Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

10 mar 2014

“El bulo del 11-M destrozó mi familia y mi esposa no pudo aguantarlo”

Rodolfo Ruiz era comisario de Vallecas cuando estalló la bomba y fue el chivo expiatorio del 11-M.

 

El excomisario de Vallecas Rodolfo Ruiz, en Zaragoza. / luis almodóvar

A Rodolfo Ruiz le destrozaron la vida
. Es una de las grandes víctimas de las teorías conspiranóicas del 11M. Él y su familia. Su esposa acabó suicidándose. Y su hija también necesitó tratamiento psicológico
. Las insultaban por la calle. Y todo porque los propagandistas de esas teorías decían que la mochila hallada en la comisaría de Vallecas la había colocado él allí para desviar la atención sobre los autores del atentado.
El 11 de marzo de 2004, el día en que trenes cargados con mochilas de dinamita fulminaron 191 vidas en Madrid, Ruiz era el comisario del madrileño barrio de Vallecas.
 Y resultó que uno de los trenes de la muerte estalló en su jurisdicción, la estación del Pozo del Tío Raimundo.
Durante su entrevista con EL PAÍS, en Zaragoza, en más de una ocasión la mirada de Ruiz se queda perdida en el vacío del recuerdo.
 Se resiste, pero no puede evitar las lágrimas (hace nueve años, compartiendo mantel con un fiscal y un alto cargo policial, ya entonces se le quebraba la voz a Ruiz mientras contaba los padecimientos de su familia cuando salían a la calle).

