Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

23 ene 2013

La alta costura se refugia en la naturaleza

Chanel hace construir un bosque para el desfile de primavera/verano 2013 de Karl Lagerfeld.

 

Para presentar la colección de alta costura de primavera/verano 2013 de Chanel, el diseñador Karl Lagerfeld pidió un bosque. / Patrick Kovarik (AFP)

Un camino que se adentra en el bosque, pájaros cantando, bruma de la mañana apenas disuelta… La ambientación de fábula que acogía a los invitados al desfile de primavera/verano 2013 de Chanel surtía efecto en la gélida mañana parisiense.
 La casa francesa hizo construir un bosque en el interior del Grand Palais y en un claro, a los pies de un anfiteatro de madera, aparecieron las modelos. Karl Lagerfeld, el hiperactivo y polémico director creativo de Chanel desde 1983, odia la nostalgia. Raramente se permite echar la vista atrás. A los setenta y muchos años (juega al despiste con su fecha de nacimiento, podría ser 1933 o 1938) y en activo desde la década de los cincuenta, Lagerfeld siempre defiende que prefiere mirar hacia delante.
La Casa Chanel tiene sus propios invernaderos y bosques donde cultivan y cuidan las plantas y árboles conque hacen sus nuevos productos en Cremas. Lociones, Fragancias. Utilizan con tanto cuidado la naturaleza que llevará su marca, que es muy normal que hagan en ellos sus presentaciones.
Sin embargo, ayer recorrió técnicas, siluetas e inspiraciones de muchas épocas.
Formas tubulares de los años sesenta se encontraron con cortes imperio, gestos victorianos chocaron con otros vagamente medievales…
 De la mezcla surgió una silueta que ponía todo el énfasis en los hombros.
El objetivo de la colección era lanzar un mensaje de moda elaborado: redibujar la línea del cuerpo colocando el protagonismo en los hombros, pero sin añadir volumen ni caer en el manido recurso de las hombreras. Las soluciones son múltiples.
 A veces, los escotes descienden hasta la cabeza del húmero y descubren un collarín cubierto de cuentas blancas que enmarca el rostro
. Otras, se añade una tira ancha sobre la parte superior del brazo.
 Lagerfeld asegura que fue un vestido de Coco Chanel el que le dio la idea para este último truco.
Saskia de Brawn, una de sus modelos favoritas, desfiló dando vueltas sobre sí misma, revelando las varias faldas que escondía su vestido. Mientras giraba, evocaba el fantasma de la enajenación como si fuera una mujer que no vive ni en el pasado ni en el presente. “Son damas románticas y venenosas”, según las notas del desfile. Con plumas en los ojos y en el pelo –recreación sofisticada de maquillaje deshecho y melenas enredadas- las modelos vagaban por un momento suspendido en el tiempo. La secuencia de vestidos que remató De Brawn era la más lograda. Parecían estampados, pero en realidad eran un extraordinario trabajo de bordado que componía minúsculos mosaicos de margaritas o anémonas blancas sobre un mar negro surcado por finos cinturones rojos. La elaboración de los tejidos y materiales era, en cualquier caso, apabullante: guipur sobre neopreno blanco, encaje de Calais, muselina pintada a mano, tweed con organza…
Arropadas por 90 robles, 70 pinos y más de 3.000 arbustos –que, según la compañía, en ningún caso fueron cortados para la ocasión- las modelos parecían ninfas decadentes que se hubieran ataviado con flores y plumas. Al tiempo, sus altísimas botas de encaje o tweed les daban el aire aguerrido de una novela de caballerías.
Como si fuera consciente del tono ensoñado que estaba logrando y quisiera hacerlo desaparecer de un plumazo, Lagerfeld cerró el desfile con dos novias cogidas de la mano y acompañadas de un niño. Un guiño a la polémica que ha generado en Francia la propuesta de ley que permitiría el matrimonio gay y también la adopción.
 “No entiendo por qué las personas que viven juntas no pueden tener la misma seguridad que los burgueses que están casados”, dijo a Reuters.
 “Dos mujeres de casadas me parece de lo más natural y tener dos madres es una buena cosa”. Puede que Lagerfeld se permita un paseo bucólico de vez en cuando, pero sabe bien que el énfasis en los hombros no ocupa los titulares.
Giorgio Armani conoce el negocio tan bien como el alemán y sabe que hoy la mirada está más que nunca en Asia.
Para su colección de alta costura retomó uno de sus temas favoritos, que resulta más pertinente que nunca para la industria: el encuentro entre Este y Oeste.
 “Tejidos extraordinarios, frutos de la cultura textil italiana, inspirados por diversos lugares del mundo”, en palabras de la compañía. Una respuesta a una realidad: si Italia quiere mantener su papel preponderante en el sistema, necesita atender las sensibilidades globales.
Pequeños chalecos realizados con tiras de tela cosidas a mano, tocados negros y cetros anudados a las chaquetas y los vestidos fueron los inesperados protagonistas del baile.
 Los pantalones hasta el tobillo, ajustados y luego levemente acampanados, se combinaban con chaquetas asimétricas o cuerpos de ricos bordados.
 Entre tanto, los tonos chocolate, azafrán y rubí daban una cualidad terrosa a la seda Mikado y a los abundantes motivos geométicos
. Si sumamos la colección de Armani a los jardines de Dior y Chanel, obtenemos una temporada en la que la alta costura está empeñada en mirarse en el espejo de la naturaleza y en refugiarse entre sus bosques y colinas
. Quién sabe qué buscará en ellos.Pues sencillamente ser los Mejores.

