Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

18 dic 2012

Educación Almudena Grandes

El problema de los niños españoles es España, un país injusto, un país inculto.

Los resultados académicos de los niños españoles han hecho sonar, una vez más, las alarmas. Nuestros estudiantes están por debajo de la media de la OCDE, pero no hay que preocuparse.
 El ministro Wert ya ha dicho que su reforma lo va a arreglar
. Me pregunto si estará tomando algún complejo vitamínico, y si será el mismo que ha permitido a Rajoy declarar que 2012 ha sido un buen año para España en el ámbito de la UE.
 Creo que muchos ciudadanos, que no recuerdan un año peor, pagarían con gusto un euro por esa receta.
Vitaminas aparte, yo le recomendaría al ministro que intentara comprender la realidad de unos niños que viven en un país que se desmorona.
 Que ven a diario cómo sus hermanos mayores, con un doctorado, dos másteres y tres idiomas, se pegan por un trabajo en un bar de copas.
Cómo sus padres, después de trabajar toda su vida, se quedan en la calle con 20 días por año y la perspectiva de un desahucio inminente.
 Cómo sus abuelos tienen que tirar de todos ellos con una pensión que cada vez vale menos.
 Y cómo ese dinero que dicen que no había, aflora por doquier, en escándalos de corrupción que infiltran a toda la sociedad, desde la Casa del Rey hasta la Pantoja, mientras siguen escuchando que su familia ha vivido por encima de sus posibilidades.
El problema de los niños españoles no es el diseño de los programas, ni Educación para la Ciudadanía, ni el castellano como lengua vehicular.
 El problema de los niños españoles es España, un país injusto, un país inculto, donde los ricos no pagan los impuestos que asfixian a los trabajadores y nadie tiene nunca la culpa de nada; donde las leyes, como los programas electorales, están para violarlas y el único horizonte de los mejores es la emigración
. Esa es la verdadera, trascendental reforma educativa que padecemos.
 Si les han dejado sin futuro, ¿para qué van a estudiar?

 

Los ‘emperadores’ del papel ‘couché’


