Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

2 feb 2014

Nunca lleves zapatos marrones a una boda de Estado en El Escorial......................... José María Izquierdo


Álvaro Pérez, El Bigotes, con zapatos marrones, junto a Pedro Antonio Martín Marín. / Uly Martín

Los Reyes de España, tres jefes de Gobierno —Tony Blair, Silvio Berlusconi, José Manuel Durão Barroso— y un jefe de Estado, el presidente de El Salvador, Francisco Flores; decenas de ministros y exministros, representantes de todos los poderes del Estado, presidentes autonómicos, banqueros, empresarios, ilustres de todo tipo.
 No faltaba ni Julio Iglesias.
 Así, hasta 1.100 invitados llenaron la basílica de El Escorial el 5 de septiembre de 2002, cuando la Iglesia española, en manos del arzobispo Antonio María Rouco Varela, protagonizó una genuflexión histórica y abrió aquellas colosales puertas para que don José María Aznar, a la sazón jefe de Gobierno de España, pudiera casar a su hija Ana con el joven Alejandro Agag como el jefe de Estado que no era.
Y allí, en aquella culminación de una carrera desde la proclamada austeridad hasta la ostentación, el boato, la jactancia y la soberbia, se encontraban semiescondidos algunos personajes de menor relumbrón, pero que con el tiempo lograrían más primeras páginas que muchos de los más encopetados asistentes.
Francisco Correa, mirada altiva, barba retocada, gomina en el pelo y caracolillos montados sobre el cuello de la camisa, llevaba al brazo a su entonces esposa, Carmen Rodríguez, ataviada con un vestido de Lorenzo Caprile.
Era “largo con corpiño en shantung y tul entolado con falda de tres capas de gasa plisadas y chal de gasa”. Merecidos, se supone, los 3.485 euros que le fueron abonados al modisto, según factura que consta en los papeles judiciales.
Había más personajes interesantes.
 Un señor, por ejemplo, de andar jacarandoso, cual novillero en el paseíllo, que lucía unos bigotes desmesurados y esgrimía un puro de reglamento.
 Calzaba, además, zapatos marrones. ¿Cómo se pueden llevar unos zapatos marrones cuando te invitan a una boda de Estado en el mismísimo monasterio de El Escorial?
 Algo fallaba y seguramente aquel personaje, por muy amigo que fuera de otros invitados, pues se le veía alegre y confiado entre ellos, provenía de alguna galaxia distinta
. Pero ambos, Correa y El Bigotes, son amigos del novio y conocidos de todos los ministros y demás cargos del PP que por allí paseaban.
¡Cómo no iban a serlo si desde 1993, nueve años ya, circulaban por Génova hola presidente, hola Luis, hola Paco, hola Javier!
Tan amigo era Correa del novio que hasta firmó como testigo, junto, por ejemplo, a Silvio Berlusconi
. ¡Qué gran hombre, se diría el engominado organizador de mítines, este sí que es un crack de verdad!
Porque al final, esta historia de Gürtel es, entre otras cosas, una historia de amigos.
 Todos ellos muy amigos.
Ya lo reconoció paladinamente el propio Alejandro Agag cuando intentó responder a las informaciones de este periódico sobre aquellos regalos de más de 32.000 euros que el rumboso Correa tuvo a bien regalar a la pareja en la estrepitosa ceremonia: luz y sonido monumentales en la fiesta monumental, en Arcos del Real, que siguió a la boda monumental que con tanto primor había organizado Alfonso Bosch, concejal del Ayuntamiento de El Escorial y otro de los amigos, en contacto con el secretario personal de Aznar, Antonio Cámara, que luego encontraría acomodo en las empresas de Correa.
 La fiesta se calcula que costó unos 120.000 euros. Así que Correa pagó la cuarta parte, porque además de esa iluminación se hizo cargo —esté o no en la factura— de otras muchas cosas.
 Y ya hablaremos en otro lugar de la despedida de soltero
. Más amigos.
Volvamos ahora al comunicado del joven novio
: “D. Francisco Correa fue invitado por el Sr. Agag a su boda, hace 10 años y medio, y debido a su relación de amistad en esa época, fue uno de los testigos del Sr. Agag en el enlace”.
 Pues eso, lo que decimos, que estamos, y así vamos a verlo, en una entrañable historia de amigos. Por eso se podían decir entre ellos, con propiedad en el lenguaje, tú eres uno de los nuestros.