El FMI advierte de que 2013 será peor para España que el recién acabado 2012

La última revisión de las previsiones que maneja el Fondo Monetario Internacional sobre España arroja pocas sorpresas en cuanto a la dirección y el sentido de la crisis.
 No obstante, sí aumenta la velocidad de la recesión y agrava el pronóstico para 2013, que será peor que el recién concluido 2012
. Con ello, el país seguirá a la cola de la recuperación entre las economías avanzadas. Sólo está peor que España Grecia, tal y como ya dijo el FMI al presentar sus previsiones en octubre.
Según las nuevas cifras que maneja el FMI, el producto interior bruto de España se contraerá este año un 1,5% cuando en octubre auguraba una caída del 1,4%
. Esta previsión es peor que el balance esperado para 2012, un año que según ha adelantado esta mañana el Banco de España se cerró con un retroceso del 1,3%, y triplica el resultado que calcula el Gobierno, que insiste en mantener una caída de apenas el 0,5%. Frente al resto del mundo, la comparación no es buena, ya que el rendimiento del PIB español se queda muy lejos del 3,5% que se prevé para la economía internacional en 2013 y del 1,4% proyectado para los países ricos.
Tras recorrer lo que queda de año en terreno negativo, el crecimiento en España llegará en 2014. En eso parecen coincidir tanto los economistas del Fondo como el Gobierno español. Otra cosa será el ritmo con el que se producirá el ansiado repunte, que el organismo en Washington deja en un tímido 0,8% del PIB, dos décimas menos de lo que anunció en octubre.
 De nuevo, la cifra se queda muy lejos del 4,1% que se prevé ahora de media para el conjunto de las economías del planeta y del 2,2% que el FMI estima para el grupo de las potencias desarrolladas.
Fuente: FMI / El País
En cuanto a lo ocurrido desde octubre hasta ahora, solo Japón sufre un recorte mayor que  España en sus previsiones para 2014. A nivel internacional, el FMI afirma que el repunte será “más gradual” que lo que anticipaba hace tres meses gracias a que se redujo el riesgo de una crisis aguda en Europa.
Olivier Blanchard, consejero del FMI, reconoció al presentar las nuevas previsiones que los mercados financieros van por delante de la economía real en su percepción de la coyuntura. Aunque advierte de que "quizás hay demasiado optimismo".
 Por eso, prefiere no hacerse ilusiones, ya que persisten retos y riesgos a corto plazo. "Hemos evitado algunos precipicios pero queda escalar montañas altas", añadió.
La semana pasada, Christine Lagarde, directora gerente del Fondo, ya dijo que se evitó el colapso gracias a las políticas adoptadas en el último minuto en Europa
. Pero también advirtió de que no hay que “dormirse en los laureles”. En este sentido, el organismo señala que la recuperación “llega con retraso” a la zona euro. Otro paso atrás podría mermar de nuevo el proceso, por eso pide que los esfuerzos de la periferia sean apoyados por el centro.
La zona euro es y seguirá siendo la región peor parada. La contracción será del 0,2% este año, en lugar de crecer un 0,2% como se dijo en la última proyección. En 2012, estima el Fondo, la contracción fue del 0,4%. Para 2014, sin embargo, anticipa que los países de la unión monetaria volverán a crecer con un avance del 1%. En este caso, la revisión a la baja es de una décima. La aplicación de las reformas es clave para evitar una situación de estancamiento generalizada.
El FMI parece ahora más optimista, aunque sus economistas cruzan los dedos. “Si los riesgos a la baja no se materializan y las condiciones financieras continúan mejorando, el crecimiento global podría ser más fuerte de lo proyectado”, señala el equipo que dirige Olivier Blanchard.
 No solo se fijan en Europa, también en el efecto del tenso debate fiscal en EE UU sobre el límite de la deuda.

