Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

13 may 2013

72.000 trabajadores afectados por el descuelgue de los convenios

Solo en cuatro meses la cifra se multiplica por 2,5 respecto al conjunto de 2012.

Es una de las cifras de que presume el Ministerio de Empleo y Seguridad Social cuando se trata de evaluar los efectos de la reforma laboral.
 Las inaplicaciones de los convenios colectivos se han convertido en una constante.
 Solo durante el mes de abril ha habido 255 descuelgues de los convenios colectivos pactados, que han afectado a 44.000 personas. Una cifra récord, decía el director general de Empleo, Xavier Thibault, el pasado jueves en una jornada sobre reestructuraciones empresariales organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) y Mercer.
En lo que va de año las inaplicaciones ascienden a 907 y los trabajadores afectados por las rebajas salariales y otros recortes de sus condiciones laborales que llevan aparejados, suman 72.000, cuando en el conjunto del año pasado el total de convenios desistidos fue de 748 y los asalariados afectados 29.352. En cuatro meses se ha multiplicado por 2,5 el número de personas que han sufrido rebajas en sus condiciones laborales
. Lo que, según la frase que ya se ha convertido en una cantinela en el Departamento de Fátima Báñez, ha permitido salvar muchos empleos
. Una paradoja, con el paro por encima de los seis millones de personas.
El sector servicios ha sido el que más ha utilizado las rebajas salariales, con el 84% de los descuelgues. Y han sido las empresas de mayor tamaño (las que cuentan con 250 o más empleados) las que han recurrido en mayor proporción a ellos.
Entre enero y abril de este año se han registrado 426 convenios, el 64% son de empresa, aunque rigen solo para el 3,2% de los trabajadores en total.
 El resto, son de ámbito superior. Solo el 37,6% inician sus efectos en 2013.
 La variación salarial media provisional pactada en los acuerdos es del 0,58%, si bien teniendo en cuenta las cláusulas de garantía salarial acordadas el incremento medio es del 1,47%, según los datos del Ministerio de Empleo. 

 

12 may 2013

Se Deja de Querer

SE DEJA DE QUERER - José Angel Buesa


Se deja de querer, y no se sabe
por qué se deja de querer.

Es como abrir la mano y encontrarla vacía,
y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue.
Se deja de querer, y es como un río
cuya corriente fresca ya no calma la sed;
como andar en otoño sobre las hojas secas
y pisar la hoja verde que no debió caer.
Se deja de querer, y es como el ciego
que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren;
o como quien despierta recordando un camino,
pero ya sólo sabe que regresó por él.
Se deja de querer como quien deja
de andar por una calle, sin razón, sin saber;
y es hallar un diamante brillando en el rocío,
y que, al recogerlo, se evapore también.
Se deja de querer, y es como un viaje
destinado a la sombra, sin seguir ni volver;
y es cortar una rosa para adornar la mesa,
y que el viento deshoje la flor en el mantel.
Se deja de querer, y es como un niño
que ve cómo naufragan sus barcos de papel;
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.
Se deja de querer, y es como un libro
que, aún abierto hoja a hoja, quedó a medio leer;
y es como la sortija que se quitó del dedo,
y sólo así supimos que se marcó en la piel.
Se deja de querer y no se sabe
por qué se deja de querer...

Constantino Romero, la voz de trueno

Constantino Romero, la voz de trueno

 

Clint Eastwood, actor doblado por Constantino Romero, en la película 'El bueno, el feo y el malo', de Sergio Leone.
Es paradójico que quienes no amamos el cine doblado pudiéramos admirar al mismo tiempo el buen hacer de Constantino Romero cuando prestaba su voz, grave y rotunda, a los actores extranjeros. Lo empezó haciendo casi por casualidad hace más de cuarenta años, al principio dando vida en castellano o catalán a intérpretes desconocidos o de poco relieve, mientras también daba vigor a un buen número de spots publicitarios.
 Pero pronto comenzó a doblar a actores populares y, entre ellos, a Clint Eastwood en Los violentos de Kelly y Dos mulas y una mujer, ambas de 1971, lo que siguió haciendo hasta su muerte.
 Creo que no llegaron a conocerse personalmente, pero en las pantallas españolas ambos acabaron siendo una única persona.
Se hicieron tan inseparables actor y doblador que en los últimos tiempos, ya retirado del oficio, Constantino Romero solo se prestaba a doblar a este actor. Cuando Álex de la Iglesia pretendió que Clint Eastwood apareciera en la última secuencia de su película 800 balas (2002) tuvo que conformarse con la espalda de un doble… y la voz de Constantino Romero; solo con ella era verosímil la presencia del actor americano.
Por la reconversión del doblador pasaron, entre muchos otros, nada menos que Stacy Keach, Robert Redford, Roger Moore con sus James Bond, Raf Vallone, Donald Sutherland, Michael Caine, Sean Connery, Kirk Douglas, Orson Welles, Arnold Schwarzenegger, incluso Pier Paolo Pasolini en El Decamerón y, por supuesto, Rutger Hauer en Blade Runner (inolvidable aquella frase en la sonora voz de Romero:
 "Todos esos momentos se perderán como lágrimas en la lluvia"), el oscuro Darth Vader de La guerra de las galaxias ("Yo soy tu padre"), el mismísimo Rey León ("Simba, el tiempo que dura el reinado de un rey asciende y desciende como el sol")
 La voz y la presencia de Constantino Romero se hicieron igualmente un hueco en la televisión y el teatro. Grandiosa fue su creación de Sweeny Todd, bajo la dirección de Mario Gas, donde cantó con dominio, sonoridad y buen gusto. El director le reclamó más tarde para el espectáculo musical Follies, pero la dolencia en las piernas que padecía Romero le impidió aceptar la oferta dada la cantidad de números que le obligarían a subir y bajar escaleras, incluso bailando.
Ante las cámaras intervino poco en el cine, pero detrás de ellas, en las salas de doblaje, Constantino Romero moduló su voz, a veces de trueno, otras en tono más amable, en un incalculable número de películas, no solo dando presencia hispana a actores extranjeros sino en frecuentes ocasiones también a intérpretes españoles cuya prestancia física no viene acompañada del dominio de la dicción, algo que desgraciadamente no siempre viene unido.

