Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

10 jul 2012

Diez cosas que no sabes sobre la Cienciología El divorcio exprés de Tom Cruise y Katie Holmes no evita que caiga el foco sobre la controvertida organización

El divorcio de Tom Cruise y Katie Holmes ha vuelto a dirigir todas las miradas hacia la Cienciología.
 Ayer, apenas una semana después de conocerse la separación, los abogados de la ex pareja hacían público el acuerdo de divorcio.
 Al parecer, Holmes obtiene la custodia de Suri, su única hija en común, y Cruise se asegura derechos de visita. En el comunicado, cuidadosamente redactado, se subraya que los dos “respetan las creencias del otro”. Se cree que la actriz, que al parecer era católica practicante hasta que conoció a Cruise, teme el adoctrinamiento que puede recibir su hija, que ya habría empezado a recibir sesiones de auditoría, o interrogatorios.
A pesar de este divorcio exprés, todo indica que se seguirá hablando de las controvertidas prácticas de la Cienciología, y mucho
. Al caso 'TomKat' se unirá en otoño el estreno de la película The Master. El filme de Paul Thomas Anderson ( Magnolia, There will be blood) está parcialmente basado en la vida de Ron L.Hubbard, el fundador de la Cienciología. Por mucho que se publique, y se lea, sobre la controvertida religión (que de hecho no puede autodenominase así en algunos  países como Alemania, que la clasifican como secta), siempre aparecen datos sorprendentes.
1. Además de Tom Cruise y John Travolta, hay muchos otros cienciólogos confesos en Hollywood. Entre ellos el músico Beck, Juliette Lewis, que asegura que se desintoxicó gracias al programa Narcanon, ligado a esta religión, Lisa Marie Presley,  los intérpretes Jason Lee, Giovanni Ribisi, Kirstie Alley, Jenna Elfman y Erika Christensen. Peaches Geldof confesó haberse interesado por la religión en 2009, aunque ahora ya no estaría relacionada. Elizabeth Moss, Peggy Olson en Mad Men, es ciencióloga de nacimiento: fue criada en la fe, es decir, no se convirtió ya de adulta como la mayoría de los actores.  Moss cree que se puede ser cienciólogo sin ser homófobo: 
“En la Cienciología es muy importante la idea de libertad personal y yo traslado eso a la orientación sexual”, declaró en marzo a la revista The Advocate. Paul Haggis, el director de Crash, que era un miembro prominente del culto, sí abandonó por su desacuerdo con el apoyo de la Cienciología a la legislación que ilegaliza el matrimonio gay. Will Smith, uno de los mejores amigos de Tom Cruise, ha mantenido siempre una posición ambigua, negando en varias ocasiones ser cienciólogo pero hablando maravillas del sistema de estudios de la organización. Los Smith donaron un millón de dólares a una academia californiana que utiliza los métodos de Ron L. Hubbard.
2. La organización suele exhibir su poderío a través de adquisiciones inmobiliarias multimillonarias. Según un extenso reportaje en el Hollywood Reporter, la organización es propietaria de más edificios históricos en Hollywood que ninguna otra entidad. 
De entre sus inmuebles en el área de Los Ángeles, valorados en 300 millones de dólares, destaca el Celebrity Centre International en la avenida Franklin, que se alza como un castillo pseudo-medieval, y el enorme cuartel general de la organización, un conjunto de edificios azules en Sunset Boulevard. En Madrid cuentan con un espectacular templo frente al Congreso de los Diputados que inauguró en 2004 el propio Tom Cruise, que hizo un discurso en castellano en plena calle y dijo: “me hace feliz entregaros esta iglesia con la que podéis hacer realidad vuestros sueños”.
 Su entonces ya ex novia, Penélope Cruz, no asistió pero sí lo hizo la hermana de la actriz, Mónica Cruz.
