Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

5 may 2013

Un piloto muere al estrellarse su avión durante una exhibición

El piloto, de 35 años, ayudante del ministro de Defensa, tenía graves quemaduras

Ocho personas resultan heridas al intentar auxiliarle, entre ellas su padre

El accidente se ha producido en el aeródromo de Cuatro Vientos

FOTO: LUIS MONJE ARENAS

Un piloto de 35 años, ayudante del ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha muerto a primera hora de esta tarde tras haber sufrido este mediodía un accidente durante una exhibición aérea en el aeródromo de Cuatro Vientos, en Madrid.
 El comandante de la aeronave ha perdido su control y se ha estrellado contra el hangar de los helicópteros del Cuerpo Nacional de Policía.
 Sufría quemaduras inhalatorias y por el cuerpo de extrema gravedad, según han explicado fuentes de Emergencias Madrid
. Otras ocho personas han tenido que ser atendidas por heridas de diversa consideración, entre ellos el padre del accidentado.
El siniestro se ha producido durante una exhibición de la Fundación Infante de Orleans, que se repite todos los primeros domingos de cada mes.
 El piloto, Ladislao Tejedor, un comandante del Ejército del Aire con una amplísima experiencia, había rebasado la zona de los espectadores y se dirigía tras hacer una acrobacia hacia la pista, según han explicado varios testigos
. Estaba a los mandos de un Saeta, el primer reactor biplaza fabricado en España y cuyo primer vuelo fue el 12 de agosto de 1955.
 “Lo que sí me ha llamado la atención es que volaba muy bajo en comparación con otras exhibiciones a las que he ido. De repente, le hemos perdido la pista y hemos visto una bola de fuego y de humo
. Ha sido muy impactante”, ha destacado uno de los testigos, Juan Antonio Alcobendas.
“Antes de iniciar la exhibición, ha estado hablando con el público y le hemos visto como comprobaba el aceite y la gasolina.
 Se le veía una persona muy joven”, ha añadido este testigo.
El piloto ha perdido el control del avión y ha chocado con la cola en un poste de uno de los locales del aeródromo
. El choque ha sido tan virulento que se ha desprendido un ala del aparato y ha destrozado seis vehículos que estaban aparcados delante de los hangares
. Entre ellos había un coche patrulla de la Policía Nacional.
El grueso del aparato ha colisionado contra la entrada principal del hangar y se ha incendiado.
 El humo se pudo ver en municipios cercanos como Leganés y Alcorcón.
 “Estoy vivo pero atrapado”, les ha dicho a unos trabajadores que estaban cargando extintores en una nave contigua. Es lo último que le han oído.
Los empleados destacaban la suerte que ha habido porque justo al otro lado del hangar están los depósitos de combustible de CLH que surten a todo el aeródromo.
El teléfono de emergencias ha recibido la primera llamada de alerta a las 13.18.
 Los facultativos del Servicio de Ambulancias Municipales de Urgencia y Rescate (SAMUR) han tardado cuestión de segundos en llegar ya que tenían un dispositivo de emergencias en prevención como hacen en todas las exhibiciones aéreas de la Fundación.
 El resto de unidades ha tardado tres minutos. También ha acudido un bombero de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA, el gestor del aeródromo), según un testigo, que no podía afrontar el incendio, que tenía grandes proporciones. También se han desplazado al lugar efectivos del cuerpo de bomberos de AENA, que han tenido que excarcelar al herido mientras extinguían el fuego.
 Han tardado unos 15 minutos.
 “Ha sido una maniobra muy peligrosa porque era una zona de riesgo y el acceso era muy complicado”, ha reconocido el oficial de guardia, Juan Padilla.
Otro grupo de bomberos se ha dedicado a extinguir el incendio que se ha registrado en un lateral del hangar de la policía, en especial en la primera planta (en una zona de oficinas) y en la zona de seguridad.
Su primera misión era que no se extendiera a otras zonas de la nave, ya que dentro había varios helicópteros, además de combustible.
Mientras era rescatado, los facultativos del SAMUR le han estabilizado y le han sedado.
 “Nuestra máxima prioridad era atender al piloto ya incluso dentro del avión porque su vida corría mucho peligro”
, ha explicado la jefe de guardia del SAMUR, Charo Pinilla. Después le han trasladado a la Unidad de Quemados del hospital de Getafe, donde una portavoz ha confirmado que ha fallecido alrededor de las cuatro de la tarde.
Tres policías nacionales han tenido que ser atendidos.
 Una mujer ha sufrido quemaduras en la cara y el cuello de carácter leve al intentar apagar el incendio
. Ha sido trasladada al hospital de La Paz con pronóstico menos grave.
 También ha sido atendido un agente de 57 años por hipertensión, que ha ingresado en el hospital Clínico. Otro ha sufrido heridas de carácter leve y ha recibido el alta en el lugar.
Los facultativos del Servicio de Urgencias Médicas de la Comunidad de Madrid (Summa) han atendido a otros cinco trabajadores, que han recibido el alta en el lugar.
Numerosos agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP, más conocidos como antidisturbios) así como guardias civiles y policías municipales se han desplegado por el recinto aeroportuario
. Agentes de Policía Científica y de Policía Judicial iniciaban poco después de las tres de la tarde la inspección ocular de la zona para esclarecer las causas exactas del siniestro.
Mientras, técnicos de Iberdrola han restablecido poco antes de las cinco de la tarde la corriente eléctrica, que había quedado interrumpido por el accidente.
Esto ha permitido reabrir el aeródromo.