 Como un Día de Reyes también le llamó el señor de los zapatos marrones al presidente valenciano Francisco Camps “amiguito del alma”. Lo dicho, uña y carne.
Su calzado delataba que El Bigotes, por muy amigo que fuera de todos, provenía de alguna galaxia distinta
Y es que la trayectoria de Correa va indisolublemente unida al arranque y esplendor del aznarismo. Cuanto más crecía Aznar, cuanto más poder tenía Aznar, más crecía Correa y más poder tenía Correa. Y es así desde los neblinosos inicios, allá en los primeros años noventa.
Tiene declarado Francisco Correa el 30 de abril de 2009 ante el juez Antonio Pedreira, lo siguiente: “Les envié una oferta a través de que conocí yo a una, creo que lo dije con la anterior declaración, creo que está por ahí, creo que conocía a Elvira la hermana del presidente, tú dijo manda una oferta y tal, y bueno mandé una oferta de trabajo a nivel de agencia de viajes (...) y empezamos poco a poco a trabajar con el Partido Popular...”.
Bien, ya aparece el apellido Aznar, Elvira Aznar, siempre según las palabras del interesado.
 Y es ahí, a partir del año 1993, cuando Correa y sus empresas se encargaron de organizar todos los actos para las decenas de campañas electorales que se celebraron en aquellos diez años.
 Con José María Aznar, como es evidente, de estrella principal.
Cuenta Correa, también ante el juez Pedreira, que fue Alejandro Agag quien le presentó a El Bigotes. No le gustó mucho en los primeros encuentros, pero por indicación de Agag le colocó cerca del presidente. “Bueno, pues lo pusimos y Ana Botella se enamoró de él, en el buen sentido, le encantó, y empezó a trabajar con él y tuvo un éxito tremendo”.
 Luego trabajó con Juan Villalonga. Ya saben, el amigo de pupitre del presidente que fue nombrado a dedo para llevar Telefónica. Amigos.
Correa fue proveedor externo, primero, compañero de trabajo, amigo y socio entre los meandros de la corrupción, después, de esa nueva clase que se iba haciendo con el poder en el partido y en el país, llena de funcionarios o políticos estirados y austeros —o eso decían— que acabaron de hoz y coz en la ostentación del arribista, del nuevo rico
. Amantes de la gomina, mitad monjes de acendrado catolicismo y mitad soldados, armados con la ideología neoliberal que les insuflaban sus muchos maestros de las escuelas de negocios.
 Por ejemplo, aquellos jóvenes del PP que formaron el llamado “clan de Becerril”, del que salieron no pocos de los futuros socios de Correa en sus chanchullos inmobiliarios, amén de cerebros de la FAES. Allí estaba Correa, al lado de Alejandro Agag y de José María Aznar, que tan cómodo se encontraba entre aquellas muchachas y muchachos tan sanos
. Pues de aquellos arranques de los años noventa a la boda de El Escorial.
 Y Correa acompaña, paso a paso, toda esa triunfante carrera.
Como un buen amigo. Tanto que cuando Isabel Jordán, una de las empleadas distinguidas de Correa —aunque hoy odiada— viaja a Nueva York, su jefe le da un toque a José María Aznar, hijo, entonces cursando estudios financieros en la ciudad, para que la acompañe y guíe.
 El mismo José María hijo que luego tanto se enfadó con otro amigo, este de nombre Miguel Blesa, que su padre había puesto al frente de Caja Madrid. ¡Para eso era su compañero en la inspección fiscal!
Pero esta no era solo una relación de simples conocidos de tomar alguna copa juntos para echarse unas risas
. Cuando en 1998 el presidente José María Aznar decide apoyar a la candidata Irene Sáez —ex Miss Universo— a las elecciones presidenciales de Venezuela, en un intento de impedir el triunfo de Hugo Chávez, los enviados especiales a aquel país son Alejandro Agag, Pedro Arriola y… Francisco Correa. ¿Este señor, autollamado Don Vito y que ahora conocemos tan bien, en una misión de Estado, al lado de quien Aznar encargó hablar con ETA? El logro de la gestión fue como sigue: Irene Sáez, 2,8% de los votos, Hugo Chávez, 56% de los apoyos.
Pocas bromas, que estamos hablando de cosas serias.

