Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

13 ene 2014

Guindos anuncia que la economía creció un 0,3% en el cuarto trimestre

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha anunciado esta tarde en el Congreso que la incipiente recuperación de la economía española cogió fuerzas en el cuarto trimestre de 2013.
 Según ha adelantado Guindos, el PIB creció un 0,3% entre octubre y diciembre con respecto al trimestre anterior, una cifra que supera en dos décimas el balance del tercer trimestre, cuando España logró dejar atrás la recesión más larga de la democracia.
Con este avance, el Gobierno ofrece por primera vez el dato del cuarto trimestre.
El ministro, que ha comparecedido a petición propia en la Cámara, ha hecho un resumen de los signos positivos que empiezan a aparecer en España para defender que la reactivación está cogiendo ritmo.
 El país está ya "ante una recuperación, aún frágil pero que es, por fin, recuperación", ha asegurado.

Dentro de su enumeración de factores alentadores para la economía, Guindos ha destacado el descenso en los costes de financiación del Estado y el recorte de la prima de riesgo, lo que apunta a una recuperación de la confianza desde el extranjero en el país.
También ha puesto de relieve la buena evolución del sector exterior, algo en lo que solo Alemania supera a España dentro del euro, y el final de la reestructuración bancaria.
Asimismo, el ministro ha defendido que el ajuste inmobiliario empieza a tocar fondo y que, tras lograr bajar el paro registrado en 2013, este año volverá a crecer el empleo.
 Este cambio de tendencia tendrá lugar ya en la primera mitad de 2014, más pronto de lo esperado. A este respecto, ha rebajado la previsión de tasa de desempleo media para el año, que pasa del 25,9% al 25%.
"Por primera vez desde la crisis estamos ante un escenario diferente", ha dicho el ministro antes de admitir que, en cualquier caso y pese a los avances, la situación dista de ser satisfactoria.
 En cuanto al déficit, ha garantizado que se cumplirá el objetivo de 2013 y que limitaba al 6,5% el desfase en las cuentas del conjunto de las Administraciones Públicas.
 De este lado, ha dicho que "lo peor del necesario ajuste seguramente ha quedado atrás".
Tendrá cara este Guindos

