Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

27 jul 2012

EUREKA; EL BLOG QUE VUELA POR EL ESPACIO:

Eureka en la radio

Para amenizar estas tórridas tardes veraniegas, nada mejor que escuchar varios de los programas de radio en los que ha participado un servidor en estos últimos meses. De entrada les dejo con algunos episodios de Galaxias y Centellas:
No me cansaré nunca de repetir que 'Galaxias y Centellas' es una verdadera joya en estos tiempos de oscuridad que corren (y no es porque salga yo, por supuesto, aunque también :-P), así que sírvanse ustedes mismos de escuchar el resto de programas de esta temporada. No se arrepentirán.


También pueden deleitarse con las últimas participaciones mías en el programa El Aleph:
Eso es todo por ahora, les dejo en buena compañía. A disfrutarlos.

Antonio Machín. Envidia

No sé si lo papas aliñadas es Gula para esa obsesiva, o es Lujuria, cada uno tiene que buscarse su vida donde pueda, y tu parece que son los Pimientos.Y claro esta la Envidia que debe ser el motor de la tragona.

Los VICIOS y los PECADOS

Se llaman vicios capitales aquellos, de los que nacen otros muchos. Se enumeran comúnmente los siete siguientes, que son soberbia, avaricia, lujuria, envidia, gula, ira, y pereza. De estos siete vicios, la lujuria y gula se llaman carnales, y los demás espirituales. No todos los pecados capitales son mortales, pues muchas veces no pasan de veniales; y así no se llaman capitales por ser siempre grave pecado, sino porque, como queda dicho, son cabeza, y raíz de otros muchos. 

Hay una diferencia entre pecado y vicio que estriba en que el pecado es un acto transitorio, mientras que el vicio es un hábito permanente y origen de nuevos pecados y desórdenes. En este sentido los pecados capitales son más propiamente vicios, según santo Tomás, porque son el origen y la fuente de la que nacen otros pecados innumerables, por eso son capitales o cabezas. 

“El pecado crea una facilidad para el pecado, engendra el vicio por la repetición de actos. De ahí resultan inclinaciones desviadas que oscurecen la conciencia y corrompen la valoración concreta del bien y del mal. Así el pecado tiende a reproducirse, pero no puede destruir el sentido moral hasta su raiz. Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o a los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a San Juan Casiano y a San Gregorio Magno. Son la ira, la soberbia, la avaricia, la envidia, la lujuria, la gula, la pereza” (CIC 1865- 1867).

Los vicios capitales se vencen con el ejercicio de las virtudes opuestas. Así, la soberbia se vence con la humildad; la avaricia, con la generosidad; la lujuria, con la castidad; la ira, con la paciencia; la gula, con la templanza; la envidia, con la caridad fraterna; la pereza, con la diligencia y fervor en el servicio de Dios.

Estos vicios se llaman capitales porque son la fuente y causa de muchos otros vicios y pecados.

Los pecados contra el Espíritu Santo son seis: 1) la desesperación de salvarse; 2) la presunción de salvarse sin merecimientos; 3) la impugnación de la verdad conocida; 4) la envidia o pesar de la gracia ajena; 5) la obstinación en los pecados; 6) la impenitencia final.

Estos pecados se dice que son en particular contra el Espíritu Santo porque se cometen por pura malicia la cual es contraria a la bondad que se atribuye al Espíritu Santo.

Los pecados que se dicen clamar al cielo son cuatro: 1) el homicidio voluntario; 2) el pecado impuro contra el orden de la naturaleza; 3) la opresión del pobre; 4) la defraudación o retención injusta del jornal, del trabajador.

Se dice que estos pecados claman al cielo porque lo dice el Espíritu Santo, y porque su iniquidad es tan grave y manifiesta que provoca a Dios a castigarlos con los más severos castigos (Catecismo Mayor de San Pío X, Ed. Magisterio Español, Vitoria, 1973, pp. 127-128).

