Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

16 ene 2013

La Dra. Scarpetta...Forense

Misterio: ¿Dónde están los millones perdidos de Patricia Cornwell?

 

La escritora de novelas demanda a sus representantes por haber dejado un vacío en su cuenta de miles de millones

Patricia Cornwell. / CORDON
Siempre quise ser la Dra. Scarpetta o quizá mejor Patricia Cornwell.
Traición, fraude, vida de lujo y derroche, trastorno mental, Hillary Clinton, dinero desaparecido...
 Todos estos elementos podrían integrar perfectamente la trama de cualquiera de las novelas sobre la médico forense Kay Scarpetta que han reportado renombre y sobre todo dinero a la escritora Patricia Cornwell. Lamentablemente para la autora, esos no son los mimbres del argumento de su próxima novela de misterio sino que forman parte del contenido de la demanda multimillonaria que ha interpuesto a sus antiguos gestores y que estos días se dirime en un juzgado de Boston.
Cornwell, de 59 años, exige a la empresa Anchin, Block and Anchin, una firma de contabilidad de Nueva York, y a su antiguo director, Evan Snapper, una indemnización de 100 millones de dólares alegando que durante el tiempo que estuvieron al cargo de sus finanzas, su gestión negligente le ocasionaron pérdidas millonarias.
 La escritora alega que sus antiguos administradores dejaron de incluir en la contabilidad el precio que se abonó por la venta de un Ferrari; que se vio obligada a abonar más impuestos de los necesarios por su helicóptero porque lo registraron erróneamente en el Estado de Nueva York; que las inversiones en activos de riesgo que éstos le sugirieron le supusieron un importante menoscabo en sus cuentas corrientes.
 En la demanda, Cornwell también acusa a Snapper de haber firmado un cheque de 55.000 dólares a su nombre para comprar un regalo a su hija y de destinar 50.000 dólares de sus ganancias para la compra de entradas de un concierto de Elton John cuyos beneficios estaban destinados a apoyar políticamente a Hillary Clinton.
Exige a la empresa gestora de sus bienes una indemnización de 100 millones de dólares
La escritora, que ha vendido más de 100 millones de libros de la saga de la doctora Scarpetta y que tiene unos ingresos medios anuales de 10 millones de dólares, quiere saber a dónde han ido a parar todas sus ganancias
. Sus demandados tienen una respuesta sencilla para resolver la intriga. “¿Dónde fue todo su dinero?”, se preguntaron los representantes legales de Anchin y Snapper durante la primera sesión del juicio, que comenzó el pasado lunes.
“La señora Cornwell y su mujer, la doctora Gruber, se lo gastaron todo. Deben de tener en cuenta sus hábitos de consumo y que son compradoras compulsivas”, explicaron.
La autora de bestsellers llegó a los juzgados como lo que es, una estrella de las novelas de misterio
. Firmó libros a los curiosos congregados a la puerta del tribunal para asistir a continuación a una disección detallada por parte de los abogados de sus antiguos gestores, en las que expusieron su elevado tren de vida y los lujosos caprichos que le gusta -y puede- regalarse
: El alquiler de un apartamento de 40.000 dólares mensuales en la Trump Tower Nueva York, un servicio de jet privado de cinco millones, propiedades valoradas en 11 millones en Concord (Massachusetts), más varios gastos derivados de otras actividades a las que sus administradores estaban obligados, como llevar sus trajes al sastre o cuidar de la madre de la escritora.
 “Las pérdidas de la señora Cornwell deben achacarse, además a la crisis económica”, concluyeron los letrados.
Cornwell, que ha reconocido que sus problemas de bipolaridad le impiden hacerse cargo de sus finanzas, siempre ha tratado de aislar del escrutinio público su vida privada.
La sesión del lunes, sin duda, tuvo que mortificar a la escritora, que, no obstante, está acostumbrada a que determinados aspectos de su intimidad copen titulares
. A principios de los 90 mantuvo una relación sentimental con la agente del FBI Margo Bennet, que entonces estaba casada.
 Años más tarde, su ya exmarido fue condenado por tratar de matar a Bennet por haberle engañado con Cornwell.
Parece claro cómo terminaría el juicio si se trata de uno de los libros de la autora.
Sin embargo, el punto final de la intriga lo escribirán los jueces tras un proceso que se prevé que se prolongue durante un mes.
Creo que la médico Forense de sus novelas es menos extraña que su autora Patricia Cornwell, no obstante y según sea su bipolaridad tiene un buen argumento para su próxima novela, y nunca dejes que nadie te maneje tu dinero, ni tu pareja, porque siendo mujer todo lo arreglan con una conducta compulsiva de compras. y eso no es así, no.

