Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

12 ene 2013

Camilo Sesto sufre un asalto a su chalé y pasa amordazado cuatro Horas

Los tres atracadores se llevaron joyas, relojes, electrodomésticos de pequeño tamaño y 2.500 euros de dinero en efectivo

El cantante Camilo Sesto sufrió la madrugada del viernes un robo en su chalé madrileño de Torrelodones, mientras se encontraba en el interior de la vivienda.
 El cantante y productor musical, de 66 años, pasó casi cuatro horas atado y amordazado, aunque no resultó herido.
 El botín del atraco, que se produjo hacia las tres y media de la madrugada, no fue aparentemente muy cuantioso
. Los ladrones, que según fuentes de la investigación actuaron muy rápido, se llevaron diversos objetos fáciles de transportar en el asalto
. Entre otras cosas, se apropiaron de joyas, relojes, electrodomésticos de pequeño tamaño y 2.500 euros de dinero en efectivo.
 “Revolvieron por toda la casa, así que no sabemos exactamente qué más se llevaron, pero por ejemplo ignoraron una televisión enorme de plasma”, explicaron fuentes cercanas al músico.
Los tres asaltantes que asaltaron al cantante, según denunció Sesto, vestían trajes de camuflaje, de estilo militar, iban encapuchados, con pasamontañas y portaban armas blancas.
 Entraron en la casa, de tres plantas y mil metros cuadrados construidos en una parcela de 10.000 metros cuadrados, rompiendo el bombín de la puerta de la cocina.
 A continuación, el trío de delincuentes, cuya nacionalidad es española según denunció Sesto —“Hablaban muy poquito, lo justo, pero Camilo tiene el oído muy fino”, apuntaron desde su entorno—, ató con una cinta americana y amordazó al artista, al que sorprendieron en su dormitorio.
 “Una vez controlada la situación actuaron a sus anchas, cortando los cables de las alarmas y moviéndose por toda la casa”, observó un amigo.
Tras más de tres horas y media, el cantante de Vivir así es morir de amor o Algo de mí consiguió liberarse de las ataduras sobre las siete de la mañana.
 Cuando lo logró, acudió al puesto más cercano de la Guardia Civil
. La Policía Científica acudió al chalé para intentar obtener alguna prueba incriminatoria, aunque el entorno de Sesto lo da por imposible.
La Guardia Civil descarta una oleada de robos en las residencias de la zona —con poco más de 22.000 habitantes, Torrelodones es una zona adinerada del noroeste de Madrid pegada a la carretera de A Coruña donde abundan los chalets, algunos muy aislados— y entienden que los atracadores debían de llevar un tiempo vigilando los movimientos del cantante para conocer sus rutinas.
 El hecho de que vistieran ropa de camuflaje con capuchas, guantes y pasamontañas da a entender que eran profesionales y sabían lo que hacían.
 “En vez de llevárselo, escondieron el móvil de Camilo dentro de una bolsa en un armario. Eso le obligó a tener que trasladarse al cuartel de la Guardia Civil..
. Eran listos. Y salvo alguna amenaza, que no fue más allá, cero violentos”, añadió una amistad del cantautor.
El robo a Sesto recordó el asalto que José Luis Moreno sufrió en 2007 en su chalé en la urbanización Monte Encinas de Boadilla del Monte (Madrid).
 El empresario fue ingresado en el hospital Puerta de Hierro por las heridas que sufrió —fue golpeado con un hacha en la cabeza— al negarse a dar la clave de su caja fuerte.
 La banda, formada por cinco albaneses, también traficaba con cocaína y estaba especializada en los coches de lujo. Un año después la Policía Nacional y la Guardia Civil detuvo a sus integrantes.

 

Fascinante amistad

Dos amigas despiertan a la vida en un barrio pobre de Nápoles, afectivo y brutal en los años 50

Elena Ferrante sigue con pasión el desarrollo físico, emocional y mental de estas dos mujeres que, con el paso de los años, cada vez difieren más.