Del 11-M nunca olvidará lo que vio al bajarse del coche oficial en el Pozo del Tío Raimundo. Aquellas impactantes imágenes "de cadáveres retorcidos entre amasijos de hierros".
 Ni se le borrará el sonido de teléfonos móviles que nadie contestaba. Llamadas que salían de entre los hierros
. Ya estaban allí los artificieros de la policía, los TEDAX y otros agentes policiales. "Esa misma mañana los TEDAX me avanzaron que los explosivos no eran de ETA. Di instrucciones de que se recogieran en bolsas, recuerdo que eran grandes y negras, los efectos personales de las víctimas, ropas, zapatos, y cualquier objeto que sirviera para la investigación
. Llegó la juez de guardia, de los juzgados de la plaza de Castilla, y decretó que todas las bolsas fuesen depositadas en una dependencia adecuada de la comisaría. Pero sucedió que cuando los agentes iban con ellas hacia la comisaría, los TEDAX dijeron que no, que había orden de que tanto esas bolsas como las de los otros trenes que habían estallado fueran depositadas en uno de los pabellones del recinto ferial del Ifema [ese día, la morgue de la tragedia].
 Y eso se hizo. Cuando volví a ver a la juez, se lo comuniqué y me dijo que no, que ella había redactado una resolución según la cual debían quedar a disposición judicial en la comisaria.
 Como las bolsas ya habían llegado al Ifema, ordené a los agentes que volvieran a recogerlas y las llevaran a comisaría, donde habilitamos una dependencia, y quedaron bajo llave, para no quebrar la cadena de custodia
. Un grupo de policías se encargó de inventariarlo todo". "Sobre las once de la noche me fui a casa a dormir: estaba rendido...", apunta Ruiz. Poco duró el descanso. Hacia las una de la madrugada, sonó el teléfono en su casa, Ya estaba en la cama:
"Jefe, hemos encontrado una bomba en una mochila que había dentro de una de las bolsas.
-¡¡¡Una bomba!!! El grito despertó a su hija.
-Pero tranquilo, jefe, no ha pasado nada. La hemos sacado al parque y ya están aquí los TEDAX
-Voy para allá -zanjó Rodolfo. "No vayas, papá, que te puede pasar algo", recuerda que le pidió su hija.
Cuando Ruiz llegó, la bomba ya estaba desactivada.
 Era la única de las colocadas en los trenes que no explotó. Y la que iba a dar pistas cruciales para atrapar a los islamistas que luego se inmolaron en un piso de Leganés acorralados por los GEO. Condujo hasta El Chino y los otros terroristas que, además, quisieron volar un AVE para agigantar la masacre de Atocha.
Su hija y su esposa cayeron en una profunda depresión.
 La menor se recuperó perfectamente, pero su mujer acabó quitándose la vida
Pero aparte de las pistas, también propició su linchamiento mediático.
 Rodolfo Ruiz nunca fue de ideas socialista, aunque meses después de lo de la mochila dejó Vallecas y fue aupado a la jefatura de la Brigada de Información de Madrid, ya con el PSOE en el poder tras el atentado.
En Ruiz, los conspiranóicos hallaron el instrumento perfecto para su teoría: un policía con acceso directo a una de las pruebas, la mochila, y ascendido tras la llegada de Zapatero a La Moncloa).  Los insultos sobre él arrecieron poco después cuando fue procesado por la detención de dos ediles del PP del municipio de Las Rozas que intentaron agredir al exministro José Bono durante una manifestación de asociaciones de víctimas del terrorismo
. El PP, que arropaba la manifestación, le puso una querella por detención ilegal, y logró sentarle en el banquillo.
Le absolvió el Supremo. Fue lo que se llamó el caso Bono. Ruiz se convirtió así en la diana de los abanderados de la tesis según la cual ETA y fuerzas policiales afines al PSOE se habían compinchado para sacar al PP del poder y elevar a Zapatero.
"Hasta de asesino llegaron a tacharme en la radio.
Decían que yo había manipulado la mochila. Todo un disparate.
 Los llevé a los tribunales por injurias y calumnias, pero nunca los condenaron
. Muchas veces se olvida que entonces mis mandos eran del PP, y que el ministro era Ángel Acebes  y el presidente del Gobierno, Aznar.
 Yo estaba en mi casa cuando supe por primera vez de la mochila y de la bomba... Todo era absurdo, pero empezó a hacer mella en mi familia
. A mi hijo le dijeron que su padre era un asesino; y las vecinas se acercaban a mi mujer para decirle que si la radio y los periódicos decían tal o cual cosa... Y luego lo del caso Bono, el proceso judicial...".
Su hija y su esposa cayeron en una depresión. La menor se recuperó, pero su mujer acabó quitándose la vida. "Ya no aguanto más", recuerda Rodolfo (otra vez afloran las lágrima) que le dijo el día antes de irse de este mundo, cuando fue a visitarla a la clínica.
 "Y eso que entonces el Supremo hacía un mes que me había absuelto del caso Bono". Y también era la época en que la teoría conspirativa se daba de bruces en los tribunales y sus seguidores, los llamados peones negros, se descolgaban viendo cómo se apagaba aquel tic tac, tic tac que espera a un Godot que nunca llega.
A él le daba igual lo que le dijeran, pero sucumbió a la congoja de ver cómo sufrían los suyos
. Solo se sintió feliz aquel día en que su esposa y su cuñada llegaron encantadas a casa, entonces vivía en Aravaca, porque se habían encontrado con Mariano Rajoy en el parque y le habían rogado que el PP no hiciera daño a su marido (el PP se había querellado contra él por el caso Bono. "Eso es un tema del PP de Madrid, no os preocupéis que no pasará nada...", dice él que le dijeron ellas que les había dicho el hoy presidente del Gobierno y entonces aspirant
e. En los tribunales, el PP fue su látigo. Hasta que el Supremo le absolvió, Ruiz estuvo inhabilitado profesionalmente.
Quiso incorporarse, pero sus mandos, aquellos a los que siguiendo la teoría habría servido manipulando la mochila, no le dejaron. Le veían muy noqueado.
Al final, también él cayó en una gran depresión: sus compañeros le retiraron la pistola, temían que también quisiera irse de este mundo.
 En la entrevista con EL PAÍS, Ruiz se confiesa: "Llegué a pensar en pegarme un tiro".
40 días después de quedarse viudo, su hijo, para sacarle de casa, le llevó a la sierra (era un “fan de la sierra madrileña”). Pero las desgracias nunca vienen solas. "Iba andando, pensando en mi esposa, que le gustaba acompañarme en la sierra, pise un trozo de hielo, me resbalé y me fracturé el fémur en tres partes".
Un año convaleciente.
Rodolfo Ruiz puso tierra de por medio y se fue a vivir a Zaragoza, donde ha rehecho su vida.
 Ahora sí fluye en él la sonrisa. Está prejubilado. Y trata de borrar de su mente la fotografía de los móviles que no contestaban. Y, sobre todo, el día que, en la clínica, presintió que hablaba por última vez con su esposa.
Pero esas pesadillas ya pertenecen al pasado, igual que aquellas teorías.