La hija de Woody Allen rompe su silencio y acusa a su padre de abusos sexuales.

Dylan Farrow relata por primera vez, en una carta dentro de un blog de 'The New York Times', el abuso sufrido cuando tenía siete años

El director Woody Allen, el pasado agosto en París. / THOMAS SAMSON (AFP)

Dylan Farrow, hija adoptiva de Woody Allen, relata en una carta publicada dentro de un blog del diario The New York Times los supuestos abusos sexuales a los que la sometió su padre cuando ella tenía siete años.
 Esta es la primera vez, ahora con 28 años, que ha hablado públicamente sobre el supuesto abuso que salió a la luz en el año 1993 tras la tormentosa separación del cineasta y la actriz Mia Farrow.
La carta de Dylan Farrow detalla un episodio concreto que sucedió cuando tenía siete años y que se repetiría. “Me dijo que me tumbara boca abajo y que jugara con el tren eléctrico de mi hermano. Entonces me asaltó sexualmente”, recuerda Farrow.
 “Me hablaba mientras lo hacía”, prosigue con un relato sencillo pero aun así muy impactante.
“Me susurraba que era una buena niña y que este sería nuestro secreto, prometiéndome que iríamos a París y sería una estrella del cine (...)
 A día de hoy, me resulta muy difícil ver un tren de juguete”.
La misiva de Farrow llega después de las críticas que hizo su hermano Ronan tras el tributo que recibió Allen en la última entrega de los Globo de Oro, donde el joven cuestionó si debía de premiarse a alguien que había cometido este tipo de abusos.
 Dylan Farrow pregunta en su carta a la actriz Cate Blanchett o al actor Alec Baldwin qué pasaría si el abusado hubiera sido uno de sus hijos
. Y cuestiona de manera directa: “¿Y si hubieses sido tú, Emma Stone?. ¿O tú, Scarlett Johansson?”.
“Diane Keaton, tú me conociste cuando yo era una niña. ¿Me has olvidado?”.
Siempre pensé que eso era lo que los padres hacían a sus hijas. Hasta el incidente del ático con el tren
Farrow dice que se considera afortunada porque tras años de sufrir los abusos –que le provocaron desordenes alimenticios y dañarse a sí misma cortándose- hoy es una mujer felizmente casada, pero a la que durante mucho tiempo le resultó imposible que ningún hombre la tocara.
“Me escondía para evitarle pero siempre me encontraba”, cuenta respecto a los asaltos de Allen. “Siempre pensé que eso era lo que los padres hacían a sus hijas”, prosigue. “Hasta el incidente del ático con el tren.", confiesa, “entonces decidí que no podía guardar más ese secreto”.
La hija se lamenta de que su silencio hubiera podido provocar más abusos de Woody Allen a otras niñas.
 También se lamenta de cómo la sociedad le dio la espalda en detrimento del hombre famoso y respetado, que pusieran en duda la versión de su madre, a la que se llegó a acusar de mentir para dañar al cineasta.
Woody Allen nunca fue formalmente acusado en un caso que llenó páginas y páginas de la prensa estadounidense y mundial.
 El director de cine ha negado siempre las acusaciones
. La carta se publica dentro del blog del periodista del The New York Times Nicholas Kristof, que en ocasiones escribe e investiga sobre estos abusos y la trata de personas. Kristof dice que Allen tiene derecho a la presunción de inocencia pero que considera que la voz de la joven Farrow debía de ser escuchada tras el debate surgido en los pasados Globo de Oro.
La última película del director de Manhattan o Días de radio, es Blue Jasmine, candidata a tres Oscar, incluido el de mejor guión original, obra del director. “Woody Allen es la prueba viviente de la manera en la que nuestra sociedad falla a los sobrevivientes de abusos y asaltos sexuales”, afirma su hija adoptiva. Dylan Allen comienza y termina su carta preguntando a los lectores:
"¿Cuál es su película favorita de Woody Allen”.

Cuando las olas rompen en el Norte ........................

Es noticia en informativos, las olas del Norte son tremendas y salen como noticia, aqui al Sur, dónde el Atlántico se enfurece y las olas impiden el tráfico y entran enfadadas hasta la autopista y son de más de 8 m. nadie dice , ni informa, como tantas cosas. Si Canarias es España, hasta las olas están discriminadas.

El País Vasco, Cantabria, Asturias y A Coruña sufren importantes daños esta madrugada

En la Parte Vieja de San Sebastián el agua alcanza el metro y medio de altura.