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Los personajes femeninos de Elena Ferrante son verdaderas obras de arte. En esta novela hay dos que sostienen el relato (Lila y Lenú, la verdadera protagonista), aunque la novela es un verdadero tableau vivant de personajes de un barrio pobre de Nápoles allá por los años cincuenta y es, a su vez, la primera parte de una trilogía napolitana.
 La amiga estupenda abarca la infancia y juventud de las dos amigas dentro de los límites del barrio, contada retrospectivamente por la segunda, Elena Greco, Lenú, ya en la última etapa de su vida.
El hilo conductor de la novela es la amistad entre las dos niñas, que se mantiene incólume durante la juventud. Lila es una niña inquieta, decidida, valerosa, rebelde e independiente, cualidades que fascinan a Lenú; esta última, por el contrario, es más bien tranquila, adaptable, y se siente inferior a su amiga; esta inferioridad no es tal sino una sensación producto de las circunstancias y los caracteres, pero la autora la narra magistralmente poniendo el relato en boca de Lenú.
 De este modo, la inferioridad la vivimos desde el punto de vista de la narradora, mientras el relato va poco a poco colocando a cada una en su lugar.
 Este sencillo dispositivo permite seguir la evolución de ambas desde una infancia que las asemeja a una juventud que las distingue y empieza a otorgar a cada una su individualidad.
Es evidente que la novela es descendiente del neorrealismo en la creación del ambiente
El desarrollo físico, emocional y mental de las dos amigas constituye el eje de la novela, pero el cuerpo lo forma el variado y estupendo conjunto de personajes, un total de nueve familias, en las que todos sus miembros están bien definidos y personalizados, además de algunos otros a título individual, como los maestros de la escuela y el instituto. Evidentemente, las familias tienen como función establecer el colorido de la vida de barrio y el espacio social en que se mueven, lleno de fantasías, frustraciones, enfrentamientos, anhelos y anécdotas propias de la vida doméstica de un entorno cerrado.
 Es evidente que la novela es descendiente del neorrealismo en la creación del ambiente, pero lo que éste tuvo de retrato costumbrista lo soslaya Ferrante sin un titubeo.
 Y lo consigue gracias a la poderosa presencia de las dos amigas.
La infancia y la juventud de dos niñas en un medio donde el afecto y la brutalidad se confunden a menudo, donde los rígidos códigos de comportamiento obligan a crecer más aprisa, donde las ilusiones, los amores y los desencantos florecen y se confunden en un paisaje urbano primario y un estricto código del honor, está contada desde el descarnado y emocionante despertar a la vida de Lenú y su amiga, contada desde la realidad física de su desarrollo, de una veracidad e intimidad inusuales y perturbadoras, contada con la extrema delicadeza de quien ahonda sin pudor y sin miedo en lo más personal de dos muchachas cuyas numerosas diferencias son justamente las que encierran el secreto de su fascinante relación porque son las que permiten asentar la continuidad de su amistad.
 Una amistad que se entreteje en su propia maduración.
Es una novela tan transparente como compleja, porque nada hay más oscuro que la claridad
Dice Lenú: “En mi vida he hecho muchas cosas, pero nunca convencida; siempre me he sentido un tanto despegada de mis propios actos.
En cambio Lila, de pequeña, se caracterizaba por tener una determinación absoluta”.
Desde el momento en que las dos niñas se diferencian así durante una pedrea hasta el momento en que Lenú, paseando juntas por el barrio, bien agarradas del brazo, piensa que “había algo insostenible en las cosas, en las personas, en los edificios, en las calles, que se volvía aceptable únicamente si se reinventaba todo como en un juego
. Sin embargo, era esencial saber jugar y ella y yo, sólo ella y yo, sabíamos hacerlo”, su relación se hace indisoluble.
 Más tarde, cuando su desarrollo como jóvenes mujeres las obliga a empezar a batirse con la vida, cada una a su manera, un vaivén de lejanía y acercamiento que nunca perderá de vista la confianza mutua, dará paso a una relación más compleja a medida que se van abriendo a un mundo en el que las esperanzas y la turbiedad agitan la vida de otra manera, una vida en la que ellas, sin embargo, seguirán apoyándose en la fuerza de su afecto.
Esta novela es transparente, al contrario que la oscuridad oprimente de las Crónicas del desamor (Lumen, 2010); tan transparente como compleja, porque nada hay más oscuro que la claridad.
 Sí persiste, en cambio, ese empleo diferenciado del dialecto y del italiano en sus personajes; el primero, duro, sórdido y hasta soez; el segundo, cuidado, cultivado pertenece a la narradora, que habla desde mucho tiempo después, pues fue su conquista y también su primera y cumplida independencia del barrio.
La amiga estupenda. Elena Ferrante. Traducción de Celia Filipette. Lumen. Barcelona, 2012. 390 páginas. 24,90 euros (electrónico 16,99).