Mariana Pineda y otras amazonas


Liberales
Grabado de 1823 sobre la compañía de milicianas creada en Barcelona.
Por Juan Francisco Fuentes y Pilar Garí
En 1814, las liberalas -así denominadas a veces por sus enemigos– no pasaban de ser una exigua minoría a la que la monarquía absoluta prestó escasa atención, salvo que se empeñaran en ayudar a los presos y en importunar a las autoridades con sus quejas.
Si la propaganda servil se fijó en ellas fue para señalar los desvaríos a los que había llegado el liberalismo en aquellos años en que todo anduvo revuelto. Por el contrario, a partir de 1823 la represión fue implacable también con ellas.
Las cárceles, galeras y casas de arrecogidas fueron recibiendo a las más comprometidas o a las más infelices, aquellas que no habían podido huir a tiempo o que no contaban con ningún tipo de protección en las altas esferas. Otras se vieron más o menos libres de la persecución oficial, pero no del acoso de sus vecinos más exaltados. En algunos casos, la presión ambiental sobre una mujer conocida por sus ideas liberales podía llevarla a cambiar de residencia e incluso a huir al extranjero, como hizo Tecla López de Angulo, monja del convento de las Huelgas, secularizada en 1822, que tuvo que abandonar Burgos y buscar refugio en Francia al no poder soportar por más tiempo los atropellos y las amenazas de los serviles.
En el origen del terror blanco, con los voluntarios realistas como su principal brazo ejecutor, había a menudo una motivación social, porque el absolutismo popular tendía a identificar a los liberales con los propietarios, y a éstos con las nuevas formas de propiedad.
Para ellos, ser negro era cosa de ricos
. Algunas señoras liberales, por su parte, pensaban que bajo la monarquía absoluta el populacho se sentía como pez en el agua.
 En realidad, esas dos visiones antagónicas del conflicto no estaban tan alejadas una de otra.
 El hecho es que, como denunció la propia policía, la gente de cierta posición se veía acosada, y a veces despojada, por la plebe absolutista, que actuaba movida por el odio de clase y por la propaganda clerical. El lamento, en 1823, del autor de El Tío tremenda abundaba también en las implicaciones sociales del liberalismo femenino: ¡cuánto daño le hacían a la causa del altar y del trono esas “señoras de más alto rango” que se dedicaban a propagar la doctrina constitucional!
Hay casos dramáticos de mujeres perseguidas hasta el ensañamiento por sus ideas liberales, como Rosa Zamora, imputada en la intentona de Pablo Iglesias en Almería en 1824 y encerrada por tiempo indefinido en la Real Cárcel de Granada, en un cubículo infecto calificado como “un sitio destinado para matar gente” por los dos médicos que la visitaron a instancias del tribunal.
 No era sólo la inhumanidad del aparato judicial y carcelario absolutista, sino la falta de medios de un sistema que no estaba preparado para castigar a las mujeres por delitos de naturaleza política, máxime tratándose, como ocurría a menudo, de señoras de la “clase y estado” de la propia Rosa Zamora, como dijo el responsable de Real Cárcel de Granada para justificar los problemas irresolubles que planteaba su reclusión.
Las casas galera y cárceles femeninas habían sido pensadas para mujeres de la plebe acusadas de delitos comunes, como prostitución, robo o infanticidio, una circunstancia que motivó frecuentes quejas de las presas políticas, condenadas a compartir su infortunio, en palabras de una de ellas, con “mujeres prostitutas y disolutas sin vestigio alguno de pudor y educación”, que constituían a todas luces una compañía inadecuada para “una mujer de clase”.
 En otras ocasiones, esa carencia de medios resultó providencial para salvar de la cárcel a alguna sospechosa, como Francisca Tentor, implicada en la trama conspirativa de Málaga en 1831.
 Así le constaba al gobernador militar, González Moreno –el verdugo de Torrijos–, quien, sin embargo, prefirió demorar su detención, entre otras razones, por no disponer “del local proporcionado en que constituirla, y en que se halle (…) con la decencia y decoro que exigen su sexo, su estado y la calidad de su persona”.
Aunque atenuada en algunos casos por las carencias materiales del sistema y cierta inercia paternalista, la represión absolutista alcanzó de lleno al liberalismo femenino desde el principio hasta el final de la Década Ominosa. La intensidad y las formas variaron según el momento.
 Primero fueron las Comisiones Militares y las Juntas de Purificación; posteriormente, a partir de 1830, la iniciativa la llevó sobre todo la policía de Calomarde.
    Sello Mariana PinedaLa magnitud de la represión permite calibrar tanto la importancia del Trienio en la socialización del liberalismo entre las españolas como la disposición de muchas de ellas a luchar por las libertades tras el triunfo de la reacción