 

Fotografía del Paseo Nuevo de San Sebastián, rompiendo una ola contra costa, al fondo la escultura de Chillida "El peine de los vientos". / Javier Etxezarreta)  (efe)

El temporal que sacude la zona norte de España ha causado importantes daños en el País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia. Los más notables se han producido en las poblaciones vascas de San Sebastián, Zarautz y Bermeo.
 Seguridad había decretado la alerta roja entre las 3.00 y las 9.00 ante olas que podían llegar a los siete metros de altura, en coincidencia con mareas muy vivas.
El oleaje ha dañado la estructura de los tres primeros puentes sobre el río Urumea en la capital guipuzcoana. Además del puente del Kursaal, el más cercano a la desembocadura, las olas han impactado también en otros que cruzan el río en el interior de la ciudad, como el de Santa Catalina y Santa Cristiana. En la zona de la Parte Vieja, el agua ha alcanzado un metro y medio y el consistorio donostiarra ha desalojado a los vecinos de dos viviendas de planta baja.
El temporal ha causado también fuertes daños en el malecón de Zarautz, destrozando barandillas y bancos.
 En Zumaia una grúa ha caído al canal de entrada al puerto, y en el puerto pesquero y deportivo de Bermeo tres tramos de rompeolas han quedado muy dañados.
 Una de las partes del espigón que se ha venido abajo ha dejado desprotegidas varias de las lonjas donde los pescadores guardan sus aparejos.
Por su parte, en Cantabria, donde se ha decretado la alerta naranja, cuando las fuertes olas han coincidido con la pleamar el agua ha rebasado la playa y ha causado inundaciones de plazas, garajes y locales en Santander, en la zona de El Sardinero
. Varios muros delimitadores de fincas y edificios colindantes se han venido abajo.
Situaciones parecidas se han producido en Asturias.
 Allí las poblaciones más afectadas han sido Luarca, Luanco, Candás, Cudillero o Ribadesella. En la primera, las dos primeras plantas del Museo del Calamar Gigante han resultado "completamente destrozadas"
. Para hoy, la Agencia Estatal de Meteorología ha rebajado el nivel de alerta de roja (la máxima) a naranja en la costa asturiana.
En Galicia, el temporal ha activado la alerta roja esta pasada madrugada, con olas de más de 10 metros y vientos superiores a los 100 kilómetros por hora, y ha dejado un reguero de incidencias y daños en varias localidades costeras.
 Uno de lugares más afectados ha sido el municipio coruñés de Cariño, donde se ha llevado por delante 30 metros de hormigón del dique del puerto comercial
. La alcaldesa de la localidad, Purificación Seixido, ha explicado que se han levantado "más de 50 metros de asfalto como si fuera papel".
En Viveiro (Lugo), el paseo marítimo de Covas ha quedado inhabilitado para la circulación por la cantidad de arena. Y en A Coruña, la zona más perjudicada ha sido el tramo del paseo marítimo entre La Coraza y la plaza de Portugal, donde el oleaje se ha llevado prácticamente toda la balaustrada, causando importantes daños en bancos y farolas.
Eso pasa aqui, y los peninsulares que la mayoría no sabe nadar, se meten sin ningún respeto al Mar cosa que los canarios desde niños que el Oceáno es nuestro medio, pero nunca será nuestro amigo.

 

Maria Shell, hermana de Maximilian.

Me Acordaba de su Hermana mientras leía que él había muerto. Una buena actriz con muchos problemas vitales.
Y pensé que sería bueno recordarla.

Vida privada

En 1957 se casó con el director Horst Haechler, con el que tuvo su hijo Oliver Haechler, conocido como actor como Oliver Schell, y posteriormente con el actor y director Veit Relin, relación que se extendió durante veintidós años y de la que nació en marzo de 1966 su hija, finalizando ambos matrimonios en divorcio. Sus hermanos Maximilian Schell, Immy y Carl también fueron actores, al igual que su hija Marie Teréese Relin.
En 1991, afectada por depresiones, trató de suicidarse con una sobredosis de barbitúricos y, tras una serie de derrames cerebrales, en 1997 llenó las páginas de la prensa amarilla por un escándalo financiero que no llegó a los tribunales.

