Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

15 ago 2013

Geografía del Flamenco Jorge Ribalta intenta documentar el flamenco en 200 fotografías y negro porque refleja una manera de pensar y fotografiar, pero también porque es daltónico y tiene dificultades para percibir otros colores.

Geografía del Flamenco

Jorge Ribalta intenta documentar el flamenco en 200 fotografías


Jorge Ribalta

Decía el escritor y letrista Carlos Lencero que el flamenco es por encima de todo una forma de vida.
 Y en esa desconocida línea se mueve Jorge Ribalta (Barcelona, 1963). Laocoonte salvaje, la serie a la que pertenece esta imagen, intenta documentar el flamenco como un sistema cultural más allá de los iconos artísticos en 200 fotografías.
Para poner al día la geografía del flamenco sin intérpretes, Ribalta necesitó realizar un movimiento brusco de cámara
. Como en esta fotografía en la que se funden monumentalidad arquitectónica y sobriedad.
 Los muros de un antiguo palacio han sido reconvertidos en locales autogestionados y relacionados ahora con la escena más política y antisistema, pero que tiene sus orígenes en toda una corriente del flamenco vinculada al movimiento vecinal y a las peñas que se inició en los años de la Transición democrática.
El título, Patio trasero de los corralones de la calle Castellar, Sevilla, 1 de octubre, 2010, aporta los datos de la toma
. Los escasos muebles proceden del contenedor pero dentro de la ¡pobreza! se respira cierta dignidad. La tímida luz que envuelve todo, la vegetación proyectada en las sombras y la gente hablando al fondo, al concluir o iniciar una de las clases, sugieren una situación grata.
 No hay nada apocalíptico en este discurso sobre la precariedad y las nuevas formas de economía sostenible.
 Seguro que si afinamos el oído escuchamos un zapateado lejano.
 Ribalta ha escogido el blanco y negro porque refleja una manera de pensar y fotografiar, pero también porque es daltónico y tiene dificultades para percibir otros colores.

¿Por qué Inglaterra quiso un Peñón? Por: F. Javier Herrero | 15 de agosto de 2013.

¿Por qué Inglaterra quiso un Peñón?

Por: | 15 de agosto de 2013
Gibraltar fiesta
Celebración del tricentenario de la cesión de Gibraltar a Gran Bretaña. / Marcos Moreno
Gibraltar vuelve a ocupar un lugar principal en los medios de comunicación.
 El origen del conflicto está en la disputa por las aguas jurisdiccionales pero es solo el último capítulo de un conflicto entre España y Gran Bretaña que se gesta en la Guerra de Sucesión Española que se desarrolló durante catorce años a la muerte de Carlos II "el Hechizado" en noviembre de 1700.
El Peñón fue entregado a Inglaterra como consecuencia de la firma del Tratado de Utrecht (1713), del cual se cumplieron 300 años el pasado mes de abril.
Pero, ¿por qué se interesó Inglaterra en esta minúscula porción de tierra? ¿qué ventajas ofrecía el control de Gibraltar para los ingleses?
Durante la segunda mitad del siglo XVII Inglaterra se convierte en la primera potencia comercial y capitalista del mundo
.Tres guerras (las dos primeras navales) con Holanda, la otra pujante potencia comercial, muestran que Inglaterra necesita afianzar su presencia a escala global, en todos aquellos lugares del planeta que puedan convertirse en receptores de su incipiente pero dinámica producción manufacturera.
 El subcontinente indio y Extremo Oriente están en su punto de mira y ejemplos de ello son la apertura por parte de China del puerto de Cantón al comercio europeo en 1685, y el establecimiento de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales en Calcuta en 1690.
 La ruta marítima de El Cabo (pasando frente a la actual Suráfrica) hacia las Indias obligaba a realizar una travesía muy larga que encarecía los costes comerciales y aumentaba los riesgos
. Desde este momento, el control del Mediterráneo ya no será solo un asunto de los países ribereños.Inglaterra establecerá desde ahora como estrategia a largo plazo un itinerario seguro para su flota mediante una sucesión de enclaves que sirvan como bases militares de escala y abastecimiento hasta el mismo Mar Rojo.
El primer paso de esa política se aprecia en la alianza con Portugal, firmada en 1661, por la que nuestro vecino se convierte en un aliado seguro para la flota y el comercio inglés (Portugal cede definitivamente Bombay a Inglaterra y frena las tentativas de desarrollo industrial propio), a cambio de ayuda militar en su lucha por liberarse de España.
 Esa alianza se reforzará por el Tratado de Methuen de 1703 entre ambos países, con privilegios comerciales para los tejidos ingleses y los vinos portugueses. La Guerra de la Liga de Augsburgo (1688-1697) abrirá los ojos a los marinos de la flota inglesa acerca de las posibilidades tácticas totalmente nuevas con las que se van a desenvolver en sus enfrentamientos con los navíos galos, y esto se debe a que la Armada inglesa experimentó la ventaja de zarpar desde Lisboa o Cádiz (España e Inglaterra eran aliados en ese momento contra Francia) y hacía sentir su presencia de manera muy rápida a la flota francesa para luego alejarse rápidamente hacia sus bases con plena seguridad sin la necesidad de mantener una flota permanente. La posesión de Gibraltar y Menorca, ésta desde 1708 (cuando la alianza anglo-española ya no existía), permitió mantener y desarrollar aún más esas ventajas.
Gibraltar 1782
                                      Vista de Gibraltar en 1782. / Bartolomé Vázquez (BNE)
En los últimos años del siglo XVII, se hace patente que la rama española de los Habsburgo llega a su fin y habrá que buscar un sucesor fuera, pero Carlos II de Habsburgo no ha hecho testamento todavía
. Luis XIV está negociando con Inglaterra y el resto de potencias europeas el reparto de las posesiones españolas en Europa
. Las potencias continentales ambicionan el Milanesado, Nápoles y Sicilia, Luxemburgo y lo que queda del Flandes español, etc.
 Pero Inglaterra lo tiene claro. Pide en esos repartos Ceuta, Gibraltar, Mahón, Orán o La Habana.
Finalmente, Carlos II hace testamento a favor de Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, nombrándole heredero de todas las posesiones de la corona española. 
El Consejo de Castilla, dada la debilidad de España en el concierto europeo, toma esa decisión con la intención de que Francia defienda a España por el vínculo familiar que se establecerá entre ambas monarquías y no permita la partición de los dominios españoles en Europa. Inglaterra no iba a quedarse de brazos cruzados viendo como se acababa de romper el “balance of power” europeo que se había conseguido tras la Paz de Westfalia (1648) 
. La Francia de Luis XIV, apoyada por una España con dinastía borbónica, se convertiría en la potencia continental hegemónica, y la reacción del resto de estados europeos con intereses en juego es la formación de la Gran Alianza de Inglaterra con Holanda, Austria, Saboya y Portugal, que declaran la guerra a España y Francia en 1702.  
En agosto de 1704 una potente flota anglo-holandesa al mando del almirante inglés Rooke y el príncipe de Hesse-Darmstadt, que buscaba un lugar para desembarcar y crear un foco a favor del archiduque Carlos de Austria, se presenta ante Gibraltar que, débilmente defendida por 80 soldados y 300 milicianos más un centenar de piezas de artillería, es tomada por las fuerzas militares aliadas.
 La conquista del Peñón se hace en principio en nombre del candidato aliado a la corona española, el archiduque Carlos de Austria, pero la presencia inglesa queda formalizada con la firma del Tratado de Utrecht.
El dominio de aquel enclave suponía controlar la entrada o salida de todo buque por el Mediterráneo y la primera potencia marítima le da a esta posición un rango de primerísimo valor geopolítico.
 Para algunos historiadores, el tratado es considerado  como instaurador de la Pax Britannica en los mares, por los privilegios comerciales que obtiene Inglaterra en el comercio con la América hispana (derecho de “asiento de negros” y “navío de permiso”) y la ampliación de su dominio en Canadá. Pero ese predominio marítimo recibió todavía algún revés de importancia como el intento de asalto a Cartagena de Indias en 1741 que se saldó con la pérdida de 50 naves y 10.000 muertos ingleses.
España, a pesar de firmar el tratado, quiso recuperar la integridad de su territorio peninsular cuanto antes y lo intentó tanto por la vía militar como por la diplomática
. La primera la lleva a cabo con operaciones militares en el Estrecho en 1727 y en 1779-82 con el fin de recuperar el pequeño territorio. En 1779 el conde de Floridablanca, aprovechando un momento de dificultades por las que atraviesa Inglaterra en su lucha por terminar con el proceso independentista de las colonias americanas, suma la vía diplomática a la militar y ofrece al Gobierno inglés la cesión de Orán, en el norte de África, a cambio de la devolución de Gibraltar pero las negociaciones fracasan.
La línea estratégica inglesa de dominio del Mediterráneo sigue adelante y prueba de ello es que, si bien pierde el control de Menorca en 1782, la firma del Tratado de Viena, que se formaliza tras las Guerras Napoleónicas, Foto tratadoestablece que Malta y Corfú, en las Islas Jónicas, pasan a estar bajo su dominio.
 En 1878 la diplomacia británica consigue del Imperio Otomano la cesión de Chipre a cambio de la ayuda inglesa en su conflicto con Rusia en el Mar Negro. 
Este éxito diplomático compensará la pérdida de Corfú en 1864, que se integra en Grecia. El último paso necesario para terminar de cerrar la estrategia inglesa de control del Mediterráneo estaba en Egipto. Desde 1839, en que Mehmet Alí, el gobernador vasallo del sultán turco, da los pasos para alcanzar la independencia, la presencia inglesa en el país del Nilo se hace más intensa.
 La construcción de un ferrocarril entre El Cairo y Alejandría, pocos años después, acorta los tiempos del tráfico comercial de las colonias inglesas asiáticas con la metrópoli y, finalmente, la construcción del Canal de Suez, inaugurado en 1869, abre las líneas de navegación directas por el Mediterráneo hasta Extremo Oriente. 
                                                                                                             Tratado de Utrecht, 1713
El mantenimiento de la preponderancia inglesa en los mares, y en particular en el Mediterráneo, será un hecho hasta la Segunda Guerra Mundial.
 En la actualidad,Gibraltar mantiene ese valor estratégico, igual de importante que en el pasado, como base militar inglesa y de la OTAN, y lo controvertido de su status político, como territorio pendiente de su descolonización según la doctrina de la ONU, nos sugiere que la crisis a la que asistimos ahora es la última, hasta ahora, de un proceso que generará más momentos conflictivos.

 http://youtu.be/3kvWClaJKd8

Harry Bosch, el detective que toca el saxo........................El blog de novela negra de El País


Bosch
Una casa similar a la de Harry Bosch. /MICHAELCONNELLY.COM
"Saqué el saxofón de su funda y lo coloqué en posición, preparado para tocar.
Siempre empezábamos cada lección conmigo tratando de interpretar Lullaby, una canción de George Cables que había oido por primera vez en un disco de Frank Morgan.
 Era una balada lenta y fácil de tocar para mí. Pero tambíen una composición maravillosa.
 Era triste y categórica y levanta el ánimo, todo al mismo tiempo. La canción apenas tenía un minuto y medio pero para mi decía todo lo que hay que decir sobre estar solo en el mundo"
Probablemente sea el modo más familiar, más primigenio, con la que el policía Harry Bosch se exprese y se acompañe
. El personaje creado por el periodista Michael Connelly hace 11 años se alimenta de saxo y café.
Este es un particular homenaje al detective del autor estadounidense que forma parte de la serie Los detectives de nuestra vida, que pueden consultar íntegra aquí.
Su madre, la prostituta que le bautizó como Hyeronimus, acostumbraba a "escuchar discos cubiertos con fotografías de artistas negros".
 El extraño nombre y la afición al mejor jazz fueron, al final, una herencia distinguida para un héroe obsesionado por hacer justicia, fuese quien fuese la víctima.
La música le acompaña en sus cavilaciones, o mejor, en sus sentimientos, mirando desde su casa el valle de San Fernando, cerca de Los Ángeles
. Es un nodo de conexión con las mujeres de su vida y le auxilia cuando se detiene en sus pesquisas.
Me gusta Bosch, que nos ha acompañado en 18 libros (el último de ellos, La caja negra) por casi todo: la obstinación, la humilde y tenaz rebelión hacia cualquier jerarquía que le distraiga de su trabajo, que no es otro que el de resolver con brillantez y muchas heridas, sí, los casos en lo que se ve implicado…
Frank+MorganPero lo que más me atrae es esos sonidos que me acercan desde una esquina auditiva a su esencia.
 No acaba de convencerme su extraña candidez, no me resulta creíble esa inocencia en quien fue un niño sometido al asesinato de su madre, adoptado varias veces entre estancias en orfanatos, un soldado aterrado en Vietnam y el incansable buscador de un padre al que solo conoció casi en el lecho de muerte. Harry debería a estas alturas convivir atormentadamente con las infinitas marcas de su biografía.
 Sin embargo parece un ser puro y rematadamente sentimental.
Por eso el saxo de Art Pepper, retorciéndose lastimeramente, me resulta más próximo al hombre magullado al que creo conocer. Miles Davis me habla de un Bosch más cercano y singular, así como Bill Evans. Soul Eyes, de John Coltrane, me transporta a los momentos en que Bosch mira a los ojos de sus mujeres, quizá sabiendo de antemano que pasarán por su vida dejándole, al final, rematadamente solo... Y con Willow weep for me, de Clifford Brown, que me resulta, en triste, tan similar a Summertime, le veo llorar entre las luces de una ciudad vacía en las horas de la madrugada.
Y es curioso, hasta What a wonderful day, de Louis Armstrong, cuya letra es una celebración de la existencia, es sinónimo de soledad para Harry, el leit motiv de su vida.
 Así lo manifiesta en El último coyote.
 Pero todo comenzó con Frank Morgan (en la imagen), el saxofonista cuya carrera se vio interrumpida por 30 años de adicción a la heroina.
 El músico, aplastado por la responsabilidad de ser el nuevo Charlie Parker, pagó la factura con 20 años de prisión hasta su retorno en 1986.
 Bosch adora su versión de Lullaby.
Pero lo que yo, al menos no sabía, es que aquella canción sonaba en el reproductor de Connelly cada día antes de que se sentase a escribir la primera novela del detective, El eco negro.
 El autor primerizo había hallado el himno de su personaje.
 Quería que conviviera con músicos que habían superado grandes dificultades, como Harry, para conseguir sus propósitos.
 Y es el caso de casi todos ellos: Morgan, Coltrane, que pasó años enredado en las drogas o el alcohol; Pepper, cuya dependencia le alejó 10 años de los escenarios; Evans, consagrado a la metadona, Rollings, adicto brevemente a los estimulantes o Armstrong, muy amante de la marihuana.
Me gustaba pensar que Harry Bosch era más hijo del sonido más original del pasado siglo que de cualquier otra inspiración. Y no me equivoqué.

