Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

28 ago 2013

Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones separan sus caminos

Ninguno de los dos actores ha iniciado los trámites de divorcio, según la revista 'People'

Desde el pasado mes de abril no han sido fotografiados juntos.

Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones, en 2011. / AFP

Los rumores eran ciertos: Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones se separan.
 Después de varias semanas de habladurías sobre el alejamiento de la pareja tras 13 años de matrimonio, ayer llegó la confirmación. Como aseguraron los portavoces de ambos actores, Douglas y Zeta-Jones han decidido “tomarse un tiempo separados para evaluar y trabajar en su matrimonio”.
Y es que los últimos han sido años difíciles para esta pareja, a la que separan 25 años de edad (él tiene 68 años; ella, 43) y unen dos hijos, Dylan, de 13, y Carys, de 10. Douglas fue diagnosticado en 2010 con un cáncer de garganta que logró superar pese a su avanzado estado. Zeta-Jones admitió en 2011 su diagnóstico de trastorno bipolar de grado II, enfermedad que padece un gran número de personas y de la que ella se siente “una más”.
 Además está la condena que cumple el mayor de los hijos de Douglas, Cameron, fruto de su anterior matrimonio y esas recientes y polémicas declaraciones del actor en las que aseguró que su cáncer de garganta pudo estar relacionado con una enfermedad venérea, aunque tuvo que aclarar que no fue nada que hubiera contraído por culpa de su mujer.
Tiempos complicados de los que ambos han decidido tomarse un respiro.
 Pero no han presentado los papeles de divorcio, lo que puede ser interpretado como que todavía hay esperanza.
 O como que Douglas aprende de sus errores: su divorcio de Diandra Luker, uno de los más costosos de Hollywood, se saldó con 33,7 millones que recibió su exmujer
. Aunque, según la prensa estadounidense, existe un acuerdo prenupcial entre Douglas y Zeta-Jones.
Irónicamente, la separación llega en los mejores momentos de la carrera de ambos. Zeta-Jones acaba de regresar a las pantallas con la popular comedia de acción Red 2, mientras que se espera que Douglas obtenga el Emmy por su trabajo en Behind the Candelabra.
Fuentes cercanas a la pareja aseguran que el comunicado de ayer solo confirma lo que es una realidad desde abril. En el caso de Douglas, el actor y parte de una de las más veneradas dinastías de Hollywood, disfruta de su soledad en un yate y jugando al golf en las costas italianas de Cerdeña

 

“Su plaza cuesta 5.100 euros al año”

Educación envía una carta a 20.000 familias con la estimación del precio por plaza infantil

Las tarifas se congelan este curso, tras una subida de hasta el 175% de 2012.

La consejera Figar, durante la visita al nuevo colegio Antonio Mingote de Alcalá. / COMUNIDAD DE MADRID