Interior califica de “alto” el riesgo de atentados islamistas en España


EL PAÍS TV

Diez años después de los terribles atentados del 11 de marzo en los trenes de Madrid, el riesgo de atentados islamistas en España es “alto”, según el último informe del Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA), dependiente del Ministerio del Interior, realizado hace dos meses.
 Esto supone que el Gobierno tiene activado el nivel 2 de alerta ante el “riesgo probable de atentado”.
Ante la inactividad de ETA como consecuencia del “cese definitivo” de sus actividades en octubre de 2011, la lucha contra el terrorismo islamista es una de las prioridades del Gobierno después de la muerte de 191personas en la matanza del 11-M de 2004
. Ese año, la policía y la Guardia Civil realizaron 131 detenciones, relacionadas en su mayor parte con este atentado.
Desde el año 1995, las fuerzas de seguridad han arrestado en España a 472 presuntos islamistas, según fuentes del ministerio que dirige Jorge Fernández.
Las principales amenazas en el interior de España proceden de células locales autorradicalizadas o bien de lobos solitarios inspirados en la ideología de la yihad global de Al Qaeda, pero sin nexos directos con grupos terroristas
. Otra preocupación la constituyen los islamistas que retornan a casa tras un periodo de instrucción en zonas de combate, así como las células alineadas con Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y los terroristas que han sido excarcelados.
En el exterior de España, el Gobierno no oculta que su mayor inquietud se sitúa en el Magreb-Sahel, donde operan yihadistas de AQMI y de AL-Morabitum, “excepto en Marruecos, donde se considera más probable la actuación de células terroristas autónomas”, según un informe en poder de EL PAÍS.