Inmaculada de Borbón, Enrique Lasarte, Cuqui Fierro y Antonio Ban
Fue un encuentro discreto.
 El empresario Antonio Banús Ferré, sobrino del famoso promotor inmobiliario del mismo nombre, el que dio nombre a Puerto Banús, el famoso puerto deportivo de Marbella, acudió con su lujoso coche deportivo Bentley Continental al hotel Mirasierra Suites de Madrid el pasado 8 de marzo.
La cita era con una señora de mediana edad que le esperaba en el hall.
 Tras saludarse afectuosamente, Banús y su acompañante se dirigieron a una zona reservada del hotel, según los policías que les observaban en ese momento. Estuvieron allí un escaso cuarto de hora.
 Después salieron y se despidieron
. Cada uno se fue por su lado.
¿Cuál fue la finalidad de esa reunión?
 Los agentes creen que Antonio Banús pudo recibir en ese acto 100.000 euros de la mayor red de blanqueo desarticulada en los últimos años, la mafia china que dirigía Gao Ping.
 La persona con la que se vio fue Malka Maman, la principal cabecilla del grupo de ciudadanos israelíes establecidos en España que ayudó a la organización criminal a sacar hacia China millones de euros.
Antes de esa reunión, Banús había enviado supuestamente esa misma cantidad más una comisión a las cuentas de la trama desde algún paraíso fiscal en el que tendría dinero no declarado.
Tras hacer el traspaso, el empresario habría hecho llegar por fax o correo electrónico una copia del justificante del envío con su correspondiente código internacional swift.
 Una vez comprobado que el dinero estaba allí, la red acudía con el dinero contante empaquetado en fajos y metido en mochilas, carteras o simples bolsas de plástico
. Esto es lo que los agentes creen que Malka hizo al encontrarse con Banús, según se recoge en el sumario del caso Emperador.
Como Banús, varias decenas de empresarios españoles, entre ellos algunos muy conocidos por pertenecer a la nobleza o ser asiduos de la prensa del corazón, acudieron a Malka —directamente o a través de intermediarios— para traer a España dinero cash procedente de cuentas en el exterior, eludiendo así los controles de Hacienda, según la policía
. El sistema, que según fuentes jurídicas constituiría en algunos casos un delito fiscal, no solo beneficiaba a los receptores de los maletines y bolsas
. También a la red de Gao Ping, que conseguía blanquear grandes cantidades deshaciéndose en estos intercambios del efectivo que generaban sus supuestas actividades de contrabando y falsificación de mercancías para vender al por mayor a los miles de bazares chinos dispersados por todo el país.
Recibían efectivo de la red a cambio de transferencias desde bancos extranjeros
Muchas de las transferencias de estos clientes adinerados de la organización criminal llegaban directamente a China, pero Malka y el resto de los integrantes de la trama de ciudadanos israelíes, dirigidos por el verdadero cerebro de esta trama de blanqueo, el empresario catalán Rafael Pallardó, habían diseñado una red internacional con intermediarios en terceros países, como Suiza, India, Pakistán, Israel o Egipto.
 En muchas ocasiones el dinero que los clientes recibían en cash en España había pasado previamente por las cuentas de estos comisionistas que, en algunos casos, se valían de sus puestos en bancos extranjeros como el HSBC de Ginebra (Suiza), o en la Bolsa de Diamantes de Tel Aviv para remitirlo a las cuentas de Gao.
Otro de los personajes conocidos que aparece en la investigación es el exconsejero delegado de Banesto Enrique Lasarte, uno de los hombres de máxima confianza de Mario Conde cuando este dirigía la entidad y condenado junto a él por el quebranto millonario causado a sus accionistas y valorado por el Banco de España en 3.600 millones de euros
. La policía considera que Lasarte no solo fue cliente de la trama que dirigía Malka, sino también intermediario de otros empresarios con dinero no declarado y necesitados de efectivo.
Lasarte no solo fue cliente, sino que también captó a otros empresarios