El perfume de la inmortalidad museística............Miguel Mora

Una exposición recrea en París el universo que inspiró a Coco Chanel la creación de su Nº 5.

 

Fotografía de Man Ray para Chanel.

“El Nº 5 es mucho más que un perfume, es un manifiesto abstracto, un objeto de culto, la creación que reúne la historia artística y cultural de Francia”.
 Eso dice, lleno de entusiasmo, Jean-Louis Froment, historiador del arte y comisario de la exposición Nº 5 Culture Chanel, que se puede ver hasta el 5 de junio en el palacio de Tokio de París.
 La muestra, minimalista y exquisita, propone un paseo por la época y la vida legendaria de la modista Gabrielle Coco Chanel (Saumur, 1883-París, 1971), símbolo y origen de la elegancia francesa, que una vez dijo:
“Las modas pasan, lo que queda es el estilo”.
El viaje al universo secreto, artístico y comercial del Nº 5 empieza por un jardín vertical del siglo XIX y termina en un taller que desvela la fórmula del perfume.
 En el camino, el visitante conoce el orfanato cisterciense donde se crió Chanel (y donde tomó las formas puras de sus diseños y la doble C del logotipo de la casa); el París de los felices años veinte, y el Nueva York de los cincuenta y sesenta, cuando Marilyn Monroe lanzó —durante una entrevista en Japón— aquel eslogan imbatible (“Para dormir solo me pongo unas gotas de Nº 5, y nada más”),
 y Warhol actualizó la imagen del perfume que todavía hoy es uno de los más vendidos del mundo.
Obra de Francis Picabia para el nº 5.
Hija de Albert Chanel, un vendedor más errante que ambulante siempre perseguido por la policía, y de una costurera que murió de tuberculosis a los 33 años, Gabrielle descubriría la literatura, la moda, Venecia, el arte y el esoterismo gracias a José María Sert y a Misia, y a su primer amor, Arthur Boy Capel.
 Antes de morir en un accidente de tráfico, en 1919, el dandi ayudó a la cabaretera de provincias (el apodo Coco le viene de su canción: Qui qu’a vu Coco dans le Trocadéro?) a conocer el huracán de las vanguardias parisienses.
Chanel fue cómplice, inspiración o musa de los mejores artistas de su época, pero el entorno en el que nació el Nº 5 es romanticismo puro.
 Estamos en 1921, y encarga a Ernest Beaux un perfume para rendir tributo a Capel.
 Le pide “una mezcla abstracta, única y suntuosa”, y añade: “Un perfume inimitable, un perfume de mujer con olor a mujer [...], un perfume artificial, preciso, artificial como un vestido, es decir, fabricado”.
Frasco de nº 5 con etiqueta creada por Salvador Dalí.
Beaux mezcla jazmín, flor de cananga, iris y otros 80 ingredientes, entre ellos gran cantidad de químicos sintéticos, los aldehídos, y “rastros de limón sobre fresas.
 Es un líquido no figurativo, abstracto, exótico, y su éxito consiste en que no se puede definir”, apunta Froment. Chanel le añadiría el “frasco minimalista, parecido al del alcohol ruso”, lo bautizaría Nº 5 (por ser la quinta propuesta de Beaux) y lo metería en una caja rectangular, blanca con ribetes negros.
 “El conjunto es elegante y dadaísta, austero y barroco a la vez.
 Las formas puras y simples del envase sintetizan el estilo”, explica Froment en el primer piso de la joyería de Chanel en la plaza Vendôme.
“Durante sus primeros meses, el Nº 5 fue un perfume secreto, hecho para ella misma”, añade el comisario. “Pero en 1922 la economía de la casa de costura se complicó, y en 1924 empezó a distribuirse: en América”, añade Froment.
Creado en 1921, al principio fue un aroma secreto para uso exclusivo de Chanel
La exposición narra en tres largas filas rectangulares de vitrinas, transparentes como el frasco, la historia de la diseñadora, el perfume y el arte que le acompañaría hasta su muerte.
 La escenografía es exquisita y sobria: todo, incluso los dibujos de Picabia y Picasso o dos cuadros que Warhol dedicó al Nº 5, se exhibe encapsulado
. La microhistoria se cuenta con cartas, notas, collages, fotografías y dibujos, un manuscrito de A la sombra de las muchachas en flor, objetos y anuncios que bucean en el lado chicy misterioso de una mujer adelantada a su tiempo, en los lugares que amó, y en los vínculos muy personales que tejió con artistas como Stravinski (su amante) o Diaghilev.
De su pasión por Venecia y Catalina de Médicis a la astrología, la religión y las flores.
 De las películas caseras de apariencia surrealista al primer anuncio del perfume, publicado en la revista Harper’s Bazaar en 1937, la invención de Coco Chanel conduce al visitante hasta la incipiente sociedad de consumo y la cada vez más próspera industria francesa del lujo y la estética, a través de las divas que han usado y vendido el Nº 5: Catherine Deneuve, Carole Bouquet, Nicole Kidman, Audrey Tautou... Hasta Brad Pitt, el primer macho imagen del perfume.
Nadie queda indiferente ante cualquier perfume cremas, colorido de Chanel Pero Chanel nº5 Fragancia perfecta para sentirse diferente.

