Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

9 jul 2012

“Si Pasqual no recuerda a alguien, lo abraza igualmente”


Diana Garrigosa y Pasqual Maragall, en Santander. / pablo hojas
Han pasado dos años desde que se estrenó el documental Bicicleta, cuchara, manzana, en el que Pasqual Maragall (1941) y su familia muestran su lucha diaria contra la enfermedad de alzhéimer que padece el expresidente de la Generalitat.
Sus apariciones públicas desde entonces han sido contadas, aunque su agenda está repleta de actividades. “Le llegan muchas invitaciones y él decide a qué vamos y a qué no. Si no quiere estar en un sitio, se levanta y se va”, dice Diana Garrigosa, la esposa del político socialista. En esta ocasión él resuelve quedarse en la mesa y pide una tónica.
El matrimonio está en Santander para debatir sobre el alzhéimer en el marco de los cursos de verano de la Universidad Menéndez Pelayo.
 Hablan abiertamente de la enfermedad. “No nos cuesta porque nos damos cuenta de que es útil”, afirma Garrigosa. “Por eso grabamos la película. Creímos que divulgar la enfermedad ayudaría a sacarla del armario; mi marido en aquel momento dijo que era mejor no disimular”, añade. Pasqual Maragall no interviene mientras se trata el tema. Hojea el periódico y comenta alguna noticia.
 “Mira lo que está pasando en Francia…”, dice. ¿Le sigue interesando la política? “No, no tanto. Ni a él, ni a mí. Como a tanta otra gente”.
Ahora el día a día de Maragall está programado en una agenda que gestiona su jefe de gabinete. “Hay que planear todo a corto plazo”, explica Garrigosa. Maragall también gusta de controlar su tiempo. Lleva en su bolsillo una pequeña libreta en la que anota sus citas. La próxima: ir a librería a comprar lo último de Ian Gibson. “Hace cosas que no hubiera hecho, como pasear. Y anda muy rápido”, dice la mujer. “También los nietos han entrado en la agenda”, añade. Se ha aficionado incluso a la fotografía. Captura imágenes con su móvil. A mitad de conversación, busca el aparato en su chaqueta. Lo ha olvidado. Se levanta y va por él a su habitación. A su regreso retrata a la periodista.
Lo que no pueden prever es que la gente les pare por la calle. “Nos ocurre constantemente”, dice Garrigosa. Y pasa. Un fotógrafo interrumpe la conversación para retratar a la pareja. “Nos conocimos en…”, se dirige a Maragall, quien asiente y posa junto a su esposa. La anécdota sirve a la mujer para parafrasear a su marido: “Siempre hace un chiste en el que dice que, como es conocido nunca se perderá. Siempre habrá alguien que le reconozca”. Le preocupa más no tratarle como a un enfermo. “Si se olvida de algo, no hacerlo por él. La cuestión es que mueva las neuronas”, especifica.
Muchos amigos visitan a Maragall. “No me puedo imaginar que no los viera, si no, los olvidaría. Recuerda a muchas personas, pero, si no, las abraza igualmente”, dice Garrigosa. ¿Hablan del futuro, de cuando olvide a la familia? “Será el peor momento, para mí será su muerte”, se emociona. “Existirá, pero…”, no consigue acabar la frase. “Sé que no se va a curar. Pasará”, zanja.
Pese a esta certeza y a que la enfermedad avanza, Maragall saca de sus recuerdos los versos que escribió su abuelo y que dan nombre a sus memorias: Pasqual Maragall. Oda inacabada. Y recita el poema entero.