Como tal actuaba Lasarte en varias de sus conversaciones grabadas por la policía con Malka Maman, en las que expresaba cierto nerviosismo.
 El problema era que la persona que acudió al exbanquero para entrar en contacto con la trama no había recibido el efectivo a pesar de que había realizado la transferencia a favor del Bank of China. Malka le repite una y otra vez que el traspaso “no ha llegado”
. Lasarte le reprocha el haber elegido ese banco y le dice que hubiera preferido uno de Hong Kong, donde le hubieran puesto más facilidades, como el Hong Kong Shanghai Bank Corporation (HSBC). En todo momento hace gala de su experiencia y conocimientos en temas financieros.
El sumario también recoge entregas de dinero a favor de la familia de Cuqui Fierro, uno de los rostros más conocidos de la alta sociedad madrileña y asidua de las revistas del corazón.
 La policía grabó al menos dos entregas de efectivo —una de ellas, según la investigación, de un millón de euros— en el domicilio de su hijo José Manuel Torrontegui Fierro, fallecido el pasado 27 de abril.
 Los Torrontegui Fierro entraron en contacto con Malka Maman y por tanto con la trama china a través del empresario Vicente de Gregorio Abelló, el sobrino del financiero Juan Abelló, detenido el pasado 16 de octubre por orden de la Audiencia Nacional. “Esta familia de individuos ya aparecen en informes anteriores como uno de los clientes destinatarios del capital con los que más a menudo trabaja Abelló”, dice uno de los informes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía
. Los agentes hicieron el seguimiento de uno de los encuentros con Malka y tomaron fotografías de la entrega de dinero en su casa del barrio de Salamanca (Madrid).
Los agentes creen que el marqués de Revilla colaboraba con la trama
Entre los clientes de Gao Ping —supieran o no que lo eran— también se encuentran miembros de la nobleza.
 Como Francisco de Borja Otero y Zuleta de los Reales, Marqués de Revilla, empresario conservero que vendió sus propiedades de la isla de Sálvora —ahora en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas— al Ministerio de Medio Ambiente en 2007 por 8,5 millones.
 Los investigadores no solo lo consideran uno de los receptores de dinero en efectivo de la red, “sino sobre todo un auténtico socio de Isaac Cohen Bengio [otro de los miembros de la trama de Malka] para el desarrollo de sus actividades delictivas”.
 Según uno de los informes del sumario, Otero, de 65 años, “estaría en disposición de realizar transferencias internacionales con plena libertad desde el extranjero, fundamentalmente desde Suiza”.
 Gracias a ello, Cohen lo aprovecharía para concertar operaciones con otros empresarios y personas adineradas que también quisieran su dinero evadido en España entregado en fajos.
En el sumario aparece una rama Borbón, pero muy lejana al Rey
Entre otros empresarios importantes también aparece en la investigación el enólogo y consejero de las bodegas del Marqués de Riscal Pedro Aznar. Fue grabado un encuentro suyo con Malka en el que, según las conversaciones grabadas con anterioridad, habría recibido de esta 55.000 euros
. O Antonio Herrero Abelló, con cargos de relevancia en 11 empresas, entre ellas algunas con un importante volumen de ventas, como Operaciones Petrolíferas Españolas o Linguaserve.
 También aparecen contactos grabados y fotografiados entre Malka y María Mercedes de Castro, propietaria de la escuela de arte, diseño y moda IADE, una de las más antiguas de Madrid.
El sumario del caso Emperador contiene también otros apellidos ilustres.
 En él aparecen tres parientes muy lejanas del rey Juan Carlos.
 Se trata de Maria Margarita Borbón-Dos Sicilias Lubomirska y su hermana María Inmaculada.
 Las intervenciones telefónicas revelarían que ambas se relacionaban con la trama a través de la hija de esta última, Maria Ilia García de Sáez Borbón-Dos Sicilias, también empresaria.
Todas ellas pertenecen a una rama de la familia Borbón muy distanciada de la Familia Real.

