Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

23 ago 2012

accidente de spanair » “Esta catástrofe pudo haberse evitado”

Se cumple el cuarto aniversario de la tragedia, que costó la vida a 154 personas

Homenaje en el aeropuerto de Barajas a las víctimas y a los 18 supervivientes del vuelo JK-5022

La ministra de Fomento, Ana Pastor, anuncia cambios en el protocolo en siniestros aéreos.


El 20 de agosto de 2008, Isabel Peña recibió un mensaje de texto que sigue leyendo cada día y que muestra en la pantalla de su teléfono móvil.
 Se lo envió su hija Cristina, pasajera del vuelo de Spanair JK-5022, que viajaba de Madrid a Gran Canaria. "Nos hemos tenido que dar la vuelta por un problema técnico.
 No sé si nos bajarán del avión. Beso", decía. Unos 20 minutos después, el aparato se estrelló en el aeropuerto de Barajas
. Dejó 154 víctimas mortales y 18 supervivientes
. Este mediodía, cuatro años después, sus familiares y allegados les han rendido un homenaje en el que han recordado que la tragedia se pudo haber evitado. "Estamos convencidos de que no fue un accidente, sino una catástrofe que pudo haberse impedido si se hubieran cumplido las normativas", ha señalado Pilar Vera, representante de los damnificados. En el acto, la ministra de Fomento, Ana Pastor, ha anunciado que reforzará la seguridad aérea.
Peña viste una camiseta con una foto impresa. En ella aparecen Cristina y su novio, ambos fallecidos en el accidente. "Era mi única hija y acababa de cumplir 25 años
. Nadie me llamó para avisarme. Me enteré de lo ocurrido por las noticias y vine a Barajas.
 En el aeropuerto no nos decían nada, hasta que a las once de la noche leyeron una lista con los nombres de los supervivientes. Así descubrimos que había muerto", relata.
 "La herida seguirá abierta siempre, pero cuando se haga justicia quizás sangre un poco menos", añade.
"La herida seguirá abierta siempre, pero cuando se haga justicia quizás sangre un poco menos", señala Isabel Peña, madre de una víctima
La presidenta de la Asociación de Afectados por el Vuelo JK-5022, Pilar Vera, coincide con ella en la necesidad de que se esclarezca lo ocurrido y, frente al olivo y las placas con los nombres de las víctimas colocadas en el exterior de la Terminal 2, ha reiterado que llevan cuatro años "clamando en el desierto" para que alguien les escuche.
 Por eso ha agradecido "de corazón" las palabras de la titular de Fomento, que ha garantizado que reforzará la seguridad aérea. Pastor ha anunciado que su departamento está ultimando el proyecto del real decreto de asistencia a las víctimas de los accidentes aéreos, que permitirá definir un protocolo único de actuación para atender las necesidades cuando se produzca un siniestro de este tipo.
 Asimismo, "algo que sé que preocupa mucho a los aquí presentes", ha señalado la ministra, "se modificará la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), que pasará a tener de seis a nueve miembros" y estará integrada por un pleno que posea "extenso conocimiento y experiencia en todas las áreas involucradas en un accidente".
Pastor ha anunciado, además, que están trabajando en el Programa Estatal de Seguridad Operacional, que tiene por objeto profundizar en el planteamiento preventivo de la seguridad aérea, y ha informado de que ha solicitado que comparezca en el Congreso de los Diputados la Secretaria General de Transportes para que explique los avances producidos y "lo que queda por hacer". Por último, la ministra ha señalado que el grupo popular ha pedido que la presidenta de la CIAIAC dé cuenta de la actividad llevada a cabo.
“Yo puedo vivir mi luto y mi dolor en cualquier parte del mundo, pero he venido a Madrid porque no quiero que la sociedad olvide lo ocurrido”, afirma Loreto González, superviviente.
Loreto González, superviviente, se ha mostrado esperanzada ante las intenciones de la ministra. “Esperamos que no se queden en agua de borrajas, porque también había leyes antes del accidente”, ha indicado. González ha insistido en que el siniestro fue consecuencia de una concatenación de negligencias y que pudo haberse evitado, y ha manifestado su indignación por que solo estén imputados los mecánicos, y no haya responsables de Spanair o de aviación civil.
 Aunque tiene secuelas físicas, ha reconocido que las más duras son las psíquicas.
“Yo puedo vivir mi luto y mi dolor en cualquier parte del mundo [aquel 20 de agosto también perdió a su única hija, de 23 años], pero he venido a Madrid porque no quiero que la sociedad olvide lo ocurrido”, ha afirmado. Vera, representante de los afectados, ha apuntado minutos después que la tragedia se recordará siempre porque gracias a ella se han modificado los mecanismos de atención a las víctimas.
Avelina Coruña intentaba reprimir las lágrimas mientras la escuchaba.
 En el accidente perdió a su hijo Roberto, de 37 años, y a sus nietos Roberto y Óscar, de 12 y cuatro respectivamente.
 “Los recuerdo cada día, cada cumpleaños, cada Navidad. Pero tengo que salir adelante por mi familia”, ha comentado. Cada aniversario ha asistido al homenaje en Gran Canaria. Esta vez decidió viajar a Madrid: “Quería visitar el lugar donde fallecieron. No había vuelto desde 2009. Lo necesitaba”.