Unas 20.000 familias recibieron el pasado 23 de agosto una carta firmada por la consejera de Educación, Lucía Figar. En la misiva, además de la tradicional bienvenida al sistema educativo a los que se incorporan en infantil, les informa del "importante esfuerzo" que realiza la Comunidad de Madrid para que puedan beneficiarse de una plaza en una escuela infantil por un precio inferior "al coste real de cada plaza" cuya media, según la Comunidad, asciende a 5.100 euros anuales.
La Comunidad de Madrid, que comenzó una escalada de precios en las escuelas infantiles en 2008, ha congelado las tarifas previstas para este curso, tras una subida de hasta el 175% el curso pasado.
 Hasta 2008, había familias que tenían plaza gratuita en los centros públicos, aunque nunca se ha habilitado un programa específico de becas para esta etapa. Educación ofrece los llamado cheques guardería, ayudas para pagar la mensualidad en las escuelas infantiles privadas.
Las 465 las escuelas infantiles públicas de la región, según las cifras oficiales, ofertan 46.000 plazas.
 Tras la subida del curso pasado, para 2013-2014 la Comunidad de Madrid ha congelado las tarifas de las escuelas infantiles, que dependen de la renta per capita de cada familia
. Así, las cuotas  mensuales van desde los 80 euros al mes (para familias de renta per capita de hasta 5.644 euros) hasta los 260 euros mensuales (para rentas per capita de más de 25.725 euros). A ello se añade el importe del servicio de comedor (87 euros el curso pasado, que previsiblemente se actualizarán conforme al IPC) y, para los nacidos en 2013, una cuota fija adicional de 60 euros, independientedel tramo de renta.
Un portavoz de la consejería señala que estas cartas se envían desde 2009 a las familias que se incorporan a alguna de las escuelas infantiles de la red pública en el primer ciclo (de 0 a tres años), una etapa "que no es obligatoria ni gratuita". Educación también informa del precio en los centros superiores de enseñanzas artísticas, según el portavoz, con una factura en la sombra una vez que hacen la matrícula.
 El coste real que estima la consejería oscila en este caso entre 5.160 y 12.690 euros.
La propia consejera, Lucía Figar, señaló hace unos días el "coste real" de una plaza universitaria (entre 7.500 y 8.000 euros, según sus estimaciones) después de que Madrid haya aumentado por segundo año las tasas de los campus. Estudiar en la región es hasta tres veces más caro que en otras universidades públicas de España.
Las cartas de bienvenida al sistema educativo han servido normalmenta a la consejería para informar de asuntos que le interesaban, aunque ya se conocieran. En el curso 2010-2011, año de elecciones regionales, fue la expresidenta Aguirre la que firmó la misiva.
 En ella publicitaba  el "conjunto de becas que la Comunidad de Madrid financia para favorecer la conciliación de la vida familiar y laboral". También decía, en el caso de las ayudas para guarderías, que la consejería  había aumentado el presupuesto para las becas de cero a tres "hasta alcanzar los 34 millones de euros".

Una carta de tasas universitarias

Izquierda Unida ha sugerido a la consejería que, en lugar de una carta con el coste de las escuelas infantiles, envía a las familias una misiva "informando del sobreprecio que tienen los estudios universitarios", según la responsable de la secretaría de Universidad y Ciencia de IU, Carmen Domínguez.
 El partido de la oposición considera una “estafa” la subida de las tasas universitarias porque “cuando en otras comunidades se han bajado las tasas, en nuestra comunidad hemos vivido dos subidas consecutivas. Está claro que no son ajustes, como pretende hacernos creer Figar, sino una auténtica estafa”.
El Grupo Socialista de la Asamblea, por su parte, ha solicitado  la comparecencia de la consejera de Educación, Lucía Figar, ante el Pleno de la Cámara para que informe sobre el inicio del curso escolar 2013-2014 en la Comunidad de Madrid.

 

50 ANIVERSARIO DEL 'I HAVE A DREAM' » Obama rinde homenaje al discurso de King, 50 años después

El presidente advierte de que él no pretende rememorar el 'I have a dream' sino recordar que "todavía queda trabajo por hacer"

