Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

20 jul 2012

Terremoto de la cultura

Terremoto de la cultura

Por: | 20 de julio de 2012
No hay que ser un sismólogo, ni siquiera un perro entrenado en la adivinación de temblores, para saber que el terremoto español ya ha alcanzado todas las terminales nerviosas del país. La economía, los sindicatos, la educación, la sanidad..., y ahora la cultura.
La decisión del Gobierno de subir, también, el IVA que grava el cine, la música y el teatro, entre otras actividades, con el más alto nivel impositivo posible en la actual reestructuración de los impuestos, ha sacado a la calle, otra vez, a los gestores y a los actores de la cultura, a los que se han sumado los periodistas que se dedican al oficio de contar qué pasa en este ámbito.
En ocasiones precedentes, en otras legislaturas, el Gobierno del Partido Popular había excitado a los actores y a otros representantes de la cultura creativa, pero no había logrado concitar de la misma manera a los que se dedican a tareas administrativas en esos terrenos o a quienes informan de lo que pasa en la cultura en sus más distintas dimensiones.
La conjunción astral que ahora se da es una consecuencia, a mi juicio, de la incertidumbre que existe sobre la persistencia de la misma materia: ¿existirá la cultura si se la sigue limitando, si se sigue gravando al público que se sirve de ella, a los gestores que la administran o la hacen posible, a los que la hacen y a los que la disfrutan?
La pregunta la han hecho los periodistas culturales reunidos en San Sebastián por la Fundación Santillana y por la Universidad Menéndez Pelayo, comandados por Basilio Baltasar, que es el director de la citada fundación y que fue él mismo un destacado periodista cultural, tarea que sigue ejerciendo de una u otra manera a través de sus artículos y también a partir de esa actividad de acelerador cultural, como él dijo para referirse a la multitarea que ejerce el poeta (y periodista) Antón Castro.
Este acelerador cultural reunió en Santander estos días a un grupo numeroso, y muy variado, de periodistas, algunos de los cuales han organizado, en Cataluña y en Andalucía, unas incipientes asociaciones de Periodistas Culturales. Cuando los periodistas se juntan (lo cual es un milagro, muchas veces) es que algo grave ocurre, es que han vislumbrado un terremoto, por ejemplo. Y en la cultura se está produciendo un terremoto del que hubo indicios suficientes en esa reunión de Santander y en la manifestación que hubo ayer mismo ante el Ministerio de Cultura.
Es un terremoto que tiene su epicentro en un susto bien fundamentado. En la administración de la cultura, que el Gobierno ha sacado ahora a la calle anunciando la indefensión del sector, asustado ante los gravámenes.
Y en la propia cultura, asustada por una crisis económica que es también una crisis de valores y que la sitúa en la vieja dicotomía entretenimiento/fundamento que se va decantando por la vía de la primera parte de esa contradicción.
De esas cosas hablaron los periodistas culturales en Santander, y del porvenir del periodismo, asunto al que volveremos.
No estuvieron solo en la nebulosa de la discusión sobre su propio porvenir, sino que fueron al corazón de lo que preocupa hoy en esta sociedad perpleja: qué pasará con la materia misma de la que tienen que informar, si desaparece el teatro, si al cine lo apuñalan definitivamente, si es cierto que el libro desaparece, enterrado por enterradores interesados en que desaparezca la misma cultura del libro, bajo el disfraz de una falsa dicotomía, la del papel versus digital, si desaparece el mismo periodismo..., ¿qué tendrán que decir, de qué tendrán que informar, si el terremoto finalmente arrasa la hierba?
No es un problema del oficio, porque tampoco es un problema del oficio de los gestores culturales o de los actores o de los escritores, es un problema de la sociedad. El gravamen contra el que protestan no es solo un impuesto, es la expresión de un símbolo, cuyo cordón umbilical me parece que el Gobierno ha tocado con una falta de sensibilidad que tiene aún tiempo de corregir
. Porque este terremoto no tiene solo los nombres propios de los que se han manifestado, es un terremoto que viene de más abajo, y llegará más arriba. Sería un error que resucitaran ahora, como se está haciendo, el tópico de la ceja. Harían muy mal en no escuchar este incipiente vocabulario de protesta.

19 jul 2012

Te voy a contar un Cuento...