Don Quijote era un friki...(de lo que se entera una)

La invasión de palabras inglesas en el castellano parece imparable, sobre todo entre los jóvenes

¿Acabaremos hablando un híbrido entre los dos idiomas?

El lenguaje futbolístico fue pionero, con el penalti, el córner y el orsai
. Luego vinieron el sándwich, el sidecar y el parking
. En los años ochenta del siglo XX se empezó a decir que había overbooking cuando un lugar estaba lleno de gente y que alguien estaba missing si no se sabía dónde estaba. Hace mucho tiempo que el castellano toma prestadas palabras del inglés, pero ha sido en la última década —coincidiendo con el desarrollo de Internet, el aumento de los viajes al extranjero y la televisión por satélite— cuando la importación de vocablos de ese idioma ha crecido exponencialmente, sobre todo entre los jóvenes.
Fuentes: EF y Eurostat. / EL PAÍS
En un país como España, donde la mitad de la población desconoce el idioma de William Shakespeare y Victoria Beckham, dejar caer una palabra en inglés aquí y allá parece que nos da un aire moderno, de gente de mundo
. Se utiliza la palabra casual (con acento en la primera a) para decir que un atuendo o una cena es informal; trendy para designar un restaurante o un club de moda, o cool para referirnos a algo que nos gusta, que es guay, por utilizar una de las acepciones castellanas ofrecidas por el diccionario Collins inglés-español.
¿Por qué nos parece que todo suena mejor en inglés? ¿Necesita un idioma como el castellano, enriquecido por el paso de los siglos, beber de otras fuentes para ser más preciso, más hermoso o más divertido?
Dejar caer una palabra en inglés aquí y allá nos da un aire cosmopolita
El escritor Antonio Muñoz Molina cree que detrás de este fenómeno hay “una mezcla de pedantería, afán de estar a la moda y complejo de inferioridad cultural”, pero matiza que no conviene ser excesivamente purista con la limpieza del idioma.
 “Algunas palabras no hay más remedio que usarlas, y no pasa nada por decir software o email”, dice el autor de La noche de los tiempos.
 “En el inglés se integran con mucha naturalidad palabras de otros idiomas, entre ellos el españo
l. A un idioma sano no le perjudican nada las palabras aisladas que vienen de otros”.
Zac Tobias, profesor de inglés residente en Madrid y autor del blog hablamejoringles.com, cree que utilizar palabras que vienen de otros idiomas tiene “un cierto caché”. Tobias, de nacionalidad estadounidense, subraya que copiar palabras de otras lenguas no es algo exclusivo de los españoles: “Siempre me sorprende la cantidad de palabras inglesas que se utilizan en francés, por ejemplo, y eso pasa desde hace muchísimo tiempo. El inglés siempre ha cogido muchas palabras de otros idiomas, y nosotros tampoco hablamos bien los idiomas extranjeros”.
Muñoz Molina habla de cierto "complejo de inferioridad cultural"
Para Javier Medina López, profesor de la Universidad de La Laguna y autor de El anglicismo en el español actual (Arco Libros), el influjo económico de los países de la órbita anglosajona es determinante. “Junto con la economía va unido el prestigio social que esa cultura ostenta”, opina.
 “Los jóvenes hoy, como hace décadas, ven y sienten que hay lenguas de mayor consideración social”.
suena mejor ser 'single' que soltero, comprar ropa 'vintage' que usada
Carmen Galán, catedrática de Lingüística de la Universidad de Extremadura, piensa también que usar tantas palabras inglesas es sobre todo una cuestión de prestigio.
 “Disfrazar con un ropaje extranjero los objetos y las acciones les confiere un aura especial de la que carecen las cosas cotidianas”, afirma Galán, quien se toma el asunto con humor:
 “No es lo mismo una caja de leche que un pack; en un self service la comida es más abundante y, además, se puede repetir; y los kilos de más se resuelven rápidamente si se consume comida light, se practica jogging o footing o se visita con regularidad un sport center donde se pueda ejercitar algo de body fitness, gym-jazz o heavy dance, aunque el step que nos martiriza a golpe de música de chiringuito no sea más que un vulgar escalón de plástico y la danza del demonio no pase de una agitación frenética de carnes poco prietas”.
En muchas ocasiones, la adopción de una palabra inglesa trae consigo curiosas mutaciones
. Vocablos como friki (freaky, en inglés) pasan de ser un adjetivo en su idioma original a ser un sustantivo en español, utilizado para señalar a una “persona pintoresca y extravagante”, según una de las definiciones incluidas hace apenas unos días por la Real Academia Española a la versión digital de su diccionario.
 “Ese tío es un friki”, se dice. O al revés: un nombre común como fashion (moda) se transforma en adjetivo para describir a alguien que viste a la última: “es una chica muy fashion.
 O mejor todavía: “es superfashion”.
 Con frecuencia, las palabras en inglés se convierten en eufemismos: suena mejor (es más cool) ser single que ser soltero, comprar ropa vintage que ropa usada, o formar parte del staff que de la plantilla de una empresa.
 Y no digamos volar en una low cost que en una línea aérea barata, o pagar cash en lugar de en efectivo.
Algunos vocablos experimentan mutaciones al pasar al castellano
Javier Medina, de la Universidad de La Laguna, cree que en un mundo tan cambiante y oscilante en cuanto a viajes, trabajos, culturas e intercambios inmediatos de información, poca gente se plantea si es correcto o no utilizar una voz puramente española. “La cuestión de la conciencia lingüística es clave en este asunto, y las actitudes hacia la lengua también.
 Los jóvenes tienen modelos, iconos, que muchas veces hablan, piensan y se mueven en inglés.
Es natural la mímesis”.
Carmen Galán dice que usando palabras inglesas los españoles simulamos estar integrados en la Europa multilingüe. “Tenemos el toque, el traje idiomático, pero el interior está poco aireado”, afirma
