Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

24 jul 2012

Fuimos tontos

Entre 2011 y 2012 a los ciudadanos españoles se nos pidió que hiciéramos un 'esfuerzo', y accedimos. Aceptamos el expolio de nuestros bolsillos: la subida del IRPF, de las tasas de la luz y del gas, de las matrículas universitarias, de los transportes públicos o del IVA.
Aceptamos también la merma de unos derechos que tardamos años en conquistar: una reforma que allanaba el camino a la bajada de salarios y los despidos; la degeneración paulatina del sistema sanitario del que una vez nos sentimos orgullosos y del educativo, del que jamás pudimos estarlo o la modificación, vespertina y de tapadillo, de nuestra sagrada Constitución en pro de los intereses de la élite financiera.
 Nuestro 'esfuerzo', señores parlamentarios, fue incluso más allá: aceptamos esas medidas incluso cuando las sabíamos injustas. Eligieron ustedes cebarse con la clase media y 'olvidaron' a quienes más tienen. Las aceptamos incluso después de sus reiteradas mentiras: hicieron todo lo que nos prometieron que nunca harían.
Hemos aceptado nuestro papel de mártires porque hemos querido ser solidarios, como nos han pedido. Y ustedes nos han llamado idiotas a la cara.
Nos hablan de 'esfuerzo' y premian a los egoístas y embaucadores. A los defraudadores les regalaron una amnistía fiscal, a los políticos corruptos les enceran el asiento y, la gota que colma el vaso: utilizaron y utilizan el dinero salido de nuestro sacrificio colectivo para rescatar a bancos y cajas de sus propios desvaríos de ludópatas de casino sin exigirles responsabilidades por los desastres de los que fueron artífices. En el colmo de la hipocresía, nos piden 'paciencia' mientras despiden a los codiciosos con una monumental indemnización en la cartera pagada con nuestro dinero: el último ejemplo, el del exdirectivo de Bankia Aurelio Izquierdo que cobró 14 millones de la entidad que nos costará 24.000 ó el del mismo Rato (1,2 millones).
Puede que ustedes tengan razón o puede que no en que un 'rescate' es necesario. Pero sin lugar a dudas su pretensión de operar dando la espalda a los ciudadanos es, como mínimo, un atentado contra nuestra dignidad. Señores, van a gastarse 24.000 millones de euros en Bankia, una cantidad equiparable a la mitad de los recortes planificados para los años 2012 y 2013, próxima al presupuesto de ayudas al desempleo y que supone 1/3 de la recaudación anual del IRPF. Dicho en palabras más concretas: el agujero negro que ha dejado Bankia va a absorber nuestro 'esfuerzo' de un plumazo y ustedes no se pretenden dignar ni a darnos explicaciones.
Podríamos pedir muchas cosas bastante razonables: por ejemplo, la nacionalización total de Bankia y su conversión en una banca pública (desde ese banco de todos se podría redirigir el crédito a los ciudadanos y orientar el flujo crediticio hacia quienes apuesten por un modelo productivo nuevo y sostenible o fomentar el alquiler social aprovechando el stock de la entidad).
 Pero pedimos algo mucho más sencillo: que los responsables den la cara. Es una cuestión de justicia: ustedes nos piden que hagamos un 'esfuerzo', nosotros queremos saber por qué y por quiénes tenemos que hacerlo. Hemos dado mucho y no hemos recibido de su parte más que desdén y burdas mentiras. Exigimos respeto. Exigimos la apertura de un Comisión de Investigación sobre Bankia que nos explique cómo se generó el agujero por el que todos vamos a pagar y una inmediata depuración de responsabilidades.
El 'esfuerzo' se lo piden a todos. No rescataremos sus mentiras sin verdades.

Yo de mayor quiero ser exmodelo

‘About faces’, el documental del fotógrafo Timothy Greenfield-Sanders, muestra el mundo de la moda desde el punto de vista de las tops del siglo pasado.