 

Isabel Coixet presentará en el festival de Berlín su última película


Isabel Coixet, directora de cine. / LUIS MAGÁN
Poco se sabe de la nueva película de Isabel Coixet, Ayer no termina nunca. La directora catalana quiere guardar la sorpresa para el estreno. Para ello habrá que esperar al próximo 10 de febrero cuando se proyecte por primera vez de la sección Panorama de la 63 edición de la Berlinale, el festival de cine de la capital germana. Se sabe que Ayer no termina nunca, protagonizada por Javier Cámara y Candela Peña, transcurre en el futuro y que es una especie de retorno al mundo de Mi vida sin mí, el filme que rodó Isabel Coixet en 2003. Ayer no termina nunca es el primer largometraje de la directora catalana desde Mapa de los sonidos de Tokio (2009)
. Desde esa fecha, Coixet ha rodado diversos documentales como el de Escuchando al juez Garzón que también presentó en la Berlinale.
“Me gustaría que los espectadores llegaran a la película sabiendo muy poco de la historia. En Ayer no termina nunca he mezclado aspectos del ahora y aquí de la situación que estamos viviendo como país. Sé que en la pantalla Javier y Candela vana sorprender, emocionar y golpear al espectador”, ha dicho Coixet que esta rodando en estos momentos Panda Eyes, un filme de suspense con Claire Forlani y Jonathan Rhys Meyers.

En el armario con los reyes gais

'Reyes sodomitas' recorre de forma amena y rigurosa siglos de intimidades en las cortes europeas

El título no hace justicia al libro de Cabañas Agrela.

 

Detalle de la portada de 'Reyes sodomitas'.

