Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

24 jul 2012

¿Que se jodan? Por: Miguel Lorente Acosta | 21 de julio de 2012


QUE SE JODAN
En cuestión de un par de semanas hay quien ha pasado del “a por ellos” deportivo al “que se jodan” político, pero en el fondo no hay tanta distancia entre ambas expresiones ni en entre los dos escenarios, quizás sólo sean momentos diferentes de un mismo proceso y, con toda seguridad, de una misma idea.
Quien plantea la competición con la única referencia del “a por ellos” como grito de guerra inicial, algo parecido a aquello de “al ataque”, para después lanzar todas las huestes contra quien considera su enemigo, con frecuencia termina con la rúbrica de una falta de respeto al contrario. El “que se jodan” es la consecuencia del “a por ellos” tras la victoria de los malos deportistas. No todo el mundo lo puede decir, sólo quien está en la posición de privilegio que da el triunfo y el poder, y quien busca más la humillación del rival que el éxito propio. Nadie lanza un improperio de ese tipo contra quien está en una situación mejor que la suya, salvo que sea un iluso.
Las palabras de Andrea Fabra en el Congreso el pasado día 11 de julio fueron dirigidas contra quienenes consideraba que merecían sufrir las consecuencias de las medidas que Rajoy estaba anunciando. Ella después ha dicho que se lo dijo a la bancada socialista, concretamente a un diputado, pero habló en plural y en tercera persona, no dijo nada parecido a “joderos”, “ahora os jodéis”, “no tenéis nada que hacer, daros por jodidos”… en fin, múltiples posibilidades que no se produjeron, ni en plural ni en singular. Pero, además, hay otra cuestión, ¿por qué se iban a joder los socialistas por las medidas del Gobierno?, cualquier impacto que tuvieran sobre ellos sería el mismo que tendría sobre los diputados y diputadas del PP y del resto de partidos, la subida del IVA es para todos y la bajada de los servicios también. Es más, lo que se deduce del contenido de la comparecencia del Presidente y de toda la información que ha surgido tras ella, incluyendo declaraciones de los propios líderes del PSOE, es que desde el punto de vista político les facilitan mucho la tarea de oposición por el significado de las medidas, por el momento de anunciarlas, por coincidir con lo contrario a lo planteado hasta un día antes de tomarlas, por no explicar todo lo que conllevan, por dirigirlas a un sector mayoritario de la sociedad formado por las clases medias y las más desfavorecidas, por la improvisación y la sensación de no saber muy bien cómo afrontar la situación general…  
Todo son elementos para hacer la oposición al Gobierno más sencilla, no para estar políticamente jodidos. 
Las palabras de Andrea Fabra son impresentables e inadmisibles, las dirigió contra quienes hacen posible que ella esté sentada en la sede de la soberanía del pueblo, contra quienes viven las consecuencias de una crisis planificada para el enriquecimiento económico de unos y el enriquecimientos ideológico de otros.
 Contra quienes sufren la tenaza del paro, muchos de ellos votantes del PP más allá de la ideología, hombres y mujeres (conozco algunos) que decidieron no votar al PSOE ante la creencia de que el PP les devolvería el trabajo que perdieron, pero lo único que han escuchado han sido excusas, referencias a una herencia que cobraron como argumento, y el “que se jodan” para todos. Unas palabras pronunciadas por quien se cree superior a quien las dirige, y por quien sabe que no se verá afectado por las medidas que las motivaron.
Y sorprende que el PP, un partido que presume de defender la buena educación, el respeto, la consideración al prójimo, la ayuda al necesitado.
 Que reivindica el mérito y el esfuerzo para alejarse de la vulgaridad, que quiere políticos con curriculum como ejemplo de lo que debe ser (aunque luego confunde el currículo con la alcurnia), y busca empatía con los más afectados por la situación económica, sólo haya respondido con una amonestación. Eso sólo puede significar que hace suyas las palabras, no su pronunciación, pero sí su significado.
 Quizás sería bueno recordar la dimisión de Rafael Centeno, parlamentario del PSOE en Andalucía cuando dijo aquello de “Los moros que se vuelvan a Marruecos, que es donde tienen que estar” (febrero de 2001), frase criticable en cualquier circunstancia, pero inadmisible en un Parlamento, la frase y quien la pronuncia. 
Da la sensación que Andrea Fabra y quienes aplaudían, reían y jaleaban cada una de las medidas anunciadas por Rajoy como si fuera la alineación del equipo momentos antes de comenzar al partido, viven en otro mundo o les importa muy poco este.
 Y el PP olvida que para ser representante del pueblo hacen falta dos condiciones básicas, una ser elegido, y la otra merecer haber sido elegido. Nadie duda de la primera en el caso de Fabra, pero la segunda, a mi entender, la ha perdido.

