Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

6 mar 2014

Los Príncipes y la infanta Cristina coinciden por deseo de la Reina

Don Felipe, la duquesa de Palma y doña Elena asisten al homenaje a su abuelo en Atenas

La última vez que se les vio juntos fue en un acto público fue en junio de 2013.


La familia provoca a veces imágenes que la institución evita.
La Casa del Rey apartó a los duques de Palma de la agenda oficial en octubre de 2011, dos meses antes de la imputación de Urdangarin, y los Príncipes rehuyeron todo contacto con el matrimonio cuya imputación en el caso Nóos ha provocado el mayor desgaste de prestigio de la Corona.
 Pero este jueves coincidieron en público para agradar a la Reina, que deseaba estar acompañada de todos sus hijos en el homenaje a su padre, Pablo I de Grecia, en el 50 aniversario de su muerte
. La última vez que se les había visto juntos fue en junio de 2013 en otro acto familiar: la misa por el centenario del nacimiento de don Juan, padre del Monarca, una solemne ceremonia a la que asistieron representantes de todos los poderes del Estado.
Fuentes de La Zarzuela insisten en que el acto de este jueves en el cementerio real del palacio de Tatoi (Atenas), ha sido “familiar y privado” y que por esa razón todos los miembros de la familia real se desplazaron a Grecia en vuelos regulares —la Infanta desde Ginebra el miércoles— y sin ayudantes
. Nada ha cambiado, afirman fuentes de la Casa del Rey. Los duques de Palma siguen apartados de la agenda oficial por su comportamiento poco ejemplar.
Urdangarin no ha acompañado a su esposa a Atenas, pero ha estado presente a través de la corona de flores que doña Cristina ha depositado en la tumba de su abuelo, y en la que se leía: “Duques de Palma” junto a los nombres de sus cuatro hijos.
El Príncipe habló un poco con su hermana
. Doña Letizia lo evitó, acercándose a la Reina cada vez que doña Cristina se aproximaba a ella, como muestran las imágenes.
Y tras la ceremonia ortodoxa, el posado familiar evidenció esa distancia que la Corona ha puesto sobre la Infanta
: En el extremo derecho, la Reina, los Príncipes y la infanta Elena. Y en el izquierdo, separada por primos, tíos y resto de la familia griega, en segunda fila, doña Cristina.
 Tampoco estaba en la foto el marido de su prima Alexia, Carlos Morales, imputado, como el suyo, en un caso de corrupción.
Tras la ceremonia, Constantino de Grecia, hermano de la Reina, invitó a comer a toda la familia y ahí, sin cámaras ya delante,don Felipe volvió a coincidir con la Infanta.
Tras la comida, los Príncipes regresaron a Madrid y doña Cristina a Ginebra.
Doña Sofía se quedará unos días en Grecia.
El Rey no viajó a Atenas para no forzar su recuperación y porque este jueves entregaba el premio Fondena, de protección de la naturaleza, a Endesa, por la restauración de la mina de As Pontes (A Coruña).

 

Muere Leopoldo María Panero, poeta de los Nueve Novísimos

Pasó la mayor parte de su vida en centros psiquiátricos desde donde se dedicó a escribir poesía en los momentos en los que la enfermedad le permitía cierta lucidez.

Leopoldo Panero, en la Residencia de Estudiantes de Madrid

 

Leopoldo Panero, en la Residencia de Estudiantes de Madrid / Luis Magán

El caballo de hierro cruza ahora sin miedo
desiertos abrasados de silencio.
Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto y no hay tambores
para hacerlo volver desde el reino de las sombras.
Deseo de ser piel roja.
(fragmento de Deseo de ser piel roja)
Leopoldo María Panero, poeta, narrador, ensayista y actor,  exponente de la poesía transgresora, ha fallecido hoy en Las Palmas de Gran Canaria, a los 65 años, según el mensaje de condolencia de su editor Antonio Huerga.
 El poeta, que murió en el hospital Juan Carlos I, en el área de salud mental, es autor de títulos como Teoría y Así se fundó Carnaby Street.
Nacido en Madrid, el 16 de junio de 1948, e hijo del gran poeta astorgano Leopoldo Panero, una de las mejores voces líricas de postguerra, y la escritora y actriz Felicidad Blanc, era hermano del también poeta Juan Luis Panero y de "Michi" Panero. Escritor desde su infancia, parte de la vida de Leopoldo María Panero ha transcurrido en distintos hospitales psiquiátricos de la Península y Canarias.
 Además, perteneció al grupo de los Nueve Novísimos creado por Josep María Castellet.
"Ante todo era poeta. Vomitaba poesía. Era como su alimento natural, y eso hacía que no le prestara mucha importancia al lector, él escribía porque le nacía", afirma Antonio Huerga. Un autor, añade el editor, que no presumía de sus escritos, "era un sencillo creador de poesía que tampoco se tomaba muy en serio. Aunque si algún lector le preguntaba qué libro suyo recomendaba, a veces, decía, entre enfadado y entusiasta: Teoría"
. Para el editor Chus Visor, se trataba de "un genio de la poesía española".