La modelo Carmen Dell´Orefice, de 81 años, sigue en activo desde que empezara su carrera en 1947. / TIMOTHY GREENFIELD-SANDERS
La moda no pasa de moda.
 Los creadores de las firmas han conseguido en las últimas décadas lo que otros sectores no han logrado: reinventarse, recuperar viejas tendencias, crear lo que aún no está inventado y volver a ponerse de moda. Otra historia muy distinta es la de las modelos que, aunque a veces creamos que no pertenecen al género humano, no les queda más remedio que envejecer como el resto de los mortales.
 Y cuando esto sucede, los rostros más bellos y los cuerpos más perfectos se devalúan y terminan finalmente siendo reemplazados por otros más frescos. ¿Qué ocurre con esas mujeres que un día fueron iconos de belleza? ¿Han perdido realmente el físico prodigioso que un día las hizo subir al olimpo de la moda? ¿Conservan su belleza natural o han sucumbido al bótox y demás sustancias pseudoadictivas para conseguir la eterna juventud?
El fotógrafo Timothy Greenfield-Sanders (Florida, 1952) aborda todas estas cuestiones a través de esas mujeres que coparon los ranquin de belleza desde los años cincuenta a los ochenta, en su documental About face, que se estrenará mañana miércoles, a las 22.35 en Canal + 1, y que pondrá fin a la primera temporada de #Canalplusestademoda
. El maratón se extenderá hasta la mañana siguiente con la recuperación de los mejores contenidos ofrecidos hasta el momento.
La idea de producir este documental surgió hace poco más de dos años en una fiesta en Nueva York a la que acudió el famoso fotógrafo. Allí coincidió con varias súpermodelos de los ochenta.
“Me fui de la recepción pensando en lo bellas e interesantes que eran esas todas esas mujeres, que superan ahora el medio siglo de edad, y siguen incluso más vivas y vibrantes que cuando tenían 20 años”, cuenta el fotógrafo a través del teléfono.
Producida por HBO y presentada en la pasada edición del festival de cine independiente Sundance, la cinta repasa, en 72 minutos, la evolución del mundo de las modelos en las últimas cinco décadas
. Una profesión que, asegura el director de About faces, ha dado un vuelco rotundo: “En los años cincuenta las modelos estaban consideradas casi como prostitutas, mientras que hoy es un trabajo muy glamuroso y con el que se puede ganar mucho dinero”.
Beverly Johnson (izq.), Timothy Greenfield-Sanders y Cheryl Tiegs (dcha.).
Isabella Rossellini, Jerry Hall, Marisa Berenson, Christie Brinkley, Cheryl Tiegs o China Machado hablan, en el entorno íntimo del estudio de Greenfield-Sanders, sobre sus experiencias personales como modelos y exmodelos, repasan, desde la madurez, la industria de la moda y revelan sus opiniones sobre las operaciones estéticas.
Se habla mucho de la cirugía en el documental.
 Algunas mujeres, como Isabella Rossellini, se muestran en contra de esta práctica alegando que es una forma de decirles a las mujeres que no son bellas y de crear estereotipos imposibles de alcanzar.
 A otras entrevistadas, en cambio, les seduce la idea de pasar por el quirófano porque les hace sentirse más jóvenes: “¿Si el techo de tu cuarto de estar se estuviera cayendo a rozos, no lo repararías?", se pregunta Carmen Dell’Orefice para justificar las intervenciones de estética que luce en su octogenario rostro.
Dell’Orefice, una de las mujeres con más protagonismo del documental, fue una de las caras más fotografiadas en los años cuarenta y cincuenta.
 Comenzó su carrera de modelo en 1947, y todavía hoy, a sus 81 años, sigue trabajando
. “Hacer este documental ha sido mucho más sencillo para mi que trabajar con modelos jóvenes. Todas estas mujeres conocen bien la cámara, se saben comunicar contigo muy rápido, entienden lo que es estéticamente bueno”, asegura el director de About faces.

 

