Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

15 may 2013

La crisis deja al PP al borde de perder el Gobierno de la capital de España

Fuente: Metroscopia. / ANTONIO ALONSO / EL PAÍS

Con la participación más baja de la historia electoral de la capital (55,2%, 12 puntos inferior a los comicios de 2011), la primera parte del sondeo de Metroscopia para EL PAÍS sobre el Clima político y social de la ciudad de Madrid dibuja un panorama político nebuloso.
 Los fieles del PP y del PSOE son los únicos que seguirían apoyando mayoritariamente a sus partidos en unas hipotéticas elecciones, mientras una buena parte de su electorado prestado o se abstendría o todavía se está pensando a quién votar (32,6% en el caso del PP y 29,2% del PSOE, sumando ambos conceptos).
Con estas salvedades, y por un estrechísimo margen, el Ayuntamiento de Madrid podría volver a manos de la izquierda (PSOE e IU en coalición) por primera vez en 26 años.
Los populares no podrían dirigir el Ayuntamiento, ni siquiera con el apoyo de UPyD, ya que la candidatura de Ana Botella pierde un tercio de sus concejales y pasaría de 31 a 21 ediles (del 49,7% de los votos en 2011 al 30,2%). La mayoría absoluta está fijada en 29 concejales. El resto de los sillones, hasta completar 57, se dividirían así: 15 para el PSOE, los mismos que ahora tiene; 14 para IU (en los últimos comicios de 2011 obtuvo 6) y 7 para UPyD (frente a los 5 actuales).
Los populares caerían 19,5 puntos y perderían 10 concejales
El último alcalde socialista fue Juan Barranco, que ganó las elecciones en 1987 con mayoría simple. Sin embargo, una moción de censura le arrebató el bastón de mando en 1989, que pasó así a Agustín Rodríguez Sahagún, del CDS, con el apoyo del PP. En 1991, ganó José María Álvarez del Manzano, del PP. Y la izquierda no volvió a gobernar el Consistorio en más de dos décadas.
 Hasta ahora.
Sin embargo, los expertos insisten en que “las diferencias son tan reducidas que prácticamente con los mismos datos podría producirse un resultado con consecuencias totalmente distintas: UPyD podría hacerse con un escaño más a costa del PSOE”, lo que colocaría a los magenta “en posición privilegiada de cara a la formación de coaliciones mayoritarias de distinto signo”.
Y es que dado el malestar de los electores con los grandes partidos (PP y PSOE), lo más probable es que el sondeo (600 entrevistas efectuadas el pasado lunes) refleje fundamentalmente “el comportamiento de sus más fieles electores, los que más se identifican con el partido y no lo abandonan ni en los peores momentos”. Por eso, lo más probable es que la participación terminase aumentando varios puntos en caso de celebrarse elecciones reales, un aumento que posiblemente beneficiará” a populares y socialistas en detrimento de IU y UPyD. Todo podría así cambiar.
Y es que el PP tiene recorrido electoral de aquí a 2015 si retiene a sus fieles
. El desgaste que sufre a nivel nacional le dificulta la captura de votos en caladeros ajenos. El PP solo conseguiría movilizar al 52,5% de los votantes que le apoyaron en 2011, ya que el 17,1% se quedaría en casa, el 15,5% aún no ha decidido si volvería a coger la misma papeleta, el 4,4% apoyaría a UPyD, el 3,3% votaría al PSOE, y el 2,2% a IU.
El PSOE de Jaime Lissavetzky, aunque se encuentra en peor situación electoral que los populares, tiene, sin embargo, posibles vías para aumentar su caudal electoral de aquí a dos años: primero tiene que conseguir retener a los desmovilizados, pero también puede atraer votos del PP (3,3%), de IU (6,6%) y de UPyD (2,8%). En el caso de IU, el 60,7% repetiría voto y, además, esta coalición recibiría una gran cantidad de papeletas de exvotantes socialistas: un 24,5%.
 Los seguidores de David Ortega, de UPyD, son los más fieles (63,9%) y apenas dejarían escapar apoyos hacia otras formaciones.
Por conocimiento, Ana Botella es la más reconocida de las figuras políticas locales. El 99% de los madrileños sabe quién es, mientras que a Lissavetzky lo reconoce el 72%, a Ángel Pérez el 39% y de David Ortega solo han oído hablar poco más de uno de cada 10 ciudadanos (el 12%).
El PSOE detiene su sangría e IU duplica el número de votos, alcanzando el 20,5%
Este último es el que logra más grado de aceptación entre los madrileños, ya que al 28% le parece bien su gestión y al 45% mala (-17 puntos en el balance). Curiosamente, Ortega es rechazado mayoritariamente por sus propios votantes: un 67% lo desaprueba. Pérez es respaldado por un 29% de los ciudadanos y desaprobado por un 48% (-19); Lissavetzky lo es respectivamente en un 25% y 47% (-32). La peor nota es para Botella (-61). Solo aprueba su manera de llevar el Ayuntamiento un 16%. En política nacional, Mariano Rajoy logra un -53 y Alfredo Pérez Rubalcaba un -81.
Los encuestadores han preguntado también sobre si Botella lo hace mejor al frente del Ayuntamiento que Alberto Ruiz-Gallardón, su antecesor. El 53% contesta que peor, el 38% que igual y el 5% que mejor.
 Pero si se acerca la lupa a los votantes fieles del PP, los datos no están tan claros
. La mitad exacta cree que lo hace igual y el 8% mejor. Por el contrario el 38% considera que su gestión es más deficiente que la del actual ministro de Justicia. Por partidos, los votantes de UPyD son los más duros con Botella. El 83% cree que su mando es peor que el del anterior regidor, mientras que los socialistas (36%) son más condescendientes y creen que lo hace igual de bien o igual de mal. El 1%, mejor.
Aunque la situación política del municipio presenta rasgos muy similares a los de la Comunidad de Madrid y del resto de España, tiene uno que la diferencia: lo relacionado con sus líderes.
 Tanto Mariano Rajoy como Ignacio González, presidente de la Comunidad, tienen más apoyos que rechazos entre sus votantes (51% y 58%, respectivamente), frente al 42% de la alcaldesa Botella. En el lado socialista, Lissavetzky también es más criticado por los suyos que aprobado (47% de desaprobación), pero con otra diferencia:
“En mucha menor medida de lo que lo son Rubalcaba (76% de los votantes del PSOE en contra) y el secretario del Partido Socialista de Madrid, Tomás Gómez, al que rechaza el 59%”, dice el sondeo.

