Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

10 may 2013

El absurdo de la guerra


“Vi entonces convertirse en comunistas fervorosos a muchos reaccionarios y en anarquistas terribles a muchos burgueses acomodados. La guerra y el miedo lo justificaban todo”, escribió Manuel Chaves Nogales en su clarividente prólogo de A sangre y fuego. Contienda, miedo, mentira. Algo de eso hay también en La mula, novela de Juan Eslava Galán que habla de humanismo y también de absurdo; de piedad y terror; de violencia y amistad; de ideales y confusión, de españoles convencidos con su causa y de otros que simplemente pasaban por allí y que, obligados por las circunstancias, actuaron según su modo y manera, con la fuerza del sentido común.
LA MULA
Dirección: Anónimo.
Intérpretes: Mario Casas, María Valverde, Secun de la Rosa, Jesús Carroza, Maite Sandoval.
Género: tragicomedia. España, 2013.
Duración: 100 minutos.
Comienza la película y, desde sus trincheras, cada bando grita las excelencias de la comida de la noche anterior. ¿Es La vaquilla, de Luis G. Berlanga? No, es La mula, de Michael Radford, alias Anónimo por culpa de otra guerra incruenta, esta económica y artística alrededor de la producción. En principio, sorprende que las dos películas arranquen exactamente igual. También que tengan a un animal como metáfora de una España apaleada. ¿Qué las separa, que las iguala? Las iguala su capacidad para reírse, a pesar de todo, y el rechazo de cualquier maniqueísmo. Las separa que el humor de Berlanga es ácido, atroz, punzante, negrísimo, y el de Eslava es más amable, más compasivo, de sabio del terruño. Así, La mula entronca con aquellas maravillosas películas alrededor de la guerra y el fascismo creadas en Italia por gente como Mario Monicelli o Luigi Comencini, a La gran guerra, Todos a casa y La marcha hacia Roma, a aquellas historias de cobardes y descaminados, de falsos héroes, de supervivientes que a veces eran más honorables que cualquier orgulloso guerrero.
De ambientación primorosa y meritorio trabajo con el acento jiennense, casi siempre conseguido por el trío protagonista, con vocales muy abiertas y destierro de eles, eses y eres finales, La mula probablemente tiene otra película dentro de la película. Y sin embargo, a pesar del desbarajuste fotográfico (secuencias nítidas mezcladas con otras de grano durísimo), hubiese sido una pena que este trabajo de Radford quedara en el limbo. Porque, como dice el estupendo Mario Casas en un desgraciado momento, lo que queda al final es el absurdo: “¡Me cago en la puta guerra, Chato!”.

Mentiras arriesgadas Jordi Costa


Un fotograma de la película 'El impostor'.

En el proceso que, poco a poco, está acercando el cine de no ficción al gran público —o, por lo menos, a un público no necesariamente minoritario— parece ir cobrando relieve un modelo de documental empeñado en mimetizar las formas del cine de ficción en sus vertientes más espectaculares. Son documentales apoyados, por regla general, en una gran historia, pero, también, intoxicados de un sentido del espectáculo lindante con el amarillismo —cuando no directamente entregado a él—, aspecto que compromete de manera más o menos grave la ética del discurso. El impostor del británico Bart Layton lleva ese tipo de estrategias tan al paroxismo que se convierte, incluso, en un fascinante objeto de estudio: su tema es la impostura, pero la impostura parece ser también el principal dogma de fe de su credo estético.
EL IMPOSTOR
Dirección: Bart Layton
Intérpretes: Adam O´brien, Anna Ruben, Cathy Dresbach, Alan Teichman, Iván Villanueva.
Género: documental, Reino Unido, 2012.
Duración: 95 minutos.
Layton cuenta un relato fascinante, pero, en lugar de proporcionar las herramientas al espectador para desentrañar un enigma, decide sumar capas de simulacro al mismo, acercándose a unos registros enfáticos cercanos a esas divertidas reconstrucciones del programa Cuarto milenio que nadie debería tomarse demasiado en serio. El impostor del título es Frederic Bourdin, suplantador de identidades que da su gran golpe al hacerse pasar por el hijo perdido de una familia americana, que le acoge con los brazos abiertos, pese a las divergencias de aspecto y edad con el desaparecido. Layton convierte a Bourdin en cómplice de su virtuoso juego, sincronizando sus palabras a cámara con gestos del actor que interpreta su papel en los fragmentos dramatizados. El cineasta llega hasta tal punto a fundirse con su objeto de estudio que la película acaba sugiriendo, con más placer por el giro de guion que compromiso con la ambigüedad, dando validez a lo que quizá no fue más que una cortina de humo creada por el propio Bourdin.