Una idea feliz para cuidar el cuerpo


El creador de Airfit, el madrileño Nacho Larriba. / SAMUEL SÁNCHEZ
Nacho Larriba tenía 16 años cuando empezó a aficionarse a ir al gimnasio.
 Conocía todos los secretos de esos templos del fitness donde la gente, además de ponerse en forma e intentar perder peso, se mira una a otra disimuladamente para comparar bíceps.
 “Me di cuenta de que muchas personas no lograban adelgazar.
 Por un lado, no todo el mundo puede permitirse pagar las mensualidades para ir a un gimnasio
. Y, por otro, en un gimnasio no siempre se dice la verdad sobre hábitos saludables por temor a ser juzgado por la falta de actividad física”, asegura Larriba.
Este joven madrileño de 31 años, sonrisa arrolladora y vitalidad espídica, estudió Ingeniería Informática, primero becado en la Universidad de Comillas (ICAI) y después en la Politécnica, pero soñaba con montar su propio negocio.
 A punto de abandonar la carrera y abrir un gimnasio, su novia Virginia y un profesor de la universidad le animaron a continuar y a llevar a cabo la idea que desde hacía tiempo rondaba por su cabeza: crear un cerebro inteligente que diseñara un programa personalizado capaz de adecuar el ejercicio físico a las necesidades reales de cada usuario.
Tenía la idea, las ganas y unos cuantos amigos que le ayudarían a desarrollar el proyecto, aunque le faltaba algo esencial: dinero. Pero no sería eso lo que le impidiese llevar a cabo su sueño.
 Así que decidió que si los bancos no le facilitaban financiación, iría puerta por puerta, despacho por despacho, hasta que alguien depositase su confianza en él.
Aprovecharon el material que la universidad desecha, y fueron contenedor por contenedor recogiendo monitores, pantallas, sillas, mesas, CPU.
 Con eso, y con 3.006 euros, empezó a construir Airfit, una empresa que hoy cuenta con 14 personas en nómina y está valorada nada menos que en cinco millones de dólares (4,10 millones de euros).
Gracias a herramientas como las que facilita Amazon, Airfit consiguió presencia a nivel mundial.
 Después, los gimnasios se interesaron por este cerebro de inteligencia artificial que es capaz de programar en tres segundos una clase de pilates para una mujer de 30 años embarazada o diseñar una tabla de ejercicios para un hombre de 50 años, fumador y que mantiene una vida sedentaria.
 Ahora Airfit estudia expandirse hacia el mundo del videojuego, las redes sociales y las aplicaciones de móviles y tabletas.
La de Nacho Larriba es una historia de ambición, lucha y optimismo.
 “Me han dado con la puerta en las narices 99 millones de veces, pero el otro millón no”, recuerda orgulloso este ya exitoso hombre de negocios, que reconoce que le han intentado comprar la empresa en más de una ocasión pero siempre lo ha rechazado.
Para Nacho Larriba el valor de la compañía que ha levantado con sus propias manos no radica exclusivamente en lo económico, sino también en la satisfacción de ser testigo de su desarrollo, del esfuerzo de quienes han trabajado para su evolución constante y sobre todo en salir adelante en una situación tan complicada como la que hoy se vive en el país.

¡Pecadores, arrepentíos! Por: Paul Krugman

¡Pecadores, arrepentíos!

Por: | 23 de julio de 2012
A principios de este mes, 160 economistas alemanes, organizados por Hans-Werner Sinn –podríamos llamarlos sinners [pecadores]-firmaban un manifiesto que se opone a una unión bancaria europea.
El 9 de julio, VoxEU, el portal de Internet dirigido por el Centro de Investigación en Política Económica, publicaba un contramanifiesto, firmado por más de 100 economistas del mundo germanoparlante, que a efectos prácticos sostenía que el euro no puede sobrevivir sin dicha unión bancaria.
“En el transcurso de la crisis, se está recurriendo a los presupuestos fiscales para refinanciar sistemáticamente instituciones financieras importantes”, decía el segundo manifiesto.
 “Al mismo tiempo, las instituciones financieras siguen desempeñando una función crucial en la financiación de los Gobiernos nacionales, ya que les prestan dinero y guardan su deuda.
 Una consecuencia inevitable es que las quiebras bancarias han provocado crisis de la deuda soberana, y las crisis de la deuda soberana han provocado crisis bancarias, lo que ha conducido a una desconfianza cada vez mayor hacia los sistemas bancarios nacionales y las finanzas públicas.
 La situación se agrava por el hecho de que los inversores internacionales, movidos por el miedo a una debacle absoluta, han retirado la financiación a los países con problemas, tanto a los Gobiernos como a los bancos".
Y prosigue: “Solamente rompiendo el vínculo entre la refinanciación de los bancos y la solvencia de los Gobiernos nacionales será posible estabilizar el suministro de crédito en los países en crisis”.
Tienen razón, por supuesto. Pero los pecadores se hallan en una situación ventajosa ante la opinión pública alemana.
Me resulta más difícil que nunca imaginar posibles situaciones plausibles en las que el euro sobreviva.