Pendientes también de Estados Unidos

El rendimiento de la economía estadounidense sorprendió al FMI para bien.
 De hecho se considera uno de los factores que explican una “modesta mejora” de las condiciones globales en el tercer trimestre de 2012. También el hecho de que la situación financiera se haya estabilizado, en particular el precio de la deuda de los países de la periferia europea.
La proyección de crecimiento para EE UU es del 2% para este año, tres décimas menos que en 2012, y que se coloque en torno a su potencial en 2013. En ambos casos la revisión es mínima, de una décima con respecto a lo dicho en octubre. La evolución del mercado inmobiliario, que da signos claros de estabilización, está teniendo ya un efecto positivo en el crecimiento.
La fuente principal del crecimiento en la actual coyuntura sigue estando entre los emergentes, que avanzarán un 5,5% en 2013 y del 5,9% en 2014. Los flujos de capital hacia estos países sigue siendo robustos. Pero el comercio internacional no termina de repuntar y la caída de la demanda en los países ricos está afectando a algunas economías en desarrollo, lo que impedirá los niveles de 2010 y 2011.
Todas estas proyecciones parten de la premisa de que Europa aguantará el tipo, como indican los técnicos en su informe actualizado. Por eso, el organismo insiste en que deben adoptarse acciones políticas para apuntalar una recuperación global que sigue calificando de “frágil”. La receta para reducir los riesgos y la incertidumbre es la misma: avanzar hacia la consolidación fiscal y en la reforma financiera.
En cualquier caso, el rendimiento de la economía en los países avanzados es insuficiente para reducir el paro de una manera consistente, afirmó Blanchard en una rueda de prensa en la que no respondió ni una sola pregunta sobre España.
La única referencia a la situación española llegó entre los comentarios que el consejero del FMI hizo sobre los ajustes en Italia, sobre los que admitió que "provocaron efectos adversos".
Sin embargo, "no había mucha opción" ni para Italia ni para España, destacó.

Luis Bárcenas se acogió a ella » ‘Blancanieves’ gana en la 18ª edición de los Premios Forqué

Maribel Verdú, mejor actriz, y José Sacristán, mejor actor, en los trofeos que entrega EGEDA.

El equipo de la película 'Blancanieves': de izquierda a derecha, el productor Ibon Coremenzana, la actriz Maribel Verdú, el director Pablo Berger y la también actriz Macarena García. / Alberto Martín (EFE)