Después de la cadena de atentados registrados en Casablanca (Marruecos) en mayo de 2003 -uno de ellos en la Casa de España donde murieron 23 personas- la Guardia Civil elaboró informes en los que alertaba de un ataque en España, aun desconociendo que Al Qaeda tenía una implantación mucho mayor de la que se le suponía.
 Los servicios antiterroristas minusvaloraron el riesgo, y la masacre del 11-M los sorprendió, pese a que muchos de los autores de los bombazos estaban fichados por la policía.
Tras la carnicería causada por las mochilas explosivas en los trenes de Madrid, el Gobierno tomó plena consciencia del peligro yihadista y empezó a dotar de muchos más medios personales y materiales a las unidades dedicadas a luchar contra esta amenaza global, según admiten fuentes policiales.
En mayo de 2004, el entonces ministro del Interior, el socialista José Antonio Alonso, anunció en el Congreso de los Diputados que el Gobierno iba a triplicar en un año y medio el número de efectivos de la policía y la Guardia Civil dedicados a luchar contra el terrorismo islamista. Según Alonso, a finales de 2006 habría unos 600 agentes.
¿Cuántos funcionarios hay en la actualidad dedicados en exclusiva a la prevención y persecución del terrorismo islamista?
“No se pueden dar cifras, ya que la estructura de los servicios de Información de la policía y la Guardia Civil es secreta”, según fuentes del Ministerio del Interior.
 Estas se limitan a indicar que “el número de agentes especializados en terrorismo islamista en España ha aumentado en un 400%” desde que hubo los atentados del 11-S de 2001 en los Estados Unidos.
 Al mismo tiempo, las mismas fuentes aseguran que han crecido exponencialmente los traductores de árabe que rastrean en Internet las comunicaciones y videos de organizaciones ligadas a Al Qaeda, así como el dinero de los fondos reservados destinado al pago de confidentes.
Analizando las operaciones contra islamistas en España, se aprecia que entre 1995 y 2000 solo hubo 26 arrestados.
 Tras la matanza de las Torres Gemelas de Nueva York el 11-S, en España hubo 48 detenciones durante los años 2001, 2002 y 2003, la mayoría como resultado de la Operación Dátil, en la que cayó Eddin Barakat Yarkas, alias Abu Dahdah, y la Operación Lago, que supuso la desarticulación de una célula del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate en Cataluña. En 2004, tras los ataques del 11-M, la policía puso a disposición judicial a 131 individuos, la mayoría de ellos supuestamente relacionados con esta matanza, aunque a otros 20 se les relacionó con el grupo Mártires por Marruecos, a los que Interior atribuyó un plan para volar la sede de la Audiencia Nacional en Madrid.
Entre las últimas operaciones contra el yihadismo destaca la detención en Ceuta, en junio de 2013, de una decena de islamistas que presuntamente trasladaban a Siria a yihadistas para su integración en diversas milicias conectadas a Al Qaeda.
Tres meses más tarde fue arrestado en Melilla el marroquí Mohamed el Bali, acusado de ser el supuesto coordinador de dos células radicales asentadas en Nador (Marruecos).
 Estos grupos estaban en contacto con otros correligionarios de Malí que enviaban a combatientes a las guerras del Sahel.
Más recientemente, el 5 de enero pasado fue detenido en Málaga el ceutí Abdelouahid Sadik Mohamed, de 29 años, acusado de participar en la guerra santa en Irak y ser supuesto integrante de la organización Estado Islámico de Irak y Levante (ISIL), vinculada a Al Qaeda.
Precisamente dos de las mayores preocupaciones del Ministerio de Interior son los excombatientes retornados a España y los llamados lobos solitarios, terroristas que actúan de forma aislada, que “han comenzado a dar importantísimos resultados”, según admite Al Qaeda en diversos documentos interceptados recientemente por los servicios antiterroristas españoles.
Los analistas policiales han detectado que el mayor número de islamistas se ha concentrado en el último decenio en Cataluña, Granada, Valencia, La Rioja y Madrid. Basta recordar que muchos de los implicados en el ataque múltiple del 11-M residían en el barrio madrileño de Lavapiés y se reunían en los cafetines y restaurantes de la calle del Amparo.
“Pero las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla han adquirido últimamente una importancia inusitada en el entorno yihadista”, según un reciente informe.
 “Los reclutadores han encontrado en ambas ciudades el elemento humano apropiado necesario para realizar su labor de captación” de potenciales terroristas, recalca.
Diversos estudios antiterroristas coinciden en el perfil de los yihadistas detenidos hasta ahora en España: son varones de entre 25 y 39 años, “aunque cada vez más jóvenes”; en su mayoría están casados y tienen hijos; el 80% son de nacionalidad marroquí, argelina y paquistaní y sólo un 5% son nacidos en España; su nivel educativo y ocupacional es muy diverso (desde albañiles a desocupados) y el 20% de ellos habían sido arrestados con anterioridad por delitos comunes como el tráfico de drogas.

9 mar 2014

¿A quién imitan las niñas de hoy en día?

¿A quién imitan las niñas de hoy en día?

Los referentes estéticos de las pequeñas y preadolescentes españolas, de entre tres y 13 años, salen de las series de televisión infantiles y de sus propias casas: las madres y las Monster High compiten en grado de influencia e imitación.