Martin Luther King durante su discurso del 'I have a dream' en 1963 / AP

Cuando, hace justo 50 años, Martin Luther King pronunció en las escaleras del monumento a Lincoln su discurso ‘I have a dream’, probablemente no imaginaba que cinco décadas después el primer presidente negro de Estados Unidos estaría en el mismo lugar conmemorando su aclamada alocución a favor de la igualdad de derechos y oportunidades
. Este miércoles, Barack Obama cerrará el homenaje a la histórica marcha de 1963 con otro discurso del que apenas ha transcendido su contenido pero del que, inevitablemente, se buscarán paralelismos y diferencias con aquél.
Obama siempre ha destacado la influencia de King en su vida y su deuda con todos aquellos que se sacrificaron por el movimiento a favor de los derechos civiles.
 Cuando llegó a la Casa Blanca, mandó colocar un busto del reverendo en el despacho Oval y, el pasado mes de febrero, juró su cargo como presidente sobre una de las Biblias que le perteneció
. Desde que llegó a la presidencia, Obama ha hablado o escrito sobre King en múltiples ocasiones, haciendo referencia a sus palabras en varios discursos importantes de su carrera política, como el de la inauguración en la convención Demócrata de 2004 o el que ofreció en Selma (Alabama), en 2007, cuando era candidato, en conmemoración del Domingo Sangriento de 1965.
El presidente, no obstante, ha tratado de distanciarse del discurso de King de hace 50 años.
“La mejor manera de honrarlo es no tratando de ofrecer otro similar, lo que hay que hacer es recordar a la gente que todavía queda trabajo por hacer, que hay que trabajar día a día para asegurarnos de que nuestra sociedad es más igual y justa”, reconoció Obama durante una entrevista radiofónica que se emitió el martes. Su principal asesora y amiga íntima, Valerie Jarret, ahondó en las diferencias que separan al reverendo del presidente.
 “King fue un pastor, un líder de los derechos civiles
. Obama siempre dice que descansa sobre sus hombros, pero él considera que su responsabilidad es la de recoger ese testigo, no como otro líder de los derechos civiles, sino como el presidente de EE UU”, aseguró en un artículo de la revista Time.
El mandatario, sin embargo, se ha mostrado reticente a tratar de manera abierta el tema racial, algo por lo que ha sido criticado desde la comunidad afroamericana.
 Una importante excepción se produjo este verano, cuando apareció por sorpresa en la rueda de prensa de la Casa Blanca para criticar el veredicto que absolvió a George Zimmerman, un vigilante voluntario de Florida, de la muerte del joven negro Trayvon Martin, que se ha convertido en el nuevo símbolo de la lucha por los derechos civiles de la nueva generación.
 Obama siempre ha advertido contra el peligro de la complacencia de los afroamericanos en responsabilizar de su situación únicamente al "legado de discriminación".
50 años después, la sociedad de EE UU es la de Obama, el primer presidente negro, pero también es la de Trayvon Martin, un recuerdo para muchos de que las cosas no han cambiado tanto en medio siglo
. Algo sobre lo que el presidente ha alertado en varias ocasiones, reiterando que el sueño de King todavía no se ha hecho realidad.
La última vez hace unos días en un acto en la universidad de Binghamton, en Nueva York, donde recordó que, además de su trasfondo racial, la de 1963 fue una marcha por el empleo y la justicia, dos ámbitos en los que, sostuvo, aún quedaba mucho por hacer.
 “Cuando se refiere a la economía, a la desigualdad, al desarrollo urbano, no hemos progresado al mismo ritmo que en el caso de los derechos civiles”, recalcó el presidente.
 Obama ha recordado que la de1963, además de su claro trasfondo racial, fue una marcha por el empleo y la justicia
La tasa de paro entre la población afroamericana -mayor que hace 50 años-, las reformas restrictivas sobre la legislación del derecho de voto en varios Estados tras la decisión del Tribunal Supremo de suprimir las competencias federales para vetar cambios legislativos sobre el derecho al sufragio en Estados con tradición segregacionista, recuerdan que el riesgo de discriminación de la comunidad afroamericana no ha desaparecido.
Sólo uno de cada cuatro afroamericanos cree que la situación de la población negra en EE UU ha mejorado durante la presidencia de Obama y uno de cada cinco cree que ha empeorado, según la última encuesta del Centro Pew.
En su segunda legislatura, el presiente parece más predispuesto a abordar la situación de desigualdad de las minorías.
 En su discurso sobre el estado de la Unión, defendió la necesidad de subir el salario mínimo, de otorgar más fondos a la educación preescolar y de extender la ayuda federal a las universidades de mayoría negra
. El Departamento de Justicia ha anunciado un cambio en la persecución de las faltas y delitos menores de posesión de drogas -cuyos procesados son afroamericanos en una desproporcionada mayoría- y la interposición de una demanda contra la reforma de la ley de derecho a voto de Texas.

27 ago 2013

‘Dramatis personae’: el verano


Elizabeth Taylor, en la película 'De repente, el último verano', basada en la obra de Tennessee Williams.