La ministra lesbiana y la novia del presidente sacuden la moral china

Sigurdardottir y Hollande complican el protocolo de Pekín.

La ex primera ministra islandesa, Johanna Sigurdardottir, en China. / JASON LEE (REUTERS)

Dos visitas de líderes de países europeos han colocado en las últimas semanas en una posición incómoda a los encargados de protocolo del Gobierno chino y los directivos de los medios de comunicación estatales. Y, una vez más, el auge de las redes sociales y los foros en Internet les ha forzado a actuar de forma diferente a la que, probablemente, lo habrían hecho hace pocos años.
A mediados del mes pasado, la entonces primera ministra de Islandia, Johanna Sigurdardottir, viajó a Pekín, donde rubricó un acuerdo de libre comercio con China, con el que el país nórdico espera ayudar a su economía tras el batacazo financiero de 2008 y el país asiático confía ganar acceso a la estratégica región ártica.
Hasta aquí nada extraordinario para los responsables de protocolo y comunicación en Pekín
. El problema se presentó por el hecho de que Sigurdardottir está casada con otra mujer, y, por tanto, su esposa formaba parte de los actos oficiales del viaje a China, un país en el que la homosexualidad –que no fue descriminalizada hasta 1997 y solo dejó de ser considerada una enfermedad mental en 2001– continúa siendo un tabú en la práctica.
Las imágenes de la primera ministra islandesa agradeciendo al primer ministro chino, Li Keqiang, la “amable recepción” otorgada a su esposa -la escritora y dramaturga Jonina Leosdottir- en las noticias de la noche de la cadena de televisión CCTV, conocidas por su formalismo y tedio, y las fotos con la pareja no tienen precedente en el país asiático.
Aunque las grandes ciudades chinas poseen locales y una comunidad gays cada más visibles, pocos son todavía quienes se declaran de forma abierta homosexuales, y la policía sigue acosando de vez en cuando a los activistas y prohíbe acontecimientos y festivales de temática homosexual
. Las presiones familiares y sociales son tan fuertes que muchos gays y lesbianas se casan, solo para aparentar, con personas que desconocen su verdadera orientación sexual o con otras del sexo contrario que están en su misma situación.
Por ello, muchos chinos se mostraron sorprendidos cuando escucharon las informaciones sobre la primera ministra islandesa y su esposa en la televisión.
 “Cuando la oí agradecer a Li Keqiang el trato recibido por su esposa, pensé que había oído mal”, dijo un comentarista llamado K-ong-Y-ang en su cuenta en Weibo, un servicio de mensajes cortos similar a Twitter.
La ex primera ministra islandesa con su mujer, Jonina Leosdottir, durante su visita oficial a China. / CORDON PRESS
La emisión pública de la referencia de Sigurdardottir a su mujer ha sido percibida por algunos internautas como una muestra de la tolerancia oficial.
 “El presidente (chino), Xi Jinping, y su esposa (Peng Liyuan) han dado la bienvenida a la esposa y la novia de los líderes de Islandia y Francia. Parece que la homosexualidad y la cohabitación pueden ser aceptadas en China”, escribió un bloguero llamado Zhang Shimin.
Quizás era inevitable
