Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

11 ago 2013

Vacaciones sobre el mar: los millonarios no pisan la arena

Los yates de ricos y famosos surcan los mares y los llenan de lujo

Este año un nuevo gigante surcará las aguas, el Azzam.

Cavalli con Sharon Stone en su barco en el último festival de Cannes. / Cordon Press

Ningún multimillonario que se precie pasa sus vacaciones en tierra, lidiar con la arena y las sombrillas no es para ellos.
 Para los que tienen una cuenta bancaria abultada, vacaciones es sinónimo de sacar el yate a pasear.
 Por eso cuando empiezan a asomar los primeros rayos de sol decenas de lujosas embarcaciones surcan los mares de medio mundo y la jet set cruza la pasarela o se montan en el bote que une estas mansiones marinas con el suelo que pisa el resto de los mortales.
 Cuanto más grande mejor, por eso los propietarios mantienen una disputa en las altas esferas por exhibir el barco con más metros de eslora o el más opulento, en definitiva, el yate está para que se vea.
Amancio Ortega disfruta de su nieto en el Valoria. / Ep
Los mundanos no pueden saber, ni casi imaginarse lo que sucede dentro, solo se adivina lo que los ocupantes quieren cuando se asoman a cubierta a lucir sus bronceados cuerpos
. Y con algunos ni eso, por ejemplo el magnate ruso Roman Abramovich, propietario del Chelsea, implantó en su Eclipse, que durante años ha sido el yate más grande del mundo, un sistema anti-paparazzi, un escudo que repele los sensores de luz de las cámaras
. El oligarca instaló este costoso extra junto con otros tantos, entre ellos un sistema antimisiles y dos minisubmarinos.
Abramovich quiere defenderse de todos sus enemigos, incluidos los fotógrafos.
 El multimillonario, que colecciona grandes embarcaciones (su flota se completa con el Pelorus y el Ecstasea), acaba de perder el honor de poseer el yate privado de mayor dimensión del mundo con sus 169 metros de eslora, dos piscinas, dos helipuertos, una discoteca y alrededor de 30 camarotes, porque ha sido destronado por el Azzam que fue botado hace tres meses y que mide 180 metros de largo (como dos campos de fútbol). La identidad de su dueño no se ha hecho pública, aunque varios medios especulan con que pueda ser un miembro de la familia real saudí.
El magnate bielorruso Andrey Melnichenko y Aleksandra su mujer presumen de su megayate A (bautizado así por la inicial de ambos), por el que desembolsaron 300 millones de euros.
El Eclipse de Abramovich, que acaba de ser destronado como el más grande. / Mark Thomas (Cordon Press)
Lo cierto es que en la lista de los yates más grandes y lujosos, los árabes ganan por goleada.
 Antes de que se construyera el Eclipse, la embarcación con más eslora que había navegado por los mares era el Dubai, el yate oficial del emirato, valorado en 183 millones de euros.
 Cuando en España lo que está en tela de juicio es el uso de coches oficiales, allí no dudan en moverse en este gigante del mar que pertenece al jeque Mohamed bin Rashid Al Maktoum
. Tiene tres ascensores, varias piscinas, jacuzzis, discotecas y gimnasio, además de una pista de squash, un spa y el helipuerto que no puede faltar en ninguna de estas superembarcaciones.
 El siguiente en la lista de los yates más grandes es el Al-Salamah, propiedad del príncipe saudí Bin Abdul Aziz, que cuenta incluso con su propio hospital.
Los magnates del sector de la telecomunicación tampoco son de quedarse en tierra.
 Paul Allen, uno de los fundadores de Microsoft, es un gran aficionado al mar y se deja abrazar cada año por su Octopus (pulpo en inglés), por su Meduse o por su Tatoosh.
Allen quiso hace un año que una de sus embarcaciones tuviera un fin más allá del recreativo y prestó el Octupus, un imponente barco blanco y negro, a la Marina del Ejército británico para que pudieran recuperar una campana perteneciente a un navío que se hundió durante la segunda guerra mundial.
 Otro de los multimillonarios que no quiso perderse la sensación de tener un yate fue Steve Jobs, pero murió antes de poder verlo terminado, su Venus fue botado hace nueve meses, un acto en el que estuvieron presentes su viuda y sus hijos.
El Venus de Steve Jobs. / Valery Ache (AFP)

