Oda a la angustia adolescente
¿Solo nostalgia? Un documental disecciona la simbología que
esconde el cine de instituto y las películas de la generación que lo
tuvo todo.
22 cosas que no sabías de 'Chicas Malas'.
33 referencias de 'Fuera de Onda' que no pillaste cuando eras adolescente.
Qué pasaría si Karen de 'Chicas Malas' tuviese Instagram.
¿Qué personaje serías de 'Empire Records'?
En un mundo enfangado en la crisis y en la miseria juvenil más cruda
de los últimos años, revisitar los referentes cinematográficos de esa
década en la que
los chavales lo tuvieron todo es un filón más que apetecible al que Internet y otras plataformas no dudan en prestarse.
Si en España sonreímos al reconocernos en grupos como
Yo fui a EGB o con los
libros
de Popy Blasco, evadirse de los dramas diarios rememorando los diálogos
de esa película adolescente que se ha visto millones de veces (y que
nunca se cansa de ver) podría parecer un arrebato de nostalgia sin más.
No lo es para
Charlie Lyne, un crítico cultural que con apenas 22 primaveras ya tiene columna en
The Guardian y acaba de dirigir y escribir el documental
Beyond Clueless, una
metapelícula en la que fragmentos de 220 películas del género
teen
estrenadas entre 1995 y 2004 perfilan el ensayo audiovisual definitivo
sobre la angustia adolescente
. O lo que es lo mismo, qué diablos pasó
entre
Fuera de Onda y
Chicas Malas para que los bailes
de instituto, la pérdida de virginidad y las graduaciones marcasen a
las generaciones que estaban por venir. Un ensayo para probar que,
aunque a muchos les pese, hay vida más allá de John Hugues, Molly
Ringwald como musa teen de los 80 y
los finales épicos con puños en alto y con Simple Minds como banda sonora.
"Entre 1995 y 2004 fue la etapa dorada del género porque hubo muchísimo
material. Hay cientos de películas hechas por diferentes directores,
que igual solo dirigieron una o dos cintas, y por, tanto, no pueden ser
definidas por ellos, sino por sus tramas y personajes.
Por supuesto que
John Hugues marcó una era, pero los 90 y los principios del 2000 fueron
mucho más frescos por la diversidad de títulos disponible", asegura Lyne
vía telefónica.
Acaba de volver de proyectar
Beyond Clueless en el festival SXSW y siente debilidad por
Eurotrip
(2004), por eso cuenta que decidió hacer el documental hace un par de
años, cuando empezó a revisitar este título y todas las películas que
vio durante su adolescencia.
"Me quedé en shock por el cariño que les
tenía, pero a la vez fui consciente de que había muchos mensajes ocultos
que en su día no fui capaz de ver.
Los asumí cuando era un chaval y
ahora me parecen siniestros y estrambóticos. Así que lo más fácil para
mí fue ponerme a combinar todos estos mensajes y producir una película".
Dicho y hecho. En enero de 2013 lanza
campaña en Kickstarter, sobrepasa las 9.500 libras requeridas para su producción y aporta el valor añadido de tener a
Faizura Balk (la recordarán por ser la mala de
Jóvenes y Brujas) como narradora de la cinta ("un sueño hecho realidad) y al dúo
Summer Camp
como compositores de toda la Banda Sonora Original ("me pasé
escuchándolos todo el proceso de preproducción y son capaces de
desprender el halo que acompaña a la película").
Durante 120 minutos, Lyne disecciona el universo del género
teen con fragmentos de películas como
Crueles
Intenciones, Empire Records, The Faculty, Sé lo que hicisteis el último
verano, 10 razones para odiarte, Kids, El diablo metió la mano,
Thirteen, Ghost World, Jeepers Creepers o
Alguien como tú, entre varios centenares más.
Como si de una película de instituto más se tratase,
Beyond Clueless
está estructurada "como una cinta adolescente: están los primeros días
de instituto, la cafetería, la fiesta en una casa, la pérdida de
virginidad, el baile de fin de curso y la graduación", explica el
director.
Aunque ninguna persona del equipo había hecho un documental antes, Lyne
cuenta que "sentíamos la necesidad de hacerlo porque muchísima gente
está fascinada por estas películas y nadie escribe o habla mucho de
ello"
. El crítico lamenta el "esnobismo" que la crítica suele profesar
por el género
teen. "
Beyond Clueless no es
condescendiente con él, sino que trata de descubrir que estas películas
ni son menores, o blandas o sin sustancia, como se suele pensar".
Un ensayo visual sobre ese cine que ve la chavalada que está entre los
14 o los 15 años, "en los años más impresionables de nuestra existencia"
y cuando están tratándo de encontrarse a sí mismos. Películas que
marcarán a generaciones, y que la crítica, por norma general, reseñará
con indignación e incomprensión.
"Cuando hay confusión entre los adultos
al verla, la película ha funcionado.
Se convertirán en películas que
realmente radiografiarán una generación.", apunta Lyne.
Harmony Korine tenía 22 años cuando escribió
Kids (Larry Clark, 1995) y escandalizó a medio planeta con ese retrato de púberes
skaters,
drogatas perdidos y sin prejuicios sexuales.
Casi dos décadas después,
muchos de aquellos que veneraron la película que encumbró a Chlöe
Sevigny como musa indie por excelencia enarcaban la ceja al ver el
espectáculo de bikinis neones de exchicas Disney al ritmo de un bombo
machacón de
Spring Breakers (Harmony Korine, 2013). "También pasó lo mismo cuando se estrenaron
Project X (2012) o
Thirteen
(2003). Me fascina la conversación que surge alrededor de este tipo de
películas que indignan a la sociedad adulta, que trata de buscar
lecturas sarcásticas o de mayor profundidad, cuando no deberían
hacerlo".
Lyne lamenta que solo unos pocos directores como Korine o Gregg Araki
tengan las puertas abiertas en los festivales más reputados. "
Fuera de Onda o
Jóvenes y Brujas
nunca consiguieron venderse como películas para entrar en los circuitos
de cine más elevados de la cultura, fueron más democráticas y
accesibles, pero eso hace que el género sea mucho más encantador.
Le da
un valor añadido". Él ve vida más allá de los directores fetiche. "Puede
que Sofia Coppola consiguiese llegar a Cannes con un retrato de
ladronas adolescentes que ya se había hecho previamente, pero existen
otros nombres interesantísimos como Nima Nourizadeh, que dirigió
Project X
y que está haciendo proyectos muy reseñables en el mundo del videoclip y
en el cine (su próxima cinta la protagonizará Kristen Stewart)".
Para él los mejores diálogos son los de
Fuera de Onda, el mejor beso es el lésbico de
Crueles Intenciones, el mejor sexo se ve en
Soñadores y los mejores personajes son Devon Sawa de
El diablo metió la mano y Nancy Dows de
Jóvenes y Brujas. Sigue viendo
Eurotrip "como medida terapeútica" y se pasa el día escuchando el vinilo de la banda sonora de
Empire Records
(su novia se lo acaba de regalar un día antes de esta entrevista).
Solo
tiene 22 años, pero ya reconoce que no comprende las nuevas películas
teen. "Me he convertido en ese tío que es demasiado viejo como para
captar el nuevo rollo adolescente". Está
fuera de onda.