Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

16 dic 2012

El pulso de Sofía

La soberana lleva un año ejecutando contra viento y Spottorno un plan de rehabilitación de la imagen de su hija Cristina que ríete tú del del doctor Villamor para la cadera de su esposo.

La infanta Cristina. / GTRESONLINE
Una cosa te digo: estoy hasta los pelos  de las escapadas invernales de la peña a Manhattan y de su correspondiente despliegue de mitones, plumas y gorros de punto gordo.
 Y quien dice a Manhattan –Bisbal, Bustamante, Blanca Suárez y respectivos–, dice a Eurodisney –Melendi y prole–, o a Londres, en el mayestático caso de la reina Sofía, que en vez de aprovechar el puente de la Consti para poner el árbol como el populacho, dejó al marido haciendo estiramientos con el real fisio y se piró con su hermana Irene a pillar los Reyes para sus infantitos a la ciudad del Támesis
. Que digo yo, en un aparte: con lo fatal que está el comercio en tu propio reino, ¿a qué te vas a consumir allende tus mares y engordar las arcas de los súbditos de tu prima Elisabeth II?
Vistas a pie de estas calles asoladas por recortes, despidos y castigados sin paga, tamañas evidencias de la asimetría de clases, dan ganas de tomar Manhattan y después Berlín, que cantaba el cascabel de Leonard Cohen. Ydespués el Congreso y después la Bastilla y después el Palacio de San Petersburgo, si se tercia.
 Y ahí me paro, que si no enfilo a La Zarzuela, y tampoco es eso, de momento.
 Si al fin y al cabo doña Sofía es una abuela tipo que lo único que le pide a Papá Noel es juntar a los hijos y los nietos en la mesa.
 A tal fin, la soberana lleva un año ejecutando contra viento y Spottorno un plan de rehabilitación de la imagen de su hija Cristina que ríete tú del del doctor Villamor para la cadera de su esposo.
Tacita a tacita, finde a finde, cumple a cumple de los monísimos niños Urdangarines, la yaya Sofía les ha ido haciendo cuña en las revistas rosas hasta lograr, aprovechando la nebulosa de la anestesia, que el yayo Juan Carlos aceptara recibir al Imputado en su lecho posoperatorio, y de paso sacar al yerno pródigo del ostracismo.
 Dicen que en la cárcel y en la cama verás quién te ama.
 Se supone que, por muchos kilos de euros públicos que haya trincado presuntamente, Iñaki tiene su corazoncito, y para saludar a Su Majestad su suegro, tuvo que bajar la testa.
 Pero que el Monarca no va a ir a ver a nadie, nunca, a ningún trullo está más cantado que el ganador de La voz, por mucho que se emperre Jesús Vázquez en vendernos la limpieza del formato.
Ahí los que han estado inflexibles son Felipe y Letizia. ¿Posar con la cúpula de Nóos? No, gracias, ni en foto ni en pintura, exigieron antes de ir al teatrillo de la clínica; si eso no es un cordón sanitario, que venga Lasquetty y lo diga.
 Una cosa es cohabitar civilizadamente con tu hermano político, y otra que Google te lo restriegue por los siglos de los siglos. Más humana se ve a Elena, arropando con su estirada presencia a su tata y a su cuñado el apestado. 
No soy psicóloga del trabajo, pero hice un cursillo de sofrología y para mí que eso es solidaridad entre prejubiladas.
Por razones que no vienen al caso, conozco a recién retirados a la fuerza y lo que más les duele es que les arrojen a la cuneta de un día para otro, como hizo el Museo de Cera con la figura de las Infantas.
 Eso es justicia sumarísima y no el Código Gallardón: Alberto, chulazo, con esa mano dura, cómo tendrás lo otro.
 Y dicho este exabrupto, me abro a prepararme sofrológicamente para cuando nos sodomicen por decreto tres veces al día porque lo prescriba la troika.
 La que avisa no es traidora.

 

La perfección tiene límite

90-60-90, medidas perfectas, o al menos eso dicen. Aun así, una modelo ha confesado su inseguridad. Su profesión depende de su cuerpo, de estar siempre perfecta y, por eso, debe cuidarse en exceso. La imagen que refleja se ha convertido en una obsesión y su autoestima depende de ello.
Muchas jóvenes ven en la profesión de modelo una manera rápida y fácil de ganar dinero; y es por eso que empiezan a ejercer.
El dinero, incluso si llega rápido, no te hace ser más feliz ya que no realizas la profesión que de verdad te gusta. Si eres joven y quieres ser modelo, un consejo: no te guíes por el dinero, guíate por el corazón.— Núria Isart Delgado