Han pasado dos años desde que se estrenó el documental Bicicleta, cuchara, manzana, en el que Pasqual Maragall (1941) y su familia muestran su lucha diaria contra la enfermedad de alzhéimer que padece el expresidente de la Generalitat. Sus apariciones públicas desde entonces han sido contadas, aunque su agenda está repleta de actividades.
“Le llegan muchas invitaciones y él decide a qué vamos y a qué no. Si no quiere estar en un sitio, se levanta y se va”, dice Diana Garrigosa, la esposa del político socialista. En esta ocasión él resuelve quedarse en la mesa y pide una tónica.
El matrimonio está en Santander para debatir sobre el alzhéimer en el marco de los cursos de verano de la Universidad Menéndez Pelayo.
 Hablan abiertamente de la enfermedad. “No nos cuesta porque nos damos cuenta de que es útil”, afirma Garrigosa.
 “Por eso grabamos la película. Creímos que divulgar la enfermedad ayudaría a sacarla del armario; mi marido en aquel momento dijo que era mejor no disimular”, añade. Pasqual Maragall no interviene mientras se trata el tema. Hojea el periódico y comenta alguna noticia. “Mira lo que está pasando en Francia…”, dice. ¿Le sigue interesando la política?
 “No, no tanto. Ni a él, ni a mí. Como a tanta otra gente”.
Ahora el día a día de Maragall está programado en una agenda que gestiona su jefe de gabinete. “Hay que planear todo a corto plazo”, explica Garrigosa.
 Maragall también gusta de controlar su tiempo. Lleva en su bolsillo una pequeña libreta en la que anota sus citas. La próxima: ir a librería a comprar lo último de Ian Gibson. “Hace cosas que no hubiera hecho, como pasear.
Y anda muy rápido”, dice la mujer. “También los nietos han entrado en la agenda”, añade. Se ha aficionado incluso a la fotografía. Captura imágenes con su móvil. A mitad de conversación, busca el aparato en su chaqueta. Lo ha olvidado. Se levanta y va por él a su habitación. A su regreso retrata a la periodista.
Lo que no pueden prever es que la gente les pare por la calle.
 “Nos ocurre constantemente”, dice Garrigosa. Y pasa. Un fotógrafo interrumpe la conversación para retratar a la pareja. “Nos conocimos en…”, se dirige a Maragall, quien asiente y posa junto a su esposa. La anécdota sirve a la mujer para parafrasear a su marido:
“Siempre hace un chiste en el que dice que, como es conocido nunca se perderá. Siempre habrá alguien que le reconozca”.
 Le preocupa más no tratarle como a un enfermo. “Si se olvida de algo, no hacerlo por él. La cuestión es que mueva las neuronas”, especifica.
Muchos amigos visitan a Maragall. “No me puedo imaginar que no los viera, si no, los olvidaría. Recuerda a muchas personas, pero, si no, las abraza igualmente”, dice Garrigosa. ¿Hablan del futuro, de cuando olvide a la familia? “Será el peor momento, para mí será su muerte”, se emociona. “Existirá, pero…”, no consigue acabar la frase. “Sé que no se va a curar. Pasará”, zanja.
Pese a esta certeza y a que la enfermedad avanza, Maragall saca de sus recuerdos los versos que escribió su abuelo y que dan nombre a sus memorias: Pasqual Maragall. Oda inacabada. Y recita el poema entero.

