Érase una vez un cortometrajista de reputada carrera, que entró en la
vorágine de las series de televisión y acabó desnortado
. En lo
profesional y en lo personal
. Érase una vez
Elías León Siminiani (Santander, 1971), un cineasta que en 2008 empezó a grabar su vida —“como si el amor pudiese demostrarse
a posteriori en vídeos”, dice con sorna su propia voz en
off—,
sus desvaríos de enamorado, que le llevaron a vagar durante meses por
India, a dejar de lado la película, a retomarla y a acabar rematándola a
inicios de septiembre de 2010.
Mapa, que así se llama el
documental autobiográfico, se estrena mañana en cines y es candidato al
Goya en su categoría.
Y demuestra un humor socarrón y liberador en el
alma de un tipo que en pantalla es capaz de llevarse la contraria con
una voz que bautiza como el Otro.
“Todo lo que cuento es 100% real. Aunque ya me he alejado de mí mismo
con este personaje... bueno, aún estoy luchando. Me ha ayudado el
tiempo, porque han pasado cuatro años desde el inicio.
Agradezco a las
dos productoras que hayan apoyado durante este largo periodo el
proyecto”.
Su Siminiani de
Mapa está más cerca de los personajes del actual
boom del cómic autobiográfico que del Cercas más reelaborado de
Soldados de Salamina.
“Pero el tono de Javier Cercas está muy presente, porque bebe del nuevo
periodismo de los sesenta, que adopta diversos aspectos dramatúrgicos
para ayudar a la narración”.
El director saca a su exnovia, explica cómo
se va a India tras el rastro de otra chica cuando una canción de
Matthew Sweet,
Walk out, le enciende el alma.
De paso, un poco
de Wong Kar-Wai, de Truffaut, de Hitchcock...
Referencias para la
generación que nació a inicios de los setenta. “Son ganchos que lanzo al
público. Porque lo que yo deseo es comunicarme con el espectador, que
el filme sea entretenido”. ¿La mayor batalla de
Mapa? “Saber dónde situarme”, dice, mencionando los trabajos de Cavalier, Marker o
I’m still here,
con Joaquin Phoenix.
“Uno de los grandes peligros era encontrar la
frontera entre lo público y lo privado
. La presencia del Otro
desarticula los riesgos que se cruzaban en la historia”.
Mapa es, en el fondo, una comedia divertidísima porque todos
nos podemos ver retratados en Siminiani, porque es humano enamorarte de
alguien que ni es consciente de lo que ha provocado en tu interior.
“Ainhoa, mi exnovia, mi amiga, ha sido cómplice absoluta de mi debut en
el largo [magistral el momento en que ella le ofrece con inocencia unas
moras para comer y él está a punto de derrumbarse llorando].
En cuanto a
Luna [nombre ficticio de la chica por la que va a India], hizo dos
veces de filtro
. La última, cuando ya vio la película acabada.
Le
impactó lo que había provocado en el protagonista”, cuenta el director,
usando la tercera persona para distanciarse.
El cineasta tiene una legión de amigos-fans en el cine: Eduardo
Chapero-Jackson, Isaki Lacuesta, Andrés Duque, David Pinillos (que
califica a Siminiani como “talentazo, el tipo que mejor pilla la verdad,
el motor detrás de todos nosotros”) y Daniel Sánchez Arévalo, que
aparece en
Mapa:
“Elías es neurótico, despistado, perfeccionista hasta la parálisis, despistado... y encantador”.
El Siminiani presente ha encontrado su carrera en este juego ficción / no ficción con una serie de cortos documentales y con
El premio, candidato el año pasado a los Goya, que mezcla verdades y mentiras sobre la candidatura al Goya a la mejor actriz secundaria de Pilar Castro por
Gordos.
“Me gustaría seguir por ahí, por combinar al 50% ficción / no ficción”.
Y no olvidará dos de los descubrimientos de
Mapa:
la grabación de las fachadas de edificios racionalistas para no
mezclarse con la vida que le rodea en la calle —
“Tengo un proyecto sobre
el espacio urbano que irá por ahí”— o el delirio de enfocar a una vaca
lejana mientras rehúye a un niño que le pide que le grabe. “El prota va
buscando algo sin darse cuenta de que está delante de sus narices. Toda
una lección de vida
. La voz lo explica... En realidad, es que ya he
incluido de oficio los audiocomentarios cañeros de extras de los DVD”.
Como le dice Ainhoa, mientras graba ella al final. “Anda, haz el favor
de seguir y cállate ya”. El Otro estaría orgulloso.