Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

17 may 2013

Roban un millón en joyas en el festival de Cannes


Las actrices Zhang Ziyi, con un espectacular collar y Ludivine Sagnier, en la alfombra roja de Cannes. / GETTY

En Cannes no se habla hoy solo de cine, también se habla de un robo.
 La policía ha informado de que han sido sustraídas piezas por valor de un millón de dólares de una suite del hotel Novotel de la ciudad, que no es uno de los grandes en los que se hospedan las estrellas que acuden al festival. El suceso ha ocurrido la noche del jueves al viernes.
El portavoz policial no ha informado de que tipo de piedras se trata ni a quien iban destinadas.
 Solo se ha sabido que las usó una actriz que las empleó solo para pasearse por la alfombra roja, ser fotografiada y que más tarde devolvió.
El año pasado, la actriz y productora argentina Martina Gusmán, miembro del jurado del 65 Festival de Cannes, fue víctima de un robo en la habitación del lujoso hotel en el que se alojaba.
Y es que si en las salas de cine las estrellas son las películas, en la alfombra roja, los vestidos y las joyas se convierten en protagonistas.
 De ahí que todas las grandes firmas intenten estar presentes con sus mejores piezas en todos los festivales y más aún en uno grande como el de Cannes.
 Chopard es una de las grandes marcas en joyería que colabora con las artistas que están este año en la Costa Azul y la que ha sido objeto de este espectacular robo.
Es habitual que las actrices lleven grandes piezas de joyería en este tipo de eventos. Son las firmas quienes se acercan a ellas. La difusión que se alcanzan en una alfombra roja como la de Cannes es mucho mayor que algunas campañas publicitarias.
Chopard es una de las firmas que más usan las grandes estrellas por sus exclusivos diseños. La marca essuiza y no solo produce joyas, también relojes y accesorios de lujo.
 Fue fundada por Louis-Ulysse Chopard en 1860. Desde hace tiempo es una de las patrocinadores del festival de Cannes.

Sofia Coppola: el triunfo del vacío

Emma Watson, Sophia Coppola y Katie Chang en la presentación de 'The Bling Ring'. / Pascal Le Segretain (Getty Images)

