14 ago 2012
RELACIONES IMPOSIBLES: ECONOMÍA REAL-ECONOMÍA FINANCIERA Juan Jose Millás
Si lo hemos entendido bien, y no era fácil porque somos un poco bobos, la economía financiera es a la economía real lo que el señor feudal al siervo, lo que el amo al esclavo, lo que la metrópoli a la colonia, lo que el capitalista manchesteriano al obrero sobreexplotado.
La economía financiera es el enemigo de clase de la economía real, con la que juega como un cerdo occidental con el cuerpo de un niño en un burdel asiático.
Ese cerdo hijo de puta puede hacer, por ejemplo, que tu producción de trigo se aprecie o se deprecie dos años antes de que la hayas sembrado.
En efecto, puede comprarte, y sin que tú te enteres de la operación, una cosecha inexistente y vendérsela a un tercero que se la venderá a un cuarto y este a un quinto y puede conseguir, según sus intereses, que a lo largo de ese proceso delirante el precio de ese trigo quimérico se dispare o se hunda sin que tú ganes más si sube, aunque te irás a la mierda si baja.
Si baja demasiado, quizá no te compense sembrarlo, pero habrás quedado endeudado sin comerlo ni beberlo para el resto de tu vida, quizá vayas a la cárcel o a la horca por ello, depende de la zona geográfica en la que hayas caído, aunque no hay ninguna segura.
De eso trata la economía financiera.
Estamos hablando, para ejemplificar, de la cosecha de un individuo, pero lo que el cerdo hijo de puta compra por lo general es un país entero y a precio de risa, un país con todos sus ciudadanos dentro, digamos que con gente real que se levanta realmente a las seis de mañana y se acuesta de verdad a las doce de la noche. Un país que desde la perspectiva del terrorista financiero no es más que un tablero de juegos reunidos en el que un conjunto de Clicks de Famóbil se mueve de un lado a otro como se mueven las fichas por el juego de la Oca.
La primera operación que efectúa el terrorista financiero sobre su víctima es la del terrorista convencional, el del tiro en la nuca. Es decir, la desprovee del carácter de persona, la cosifica
. Una vez convertida en cosa, importa poco si tiene hijos o padres, si se ha levantado con unas décimas de fiebre, si se encuentra en un proceso de divorcio o si no ha dormido porque está preparando unas oposiciones. Nada de eso cuenta para la economía financiera ni para el terrorista económico que acaba de colocar su dedo en el mapa, sobre un país, este, da lo mismo, y dice “compro” o dice “vendo” con la impunidad con la que el que juega al Monopoly compra o vende propiedades inmobiliarias de mentira.
Cuando el terrorista financiero compra o vende, convierte en irreal el trabajo genuino de miles o millones de personas que antes de ir al tajo han dejado en una guardería estatal, donde todavía las haya, a sus hijos, productos de consumo también, los hijos, de ese ejército de cabrones protegidos por los gobiernos de medio mundo, pero sobreprotegidos desde luego por esa cosa que venimos llamando Europa o Unión Europea o, en términos más simples, Alemania, a cuyas arcas se desvían hoy, ahora, en el momento mismo en el que usted lee estas líneas, miles de millones de euros que estaban en las nuestras.
Y se desvían no en un movimiento racional ni justo ni legítimo, se desvían en un movimiento especulativo alentado por Merkel con la complicidad de todos los gobiernos de la llamada zona euro.
Usted y yo, con nuestras décimas de fiebre, con nuestros hijos sin guardería o sin trabajo, con nuestro padre enfermo y sin ayudas para la dependencia, con nuestros sufrimientos morales o nuestros gozos sentimentales, usted y yo ya hemos sido cosificados por Draghi, por Lagarde, por Merkel, ya no poseemos las cualidades humanas que nos hacen dignos de la empatía de nuestros congéneres. Ya somos mera mercancía a la que se puede expulsar de la residencia de ancianos, del hospital, de la escuela pública, hemos devenido en algo despreciable, como ese pobre tipo al que el terrorista por antonomasia está a punto de dar un tiro en la nuca en nombre de Dios o de la patria.