. “No me creo el tópico de ‘a mí se me dan muy mal los idiomas’ que utilizan muchos españoles, puesto que no es posible que los jóvenes estén aprendiendo inglés desde pequeños y apenas farfullen cuatro palabras. Tenemos un inglés gramatical que no ponemos en práctica porque evitamos las situaciones que lo requieren”.
Ciertas palabras inglesas expresan mucho con poco, por eso se adoptan
La supremacía de los países de habla inglesa en el terreno de las comunicaciones, la tecnología y la ciencia también es un factor mencionado por los expertos. Zac Tobias recuerda la gran cantidad de conceptos y productos nuevos que nos llegan constantemente del mundo anglohablante. En ocasiones, dice el profesor de inglés, las palabras inglesas expresan mucho con poco y por eso se adoptan con facilidad. “Es mucho más fácil decir email que correo electrónico.
Me imagino que hay una palabra española para smartphone, ¿pero quién la conoce?”.
El uso de palabras inglesas es especialmente paradójico en España por ser cuna de una de las lenguas más habladas en el mundo y porque su población es de las que peor habla idiomas extranjeros. Según Eurostat, la mitad de los españoles reconoce no hablar una lengua foránea. Y de los países europeos incluidos en el índice Education First (EF), España e Italia son los únicos que suspenden en inglés.
Muñoz Molina culpa del mal inglés de los españoles al doblaje de películas, “esa calamidad cultural en la que somos especialistas”.
Para el escritor, el doblaje hace a la lengua española un daño mucho más grave que cualquier palabra extranjera. “Por no hablar de muchas traducciones, que están hechas a toda prisa por gente mal pagada que no domina el inglés, y que por lo tanto cae continuamente en lo que se llaman falsos amigos y en calcos sintácticos”.
Zac Tobias está de acuerdo: “En los medios de comunicación españoles apenas se oyen idiomas extranjeros. Incluso las entrevistas y discursos de jefes de Estado de otros países están doblados.
 Ahora por lo menos se puede elegir el idioma de muchas películas y series en la tele, pero por defecto casi todos están en español, y la mayoría de los españoles están acostumbrados al doblaje y lo prefieren a los subtítulos.
 Al final, se oye poquísimo inglés en España, y creo que este es uno de los factores más importantes”.
En busca de una explicación, Javier Medina se remonta a los tiempos del aislamiento de España, la época en la que, dice, parecía que ser español significaba renunciar a todo aquello que tuviera un tinte sospechosamente extranjero. “Y en ello se incluía la lengua
. Ahora que la TDT ofrece la posibilidad de ver películas en versión original, me gustaría saber cuántos españoles ponen la versión en inglés, con o sin subtítulos. Seguro que muy pocos”.
Tobias señala con el dedo a otro culpable: el sistema educativo. “En las clases de inglés se suele dar demasiada importancia a hacer ejercicios por escrito, y demasiada poca a la pronunciación y la comunicación oral”, dice. “La mayoría de mis alumnos tuvieron profesores que no dominaban el idioma y que les transmitieron sus propios errores. Estos se convierten en vicios que son muy difíciles de quitar.
Los profesores de inglés nativos en España pasamos la mayoría de nuestro tiempo intentando corregir este tipo de errores”.
Errores, también, como el de otorgar a palabras castellanas el significado que tienen palabras similares en inglés. Es el caso de bizarro (en inglés, bizzare), que se usa con frecuencia para designar algo extraño, fuera de lo común.
 Según la RAE, bizarro significa valiente, esforzado, generoso, lucido, espléndido…, pero nunca raro. Especialmente llamativos son los híbridos made in Spain, que mezclan el castellano y el inglés para fabricar una nueva palabra
. Es el caso de puenting o vending, ya integradas en las jergas del deporte y la economía, respectivamente. Hay quien incluso habla de hoteling, compring o tumbing.
El uso de palabras inglesas es cada vez más frecuente en la calle, pero también en los medios de comunicación
. Casi todas las palabras antes mencionadas han aparecido en los últimos meses en EL PAÍS.
 “Un friki la fuerza”, rezaba un titular de la sección de Madrid.
 El suplemento El Viajero publicaba bajo la frase “Un brunch de lo más cool” una reseña sobre la mezcla de desayuno (breakfast) y almuerzo (lunch) que ofrece un hotel madrileño
. “Del menú trendy al sabor Matisse” era la frase que encabezaba un reportaje sobre los restaurantes de los museos madrileños en las páginas de información local.
 Un blog de este periódico sobre la afición a la bicicleta se llama I love bicis.
¿Qué pueden hacer los medios de comunicación para parar esta invasión y preservar el idioma? Muñoz Molina recomienda algo sencillo: “Poner cuidado. Editar. Corregir.
 Tratar el oficio de la traducción con el respeto que merece. Y comprobar nombres y palabras extranjeros, no solo en inglés, antes de publicarlos. Es asombroso el número de veces que se escriben mal nombres y palabras muy comunes de otros idiomas. Con lo sencillo que es ahora, con Google”.
¿Acabaremos todos —españoles, franceses, italianos, rusos…— hablando un híbrido de nuestros respectivos idiomas y el inglés? Javier Medina no cree que exista degeneración de la lengua.
 “Hablar de degeneración implica que existe un modelo perfecto que se degrada porque recibe otro, o lo deja entrar en su sistema”, señala el profesor de la Universidad de La Laguna. “¿No permitió el español antiguo entrar en su estructura palabras árabes, italianas, francesas, americanas...? ¿Se degeneró por ello o se enriqueció?
 Ahí está la cuestión.
 Los hablantes eligen aquello que mejor les venga para los fines que tiene una lengua: la comunicación”.
Carmen Galán opta por el pragmatismo: “No nos queda más remedio que aceptar el nuevo léxico si no queremos parecer desfasados, offline, out”.