Los diseñadores cambian en verano la pasarela por la que caminan sus modelos por la que les conduce hasta sus embarcaciones doradas.
 Por el de Roberto Cavalli, una embarcación de dudoso gusto que cambia de color según le dé el sol y que es famoso por las fiestas que se montan en su interior, han paseado estrellas como Sharon Stone, Irina Shayk o Carolina Kurkova.
 El italiano no pudo esperar al verano e hizo de su barco uno de los protagonistas de la 66 edición del festival de Cannes, el pasado mayo
. Dolce & Gabbana también han invitado al suyo a celebrities como Eva Mendes.
Aunque Amancio Ortega no es muy dado a la ostentación, el tercer hombre más rico del mundo y fundador de Inditex, no se resistió a contar con su propia embarcación de lujo.
 Este verano ya ha sacado del astillero de Sanxenxo (Pontevedra) en el que normalmente atraca al Valoria, que cuesta seis millones de euros y ha disfrutado de unos días de descanso junto a su nieto de cuatro meses. Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, ya va por la tercera versión de su Pitina, así se llaman sus embarcaciones en honor a su mujer, fallecida el año pasado.
 El Pitina III costó 18 millones de euros.
Tres millones más es lo que vale el yate Fortuna, que hasta hace cuatro meses pertenecía al Rey y que ahora está en manos del Estado.
 La casa real europea que no tiene problema en seguir navegando es la monegasca, que este año vuelve a llenar los tanques de su Pachá y en la que seguramente, Carlota Casiraghi aproveche para lucir en cubierta su nueva figura.

 

“Rusos, americanos, chinos... todos me contratan porque ‘sepo’ a España”

Raphael se reconoce un artista desmedido, porque "es bueno, das a la gente lo que quiere y más".

 