Iniesta se casa a ritmo de la música de ‘Gladiator’

ATLAS
Andrés Iniesta, con solo 28 años, ya ha hecho historia alcanzando triunfos deportivos como jugador del Barcelona y de la selección española.
 Pero lejos del terreno de juego, en el plano personal, disputó su partido más importante: contrajo matrimonio con la madre de su hija, la catalana Anna Ortiz, en una ceremonia civil en Tarragona en la que le arroparon muchos de sus compañeros de equipo como Messi —junto a Antonella, su novia y madre del que será su primer hijo-, Xavi, Piqué, Puyol, Cesc y el que durante muchos años ha sido su entrenador, Josep Guardiola. “Gracias por venir a este momento tan bonito, especial, inolvidable”, les dijo Iniesta tras la ceremonia.
El futbolista quiso brindar junto a su ya esposa con un vino rosado de la bodega que tiene en su pueblo natal, Fuentealbilla (Albacete).
El caldo se llama Corazón Loco y en la botella rezaba el lema:
 La pasión va por dentro. La pareja se desplazó en un coche de época, muy acorde con el vestido crudo al estilo años veinte que llevaba la novia.
 El futbolista se decantó por un chaqué clásico negro.
El enlace se celebró al atardecer en uno de los parajes más idílicos y exclusivos de la Costa Dorada, el castillo de Tamarit, una fortificación medieval construida en el siglo XI, de estilo románico y ubicada a primera línea de mar. El día y la hora escogidos para darse el sí quiero, el 8 de julio a las 6 de la tarde, no fueron casuales. Estos dos números son mágicos para el recién nombrado como mejor jugador de la Eurocopa. El primero es su dorsal en el equipo azulgrana y el segundo, en la selección española.
 El enlace fue oficiado por el alcalde de Tarragona, el socialista Josep Fèlix Ballesteros.
 La ceremonia tuvo lugar en los jardines de la fortaleza, en un gran escenario cubierto con mobiliario blanco y con el azul del Mediterráneo como decorado de excepción. El novio hizo su entrada en el castillo al ritmo de la música de la película Gladiator, con uno de los temas que Guardiola utilizó para motivar a su plantilla en la final de la Champions de 2009 en Roma.
La novia, al son de la música de El Guardaespaldas, interpretada por Whitney Houston, apareció minutos después rodeada de pequeñas damas de honor, seguida muy cerca por su hija Valeria, de un año y medio, la niña del Mundial porque fue concebida poco después de que La Roja ganara el título en Sudáfrica con un tanto de Iniesta.
El evento se desarrolló en medio de un gran dispositivo de seguridad de los Mossos d’Esquadra, la Policía Local y una empresa privada. La mayoría de invitados se desplazaron en una decena de autobuses y se quedaron a dormir en hoteles y campings de la zona
. A pesar de las medidas de seguridad, todos los accesos del castillo estuvieron repletos de turistas, vecinos y seguidores del futbolista, que llegaron a seguir desde los despeñaderos o la playa la ceremonia en directo. “Esto parece el Tour de Francia”, bromeó desde su cuenta de Twitter, Piqué, que se presentó sin Shakira alimentando los rumores de que la cantante colombiana está cuidando su incipiente embarazo.
“Quiero dar las gracias a toda la gente que ha salido y nos ha mostrado su cariño”, dijo Iniesta en referencia a los centenares de curiosos arremolinados en la zona
. La pareja quería celebrar también el banquete en el castillo, en donde incluso hay estancias reservadas exclusivamente para los novios. Sin embargo, en la fortificación caben 350 personas y la lista de comensales de la pareja doblaba la capacidad.
 Por eso, tras servir un cóctel allí, el convite se trasladó a un recinto cercano, Mas d’en Ros. La estrella de La Roja estuvo acompañada por muchos de sus familiares y amigos de su pueblo. Además de muchos de sus compañeros en el Barcelona, estuvieron el exazulgrana Eto’o, los ex presidentes del club, Joan Laporta y Joan Gaspart, el actual, Sandro Rosell, el televisivo Risto Mejide y los cantantes de Estopa David y José Manuel Muñoz, amigos de la pareja. “Brindo por la felicidad y porque todo vaya muy bien”, concluyó Iniesta.
Los novios, Andrés Iniesta y Anna Ortiz, una vez casados. / JOSEP LLUIS SELLART

Internet se rinde ante ‘Carmina o revienta’

