Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

14 ago 2013

.50 años de meses sexys

Alessandra Ambrosio, Helena Christensen, Karolina Kurkova, Alek Wek, Miranda Kerr e Isabeli Fontana, en un retrato de Patrick Demarchelier.

En Atlantic Beach, Nueva York, Estados Unidos, a una hora del bullicio de Manhattan, se encuentra el Catalina Beach Club, un establecimiento de colores blanco y turquesa donde los bañistas disfrutan del sol en sus piscinas o se alquilan una pequeña cabaña junto a la arena. Desde la terraza del primer piso del Catalina se ve cómo la playa desaparece en el horizonte. Las de Atlantic Beach y Long Beach suman unos 15 kilómetros juntas. Pero más allá se extiende un frente rectilíneo de otros 200 kilómetros que llega hasta los exclusivos Hamptons. En la arena que pisamos, cada 100 metros se erigen las casetas de los socorristas, en las que ondean las barras y estrellas junto a otras banderas, las que indican el estado del mar.
Un día a finales de junio, entre dos de esos puestos de vigilancia, seis de las top model más bellas del mundo revolucionan al personal. Son las brasileñas Isabeli Fontana y Alessandra Ambrosio, la sudanesa Alek Wek, la checa Karolina Kurkova, la danesa Helena Christensen y la australiana Miranda Kerr. Están listas para la primera de las dos sesiones de fotografías que servirán para conmemorar los 50 años del calendario Pirelli, ese almanaque superexclusivo y dedicado a ensalzar la belleza femenina que nació en 1964 –solo interrumpido en 1967 y entre 1975 y 1983– y en el que han aparecido mujeres tan espectaculares como Kate Moss, Naomi Campbell o Gisele Bündchen.
Poco se puede hacer en este lugar salvo mirar. Así que abrimos una coca-cola y observamos el montaje, que es lo que básicamente hace casi todo el séquito de personas que acompañan a las modelos y al fotógrafo, el alemán Peter Lindbergh. Este, una institución de la fotografía de moda, lleva 25 años retratando a las top más conocidas para revistas como Vogue, Harper’s Bazaar, Vanity Fair o Rolling Stone, y ya participó de dos calendarios Pirelli (1996 y 2002). En la estrategia de la marca italiana también se incluye contar con los mejores fotógrafos: Annie Leibovitz, Mario Testino, Karl Lagerfeld… son algunos de los que han disparado, en localizaciones tan diversas como Brasil, Botsuana, Francia, España… En esta ocasión ha tocado EE UU, donde además de Lindbergh fotografiará otra leyenda, el francés Patrick Demarchelier, este en un estudio en un rascacielos en Manhattan.
El lujo y la exclusividad son fundamentales para un calendario que Pirelli ni siquiera vende: la marca lo regala a vips, clientes especiales, políticos y otras personalidades. El secretismo también forma parte del circo. Nos hacen firmar un contrato: nada de fotos con el móvil y menos aún subirlas a ninguna red social que desvele la localización o las modelos retratadas.
Las imágenes de Pirelli son eternas.
Los fotógrafos son increíbles y saben captar la sensibilidad”, opina Kerr
Un día antes de la sesión en la playa, las modelos atienden en el hotel Gramercy Park, en el Flatiron District de Nueva York, de forma individual, a la prensa. “Pirelli es sinónimo de consistencia en la celebración de las mujeres, año tras año”, asegura Alek Wek. “Me siento muy halagada de volver a participar [ya lo hizo en 1999, 2000 y 2004]. La belleza de una mujer no es ni su ropa ni su maquillaje, sino la persona. Eso Pirelli siempre lo capta muy bien”, asegura la sudanesa, que en 1991, siendo una adolescente, escapó junto a su familia desde su ciudad natal de Wau hasta Jartum. En el camino, su padre perdió la vida. Tiempo después, Wek emigró junto a su hermana a Londres, adonde llegó su madre a los dos años. Durante su primer curso en la Universidad, un ojeador de modelos la descubrió y su carrera comenzó. “La vida me cambió. Pasé de vivir en una zona rural en África, donde no teníamos nada, a hacerlo en un país nuevo. Pero aunque algunas cosas fueran diferentes, nunca medí mi felicidad en cosas materiales. No me educaron así. Las cosas son cosas, y nosotros somos seres humanos. Es muy diferente. Hay que saber diferenciarlo”.
Wek colabora hoy con ACNUR como embajadora de buena voluntad: “Quiero ayudar a los refugiados en mi país y dar una educación a los más jóvenes, que en Sudán del Sur son el 50% de la población”. Algunas de las otras modelos también prestan su imagen para causas sociales. Helena Christensen es fotógrafa de Oxfam, Isabeli Fontana es imagen de Save the Children y Alessandra Ambrosio colabora con la lucha contra la esclerosis múltiple.
Preguntamos a las dos brasileñas por su país, que en el momento de la entrevista vivía unas fuertes protestas sociales contra el Gobierno: “Pienso que es estupendo que la gente, especialmente los jóvenes, haya despertado. No se puede tolerar que los gobernantes sigan robando el dinero que debería destinarse a la educación, a la sanidad, al transporte…”, asegura Ambrosio, una opinión compartida por Fontana, seis veces calendario Pirelli desde 2003, emocionada por la reacción popular en su país: “Luchamos por nuestros derechos. Hay que demostrar al Gobierno que tienen que escucharnos, porque somos más que ellos”.
“Lo mejor de las imágenes de Pirelli es que resisten el paso del tiempo. Son eternas porque los fotógrafos son increíbles y saben captar la sensibilidad de las mujeres”, opina Miranda Kerr, que tuvo el curioso honor de haber vestido en 2011 el Fantasy Bra, el sujetador más caro del mundo, de Victoria’s Secret, pieza que después lució Alessandra Ambrosio en 2012: dos millones de euros en diamantes, amatistas, zafiros y rubíes.
“Me han preguntado 25 personas si podría hacerles un calendario al estilo Pirelli. ¿Sabes lo que les he dicho? ¡Fuera de aquí!”, dice Peter Lindbergh tras la sesión de fotos, en tono distendido después de que alguien le dijera que era como un “osito de peluche” para una de las modelos: “¿En serio? ¿Quién lo ha dicho?”, ríe ante la mirada pícara de Alek Wek, Karolina Kurkova y Alessandra Ambrosio, que devoran un plato de pasta. Pedimos a este alemán nacido en Leszno (Polonia) que elija su foto favorita, aquella por la que cree que le recordarán más tiempo. “¡Espero tener más de una!”, exclama, sin decantarse por ninguna: “Tengo 60 favoritas”. Entre ellas seguro que está aquella que tomó en 1989 para la revista Vogue: Naomi Campbell, Linda Evangelista, Tatjana Patitz, Christy Turlington y Cindy Crawford juntas.
Nunca me sentí diferente. No me miro y me digo ‘soy increíble’. Pongo mis energías en otras cosas”, asegura Kurkova
Era el principio de la época dorada de las supermodelos de los noventa, un tiempo que Lindbergh retrató con maestría, una generación que hizo historia por su belleza… y por sus ganancias. Entre ellas también estaban Claudia Schiffer o Helena Christensen. Esta es hoy, a sus 44 años, una de las últimas supervivientes de aquello, quizá junto a Karolina Kurkova, que debutó en las pasarelas jovencísima (tenía solo 14 años, hoy 29) a finales de la década. “Sería increíble que llegaran más supermodelos. No quiero que me consideren la última. Lo que sucede es que vivimos unos tiempos distintos. Vivimos muy deprisa, en todo se demanda lo siguiente y lo siguiente. No solo en la industria de la moda, sino en todo: en el entretenimiento, los negocios, la comida…”, reflexiona Kurkova.
A Pirelli no le asusta la edad. Lo demostró en 2007, cuando dio entrada en su calendario a toda una Sofía Loren a sus 72 años. Preguntamos a Christensen, la más veterana, sobre los límites de la edad: “Las supermodelos también se retiran. Cuando yo sienta que no estoy inspirada, o cuando vea que la gente no se siente inspirada por mis fotos, me iré. Ese día centraré mis energías en mi faceta de fotógrafa. Pero de momento no veo por qué dejarlo. Es una profesión única”.
En la segunda sesión de fotografías, tomadas por el francés Patrick Demarchelier en un estudio de Manhattan desde el que vemos el río Hudson, nos fijamos en Christensen en un momento de descanso. Viste una bata blanca sobre otra camisa del mismo color, la prenda con la que acaba de posar, y pisa sobre unos alargados tacones de Louboutin. Mientras mira su iPhone, vemos que esta mujer en absoluto está para marcharse a su casa. Sus compañeras, también sexys y guapísimas, reflexionan sobre la belleza. “Cuando me dicen que soy guapa… todavía me da corte. Nunca me sentí diferente. Me siento bien conmigo… pero no es que me mire y me diga ‘oh, soy increíble’. Pongo mis energías en otras cosas”, asegura Kurkova.
En un sofá, Demarchelier se toma una pequeña siesta, aunque la sesión apenas ha durado cinco minutos. “No hay secretos para ir rápido, a veces sucede”, explica el propio Demarchelier más tarde, que en deferencia a la prensa, que estaba citada una hora después de que la sesión comenzase, realiza un pequeño paripé repitiendo algunos disparos para enseñar cómo ha sido el trabajo. Juntas, las seis modelos miran a cámara, sensuales y ligeras de ropa. “No tengo una favorita, todas son muy interesantes”, dirá él más tarde, diplomático. Solo opina de una mujer, la princesa Diana, Lady Di, de la cual Demarchelier fue fotógrafo oficial: “Ella era fantástica”.

Justine no está en Alejandría, de Durrell


Por: EL PAÍS14/08/2013
Alejandria 1950s

Por Fietta Jarque*
No quiero ir a Alejandría.
No quiero porque ya estuve allí, en la ciudad-mente, la ciudad-cuerpo, la ciudad donde el deseo duele. Esa es la que entró en mí a través de la tetralogía de Lawrence Durrell, y esa urbe de entraña febril, de dobles intenciones, melancolía y secretos es la única a la que quiero volver. 
Retrocedo paso a paso en el camino del recuerdo para llegar a la ciudad donde vivimos todos un lapso tan breve, la ciudad que se sirvió de nosotros como si fuéramos su flora, que nos envolvió en conflictos que eran suyos y creíamos equivocadamente nuestros, la amada Alejandría”, escribe casi al principio el narrador de Justine, la primera de las novelas de El cuarteto de Alejandría y quizá la más perturbadora.
 Balthazar , Mountolive y Clea son los títulos de los otros tres tomos y en todos ellos se cuenta más o menos la misma historia, solo que desde el punto de vista de cada uno de estos personajes
. Cada versión desmonta en parte la anterior, la contradice y la va completando. Lo que parece  una historia de oscuras pasiones entrecruzadas, de emociones y de una ciudad devoradora, va dejando paso a circunstancias de interés político y religioso, con espionaje, complots, violencia y dinero en el contexto de la Segunda Guerra mundial y sus antecedentes. Aun así lo que prevalece es el aplastante designio de una ciudad cosmopolita, viciada, y la fuerza de los personajes.
Yo diría que todos, hasta los más ínfimos secundarios. Y es que Durrell afina la pluma para delinear cada frase como si fuera un dibujo perfecto.

Alejandria rue des soeurs3
“En esencia, ¿qué es esa ciudad, la nuestra? ¿Qué resume la palabra Alejandría? Evoco enseguida innumerables calles donde se arremolina el polvo

. Hoy es de las moscas y los mendigos y, entre ambas especies, de todos aquellos que llevan una existencia vicaria”—escribe más adelante.
“Cinco razas, cinco lenguas, una docena de religiones; el reflejo de cinco flotas en el agua grasienta, más allá de la escollera. Pero hay más de cinco sexos y sólo el griego del pueblo parece capaz de distinguirlos. La mercadería sexual al alcance de la mano  es desconcertante por la variedad y profusión. Es imposible confundir a Alejandría con un lugar placentero. Los amantes simbólicos del mundo helénico son sustituidos por algo distinto, algo sutilmente andrógino, vuelto sobre sí mismo. Oriente no puede disfrutar de la dulce anarquía del cuerpo, porque ha ido más allá del cuerpo. Nessim dijo una vez, recuerdo – y creo que lo había leído en alguna parte--, que Alejandría es el más grande lagar del amor; escapan de él los enfermos, los solitarios, los profetas, es decir, todos los que han sido profundamente heridos en su sexo”.
Justine se publicó en 1957 y no tardó en convertirse en un éxito literario. Una atmósfera de oscuro erotismo, nada ajena a la que reflejaban en sus libros Henry Miller y Anaïs Nin, amigos de Durrell.
 Los otros libros encajaron tan bien entre sí, con igual altura de vuelo, que convirtieron al conjunto en una obra de culto
. Como sucede con Casablanca –también anclada en los escenarios inexistentes de la película—, la Alejandría de Durrell no existe.
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eguramente es hoy una ciudad llena de atracciones para los turistas, con vestigios asombrosos de su ilustrísimo pasado. Es lo que cuentan muchos viajeros. También me dicen que Alejandría devora sus recuerdos y va irguiendo sobre los viejos barrios esa apariencia de eterna juventud que nunca alcanza. Lo mío son subterfugios, lo reconozco
. No podría evitar ir en busca de los lugares que se citan en la novela, tratar de encontrar las calles, los hoteles, los barrios lujosos y los inmundos.
 Como se hace, a veces en secreto, por los lugares recorridos con un viejo y gran amor.
 Así es que no creo que viaje a Alejandría, la real. Salvo, claro, que otras páginas o historias me abran nuevas puertas hacia su interior.
Yo leí el Cuarteto de Alejandria a una edad temprana donde leí muchos libros de culto y si es cierto que cada libro cuenta la historia desde cada personaje, las leí tal cual.
Naturalmente 1º Justine y me ancló en todos los personajes que irian uno detrás de otro, me enamoré de Alejandría, y para mi la novela que me enganchó mucho fue Baltazar, pero Clea es de la que guardo un recuerdo imborrable.
Pasaron años y quise reeleerlas, un grave error para mi que hizo que no releyera las novelas que me impactaron, empecé de nuevo con Justine y me daba cuenta que no que Justine habia cambiado....y la dejé porque cada lector tiene el derecho de descubrir sus propios sentimientos en Su novela.
* Fietta Jarque es autora de la novela Yo me perdono (Alfaguara)

¿Qué nos pasa a los hombres? Por: Autor Invitado | 14 de agosto de 2013 Por Rubén García Sánchez del Blog Eros

¿Qué nos pasa a los hombres?

Por: | 14 de agosto de 2013
Por Rubén García Sánchez (*)
Los hombres estamos cansados.
 La historia del patriarcado nos la sabemos muchos (a quien no esté familiarizado con el tema, le recomiendo empezar por Feminismo para principiantes).
 La conclusión es clara: las mujeres descubrieron, hace siglos ya, que este sistema tenía los días contados y que ellas no estaban predestinadas a un campo de acción reducido, como era el hogar, para su desarrollo personal (y profesional).
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Arte de Leandro Lamas
Los movimientos feministas nos han demostrado, aún a pesar de ministerios que desaparecieron y medidas que cuestan ser llevadas a cabo, que son libres y tienen capacidad para hacer, simple y llanamente, lo que les plazca.
La pelota quedó en nuestro tejado.
 Esta historia nos pinta de malos. Se supone que los hombres hemos creado este sistema jerárquico que nos beneficia y no pretendemos ceder nuestro 'poder' por el bien social, ni por los derechos humanos, ni por la igualdad con el 'sexo débil'.
 Esta es la teoría, pero en la práctica nos encontramos una respuesta, sí, quizá lenta y tímida, pero constante y segura: los hombres podemos ser diferentes, queremos ser diferentes y, en definitiva, aspiramos a otro papel en esta historia.
 
Este cambio puede venir motivado por el hambre de justicia social o puede caer por su propio peso, atendiendo a las teorías feministas y los hechos consumados por los diferentes movimientos de mujeres. Pero, realmente, el verdadero motor del cambio es un beneficio egoísta: el papel que nos ha tocado tampoco es tan bonito
. Ese 'poder' inherente al patriarcado conlleva un lado oscuro que cuesta apreciar a simple vista, pero cuando se logra ver es inevitable desear un cambio.
Si fuera por nuestro rol tradicional en la cultura española, difícilmente sabríamos manejar nuestras emociones o reconocer las ajenas (a veces, parecemos animales que tienen una gama de colores más reducida que nos alcanza para diferenciar la 'cara triste' de la 'cara enfadada', pasando por la 'cara indiferente')... 
No sabríamos cuidarnos ni atender la salud y bienestar emocional de las personas que están a nuestro alrededor ("con traer el pan a casa es suficiente, del resto que se ocupe mi mujer"); eso sí, sabemos competir hasta por tonterías y autoexigirnos en el sexo.
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Inefable Leandro Lamas.
Nuestra autoestima se basa casi exclusivamente en el éxito profesional; tendemos a arreglar los problemas de forma abrupta, rápida y poco dialogante; no participamos de forma igualitaria en el trabajo del hogar; no sabemos disfrutar de áreas maravillosas de la paternidad que tienen que ver con el cuidado -que no es lo mismo que la protección- y con la expresión de sentimientos a nuestros hijos/as...
Como si esto fuera poco, resulta que este rol tradicional de género parece tener algo que ver con que los hombres vivamos menos años de media, tengamos más probabilidad de sufrir una accidente laboral o de tráfico (valoramos menos el riesgo laboral y tenemos una peor percepción del peligro en general), consumamos drogas de forma más impulsiva y atendiendo menos a los márgenes de seguridad o que tengamos más enfermedades cardiovasculares, entre otras cuestiones.
Gracias a este tipo de reflexión (y a la pelota dejada en nuestro tejado por las mujeres feministas), surge el denominado movimiento por las Nuevas Masculinidades, pero realmente no hay ningún movimiento organizado o estructurado
. Lo que se esconde bajo esta etiqueta es el ánimo de ser hombres de una manera diferente, más beneficiosa para nosotros mismos y, por supuesto, más generosa con el resto de la sociedad.
¿Quiénes son los 'nuevos hombres'? ¿dónde están? ¿se pueden pedir contra reembolso?
Muchos/as se imaginarán que este 'nuevo hombre' es como Michael Fassbender (el de Shame): guapo, con talento, delicado e inteligente. Puede ser, pero tampoco hay que irse a Hollywood, los 'nuevos hombres' nos invaden poco a poco gracias a la reflexión que cada vez hacen más chicos de manera individual (en silencio, desde el sillón de su casa, la biblioteca o el bar), sobre su manera comportarse o estar en la sociedad.
Fassbender
No hay por qué ser como Michael Fassbender para ser un 'hombre nuevo'.
También existen talleres de Nuevas Masculinidades en los que los hombres se reúnen para pensar en cómo modificar su rol de género y tener mayor libertad de decisión sobre cómo quieren ser, dejando de lado la presión social. En este sentido, debemos agradecer la labor iniciada por profesionales como Erick Pescador  y Luis Bonino. Buena parte de los trabajos de ambos está en internet: recomiendo no perderles la pista.
Chicas y chicos, ya hay nuevos hombres disponibles en el mercado.
 Si queréis ser uno de ellos, el manual de instrucción es sencillo: cómprate un libro y lee; toma consciencia de tu manera de estar en la sociedad; escucha, siente y piensa en las decisiones y actos que llevas a cabo. Es posible que haya una forma más inteligente y bonita de hacer las cosas, para ti y para los demás.

(*) Rubén García Sánchez es psicólogo especializado en sexología, género e inteligencia emocional. Trabaja sobre el tema de "nuevas masculinidades".

Egipto declara el estado de emergencia tras la matanza de opositores..........Las / plagas de Egipto