El cantante Raphael. / Gorka Lejarcegi

Todo pasaaaa (menos él) y todo queeedaaa (él, siempre él, incólume e inmarchitable sobre todo en los especiales de Nochebuena y Nochevieja y sobre todo después de aquel trasplante de hígado que le salvó la vida), pero lo nuestro es pasaaar (pero pasar de todo), pasar haciendo camiiiiinooo, caminos sobre la mar (la mar de millones de discos vendidos, más de 50).
 Con ustedes, Raphael, uno, grande y libre.
Ahí va, nos hemos equivocado. La canción era de Serrat. Pero venía al pelo. Pelillos a la mar.
Pregunta. Hablemos del exceso. Lo malo… es que es bueno.
Respuesta. ¿Tú crees? Yo no he sido de excesos. Es bueno los dos primeros días, luego ya estás al servicio del exceso.
P. Así que Raphael es un señor sobrio.
R. ¿A qué llamas tú sobrio?
P. No sé, frugal, contenido en su forma de vivir.
R. Tampoco soy un entierro de tercera, ¿eh?
P. Desde luego, en el escenario no lo es, hay que admitirlo.
R. Dicen que soy desmedido. Pues sí, soy desmedido.
P. Digamos exuberante.
R. No, digamos desmedido. Afortunadamente. Ser desmedido es bueno, eres más generoso, das a la gente lo que quiere y más.
P. Lleva usted 50 años en la brecha y…
R. 53.
P. ¿53 todavía… o 53 ya?
R. Llevo ya 53.
P. Esta no es la entrevista en la que me va a dar la exclusiva del titular “Raphael se retira”, ¿verdad?
R. ¡Es que eso no lo voy a hacer nunca! A mí esos que se retiran y luego ¡pom!, vuelta, es que no lo entiendo. Como los toreros esos que se cortan la coleta y dicen “¡bah, ya crecerá!”.
No entiendo hacer así el ridi.
P. La verdad es que se le ve bien. ¿Cómo se encuentra después de haber vuelto a nacer?
R. A mí me han hecho un favor tremendo al ponerme un motor nuevo, estoy disparado, todavía tengo mucho bacalao que partir.
P. Defíname el contraste entre los dos raphaeles, el del orgasmo artístico sobre el escenario y el de después, ya en el camerino, cuando…
R. Cuando llega el hundimiento total, sí. Y eso, en una gira, ocurre cada noche, pero es que además yo, esté donde esté —esté donde esté— salgo a matar.
 Londres, Vitigudino, Dakota del Norte, la del Sur, Moscú, Nueva York o Linares…
Una vez que me da el foco y salgo a ese momento maravilloso que es avanzar hacia la nada y el todo, donde tú no ves nada porque los focos no te dejan, entonces voy y me vuelco.
P. 53 años ya… y 70 años ya, o todavía.
 Qué putada, con perdón, no saber lo que uno sabe hoy pero con los años de hace 20, ¿verdad?
R. Síiii… ¡No! Toda época tiene su afán. Cumplir años es fantástico. Yo lo llevo muy bien, aparte de que la alternativa no es muy apetecible, ¿verdad? Bueno, lo llevo bien ahora.
 Antes de lo que me pasó lo llevaba fatal…
De esto en lo que nos han metido se sale trabajando el doble por menos 
P. Le vio las orejas al lobo pero de cerca.
R. Se las vi, se las vi… y le perdí el respeto al lobo.
P. Las letras de sus canciones: celos, rupturas, amantes, líos, amores, desamores… le propongo un título global para su obra: “No hay remedio en el amor”. ¿O sí que lo hay?
R. No, no hay remedio en el amor. Y todo eso que has dicho y que está en las letras, pasa, y qué bien que pase
. Es más divertido. Todos esos dimes y diretes sobre el estado de cada uno en el amor son divertidos. Tienen su fuerza, tienen su chiste.
P. “No existe nada imposible para el que sabe luchar”. Es la letra de una canción suya. Puede que hoy, tal y como estamos, haya gente a la que le suene obscena…
R. Estamos como hemos estado otras veces.
P. ¿Le quita usted hierro a lo que está pasando en España?
R. Para nada, pero de esto en lo que nos han metido hay que salir… trabajando el doble por menos
. Las protestas y todo eso, pues tiene que haberlas, hay que enseñar los dientes porque si no, no nos hacen ni puñetero caso, pero no nos podemos quedar a llorar en casa.
P. Lo que pasa es que el que tiene tres críos y se ha quedado en la calle no…
R. ¡Que lo sé! Pero que se sale trabajando. Oye, yo no conozco otro medio.
P. Bueno, siempre se puede robar. Incluso a destajo. ¿Qué hacemos con los grandes mangantes? ¿Trabajos forzados en una cantera o pasarela con tiburones debajo?
R. Que se les dé su merecido y que cada palo aguante su vela. No se puede estar así.
P. Y no hay colores. Manga la izquierda, manga la derecha.
R. Sí, esto me recuerda a la yenka: "¡Izquierda, izquierda, derecha, derecha…!"
P. Por cierto, ¿cree que los dos grandes partidos de este país están superados? ¿Es deseable un cambio, inventar otra cosa?
R. A mí la palabra cambio me asusta, demasiado drástica.
P. Repito, hay gente que lucha pero no levanta cabeza. ¿”Saber luchar”? ¿Qué es eso?
R. A lo mejor hay mucha gente luchando en terreno equivocado. Sobre todo en mi profesión, hay muchos que los oyes y te dices: “Madre mía, cómo le digo yo a este que por ahí no es…”. Se creen que esto es ponerse un traje y posar en la alfombra roja. ¡Y esto es otra historia! Esto es trabajo.
 El artista no tiene por qué ser diferente a los demás en su vida diaria.
 Yo ya le decía a mi madre que… bueno, pero esto no tiene nada que ver con la pregunta, así que nada.
He vivido muchas 'españas', con muchos 'mandamases' y muchos 'mandapocos'
P. Por favor.
R. Yo de pequeño, con nueve o diez años ya me iba a los teatros, me ponía en la puerta, y cuando ya había entrado el público, si había sitio, el portero me decía ¡pschttt!, y yo pasaba
. Pues la primera vez que llegué a casa a la una y media de la mañana me llevé una bronca de mi madre. Y yo le dejé las cosas claras. Le dije: “Voy a venir todos los días a esta hora. No estoy haciendo nada malo. Voy al teatro, porque esa va a ser mi vida, así que no me regañe, ¿estamos?”
P. Oiga, cuando sale por ahí a cantar, ¿hace patria?
R. Hombreeee, no me pongo la bandera, pero sí, supongo que sí.
 He cantado por todo el mundo y en todos los idiomas habidos y por haber, pero a mí, rusos, americanos, chinos y japoneses me contratan porque sepo a España. Normal.
Aquí nos lo hemos pasado muy bien. Otros países son más sosainas.
 Y por cierto, conmigo hay poca piratería, prefieren el original.
P. Usted empezó a triunfar en una España de un régimen sin libertad; cuando salía a cantar, ¿pensaba en que…
R. Pues mira, no, no podía pensar porque yo no elegí nacer en un momento determinado ni en un lugar determinado, vine al mundo cuando me trajeron y viví la España que me tocó vivir.
 Y traté de vivir lo mejor posible. Y he vivido muchas españas desde entonces, con muchos mandamases y con muchos mandapocos. Y a mi aire.