3. Varios ex miembros han confirmado que la Cienciología aplica una política de llamada “desconexión”: obliga a sus fieles a separarse de sus familiares que no practican la fe. La iglesia lo ha negado pero el citado Haggis lo confirmó en un artículo del New Yorker titulado El apóstata en el que confirmaba su ruptura con la organización y que tuvo un enorme eco. 
4. La relación con Hollywood es tan antigua como la propia Iglesia, que se fundó en 1955. Muchos jóvenes actores llegaban a ella a través de Milton Katselas, un profesor de interpretación (que ha dado clases entre otros a George Clooney y Michelle Pfeiffer en sus inicios) que reclutaba sus alumnos hacia la Cienciología
5. La Cienciología divide a sus acólitos en niveles. Para ascender es necesario cursar seminarios o someterse a sesiones de “auditoría” (interrogatorios) que hay que pagar. David S. Touretzky, un profesor de la Universidad Carneggie Mellon que ha investigado a fondo la iglesia, asegura que ascender a los niveles más altos puede costar un mínimo de medio millón de dólares.
 La Cienciología negó su afirmación y asegura que se puede seguir sus cursos desde sólo 50 dólares. De los miembros mejor posicionados sí se espera que hagan donaciones generosas.
6. La orden religiosa de los cienciólogos es la llama Sea Org.
 Quien ingresa allí firma un contrato de servicio por un billón de años, puesto que la fe no contempla la muerte. Sus miembros llevan uniformes, trabajan por un sueldo ínfimo y pueden ingresar en la orden a edades tan tempranas como los siete años, según testimonios de ex miembros como Astra Woodcraft, que recientemente ha contado su historia en la web The Daily Beast o Jenna Miscavige, la sobrina de David Miscavige, líder de la organización. Jenna dejó la Cienciología en 2005 y ha hablado de los trabajos forzados  a los que le sometieron de pequeña y de la pésima educación que recibió. La Sea Org recibe su nombre porque tiene varias sedes flotantes y se fundó, en 1967, con una flotilla de tres barcos
. Durante su pico depopularidad, en los sesenta y primeros setenta, el propio Hubbard viajaba constantemente a bordo de uno de esos barcos, el Appollo, por el Mediterráneo y el Caribe con una tripulación en la que al parecer las mujeres vestían un uniforme de microshorts y plataformas.
 7. Los tweets de Rupert Murdoch atacando la Cienciología no son casuales.
 Al parecer, la organización trató de atraer a su primogénito, Lachlan Murdoch, que fue durante un tiempo amigo de Tom Cruise.
 Los Murdoch tomaron partido por Nicole Kidman tras el divorcio de ésta de Tom Cruise, dejando claras sus pocas simpatías hacia la Cienciología. Kidman, australiana como los Murdoch, es la madrina de bautizo de las dos hijas pequeñas del magnate mediático, Chloe y Grace.
8. La Cienciología tiene a la psiquiatría entre sus mayores enemigos. 
De ahí que Tom Cruise atacara públicamente a Brooke Shields por contar que sufrió depresión posparto y que la superó en parte con medicación. En un polémico reportaje para el prestigioso programa de la BBC Panorama, varios miembros de la organización le explicaron al reportero John Sweeney que la psiquatría provocó el Holocausto.
9. Los rangos más elevados de la organización, conocidos como OT, tienen acceso a documentos privados, escritos de puño y letra por Ron. L. Hubbard, que explican entre otras cosas la historia de Xenu, un dictador galáctico cuyas obras serían el oigen de todo daño espiritual. A la Cienciología no le gusta hablar de Xenu abiertamente y sólo revela su historia a miembros que han hecho generosas contribuciones, pero su narrativa, inscrita dentro de una parte del folklore cienciólogo conocido como “ópera espacial”, se hizo pública en 1993,  a raíz de una querella que interpuso un ex miembro contra la organización.
10. En 2009, la Cienciología se convirtió en la primera gran organización a la que le prohibieron intervenir en la Wikipedia, después de años de modificar todas las entradas que hacían referencia a la iglesia.