 

DSK, el ocaso del sátiro

El Supremo francés debe decidir si se procesa al ex director general del FMI como proxeneta

Si hay juicio, Dominique Strauss-Kahn puede ser condenado a siete años de cárcel

Se refugia con su novia de vacaciones mientras se airean sus episodios íntimos más sórdidos.

Dominique Strauss-Kahn y su novia, Myriam Aouffir, de vacaciones en Venecia el mes pasado. / MAURIZIO LA PIRA (SPLASH)
Siempre con una hembra en el equipaje de mano, el crápula Dominique Strauss-Kahn despidió 2012 en República Mauricio, un refugio insular situado entre Madagascar e India, lejos del enjambre de juzgados y paparazis al acecho. El ex director general del Fondo Monetario Internacional (FMI) y su última novia, Myriam Aouffir, se alojaron en las habitaciones de lujo del hotel Príncipe Mauricio, guarecidos por la distancia oceánica y la langosta termidor. Creyéndose a salvo en su escondite del Índico, la pareja bajó a cenar una noche en uno de los restaurantes del complejo turístico, pero fueron tan descaradas las miradas del resto de los comensales, tanta la incomodidad de los amantes, que optaron por desayunar, comer y cenar en su cuarto. “Desde entonces mantuvieron un perfil bajo”, según reveló un testigo al Daily Mail.
Supuestamente endeudado por la millonaria indemnización acordada con la camarera neoyorquina que le acusó de haberla violado el 14 de mayo de 2011, el sátiro francés arrancó el nuevo año apoquinando cerca de 1.700 euros diarios por una cabaña con techo de paja y escalera de acceso al azul turquesa del mar. Nada del otro mundo. Todavía rico, y seductor a su manera, Dominique, de 63 años, parece acostumbrado a tirar de talonario desde que llegó a la conclusión de que el enamoramiento de mujeres es una cosa, y el apareamiento en cadena que tanto le gusta, otra, y más cara. Legajos judiciales le citan como animador de orgías presupuestadas en 10.000 euros por viejo verde. DSK admite su condición de libertino, pero invoca consentimiento durante el fornicio, a solas, en grupo, en despachos, suites o lupanares de cinco estrellas.
Lejos de haber concluido sus padecimientos con el arreglo extrajudicial del pasado noviembre en EE UU, 2013 volverá a crucificarle en Francia, pues un tribunal de apelación rechazó el archivo de la causa abierta contra él y otras ocho personas, seis de ellos masones, por proxenetismo agravado en el caso Hotel Carlton: epicentro de las 15 bacanales con prostitutas desarrolladas en Lille, París, Bruselas y Washington entre 2008 y 2011. A la espera del recurso ante el Supremo, los tres jueces instructores preparan el eventual procesamiento de un hombre programado para ser presidente de Francia, pero sumido ahora en la amargura y el abandono de quienes, desde la política o la empresa, reían sus excesos, o los financiaban. Imaginaban que, una vez en el Elíseo, el ex director general del FMI y exministro de Economía había de recompensar los favores recibidos. Su tercera mujer, la periodista Anne Sinclair, millonaria, fue solidaria casi hasta el final, pero también terminó dejándole.
“Ha mentido a sus próximos, fue incapaz de someterse a la disciplina de alguien que quería ser candidato a la presidencia, y tiene más de sesenta años. Su tiempo ha pasado”
