Cuando, hace justo 50 años, Martin Luther King pronunció en las
escaleras del monumento a Lincoln su discurso ‘I have a dream’,
probablemente no imaginaba que
cinco décadas después el primer presidente negro de Estados Unidos estaría en el mismo lugar
conmemorando su aclamada alocución a favor de la igualdad de derechos y
oportunidades
. Este miércoles, Barack Obama cerrará el homenaje a la
histórica marcha de 1963 con otro discurso del que apenas ha
transcendido su contenido pero del que, inevitablemente, se buscarán
paralelismos y diferencias con aquél.
Obama siempre ha destacado la influencia de King en su vida y su
deuda con todos aquellos que se sacrificaron por el movimiento a favor
de los derechos civiles.
Cuando llegó a la Casa Blanca, mandó colocar un
busto del reverendo en el despacho Oval y, el pasado mes de febrero,
juró su cargo como presidente sobre una de las Biblias que le
perteneció
. Desde que llegó a la presidencia, Obama ha hablado o escrito
sobre King en múltiples ocasiones, haciendo referencia a sus palabras
en varios discursos importantes de su carrera política, como el de la
inauguración en la convención Demócrata de 2004 o el que ofreció en
Selma (Alabama), en 2007, cuando era candidato, en conmemoración del
Domingo Sangriento de 1965.
El presidente, no obstante, ha tratado de distanciarse del discurso
de King de hace 50 años.
“La mejor manera de honrarlo es no tratando de
ofrecer otro similar, lo que hay que hacer es recordar a la gente que
todavía queda trabajo por hacer, que hay que trabajar día a día para
asegurarnos de que nuestra sociedad es más igual y justa”, reconoció
Obama durante una e
ntrevista radiofónica que se emitió el martes.
Su principal asesora y amiga íntima, Valerie Jarret, ahondó en las
diferencias que separan al reverendo del presidente.
“King fue un
pastor, un líder de los derechos civiles
. Obama siempre dice que
descansa sobre sus hombros, pero él considera que su responsabilidad es
la de recoger ese testigo, no como otro líder de los derechos civiles,
sino como el presidente de EE UU”, aseguró en un artículo de la
revista Time.
El mandatario, sin embargo, se ha mostrado reticente a tratar de
manera abierta el tema racial, algo por lo que ha sido criticado desde
la comunidad afroamericana.
Una importante excepción se produjo este
verano, cuando
apareció por sorpresa en la rueda de prensa de la Casa Blanca para criticar el veredicto que absolvió a George Zimmerman, un vigilante voluntario de Florida, de la muerte del joven negro Trayvon Martin, que se ha convertido en el
nuevo símbolo de la lucha por los derechos civiles de la nueva generación.
Obama siempre ha advertido contra el peligro de la complacencia de los
afroamericanos en responsabilizar de su situación únicamente al "legado
de discriminación".
50 años después, la sociedad de EE UU es la de Obama, el primer
presidente negro, pero también es la de Trayvon Martin, un recuerdo para
muchos de que las cosas no han cambiado tanto en medio siglo
. Algo
sobre lo que el presidente ha alertado en varias ocasiones, reiterando
que el sueño de King todavía no se ha hecho realidad.
La última vez hace
unos días en un acto en la universidad de Binghamton, en Nueva York,
donde recordó que, además de su trasfondo racial, la de 1963 fue una
marcha por el empleo y la justicia, dos ámbitos en los que, sostuvo, aún
quedaba mucho por hacer.
“Cuando se refiere a la economía, a la
desigualdad, al desarrollo urbano, no hemos progresado al mismo ritmo
que en el caso de los derechos civiles”, recalcó el presidente.
Obama ha
recordado que la de1963, además de su claro trasfondo racial, fue una
marcha por el empleo y la justicia
La tasa de paro entre la población afroamericana -mayor que hace 50
años-, las reformas restrictivas sobre la legislación del derecho de
voto en varios Estados tras la
decisión
del Tribunal Supremo de suprimir las competencias federales para vetar
cambios legislativos sobre el derecho al sufragio en Estados con
tradición segregacionista, recuerdan que el riesgo de discriminación de la comunidad afroamericana no ha desaparecido.
Sólo uno de cada cuatro afroamericanos cree que la situación de la
población negra en EE UU ha mejorado durante la presidencia de Obama y
uno de cada cinco cree que ha empeorado, según la
última encuesta del Centro Pew.
En su segunda legislatura, el presiente parece más predispuesto a abordar la situación de desigualdad de las minorías.
En su
discurso sobre el estado de la Unión,
defendió la necesidad de subir el salario mínimo, de otorgar más fondos
a la educación preescolar y de extender la ayuda federal a las
universidades de mayoría negra
. El Departamento de Justicia ha anunciado
un
cambio en la persecución de las faltas y delitos menores de posesión de drogas -cuyos procesados son afroamericanos en una desproporcionada mayoría- y la interposición de una
demanda contra la reforma de la ley de derecho a voto de Texas.