Meryl Streep será Eleanor Roosevelt

Meryl Streep, en una imagen de junio de 2012. / CORDON PRESS
A Meryl Streep el poder de la política parece haberle quedado gustando. Tras ganar un oscar por su magistral interpretación de Margaret Thatcher en La dama de hierro, la actriz acaba de fichar en un documental de siete capítulos en los que prestará su voz al personaje de Eleanor Roosevelt, mujer de Franklin Delano Roosevelt, y por tanto primera dama de Estados Unidos entre 1933 y 1945.
Así lo ha anunciado la cadena pública estadounidense PBS, que emitirá el documental titulado Los Roosevelt: una historia íntima. A cargo del proyecto está el director Ken Burns, que enfocará la trama en las vidas de los expresidentes Theodore Roosevelt y Franklin Delano, primos hermanos cuyas voces serán interpretadas por Paul Giamatti y Edward Herrman respectivamente, y la mujer de este último, a cargo de Meryl Streep. El estreno se espera para 2014.
Casualmente, poco antes del anuncio de PBS, la vida de Eleanor Roosevelt ya había llamado la atención al otro lado del océano
. El último artículo de la primera dama francesa Valérie Trierweiler en Paris Match, donde trabaja como periodista, era un retrato de su antigua colega estadounidense que rebosaba de admiración y comenzaba tal que así: “Bueno, bueno. Una primera dama periodista no es una novedad…”.