María León y Carmina Barrios, respectivamente hermana y madre de Paco León, en un momento de la película 'Carmina o revienta'.
Esta vez el experimento no ha hecho falta testarlo con gaseosa. Carmina o revienta, la apuesta artística y empresarial de su director, Paco León, es el primer gran estreno simultáneo en España en salas de cine, plataformas de descargas legales por Internet, televisión de pago y DVD. Y se ha convertido en la película con más visionados legales en la Red de la historia en España.
Según los datos de ayer a las 22.00 (y teniendo en cuenta que no hay cifras definitivas de algunas plataformas por ser domingo), Carmina o revienta ha tenido de 12.500 a 15.000 visionados: el Ministerio de Cultura computa dos espectadores por visionado, por lo que habría alcanzado hasta 30.000 espectadores.
Si ese público hubiera pasado por una sala de cine, y comparando los datos de taquilla del último fin de semana con cifras definitivas —el del 29 de junio, 30 de junio y 1 de julio—, Carmina o revienta hubiera sido la sexta película más vista, detrás de Men in black III con 32.300 espectadores, según las cantidades que proporciona la empresa Rentrak España. Y solo hablamos de espectadores en Internet, porque a ellos habría que sumar los de las salas y la venta del DVD.
Carmina o revienta se puede ver desde el jueves en ocho plataformas en la Red donde cuesta de 1,95 euros a cuatro euros, y en dos plataformas de televisión a la carta, y desde el viernes en 20 salas de cine y en DVD.
 En la web de Filmin la han comprado 8.000 usuarios, que tienen 72 horas para verla. No hay datos más precisos de otras plataformas, más allá de que está en el número uno de la tienda iTunes de Apple y también encabeza la lista de las más vistas en Google Play. “Para nosotros es un récord”, cuenta Juan Carlos Tous, responsable de Filmin, la plataforma más importante de cine en España.
“Triplica, en solo cuatro días, nuestros mejores resultados, obtenidos por The artist, Margin call y No habrá paz para los malvados”.
La apuesta doble (artística y empresarial) estaba ya en el germen del proyecto. Artística porque ese falso documental, Premio Especial del Jurado en Málaga y galardón a la mejor actriz para la madre de León, Carmina Barrios, costó 40.000 euros. “Yo he invertido el dinero ganado en televisión y publicidad para lograr libertad: así tenía el control artístico de la película”, dice su director. Y empresarial porque, tras rechazar una gran oferta de una distribuidora, León decidió un estreno simultáneo, que la gente pudiera verla donde quisiera.
 Así que la ofertó por Twitter a cualquier sala que deseara proyectarla, y al final el viernes salió en 20 pantallas. Anoche, a falta de datos definitivos que sumaran las últimas sesiones del domingo, y según adelantaban desde Rentrak España, estaba la 17ª en taquilla del fin de semana —lógico, por sus pocas salas— con cerca de 30.000 euros y unos 4.000 espectadores, pero la sexta en recaudación por pantalla, un dato revelador.
 En Sevilla el éxito era apabullante y se ponía la novena en cómputo total. Desde la empresa de medición consideran que incluso con más copias Carmina o revienta habría mantenido la media y, por tanto, recaudado más dinero.
El actor, ahora devenido en cineasta de vanguardia en la distribución, hablaba calmo aunque confesaba su “inmenso entusiasmo”. “Estaba seguro del éxito. Lo importante no es que sea la más descargada —por otro lado me enorgullece— sino la demostración de que el público está preparado para estos lanzamientos”. Juan Carlos Tous apunta: “Es el lanzamiento perfecto para un filme de este tamaño. Hoy por hoy no podría hacerse con Spiderman o Torrente, porque cada largometraje debe buscar su modelo. Y nos abre la puerta a reflexionar sobre cómo se pueden hacer esos grandes estrenos”.
 León está de acuerdo: “Cada película debe tener claro su público. Además, esta manera de promocionar ahorra gastos. Porque cuando algo funciona, nace el efecto carambola: si te gusta en cine, la repites en Internet a precio más barato, o la compras en DVD para guardar
. Cuando separas las ventanas de distribución —como ocurre actualmente— esa rapidez es imposible
. Alguien oye hablar de una película y no puede verla porque ya se estrenó en cine y aún no ha salido en DVD, o porque aún no la ha emitido una televisión de pago...”.
La campaña en Twitter por Paco León (573.404 seguidores) recuerda a la que en su día realizó Nacho Vigalondo (186.720 seguidores) con su Extraterrestre.
 Sin embargo, esta comedia solo llegó a ser vista, al final de su carrera en salas, por 24.912 espectadores (que eso sí, pagaron una entrada de unos siete euros). ¿Hubiera funcionado igual de bien como en Carmina o revienta un estreno simultáneo de Extraterrestre? Es un buen ejercicio de cine-ficción para reflexionar.
De estos días de locura promocional, León recuerda un momento especial: “El viernes en la FNAC de Sevilla firmé DVD hasta que se agotaron”.
 De la edición de 15.000 DVD se ha vendido el 80%, según datos de Cameo, la editora en este formato de la película.
En otras partes del mundo, este lanzamiento simultáneo ya se ha hecho con distintas películas. El estreno más parecido a Carmina o revienta fue el de Margin call, aquel drama sobre el inicio de la crisis financiera en Wall Street, que se estrenó el mismo día en Estados Unidos en salas (seis millones de dólares de taquilla, con un precio medio por entrada de 12 dólares) y en Internet (cinco millones de recaudación, a cinco dólares por visionado).
¿Y la piratería? Pues, según Tous, “casi anecdótica”. “Consumir esta película se ha convertido en una militancia, en una declaración de principios”, asegura León.
Una última alegría: el gran animal cinematográfico que encierra el filme, Carmina Barrios, la mujer que bautiza este falso documental, ya tiene nuevo proyecto: estará en la próxima película de Santi Amodeo (Astronautas, Cabeza de perro).

Feliz verano.......AlmudenaGrandes

Hay muchas cosas buenas que salen gratis.
 Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles.
 Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas.
 Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana.
 Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.
Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos.
 Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo.
Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.
El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí.
 Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres.
 Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir.