Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

11 ene 2013

“Lo orgánico ya no es cosa de dos jipis”

“Lo orgánico ya no es cosa de dos jipis"

 

La catedrática de la Politécnica de Valencia María Dolores Raigón. / TANIA CASTRO
Su hábitat es la facultad.
 Por eso nos cita allí. Nada de cafeterías.
 En los pasillos de la Facultad de Agrónomos de la Universidad Politécnica de Valencia no solo saluda a todo el mundo, sino que de casi cada puerta tiene una llave. Maneja dos despachos, el de subdirectora y el de profesora.
 Y todos los laboratorios se abren a su paso. En este espacio, María Dolores Raigón (Montilla, Córdoba, 1961), catedrática y doctora en Agricultura Ecológica, lleva décadas investigando sobre las propiedades de los productos orgánicos (no se usan con ellos ni pesticidas ni fertilizantes) y sus modificaciones genéticas. Por eso su discurso es tajante: “Este tipo de alimentación ya no es una cosa de dos jipis como antes; ahora es algo global”.
Cada comida supone “un gran riesgo de salud”, prosigue:
“Y ya verás cuando se le encuentre el potencial como medicina preventiva”. Partiendo de estas certezas, que maneja entre nombres técnicos y ejemplos cotidianos, la ingeniera desbroza todos y cada uno de los argumentos a favor y en contra de este tipo de cultivos con una pedagogía fascinante, entre lo maternal y lo profesional.
 Segunda de ocho hijos, lleva toda la vida estudiando lo que considera el “fin último” de la tierra: los alimentos.
 Ha impartido charlas por toda España y en países como Portugal, Rumanía o Brasil. De este último, por cierto, se trajo unas conclusiones muy esperanzadoras:
 “Están abogando mucho por la economía y el abastecimiento familiar”.
A este tipo de consumo alude cuando describe a los “talibanes de lo ecológico”: “España es uno de los mayores productores europeos, pero está a la cola en cuanto a consumo”, lamenta. ¿Y es mejor tomar productos biológicos si tienen que recorrer hasta 2.000 kilómetros?
“Bueno, a veces no tiene mucho sentido”, resume mientras baja la voz en una charla intercalada entre interrupciones de alumnos y apreciaciones de la maestra.
El tema levanta ampollas.
 Hace unos meses, apareció un estudio que negaba beneficios nutricionales “significativos” de estos alimentos: “Era un informe que reconocía su escaso margen temporal y que, aun así, daba valores positivos a todo lo orgánico”, incide mientras se empeña en imprimirlo y desgranarlo punto por punto.
 “De todas formas, hay más razones, como el respeto medioambiental y la lucha contra el despilfarro”.
¿Y el precio? “Bueno, todo es cuestión de prioridades”, acierta a decir, aunque comprenda la inaccesibilidad de muchas personas a este mercado.
 “Yo en mi casa lo cumplo casi al 100%. Me cuesta más en la universidad”, añade mirando el vaso del café. Y a pesar de que esta defensa le hace hablar de la “resistencia” a los antibióticos o de “nitritos” en la comida, Raigón también critica alguna de las prácticas:
 “La mercantilización llega a todos los rincones.
 En lo orgánico también hay derroche porque se empieza a descartar lo feo”, aclara.
 Esta pretensión estética ha acabado con la diversidad y ha favorecido la vulnerabilidad de las plantas y alimentos, acostumbrados a desarrollarse en un medio inocuo que acaba con el ecosistema local: “
Lo que no es bueno es la comodidad, que es lo que hemos hecho con la agricultura convencional
. Les hemos retirado todas las amenazas y sus defensas han desaparecido.
Lo mismo que con los seres humanos”, concluye.