Las golferías de Dominique eran un secreto a voces, según el goteo de revelaciones sobre la impudicia de un hombre que fue esposado y sometido a prisión domiciliaria en Nueva York, escarnecido en Francia, fichado en comisaría y obligado a declarar una y otra vez ante policías y magistrados. Todavía en la picota, deberá carearse con las meretrices implicadas en la trama y continuar la convalecencia de una perturbación difícilmente curable: su inveterada lujuria. “Parecía un mono en celo cuando se abalanzó sobre mí”, denuncio una de sus supuestas víctimas, la periodista Tristane Banon. El expresidente Nicolas Sarkozy sabía de las pulsiones de su rival político y había comentado que la adicción al sexo de DSK y los problemas asociados a esa patología le descalificaban como candidato socialista a la jefatura del Estado: “Sabes muy bien que Dominique no puede ser presidente”, confió a un asesor, según el libro Los Strauss-Khan, escrito por Raphaëlle Bacqué y Ariane Chemin, periodistas de Le Monde. El presidente Hollande también estaba al tanto del temerario estilo de vida de su compañero de partido, de su presencia en clubes parisienses de intercambio de parejas y de su inmersión en los placeres terrenales, muy distanciado de las prioridades socialistas.
Las autoras del libro descartan un escenario en el que el reo de lascivia pueda regresar a la política. ¿Cómo podría hacerlo? Incluso si fuera definitivamente absuelto por la justicia estadounidense, incluso si el caso instruido en Lille se desvaneciera, su imagen está destrozada. “Ha mentido a sus próximos, fue incapaz de someterse a la disciplina de alguien que quería ser candidato a la presidencia, y tiene más de sesenta años. Su tiempo ha pasado”. DSK, que enfila otro año duro, no desconocía que las investigaciones de bragueta durante la precampaña hacia la presidencia podían alcanzarle. Probablemente por eso, dos semanas antes de su detención en Estados Unidos, el entonces rutilante jefe del FMI comentó a periodistas del diario Libération que los principales frenos en su ascenso a la cúspide del poder eran tres: “Mi dinero, ser judío y las mujeres”. Farruco, abundó sobre el tercer obstáculo: “Me gustan las mujeres. ¿Y qué?”.
POLÍTICO ESTRELLA. Formado en Ciencias Políticas, Economía y Derecho Público, con soltura en la enseñanza universitaria, dos veces ministro (una de ellas con Mitterrand) y exdirector del FMI. Con semejante currículo, Strauss-Kahn estaba llamado a la jefatura del Estado francés. En la imagen, el carismático político en 1997, en su época como titular de Finanzas. / MICHEL LIPCHITZ (AP)
Si el Tribunal Supremo autoriza un juicio por proxenetismo, el mundo sabrá hasta qué punto le arrebatan las mujeres, hasta qué punto acertaron quienes advirtieron sobre el peligro de que optara a la jefatura del Estado un crápula siempre en el filo de la navaja, susceptible de ser chantajeado por los cómplices de sus saturnales fiestas.
 “Durante años, se ha hablado acerca de fotos de orgías en las que yo he participado. ¿Por qué no las enseñan?”
. Las filtraciones periodísticas del sumario nada dicen sobre la existencia de documentación gráfica al respecto, pero le describen salido de madre en desenfrenos sufragados por una camarilla de interesados aduladores, embrutecido, copulando hasta la extinción del efecto viagra. En ocasiones intentó mantener relaciones con tres y cuatro chicas, según The New York Times.
 Los testimonios del sumario refieren episodios sórdidos, avasalladores, en los que las prostitutas eran tratadas por DSK y el resto de cuatreros, entre ellos un jefe policial y varios prebostes de LiIle, con la delicadeza de un estibador de Marsella descargando fardos.
La osadía de Dominique Strauss-Khan en la deglución de mujeres se prolongó durante decenios y no fue discreta. No pocos le recuerdan persiguiendo secretarias y compañeras de trabajo, agobiando con mensajes a las más rebeldes y aprovechando la erótica del poder para rendir a las subordinadas más atractivas. Siempre defendió su derecho a vivir libremente, desde el consentimiento entre adultos.
 La reportera en prácticas Tristane Banon tenía 22 años en 2003 cuando, asegura, no consintió ser violentada por el sátiro durante una entrevista en el picadero donde fue citada
. Tras cerrar la puerta con llave, según la denuncia de la chica, el político y economista le agarró de la mano, apagó la grabadora y empezó a toquetearla.
 A tenor del relato, terminaron a zarpazos en el suelo: DSK le desabrochó el sujetador y los pantalones, se aventuró por las zonas liberadas y no fue más allá porque la aterrorizada becaria forzó la salida del cadalso. Anne Ansouret, madre de la agredida, confesaría años después que tuvo en su día una relación con el fauno “consentida, pero brutal”.
“Durante años, se ha hablado acerca de fotos de orgías en las que yo he participado. ¿Por qué no las enseñan?”, ha alegado en su defensa Dominique Strauss-Khan
El chismorreo sobre la doble vida del demolido socialista de caviar, cuyo origen atribuyó a los alcahuetes de Sarkozy, le alarmó tanto en 2008 que, durante un descanso de una cumbre del G-20 en Pittsburgh, abordó al entonces presidente de Francia en los lavabos de la sede de la reunión internacional.
“Dile a tu gente que paren [de hacer correr rumores sobre su libertinaje] o iré a los tribunales”, le habría dicho a Sarkozy, según reveló a la prensa el propio exdirector del FMI.
 Curándose en salud, dijo no excluir que sus enemigos urdieran el pago de un millón de euros a alguna mujer dispuesta a acusarle en falso de violación.
La fiscalía del caso Carlton considera probado el activismo de DSK en la organización de aquelarres carnales incursos en el delito de proxenetismo agravado, castigado con penas de hasta siete años de cárcel y 150.000 euros de multa.
Sus abogados confían en la definitiva absolución del ídolo caído, humillado en libros, viñetas, protagonista a su pesar de una obra de teatro, Suite 22806, y personaje central de la película que dirigirá Abel Ferrara, y que cuenta con Gerard Depardieu encarnando al ex director actor general del FMI.
 La traca final corrió a cargo de dos avispados emprendedores galos que comercializan un brebaje de soda supuestamente afrodisiaco llamado DSK. El lote de seis botellas de 27 centilitros le cuesta al comprador 16 euros, y al desventurado francés que le da nombre, otro escupitajo en su penitente recorrido hacia la expiación de culpas.