A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera. Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas.
La economía financiera, si vamos entendiéndolo, significa que el que te compró aquella cosecha inexistente era un cabrón con los papeles en regla. ¿Tenías tú libertad para no vendérsela? De ninguna manera. Se la habría comprado a tu vecino o al vecino de tu vecino. La actividad principal de la economía financiera consiste en alterar el precio de las cosas, delito prohibido cuando se da a pequeña escala, pero alentado por las autoridades cuando sus magnitudes se salen de los gráficos.
Aquí están alterando el precio de nuestras vidas cada día sin que nadie le ponga remedio, es más, enviando a las fuerzas del orden contra quienes tratan de hacerlo. Y vive Dios que las fuerzas del orden se emplean a fondo en la protección de ese hijo de puta que le vendió a usted, por medio de una estafa autorizada, un producto financiero, es decir, un objeto irreal en el que usted invirtió a lo mejor los ahorros reales de toda su vida.
Le vendió humo el muy cerdo amparado por las leyes del Estado que son ya las leyes de la economía financiera, puesto que están a su servicio.
En la economía real, para que una lechuga nazca hay que sembrarla y cuidarla y darle el tiempo preciso para que se desarrolle. Luego hay que recolectarla, claro, y envasarla y distribuirla y facturarla a 30, 60 o 90 días. Una cantidad enorme de tiempo y de energías para obtener unos céntimos, que dividirás con el Estado, a través de los impuestos, para costear los servicios comunes que ahora nos están reduciendo porque la economía financiera ha dado un traspié y hay que sacarla del bache
. La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado.
Llevan ya cuatro años metiéndonos por el culo ese cañón. Y con la complicidad de los nuestros.
Poesía (y sobrasada) sin límites
Poesía (y sobrasada) sin límites
Por: Virginia Collera | 14 de agosto de 2012
Un libro es, según la RAE, un “conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen”
. Cierto. Pero también lo es que esa definición hace tiempo que se nos queda corta. Un libro es y, cada vez más, será “un único argumento o narrativa de extensión larga, independientemente de la forma que tenga o si es en papel o electrónico”, asegura Kevin Kelly, gurú del futuro e inconformista senior de la revista Wired.
La editorial catalana Atem Books publicó el pasado verano Unlimited sobrassada, un libro de poesía ilustrada con poemas de Jaume C. Pons Alorda e ilustraciones de Cristòfol Pons. Un colorido conjunto de páginas, en edición limitada de 100 ejemplares, que se ajustaba a la tradicional definición de la academia.
La editorial catalana Atem Books publicó el pasado verano Unlimited sobrassada, un libro de poesía ilustrada con poemas de Jaume C. Pons Alorda e ilustraciones de Cristòfol Pons. Un colorido conjunto de páginas, en edición limitada de 100 ejemplares, que se ajustaba a la tradicional definición de la academia.
Pero un día Emma Llensa y Maria Cerezo, fundadoras de Atem Books, se toparon en Youtube con un vídeo de Pons Alorda declamando sus poemas.
“Normalmente cuando lees poesía tiendes a adoptar un tono muy serio y, de repente, vimos al poeta recitando sus versos eufóricamente, moviéndose…”, dice Cerezo.
Y enseguida lo llamaron y se pusieron a trabajar –durante tres meses– en la app de Unlimited sobrassada, desarrollada también por ellas a través de Ubicuo Studio, un ejemplo de ese libro del presente y del futuro del que habla Kelly.
En la versión para iPad de Unlimited sobrassada se pueden leer los poemas de Pons Alorda en catalán, inglés, español, francés e italiano, escuchar los audios del autor leyendo sus versos o seguir sus pasos por una ruta poética por las calles de Barcelona; también navegar por las ilustraciones de Cristòfol Pons y ver cómo pinta un mural en Menorca…
“La gente que había leído la versión en papel nos dice que es casi como leer otro libro”, explica Cerezo, quien reconoce que la buena acogida de Unlimited sobrassada les ha sorprendido. Muchísimo. "Lo han comprado en Taiwán, China, Argentina... Es muy bonito que personas de lugares insospechados se interesen por un libro de poesía en catalán".

Todas las imágenes son cortesía de Atem Books y Ubicuo Studio.
YAYO RODRÍGUEZ | Activista y tutora de Educación Ambiental de la UNED “Vivimos un golpe de Estado global”
Yayo Herrero, en la Puerta del Sol, donde arrancó grandes ovaciones el 13 de mayo en la asamblea ‘Desmontando Mentiras’. / SANTI BURGOS
Eran ya las siete de la tarde cuando Sagrario Herrero, Yayo, empuñó el micrófono y sacó media cuartilla con anotaciones subrayadas en rojo.
Enfrente, unas 800 personas aguantando como podían el calor que emanaba del cemento recalentado de la Puerta del Sol.
Todavía le temblaban un poco las piernas.
Esta era una cita grande. La noche anterior, las plazas habían vuelto a llenarse para celebrar el aniversario del 15-M y le tocaba participar como oradora invitada en la asamblea informativa Desmontando Mentiras, organizada por el grupo de Economía de Sol. En las asambleas del 15-M se procura no aplaudir. La aprobación se demuestra haciendo el gesto, que algunos han bautizado como Mickey Mouse, de girar las manos en el aire.
Con Yayo Herrero, los mickey mouses se pusieron a dar palmas.
“La verdad es que quedé aturdida por la emoción durante un buen rato, y dos días después, todavía se me ponía la carne de gallina al recordar el momento”, cuenta en una cafetería cercana a la Puerta del Sol Yayo, de 46 años, antropóloga, tutora de Educación Ambiental en la UNED y activista de largo recorrido.
Sobre la mesa, junto a su bolso, la cuartilla subrayada en rojo que utilizó aquel día.
Comenzó su intervención explicando cómo el sistema en el que vivimos está de espaldas a los procesos naturales, tanto del planeta como de las personas; cómo la dependencia, los unos de los otros, es algo natural e insoslayable: somos dependientes al nacer, lo somos en la vejez. ¿Y quién realiza en la mayor parte de los casos ese trabajo invisible pero fundamental para nuestras existencias?: Las mujeres.
Primeros aplausos.
Planteó que hay que salir de esa lógica perversa de crecimiento, beneficio y acumulación.
Que el planeta tiene unos límites físicos:
“El ciclo del agua no se renueva al ritmo de la economía capitalista”.
Que el sistema no tiene en cuenta los límites de los cuerpos:
“Da la espalda a la enfermedad, a la discapacidad y a la muerte”. E invitó a los presentes a que se plantearan cuáles son las necesidades reales del ser humano.
Paradojas del mundo en que vivimos: el cuidado de la vida humana, en muchas ocasiones, no está retribuido. No solo eso: en la escala del prestigio social, ocupa un lugar bajo, como es el caso de tantas mujeres inmigrantes que cuidan de los ancianos.
¿Qué es socialmente más importante y qué debe ser recompensado?: ¿lo que hace esa mujer o lo que hace un alto ejecutivo que solo multiplica beneficios a costa de machacar el planeta?
Su intervención, que debía durar 15 minutos, sobrepasó los 20. Reivindicó la necesidad de que haya rentas mínimas y máximas. Y sostuvo que el capitalismo se presenta a sí mismo como una ley natural cuando existen alternativas. ¿Cuáles?: “Una economía que coloque el bienestar en el centro, en vez del lucro y la acumulación”.
Desde aquella asamblea, a Herrero se le han multiplicado las peticiones de intervenciones en charlas y conferencias.
Yayo Herrero, que además de profesora es una de las tres coordinadoras de Ecologistas en Acción, se muestra muy optimista, a pesar de la que está cayendo:
“En el último año y medio el resurgir de la política en la calle ha sido impresionante”. En el aniversario del 15-M, observó un salto cualitativo importante en madurez, discurso y análisis del movimiento ciudadano. “Vivimos una especie de golpe de Estado global.
No sabemos quiénes toman las decisiones.