Niñas Disney

Foto: Javier Tomás Biosca

Hubo un tiempo en el que las niñas llevaban vestidos de nido de abeja, faldas con tablas y merceditas. En el que se ponían sin rechistar la ropa que sus madres les compraban, ignoraban lo que era un top y se peinaban con dos coletas. El armario de sus hermanas adolescentes era entonces para ellas fruta prohibida, inalcanzable hasta que superaran la pubertad.
 Hoy, esas mismas niñas se han convertido en madres y ven cómo sus hijas de primaria no solo quieren elegir su propia ropa, sino también cómo lo que escogen, mayoritariamente, es aquello que ven en los programas de televisión infantiles.
«Es la respuesta a nuestro tiempo», apunta el sociólogo especializado en Moda Pedro Mansilla. «Antes se vivía en una cultura en la que todo cuanto tuviera que ver con la sexualización era tabú y, por ello, la ropa infantil estaba impregnada por el buen tono, la educación y los modales.
Ahora hay un clima de tolerancia que, unido al mundo tecnológico –que les permite ver las tendencias de Hollywood, París o Tokio– y a que se educan con la pequeña pantalla, propicia que la apariencia de las niñas de ahora no tenga nada que ver con la que tuvieron sus progenitoras, seguramente porque estas contaron con muchos menos espejos en los que mirarse».
Niñas Disney
Las Monster High. Además de por su revolucionaria estética gótica, esta serie ha enganchado a las preadolescentes por animarlas a aceptar sus defectos.
Foto: Javier Tomás Biosca
Los espejos de hoy –dibujos animados, videoclips, revistas, publicidad, muñecas…– están dando forma a las nuevas obsesiones estéticas de las niñas. Pero, apunta el psicólogo infantil Sergi Banús, director de Psicodiagnosis.es, «no debemos olvidar que también hay una base biológica: hay unas tendencias naturales que favorecen que las pequeñas se decanten hacia colores como el rosa y les interese más su imagen que a los chicos
. Después está el aprendizaje, que tiene mucho que ver con el entorno en el que estamos inmersos: si dentro de su contexto ven que los factores femeninos se asocian a determinados colores se produce un reforzamiento».
 Dentro de esta nueva cultura, continúa, «la forma en que visten los personajes de las series es un modelado muy importante; en ellos, las crías están viendo a figuras que se mueven en un ámbito muy atractivo, asociado al éxito. Las ven muy guapas y populares y tienen esa tendencia a querer seguir sus pasos».
Las niñas, por tanto, imitan. Cuando son más pequeñas, sus referentes suelen ser las princesas: «Están mediatizadas por la influencia de los cuentos, en los que todavía los estereotipos están muy marcados», explica Laura García Agustín, psicóloga clínica, escritora y directora de Clavesalud. Pero hay otro tipo de emulación, más sutil, que se da desde la primera infancia y que puede favorecer que, prácticamente desde que comienzan a hablar, ya discriminen lo que les gusta de lo que no
. En este sentido, Sergi Banús apunta que «es muy difícil establecer a qué edad se toman decisiones estéticas; el factor fundamental será el nivel de maduración de la niña. A los cuatro años aún son muy dependientes del entorno: desde lo sensorial, están muy mediatizadas, no por sus gustos propios, sino por lo que ven. Es algo que no elaboran, porque a esa edad no hay capacidad de razonamiento lógico; están recibiendo estímulos que les resultan más o menos agradables y quieren copiarlos».
Niñas Disney

Foto: Javier Tomás Biosca
Superada la primera infancia, el ideal pasa a ser una adolescente triunfadora, sexy y popular. Tras este cambio subyace el fenómeno conocido como KGOY –kids getting older younger–, porque, como señala la psicóloga Silvia Álava, del gabinete Álava-Reyes Consultores, «antes, la entrada en la adolescencia era más tardía; ahora crecen más rápido
. Rechazan los dibujos animados y los cuentos porque les parecen de bebés, y se enganchan a series que les ofrecen modelos de interacción social y estereotipos que ellas quieren imitar».
Detrás de estas producciones televisivas, continúa Álava, hay «una industria de marketing ymerchandising que estudia lo que atrae a las niñas y se lo ofrece
. Las adolescentes protagonistas de esas series son sus nuevos ídolos, de ahí que pequeñas de ocho años quieran ser cool y molar; y para ello tienen que ir vestidas como ellas».
Niñas Disney