 

El juez descubre la red de testaferros que Urdangarin usó para burlar al fisco



Iñaki Urdangarin, yerno del Rey, montó una red de testaferros para cobrar 375.000 euros en cuentas suizas por los servicios de asesoramiento que prestó entre 2008 y 2009 a la empresa Aguas de Valencia (Agval).
El máximo responsable de esta empresa Eugenio Calabuig declaró al juez que contrató los servicios de Urdangarin tras celebrar varias comidas con el duque de Palma y con Miguel Zorio, el intermediario que se lo presentó.
Nota manuscrita del secretario de Iñaki Urdangarin.
“Urdangarin me hizo llegar un contrato con la empresa Alternative General Services representada por Robert Cocks. No conocía de nada a Cocks y a la empresa, de que su nombre aparecía en el contrato. No me dieron ninguna explicación ni yo la pedí porque al ser el yerno del Rey, trabajar en Telefónica, tener relación con la Generalitat Valenciana y pertenecer al comité olímpico, yo me fiaba”, declaró el empresario a la policía.
Iñaki Urdangarin declaró al juez que él no había cobrado por asesorar a Agval y que lo único que hizo fue poner en contacto a esta firma con un empresario jordano
. Pero Calabuig lo niega: “No conozco a ningún jordano ni Urdangarin me ha presentado a ningún jordano”.
Anticorrupción aún no ha recibido el último informe sobre delito fiscal
La investigación judicial siguió el rastro de la empresa suiza y de Cocks, y descubrió que Urdangarin utilizó a otra persona, José María Treviño, para colaborar con él en el negocio y a través del cual cobraba el dinero, según un informe del fiscal anticorrupción que obra en el sumario, cuyo secreto levantó el juez hace solo unos días,
Desde hace 10 meses, el juez José Castro y el fiscal Pedro Horrach, que impulsan la investigación del caso Nóos, buscan a través de distintas comisiones rogatorias en Suiza, Luxemburgo y Andorra, los documentos que respalden la sospechosa actuación del Duque de Palma.
Entre los documentos que acreditan que Urdangarin utilizó a testaferros para cobrar en Suiza sus servicios de asesoramiento a Aguas de Valencia figuran dos notas manuscritas de Julita Cuquerella, secretaria del Duque de Palma, y Miguel Zorío, el empresario que puso en contacto al yerno del Rey con el empresario Calabuig.
Una de las notas que escribió un empresario con el que presuntamente colaboraba el duque de Palma.
Robert Cockx, José María Trevino y el asesor fiscal de éste, Javier Jiménez Andrade, son las tres personas que permitieron que Urdangarin cobrase por sus servicios a través de cuentas suizas.
La investigación rastrea en Suiza el destino final de 140.000 euros de los 375.000 que pagó Agval y que el fiscal anticorrup-ción, según sostiene en uno de los escritos, sospecha que fue a parar a Urdangarin a través de José María Treviño.
El empresario Calabuig reconoció a la policía que nunca hubiera firmado esos contratos si no hubiera sido porque estaban vinculados a Iñaki Urdangarin.
El yerno del Rey se ofreció a Calabuig para "cualquier negocio que pudiera salir siempre a nivel internacional", inmobiliario, de aguas o bancario. Algunos proyectos fueron rechazados por “excesivos”. Ninguna de las gestiones de Urdangarin por las que se pagó fructificó.
Esta trama suiza, que la investigación judicial ha destapado, implica un fraude de Urdangarin a la hacienda pública española, al no pagar los impuestos correspondientes a los beneficios obtenidos por su relación laboral con Agval. Sin embargo, la cantidad defraudada no superaría el mínimo establecido para los delitos fiscales.
Sin embargo, la investigación judicial espera tener en breve un informe encargado a Hacienda para determinar si otros fondos desviados a Luxemburgo pero obtenidos en España por el entramado del Instituto Nóos, en el que participaban Iñaki Urdangarin y su socio Diego Torres, implican directamente al Duque de Palma para poder imputarle el delito fiscal.
La Fiscalía Anticorrupción no ha recibido aún ese informe en el que debe basar la solicitud de imputación del Duque de Palma por delito fiscal.
La causa abierta hace año y medio contra Urdangarin y su socio por malversación de fondos públicos, fraude a la administración y falsedad documental destapó cómo durante al menos dos años, el Instituto Nóos, bajo la apariencia de una entidad sin ánimo de lucro, logró contratos millonarios con administraciones gobernadas por el PP (Comunidad Valenciana y Baleares) cuyos beneficios desvió a empresas con ánimo de lucro que eran propiedad del Duque de Palma o de Diego Torres.
Por el daño patrimonial causado, el fiscal solicitó al juez que imponga una fianza de responsabilidad civil a Urdangarin y Torres por una cuantía de 8,2 millones de euros.