Hay títulos que tiran para atrás, marginan al potencial lector o directamente lo excluyen. Este es un caso típico. Reyes sodomitas (Egales) de Miguel Cabañas Agrela (Madrid, 1965) es un buen libro desde varios puntos de vista: rigor de la escritura y la investigación, amplitud de fuentes, el tono que hace la lectura tan accesible como enriquecedora.
 Ya en la larga introducción, titulada La homosexualidad en su contexto histórico, el autor pone las cosas en su sitio: “quiero dejar constancia de que este libro no trata de demostrar nada, ni intenta desarrollar ningún tipo de tesis, simplemente se relatan hechos acaecidos hace muchos años, con el único objetivo de procurar al lector un rato agradable y distendido, y, si eso sirve para que, además, el lector saque alguna que otra conclusión, bienvenida sea”.
Es verdad que las peripecias de estos reyes y reinas (y algún que otro Papa) de la Edad Moderna dan para varios filmes sin tener que agregar nada de cosecha de los guionistas: sobra anecdotario, aventuras y desventuras.
 Los casos más llamativos quizás para el lector contemporáneo sean los de Jacobo I de Valois (llamado en su época El príncipe de Sodoma) y el de Jacobo I de Inglaterra, cuyas perlas aún hacen sonrojar a los historiadores británicos.
No se quedan atrás Cristina de Suecia y Federico II de Prusia, al que se suele asociar en la iconografía tocando siempre una flauta, aunque la verdad es que manejaba otros instrumentos musicales.
Al final hay un capítulo, el décimo, que parte de Felipe II, a quien el autor califica de “rey antisodomita”, para adentrarse en varios casos descritos con prolijo detalle histórico y ambiental. Cabañas ha contestado a EL PAÍS sobre el proceso de investigación y otros de detalles jugosos.
PREGUNTA. ¿Cuánto tiempo invirtió en la investigación y qué le motivó la escritura del libro?
RESPUESTA. Tardé más o menos tres años en escribir el libro; aunque no trabajé ininterrumpidamente todo ese tiempo
. La investigación la iba haciendo progresiva y particularmente con cada uno de los reyes a medida que iba avanzando; hasta que no terminaba de escribir y cerrar un capítulo no pasaba a investigar el siguiente.
 La motivación de escribir este libro fue totalmente fortuita: yo nunca pensé en escribirlo; andaba investigando y trabajando en la biografía de Isabel I de Inglaterra y las relaciones hispano-inglesas en el siglo XVI (mi tema de especialización) cuando la editorial Egales me lo encargó.
Yo había escrito un artículo sobre el rey Enrique III de Valois para la revista La aventura de la historia, cuyo director me encargó que le redactara una separata con los otros reyes gais que había habido en la Edad Moderna; cuando fui a la librería Berkana a buscar bibliografía, Mili Hernández, su directora, me dijo: “¿Por qué no nos escribes un libro sobre reyes gais? ¿Te atreves?” –me retó-
. Y yo no lo dudé ni un instante. “Eso sí” -le dije- “el libro habrá de versar solo sobre los reyes homosexuales que hubo en Europa y en la Edad Moderna, que es la época que yo más conozco; y será un libro de historia documentado, no una frivolidad, e irá con notas a pie de página, como es de rigor en un trabajo serio”. Nunca me pusieron objeción a ello.
P. En el apartado español, ¿se ha dejado en el tintero algunos casos jugosos?
R. No sé si jugosos, pero desde luego me he centrado en los casos más famosos, que más dieron que hablar desde el mismo momento en que se vivieron, y claro está, de los que más bibliografía hay, ya que mi investigación se ha basado solo en fuentes secundarias, no primarias. Seguramente habrá habido más príncipes, electores, dux, obispos, etcétera, en tres siglos de historia, pero si no hay nada escrito sobre ellos, sus jugosas historias se habrán ido a la tumba con ellos para siempre. Un caso llamativo que sí que no fui capaz de tratar por estar toda su bibliografía en sueco y que me dio mucha rabia fue el de Gustavo III de Suecia (1746-1792), de quien se dice que fue asesinado por su amante despechado en un baile de máscaras en su palacio de Estocolmo, suceso que más tarde inspiraría la ópera de Giuseppe Verdi Un ballo in maschera.
P. El caso más notorio es el de Jacobo I de Inglaterra, y lo cierto es que la historiografía no lo ha ocultado del todo. ¿Faltan cosas por contar de éste y de los otros reyes?
R. El caso de Jacobo I de Inglaterra es más que notorio gracias al trabajo que encontré del profesor de la Universidad de Iowa, David M. Bergeron, King James & Letters of Homoerotic Desire, en el que transcribe la correspondencia inequívocamente homoerótica entre este monarca y su último y más apasionado favorito: el duque de Buckingham. Pero a mi parecer, son bastante esclarecedoras también las biografías de Enrique III de Valois o de Federico II de Prusia, aunque no haya tantas pruebas escritas. Tanto sus excéntricas vidas como sus gustos personales representan señales de humo que nos indican que hay fuego detrás de ellas, aunque no lo veamos. Siempre faltarán cosas que contar en la Historia, si no, se dejaría de escribir.
P. Hábleme de la doctora Leonie Frieda como modelo de biógrafa y de Federico II, el rey músico.
R. En honor a la verdad, de Frieda solamente conozco la biografía de Catalina de Médicis editada en español por Siglo XXI en 2006.
Pero lo tengo como libro de referencia para mis próximos trabajos por lo que lo disfruté y me apasionó.
Yo tengo un lema que es que no hay novela histórica más apasionante que la Historia misma, sin más aditivos.
 No es necesario aderezar nada de lo que pasó, pues la realidad, supera a la ficción en la mayoría de los casos.
 Solamente se requiere de una buena predisposición para contarlo y eso le pasa a Frieda y a muchos otros investigadores e historiadores.
 Dos ejemplos, de los libros que me estoy leyendo en estos momentos: Stephen Greenblatt y su trabajo recién publicado por Crítica, El giro, o Giles Tremlett y su recientemente publicada Catalina de Aragón. Todos ellos tienen el denominador común de ser trabajos serios de investigación pero combinados con una manera amena y rica de narrar los hechos
. Esto para mí es siempre mucho más enriquecedor e interesante que una novela histórica. Es un método de trabajo muy anglosajón que creo que en España, desgraciadamente, aún no se ha entendido.
De Federico II qué voy a decir que no haya dicho ya en mi libro: que fue un rey desde mi punto de vista ejemplar, porque supo combinar el sentido de la estética y el amor por la cultura con el buen gobierno y el poder
. Hoy no se entiende cómo un rey que se tiene por tan ilustrado pudiera ser un híbrido entre el mejor de los filósofos y el mejor de los guerreros.
Pero si echamos la mirada atrás, a la historia, todos los grandes personajes fueron así: Alejandro Magno, Julio César, Carlomagno, Abderraman III, los Reyes Católicos, Carlos V, Luis XIV, Catalina la Grande de Rusia, Napoleón, etcétera..
. Ser mecenas y guerrero no es ninguna contradicción.
P. ¿El título no resulta agresivo?
R. Sí, es verdad, a mí me resulta un poco fuerte, y a mucha gente también.
 Ha sido una de las críticas más recurrentes que he oído sobre mi libro, pero en mi descargo diré que me fue impuesto por la editorial que lo consideraba mucho más comercial. Probablemente, tenían razón.
* Reyes sodomitas. Monarcas y favoritos en las cortes del Renacimiento y el Barroco. Miguel Cabañas Agrela. Egales. Barcelona, 2012. 280 páginas. 20 euros.

Una salida blanca y radiante a la crisisl

El sector nupcial cierra otro año en alza

Se ha convertido en un refugio para el maltrecho diseño español

 

Un modelo de la marca Otaduy. / Patricia De Gregorio

Dejando fuera de la ecuación a Inditex y otros gigantes patrios del sector textil, 2012 ha sido un año duro para la ya exánime moda española. O más exactamente para sus diseñadores.
 La recesión económica ha obligado a entrar en concurso de acreedores a marcas asentadas como Devota & Lomba, Elio Berhanyer o Hakei y ha llevado hasta la extenuación financiera a muchas otras.
Pero entre tantos números rojos, resiste un sector —el nupcial— donde la palabra recorte sigue refiriéndose literalmente al acto llevado a cabo con una tijera.
No es ninguna noticia que España, como pregona el Instituto de Comercio Exterior, ocupe el segundo puesto en la exportación de trajes de boda por detrás de China
. Pero sí que, junto a grandes firmas como Rosa Clará o Pronovias (vestida de luto en la última semana por la violenta muerte de su director creativo, Manuel Mota), un creciente número de diseñadores reorienta sus proyectos empresariales hacia este campo, con la producción a medida como valor diferencial.
Se trata de un mercado sólido si se tienen en cuenta los últimos datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística.
 Solo en el primer semestre de 2012 se celebraron en España 73.217 bodas, un 5,2% más que en el mismo periodo del año anterior.
En el primer semestre de 2012 se celebraron 73.217 bodas, un 5,2% más
“El vestido de novia sigue siendo la estrella de los enlaces. Además, esa es la única oportunidad que van a tener muchas chicas de vivir la experiencia de la costura.
Y quieren disfrutarla al máximo dentro de sus posibilidades
. Es un gasto que incluso con la crisis está justificado
. Si hay que reducir el presupuesto, se toca antes el catering”, explica Nacho Aguayo.
 El creador, que dirigió durante años el taller de Carmen March, decidió montar su propio atelier hace dos años.
 Empezó diseñando una pequeña colección de fiesta, pero el 90% de lo que factura hoy son piezas para bodas, que no solo para novias.
 Como confirma la diseñadora Carolina Otaduy, cada vez son más las madres, madrinas y amigas que acuden al mismo modisto que las futuras esposas para estar a su altura, convirtiéndose así el grueso de la clientela de muchos modistos españoles.
En las bodas también suele haber un novio, incluso dos
. Pero muchos optan por alquilar y por lo general su vestuario supone una inversión menor que el de la mujer.
La razón por la que el sector nupcial se ha convertido en un refugio para el diseño español en tiempos de crisis está muy clara, según el creador Roberto Diz
. “Si una chica tiene 3.000 euros para gastárselos en un vestido de noche no va a comprar el de un diseñador español, se va a hacer con un gucci
. Hay que asumirlo
. Pero sí va a permitirse pagar esa cifra para que le haga un traje estupendo y único a su medida”. Diz lo sabe bien.
 Probó suerte en el prêt-à-porter durante años hasta que se dio cuenta de que el negocio no estaba allí sino en las iglesias, juzgados y Ayuntamientos.
“Desfilé en Cibeles y en París. Pero en España no hay producción ni comercio y la tan traída y llevada internacionalización no es la panacea. Cuando se me quitaron las tonterías, abrí mi tienda en Sevilla y me va cada vez mejor”.
Su negocio crece no solo gracias a que algunas novias estén dispuestas a tirar la casa por la ventana sino porque, como asegura Otaduy, estas propuestas satisfacen una demanda en expansión: la de las que buscan una alternativa a los ampulosos vestidos palabra de honor que monopolizan los catálogos nupciales convencionales
. El año pasado, la barcelonesa facturó más de noventa piezas de su nada convencional universo estético vintage desde el taller ubicado en su propia casa.