LOS BESOS DE AZNAR

Ves juntas a Ana Botella y Esperanza Aguirre y te parece que estás viendo a las hermanastras de La Cenicienta. Poseen, por debajo de sus diferencias formales, una curiosa unidad de orden temático, como si fueran dos gemelas disímiles o dos siamesas asimétricas cuyos órganos hubiéramos logrado separar, aunque permanecen unidas por sus obsesiones. Además de por las obsesiones, continúan misteriosamente enchufadas la una a la otra por vínculos de orden más sutil, quizá por sus respectivos fondos de armario, o por su weltanschauung, signifique lo que signifique weltanschauung, o por sus cardados filosóficos. Lo cierto, en cualquier caso, es que cuando se manifiestan a la vez en un acto cualquiera del Ayuntamiento de Madrid, o de su comunidad, adoptan la rigidez, las formas, el lenguaje y la crueldad característica de los personajes de ese cuento popular del que es evidente que acaban de salir.
En última instancia, todos procedemos culturalmente de ahí, del bosque misterioso, de la casita de turrón, de las manzanas envenenadas, de las pócimas milagrosas, de los huerfanitos perdidos en medio de la naturaleza, del sapo-príncipe y de La bella durmiente, venimos de los siete enanitos y del ogro feroz y de las madrastras sin escrúpulos, aunque también de los 40 ladrones de Bankia y Cía., ahora imputados, ya veremos.
Quiere decirse que venimos del pánico. La historia de la humanidad es en cierto modo la del recorrido que va desde esos cuentos breves, que se administraban por vía oral alrededor de la lumbre, hasta la novela de mil páginas que se administra por vía intravenosa en el sillón de orejas. Por el camino, muchos de los personajes de los viejos relatos han devenido en personas auténticas, de carne y hueso, perdiendo, al hibridarse con la realidad, el carácter arquetípico que les era propio.
Poseen, por debajo de sus diferencias formales, una curiosa unidad de orden temático, como si fueran dos gemelas disímiles o dos siamesas asimétricas
Botella y Aguirre, lejos de perderlo, lo han acentuado. Vean, si no, Botella se pasa la vida en un palacio siniestro situado en la plaza de la Cibeles de Madrid y sede de su Ayuntamiento. Aguirre, en un edificio de la Puerta del Sol en cuyos sótanos, en tiempos de Franco, se torturaba a mansalva o en plan industrial, como ustedes prefieran. Había allí una cadena de montaje de la tortura, donde a la víctima, según el tramo en el que se encontrara, le arrancaban la uñas, le aplicaban corrientes eléctricas en los genitales o le metían la cabeza en un cubo de mierda.
Las antiguas dependencias de la Dirección General de Seguridad, en la actualidad cuartel general de Aguirre, eran unos altos hornos del terror, pues funcionaban las 24 horas del día los 365 días del año. Todavía hoy, cuando uno recorre sus dependencias, se escuchan los ayes de las víctimas de la policía franquista y se siente el roce del espíritu de los difuntos, atrapados al parecer entre dos mundos. En ese contexto, tampoco es difícil imaginarse a la presidenta de la Comunidad de Madrid preguntándole a un espejo quién es la más bella del reino, a lo que el espejo, indefectiblemente, contesta:
— Gallardón.
En efecto, el problema de Aguirre con el actual ministro de Justicia es ese, que Gallardón es más guapo que ella y sale mejor en las encuestas. Pero ojo, no nos confundamos, eso no convierte al exalcalde de Madrid en una Blancanieves vulnerable. Siendo también un personaje arquetípico, su temperamento es el de la bruja marrullera, capaz de apoyar al corrupto Dívar o de promocionar la venida a este mundo de seres incapaces de sobrevivir en él, ya que no es partidario ni de la Ley de Dependencia, ni de la sanidad pública ni de la ayuda, en general, a los necesitados. Lo que a Gallardón le gusta es tropezar, al salir de la misa de doce los domingos, con un grupo de mendigos sin piernas o sin brazos a los que echar unas monedas. Parece que sienta mejor el vermut después de una de esas escenas de la España negra, que es la España por antonomasia, signifique lo que signifique antonomasia. Gallardón, además de ser el más guapo y el más perverso del reino, posee un sistema autoinmune a prueba de las manzanas podridas que Aguirre le manda por Navidad.
Ustedes perdonen, pero la historia es complicada: Aguirre adora a Aznar, un príncipe inverso que te besa y te convierte en Mayor Oreja. Aunque no solo, porque cuando besó a Aguirre, la convirtió sin comerlo ni beberlo en ministra de Cultura. En cambio, cuando besó a Ana Botella la convirtió en alcaldesa de Madrid sin necesidad de que se presentara a unas elecciones democráticas y todo eso. Bastó para ello con la intervención de un demiurgo un poco pelota, un trepa, lo que nos trae de vuelta a Gallardón, que en cada cuento se disfraza de lo que le conviene porque estudió en los jesuitas y eso imprime carácter.
Decíamos pues que Aguirre adora a Aznar, el marido de Botella, porque la convirtió en lo que viene siendo, mientras que Botella debe todo lo que es a Gallardón. En tales circunstancias, Botella y Aguirre, que deberían ser amigas íntimas, cuando no auténticas hermanastras (la Cenicienta seríamos los habitantes de Madrid, a los que nos tienen de fregonas), se encuentran separadas por Gallardón, cuya belleza pone freno a las ambiciones de Aguirre. La belleza es un punto, desde luego, pero no olvidemos que Gallardón es, además, el mecenas de Botella y que cuenta por eso con la protección de Azar. No sé si me siguen.
En dos palabras: si fuera cierto que los amigos de mis amigos son amigos míos, que los amigos de mis enemigos son enemigos míos, que los enemigos de mis amigos son mis enemigos, etc., la situación sería la siguiente: Botella es amiga de Gallardón, enemigo a su vez de Aguirre, lo que significa que Aguirre es enemiga de Botella, si bien Botella, de otro lado, es amiga de Aznar, a su vez amiga de Aguirre… Se puede decir de más modos, pero le des las vueltas que le des lo cierto es que el ménage à quatre resulta colosal. Se sale del género del cuento popular para entrar de lleno en los líos característicos de los dioses griegos, de quienes toda esta gente de la que venimos hablando ha tomado sus lados más mezquinos. Significa que Botella y Aguirre están condenadas a entenderse por las mismas razones que están condenadas a desentenderse. Pero ellas lo llevan muy bien porque se entienden y se desentienden desde el coche oficial, que las vuelve locas.

La pasión por el teatro de Tomás Gayo

Desaparece a los 52 años uno de los hombres más comprometidos con la escena como productor, actor, director y dramaturgo

Su cuerpo será velado mañana miércoles por la tarde en el Teatro de la Latina.

 