La economía de la zona euro sufre la recesión más larga de su historia

El PIB de los Diecisiete cae un 0,2% en el inicio de 2013, mientras el de la UE baja un 0,1%

La recaída en la crisis es más prolongada que la de 2009, aunque menos intensa

Francia enlaza dos trimestres en retroceso, mientras Alemania apenas crece un 0,1%.

 

Fuente: Eurostat / EL PAÍS

La zona euro vive su recesión más larga.
La caída del 0,2% intertrimestral registrada en las 17 economías del euro en el arranque del año sume a la eurozona en un año y medio de recesión, según los datos que ha publicado este miércoles Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea.
 En la hasta ahora considerada Gran Recesión, entre 2008 y 2009, las economías comenzaron a remontar después de un año y tres meses de descensos consecutivos.
 Aunque entonces las caídas del PIB fueron más pronunciadas, lo prolongado de la recesión actual agrava las perspectivas de recuperación.
La cifra ensombrece aun más el diagnóstico del club de la moneda única.
 Las dos grandes economías del euro acusan la debilidad económica: Francia ha entrado oficialmente en recesión, tras acumular su economía dos trimestres consecutivos de caídas, y Alemania registra un mínimo crecimiento positivo (0,1%) después de un trimestre, el último de 2012, peor de lo que sugirieron los datos iniciales (descenso del 0,7%).
El único alivio que ofrecen estos datos es que la caída trimestral de la eurozona es menos pronunciada que la del cierre de 2012, cuando el PIB se contrajo un 0,6%.
Con todo, la acumulación de datos negativos tras un año y medio de contracción hace que cada nuevo descenso, por pequeño que sea, impacte enormemente en una economía ya muy deteriorada. El PIB lleva cayendo sin cesar desde el último trimestre de 2011 y apenas había tenido tiempo de recuperarse tímidamente desde la recesión de 2009, que concluyó en el segundo trimestre de ese año.

La caída se modera

Eurostat confirmó también el dato español, un retroceso del 0,5% respecto al último trimestre del año.
Al igual que en el conjunto europeo, la cifra resulta más moderada que la del cierre de 2012, cuando el PIB se dejó tres décimas más, pero la situación de partida es cada vez más débil para encajar nuevos descensos.
Si se mira la Unión Europea en su conjunto, las cifras tampoco son alentadoras.
 La economía de los 27 países entra, al igual que la francesa, en recesión, con una caída del 0,1% respecto al trimestre precedente.
 Pese a los continuos augurios de que la política de austeridad dará resultados, las cifras desmienten esa tesis, con un agravamiento de la ya delicada situación en los países comunitarios.
Ni siquiera los más países prósperos —y reacios a las políticas de estímulo— son inmunes a este panorama. Finlandia es, junto a Francia, el otro país que entra en recesión en el primer trimestre de 2013.
Y Austria se queda a un paso, pues la economía se estancó tras decrecer en el último tramo de 2012. También Holanda confirma la recesión que ya tenía al cierre del pasado ejercicio.
De las grandes economías solo Reino Unido mejora con claridad, pues logra crecer tres décimas tras haber registrado una caída de la misma magnitud entre septiembre y diciembre de 2012.

Deterioro frente a 2012

La evolución interanual abona el pesimismo, pues los descensos son cada vez más pronunciados
. Las economías del euro registran ya una caída del 1% respecto al arranque de 2012, un resultado que continúa la tendencia del empeoramiento interanual.
 Lo mismo ocurre si se mira a los 27, cuya economía se contrae un 0,7%.
Lo más inquietante de estas cifras es que conviven con unas alarmantes cifras de paro, superiores al 12% en el conjunto de la zona euro y por encima del 27% en el caso de España.
 Las crecientes dificultades que muestran los países para remontar han llevado a la Comisión Europea a aflojar un poco el ritmo de los ajustes y ampliar el plazo de que disponen los países para reducir sus desequilibrios.
 Destacan los casos de España y Francia, a los que Bruselas acaba de dar dos años más para llegar al 3% de déficit.
Más allá de esa relajación, el cambio en las políticas económicas de la Unión Europea de momento solo está en los discursos.
Tanto la Comisión como los líderes de los grandes países sitúan el paro como prioridad de sus estrategias, pero sin anunciar inversiones significativas que permitan apuntalar esta idea.