Érase una vez una princesa enamorada de una valiente chica extranjera


Una niña que encuentra un lápiz mágico que vuelve realidad lo que dibuja y una princesa cuyo padre quiere casarla con alguien que no es su amor verdadero protagonizan los primeros cuentos de la recién estrenada editorial Nube Ocho. ¿Qué tienen de especial? Que la niña tiene dos papás, y que la princesa no está enamorada de un apuesto joven, sino de una valiente chica extranjera.
“Son los libros que nuestra generación no pudo leer”, dice Luis Amavisca, creador de esta pequeña firma, que acaba de lanzar ‘El lapicero mágico’ y ‘La princesa Li’ junto con Egales, una editorial con 20 años de experiencia en temas relacionados con la homosexualidad. Nube Ocho se suma a otras pequeñas editoriales, como A Fortiori y Topka, que en la última década han intentado llenar un vacío de referentes literarios para familias cada vez más diversas y visibles, no solo en cuanto a orientación sexual, sino con vivencias como divorcios, adopciones, discapacidad o inmigración.
Son los libros que nuestra generación no pudo leer"
Amavisca, artista plástico devenido en editor y escritor, insiste en que sus cuentos no están orientados solo al colectivo LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales), “sino también, y con más razón, a los heterosexuales”.
 “A muchos adultos les vendría bien leerlos para replantearse su propia educación y ayudarles a enfocar este tema con las nuevas generaciones”, opina.
“Parece claro que hay una voluntad de incorporar con naturalidad a la edición infantil y juvenil una temática que ya está en la calle y en la escuela”, explica Victoria Fernández, directora de la revista especializada Clij, que recuerda dos de los primeros libros de estas características publicados en España: ‘Oliver Button es una nena’ (Everest, 1979, antecedente de ‘Billy Elliot’), y ‘El príncipe Ceniciento’ (Destino, 1998).
Ilustración de 'El lapicero mágico'. / alicia gómez camus
A diferencia de las grandes editoriales, que normalmente traducen al español este tipo de títulos tras venderse con éxito en países como Estados Unidos o Reino Unido, las pequeñas firmas tratan de abrirse paso con producciones propias, a veces con textos de los propios editores, e ilustradas con mimo, como los dibujos tipo ‘collage’ de Alicia Gómez Camus en ‘El lapicero mágico’ o las preciosas acuarelas de Elena Rendeiro en ‘La princesa Li’.
Las tiradas son pequeñas, y tienen en Internet su gran aliado.
 Aunque se distribuyen también en grandes cadenas y en pequeñas librerías, lo difícil es lograr que se coloquen bien. Para ello, es fundamental la relación personal con libreros especializados, a los que se pueda explicar y convencer de la idea detrás de estos cuentos.
Hacemos libros a favor de todas las familias, incluidas aquellas que no defienden los obispos"
“Existe mercado, existen autores, pero los editores están en otro punto, solo asumen el riesgo cuando el libro ya ha tenido éxito en otro país”, afirma Lucía Moreno, creadora de Topka, que desde 2006 ha publicado 16 cuentos, todos bilingües español-inglés, al igual que los dos de Nube Ocho.
 El más vendido, ‘El amor de todos los colores’, está a punto de agotar la tirada, de 2.500 ejemplares.
A Fortiori, creada dos años antes, lleva editados 14 cuentos y tres volúmenes de poesía “en favor de todas las familias, incluidas aquellas a las que los obispos no defienden”, explica su creadora, Natividad de la Puerta. Esta doctora en Historia Económica y “agitadora cultural” recuerda que sus libros nacieron del impulso de proporcionar a sus nietos cuentos diferentes y que promovieran el respeto a la diversidad. “Los cuentos tradicionales son un horror. ¿Qué clase de valores enseña por ejemplo ‘Hansel y Gretel’?”, dice. “Los niños protagonistas eran, con perdón, gilipollas, y al final, matan a la bruja y le roban”, bromea.
Al igual que esta pequeña editorial “suicida”, como la define De la Puerta, Nube Ocho y Topka tienen su origen en las inquietudes personales de sus fundadores, que no encontraban en España lo que buscaban. Moreno, como madre lesbiana de niños adoptados y con discapacidad, y Amavisca, tras reflexionar sobre cómo los sobrinos de su marido, libanés, le aceptaban sin prejuicios pese al tabú que supone la homosexualidad en ese país.
Los tres editores coinciden en que en sus libros, la diversidad, sexual, racial o de otro tipo, es una característica de los personajes, pero no la protagonista ni el motivo de conflicto. “Intentamos hacer libros divertidos, que gusten a los niños y transmitan los valores que queremos”, explica Moreno.
 Como dice De la Puerta, “los tiempos van avanzando, hay que dar a los niños la oportunidad de leer historias de otro tipo”.

Una buena Película

De rouille et d'os (Rust & Bone)
2012
DURACIÓN 120 min.

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DIRECTOR Jacques Audiard
GUIÓN Jacques Audiard, Thomas Bidegain (Novela: Craig Davidson)
MÚSICA Alexandre Desplat
FOTOGRAFÍA Stéphane Fontaine
REPARTO Marion Cotillard, Matthias Schoenaerts, Céline Sallette, Bouli Lanners, Alex Martin, Corinne Masiero, Tibo Vandenborre
PRODUCTORA Coproducción Francia-Bélgica; France 2 Cinéma / Les Films du Fleuve / Page 114
WEB OFICIAL http://www.sonyclassics.com/rustandbone/
PREMIOS 2012: Globos de Oro: 2 nominaciones: Mejor película de habla no inglesa y actriz (Cotillard)
2012: Festival de Cannes: Sección oficial de largometrajes
2012: Seminci: Mejor dirección, Mejor actor (Schoenaerts), Mejor guión
2012: Independent Spirit Awards: Nominada a Mejor película extranjera
GÉNERO Romance. Drama | Drama romántico. Discapacidad
SINOPSIS De repente, Alí tiene que hacerse cargo de su hijo Sam, un niño de cinco años al que apenas conoce. Como no tiene casa, ni dinero, ni amigos, se refugia en Antibes, en casa de su hermana, que los acoge cariñosamente. Tras una pelea en una discoteca, conoce a Stéphanie, una domadora de orcas en Marineland. (FILMAFFINITY)