De Shakespeare a los Beatles...sigan la ceremonia desde el PAIS:com


Pau Gasol, a su llegada al aeropuertode Heathrow. / Kai Försterling (EFE)
La pelota ya rueda por los campos de fútbol pero los Juegos Olímpicos arrancarán de verdad este viernes, cuando a las 20.12 horas (una hora más en la España peninsular), es decir, las 2012, empiecen a tañer las campanas de todo Londres, desde el Big Ben al HMS Ocean —el buque de la armada británica fondeado en Greenwich— o la gigantesca campana fundida en Whitechapel para este ceremonia inaugural.
Tras un aperitivo de 45 minutos, a las nueve empezará el verdadero espectáculo de la ceremonia inaugural, que aparentemente arrancará con imágenes de una película de James Bond en el palacio de Buckingham y la llegada en helicóptero al estadio olímpico del actor Daniel Craig encarnando al personaje.
Arrancarán así tres horas de espectáculo ideadas no sin cierta polémica por el director de cine Danny Boyle, que se convirtió en mito con la película Trainspotting y se hizo famoso al ganar el Oscar de Hollywood con Slumdog Millionaire. Tres horas que Boyle aprovechará para recrearse en la historia de Reino Unido a partir de La Tempestad de Shakespeare y dando un paseo por la campiña inglesa, por la revolución industrial o por mitos nacionales como el NHS, el servicio de salud pública.
A las nueve empezará la ceremonia, que parece que arrancará con imágenes de una película de James Bond en el palacio de Buckingham
En los diversos ensayos generales celebrados estos días, Boyle le ha pedido un voto de secreto y silencio al público que ha tenido la fortuna de asistir como extras llenando las gradas del estadio.
 Un voto “para no estropear la sorpresa”.
 Aunque durante unos minutos ha habido unas imágenes clandestinas colgadas en Internet, el secreto se ha guardado bastante bien. La organización ha difundido una filmación que dura unos pocos segundos en la que se ve a unas enfermeras y varios enfermos saltando de forma frenética encima de camas de hospital, dos escenas de danza y unos ciclistas pedaleando mientras a la espalda van agitando unas alas de mariposa. No demasiadas pistas, en realidad.
Se espera mucha música y mucha danza, con 15.000 voluntarios enfrentándose al reto de competir con la espectacular apertura de Pekín hace cuatro años. Se espera a sir Paul McCartney, como casi siempre. Al actor Kenneth Branagh leyendo a Shakespeare. La música de tantos y tantos grupos y solistas que ha dado Reino Unido, desde los Rolling Stones, a los Who, David Bowie, Blur, Duran Duran, The Clash o Amy Winehouse.
Se espera también el canto siempre emocionante del poema Jerusalén, de William Blake. No faltará —no podía faltar— David Beckham, el acaramelado futbolista ya entrado en años cuya imagen tanto hizo para que Londres ganara contra pronóstico la organización de estos Juegos y cuya ausencia del equipo olímpico de Gran Bretaña solo es entendida por el entrenador que le dejó fuera y unos pocos puristas que están de acuerdo con él.
Se espera también el canto del poema Jerusalén, de William Blake, y a David Beckham
No faltará la reina Isabel II, en quien recaerá al final la tarea de dar por inaugurados los Juegos de la trigésima Olimpiada. Antes se habrá desarrollado el ritual de todos los Juegos: la cabalgata de deportistas; el discurso del presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge; la entrada de la bandera olímpica, que será izada al son de los acordes del himno olímpico; el juramento de fidelidad al espíritu olímpico; el encendido de la antorcha.
A la ceremonia inaugural se espera que asistan una cuarentena de jefes de Estado o de Gobierno y que más de 100 comparezcan en un momento u otro a lo largo de los Juegos. A la apertura está confirmada públicamente la asistencia de la reina Sofía de España; la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff; el presidente italiano Georgio Napolitano; el francés François Hollande, entre otros.
Se espera también a la canciller alemana, Angela Merkel. La primera dama, Michelle Obama, encabezará la representación de Estados Unidos.
 Estará también el candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, que antes de su llegada a Londres ha armado un pequeño revuelo al cuestionar en una televisión de su país que Londres esté en condiciones de organizar los Juegos
. Tras entrevistarse en Downing Street con el primer ministro británico, David Cameron, Romney ha intentado deshacer el entuerto.