Sofia Coppola sigue provocando, a sus 42 años recién cumplidos, una inmensa duda: ¿son sus películas vacías y hechas por una niña pija o está usando su conocimiento para retratar la cara más banal y hueca de la sociedad actual?
 Ayer, The bling ring inauguró a todo trapo la sección Una cierta mirada, y un escalofrío recorrió las espaldas de los espectadores.
 Porque sus protagonistas son una pandilla de adolescentes bien de California que entran en casas de celebridades con tan poco cerebro como ellos (Lindsay Lohan, Paris Hilton).
 Y roban y se pasean por las mansiones como absolutos pasmarotes.
Coppola descubrió la historia en un artículo de Vanity fair titulado Las sospechosas llevaban Louboutins, en referencia al mítico calzado de suela roja, porque el guion se basa en hechos reales.
 En The bling ring las adolescentes recitan alborozadas las marcas de las prendas y complementos que encuentran en las casas de los famosos (en total, sustrajeron moda por valor de más de dos millones de euros), mientras Coppola disfruta retratando esos momentos.
Sus fotos en Facebook, sus tuits, sus algaradas son claras muestras de nulidad mental, de la que no son los únicos culpables: la sociedad de la fama, el anhelo de celebridad que reina actualmente les empuja a ello.
 “Es lógico que esas chicas se vean afectadas por lo que les rodea
. Los programas de telerrealidad hacen que todas esas conductas parezcan normales, que se acentúan con la idea de que la no privacidad es el signo de los tiempos.
 Son niños que viven en los suburbios de Los Ángeles, muy cercanos a esas estrellas idealizadas. Tienen los ejemplos muy cerca”. Y eso les lleva a extraños comportamientos: “No piensan en las consecuencias de sus acciones, ni si las casas tienen alarmas o cámaras de seguridad”.
 Eso sí, siempre posan, aprovechan cada foco para disfrutar de la fama, y se convierten en reyes del postureo, llegando incluso en la vida real —al menos pasó con dos de ellas, las hermanas Neiers— a tener su propio programa de televisión. Una de ellas es interpretada por Emma Watson, quien con filmes como Las ventajas de ser un marginado, Mi semana con Marilyn o este trabajo, huye como puede de la sombra de la saga Harry Potter:
“Ha sido curioso, marcada como estoy por la fama, interpretar a una chica obsesionada por la fama. Harry Potter es algo del pasado, y sin embargo sigue presente en la mente de la gente. Ni la rechazo, ni puedo quejarme, porque he tenido mucha suerte”.
GREGORIO BELINCHÓN
Coppola pertenece a la generación del peterpanismo, y su cine también parece volver una y otra vez a la adolescencia, que por edad ya le quedó atrás: Las vírgenes suicidas, Lost in translation, María Antonieta, Somewhere y esta The bling ring.
 Todas tienen o protagonistas juveniles o personajes con comportamientos adolescentes.
Y con cada filme Coppola ahonda en su manera de rodar que no da pista moral alguna: lo vacío solo obtiene un reflejo vacío. “Intento no juzgar sino empatizar con los personajes, y que el público decida después. Ponte en el lugar de esas niñas, rodeadas de toda esa tecnología.
 Hasta ahora mis películas hablaban de la búsqueda y la construcción de la identidad.
 Aquí creo que ellas han construido demasiado rápido esa identidad y que muestro más cómo buscan sus conexiones con sus amigos y con el resto de la sociedad que les rodea.
 Se esconden en una inocencia marcada por actos no inocentes”.
Y aunque fue en Los Ángeles donde se desarrolló la historia, y por tanto es allí donde se rodó The bling ring, Coppola admite que “la ciudad es el epicentro de esa cultura americana de estrellas, pero que creo se promueve en todo el mundo”.
 En lo que no entra es en valorar en profundidad la situación actual de las mujeres en Hollywood: “Cada vez hay más directoras, por ejemplo. Noto un cambio”.
Aquí Watson, que ha demostrado un buen discurso en Cannes, se explayó más:
“Bueno, yo solo puedo hablar de lo que he visto, que es poco, y noto en mis pocos años un cambio.
 Hay un montón de mujeres protagonizando series de televisión, otras lo hacen en comedias, hay guionistas… Desde mi punto de vista, es fantástico ser mujer hoy en esta industria.
 Lo estamos haciendo bien. No digo que sea perfecto, porque aún no existe la igualdad, pero avanzamos en el camino correcto”.

Michael Douglas: “La Justicia es una dama ciega”

El actor aborda su batalla contra el cáncer

También habla de los problemas de drogas de su hijo y de su regreso al cine con 'Liberance'.

Portada de 'New York Magazine' protagonizada por Michael Douglas.