. En ocasiones, se trataba simplemente de esconder un ejemplar de la Constitución, un uniforme de miliciano o un trozo de una lápida constitucional. Este tipo de prácticas, frecuentes a lo largo de toda la década –recuérdese que Mariana Pineda fue ejecutada por el “detestable delito” de guardar una bandera–, definen dos características del liberalismo femenino que en la clandestinidad iban a resultar de enorme importancia: la estrecha relación de la mujer con los elementos simbólicos de la revolución y su dominio del espacio privado, ámbito fundamental de la actividad conspirativa
. La mujer liberal –la viuda sobre todo– desempeñó en él una labor impagable protegiendo a prófugos de la justicia, recibiendo y repartiendo correspondencia, auspiciando reuniones, escribiendo ella misma cartas e informes con tinta invisible y a veces participando en los núcleos conspirativos que fueron surgiendo por toda España, especialmente en Andalucía y Levante.
Corrieron suerte muy diversa
. Algunas, con graves responsabilidades políticas, escaparon milagrosamente a la represión, mientras otras fueron detenidas y condenadas a duras penas de cárcel, cuando no a la muerte. (…)
 Eran las nuevas “amazonas de la libertad”, según la imagen utilizada por el italiano conde Pecchio en una de sus cartas desde la España del Trienio, en la que se refiere a la juventud y la belleza de las partidarias del régimen constitucional español.
Lo de las “amazonas de la libertad” circulaba ya por Francia en tiempo de la revolución, lo mismo que otras locuciones asociadas al mito de las amazonas.
 Hay frecuentes alusiones a ellas en las guerras de independencia de principios del siglo XIX, como la española o la griega, y en las luchas revolucionarias en que intervienen las mujeres.
El Trienio liberal, en cambio, pese a la referencia de Pecchio a Cádiz y Valencia como lugares en los que habitan “les plus belles amazones de la liberté”, no resultó especialmente propicio a la imagen de mujer belicosa e intrépida
. Era lógico que, una vez alcanzada la libertad, el mito sufriera un cierto eclipse, por más que en alguna ocasión alguien se acordara de las guerreras de la Antigüedad y las citara de pasada.
 La razón de ello la encontramos en un artículo de prensa, publicado en 1820, en el que se encomia el patriotismo de las “jóvenes solteras” de Cangas de Onís que se han ofrecido para adornar la lápida de la Constitución con vistas a los festejos cívicos organizados por el ayuntamiento
. Si el despotismo se hubiese prolongado por más tiempo, afirma el autor, “hubiéramos visto amazonas en defensa de la Constitución”. “Mas”, añade, “ya que su brazo no ha podido manejar la espada de la patria, ahora desean emplear sus delicadas manos en embellecer el monumento o lápida del hermoso Código”.
 En suma, el tiempo del sacrificio y el heroísmo había pasado; al menos, de momento.
Goya-Fernando VIILa hora de las amazonas volvió a sonar con la restauración absolutista de 1823 y en especial con la gran ofensiva lanzada por los liberales tras el triunfo de la revolución francesa de 1830. Es entonces cuando, según el marqués de Custine, el gobierno de Fernando VII [en la imagen, en un óleo de Goya del Museo del Prado] piensa que el liberalismo español ha dotado a su organización clandestina –su “ejército invisible”– de “escuadrones de amazonas” listos para el asalto final contra la monarquía absoluta.
La expresión, registrada ya en la Guerra de la Independencia española y años después en la Polonia sublevada contra los rusos, refleja en esta etapa final del reinado de Fernando VII una doble realidad. Por un lado, la notable participación femenina en las redes conspirativas de los años 1830–1832, aprovechando su mejor adaptación a la actividad clandestina –¿no tenía un punto de clandestinidad la vida de la mujer en el ámbito privado?– y su –hasta entonces– menor vulnerabilidad a la represión absolutista. Por otro, la decisión del régimen y, según Custine, del propio monarca de dar un escarmiento –“faire un example”– que pusiera fin a tanta conspiración y a tanta amazona suelta. La propia Gaceta de Madrid hablaría de “escarmiento” al informar de la ejecución de Mariana Pineda, y lo justificaría por la necesidad de contrarrestar la táctica adoptada por los revolucionarios de involucrar en sus planes “al sexo menos cauto y más capaz de interesar la ajena compasión”. Ser mujer y liberal en España se estaba poniendo cada vez más peligroso.
Juan Francisco Fuentes, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense, y Pilar Garí, traductora y escritora, son autores de Amazonas de la libertad. Mujeres liberales contra Fernando VII (Marcial Pons), que saldrá a la venta el 15 de enero. Este texto es un extracto de sus conclusiones.