Tomás Gayo en una escena de la obra de teatro 'La señorita de Trevélez', de Carlos Arniche, en 2008.
Tomas Gayo Bautista, además de un hombre de teatro, era una pasión por el teatro, que ha desaparecido del panorama escénico español el pasado día 21 en Cancún (México), donde había ido a descansar y no pudo superar una neumonía contraída 10 días antes.
Sólo fue por pocos días, porque su entrega al teatro le impedía descansar más. Actor, en sus comienzos al lado de grandes como Nuria Espert y Fernando Fernán-Gómez. Director de escena, dramaturgo de varios textos, pero sobre todo uno de los empresarios y productores más comprometidos con lo que hacía, y arriesgado, muy arriesgado porque ponía en juego su criterio, su dinero, su prestigio, su vida…. Algunas escenas de esas producciones, algunas pequeñas lecturas de sus textos, se representarán mañana miércoles 25 en el Teatro de La Latina, donde se instalará su capilla ardiente de cinco a nueve de la tarde.
También se verá algo de su última producción estrenada hace escasas semanas en La Casa de la Portera, un teatro muy alternativo de Madrid: Sexageración, un montaje con cuatro textos, dos de él y dos de de la Torre, donde se hablaba del sexo y sus obsesiones desde otro ángulo, inquietante, humorístico, novedoso. El espectáculo gustó tanto, y funcionó tan bien, que se ha programado en el Teatro Alfil a partir del día 4 de agosto.
Su compañía, esta última formada por los actores Geli Albaladejo y Miguel Hermoso, quien ayer comentó: “Era un ejemplo de lucha, entrega y búsqueda de la fórmula para un teatro de valor cultural que fuera a la vez rentable; los miembros de su compañía estamos destrozados, incrédulos e indignados ante esta injusta pérdida”. Hermoso pone de relieve un gran constante de Gayo, intentar ganar dinero para lanzarse a nuevas aventuras teatrales.
Hace 52 años había nacido en Madrid, donde se licenció en la Escuela de Arte Dramático en 1979. Tan sólo un año después fundó su primera compañía Teatro de Actores, y diez años después su propia productora Tomás Gayo Producciones, con la que hizo 24 montajes. Los primeros años de su carrera trabajó en algunas películas y series de televisión La reina del mate, Boca a boca y El amor perjudica seriamente la salud, pero nunca hizo nada por seguir en esos medios: “Su vida fue el teatro, al que dedicaba todo su tiempo y todo el dinero que ganaba produciendo”, señala el periodista Antonio Castro con el que tenía relación profesional y de amistad.
Su última producción ambiciosa fue este año y con importante gira aún en activo, la versión teatral de La Familia de Pascual Duarte que ha dirigido Gerardo Malla, con gran éxito de público y crítica y actores como Miguel Hermoso, Ana Otero, Ángeles Martín, Lola Casamayor y él mismo, haciendo el papel de sacerdote, lo que ha impedido que se retomará la gira el pasado sábado en Oviedo. Gracias al éxito de este montaje la productora de Gayo pudo iniciar una tímida recuperación económica. Como tantas empresas teatrales, la suya había corrido el riesgo de desparecer ante los impagos de las administraciones, tanto de representaciones como de subvenciones.
Antes hizo sus versiones de obras de Samuel Taylor, Claude Magnier, William Douglas Home y Marc Gilbert Sauvajon, Nöel Coward, Rafael Alberti, Bryony Lavery y Carlos Arniches, lo que pone de manifiesto su ecléctico gusto por grandes autores, sin olvidar las dramaturgias realizadas a obras como La Noche de la Iguana, de Tennessee Williams; La Familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela; Una mujer sin importancia, de Oscar Wilde; La Tía de Carlos, de Brandon Thomas y Tirano Banderas de Ramón María Del Valle-Inclán. Teatro del grande. Ana Marzoa, que trabajó en varias ocasiones con él y hizo un potente trabajo en La noche de la Iguana, dijo ayer al conocer la noticia: “Era una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Productor honrado, generoso y con una paciencia infinita ante las injusticias que tuvo que soportar y como actor era humilde y con deseos de aprender y superarse”. Efectivamente a Gayo le gustaba subirse al escenario, pero siempre dejaba los papeles importantes a actores que él consideraba que brillarían más que él, aunque en muchas ocasiones se reservaba algún personaje para alimentar su pasión por la interpretación.
En 2004 comenzó a escribir guiones durante su estancia en la New York Film Academy, de la que sale con un máster de dirección y a su regreso no sólo escribe guión para series, el corto Ojos que no ven, Corazón…, y el largo Amarte es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo, sino que se lanza como autor de teatro con una primera obra La Madre vigila tus sueños, donde mima al máximo la producción. No ha más que ver que estuvo dirigida por Miguel Del Arco e interpretada por Ana Wagener, Mariano Peña, Carmen Conesa y Juan Díaz.
Siempre fue así, meticuloso y apasionado con su trabajo, con sus montajes, que iban desde producciones ambiciosas con las que tuvo éxito como La importancia de llamarse Ernesto (1995), El apagón (1997), El botín (1997) o las reposiciones de Pato a la naranja (2004) y La señorita de Trevelez (2008) a otras mucho más modestas. Muchas de sus numerosas adaptaciones, las realizó junto a Julio Escalada, y como productor tuvo el acierto de propiciar debuts teatrales de algunas figuras actuales, entre ellas Jesús Vázquez, María Esteve, Olivia Molina, Anne Igartiburu o el desembarco de Elvira Lindo al teatro con La ley de la selva (2010).