¿Qué libros encierran en sí la idea del verano?
 Más que de una guía de buenas lecturas ahora que la estación se acerca a su final, se trata de efectuar un paseo literario por, digámoslo así, el deseo y la muerte. Un enigma, antes de empezar: por alguna razón, sobre un alto porcentaje de los libros que tratan de encapsular en sus páginas la esencia del estío, se cierne la sombra de la tragedia. No siempre es así, por supuesto.
De hecho, una entre las muchas maneras posibles de dar comienzo a nuestra travesía corresponde a una comedia: el Sueño de una noche de verano de Shakespeare es una fantasía deliciosa acerca de las veleidades y contradicciones del amor como pocas veces ha logrado trazar jamás ningún poeta. Cabe continuar el viaje en el mítico condado de Yoknapatawha, escenario de las narraciones debidas a uno de los mejores novelistas de todos los tiempos: William Faulkner, quien en Luz de agosto logró atrapar con pavorosa precisión el pulso infernal de la canícula.
 De una cumbre a otra. Dentro de la asombrosa producción narrativa de Flaubert, llama la atención una novela cuya acción tiene lugar en el corazón del verano: la ingeniosa Bouvard y Pécuchet, que el propio autor juzgaba la más importante de cuantas novelas habían salido de su imaginación.
 Relato en extremo entretenido y un punto delirante, antes de embarcarse en su redacción Flaubert se impuso la tarea de leer 1.500 libros.
No podía ser menos, tratándose de un texto en el que su autor se propuso encapsular toda la sabiduría del universo. El escritor, y ello le añade una dimensión de trágica grandeza a su empeño, murió sin terminarla.
Tras nuestra incursión por tierras europeas, si les parece podemos cruzar de nuevo el Atlántico y abandonarnos a la contemplación de las aguas de la rada de Long Island desde una de las mansiones más lujosas que se alzan en su orilla. En El Gran Gatsby, de Scott Fitzgerald, las noches sofocantes del verano son la atalaya desde la que varias generaciones de lectores han visto y lo siguen haciendo hoy cómo se despliega ante sus ojos una de las tragedias amorosas pocas veces atrapadas de modo más certero entre las páginas de un libro
. Una brisa impregnada de desconsuelo recorre dos historias acaecidas en los veranos del Sur: la primera es de Harper Lee, la gran dama de las letras sureñas, quien en Matar a un ruiseñor, refiere los detalles de un aciago drama de racismo y bajeza moral. Oriundo de Nueva Orleans, en el vecino estado de Luisiana, su gran amigo de la infancia, Truman Capote, es el autor del segundo relato.
Capote se negó en vida su primera incursión en el terreno de la novela, pero Travesía del verano, una historia de iniciación sexual durante el tórrido verano de 1945 en Nueva York es una narración magnífica. Otro voz de otro ámbito. Un solo vocablo: Verano. Al sudafricano J. M. Coetzee, posiblemente el mejor escritor vivo, le basta una palabra para dar título a una escalofriante meditación sobre la condición humana en nuestro tiempo.
En el momento de escribir estas líneas, se abate sobre Nueva York una desesperante ola de calor, un calor capaz de despertar, y la expresión no es metafórica, instintos asesinos.
 El origen de la conexión es incierto, la toxicidad misma del calor, tal vez, pero es innegable que existe una relación entre la idea del verano y ciertas concreciones del mal.
Durante una de las olas de calor más agobiantes de la historia de la ciudad, acaecida en el verano de 1976, un asesino en serie mantuvo en vilo a los residentes de los cinco condados de Nueva York. (La historia del satánico “hijo de Sam” la contó en imágenes Spike Lee.)
El nombre real del asesino era David Berkowitz. Algún tiempo después de ser declarado responsable de sus actos y sentenciado a una condena centenaria en años, Berkowitz le pidió al psiquiatra que lo había examinado que transcribiera su historia. Las confesiones del hijo de Sam no es un libro que destaque por la calidad de su prosa, sino una foto fija de la mente de un asesino que permite asomarse a las raíces psicológicas de una ecuación extrañamente persistente: la que aúna literatura y crimen.
