuestra memoria es corta y nuestra vanidad larga, pero uno de los grandes momentos de toda la sastrería Gurtel fue cuando el ex presidente Camps se mando a confeccionar unos chaqués para su visita a el Vaticano y pidió que uno de ellos fuera blanco, blanco roto , porque al parecer el protocolo para la visita papal permite llevar ese color de traje de etiqueta.
 Mucha gente, tanto del mundo de la moda, como del estilismo y tweeter se quedaron patidifusos. Pocos sabían de la existencia de esa opción de chaqué para la visita. En Forever Young si lo sabían y lo confeccionaron sobre la envidiable silueta del President Camps que se le apareció así a Benedicto XVI, como si fuera un caballero del Santo Grial o la Blanca Paloma.
Aunque ya a nadie le importe, la culpa de los millonarios apaños de Gurtel no la tienen ni los trajes ni los sastres sino la TELA, la burbuja inmobiliaria, la obstinación por hacer de Valencia un referente estético y económico
. El saco sin fondo de las mayorías absolutas o, ya vistos, hasta la boda de Ana Aznar que termino por enloquecer al padre de la contrayente, los amigos que regalaron miles de euros en megafonía e iluminación y desde luego a nosotros mismos ,los contribuyentes, que en algún forro, botón o cremallera habremos contribuido .
No sabremos como vestirán los procesados por todos esos cursos de formación inexistentes que brotan en Andalucía. De momento en la cárcel de Sevilla han pintado con rayas amarillas toda la entrada para evitar el flujo de periodistas, visitantes, familiares de los posibles presos.
 “Se va a liar una en esa prisión” sentenciaron en el programa de Ana Rosa, cuando conectaron con la cárcel para saber si allí iría Ortega Cano después de Semana Santa y vieron ese extenso rayado protector. Los cursos de formación terminaran impartiéndolos entre rejas.
Da también mucha tristeza el fallecimiento de Junior
. Es el final de una de las historias de amor mas verdaderas de nuestra historia musical: Rocío y Junior fueron un tipo de pareja que perpetuaban la inocencia perdida en los años sesenta.
 Y aunque durante los días posteriores a la muerte de la Durcal, los hijos se pelearan con Junior por la herencia, al final todo quedo en un malentendido que poco a poco se silencio en la prensa del corazón mientra
s Junior era esa imagen del viudo esperando que el destino decidiera. Los años sesenta españoles, su parte dulce, joven y de comedia ligera, se han marchado con el.
Quizás por el eclipse lunar, quizás porque el mundo árabe tira mucho, el avión del rey volvió a fallar y el monarca casi se pierde la copa que lleva su nombre. ¡Quizás deberíamos plantear una colecta para cambiar esos aviones de una buena vez!
 La copa se la llevo Madrid pero el interés general sigue atento al l triunfo del Atlético de Simeone. Los goles de su equipo desvelan que los equipos millonarios no garantizan éxitos con sus contrataciones megalómanas.
 En el futbol y en la calle lo que gusta es lo humilde.
 Otra demostración de cómo nos ha cambiado la crisis: madridistas y barcelonistas acérrimos se alegran de la buena fortuna de los rojiblancos porque lo ven como una lección, el triunfo de David sobre Goliat.
 Mas pena aun por los trajes de Gurtel, no tuvieron un David que los salvara de su triste final.