El loco mirando desde la puerta del jardín

Hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar al pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada
de demonio o de dios debo mi ruina.

Para Félix de Azúa, incluido en aquella ya mítica antología de Nueve novísimos poetas españoles "fue el más abismal de su generación. Cumple con todos los requisitos del poeta tal y como lo definió el romanticismo, que es el último momento reconocible de la poesía como actividad social significativa
. Durante años ha estado recluido en un manicomio, lo que le ha evitado el patetismo del viejo poeta arruinado física e intelectualmente, manejado como un títere por políticos lectores del Marca.
Su obra primera creo que será de las pocas cosas realmente poéticas del siglo XX español que duren algo más de diez años".
El editor Jorge Herralde considera que del poeta Leopoldo María Panero quedará "el recuerdo del fulgor" por sus poemas con "imágenes imprevistas". Junto a Ana María Moix y Pere Gimferrer fue el tercer "Novísimo" en "brillar de forma espectacular".  Sus conferencias eran "como  fogonazos, fuera de todo corsé, muy auténticas", puntualiza.
La vida de este poeta madrileño y su familia siempre ha suscitado interés en el ámbito cultural y un reflejo de ello es la película  El desencanto (1976), Jaime Chavarri, un exitoso documental que muestra descarnadamente cómo era la familia Panero en el final del franquismo
. Marcada hasta la obsesión por la figura paterna, el poeta Leopoldo Panero. La película, en blanco y negro, tiene como actores a los cuatro miembros de la familia Panero (Felicidad, viuda del poeta, y sus hijos Juan Luis, Leopoldo y Michi)
Sobre la locura y su existencia, Panero dijo -en una entrevista a Javier Rodríguez Marcos para Babelia en 2001, en el psiquiátrico- lo siguiente:
"La locura existe, no así su curación. Al contrario de lo que se piensa, lo malo es el consciente, no el inconsciente. Como decía Rousseau, el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo vuelve monstruoso".
Fue un escritor crítico con la sociedad y con España, y su evolución en el siglo XX y XXI. Sobre la democracia en el país aseguró:
 "Es una tragedia de una horrorosa sordidez en la que al proletariado, tras 40 años sin ideología, no le queda más que la picaresca
. Eso es España. Éste es un país de sudorosos obsesionados con el fútbol y con los toros por culpa de la represión sexual. Son tan machos...".
Sus reflexiones y análisis iban más allá de España y la literatura y miraban al mundo. Muchas de las ideas de este poeta y "loco" eran más cuerdas y sensatas que las de cualquiera: "Hay que replantearse la revolución.
Hay que incluir a las mujeres y a los homosexuales. Más que cambiar el mundo, como decía Marx, hay que cambiar la vida, como decía Rimbaud.
 Hay que ir a una micropolítica de situación. Esto lo sabían perfectamente Guy Debord y los situacionistas. Hay que cambiar la manera de percibir el mundo".
Ha sido un comienzo de año triste para la literatura en español, en especial para el grupo de los Novísimos.
 El viernes pasado falleció la también poeta, narradora y editora Ana María Moix y el 9 de enero Castellet, editor y artífice de los novísimos: Moix, Panero, Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, Félix de Azúa, Pere Gimferrer, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero y José María Álvarez.