Al poder económico la gente le importa un carajo”.
Herrero considera legítima la desobediencia civil y pacífica, expresada en las ocupaciones de plazas, en la resistencia a los desahucios y a las redadas indiscriminadas contra inmigrantes.
“La recuperación de la política en la calle es una condición necesaria para poder darle la vuelta a las cosas”, defiende.
Enfrente, unas 800 personas aguantando como podían el calor que emanaba del cemento recalentado de la Puerta del Sol.
Todavía le temblaban un poco las piernas.
Esta era una cita grande. La noche anterior, las plazas habían vuelto a llenarse para celebrar el aniversario del 15-M y le tocaba participar como oradora invitada en la asamblea informativa Desmontando Mentiras, organizada por el grupo de Economía de Sol. En las asambleas del 15-M se procura no aplaudir. La aprobación se demuestra haciendo el gesto, que algunos han bautizado como Mickey Mouse, de girar las manos en el aire.
Con Yayo Herrero, los mickey mouses se pusieron a dar palmas.
“La verdad es que quedé aturdida por la emoción durante un buen rato, y dos días después, todavía se me ponía la carne de gallina al recordar el momento”, cuenta en una cafetería cercana a la Puerta del Sol Yayo, de 46 años, antropóloga, tutora de Educación Ambiental en la UNED y activista de largo recorrido.
Sobre la mesa, junto a su bolso, la cuartilla subrayada en rojo que utilizó aquel día.
Comenzó su intervención explicando cómo el sistema en el que vivimos está de espaldas a los procesos naturales, tanto del planeta como de las personas; cómo la dependencia, los unos de los otros, es algo natural e insoslayable: somos dependientes al nacer, lo somos en la vejez. ¿Y quién realiza en la mayor parte de los casos ese trabajo invisible pero fundamental para nuestras existencias?: Las mujeres.
Primeros aplausos.
Planteó que hay que salir de esa lógica perversa de crecimiento, beneficio y acumulación.
Que el planeta tiene unos límites físicos:
“El ciclo del agua no se renueva al ritmo de la economía capitalista”.
Que el sistema no tiene en cuenta los límites de los cuerpos:
“Da la espalda a la enfermedad, a la discapacidad y a la muerte”. E invitó a los presentes a que se plantearan cuáles son las necesidades reales del ser humano.
Paradojas del mundo en que vivimos: el cuidado de la vida humana, en muchas ocasiones, no está retribuido. No solo eso: en la escala del prestigio social, ocupa un lugar bajo, como es el caso de tantas mujeres inmigrantes que cuidan de los ancianos.
¿Qué es socialmente más importante y qué debe ser recompensado?: ¿lo que hace esa mujer o lo que hace un alto ejecutivo que solo multiplica beneficios a costa de machacar el planeta?
Su intervención, que debía durar 15 minutos, sobrepasó los 20. Reivindicó la necesidad de que haya rentas mínimas y máximas. Y sostuvo que el capitalismo se presenta a sí mismo como una ley natural cuando existen alternativas. ¿Cuáles?: “Una economía que coloque el bienestar en el centro, en vez del lucro y la acumulación”.
Desde aquella asamblea, a Herrero se le han multiplicado las peticiones de intervenciones en charlas y conferencias.
Yayo Herrero, que además de profesora es una de las tres coordinadoras de Ecologistas en Acción, se muestra muy optimista, a pesar de la que está cayendo:
“En el último año y medio el resurgir de la política en la calle ha sido impresionante”. En el aniversario del 15-M, observó un salto cualitativo importante en madurez, discurso y análisis del movimiento ciudadano. “Vivimos una especie de golpe de Estado global.
No sabemos quiénes toman las decisiones.
Al poder económico la gente le importa un carajo”.
Herrero considera legítima la desobediencia civil y pacífica, expresada en las ocupaciones de plazas, en la resistencia a los desahucios y a las redadas indiscriminadas contra inmigrantes.
“La recuperación de la política en la calle es una condición necesaria para poder darle la vuelta a las cosas”, defiende.
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