Un actor a golpes de escenario JOSÉ SACRISTÁN

Alfredo Landa era para mí como un hermano desde que nos conocimos en 1960, cuando yo hacía de meritorio en la compañía del teatro Infanta Isabel en una obra que se llamaba El cenador.
Si él te nombraba como amigo entonces sabías que eras uno de ellos de verdad.
Estuve con Alfredo en muchos rodajes y siempre fue el primero que llegaba y el último que se iba. Participamos en muchísimas películas, El arte de no casarse, El alma se serena, Vente a Alemania, Pepe, La vaquilla...
 La verdad, no me quedo con ninguna en especial, sino con la suma de todas, con todas, incluidas las del landismo, un género que Alfredo, y yo con él, reivindicó totalmente
. Habría que hacer una revisión de aquellas películas porque eran una crónica social de España
. Alfredo y yo formábamos parte de los que se habían hecho actores a golpes de escenario, así que el hecho de tener trabajo en aquella época, y que encima nos pagaran, era de celebrar.
No íbamos a ser tan miserables de renegar de todo aquello, y no hubiéramos sido amigos si una sola vez me hubiera dicho que miraba por encima del hombro aquellas películas.
Sobre lo que se cuenta de su difícil carácter... Es cierto, a veces le aparecía, pero con el tiempo yo también lo pienso de mí mismo.
 Lo que pasa es que era un hombre que se tomaba la vida sin blandenguerías, no engañaba a nadie.
Viendo sus interpretaciones creo que es difícil aprender este oficio de gente como Alfredo porque la madre naturaleza solo dota a algunos de esos dones, y eso no hay quien lo aprenda.
 O se tienen o no. Es algo que me ocurre también con Fernando Fernán Gómez.
 A los jóvenes actores les recomiendo que se sienten tranquilos a ver Los santos inocentes o El bosque animado.
 Y que se fijen en su mirada… Cuando a Alfredo le dieron el premio en Cannes a mejor actor, Dirk Bogarde se le acercó y le dijo: “Tiene usted una mirada poco común”.
 Como actor era un fuera de serie, un superdotado en todos los géneros, el número uno por su fuerza, su vitalidad, su talento y su brillantez.

La familia Morente, indignada por la petición del fiscal de cerrar el caso

"No existe justificación alguna para que se haya obviado esa hora y media de retraso hasta que el paciente es trasladado a quirófano mientras se desangra, siendo conocedores en todo momento los miembros de la clínica", dice el escrito de los familiares.

Enrique Morente, durante una actuación. / CORDON

La familia del cantaor Enrique Morente ha expresado su "indignación y estupor" ante el escrito del fiscal provincial de Madrid que solicita el sobreseimiento de la causa que investiga la muerte del artista, después de que en este se omitan los hechos acontecidos en la Clínica La Luz de Madrid desde las 2.00 hasta las 3.30 horas, "espacio de tiempo, como ha quedado por escrito, en el que Enrique Morente comienza a desangrarse, un hecho de vital importancia, puesto que motiva su posterior fallecimiento".
De esta manera responde la familia del artista granadino al escrito de la Fiscalía Provincial de Madrid, en el que solicita al juez Fermín Javier Echarri que investiga la muerte del cantaor Enrique Morente el sobreseimiento provisional del caso tras considerar que "no que ha quedado debidamente acreditada la comisión por parte de ninguno de los imputados de conducta delictiva alguna".
Analizado el escrito, la familia, en un comunicado remitido a los medios, entiende que "no existe justificación alguna para que la Fiscal haya obviado esa hora y media de retraso hasta que el paciente es trasladado a quirófano mientras se desangra, siendo conocedores en todo momento los miembros de la clínica".
"La omisión de dicho hecho se produce igualmente en el informe del forense, quien en sus más de 60 folios, no hace alusión alguna a la hora y media en la que el paciente perece desangrado y sin atención alguna", añade el comunicado de la familia.
Por otro lado, la familia expresa su "indignación" tanto con el forense como con el fiscal, entendiendo "un insulto a nuestra inteligencia la no valoración del motivo principal de nuestra denuncia al doctor Moreno y la Clínica La Luz de Madrid, que no es otro que la existencia de un retraso de una hora y media desde que se confirma la hemorragia interna hasta que Morente es trasladado a quirófano para ser intervenido, lo que influyó de manera irreversible en su deterioro y posterior fallecimiento".
Igualmente, entienden "inaceptable y de una gravedad capital" que dos miembros esenciales para la administración de justicia "traten de ocultar lo ocurrido en esa hora y media con un descarado e inmoral interés en favorecer al señor Moreno y la Clínica La Luz". Esto, según adelanta la familia, nos lleva a estudiar una futura querella contra ambos.
Por último, reitera su confianza en que el juez se pronuncie al respecto de si es o no constitutivo de delito retrasar casi dos horas una operación de carácter urgente y que pone en riesgo la vida de un paciente.
Además, "confiamos en conocer el motivo por el cuál el señor Moreno miente cuando manifiesta que acudió a la Clínica a las 02.25 horas y operó a las 03.00, cuando todos los peritos, cuyos informes han aportado los imputados, reconocen que el paciente fue trasladado a quirófano a las 03.30 horas", ha concluido la familia Morente.
Cabe recordar que en el escrito remitido al Juzgado de Instrucción número 52 de Madrid que lleva el caso el fiscal entiende que "no puede imputarse" a los distintos profesionales médicos de la Clínica La Luz de Madrid donde fue atendido el cantaor "una acción u omisión contraria a las normas de la lex artis que fuese causante del fallecimiento".
Para llegar a dicha conclusión se ha basado en el informe del médico forense, que determinó que el diagnóstico, tratamiento y atención médica recibida en la clínica madrileña, desde el 2 de diciembre de 2010 hasta el fallecimiento del cantaor el 13 de diciembre de ese año, fue "adecuada" en todo momento,
Todo es tan triste, que con el tiempo parece que no se ve la realidad.
En Cualquier caso se produce una muerte y mientras no se acepte no Descansa en Paz, ni la familia.