. Las agendas de los líderes chinos son parte obligada de los noticiarios, y, según algunos activistas, los numerosos comentarios que bullían en Internet sobre la visita de la dirigente islandesa pueden haber obligado al Gobierno a aceptar la realidad.
Sigurdardottir se convirtió en primera ministra de Islandia en 2009, y, consecuentemente, en la primera persona abiertamente gay jefe de Gobierno del mundo.
 Se casó con Leosdottir, su pareja desde hacía años, en junio de 2010, el mismo día que entró en vigor la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo en Islandia.
En 2010, cuando el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, visitó China con su compañero, los medios de comunicación estatales ignoraron casi totalmente el hecho.
Pero el desarrollo de las redes sociales estaba entonces en mantillas en el país asiático. Sina Weibo, el microblog más popular del país, nació en agosto de 2009.
“Parece que la cohabitación y la homosexualidad pueden ser aceptadas en China”, escribe un bloguero
Algunos comentaristas han arremetido contra el supuesto aperturismo oficial sobre la primera ministra islandesa. “¿Por qué los funcionarios dan la bienvenida con una sonrisa a los gays de otros países, pero son severos con los gays chinos tanto con sus palabras como con sus acciones?”, se pregunta el escritor y bloguero Cao Junshu en Weibo.
El viaje de Sigurdardottir se produjo pocos días antes de que el pasado 27 de abril, los partidos de centroderecha, en la oposición, ganaran las elecciones en Islandia
. La primera ministra había anunciado que se retiraría de la política fuera cual fuera el resultado.
Si la visita de Johanna Sigurdardottir tocó el tema sensible de la homosexualidad, el viaje del primer ministro francés, François Hollande, a China 10 días después rozó otro aspecto también incómodo para Pekín: las parejas de hecho y la convivencia fuera del matrimonio -algo no reconocido legalmente en China-, con el consiguiente problema de protocolo
. Hollande viajó acompañado de su compañera sentimental, la periodista política Valérie Trierweiler.
 La primera dama de Francia planteó problemas de tratamiento, ya que los medios de comunicación chinos no podían referirse a ella como “la esposa del presidente francés”. La CCTV se limitó a mencionarla por su nombre sin darle un título.
El presidente francés François Hollande y su compañera Valérie Trierweiler, durante su visita oficial a China. / POOL (REUTERS)
Los internautas se han preguntado por qué muchos medios chinos sólo mencionaron en sus informaciones a Hollande. “¿Es embarazoso dirigirse a Trierweiler como ‘la primera novia’ (en lugar de la primera dama)?”, se preguntó un bloguero
. Otro llamado Cui Chengjie suponía que Hollande y Trierweiler no tienen certificado de matrimonio, por lo que, si permanecieron en la misma habitación de hotel, podrían haber violado la ley y “deberían ser castigados”.
China se enfrenta cada vez a mayor influencia y usos y costumbres extranjeros, que entran en contradicción con el conservadurismo de los dirigentes.
 Activistas e intelectuales confían en que circunstancias como las de Sigurdardottir y Hollande contribuyan a allanar el camino hacia la aceptación, en un futuro, del matrimonio homosexual y las parejas de hecho. “Espero el día en que los gays puedan casarse aquí y fundar familias, eso sería respeto de verdad”, ha escrito otro internauta.