 

30Años sin Ingrid Bergman

El miércoles 29 de agosto se cumplen 30 años de su muerte, que se produjo exactamente el día que cumplía 67 años.
 Una mujer a la que Goebbels pretendió convertir en estrella del Tercer Reich pero a la que el personaje de Ilsa en Casablanca llevó a la cima de Hollywood.
 Ganó tres Oscar y trabajó con maestros como George Cukor o Alfred Hitchcock
. Y, cuando estaba en la cima, decidió dejarlo todo y trasladarse a Europa a vivir y trabajar con el director italiano Roberto Rossellini, en lo que supuso uno de los grandes escándalos del momento. Combinó belleza, talento y una personalidad poco acomodaticia que le llevó a asumir decisiones arriesgadas
. Hoy en El País de TCM recordamos a Ingrid Bergman.

 http://youtu.be/irTwfezYcFE

30 años sin Ingrid Bergman

Esguinces verbales Relaciones Imposibles por Juan José Millás

Hay matrimonios cuyos cónyuges aparecen unidos por coordinación o subordinación, los hay meramente yuxtapuestos en el peor sentido.

 

CLESS
La conjunción gramatical es una de las piezas más pequeñas del motor de la frase.
Se utiliza para unir oraciones o palabras y establecer entre ellas relaciones jerárquicas que reflejan los escalafones de la vida.
 Quiere decirse que las conjunciones sirven para saber quién manda.
 Cuando escribo en el BOE “te quito la paga extraordinaria porque eres un funcionario de mierda”, resulta que el “porque”, una modestísima conjunción, articula dos oraciones (“te quito la paga extraordinaria” y “eres un funcionario de mierda”) al modo en que la rodilla y el codo articulan, respectivamente, las dos partes de que se componen la pierna y el brazo.
 Las articulaciones son tan importantes para mantener el statu quo que, a la hora de amputar, no es lo mismo que te corten por debajo o por encima de la rodilla, por debajo o por encima del brazo.
 Si el cirujano logra salvar la articulación, la prótesis que sustituya al miembro perdido resultará más eficaz.
Gracias entonces a ese humilde “porque”, una palabra de dos sílabas que además carece de otro significado que el meramente gramatical, estas dos oraciones pueden andar juntas por la vida.
Y cuando nosotros las vemos saliendo de la boca de un ministro o escritas en un papel con membrete, adivinamos enseguida cuál es la principal y cuál es la subordinada porque reflejan una jerarquía copiada del orden de la existencia.
 En otras palabras, yo sé quién es el funcionario de mierda al que reducen el sueldo y quién el ministro que ordena reducirlo. ¿Sirve o no sirve la conjunción para saber quién manda?
Hay conjunciones que sirven también para subir el IVA, como cuando Rajoy, por ejemplo, dice: “Ese asunto no está ahora mismo encima de la mesa, pero…”.
 Da igual lo que venga detrás del “pero”…, que es la conjunción, porque el significado es que subirá el IVA. A veces, aunque el “pero" no está explícito, funciona con idéntica eficacia.
 Si Rajoy afirma que no está en condiciones de asegurar que pedirá el recate, lo que quiere decir es que lo pedirá.
 El “pero” que vendría a continuación, y que ha escamoteado al público, es, aunque invisible, de tal tamaño que no queda otra
. Los huesecillos del tobillo tampoco se ven y nadie duda de su eficacia.
 Una amiga se hizo un esguince nada más comenzar las vacaciones, o como se llame lo de este año, y está la pobre en un ay. Las conjunciones son muy dadas a los esguinces, sobre todo cuando salen de la boca de Rajoy y Montoro, aunque también de la de Ana Mato o de la de Soria, o de la de Morenés.
 Por no hablar del ministro de Cultura, que pronuncia todo el rato frases descoyuntadas (o con los huesecillos del talón hechos polvo), a las que su subsecretario, el pobre Lassalle, no hace más que poner férulas a fin de enderezarlas para que las dos partes de la oración, aunque rígidas, se mantengan más o menos en pie.