 
tom cienciólogo

Princesa Sara: “He sido víctima de abusos físicos y mentales”

La princesa saudí Sara Bint Talal Bin Abdulaziz al Saud, sobrina del Rey de Arabia Saudí
Resulta infrecuente que una princesa que reside en un hotel de cinco estrellas pida asilo político. Pero nada en la vida de Sara Bint Talal Bin Abdulaziz al Saud ha sido ordinario.
Desde su crianza entre algodones en un palacio saudí hasta su mudanza a Londres hace cinco años tras un enfrentamiento con su padre. Ahora, la princesa Sara, sobrina del rey  Abdalá y una de los cientos de nietos del fundador de Arabia Saudí, denuncia un compló de la familia para devolverla a ese Reino del Desierto en el que las mujeres no tienen ni voz ni derechos. Aduce que sus problemas se deben a que es una reformista, pero no se le conocen actividades políticas ni de defensa de los derechos humanos.
“He sido víctima de abusos físicos y mentales
. Mis haberes han sido congelados. Me acusan de estar en la oposición, con Irán, no han dejado nada. Me han crucificado de todas las formas posibles”, asegura Sara en The Sunday Telegraph. Según ese semanal británico, el pasado viernes los abogados de la princesa notificaron al Ministerio del Interior su solicitud de asilo político para ella y sus cuatro hijas.
Sara, de 38 años, es hija de Talal, más conocido como el Príncipe Rojo por su coqueteo con el naserismo en los años sesenta del siglo pasado y sus inclinaciones liberales, y su tercera esposa, Mudie Bint Abdulmohsen Alangary. Apodada Barbie, como ella recuerda en la entrevista, fue criada por una gobernanta británica, estudió en la Universidad Rey Saud de Riad y se casó joven con un primo, como es costumbre en Arabia Saudí, del que se divorció pocos años después.
Era la niña de los ojos de su padre. Hasta que en 2007 por un asunto que Sara no aclara, se enfrentó a él y decidió establecerse en Londres con sus hijas.
Su pasaporte caducó dos años después y ahora corre el riesgo de ser deportada dado que su visado también ha vencido y las autoridades británicas rechazaron su extensión el año pasado. En la entrevista con el Telegraph, expresa su convicción de que altos funcionarios saudíes planean secuestrarla y llevarla de vuelta a Riad.
Desde la muerte de su madre en 2008,
Sara ha batallado con su hermano mayor, el príncipe Turki, por la herencia de aquélla valorada en unos 440 millones de euros y que incluye, además de dinero y joyas, propiedades en Arabia Saudí, Suiza, Egipto y Líbano. Las autoridades saudíes le han pedido que regrese a Riad para defender su causa en lugar de airearla en el extranjero.
 Pero el asunto puede ir más allá de la pataleta de una princesa mimada. Su petición de asilo, justo tras la muerte del príncipe Nayef que estaba enfrentado a su padre y le brindó su protección cuando se enfadó con él, da pistas sobre las tensiones dentro de la familia real saudí.
“Soy una amenaza porque soy una reformista desde dentro. Mi manera es la manera islámica moderna”, dice al periódico. Aunque la princesa viste a la occidental y no lleva el preceptivo velo que la sociedad saudí impone a sus mujeres, no cuestiona ni la autoridad absoluta de su tío, el rey Abdalá, ni la de la Sharía, o ley islámica, que se utiliza en el reino para justificar la sumisión de las mujeres.

De sirenas y otras cosas curiosas vistas en la playa Por: Isidoro Merino

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La modelo Hannah Fraser, nadando con ballenas para una campaña para la protección de la especie realizada por el fotógrafo
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Confieso que me he llevado un disgusto. Según un informe publicado la semana pasada por The National Ocean Service (un comité científico que depende del Gobierno de Estados Unidos) y recogido en medios como la cadena británica BBC, las sirenas no existen.

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La modelo Hannah Fraser, nadando con ballenas para una campaña para la protección de la especie realizada por el fotógrafo Ted Grambeau.
En realidad, el informe no dice que no existan, sino que, más allá del mito,  “jamás se ha encontrado una prueba de su existencia”. Una controvertida teoría pseudocientífica, nacida al  calor de la New Age, asegura que tras el mito de las sirenas podría encontrarse alguna especie desconocida de homínido adaptada al medio acuático.
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Como soñar no cuesta, yo prefiero la sirena de Splash (1984), aunque sea de mentirijillas.
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La actriz Daryl Hannah, de sirena, en un fotograma de Splash.
Salvo en la literatura o el cine, nadie se ha encontrado con una sirena (o sireno) varada en la playa. Pero sí con  calamares gigantes (Architeuthis) como el de la foto de abajo, hallado en 2008 en Bahía Bustamante, en la Patagonia Argentina.
Calamar gigante
O el que se conserva en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, en Madrid (el de la foto es una réplica, el original está justo al lado, en un cofre con formol).
Calamar museo de ciencias