La Cenicienta o La Envidia

Muchas veces nos preguntamos que qué hemos hecho para que alguien o "alguienes", nos celen, cuando nosotr@s ni envidiamos, ni somos celosas o celosos. Somos personas que vamos a nuestro "rollo" , y nos alegramos del bien de los y las demás. Gente que cantamos, que somos alegres, tenemos criterio propio,en fin, que somos,creemos,  normales, y que como es natural, los y las demás se alegran con nuestras alegrias y se entristecen con nuestras tristezas, como es nuestra naturaleza.

 Pero hete aquí que de repente, un dia notamos que algo raro ocurre,que no somos tan queridos.
¡ Oh sorpresa !: ¡ Somos envidiados, envidiadas, sin saber por qué.!

La respuesta la tenemos en este cuento de La Cencienta.

Ella es una jóven que está sola, que está rodeada de tres  personas insufribles, que trabaja incansablemente, y sobre todo y a pesar de ello, canta. Es alegre y bonita, pues su belleza interior se manifiesta en su exterior.
Es pobre, y a pesar de ello canta, y tiene buenos sentimientos. Vive en su mundo interno, y no envidia a nadie.

Es feliz dentro de lo que le ha tocado vivir.

Pero esa alegría que emana, esa  Luz Especial que la hace ser  ella misma...es precisamente el motivo que despierta la ira, y la envidia en sus hermanastras, y en su ambiciosa y sibilina madrastra que es la causante de la fealdad en el alma de sus hijas.

Tiene amigos incondicionales que la adoran y para colmo,Cenicienta también es muy hermosa.

Eso es superior a todo, es un Brillo insoportable para quienes no tiene un rico mundo interior. Para quienes piensan que no son nada y se dedican a vivir a costa de la vida de otras y otros. Son tan pobres de espíritu que no saben vivir sin fastidiar, calumniar, pisar, incluso pretenden ser tú , con tus zapatos.

¡Pero claro! : Tú eres tú, y tus zapatos son tú.

Por la tanto solo te caben a tí, porque nadie es igual a tí.

Esta gente es capáz de todo para hundirte, se rien de tí y tratan por todos medio de dejarte en ridículo y descalificarte ante otros solo por placer. Llegan a causar grandes problemas psicológicos, y físicos, porque van minando tu salud, si es que no llegan al maltrato físico.

Su alma es fea, así como su corazón, al igual que las niñas maleducadas e insoportables de la madrastra.

Este es un cuento de malos tratos provocados por un gran mal : .El vacío interior.

Que desemboca en crueldad y maldad.

Por lo tanto, el problema no está en tí.. Está en ellos o ellas .

Por eso : BRILLA...BRILLA con todo Tu Esplendor para que ese mismo Fulgor como  rayo cegador  alaje de tí a esas personas dañinas de tu vida.Y  puedas seguir tu camino.


Sigue siendo Tú. Creciendo, Riendo, Viviendo.

Tu Hada Madrina está en tí. Porque eres mágica, porque eres mágico.Llámala y acudirá a apoyarte, a protegerte, para ayudarte a realizar tus sueños. No lo dudes.