Manifestantes pro Morsi huyen de los gases lacrimógenos. / K. DESOUKI (AFP)
Las autoridades de Egipto ha decretado el estado de emergencia en todo el país durante un mes a partir de este miércoles tras perpetrar una matanza de opositores. Las medidas de excepción han sido anunciadas horas después del desmantelamiento por la fuerza de las dos acampadas de protesta de los seguidores del depuesto presidente Mohamed Morsi. El balance de la represión es aún confuso pero las imágenes muestran decenas y decenas de muertos. Numerosos testigos aseguran que las fuerzas de seguridad han abierto fuego contra la multitud.
El Ministerio de Sanidad ha cifrado los fallecidos en 149 y los heridos en más de 1.400. "Los muertos son policías y civiles. Estamos esperando a recibir más detalles", ha dicho su portavoz, informa Reuters. Los Hermanos Musulmanes los estiman en unos 600. Entre los fallecidos, hay dos periodistas: una reportera de Gulf News y un camarógrafo del canal Sky News muerto por disparos.
El premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei ha dimitido como vicepresidente del Gobierno, informa France Presse. 
Las autoridades también han declarado el toque de queda en varias ciudades incluidas El Cairo, Alejandría y Suez desde las siete de la tarde hasta las seis de la mañana hora local. Durante 30 años, Egipto vivió bajo la ley marcial del depuesto presidente Hosni Mubarak y su levantamiento se convirtió en el símbolo máximo del final de la dictadura
La dura represión ha sido recibida con diversas reacciones de condena por parte de la comunidad internacional pero sin ninguna medida concreta.
Unos potentes altavoces han avisado a los acampados en la plaza de Al Nahda de El Cairo de que había llegado su última oportunidad de abandonar las protestas y, al contrario que otras veces, finalmente el Gobierno ha cumplido sus amenazas. Las fuerzas de seguridad egipcias han irrumpido esta madrugada en los campamentos que mantenían en El Cairo los partidarios del depuesto presidente, Mohamed Morsi, desde el golpe de Estado del pasado 3 de julio. La protesta más grande es la de la mezquita de Rabá Al Adauia donde los acampados se contaban por miles
El Twitter del portavoz de los Hermanos Musulmanes, Gehad el Haddad, no deja de lanzar denuncias y en él puede leerse que "la policía ha incendiado una tienda de campaña sin ni siquiera preocuparse por ver si había gente dentro; había mujeres refugiadas en su interior". La Hermandad ha convocado a sus fieles a concentrarse en otro campamento, en la plaza Mustafá Mahmud, en Giza.
No ha existido muro ni barricada capaz de detener la acción de los agentes. Las tiendas de campaña instaladas en la plaza de Al Nahda han ardido y formado columnas de humo negro que señalan, en la distancia, el punto en el que se ha producido el desalojo. Poco a poco, todo se ha ido reduciendo a escombros y pronto no quedará nada. Las proporciones del campamento que los seguidores de Morsi levantaron junto a la mezquita de Rabá Al Adauia hacen más difícil su total desmantelamiento, aunque la policía ha ido tomando el control de la zona después de traspasar sus barreras de cemento.
VÍDEO: REUTERS-LIVE!
Los enfrentamientos se han extendido por diversas zonas de Egipto tras el asalto.
 Varias iglesias han sido atacadas en el sur del país.
 La información sobre la autoría son confusas, según la agencia Efe. La agencia oficial Mena culpa a los islamistas y estos aseguran no estar tras los incendios.
Esta madrugada, el Ministerio del Interior renovaba su oferta de ofrecer una salida segura a los manifestantes, sabedor de que si nadie respondía a la invitación no era debido a las horas intempestivas del anuncio sino a la determinación de los seguidores de Mursi de no abandonar las calles.
En su comunicado, el Ministerio añadía que su decisión de esperar ha estado motivada por su deseo de llegar a una solución pacífica a la crisis.
 Durante los últimos días, tanto el Gobierno interino como los Hermanos Musulmanes y sus simpatizantes no habían hecho más que declararse amigos de la paz y el diálogo pero, tal y como se esperaba, el fin de las sentadas no ha sido pacífico.
Todavía reina la confusión y, mientras se suceden los enfrentamientos entre los agentes y los seguidores del expresidente, las fuerzas de seguridad han cortado las calles aledañas a unas concentraciones que se han quedado sin manifestantes.
 Unos 200 personas han sido detenidas, incluido el veterano dirigente de los Hermanos Musulmanes Mohamed el Beltagy, informa Reuters, y los servicios de tren que conectan la capital egipcia con el resto del país han sido suspendidos hasta nuevo aviso, ante el temor del Gobierno a que los islamistas reciban refuerzos.
Según Al Jazeera, el Banco Central de Egipto ha ordenado el cierre de todos los bancos a mediodía (hora local, misma hora española). Según la agencia estatal Mena, en la localidad de Sahag, en el centro de Egipto, los manifestantes pro Morsi han quemado una iglesia.
 Otras protestas se están desarrollando en otras ciudades.