Trillo se enfada. Y mucho............José María Izquierdo

¡Nulo, es todo nulo, como con Naseiro! ¡Y si hay que echar a algún juez de la carrera se le echa!.

FERNANDO VICENTE

Es lo malo que tiene lo bueno. Que enseguida te acostumbras.
 Estaba yo encantado con la cara de Acebes, pero sobre todo con la de Arenas, que ya se sabe que el Campeón ha tenido que salir de muchas emboscadas, y siempre lo ha logrado con esa cara de alegría que Dios le ha dado y que él sabe explotar como nadie
. No sé, quizá Colate, o Arturo Fernández, el actor, digo, aunque bueno, no sé, puestos a echarle cara… Pero aquí le noté tocado, que algo le pasó por las sienes plateadas cuando se oyó lo de la traición.
Así que pensé en repetir el numerito, y enseguida me asaltaron los amigos de la fantasmagoría, yo también quiero, yo también quiero, que es que están deseando hacer algo, los pobres, que se aburren como chirlas. Se ofrecían a todo, a proporcionarme rancheras, tangos… Estuve tentado en hacer caso a Antonio Machín, tan cariñoso
. Y hasta lo ensayé: “Nadie me ama, nadie me quiere, nadie me llama, nadie me es fiel. Triste es mi vida, sin un cariño. Lloro en silencio, mi desventura…”.
No sé, me dije, lo mismo parezco un blando.
 Mejor Gardel, que es más como de navajeo por los abajos. Él mismo me lo dijo: “Vos, ché, apretá, apretá…” Y me dio un par de opciones. A escoger y revolver
. Me atraía lo de “qué falta de respeto, qué atropello a la razón, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón”, pero me pareció demasiado evidente
. Aunque a mí el que más me gustaba era ese de “cuando rajés los tamangos, buscando ese mango, que te haga morfar”, que vaya usted a saber qué significa, pero que suena bárbaro.
Me ganó el ánimo Pavarotti, que iba por la fantasmagoría a caballo, y menos mal que eran incorpóreos —uno y otro— porque abultaban mogollón y un día casi me estropean el abrigo, que por cierto, aquí sigo con él…
—Tienes que poner en marcha Rigoletto, que te cuadra como un calcetín, y yo te lo monto con nada, que no es por presumir, que no soy nada presuntuoso, todos lo saben, pero cuando me pongo, me pongo…
—¿No te importaría ampliármelo un poco?, le dije, que ahora mismo no caigo…
Que sería inexacto decir que yo sabía de ópera como Vela del Campo, la verdad…
—La cosa es que llegues a la Escena octava del Acto III.
—Ya.
—¿No te acuerdas? Pues nada. Andan por allí el propio Rigoletto, su hija Gilda, Monterone, un heraldo… Es cuando Rigoletto, el bufón, se entera de que el Duque, el malvado Duque, ha seducido a su angelical hija. Lleno de ira, entona el famoso Sì! Vendetta, tremenda vendetta!, que podría traducirse por ¡¡¡Sí, venganza, terrible venganza!!!
Y me la cantó, que enseguida vino Alfredo Kraus para que yo oyera la traducción.
 Era tremenda, sí. Iba a repartir los papeles…
—…Verás, Luis, hay un pequeño problema, me dijo Kraus, porque Pavarotti dice que antes de que intervengas con lo de la venganza, él quiere cantar La donna è mobile, que le queda muy bien.
—Bueno, pues que la cante, total…
—No, verás, no lo has entendido, es que debería cantarla yo, que me sale mucho mejor…
Les convencí para organizar otro día una velada operística, en la que intervendrían los dos con el mismo número de canciones…
—… de arias, quieres decir, me corrigieron los dos…
Y para esa tarde me quedé con lo mío.
Mismo despacho de Arenas, al atardecer. Está firmando unos papeles y canturrea: “Yo quiero ser mataor…”
Y de pronto, a todo trapo:
—¡Sí venganza! ¡Tremenda venganza
es el único deseo de mi alma!…
La hora de tu castigo,
se acerca implacable,
como un rayo enviado por Dios…
Y le añadí, todo corrido,
“…el fantasma sabrá castigarte!”
El susto que le di fue para no contar, la pluma por un lado, los papeles por otro, un grito muy gracioso…
El corpóreo se tronchaba cuando se lo conté esa noche…
—Y lo que nos queda Luis…
—Y tú que lo digas, Luis…
Mientras, a 1.264 kilómetros de Madrid, en Londres, Federico Trillo todavía no se había repuesto del golpe que significó para él que estuviéramos en la cárcel.
 Esa noche acababa de regresar de un cocktail —se negaba a decir cóctel— en la embajada de Tayikistán. En realidad había sido una recepción muy formal, porque era el día nacional de aquel país. Todavía llevaba puesto el uniforme de diplomático, que él siempre iba como un pincel a esas recepciones oficiales: casaca de paño azul, tres liras bordadas; el cuello, de tirilla, con un bordado de canutillo, serreta, palmas y hojas de roble
. Las carteras tenían tres puntas, situadas en la unión del tronzado de la casaca con el faldón, coincidiendo cada punta con un botón dorado grande con el escudo constitucional.
 En las bocamangas, en paño rojo, bordado igual al de las carteras... A su lado descansaban el bicornio rematado de plumas blancas, así como el espadín, colgando de su tahalí…
“¡Con todo lo que yo he hecho para evitarlo!”, gritaba. “¡En cuanto les dejo solos! ¡Nulo, es todo nulo, como con Naseiro!
¡Y si hay que echar a algún juez de la carrera se le echa! ¡Si ya le dije yo a Mariano que no me gustaba nada ese Ruz!
¡Panda de inútiles, me van a oír mañana!…”