Foto: Javier Tomás Biosca
De todos modos, y aunque su influencia es grande, la responsabilidad de las decisiones estéticas en la infancia no es exclusiva de las series de televisión y del marketing.
 Recientemente, la psicóloga Christine Starr de la universidad Knox de Chicago, publicó en la revista Sex Roles un trabajo de investigación para el que había entrevistado a niñas de entre seis y nueve años a las que mostró dos muñecas de papel. Una de ellas iba vestida de modo sugerente y la otra, más recatada.
 Ante la pregunta «Si pudieras parecerte a una de estas muñecas, ¿cuál te gustaría que fuese?», el 68% eligió a la más sexy y el 72% consideró que, vestida así, sería la más popular del colegio.
Starr apunta como una de las causas de esta nueva percepción el hecho de que muchas madres están sufriendo un proceso de adolescentización, mientras que las niñas viven uno de adultización. «Como si estuviéramos en un mundo al revés», señala la experta.
«Hace 20 años era impensable ver a mujeres, adolescentes y niñas vistiendo igual.
 En la actualidad, mucha ropa infantil solo difiere de la adulta en términos de tallaje», apostilla el sociólogo Esteban Mauli.
Niñas Disney
Las princesitas. La obsesión por el rosa entra en acción desde muy temprana edad. Es un recurso que las niñas utilizan para diferenciarse del otro género y reafirmar su identidad femenina.
Foto: Javier Tomás Biosca

Hay algo que hacer para educar las preferencias estéticas? Silvia Álava aconseja «fomentar los gustos propios de la niña. Está bien que elija, pero hasta un límite: si algo no es de su edad, no debemos dárselo. Y no debemos olvidar que las madres también somos modelos de referencia, tenemos mucho poder, y por eso conviene analizar cómo nos están viendo ellas a nosotras».
¿Sirve de algo desaconsejar determinadas series de televisión o jugar con según qué muñecas? En este sentido, Christine Starr señala que, curiosamente, «las niñas que ven poco la tele son más propensas a identificar popularidad con sensualidad; asimismo, si sus madres son extremadamente conservadoras, pueden también tender a idealizar el ser sexy
. Es el efecto rebote de la prohibición».
Y Álava, concluye: «En todas estas series, el éxito se centra en el aspecto físico
. Y es verdad que, desgraciadamente, ese factor influye, pero no conviene dejárselo ver desde tan pequeñas. Es esencial enseñar a las niñas a ser asertivas: a manifestar lo que piensan y sienten, imitar sin anular su personalidad».
Niñas Disney

Foto: Javier Tomás Biosca
Niñas Disney

Foto: Javier Tomás Biosca
Niñas Disney
Las Violettas. El 95% del universo total de niñas de nueve a 13 años de nuestro país ha visto la serie. Su merchandising fue el regalo estrella las pasadas Navidades.
Foto: Javier Tomás Biosca
Niñas Disney

Foto: Javier Tomás Biosca

Leopoldo María Panero, maldito sea.............................. Javier Rodríguez Marcos


Leopoldo María Panero, sentado en una terraza de la Plaza de las Palomas de León en mayo de 2011. / josé ramón vega gonzález

“No tenía a nadie”. Así resumía hace unas horas el editor Antonio Huerga la soledad en la que ha muerto Leopoldo María Panero a los 65 años
. Lo decía para explicar la incertidumbre sobre los restos del poeta: “¿Incinerarlo? ¿Enterrarlo? ¿Quién decide? No tenía a nadie”.
Tras la desaparición de su hermano Juan Luis en septiembre pasado, la muerte de Leopoldo es el último capítulo de una convulsa historia familiar llevada al cine por Jaime Chávarri y Ricardo Franco.
 Él decía que prefería la película del segundo “por los colores”. Lo decía como lo decía todo, con una salvaje ingenuidad llena de citas de poemas ajenos y propios, teorías conspirativas, críticas a España, a la OTAN, a sus editores o a sus compañeros en el psiquiátrico de Las Palmas, donde se había recluido voluntariamente hace más de una década.
 Los elogios quedaban reservados para sus colegas de generación: Gimferrer, Colinas o Ana María Moix, fallecida la semana pasada.
“Vivo dentro de la fantasía paranoica del fin del mundo y no solo no quiero salir de ella sino que pretendo que los demás entren en ella.
 Todas mis palabras son la misma que se inclina hacia muchos lados, la palabra FIN, la palabra que es el silencio, dicha de muchos modos”.
 Así abría Panero su poética para Nueve novísimos, la antología de Josep Maria Castellet que le señaló en 1970 como una de las grandes promesas de la literatura por venir. Era el más joven de la selección y dos años antes se había estrenado con Por el camino de Swan, publicado en Málaga en 1968.