Cambia, todo cambia.........Juan Cruz

Mariano Rajoy ha incurrido en la más inútil de las melancolías. ¿Por qué ha de permanecer todo como estuvo?

 

En su audaz versión de El gran teatro del mundo, de Calderón, Carlos Saura introduce, al principio y al final de la obra que montó para El Matadero, Todo cambia, la canción de Mercedes Sosa.
 Cambia, todo cambia
. Era lógico que esa melodía apareciera en la cabeza cuando el presidente Rajoy explicó a los parlamentarios que no está dispuesto a introducir cambios en la política que sigue, con la que, según él, está cosechando muchos éxitos
. En su lenguaje, pudo haber dicho muchos éxitos excepto algunos.
Negar que todo cambia es negar la esencia misma de la realidad, pues lo cierto es que nada permanece del mismo modo jamás; ni un segundo después de la quietud, la quietud es la misma.
 Antoni Tàpies, que le arrancó al románico la esencia de su discurso sobre la realidad, quería que sus pinturas vivieran a la intemperie, para que la naturaleza las dotara de tiempo
. Para que fueran el tiempo. Todo es tiempo, y el tiempo afecta a todas las cosas; nada se queda quieto, cambia, todo cambia.
La negación del cambio es la más inútil de las melancolías, y en ella ha incurrido el presidente
. Lo que quiere decir, imagino, es que lo que los otros le proponen para hacer un cambio no le satisface, pues está seguro, lo dijo, de que las fórmulas que le llegan le suenan a ocurrencias.
 Pero ¿y por qué no cambiar? ¿Por qué ha de permanecer todo como estuvo si como está parece que está verdaderamente mal, dígalo Agamenón o su porquero?
Es injusto el presidente consigo mismo, pues en el periodo anterior a su presidencia de lo que se quejaba era de la inmovilidad de los que mandaban entonces.
 Ahora el inmóvil es él, dicho sea con todos los respetos para sus facultades locomotrices.
En esto de pararse en un tiempo determinado para que ni el polvo te perjudique hay que anotar a Artur Mas y a los que piensan, como él, que el mundo se paró en 1714 y que el continuará ha de escribirse ahora como si en todos estos siglos que han pasado todo hubiera estado quieto.
 El ritornello en virtud del cual el resto del país ha vivido a costa del país que ellos quieren independiente del yugo de los otros no se sostiene ni en términos económicos ni culturales ni políticos, ni siquiera históricos, pero como es mejor dar por sentado que la verdad es de uno y no del otro, o que existe una sola verdad y esta es arrojadiza, se escribe 1714 y ya está dicho todo; es decir, ya se borran las décadas y los siglos y partimos de cero.
Dice Mercedes Sosa en su canción:
 “Cambia lo superficial / cambia también lo profundo / cambia el modo de pensar / cambia todo en este mundo”. Ahora la evidencia del cambio se parece a algunas obras de Tàpies, violentas tachaduras morales en la superficie de una tierra cansada, una pell de brau expectante y dolorida, que espera de la clase política un golpe de timón, como se decía antes, un acuerdo para el cambio, un aire que limpie el polvo que hay sobre las cosas, la vida y las fechas.
 Dice el profesor Lledó algo que traigo aquí de vez en cuando: “Dentro de todo sí hay un pequeño no, y dentro de todo no hay un pequeño sí”. Ahora estamos dentro de un enorme “no” y es muy difícil introducir un pequeño “sí”.
No es grave cambiar.
 Lo grave es negar que se puede cambiar.
jcruz@elpais.es