El fondo de armario de Pilar Miró................................Juan Carlos Blanco

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Hoy se cumplen 25 años de la destitución de Pilar Miró al frente de RTVE. Desde los meses finales de 1988, la crisis política creada por la compra de vestuario por parte de la directora general de la televisión pública para acudir a actos oficiales con cargo a los presupuestos de RTVE no dio respiro a Pilar Miró y abrió un frente de desgaste al Gobierno socialista de Felipe González.
En octubre de 1988 compareció en el Congreso de los Diputados y reconoció que efectivamente había procedido así.
 Se habían detectado gastos de vestuario de la directora general por valor de dos millones de pesetas (12.000 euros) que habían sido cargados al presupuesto del ente público en 1987
. Se trataba, en concreto, de faldas, chaquetas, vestidos, trajes, cinturones, zapatos, pendientes de oro, colgantes y unos gemelos de oro.
 Al menos estos objetos figuraban en la documentación relativa a gastos efectuados entre enero y septiembre.
Pilar Miró reconoció también en sede parlamentaria -a preguntas de Luis Ramallo, diputado de Alianza Popular que fue el ariete parlamentario del partido en esta batalla política- otros gastos de la misma naturaleza en el año anterior
. El PSOE no apoyó a Miró y consideró, en palabras de José María Benegas, secretario de organización entonces, "impropio de un cargo socialista" tal comportamiento.
 Ella consideraba que no había hecho uso indebido de los fondos públicos, tan sólo "una torpeza contable" al imputar a una partida errónea unos gastos que tenían perfecta cabida en otra partida del presupuesto
. Pero el incendio político, con AP hablando abiertamente de que se trataba de la existencia de corruptelas, obligó al PSOE a adoptar una posición de enfrentamiento con Pilar Miró, a la que pidieron desde el grupo parlamentario (que disfrutaba de holgada mayoría absoluta) que devolviera el dinero.
Ella se manifestaba disgustada por el "penoso incidente" pero firme en su decisión de no dimitir.
La actitud del vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, explicaba el alcance del problema.
 Podemos afirmar sin dudas que no tenían sintonía Miró y Guerra.
 No asistió a su toma de posesión, lo que ya marcó una distancia que no hizo más que crecer. Guerra desmintió que tuviera nada que ver con lo ocurrido en el caso aunque Pilar Miró le señalaba de forma directa
. Leyendo esta información de EL PAÍS queda claro que tenía razón sobre la enemiga del guerrismo con ella, que traspasó los límites de la intimidad.
 Por su parte, Luis Ramallo presentó una denuncia en el juzgado de guardia por si hubiera habido delito en el proceder de Pilar Miró.
EL PAÍS publicó un editorial que permite, leído hoy, poner en perspectiva la preocupación por la corrupción y por la tendencia a "la consideración permanente de la televisión estatal como una finca particular". Empezaba el editorial señalando que "cuando la mitad de los ciudadanos españoles consideran que en la vida pública existe "mucha o bastante corrupción" y un tercio de los consultados estima que esa corrupción es hoy mayor que hace 20 años (sondeo publicado el pasado domingo por EL PAÍS), merece la pena preguntarse acerca de los comportamientos que generan semejante opinión.
 Entre otras cosas, porque sin duda alguna la corrupción durante el franquismo fue muy superior a la que existe en la democracia, pero no podía trascender a la opinión pública, no se informaba sobre ella, no actuaban los tribunales, no investigaba el Parlamento y, en definitiva, se beneficiaba del silencio y de la complicidad de los gobernantes."
 Y sobre el propio asunto, esto tan definitivo: "Pilar Miró no tenía derecho a hacer lo que ha hecho y lo demás son pamplinas."
Parecía inminente su dimisión.
 Es más, se consideró como segura tras manifestar telefónicamente al presidente del Gobierno, Felipe González, que ponía el cargo a su disposición.
 Pero el interés socialista porque pareciera una renuncia voluntaria y por preservar la imagen de honradez de Miró dificultaba el encaje de una decisión tomada.
Pilar Miró manifestó su voluntad de devolver el dinero de los trajes y volvió a su trabajo, muy desgastada, disgustada y sin saber qué le depararía el futuro inmediato.
 Y declaró a EL PAÍS: "¿Y qué es una raya más para un tigre?" 
En la sesión de control parlamentario de RTVE del 27 de octubre, proclamó:
 "Yo he cometido un error y eso lo rectifico. Soy una persona honrada, y de lo que sea responsable ya me lo dirán
. Es muy duro que se me reclame un comportamiento ético, yo que defiendo a capa y espada las auditorías y que lleguen hasta el final.
Yo jamás he ocultado nada, no me he llevado nada que no fuera mío, ni pienso llevarme nada.
 En mi vida he hecho trampa, jamás, y no pienso hacerla". Pero Ramallo, y AP, estaban a lo que estaban: a darle la gran lanzada.
¿Es verdad ese rumor de que se compró un abrigo de piel de un millón de pesetas (6.000 euros)?, preguntó sin obtener respuesta.
El 10 de noviembre, Pilar Miró devolvió 2.127.215 pesetas (algo menos de 13.000 euros), pero la situación era insostenible y proseguían los ataques y descalificaciones. En este contexto, el ministro de Cultura echó más leña al fuego. Jorge Semprún declaró, y ratificó en el Parlamento, que RTVE es "un monstruo irracional donde los amigos pueden salir cuando quieren y los enemigos no".
Alguna responsabilidad debía atribuir, a tenor de sus palabras, a la máxima responsable de la televisión pública.
En medio de la refriega, apareció otra denuncia contra Narcís Serra, ministro de Defensa entonces, por la compra de un piano para su residencia.
 Amargamente se quejaría más tarde Pilar Miró del diferente trato que tuvo ella, aunque no mencionó a Serra y su piano. Serra, en cambio, también criticó a Miró por el asunto de su vestuario.
Atacada por la oposición y censurada por miembros del Gobierno y del partido que lo sustentaba, la Navidad de 1988 fue una tortura para Pilar Miró, cuyo relevo se daba por seguro pero no terminaba de materializarse
. Finalmente, el 12 de enero se tomó la decisión de que al día siguiente, el consejo de ministros nombraría a Luis Solana, en sustitución de Pilar Miró
. A las 72 horas publicó EL PAÍS una entevista con la ya exdirectora de RTVE, en la que declaró que no lo gustaban los políticos y lamentaba el coste personal que supuso para ella este episodio.
 Desgraciadamente para ella, aún le quedaba un doloroso trecho por cubrir: sentarse en el banquillo
. Esa fue otra historia.
Javier Pradera escribió en pleno apogeo del caso que el comportamiento de Pilar Miró reflejaba "el brusco cambio de valores morales y de modelos sociales que atraviesa por entero la sociedad española, convertida en un espectacular rebosadero de dineros especulativos, donde todo se compra y se vende, casi todo tiene un precio y buena parte de las antiguas referencias éticas se hallan en retroceso." Corría el año 1988...