Opiniones

"La considero una figura propia del clasicismo y del romanticismo alemán", comentó Alexander Horwath, director del Museo de Cine de Austria, al recordar que, a diferencia de su compatriota Romy Schneider,
 María Schell no consiguió escapar a su estigma y nunca se embarcó en proyectos de vanguardia.
Pocas figuras del cine entregaron a través de la pantalla tantas muestras de sufrimiento y dolor
. Como si hubiese quedado aprisionada por el veredicto de un destino fatal, a María Schell casi siempre le tocó en suerte convertirse en la representación viva del desconsuelo y en su rostro se repetía una y otra vez el gesto abatido de quien se resignaba a soportar alguna angustia profunda e intransferible.
Vigorosos dramas o rigurosas adaptaciones de grandes tragedias de la literatura encontraron en la sensible expresividad de Schell a la intérprete ideal.
 Pero al quedar muchas veces encasillada en esos personajes de fuerte acento melodramático, el cine no siempre hizo justicia con las dotes de una actriz que, además, poseía a partir de sus ojos claros, casi transparentes, una rara belleza indigna de ser considerada apenas como la expresión de una tenue esperanza que trata de sostenerse con dignidad por encima de la desgracia.
Su hermano menor, Maximilian Schell, recordaba que cuando él fue galardonado con un Óscar por su interpretación en Judgment at Nuremberg (El juicio de Núrenberg) en 1961, los diarios en alemán escribieron que quien había ganado el gran premio había sido "el hermano menor de María Schell".

Premios y nominaciones

  • Premio a la mejor interpretación femenina en el Festival Internacional de Cine de Cannes en 1954 por El último puente.
  • Nominada a los Premios BAFTA como mejor actriz extranjera en 1954 por El revés de la trama.
  • Premio Jussi a la mejor actriz extranjera por Die Letzte Brücke en 1955
  • Copa Volpi a la mejor interpretación femenina en el Festival Internacional de Cine de Venecia en 1956 por Gervaise
  • Nominada en la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión como mejor actriz extranjera en 1956 por Gervaise.
  • Premio Bambi de la empresa alemana de medios Hubert Burda Media en 1951, 1952, 1953, 1954, 1955, 1956, 1957 y 1987.
  • Premio de honor en 1977 de la Academia del Cine de Alemania por sus sobresalientes continuadas contribuciones al filme alemán a lo largo de los años.
  • Premio a la mejor actriz de Verleihung der Goldenen Kamera de Alemania de 1983 por Frau Jenny Treibel (TV) y Der Besuch der alten Dame (TV).
  • Premio Bambi a su trayectoria en 2002.
  • Schell volvió a Gran Bretaña para uno de las mejores y más polémicas películas de su larga carrera Hombre marcado, de Guy Green, protagonizada por Stuart Whitman como un aparentemente reformado pedófilo que comienza una relación con una viuda que tiene una joven hija.
    La prensa intrusista y un preocupado siquiatra contribuyen a la tensión dentro de un filme simpático que sería imposible hacer hoy día.
    Hacia el fin de una década agitada en la que había actuado, generalmente en primeros papeles, en veinticinco películas en Europa y Estados Unidos con grandes directores como Luchino Visconti, Sacha Guitry, Anthony Mann y Alexandre Astruc; redujo sus compromisos a una película para cine o televisión por año.
    De ellas, pocas fueron las que llamaron la atención: en Odessa tuvo la satisfacción de tener un papel importante y trabajar con su hermano Maximilian Schell en una ambiciosa producción.
    Fue una de las innumerables estrellas del filme de 1973, El viaje de los malditos de Stuart Rosenberg, una bien intencionada pero pesada película acerca del SS St Louis, en el que un grupo de refugiados judíos fue embarcado para ponerlos a salvo, solamente para ser rechazados en todos los puertos seguros y tener que volver a Alemania.
    Como su hermano Maximilian, María nunca perdió su compromiso con los hechos de la Segunda Guerra Mundial, ni el interés por la literatura clásica. Esa integridad le fue reconocida en 1977 por la Academia de Cine de Alemania con un premio "por su sobresaliente contribución a la industria cinematográfica a lo largo de los años".
    Esto tuvo poco efecto en su carrera internacional y, aparte de la televisión, sus apariciones en la pantalla fueron escasas. Entre sus mejores pequeños papeles estuvo el de la señora Speer en Inside The Third Reich (1982).
    Trabajó regularmente en la década de 1990, salvo los períodos en que estuvo enferma, y tres años que tomó como descanso sabático, pero estaba agotada y el público ya no estaba atraído por su emocional, y muy a menudo lacrimosa caracterización de mujeres que eran decididamente no feministas, pero actuó como la matriarca en Der Clan Der Anna Voss, una miniserie en seis partes.
    Además de su labor en el cine, trabajó en obras de teatro en Zúrich, Basilea, Viena (Josefstad Theater), Berlín, Múnich (Kammerspiel Theater), en el Festival de Salzburgo y realizó giras por las provincias desde 1963. Entre las obras en las que actuó se encuentran clásicos como Hamlet, de Shakespeare, el Fausto de Goethe junto a piezas modernas como Pigmalión de George Bernard Shaw.
     Sacado de Wikipedia.