Hay tantas formas de articulación gramatical como de articulación existencial.
 La yuxtaposición, que es una de ellas, consiste en unir oraciones sin recurrir a ningún tipo de conjunción. Oraciones sin rótula, podríamos decir, o sin astrágalo, o sin lo que haya en el codo, que no me viene ahora. En lugar del nexo convencional, la yuxtaposición utiliza pausas o comas, como cuando decimos “llegué, vi, vencí”.
Yuxtaponer significa colocar una cosa junto a otra
. En un libro de cuentos, por ejemplo, los relatos aparecen uno al lado del otro sin otro vínculo que la página que los separa para dar paso al siguiente
. En la mayoría de las oraciones yuxtapuestas, sin embargo, a menos que estén tan descoyuntadas como aparentan, hay un vínculo invisible que indica algún tipo de relación entre ellas.
Así, en “llegué, vi, vencí" se establece una sucesión temporal, lo mismo que en “murió mamá, la enterramos, nos entregamos al dolor”.
 También los buenos libros de relatos están recorridos por un hilo conductor, que, visible o no, somete a cierta unidad la diversidad que los caracteriza.
En la vida, la yuxtaposición suele obedecer también a algún criterio unitario
. Los frascos de especias, en el supermercado, aparecen unos al lado de los otros y ordenados por orden alfabético. Especias y alfabeto, tales son sus puntos de articulación.
Un Corte Inglés en el que los calcetines aparecieran mezclados con los hígados de pollo sería un Corte Ingles desquiciado
. No existe de momento esa clase de Carrefour, pero del mismo modo que hay matrimonios cuyos cónyuges aparecen unidos por coordinación o subordinación, los hay meramente yuxtapuestos en el peor sentido de la palabra.
 Están juntos, sí, pero como podrían estar juntos un alicate y un rodaballo
. No hay vínculo secreto que los articule, para alcanzar ese grado de unidad mínimo que les permita disfrutar, no sé, de ir del brazo al cine.
Viene todo esto a cuento de nuestros ministros. Los miembros de un Gobierno deberían estar unidos fundamentalmente por relaciones de coordinación.
 Coordinar, según el diccionario, significa, de un lado, disponer las cosas metódicamente y, de otro, concertar medios, esfuerzos, etc. para una acción común.
 Cuando decimos “Ministerio de Economía y Hacienda”, por ejemplo, estamos simbolizando con esa “y” copulativa los intereses que unen ambos departamentos
. Ahora no lo decimos porque los ministerios de Economía y Hacienda aparecen yuxtapuestos.
 Están colocados el uno al lado del otro, sí, pero con la misma eficacia que en un supermercado loco venderían las máquinas de cortar césped en la misma sección que el menaje de cama.
 De hecho, Montoro y Guindos son lo más parecido a uno de esos matrimonios ya citados cuyos cónyuges están juntos por una equivocación del reponedor de mercancías.
Economía y Hacienda metaforizan la relación gramatical existente entre el resto de los departamentos.
 Uno sigue con paciencia infinita las declaraciones de unos y de otros en busca de una sintaxis conocida y no halla más que un conjunto de personas yuxtapuestas sin otra intención que la de hacer bulto y aguantar en el puesto, que debe de ser una bicoca.
 Imaginamos las reuniones del Consejo de Ministros como una suerte de cajón de sastre donde Industria y Cultura y Fomento e Interior, por citar solo unos pocos departamentos, conviven en una suerte de sálvese quien pueda al modo en que una nevera rota y una mesilla de noche desencolada conviven en un guardamuebles, sin otro criterio que el de ocupar el menor espacio posible.
 Los ministros del Gobierno ocupan poco espacio, pero ni siquiera esas apreturas a las que les obliga el pánico sirven para coordinar o subordinar, solo para yuxtaponer, aunque no, por desgracia, en el sentido gramatical del término.
 Una relación imposible.