El mundo empieza a despedir a Gabo


Una mujer lleva unas flores a la casa del escritor en México. / R. Valtierra

Mercedes Barcha, la compañera de vida de Gabriel García Márquez, pasó el día después de la muerte del escritor rodeada de familiares y amigos en su casa del sur de la Ciudad de México, en un barrio que se asemejaba este viernes, por sus calles empedradas y los árboles en flor, a un pueblito en plena primavera.
 Aquí vivían juntos desde hace más de tres décadas.
 Los dos teléfonos móviles de Barcha no pararon de sonar durante todo el día. El cuerpo del escritor había sido incinerado horas antes en una funeraria cercana, a unas cuantas calles del domicilio, en una ceremonia privada de la que no se conocen más detalles.
La despedida pública del Nobel de Literatura, en cambio, se antoja multitudinaria
. El lunes por la tarde será homenajeado en el Palacio de Bellas Artes, en el centro histórico de la ciudad en la que residía desde la década de los sesenta.
 Allí se han rendido honores a otros grandes de la cultura local como Mario Moreno Cantinflas o el también escritor Carlos Fuentes, despedidos como príncipes.
 El presidente de México, Enrique Peña Nieto, y su homólogo de Colombia, Juan Manuel Santos, estarán presentes en el que se espera masivo homenaje al colombiano más mexicano, como muchos se vanaglorian en decir en el mundillo cultural de la capital, mientras en su país natal se guardan tres días de luto oficial y mandatarios y personalidades de todo el mundo envían sus condolencias.
  La ceremonia del lunes será la más importante de la multitud de actos en recuerdo del escritor y su obra que se esperan en distintos países, que coinciden con la celebración, el próximo miércoles 23, del Día Internacional del Libro.
El escritor será homenajeado en el Palacio de Bellas Artes el lunes por la tarde.
 Allí se ha rendido homenaje a otros grandes de la cultura como Mario Moreno Cantinflas o Carlos Fuentes
Hasta el homenaje del lunes, no habrá más que silencio por parte de la mujer y los dos hijos del matrimonio, Gonzalo y Rodrigo.
 Este último escuchó desde la puerta de la vivienda, con gesto grave, cómo una funcionaria de la cultura mexicana anunciaba que el cuerpo del novelista iba a ser incinerado y pedía respeto y privacidad para los suyos
. Jaime Abello Banfi, un amigo personal del escritor y director de la escuela de periodistas que deja como legado, se pronunció en ese mismo sentido, recalcando que la familia quiere vivir momentos de tranquilidad durante el fin de semana.
El periodista mexicano Jacobo Zabludovsky, de 86 años, fue de los pocos que hablaron al salir de la vivienda donde el escritor murió el jueves pasando el mediodía.
Señaló que en el interior la familia buscaba tranquilidad y abstraerse un poco del ruido que ha generado la desaparición de uno de los escritores más laureados y queridos del mundo.
Zabludovsky estuvo en Estocolmo acompañando a García Márquez en la ceremonia en la que le otorgaron el Premio Nobel de Literatura, en 1982.
 Pero no guarda en su memoria con tanto cariño ese día —en el que el colombiano rompió el protocolo y recogió el galardón vestido de blanco— como de la mañana siguiente.
 Los dos fueron juntos a corroborar el premio literario más importante del mundo ante un notario sueco y allí les ofrecieron réplicas de la medalla que un día antes había colgado del cuello del escritor.
 Mercedes Barcha les regaló una a todos los presentes. Al salir de la casa este viernes, le preguntaron a Zabludosky qué iba a hacer con su copia. “¿Qué quiere que haga? ¡Quedármela!”, contestó con la fuerza aplastante de la lógica. Dijo que su amigo era uno de esos personajes singulares y privilegiados que deja un mundo mejor que el que encontraron al nacer.

¿Y cuál fue la última vez que se vieron los dos amigos? “Hace un par de meses en una reunión de unas cuantas personas.
 Era siempre un motivo de fiesta, de alegría”, señaló el comunicador, seguramente refiriéndose al 87 cumpleaños del escritor colombiano. Cada año, el matrimonio, que tenía más bien una vida pública discreta, celebraba por todo lo alto la efeméride.
No por conocida, la historia de cómo se fraguó en México el libro más celebrado del escritor, Cien años de soledad, ha perdido interés.
 Ya casi forma parte del epílogo del libro. Camino a Acapulco, la playa más cercana al DF, a poco más de 400 kilómetros en carretera, el escritor colombiano cayó en la cuenta del estilo en el que tenía que empezar a escribir su novela más ambiciosa. Se dio la vuelta sin pisar la arena ni ver el mar y se encerró en una habitación de su apartamento del DF a escribir compulsivamente.
Vendió el coche y dejó en manos de Barcha la precaria economía familiar
. De ser un escritor interesante y con talento, un meritorio al lado de otras figuras entonces más conocidas como Mario Vargas Llosa o Julio Cortázar, García Márquez pasó a ser una celebridad
. Un hombre agasajado por la calle. Querido. Amado. Buscado. Esa fama, en ocasiones, le molestaba.
“Hay dos lugares que son estupendos: México, porque es una ciudad tan grande y tan compleja que ya no se sabe si estoy o no estoy.
Entonces cuando voy a escribir me llevo mis maletas para México y me encierro allá y escribo tranquilamente allá.
 Y, además, allá tengo mi biblioteca de trabajo
. Y luego la costa, donde no me ponen ni cinco de bolas.
 Me saludan, me dicen y tal pero nadie se detiene a soltarme la filosofía”, le contó un día Gabriel García Márquez al periodista barranquillero Ernesto McCausland.
La ciudad monstruosa en la que podía esconderse aguarda hasta el lunes para despedirle como uno de los más grandes.
 Aunque le fastidiara.

luto en la tierra y en macondo Muere Gabriel García Márquez: genio de la literatura universal

  • El escritor y periodista colombiano fallece en Ciudad de México a los 87 años. Obtuvo el Nobel en 1982 gracias a obras como 'Cien años de soledad'

Desaparece uno de los grandes escritores del siglo XX.
 El narrador y periodista colombiano, ganador del Nobel en 1982, fue el creador de obras clásicas como 'Cien años de soledad', 'El amor en los tiempos del cólera', 'El coronel no tiene quien le escriba', 'El otoño del patriarca' y 'Crónica de una muerte anunciada'.
Nació en Aracataca el 6 de marzo de 1927 y fue el artífice de un territorio eterno llamado Macondo donde conviven imaginación, realidad, mito, sueño y deseo
. Con él la literatura abrió rutas maravillosas.
 Fue uno de los protagonistas de la universalización del 'boom' de la novela hispanoamericana