5 mar 2014

Mujeres..................................................... Claudia Pignataro


Valencia,Mujer,literatura,Mercado,ciudad escondida,foto Monica Torres

Las luces se apagaron.
 Cuando las encendí, el comité de heroínas de la literatura universal estaba reunido al completo en plena sesión feminista.
 El comité central, presidido por la ingeniosa Sherezade, la indómita Medea y la insatisfecha e inmoral Emma Bovary, enumeraba la falta de igualdad salarial, la propuesta de la nueva ley del aborto y otras cuestiones del mundo contemporáneo ante las que se mostraban completamente indignadas.
 Tras ella, una lona extendida en la que se leía: Todos los días son 8 de marzo.
Lo tiempos han cambiado a través de los años, de los siglos. Bien lo sabe la astuta y perserverante Penélope; la vieja  y codiciosa Celestina, dueña de la sabiduría popular; la enamoradiza Julieta; la ingenua e inteligente Jane Eyre; la apasionada suicida Ana Karenina; la frívola luchadora Scarlatte O´Hara; la sensual y sufridora del triste provincionalismo Ana Ozores o la reconcorosa Tristana.
 Pero la lucha sigue en pie.
La violencia contra la mujer, la desigualdad laboral y salarial, la hegemonía masculina en los  puestos de poder y juntas directivas, el machismo y tantas otras cuestiones, siguen vigentes a pesar de los cambios. 
 La desigualdad entre los sexos es buena para la economía, es la acertada teoría de Saadia Zahidi, directora del Programa de Mujeres Líderes e Igualdad de Género en el Foro Económico Mundial .
Condenadas por la pluma de sus autores a la infelicidad y a desenlaces trágicos, criticadas y ensalzadas, los personajes femeninos, atrapados en sus corsés literarios, proclaman que no se resignan a  su destino impuesto.
 Fueron glorificadas por los escritores, es cierto, pero en la mayoría de los casos, el precio fue demasiado alto.
Los vientos del pasado cambiaron el paisaje, pero no borraron muchas de las piedras del camino.
 El derecho a decidir sobre la maternidad sigue en manos del poder establecido, que pretende manejar su autoridad sobre el cuerpo y la moral de la mujer con el Anteproyecto de Ley del Aborto.
 En señal de protesta, las mujeres literarias acuerdan inscribir su cuerpo en el Registro Mercantil para registrar el derecho a la posesión y libre uso del mismo. 
Y como rechazo absoluto a la posición de la Iglesia Católica en este asunto, firman una petición dirigida a la Conferencia Episcopal para ser excomulgadas.
Valencia,Mujer,Mercado,ciudad escondida,fotografia

También aprueban unirse al espíritu crítico de la Intifalla  y a su Intifalla Morada: Abortament lliure i gratuït.
 Para soltar tensiones, acuerdan participar en el Día de la mujer... !Deportista! 8 de marzo. Y para deleitar sus ojos, visitarán dos exposiciones: Dones per dones, un homenaje de diez reporteras gráficas de la ciudad a las mujeres trabajadoras -carniceras, fruteras, pescaderas, panaderas, etc.-del Mercat Central de Valencia, espacio que acogerá la muestra; y la exposición de arte "Mujeres que inspiran", que forma parte del Festival Miradas de Mujer.
Todo queda anotado por Alicia en el País de las Maravillas en un cuaderno de agua en el que toma nota de todo y redacta el acta de la reunión celebrada.
 Las palabras se diluyen y caen al suelo, del que empiezan a brotar flores, flores y más flores.
La primavera acaba de llegar y todas juntas recuerdan, recordamos, las palabras que escribió Anaïs Nin en su diario: 
"Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria.
 A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis.
 Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo
. No me adaptaré al mundo. 
Me adapto a mí misma". 
Un día más, como el de ayer o el de mañana, sigue siendo 8 de marzo.

¿Es la literatura un arma cargada de futuro? .........................del Blog Papeles Perdidos