 

El hombre intranquilo

Algunos popularísimos personajes de ficción han sufrido significativas mutaciones al pasar de la novela al cine.
 Especialmente notables fueron las de Sherlock Holmes, convertido ya desde un comienzo en personaje de acción y no de reflexión: el inolvidable Basil Rathbone acuñó el físico ideal del gran detective pero sus aventuras son las de un agente secreto, no las de un investigador cerebral.
 Hubo que esperar hasta la serie de Granada TV protagonizada por Jeremy Brett para encontrar un trasunto razonablemente fiel de los relatos de Conan Doyle.
 Las últimas versiones en cine y televisión del gran sabueso son ya puro manierismo, a veces divertidas pero estrafalarias respecto al original.
Por cierto, ahora se cumplen los primeros ciento venticinco años de la publicación de Estudio en escarlata, que no es lo mejor de la saga inmortal —aunque el título es insuperable— pero sí la excelente pieza inaugural. Debolsillo acaba de conmemorarlo sacando una buena edición en pasta dura (traducción de Esther Tusquets), con la portada original e ilustraciones de la época para ambientar el texto.
La galería de malvados contra los que se emplea Bond es de los mayores atractivos de la serie"
En cambio, la serie cinematográfica de James Bond es mucho más fiel a los relatos originales de Ian Fleming, pese a que últimamente parece seguir el camino inverso a las adaptaciones de Holmes: en Skyfall el héroe de acción, sin dejar de serlo, se hace menos vertiginoso y más agónico.
 El director Sam Mendes es consciente de que Bond, James Bond, no envejece y sin embargo los fans de sus aventuras sí y ensombrece al personaje para que sigan pudiendo disfrutarlo sin puerilidad, lo cual es de agradecer…aunque en el fondo sea un poco humillante.
James Bond nunca había sido antes reflexivo en la pantalla ni apenas en los libros: héroe profesionalmente intranquilo y acelerado, sin sosiego, rapidísimo por tierra mar y aire, apenas tiene tiempo para degustar el champán que elige con erudición de suplemento gastronómico y ya debe volver a salir corriendo. Hablando de correr, a la chica a veces se la liquidan en la cama, sin tiempo de pasar por el bidé.
 Abroquelado tras su licencia para matar, es desde luego un ejecutor —-un verdugo— pero también un ejecutivo, alguien que tiene prisa.
En su origen fílmico, a comienzos de los años sesenta del pasado siglo, James Bond supuso una notable revolución moral entre los protagonistas aventureros: es obediente con los superiores y cínico con todos los demás, brutal bajo su refinamiento, promiscuo y sin perplejidades éticas
. Un héroe envidiable pero antirromántico, despreocupadamente inmoral y con todo simpático. Su única cualidad positiva es la eficacia y su capacidad de sobreponerse a las dificultades más angustiosas, gracias a su entrenamiento físico y a la ayuda que le prestan artilugios tecnológicos exclusivos (hoy cualquiera de nosotros los puede comprar mejores en la tienda de la esquina)
. Los espectadores que le admiran se identifican con él por sus ventajas (fuerza, seducción, dinero, paisajes, máquinas…) pero no por sus virtudes, salvo que sea virtud arreglárselas siempre y como sea para triunfar. En el fondo le envidiamos de una manera más desvergonzada y menos hipócrita que a otros santos redentores de la pantalla…
La galería de malvados contra los que se emplea James Bond es sin duda uno de los mayores atractivos de la serie. Ni siquiera en su primera época (con la excepción de Desde Rusia con amor) esos adversarios pintorescos respondieron nunca ortodoxamente a los estereotipos de la guerra fría.
 Siempre han tendido más bien a representar la extravagancia contemporánea del poder, que se hace tanto más dudoso cuanto más se personaliza.
El mal como estructura es evidente pero cuando se convierte en individuo tiende al ridículo: la omnipotencia no puede dedicarse fructuosamente a desordenar, para eso ya estamos todos los demás.
 Lo que rinde buenos dividendos es inocular pequeñas alteraciones sabiamente dosificadas en el orden como coartada para reforzarlo luego mejor…
Pero eso es demasiado complicado para James Bond, al que siempre vemos agitado y sacudido como un martini mezclado por un barman torpe.
 Ahora parece que se va volviendo más introspectivo, de modo que se acerca la hora de su indeseable jubilación…