Blancanieves, de Pablo Berger, ha sido la mejor película española en 2012 para los votantes de los premios Forqué
. Sus rivales para el galardón eran Lo imposible, de J. A. Bayona; Grupo 7, de Alberto Rodríguez, y El artista y la modelo, de Fernando Trueba.
 Los Forqué son los galardones que desde hace 18 años entrega EGEDA, la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales. Ibon Cormenzana, de Arcadia Films, recogió muy emocionado el galardón, junto a otros productores y el director Pablo Berger.
 Con el trofeo, otorgado a un drama en blanco y negro y silente, el filme se convierte en el gran favorito para los Goya.
En el patio de butacas de los Forqué estaba el Ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, justo en el acto en el que el año pasado dijo que era “uno de los vuestros” en el mundo del cine, jugando con el título del filme de Martin Scorsese
. Y justo por ahí atacó el presentador Álex O’Dogherty, que como el año pasado apostó por lo musical, con canciones más adecuadas para otro tipo de eventos, y no en este, que reunió a toda la industria española del cine –estaban todos los que son- en los teatros del Canal. Enrique Cerezo, en su discurso como presidente de EGEDA, habló directamente al ministro, al que le presentó la calidad de la cinematografía española y la subida de cuota de pantalla. “El cine español ha hecho marca española antes de que existiera este concepto”.
 También recalcó la importancia del idioma, su capacidad de crear empleo y su impulso tecnológico. Y deseó que el recorte de las ayudas derive en un nuevo modelo. “Ministro, puede contar con nosotros para mejorar nuestra industria”, dijo antes de recalcar lo importante de las negociaciones que se mantienen actualmente.
El único premio que sabía a priori era la Medalla de Oro para Gerardo Herrero, que reconoce la carrera de uno de los productores españoles con más vasta carrera, potente currículo y que más ha apostado por la conexión sudamericana –ganó el Oscar con El secreto de sus ojos-
. Herrero ha acabado compaginando la producción con la de dirección. En su discurso recordó su carrera de 120 títulos, de la presión que se siente cada vez que empieza un filme.
 “Es como escalar una montaña, corres constantemente el peligro de despeñarte”. Recordaba que un país sin su cine es “incompleto”. “Es un día feliz para mí, pero tengo la amarga sensación de no haber sabido convencer a los poderes políticos de la importancia de cine”.
 Recordó la importancia de compaginar industria y cultura, en estos momentos de cambios de leyes, y reclamó “que los productores españoles tuvieran los mismos derechos que los productores ingleses y franceses”.
 Finalizó dedicando la Medalla a sus compañeros: “Sin nosotros, los productores, no hay películas”.
José Sacristán, con Madrid, 1987, ganó el premio a la mejor actuación masculina, en el que competía contra Antonio de la Torre, por su trabajo en Grupo 7, y Jean Rochefort, por El artista y la modelo. Los tres se verán las caras en los Goyas, aunque allí, el próximo día 17 de febrero,
 Sacristán defenderá su labor en El muerto y ser feliz. El madrileño agradeció que el jurado recordara una película como Madrid, 1987, de David Trueba, antes de homenajear al cineasta que da nombre a los galardones, José María Forqué, “a quien admiré mucho”, y a sus compañeros fallecidos “demasiado pronto”.
Maribel Verdú fue elegida como mejor actriz y derrotó a Macarena García, su compañera en Blancanieves, y a Carmina Barrios, por Carmina o revienta.
 “Como no sé si me van a dar más premios por esta película, suelto hoy todo lo que tengo que decir”. Y recordó a Barrios y a García, sus rivales: “Macarena, sin Blancanieves no hay madrastra”, antes de hablar de la experiencia gratificante de correr esta aventura con Pablo Berger.
En los Forqué se recordó a los fallecidos con un buen video que fue mejorado con la presencia posterior en el escenario de cinco de los familiares
. En nombre de ellos habló Luis Merlo, hijo del actor fallecido Carlos Larrañaga.
El mejor filme de animación del año fue, no cabía ninguna sorpresa, para Las aventuras de Tadeo Jones, de Enrique Gato.
El acto se cerró con unas palabras del ministro José Ignacio Wert, que habló de esperanza y oportunidades del cine español. También de la potente cosecha de 2012, “de la que todos debéis estar orgullosamente satisfechos”.
 Si el año pasado usó el título del filme de Scorsese, en esta ocasión, y homenajeando a Herrero, su productor, mencionó la argentina Todos tenemos un plan, de Ana Piterbarg, en referencia a las negociaciones que se mantienen actualmente para una nueva Ley del Cine.
De las diecisiete ediciones precedentes, en once ocasiones el triunfador en los Premio Forqué ha repetido días después en como ganador en los Goya.
 A esta 18ª edición han concurrido 106 largometrajes de ficción, 40 documentales y 11 largometrajes de animación, estrenados entre el 1 de diciembre de 2011 y el 30 de noviembre de 2012.

 

Existe otra Elizabeth Taylor

Aparece en castellano la novela “La señorita Dashwood” de la novelista británica tocaya de la estrella cinematográfica.

 

Imagen de la portada de 'La señorita Dashwood'.

Nada de ojos violeta, nada de corpiños ceñidos ni diamantes de escándalo, nada de Cleopatras… la otra Elizabeth Taylor también existe, muy discreta desde el arco de sus cejas a su inveterado collar de perlas, pero sí con mucho talento literario, con una obra tan sólida como olvidada.
Delicada, aguda, incisiva en la descripción de los caracteres, con una capacidad de observación del entorno cotidiano digno de un cirujano, en 2012 se conmemoró el centenario del nacimiento de esta escritora británica nacida el 3 de junio de 1912 y muerta los 63 años, abatida por el cáncer y bastante sola. En mayo del año pasado el diario The Guardian hablada de “redescubrimiento”, y la inteligencia intelectual está de acuerdo en que es una de las mejores y más refinadas novelistas inglesas del siglo XX, pero pruebe usted a preguntar a alguien menor de 30 años, aún dentro del Reino Unido, “¿quién es Elizabeth Taylor?” y veremos qué pasa. O probemos a teclearlo en Google. Si no agregamos la palabra “writer”, jamás llegaremos a este talento si bien reconocido en su tiempo, infravalorado, arrastrada por la marea de una cierta modernidad tan mal entendida como eufórica de las más bien pasajeras novedades formales.
A los lectores en castellano, Ático de los Libros pone en circulación primero La señorita Dashwood (1946), y a la que seguirán a lo largo de 2013 otros como At Mrs. Lippincote's (1945), Blaming (1976, su obra póstuma), A game of Hide and Seek (1951) y Mrs. Palfrey at the Claremont (1971), en sus títulos originales en inglés; este ambicioso proyecto editorial, con traducciones expresamente encargadas, aún no ha definido los nombres con que aparecerán. También en el siglo XXI llega el cine a redimir, si es que hay algo que reponer.
 Primero fue Dan Ireland en 2005 con su adaptación a la pantalla de Mrs. Palfrey at the Claremont, y después en 2007 François Ozon hizo Angel basada en The Real Life of Angel Deverell, una hilarante comedia de 1957 que apareció también como Angel a secas. Una vez que se la descubre, no se la abandona.
 Su prolífica obra de cuentista se reunió en cuatro gruesos tomos y probó suerte también con un libro de literatura infantil.