Faldas cortas y tacones altos en Pyongyang


Miembros del grupo Moranbong durante una actuación en Pyongyang. / KCNA (REUTERS)
Rastrear los dobladillos de las prendas femeninas es una manera inusual de juzgar la mentalidad del líder de un país.
Pero eso es exactamente a lo que los veteranos analistas de cuanto sucede en Corea del Norte han recurrido para intentar averiguar, en uno de los países más aislados del mundo, lo que su nuevo líder, Kim Jong-un, está pensando.
Desde hace semanas, estos expertos se devanan los sesos con las fotos de mujeres con minifaldas y tacones por el centro de Pyongyang, un cambio sensacional en un país en que la ropa occidental fue apartada en beneficio de vestidos tradicionales o de apagados uniformes de trabajo estilo Mao.
Luego, Kim apareció en la televisión estatal aplaudiendo a un grupo de chicas que tocó para él y sus generales, y el debate sobre el significado de estos cambios acabó siendo tomado en serio.
En un sistema político que coreografía férreamente sus mensajes, ¿podrían las faldas cortas —junto con la aparición de Mickey Mouse y un tráiler de Sylvester Stallone como Rocky Balboa en el mismo concierto— indicar algún replanteamiento de las actitudes del país hacia Occidente? ¿O el cambio de estilo tendría un menor significado, tal vez un intento de distraer la atención de una población infeliz?
Koh Yu-hwan, experto en Corea del Norte de la Universidad Dongguk de Seúl, se cuenta entre los optimistas.
 Considera los recientes cambios en el Norte “una glasnost”, un movimiento que, dice, cuenta con el apoyo de una nueva generación de miembros del Partido Comunista, la mayoría de ellos hijos de la élite que, como el propio Kim Jong-un, han viajado al extranjero y pueden entrever reformas económicas al estilo chino.
En el otro lado hay analistas como Lee Sung-yoon, un especialista en Corea del Norte de la Universidad Tufts (Boston), que afirma que toda creencia sobre un cambio real que se base en la educación de Kim en Suiza cuando era adolescente es un desiderátum.
“Si la exposición al cosmopolitismo europeo fuera una cura del totalitarismo, uno se preguntaría cómo pudo Pol Pot, que pasó cuatro años en París cuando tenía veintitantos, desaprovechar esa experiencia transformadora”, dice Lee, en referencia al dictador de Camboya.

Aquellas maravillosas cartas


Hugh Hefner
Membrete utilizado por Hugh Hefner en 1955, dos años después del lanzamiento de Playboy.
Ya no escribimos cartas (ni hablemos del telegrama: en 2010 se enviaron en España 2.282). Correos y Telégrafos busca conquistar el mercado asiático para que le salgan las cuentas y los buzones son, desde hace años, aburridos contenedores de publicidad y/o facturas. Pero hay nostálgicos de esas cartas amarillentas, testimonios de felicidad, tristeza, traición o simple rutina que permiten asomarse a otras vidas y otras épocas.

El británico Shaun Usher es uno de ellos. Allá por el 2009 trabajaba en una agencia de publicidad y tenía que escribir un texto para un cliente, una empresa de papelería, así que se lanzó a buscar cartas que le sirvieran de inspiración. En septiembre de ese mismo año estrenaba el proyecto Letters of Note, una web en la que colecciona correspondencia (sólo en inglés) de personajes famosos y anónimos, y que hoy recibe más de 2 millones de visitas al mes.  
La carta inaugural fue una de rechazo: la señorita Ford se postuló para un puesto de trabajo en el departamento creativo de Walt Disney Productions y la respuesta de la compañía fue que a las mujeres no les estaba permitido hacer ningún tipo de "tarea creativa". Corría 1938. Entre las cartas más populares del archivo, que ya suma más de 750, están la que escribió Iggy Pop a una fan para desearle un feliz (y tardío) cumpleaños y pedirle que fuese fuerte para superar el divorcio de sus padres, o la respuesta de John Steinbeck a su hijo Thom, que le había escrito para contarle que estaba enamorado y pedirle consejo. “A las chicas se les da bien saber o intuir lo que sientes, pero también les suele gustar oírlo”.

Letters of Note ha tenido tanto éxito que Usher publicará un libro-compilación en noviembre y hasta ha lanzado dos spin-offs: Lists of Note, donde almacena listas de personajes célebres, como la enumeración de las condiciones que Albert Einstein le puso a su esposa Mileva Marić para seguir juntos o los diez propósitos de Johnny Cash, “no fumar”, “besar a June”, “no besar a nadie más”, y Letterheady, donde archiva simplemente papeles membretados de empresas y, sobre todo, de famosos. “Ahora nos entusiasma elegir el fondo de nuestro perfil de Twitter”, dice Usher, “pero en otra época se tomaban la molestia de que le diseñasen un membrete”. Que fuese, como pone de manifiesto esta pequeña selección, testimonio de la personalidad del remitente:
Frank Lloyd Wright 
Frank Lloyd Wright














Whitney Houston

Whitney Houston














Harpo Marx
Harpo Marx












 
Leonard Cohen

Leonard Cohen













 
Marlene Dietrich

Marlene Dietrich














Ray Charles
Ray Charles













Ray Bradbury
Ray Bradbury 2














Charles Schulz
Charles Schulz (Peanuts)














Marcel Marceau
Marcel Marceau