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 Pilar Miró fotografiada por LUIS MAGÁN en 1996
Pilar Miró en el juicio por malversación de fondos cuando fue directora de RTVE, celebrado en 1992 / CRISTÓBAL MANUEL

La Infanta declarará ante el juez Castro el 8 de febrero a las diez de la mañana

Estoy cansada de que todos los dias se hable del Juez Castro, es una pesadez, reincide en Imputaciones que si deben ser investigadas que lo haga ya, y no que tarde 2 años en imputar y luego se supone que en juzgar.
Hay jueces que les gusta ver su nombre en la prensa, pero hasta ahora parece amigo del Socio de Urdangarin, venga a llevar E-mails venga a llamaar a todos, un cansancio para los que seguimos la trama pero él cada vez tiene la cara más de äcido Hialurónico y Botox. Por Dios que condene ya, si es que hay que condenar pero parece ya la santisima Trinidad, Guindos , Montoro y Castro. !!OLE!!!
Atlas

El juez instructor del caso Nóos ha fijado ya la fecha para la declaración como imputada de la Infanta
. Será el próximo 8 de febrero, sábado, a las diez de la mañana. José Castro había asegurado este lunes que tras comunicar la defensa de la Infanta que esta no presentará recurso a su imputación era "obligado adelantar" la fecha para tomarle declaración.
 El magistrado había citado inicialmente a la hija del Rey para el próximo sábado 8 de marzo en Palma de Mallorca.
El juez había respondido afirmativamente a los periodistas a la pregunta de si atendería la petición de la defensa de doña Cristina, que el pasado sábado registró un escrito dirigido al juez en el que anunciaba que no iba a recurrir la imputación y demandaba comparecer cuanto antes.
 La Abogacía del Estado había confirmado esta mañana que tampoco recurriría la decisión de Castro; el sábado ya avisó de que no tenía sentido apelar a la Audiencia cuando la propia imputada ya había renunciado a su derecho de oponerse.

“No es la propia parte quien toma la iniciativa“.
 La Infanta no va al juzgado de manera voluntaria ni ha pedido adelantar la fecha, observa el juez Castro.
 Al citar ya a la hija del Rey, el instructor da por hecho o tiene información oficiosa de que la fiscalía —la única parte que no se había manifestado hasta ahora sobre un posible recurso ante el auto de citación del juez— no recurrirá.
Si alguna de las partes hubiera recurrido la decisión del juez, el asunto habría pasado a la Audiencia de Palma, y el proceso se habría dilatado más aún.
El abogado de la Infanta, Miquel Roca, ha explicado este lunes que la Infanta Cristina quiere declarar  cuanto antes porque "ha considerado que tenía que hacerlo para aclarar una situación en la que está absolutamente convencida de su inocencia".
 Y que la idea partió de la hija del Rey, que ya se encuentra de regreso a Suiza, tras haberse reunido la semana pasada con sus abogados en Madrid y Barcelona.
 Doña Cristina, según ha explicado el abogado, volverá próximamente a la capital catalana para preparar su declaración ante el juez del caso y hará "todo lo posible" porque la prensa no lo sepa, ha apuntado entre sonrisas.
Roca ha admitido que, pese a que el juez Castro se ha desplazado varias veces a Barcelona para interrogar a testigos e imputados en el caso, no ve "motivo" para que la declaración de la Infanta sea en los juzgados catalanes, aunque "en cualquier caso su señoría será quien decidirá".
En declaraciones a los periodistas, Roca ha añadido que la hija del Rey confía en que, una vez haya prestado declaración en calidad de imputada dentro del caso Nóos por un presunto delito de blanqueo de capitales y fraude fiscal, "habrá quedado todo muy definitivamente aclarado".
El instructor había fijado la fecha del 8 de marzo para la declaración de la Infanta para dar tiempo a la Audiencia Provincial a pronunciarse sobre los recursos que pudieran presentar las partes, para lo que tienen de plazo hasta las tres de la tarde del próximo miércoles.