Por: EL PAÍS05/03/2014
Armad-gatti-1
Portada de Antología, de Armand Gatti.
Por JOSÉ OVEJERO
Gabriel Celaya escribió que “la poesía es un arma cargada de futuro”. Pero desde entonces han pasado muchas cosas en el mundo, también en el literario, y tanto los escritores como los lectores se han vuelto más escépticos en cuanto a las posibilidades transformadoras del arte
. Sin embargo, Qué hacemos con la literatura, un ensayo colectivo aparecido hace poco, plantea precisamente esa cuestión: si la literatura puede tener algún tipo de incidencia sobre la realidad, es decir, si es preciso conformarse con que sea, en el mejor de los casos, un juego inteligente y fuente de placer estético, o si eso que se ha dado en llamar literatura comprometida tiene hoy sentido, y cuál.
Para Armand Gatti, la respuesta siempre ha estado clara.
 La literatura transforma, tiene una utilidad práctica
. Refiriéndose a los talleres multidisciplinares que ha organizado durante años con marginados, dice:  “Lo que nosotros buscamos no es lo social, es la revolución.
 La verdadera revolución es la de la palabra. Yo pongo el listón muy alto para arrancar a mis hermanos el lenguaje miserable al que han sido condenados por la sociedad.
El dominio de las palabras es subversión e insolencia.”
La editorial Demipage ha publicado hace pocos meses una Antología bilingüe, con traducción de Francisco Javier Irazoki, en la que se recogen textos poéticos de Armand Gatti, el viejo anarquista –ha cumplido noventa años-, y es un auténtico placer leer esos versos y textos breves que rezuman rabia, confianza, lirismo y que, por “comprometidos” que sean, no caen en ningún momento en el doctrinarismo, en el eslogan fácil, en la banalidad bienintencionada.
 Quizá la ausencia de dogmatismo tenga que ver con su convencimiento de que “una certidumbre es una capitulación”, lo que no le lleva a la cómoda tolerancia de quien no se atreve a afirmar nada; lo que él reivindica no es la duda, sino la suposición, la hipótesis de trabajo.
Por eso, Gatti ha corregido y modificado una y otra vez sus obras, para irse adaptando al paso del tiempo que altera nuestras suposiciones.
 Y porque toda lengua se anquilosa, toda idea también; nada es lo mismo cuando el contexto cambia. Como él mismo afirma: “Cuando decimos de una revolución que se pudre, se trata de su lenguaje.”  Y, en otro lugar:
 “Así cada cual intentaba hablar con palabras
que, con ser idénticas,
                               no seguían iluminadas
por la misma comprensión de las cosas.”
El lenguaje es la única herramienta pero hay que desconfiar de él, porque puede ser también una forma de simplificación, de ponernos de acuerdo sin estarlo. Como la vida es compleja, sus poemas se ramifican –por ejemplo en el largo poema Muerte-obrero-, se abren en varias acciones paralelas, creando una realidad que no se puede reducir a lo evidente y negando la linealidad de los acontecimientos.
Hay en Antología mucho de autobiográfico, en un sentido amplio: un largo poema en prosa nos habla de la madre, mientras que el padre, un barrendero anarquista que murió asesinado, aparece en distintos pasajes; pero la biografía personal es también una biografía colectiva y por ello hay en sus páginas numerosas referencias a los revolucionarios y resistentes que se han ido quedando por el camino
. Sin ese entrelazamiento entre el destino individual y el proceso histórico la existencia parece perder el sentido:
“Pero la Historia no está hecha para nosotros.
No estamos hechos para la Historia.
Entonces ¿para qué estamos hechos?”
En ese interés por quienes sí están hechos para la Historia, porque pretenden desviarla de su camino previsible, Gatti se acerca a acontecimientos concretos,  a la denuncia:
“Así sucumbiste de un culatazo
en medio de cubas volcadas
y letreros que reclamaban
el salario mínimo garantizado.”
Pero no se queda en el lenguaje acusador de la poesía social, porque no renuncia a un lirismo en el que caben las estrellas, la noche, los paisajes, la luna...
 Es fácil imaginar cómo la experiencia del paisaje y lo nocturno se inscribe en la de la lucha en alguien que a los diecisiete años se apuntó a la resistencia y vivió como maquis, y que fue condenado a muerte y a trabajos forzados cerca de Hamburgo, como sustitución de la pena capital gracias a su juventud; Gatti regresó a pie a Francia; y para ello recorrió, solo, muchos cientos de kilómetros. Ese amor por lo nocturno y por las constelaciones que guían a quien está en el monte escondido recuerdan en algún momento El enamorado de la Osa Mayor, del contrabandista y escritor Sergiusz Piasecki.
Gatti tuvo una de esas vidas interesantes sobre las que nos gusta leer pero que probablemente no nos gustaría vivir, o solo cuando ya estuviésemos seguros de que la historia termina bien
. Para resumir su manera de enfrentar la vida y la literatura, baste una frase extraída de su obra de teatro La pasión del general Franco, que escribió –y luego dicen que la literatura no es útil- para recolectar dinero para los mineros asturianos en huelga en los años sesenta y que provocó un conflicto diplomático entre España y Francia, saldado con la prohibición de la obra en el país vecino: “Aquel que en este siglo nunca haya estado en prisión – nunca existió.”
Tal como están las cosas, puede que esa frase haya que acabar aplicándola también al siglo XXI.