En estos monstruosos cefalópodos está el origen de las leyendas sobre el Kraken, capaz de arrastrar al fondo del mar a un barco con su tripulación.
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No son los únicos misterios que esconden los mares.  Estos extraños seres cubiertos de lodo fueron vistos el verano pasado en la playa de San Pedro del Pinatar (Murcia). 
Dos bañistas, ayer mismo,  en los lodos de San Pedro del Pinatar. © Isidoro Merino
Este otro, que se lleva a su novia al baile, es de la película El monstruo de la Laguna Azul (1954), un clásico de la serie B.
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En la playa de Papakolea, en Hawai (EE UU),  las arenas son de color verde por los cristales de olivino depositados durante una erupción volcánica hace 10.000 años.  El olivino es una piedra semipreciosa que también se encuentra dentro de algunas de las bombas volcánicas del parque nacional de Timanfaya, en la isla canaria de Lanzarote (España).
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En la de Glass Beach, en Fort Bragg, California (EE UU), la arena está formada por trozos de botellas (restos de guateques playeros de la década de los 60) que el mar ha ido puliendo hasta darles una apariencia de gemas.
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En octubre de 2001, este muñeco Lego gigante apareció en la playa de Siesta Key, en Florida (EE UU). Un muñeco similar fue hallado en una playa holandesa en 2007, y otro en Inglaterra en 2008. Formaban parte de un proyecto del artista holandés Ego Leonard.

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Hace 20 años, en enero de 1992, una tormenta sorprendió cerca de las Islas Aleutianas a un carguero que cruzaba el océano Pacífico de Hong Kong a Washington. Varios  contenedores cayeron por la borda, uno se abrió y puso en el mar 28.800 patitos de goma amarillos, de los que se utilizan como juguetes de baño.
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Los animalitos se dispersaron, y desde entonces han ido llegando en diferentes oleadas (aún siguen haciéndolo) a playas de todo el mundo. El periodista estadounidense Donovan Hohn rastreó su odisea durante más de cinco años, y lo contó en su libro Moby Duck. Los oceanógrafos también han seguido durante todo este tiempo sus trayectorias, lo que les ha permitido comprender mejor el funcionamiento de las corrientes marinas.
Trayectorias

"Varias veces me he imaginado estar tumbado en la playa y de repente ver aparecer en el horizonte un patito amarillo" declaró Hohn en una entrevista para la sección de cultura del diario El País. “Ese patito sería hoy 19 años más viejo y tendría el pico sonriente de quien ha sobrevivido al océano”.