Michael Douglas se asoma a la portada de la revista New York Magazine con una sombra de ojos violeta enmarcando la penetrante mirada azul de su ojo izquierdo, el rostro surcado de arrugas, su inconfundible melena plateada y el torso desnudo.
 El actor de 68 años se presenta de esta guisa para promocionar su próxima película, Detrás del Candelabro, que se estrenará en el canal de cable HBO el próximo 28 de mayo y en la que interpreta al excéntrico pianista, Valentino Liberace.
 Este papel supone el regreso a la actuación de Douglas desde que, en 2010, le fuera detectado un cáncer de garganta
. Estos últimos años han supuesto una particular travesía en el desierto para la estrella de Hollywood. Cuando le anunciaron la enfermedad, su hijo Cameron estaba en prisión condenado por posesión y tráfico de drogas, donde todavía continúa, y su mujer, Catherine Zeta-Jones lleva desde abril ingresada en un hospital para tratar el trastorno bipolar que padece.
Douglas no menciona a su esposa en la entrevista pero habla abiertamente de su papel, de alto contenido sexual, de su batalla contra el cáncer y del hijo de 34 años que tuvo con su primera mujer, Diandra. Cameron seguirá en la cárcel cumpliendo su condena por posesión y tráfico de drogas hasta 2018. Douglas está convencido de que el estrés por el encarcelamiento de su hijo aceleró el desarrollo de su tumor, de acuerdo con el texto de la revista.
“Desde los 13 años, Cameron fue un consumidor habitual de sustancias”, reconoce Douglas.
 “Cuando lo expulsaron del colegio por vender drogas es cuando me di cuenta de su problema.
 Él era un chaval excelente y con mucho talento, pero cuando comenzó con la heroína, las cosas se pusieron peor.
Se inyectaba siete veces al día, yo estaba al tanto”, confiesa.
 El actor explica que su hijo recibía una asignación mensual que no le permitía costearse la cantidad de heroína y que por eso comenzó a vender cristal.
 Cameron fue condenado a cinco años de prisión y obligado a pasar por un proceso de rehabilitación, sus recaídas han provocado que pase temporadas en régimen de aislamiento.
“He pasado de ser un padre decepcionado, que creía que su hijo tenía lo que se merecía, a pensar que realmente la justicia es una dama ciega y escurridiza”, indica el intérprete.
El actor cree que su familia tiene una propensión genética a las adicciones.
 Su hermanastro falleció de una sobredosis, su hermano, Joel, está en rehabilitación por alcoholismo, y el propio Douglas se sometió a tratamiento en 1992.
 “Fue justo después de rodar Instinto Básico, y la gente pensó que era porque era adicto al sexo, pero en realidad es porque padecía depresión, después de perder al marido de mi madre con el que estaba muy unido”, desmiente.
Cameron se inyectaba siete veces al día, yo estaba al tanto"
Michael Douglas
En Instinto Básico el actor demostró no tener ningún pudor en rodar escenas de sexo explícito o en aparecer desnudo delante de las cámaras.
 En su papel como Liberace también ha rodado secuencias subidas de tono junto a Matt Damon, que interpreta a al chófer y supuesto amante del artista
. Douglas confiesa haberse sentido muy cómodo. “Una vez que te das el primer beso, ya te despreocupas”, bromea.
Las escenas sexuales de Detrás del Candelabro no supusieron ningún problema para un Douglas recién recuperado de su cáncer de garganta.
El actor habla con cierta distancia en la entrevista de la enfermedad.
 La estrella detalla cómo la quimioterapia le abrasó la boca impidiéndole comer.
 “Perdí 11 kilos.
 Pero así es la vida. Las cosas te van bien durante un tiempo y hay que estar preparado para el karma”, indica.
 “El cáncer te rejuvenece. En el pasado, yo nunca estaba interesado en cuál iba a ser mi próximo proyecto, ahora me siento fenomenal volviendo a trabajar.
 Quizás lo bueno del cáncer sea que ahora la gente te pide que vuelvas”, reflexiona.

 

Un precioso tráiler Crítica del Cosmmonauta



A pesar de que pueda haber obras cuyo proceso de producción sea casi tan importante como su contenido, al espectador quizá se la traiga al pairo si la película ha costado mucho o poco dinero, si han tardado cuatro días o cuatro años en hacerla, o si la ha pagado el Estado, un fulano o un montón de fulanos.
 Al final lo esencial es si el precio invertido en la entrada ha merecido la pena.
 En El cosmonauta, indudablemente uno de esos casos, ambas cuestiones pueden acabar retroalimentándose en cualquier comentario, sobre todo por el primer pensamiento que surge tras verla: estos jóvenes son unos artistas para las ventas y la producción, y Nicolás Alcalá tiene capacidad visual, pero el talento narrativo es casi invisible.

EL COSMONAUTA

Dirección: Nicolás Alcalá. Intérpretes: Leon Ockeden, Katrine De Candole, Max Wrottesley, David Barrass, Greg Blackford. Género: drama. España, 2013. Duración: 78 minutos.
Ponerse a escribir una buena historia parece mucho menos tangible y bastante más difícil aún que reunir el dinero. En la película hay una apreciable idea que cabe en una sinopsis (un cosmonauta ruso consigue regresar a la Tierra cuando se le da por perdido, pero encuentra un planeta desierto y sin vida), con un desarrollo cojitranco en su estructura no lineal, y contenido más bien vacuo
. Sin ritmo interno, monocorde dentro de su multiplicidad de escenarios, y con una música grandilocuente que pocas veces confluye bien con las imágenes en su tono, El cosmonauta, eso sí, tiene unas potentísimas y muy meritorias imágenes aisladas, perfectas para vender un tráiler.
 El problema es que lo que hay que vender ahora es una película.