Un primer párrafo ejemplar

Cassandra, gracias a las novelas que había leído, estaba segura de experimentar las emociones adecuadas mientras estaba de pie en su dormitorio, contemplando por última vez desde las ventanas desnudas el espacio oblongo de papel de pared intacto, justo encima de la repisa de la chimenea, que durante trece años había ocupado el retablo en sepia de “El encuentro de Dante y Beatriz”.
Elizabeth Taylor, a ojos de la crítica actual, es una novelista de corte más clásico que convencional, afianzada por su portentoso lenguaje descriptivo.
 Dar el nombre de Cassandra a la protagonista de La señorita Dashwood es ya un aviso, una premisa argumental, y ese personaje ha sido institutriz, como lo fue también la novelista en su juventud. Esa “Casandra” moderna ha sido valorada como “una Jane Eyre de la posguerra”. No hay coincidencias: se apellida como las heroínas de Jane Austen en Sentido y sensibilidad, pero su nombre evoca concretamente a la lectura trágica y clásica de la visionaria, esa especie de profeta de las desgracias tanto ajenas como propias. Philip Hensher la ha descrito como “uno de los tesoros escondidos de la novelística inglesa”.
No han faltado tampoco los artículos que resalten esa especie de “crueldad del destino”, pues el mismo año en que la novelista luchaba por establecer su nombre en el panorama literario con su primera novela, la actriz homónima estaba empezando a brillar.
 No había competencia mediática posible entre las obras “aparentemente anticuadas de siervos y señores, amas de casa y sus complicaciones matrimoniales” con la fulgurante presencia de la de los ojos violeta. Desde que la escritora se casó con un tal John Taylor, pastelero y dueño de una confitería, y cambió su apellido (había nacido Coles) la suerte estaba echada: era, para la eternidad, “la otra”.
Si Kingsley Amis insistió en aquello de que era una de las mejores escritoras del siglo XX en lengua inglesa, Antonia Fraser no dudó en señalar que Elizabeth Taylor es “uno de los escritores más subestimados” de ese mismo siglo. Y no nos llamemos a engaño por sus reposados retratos de estudio en blanco y negro.
Su vida fue intensa y llena de acción entre té y té. Elizabeth Jane Howard, a la que la unió una larga amistad íntima y que se negó a escribir una biografía de la Taylor tras su muerte, declaró una vez que envidiaba “a cualquier lector que se encuentra con su lectura por primera vez”.
Cuesta pensar que en su momento superó editorialmente a Rudyard Kipling y que Ivy Compton-Burnett le escribió una encendida carta después de leer sus novelas donde ponía que había llegado el momento de encontrar obras herederas de Persuasión y de Cumbres borrascosas, y que estas novelas eran “dignas sucesoras” de las primeras.
Elizabeth Taylor tuvo veleidades de roja en su juventud, perteneció brevemente al Partido Comunista, aunque luego se decantó de por vida con los laboristas. Era público que mantuvo una relación extramatrimonial fija durante 12 años “de la que se sabía todo lo que hay que saber”. Era tímida y reservada, solía evitar el mundillo literario londinense y aborrecía la publicidad, lo que trajo de cabeza a sus editores más de una vez. Es legendario que en una ocasión, entrevistada en la televisión, contestó a una treintena de preguntas en el tiempo récord de minuto y medio con los monosílabos “sí” y “no”
. La elocuencia la reservaba a la escritura.
* La señorita Dashwood de Elizabeth Taylor. Traducción de Claudia Casanova. Ático de los Libros, Barcelona. 18.50 euros.