 

A Londres o a la abortera de barrio

Hasta 1985, las españolas se veían obligadas a viajar al extranjero para interrumpir su embarazo.

Si no tenían medios lo hacían en la clandestinidad y con métodos inseguros.

 

Cinta abortó en Ámsterdam con 21 años, ahora tiene 56. / Consuelo Bautista

En aquel vuelo eran muchas, casi todas las que iban a lo mismo.
 Algunas parloteaban para espantar la incertidumbre.
Otras se arrebujaban en el asiento, inquietas.
 Era la primera vez que salían de su casa.
 Y en esa ocasión, además, lo hacían en avión y para dejar el país.
 Cinta estaba más calmada. Hablaba inglés, era una chica más viajada, y tenía contacto con los grupos de mujeres que ayudaban a organizar las excursiones, y que le habían explicado con pelos y señales los pasos de ese trayecto tan poco turístico
. El viaje que ninguna de ellas deseó hacer.
 Era 1980 y aquel avión las llevaba a Ámsterdam.
 A abortar.
 En España, la interrupción del embarazo era un delito penado con seis años de cárcel, y aquellas que necesitaban la intervención solo tenían dos opciones: arriesgarse a un aborto clandestino e inseguro o, si podían permitírselo, salir a clínicas de Holanda o Londres.
Como este grupo, hasta que en 1985 se despenalizó en ciertos supuestos, unas 30.000 españolas viajaban al extranjero cada año para interrumpir su embarazo.
 Más de 20.000 de ellas a clínicas londinenses, según datos del Gobierno británico. Cinta, que ahora tiene 56 años y es profesora, explica que eligió Holanda porque en sus centros no era necesario quedarse a dormir tras la intervención.
 “Te ausentabas menos tiempo de casa. Y eso era importante, porque la mayoría de las familias no sabían nada”, explica.
 Tampoco la suya. Nunca vio como opción contarlo
. Ni seguir adelante con el embarazo. “Tenía poco más de 20 años. No estaba preparada para tener un hijo. Por la relación que tenía, porque estaba estudiando...”, dice. Ahora teme que con la reforma de la ley del aborto que prepara el Gobierno el retroceso sea tal que una nueva generación de españolas se halle en su situación. O en una peor.
Cinta estaba en la universidad, y hacía trabajillos de vez en cuando para ganar algún dinero
. Aún así, no le llegaba para juntar las más de 30.000 pesetas que costaba la intervención. Más el viaje. Recuerda que terminó por pedir prestado lo que le faltaba a sus amigas
. Mal que bien acabó reuniendo el dinero y, sobre todo, la información.
 Cuando a ella le ocurrió aquello hacía un par de años que se habían legalizado los anticonceptivos, y eso lo hizo todo algo más fácil.
Hasta 1978 estaba prohibido incluso informar sobre ellos, lo que incentivó que las organizaciones feministas tejiesen una discreta red en la que se instruía sobre planificación familiar a las mujeres que llegaban pidiendo ayuda.
 Allí, evoca Justa Montero, histórica del movimiento feminista y cofundadora de la Comisión Pro Derecho al Aborto, les daban también la dirección de centros fiables de Londres y Ámsterdam, y la de alguna agencia de viajes colaboradora.
En Amsterdam, una intervención costaba 30.000 pesetas. Cinta las reunió
Ese circuito se fue profesionalizando con la apertura de los primeros centros de planificación familiar donde, de tapadillo y con altísimo riesgo, se empezaron a organizar los viajes.
 Solían durar cuatro días, de jueves a domingo.
E iban tantas españolas que las clínicas receptoras terminaron por contratar a personal que hablaban su idioma.
La red funcionaba como un reloj: las mujeres acudían al centro, les informaban y las enviaban a la agencia de viajes cómplice.
 Allí daban un nombre en clave, una contraseña, para obtener los billetes