 

10 ago 2013

Si Julian Muño Morirá en la cárcel....que le va a ocurrir a La Pantoja y Bárcenas?, porque blanquear blanquearon todos de forma continuada...no?


Muñoz y Roca, en el juicio por el 'caso Saqueo II'. / chema moya  ((efe))

La Fiscalía Anticorrupción reclama un total de 156 años de prisión para los 16 acusados del conocido como caso Goldfinger, que investiga la recalificación urbanística de la parcela de la casa de Sean Connery en Marbella y un supuesto fraude fiscal en la venta de las 72 viviendas que se construyeron después en este suelo.
 El exalcalde Julián Muñoz se enfrenta en este procedimiento a una petición de pena de cuatro años de cárcel por dos delitos contra la ordenación del territorio y uno de fraude.
 El exasesor urbanístico Juan Antonio Roca, considerado inductor de los mismos delitos y autor de otro de cohecho pasivo (recibir sobornos), se expone a ocho años de prisión.
 El escrito provisional del ministerio público acusa también, entre otros, a cinco exconcejales del GIL, a un empresario, a dos abogados, a otros tantos empleados de banca y a tres asesores fiscales.
El caso Goldfinger arrancó en 2007 tras una querella de la Fiscalía Anticorrupción que incluía varios convenios con supuestas irregularidades de la época más salvaje del GIL con el ladrillo.
 En este procedimiento hay tres acuerdos urbanísticos que están en entredicho. Inicialmente se investigaba también un supuesto blanqueo de capitales, aunque el juez instructor, cuando ordenó continuar la causa contra estas 16 personas, hizo una pieza separada sobre este delito a la espera de los datos de una comisión rogatoria enviada a Uruguay.
La acusación, por tanto, distingue dos vertientes: las supuestas irregularidades urbanísticas y “los mecanismos” presuntamente ideados para evitar el pago de impuestos por la venta de los apartamentos y derivar dinero hacia el extranjero.
 Las sociedades implicadas son Malibú S.A., que era propiedad del matrimonio Connery y estaba representada por los dos abogados acusados, del despacho Díaz-Bastién de Marbella; y By The Sea, en manos también de los dos letrados.
 Uno de ellos se enfrenta a 34 años de prisión y otro, a 26 años. Sus peticiones de pena se sustentan principalmente en supuestos delitos contra la Hacienda Pública.