Poema inédito

sciammarella
En cuanto a la tristeza como modo de venerar la libertad no libre del delirio
Diré lo mismo de otra forma porque la repetición es un señuelo casi inteligente
Ciertamente la mano polvorienta de un enano
Enseña a los hombres un pez
Significando la poesía
Que se opone bastardamente a la verdad
Que rumia aforismos en pie sobre las tumbas
Sobre las que llora el ruiseñor
Como una bruja significando el silencio
Con un vaso de placenta enemiga de la verdad
La poesía como un hombre enemigo del hombre
Azuzando a sus perros
Para que persigan la eternidad que venden los relojeros.
Del poemario Rosa enferma, que publicará en otoño Huerga y Fierro.
Repasar su vida durante ese año inaugural permitiría hacerse una idea de quién era Leopoldo María Panero, un poeta crucificado entre su propia desmesura y los tópicos de loco oficial de la poesía española. 1968 fue el año de su primer libro, de su primer intento de suicidio, de su ingreso en el Instituto Frenopático de Barcelona y de su paso por la cárcel de Carabanchel después de que lo detuvieran en Madrid junto a Eduardo Haro Ibars por consumo de marihuana y le aplicaran la Ley de Vagos y Maleantes. También fue el año en que escribió Así se fundó Carnaby Street. Publicado en 1970, ese libro contiene ya hecha (y deshecha) la voz de un autor que escribía todo lo que se le ocurría y publicaba todo lo que escribía.
 Cuando en 2001 Visor reunió su poesía completa hasta ese momento -588 páginas, una veintena de títulos- Panero tenía ya tres libros más en marcha en tres editoriales distintas. Uno de ellos Prueba de vida, una “autobiografía de la muerte” cuyo maltrecho mecanoscrito original paseaba por Las Palmas dentro de una bolsa de tela entre cintas de Los Chichos y antologías de Emily Dickinson.
A su muerte, Leopoldo María Panero ha dejado, al menos, un poemario inédito titulado Rosa enferma. Huerga y Fierro, su editorial de los últimos años, lo publicará el próximo otoño.
 Entre tanto, el sello madrileño ha emprendido la publicación de su obra título a título. De esa serie forman parte poemarios como Teoría, Narciso en el acorde último de las flautas, Last River Together, El último hombre, Poemas del manicomio de Mondragón, Contra España y otros poemas no de amor o Locos. Irracionalismo, expresionismo, culturalismo y hermetismo atraviesan una obra irreductible a una fórmula salida del cerebro de un hombre irreductible, más fácil de tratar para los rockeros que para los catedráticos.
El desencanto, sus intervenciones en público y sus apariciones en la radio (La ventana) o la televisión (Crónicas marcianas) quedarán para la leyenda del penúltimo poeta oficialmente maldito.
 En la memoria de sus lectores -y son muchos- quedarán los versos de “Deseo de ser piel roja”, “El loco mirando desde la puerta del jardín” o “Ma mère”, dedicado “A mi desoladora madre, con esa extraña mezcla de compasión y náusea que puede solo experimentar quien conoce la causa, banal y sórdida, quizá, de tanto, tanto desastre”.
 Era en 1979. Ocho años más tarde subtituló como “reivindicación de una hermosura” otro poema, “A mi madre”, que termina: “y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra / y ahora que el poema expira / te digo como un niño, ven / he construido una diadema / (sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)”.