. Después, reunión con las que viajarían, y a Londres... “Había mujeres de todo tipo, solteras, casadas que habían dejado a los maridos en España, preocupados, porque no podían pagar el viaje para los dos”, cuenta Luisa Torres, con más de 40 años a sus espaldas como trabajadora social, primero en los centros de planificación y después en la clínica Dator, la pionera (legal)
. Recuerda con nitidez a la mujer gitana que no sabía leer ni escribir y para quien designaron una persona de apoyo
. O a la ciega que tenía que viajar con su perro guía.
 “Todas estaban asustadas, sabían que estaban saliendo del país para hacer algo que en España estaba prohibido”, dice. Acongoje mayor cuando, en 1980, un juez procesó a una mujer que abortó en Londres pretendiendo que había extraterritorialidad en el delito.
 Una polémica que zanjó el Constitucional en 1984, un año antes de despenalizar la práctica.
Pero hasta ese colchón de apoyo no llegaban todas las mujeres.
 Ni mucho menos
. En aquel entonces se practicaban en España alrededor de 300.000 abortos al año, según estimaciones de la Fiscalía del Tribunal Supremo (cálculo de su memoria de 1974).
Cifra que los sectores más conservadores siempre consideraron desorbitada.
Pero ni los preservativos ni la píldora (y menos cuando estaban prohibidos) eran algo corriente.
“En España siempre ha habido aborto, de una u otra forma.
 Cuántos de las artistonas, o de las señoras e de hijas de familias pudientes, se disfrazaban como apendicitis”, apunta Torres.
El problema eran las mujeres de los pueblos y las más humildes, que se veían obligadas a recurrir a abortos inseguros, carniceros.
 La mayoría a manos de aborteras que empleaban desde hierbas tradicionales como hinojo o perejil hasta procedimientos más agresivos.
 Y peligrosos.
En 1973, en la cama de su madre, una abortera ‘operó’ a María, de 15 años
María recuerda que estuvo enferma un mes.
Tenía 15 años cuando su abuela se plantó en el baño cuando se estaba duchando y le dijo: “Tú estás preñá”. Lo reconoció.
 “Estaba de tres meses, y antes de que se descubriera me decía a mí misma que si no pensaba en ello, desaparecería
. Era una cría”, relata. Corría 1973 y María vivía en una casa del Raval, en Barcelona.
Su abuela llamó a una mujer del barrio, “la enfermera, le decían”.
Fue a casa, la tumbó en la cama de su madre y lo hizo todo.
“Nunca en mi vida he pasado por algo tan doloroso.
Un sufrimiento que se acentúa con el pensar que estás haciendo algo tabú...”, recuerda.
 La enfermera le introdujo una cánula fina, flexible, con ayuda, cuenta, de una aguja de hacer media, y por ahí metió la lavativa.
 “Tenía, entre otras cosas, sosa”, explica María
. La mujer se fue, y empezó el dolor. Quemaba
. La chica no se pudo levantar de la cama en muchos días. Salvo para expulsar los restos del aborto en un barreño.
Le tiembla la voz cuando lo recuerda. “No se lo deseo a nadie. Ninguna mujer debería hacerlo en esas condiciones”, apunta
. Ella era joven y tenía miedo. Pero más por la oscuridad del proceso que por las consecuencias legales que podría acarrearle: el Código Penal penaba con seis años de cárcel a la mujer que abortase —seis meses si era para ocultar su deshonra—.
 La condena que pidieron, por ejemplo, para las once de Bilbao, un puñado de mujeres humildes que fueron a juicio en 1979 por interrumpir su gestación
. Al final, fueron indultadas.
María ha llevado una buena vida, trabaja de secretaria, es feliz.
 Pero no ha podido tener hijos. Probablemente, dice el médico, por la infección que tuvo tras la intervención clandestina.
 Ella se curó.
 Otras muchas, unas 3.000 al año, morían por las complicaciones derivadas de esos abortos peligrosos.