9 jul 2012

Millares y Westerdahl se encuentran junto al barranco

Millares y Westerdahl se encuentran junto al barranco

Por: | 07 de julio de 2012
Junto al barranco de Guiniguada, en Las Palmas de Gran Canaria, la Fundación Mapfre Guanarteme ha abierto una exposición que remite a un tiempo insólito de Canarias.
 O a la resurrección de un tiempo insólito. La exposición es la de los fondos que Eduardo Westerdahl, el lúcido crítico que hizo posible la aventura de Gaceta de Arte, dejó al Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias del Puerto de la Cruz.
Durante años, esos fondos durmieron sin que se cumpliera el sueño generoso de Westerdahl, y ahora, gracias a la labor del Instituto y a la dedicación de su presidente, Nicolás Rodríguez Muntzenmeier, y de su vicepresidente de arte, Celestino Celso Hernández, la colección revive, se expone y viaja. Y ahora está en esa sala junto al barranco.
Ahí he estado viéndola, maravillándome con la fortaleza adolescente (siempre fue adolescente, nació en 1902, murió en 1983) que le llevó a Eduardo Westerdahl a mantener en vilo su apuesta a favor del arte informal, abstracto.
 Esa apuesta lo convirtió en una referencia europea en los años treinta y después. En aquella década hizo un viaje que sería fundamental en su vida y en la vida de sus compañeros tinerfeños. Fue a Berlín y a otras grandes ciudades de Europa, se enamoró de los colores y de las formas pintadas por Kandinsky y por Paul Klee y regresó decidido a crear la aventura que fue Gaceta de Arte, la revista que, en 1935, cometió la locura de traer a Tenerife a André Breton y a Banejamin Peret para hacer en la isla la segunda exposición surrealista que se produciría en suelo europeo hasta entonces.
Luego vinieron la guerra, la dispersión, la represión y el olvido
. En medio de las brumas del olvido en Canarias hubo algunas luces muy potentes
. En primer lugar, las que mantuvieron encendidas Westerdahl y los suyos (Domingo Pérez Minik, Pedro García Cabrera, José Arozena), y las que estaban encendidas en Gran Canaria, Juan Rodríguez Doreste, Juan Ismael...
Hubo una suerte, en Gran Canaria y en Tenerife, esa generación se encontró de inmediato con lo que el pintor tinerfeño Enrique Lite dio en llamar La Generación Escachada, y en lugar de producirse el tradicional asesinato del padre tuvo lugar, para bien de ese momento y del porvenir de ese momento, el abrazo de generaciones. Les siguieron, en una y en otra isla, gente como Manuel Millares, Martín Chirino, Manuel Padorno, Pedro González, Julio Tovar...
 Y luego vino otra generación limítrofe, además, que se sumó a aquellas, la de Emilio Sánchez-Ortiz, Luis Alemany, Eugenio Padorno, Arturo Maccanti...
Y así sucesivamente.
Había, pues, un espíritu, e incluso una amistad que fue volando de un lado a otro, de una época a otra, y que tuvo la fuerza suficiente como para mantener, con los altibajos que imponía la época aquella tan difícil, el espíritu libertario, o libérrimo, de Gaceta de Arte, que era, por otra parte, el aire de un tiempo contra el que se trató de imponer el hacha de la guerra.
 Y la guerra, esa maldad, tuvo más suerte que la vida. En fin.
Lo cierto es que durante aquel tiempo y después, en la posguerra, aquel sueco reconcentrado, sonriente a veces, pero siempre contumaz, como un niño que no renuncia a tener el último juguete, siguió teniendo amigos en el arte y en la vida, y siguió coleccionando aquello que más quería, arte informal, moderno, el abstracto que se imponía en otras latitudes y que aquí se despreciaba o se menospreciaba.
 Esa colección está en gran medida en esta exposición, y se puede ver permanentemente, cuando vuelva allá, en su propio Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl en el Puerto de la Cruz, donde siempre quiso tener el crítico su colección.
Aquí, en Las Palmas de Gran Canaria, hemos sabido que la ubicación en la que está este museo tan bien organizado y tan arriesgado todavía pende de un hilo; que el Parlamento de Canarias ha denegado su auxilio para asegurarlo ahí, o para asegurar su continuidad, porque el proyecto es de ámbito local y no regional...
 Es como si se dijera que las campanas de Vegueta o la Fundación César Manrique o el océano Atlántico son parte de un ámbito local...
Mezquindades realmente pequeñas de una polémica exactamente minúscula.
En este encuentro de casualidades que es siempre un museo, sobre todo si está inspirado por aquel cultivador de azares que fue Westerdahl, apareció también la figura de Manolo Millares, que fue su cómplice y su amigo intergeneracional.
 En la exposición está Millares, y también está Elvireta Escobio, su viuda, uno de cuyos cuadros aparece asimismo en la colección Westerdahl. Pues acaba de aparecer (en La Fábrica, apoyada por la Fundación Antonio Pérez) la correspondencia que mantuvieron Manolo Millares y Eduardo Westerdahl entre 1950 y 1969
. El libro, que conocí ahí, parece una consecuencia de la propia exposición, y sin duda de la amistad que mantuvieron ambos mientras se iban haciendo en la poderosa cabeza de Manolo la estética y el pensamiento radical que lo han convertido en uno de los grandes artistas del siglo XX.
Verlos ahí juntos, simbólicamente pero también en el recuerdo, revivió mi memoria de uno de los últimos momentos públicos de Millares, cuando acudió, a principios de 1970, a la inauguración de la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias.
 Ya era un hombre tocado por la enfermedad que acabaría con su vida en agosto de 1972. Lo recuerdo ensimismado, escuchando, junto a Eduardo Westerdahl y junto a Joan Miró, siguiendo con su mirada ausente, solícito pero silencioso. No se me borra jamás esa imagen de Manolo Millares. Y él hizo, como Westerdahl, que no se nos borrara a los canarios esa época que de pronto salta de la memoria a la vida viendo los cuadros de esta exposición junto al ya desaparecido barranco de Giniguada.