 http://www.youtube.com/watch?v=j1bWqViY5F4&feature=share&list=PLAC8AFC96658D6F7A

La restauradora del eccehomo de Borja ya tiene su exposición

Cecilia Giménez enseña uno de los cuadros que expone en su muestra. / Javier Cebollada (EFE)

Su obra más conocida es involuntaria.
 Y el nombre de la pintora Cecilia Giménez está asociado inevitablemente y para siempre el eccehomo de una iglesia de Borja que intentó restaurar y cuyo improbable resultado dio la vuelta al mundo.
 Pero, a un año de aquel revuelo mediático, la octogenaria señora quiere demostrar que realmente tiene talento con el pincel.
 Y por ello ha inaugurado una exposición que se puede visitar hasta el 24 de agosto en la sala de exposiciones Villa Sabina de Borja, muy cerca del Santuario de Misericordia que acoge el eccehomo, como informan varios medios locales.
La muestra propone 25 cuadros que Giménez ha realizado en el último año
. Entre ellos, está incluido su nuevo eccehomo, que también ha acabado siendo la imagen de la etiqueta de un vino de la zona.
“En todo este tiempo ha habido personas que me han apoyado mucho y, después de lo mal que lo he pasado, la inauguración de esta exposición me hace ser feliz de nuevo”, ha declarado la pintora a la web Aragón Digital.
La mujer, de 82 años, se hizo mundialmente famosa hace un año por su malogrado rescate de una pintura mural de un Cristo atribuida a un artista del siglo XIX, Elías García Martínez
. El resultado final catapultó a Giménez en los medios de todo el planeta, junto con el eccehomo restaurado. Desde entonces, la señora también cuenta con un fan club en Facebook con más de 24.000 seguidores.
El cuadro se hizo tan famoso que, en septiembre de 2012, la fundación Hospital Sancti Spiritus, propietaria de la ermita que aloja al eccehomo, empezó a cobrar un euro por la visita. Gracias a la invasión de turistas y curiosos de España y de todo el mundo, la fundación ha acabado recaudando unos 50.000 euros.
 Y más aún, 70.000, son los visitantes que han acudido a ver la obra en los últimos 12 meses.
Visitantes fotografían el eccehomo de Borja. / GORKA LEJARCEGI