Paco Delgado: “Es demasiada carga que me consideren el representante español”

El diseñador español Paco Delgado, en su estudio. / EFE

El diseñador español Paco Delgado pisará la alfombra roja de los Oscar el próxima 24 de febrero como si del estandarte olímpico español se tratara.
 El diseñador español ha conseguido la candidatura a mejor vestuario por Los miserables
. El puesto le parece "demasiada carga", pero lo cierto es que solo podrá compartir parte de la representación con la actriz Naomi Watts, candidata en la categoría de mejor actriz por su trabajo en Lo imposible.
"Siempre he estado muy tranquilo", dice Delgado al otro lado del teléfono.
"Cuando han empezado a decir los nombres me ha dado un poco de nervios y cuando han terminado y no han dicho los técnicos he pensado 'vaya putada".
Por suerte, segundos después se ha puesto a navegar por Internet y se ha topado con su nombre en la web de la Academia estadounidense.
 Entonces han empezado los saltos y los gritos en su tienda de Madrid.
Paco Delgado se preparó durante cinco meses y otros cuatro de rodaje para enfrentar un probador de más de 4.000 extras, con Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway y Amanda Seyfried, esperando al principio de la fila. “Esta película es un vehículo perfecto para que el vestuario luzca”, contó en una entrevista a EL PAÍS.
 “Para evitar caer en el aburrimiento durante dos horas y media hay que jugar con todo tipo de referentes visuales impactantes”.
 Los suyos, remacha, "están enraizados en la cultura española". "Hay muchos tipos de vestuarios pero todos deben seguir un único único objetivo: expicar una historia, ayudar al actor", dice el diseñador. "En este caso, además, forma parte de un espectáculo visual".
Habitual compañero de Almodovar y Alex de la Iglesia, Tom Hooper  se encontró con el trabajo del diseñador en una publicidad y el filme Biutiful de Alejandro González Iñarritu
. Aunque en términos de producción se manejaran las mismas y grandilocuentes cifras que en Los miserables, en aquella ocasión, “nadie vio de la misma manera el vestuario, no se capta que los trajes de cuatro pobres llevan el mismo tiempo de trabajo porque hay que conseguir que no distraiga de la historia”. Por cierto, que la semana de Delgado ha sido increíble: el lunes obtuvo una candidatura a los Gaudí y el martes a los Goya por su trabajo en Blancanieves, de Pablo Berger; el miércoles llegó a los Bafta y el jueves a los Oscar con Los miserables.

El apoyo de Rajoy sostiene a Botella

La alcaldesa se queda sin red tras echar a su 'número dos', Miguel Ángel Villanueva

El PP no moverá ficha al menos hasta la votación en septiembre de Madrid 2020

 

Botella sale de la sala de prensa del Ayuntamiento tras explicar, ayer, el relevo de Villanueva. / ÁLVARO GARCÍA

El Partido Popular oscila entre la preocupación, el temor y el desconcierto ante la deriva cada vez más sombría de la crisis política ocasionada por la tragedia del Madrid Arena en el Ayuntamiento de Madrid.
 En su momento ya había muchas dudas dentro del partido sobre la idoneidad de Ana Botella como repuesto de Alberto Ruiz-Gallardón.
 Pero tanto este como el líder del PP, Mariano Rajoy, decidieron apostar por ella y colocarla de número dos, en un movimiento estratégico pensado entonces para frenar a Esperanza Aguirre —muchos temían en el PP que quisiera dar el salto a la alcaldía— y contentar a José María Aznar, mentor de Rajoy y aún gran poder fáctico en el partido.
Entonces había dudas.
 Ahora, un año después, lo que hay es susto, porque el PP no se puede permitir perder Madrid.
 La dimensión pública que ha adquirido la tragedia, y la torpe gestión de la inexperta alcaldesa ha causado estragos.
 La destitución el martes de su lugarteniente político, Miguel Ángel Villanueva, la ha dejado sin red, expuesta.
 Y las dudas sobre el futuro se multiplican.
En el PP madrileño y nacional, varios dirigentes asumen que está muy tocada, pero no hundida
. Hay una clave básica que les hace pensar que resistirá: el apoyo del presidente, Mariano Rajoy.
 La respalda, ha dado muestras de ello —la ha recibido dos veces en Moncloa y ha buscado las fotos con ella—, y lo va a seguir haciendo a corto y medio plazo.
 No tiene intenciones de abrir ese frente.
 Sería muy complicado: en la capital no se pueden anticipar las elecciones y tendría que dejar el Ayuntamiento en manos de una concejal sin peso específico.
Quedan dos años y medio para los comicios, y a Rajoy le gusta esperar.
Eso sí, no está nada claro si será la candidata en 2015. Como es habitual, y como hizo Aznar cuando decidió colocar a Gallardón, ocho o 10 meses antes de la cita se encargará una carísima encuesta secreta con tres o cuatro nombres.
 Si los datos indican que, como se temen muchos, Botella no tiene tirón y el PP puede perder el fuerte, Rajoy se moverá. Y con mucha cautela, al tratarse de la esposa de Aznar.
 Hasta entonces, no hará nada, insisten tanto en el Gobierno como en el PP.
Botella aterrizó en la alcaldía de Madrid prácticamente en pañales
. Es cierto que tenía desde 2003 responsabilidades crecientes en el Gobierno local de Alberto Ruiz-Gallardón, pero sus labores eran de gestión, no políticas. Ella no era un peso pesado. Gallardón confiaba en el vicealcalde, Manuel Cobo; y el edil de Hacienda, Juan Bravo. Y en Miguel Ángel Villanueva y Pedro Calvo.
Los dos primeros, dejaron el Ayuntamiento cuando Gallardón fue nombrado ministro de Justicia, en diciembre de 2011
. A los otros dos, Botella les otorgó puestos clave en su equipo
. A Villanueva, le nombró su número dos.
 Con él se fue curtiendo golpe a golpe; él le salvó la cara muchas veces ante los medios y la oposición.
Villanueva y Calvo, dos hombres del partido de toda la vida, la guiaron como niñeras dentro del muy difícil PP madrileño.
 Pero algo cambió en verano
. Esa sintonía con Villanueva se quebró.
Y la crisis política desencadenada por la muerte de cinco jóvenes en la fiesta de Halloween del Madrid Arena agravó esa desconfianza o, cuando menos, desincronización.
“Creo en los equipos y en las personas que los forman que miran por el éxito del conjunto del equipo”, dijo ayer, tras las loas a Villanueva, cuyo cese quiso hacer pasar por dimisión.
El núcleo de Gallardón no era un equipo: era una secta.
 Así se les conocía, de hecho. Y en ese entorno causa impotencia y desconcierto la salida deshonrosa de Villanueva. “Alguien le ha dicho que así podría pasar página del Madrid Arena”, se indica.
Parece evidente que Botella, apurada por una crisis inesperada y que ha colocado al mundo del PP en su contra, ha soltado lastre. Villanueva, un moderado, era duramente criticado por el ala más conservadora del PP, a la que pertenece Botella y su entorno.
Villanueva no está imputado.
 Se le critica su primera rueda de prensa, pero dio la cara y siguió trabajando esos días mientras Ana Botella acudía a visitar a las familias en el tanatorio y se iba de vacaciones a un balneario portugués junto a Aznar
. El fiscal, Manuel Moix, dijo ayer: “
No hay datos para pedir su imputación, que es absolutamente improbable”.
 En cambio, Botella mantiene en su Gobierno y defiende a capa y espada (“es una de las personas más importantes, un lujo”) a Antonio de Guindos, responsable durante la tragedia de la actuación de la Policía Municipal y servicios médicos de emergencia, y cuya figura está más cuestionada en la investigación judicial
. En el caso de ser imputado, dimitiría inmediatamente.
La marcha de Villanueva la ha dejado expuesta. En primer lugar, porque ahora cualquier golpe relacionado con la tragedia lo encajaría ella sin cortafuegos
. Pero, según coinciden en el PP, porque ya no le queda margen para revés alguno, ni tiene a quién la defienda. Su equipo municipal es solvente a ese nivel, municipal, pero Madrid es mucho más que una ciudad.
Fuentes del Gobierno y del PP admiten que está muy tocada, pero todos coinciden en asumir que aguantará gracias al apoyo de Rajoy.
 Si ella quiere seguir, seguirá, explica
. Y quiere, de eso no hay duda: “No arrojaré la toalla”, dijo ayer.
 Aguantará lo que haga falta, se resistirá con uñas y dientes
. Hay una fecha clave que todos tienen apuntada: el 7 de septiembre, cuando se decide quién organizará los juegos olímpicos de 2020.
 Hasta ese día, insisten, no habrá movimientos.
 Si Madrid gana, el enorme deterioro de la imagen municipal puede dar un giro.
 Si no, Botella seguirá siendo lo que ya era hace un año: una política de cuya capacidad muchos dudan, incluso en el PP.
Y la oposición, liderada por Jaime Lissavetzky, lo tendrá más fácil.
Por ahora, uno de los que más claramente la han respaldado y han apuntado públicamente que sí será candidata es el propio Aznar.
 No es poco en el PP.