Una entre muchas escenografías posibles del deseo: las acotaciones a De repente, el último verano, de Tennessee Williams. Estamos en una mansión de estilo gótico victoriano en el Garden District de Nueva Orleans, un atardecer a finales de verano, asomados a un jardín tropical en el que crece, a la sombra de plantas de colores violentos, un bosque de helechos gigantes.
 En el aire flota el vapor caliente que desprende la tierra tras el fragor de una tormenta. Los árboles parecen sangrar. Cuando rompen a hablar, las voces de los dramatis personae desgranan las cadencias de una historia impregnada de deseo homoerótico. Una sed de signo pansexual transpira desde las páginas de Bonjour tristesse, narración de Françoise Sagan escrita contra el fondo caluroso de un verano. La protagonista, Céline, tiene 17 años y se encuentra atrapada en el centro de un complejo encruzamiento de pasiones.
 A su vez, la protagonista de El amante, novela autobiográfica de Marguerite Duras, tiene solo 15 años cuando, perdida en el exilio que comparte en la Indochina colonial con su madre, se deja arrastrar por el deseo agónico que enciende en su interior el joven chino que se enamora de ella.
 La lejanía geográfica de la cultura que forjó la visión del mundo de tres novelistas, una visión que no logra arrojar luz sobre las capas más profundas de la pulsión sexual recibe un tratamiento magistral en otros tantos relatos que transcurren en parajes tórridos: las cuevas (ficticias) de Marabar en Viaje a la India, de E. M. Forster; el Marruecos de Paul Bowles, en El cielo protector; y la luz cegadora del Caribe en El color del verano, de Reinaldo Arenas.
El desasosiego sexual discurre por cauces no menos turbios e inquietantes en los relatos que integran La Playa, de Cesare Pavese. En ellos al simbolismo del mar se añade el del fuego que saluda desde la arena la llegada del solsticio.
Un río que atraviesa la sequedad de la meseta castellana. En El Jarama, novela de lírica desnudez, Rafael Sánchez Ferlosio, nuestro mejor prosista, narra con insólita profundidad de sentimiento la crónica de 16 horas en la vida de un grupo de adolescentes sobre quienes se abate la tragedia una tarde de verano en la aridez espiritual de la posguerra.
 En Helena o el mar del verano, bellísima fábula de Julián Ayesta, se encapsula con serenidad la trayectoria parabólica de todo un verano.
Esta breve novela narra una historia de gran pureza en la que amor, muerte y adolescencia se engarzan siguiendo la derrota del sol en su lento declinar hacia el equinoccio de otoño.
Sería imperdonable no incluir en nuestra travesía la Sonata de estío, de Valle Inclán, uno de prosistas mayores de nuestra historia literaria. Prodigiosa es también, de modo muy distinto, la enigmática Narda o el verano, del mexicano Salvador Elizondo.
No está justificado hablar de verano sin invocar la palabra aventura.
 Pocas novelas las refieren con más gracia y candor que Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain, en su luminoso recorrido por el Misisipí.
 Hablando de ríos, uno de los más singulares jamás ideados es el que conforma de manera intermitente el reguero de piscinas en las que se sumerge sucesivamente el protagonista de El nadador, relato de John Cheever que transcurre en el curso de un domingo de verano en un condado al norte de Nueva York
. En las 22 viñetas que integran su hermosísimo Libro del verano, Tove Jansson recoge las lúcidas conversaciones que mantiene una niña finlandesa de 6 años con su abuela pintora.
 El libro destila la esencia de las horas del verano escandinavo, durante las cuales el sol no llega a abandonar un solo instante el cielo. Como todas, esta lista es inevitablemente arbitraria. Son cientos los títulos que merecen formar parte de una evocación como ésta.
Sea esto como fuere, una manera oportuna de poner fin a nuestro recorrido es invocar el genio de J. D. Salinger
. En Levantad, carpinteros, la viga maestra, relato más bien esquivo, la presencia opresiva del verano se adentra en un coche con los jóvenes protagonistas, borrando la distancia entre el mundo y el paisaje interior del alma adolescente, interponiéndose entre el deseo y la muerte, podríamos decir.