007 aguarda en silencio en Bahamas

Sean Connery y su mujer Micheline, retirados en Bahamas, fueron imputados en el caso Goldfinger en mayo de 2010
. La pareja puso en venta su chalé de Marbella (Casa Malibú) a finales de la década de los 90, cuando decidieron abandonar la Costa del Sol huyendo del ladrillo del GIL, y ahí se encuentra el origen de los convenios por los que ahora acusa la fiscalía
. Desde que se descubrió un posible nexo de los Connery con estos hechos supuestamente delictivos, el juez instructor ha intentado sin éxito tomarles declaración para saber si tenían conocimiento de lo que había pasado.
El magistrado, visto el resultado, fijó el pasado mayo un plazo de seis meses y advirtió de que si no hay respuesta a la comisión rogatoria enviada a Bahamas, tendrá que decidir si opta por dictar sendas órdenes internacionales de búsqueda y detención contra ellos.
 Se ha formado una pieza separada y el asunto ha continuado su trámite judicial al margen del actor y de su esposa. Para el instructor, existen indicios de la participación de los Connery, aunque también estima que "el control" lo tenían los dos abogados imputados en la causa.
 Por eso quiere escuchar su versión. Sin embargo, todo han sido "impedimentos" y no hay respuesta a los requerimientos judiciales.
Después de intentar otras vías que no dieron resultado, la primera comisión rogatoria se remitió a Bahamas en marzo de 2011 y a lo largo de este año se han hecho dos recordatorios a petición del juez, en marzo y en mayo. Si no hay cambios, el magistrado tendrá que decidir en noviembre si procede o no ordenar la búsqueda y captura de los Connery.
Según Anticorrupción, fueron Roca y estos abogados, junto al empresario acusado, quienes urdieron “la trama” para “beneficiar a los dueños de ambas entidades”.
 Uno de los convenios se firmó con Malibú S.A. y los otros dos, con By The Sea, que había adquirido la finca colindante a la de los Connery y que después se hizo también con el suelo del actor y de su mujer Micheline.
 El fiscal tacha esta sociedad de “opaca”.
La nueva configuración urbanística, con los solares agrupados, supuso “un notable” incremento de edificabilidad y, donde apenas se permitía la construcción de media docena de viviendas, se autorizaron finalmente 72 apartamentos
. Los convenios, además, incluirían menos aprovechamientos urbanísticos para el Ayuntamiento de los que en realidad le correspondían y se habría realizado una tasación “a la baja” de su valor.
 Todo esto habría derivado en un supuesto perjuicio para las arcas municipales de 2,77 millones de euros.
Los acuerdos con Malibú y By The Sea fueron rubricados por Julián Muñoz (actualmente está en prisión y pendiente de las sentencias del caso Malaya y Saqueo II) y las licencias al proyecto básico y de ejecución se concedieron en sendas comisiones de gobierno en mayo de 2002 y en abril de 2003.
 En ellas, participaron los exconcejales acusados.
La fiscalía también cree que Roca, encarcelado desde su detención por el caso Malaya en marzo de 2006, iba a recibir como “contrapartida” a los supuestos favores prestados dos apartamentos del complejo Malibú, aunque su arresto “truncó” que pudiera disponer de las casas
. Según el escrito de Anticorrupción, también habría existido una falsedad documental, con los dos empleados de banca implicados, para que Roca no figurara como beneficiario de los apartamentos.
Fue la sociedad By The Sea la que se encargó de la venta de las viviendas, un producto de lujo ubicado entre la Milla de Oro y Puerto Banús.
La construcción del complejo se inició en 2002 y concluyó en 2005 y el precio de escritura de 69 de las viviendas (tres se las quedó la sociedad promotora) se elevó a 126,6 millones
. Anticorrupción estima que la explotación de la promoción habría deparado más de 53 millones.
Dada la enorme carga fiscal por estos “elevados ingresos”, los acusados vinculados a By The Sea idearon “un mecanismo defraudatorio” para evadir el pago de impuestos y “colocar” el dinero fuera del país. Por ejemplo, la sociedad habría declarado pérdidas “ficticias” relacionadas a la compra de Malibú S. A.