La familia de Manuel Mota impide a Pronovias asistir a su entierro

La firma de moda niega cualquier problema con el fallecido, sin embargo, personas del círculo del creador aseguran que está "muy presionado " por sus jefes.

No sé pero algo estremecedor se oculta, dicen que el se clavó un enorme cuchillo de atrás a delante, llevaba una mochila a la espalda, no suena a "suicidio" muy elaborado y con tanto dolor, suena a Crimen, y un crimen muy extraño, y lo de las cartas lo convierten en más extraño todavía.

Manuel Mota, con Irina Shayk. / GTRES

La familia del diseñador Manuel Mota, de 46 años, que apareció muerto el pasado martes, ha impedido a los representante de Pronovias, firma para la que trabajó durante 23 años como director creativo, acudir a su funeral en el tanatorio de Reus (Tarragona)
. Durante la ceremonia, una de las personas que intervino explicó que el modista no estaba deprimido sino que era víctima de mucha " presión" por parte de sus jefes
. "Estaba acosado; le exigían más de lo que podía dar y le han hecho la vida imposible".
Horas antes de la ceremonia, Pronovias emitió un comunicado
. "Deseamos expresar su consternación por las trágicas circunstancias del fallecimiento de su Director Creativo, Manuel Mota", dice la firma en un comunicado.  Y añade:
" Queremos transmitir el enorme cariño que hemos sentido siempre hacia Manuel como compañero así como la gran admiración que le hemos profesado por su extraordinario talento creativo
. Manuel era una persona absolutamente excepcional y así quedará en nuestros corazones".
Sobre las causas de su muerte, Pronovias se limita a decir: "Ante diversas informaciones aparecidas en los medios de comunicación, queremos destacar que, en 23 años de trabajo, Manuel ha sido un puntal de la Compañía aportando en todo momento su entusiasmo, energía y creatividad.
 Las relaciones entre Manuel y la Dirección de la Compañía así como con su entorno más próximo han sido siempre extraordinarias, como lo prueba la larga trayectoria conjunta, durante la que la Compañía ha venido apoyando sin reservas su proyección mediática y su carrera profesional. Esta Empresa desmiente categóricamente cualquier tipo de desavenencia laboral con Manuel".
Esta alusión se contradice que la información facilitada por la investigación, que informó de que el modisto dejó tres cartas, una para su novio, otra para la familia y una tercera para los Mossos
. En este última Mota explicaba que tenía problemas laborales con sus jefes.
La nota concluye: "Todo el recorrido profesional y personal de Manuel en Pronovias ha sido intachable demostrando en la Compañía hasta el mismo día de su fallecimiento una actitud absolutamente positiva y cordial.
 Las personas que formamos parte de su entorno más cercano y que hemos tenido el placer de colaborar junto a él no acertamos a entender lo ocurrido.
 Guardaremos siempre de Manuel un recuerdo imborrable como el gran compañero que fue.
 La familia de Manuel Mota ha expresado el deseo de que nadie de Pronovias acuda al funeral de Manuel como hubiera sido nuestro deseo más sentido".
El cuerpo del diseñador, según fuentes de la investigación, presentaba “lesiones” causadas por un cuchillo. Aunque la policía barajó inicialmente que podría tratarse de un homicidio, desechó esta hipótesis al hallar tres cartas en una mochila que Mota llevaba consigo.
El modista se introdujo en un baño del ambulatorio y cerró por dentro la puerta
. Sobre las tres y media de la tarde del martes, empleados del centro forzaron la puerta y hallaron el cadáver de la víctima.
 Su muerte se hizo pública el pasado miércoles.