Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

6 jul 2012

El bosón y el codex

El bosón y el codex

Ayer, día cuatro de julio, a media tarde, cuando ya había bajado un poco la temperatura canicular, fui a mi supermercado habitual, aparqué a la sombra, compré la botella de cava mejor que tenían, la puse a enfriar y la compartí durante la subsiguiente cena en amor y compañía, para celebrar que se nos había informado de que, al parecer, había evidencias más que fundadas de que existía el bosón de Higgs o, al menos, algo muy parecido, y de que había aparecido también, en un garaje de las cercanías de Santiago de Compostela, el original del Codex Callixtinus sustraído hace un año.
El deporte (La Roja), la investigación científica y la investigación policial han venido a recordarnos muy gratamente que existe vida más allá de los sobresaltos de la prima de riesgo y de la ¿obligada? política de austeridad, y que en otros ámbitos de interés para la ciudadanía existen profesionales que hacen su trabajo de manera honrada, limpia e inteligente.
EL PAÍS ha venido informando de las tres cosas, si bien, todo hay que decirlo, en una medida no muy equilibrada: el número de páginas y de periodistas dedicados a cubrir el glorioso cantar de gesta de La Roja excede en muchas varas de medir al dedicado a la física de partículas, o a la conservación del patrimonio histórico, pero no voy a ser yo quien reaccione ahora como un resentido aguafiestas.
De estas tres buenas noticias que hemos recibido en lo que llevamos de mes de julio hay una, sin embargo, que probablemente cumple de la manera más cabal con aquel principio del que hablaba Tucídides: la de ser un ktema es aeí, es decir, “una conquista para siempre”, porque inevitablemente otras selecciones nacionales de fútbol superarán en el futuro a la española, aunque hoy por hoy parezcan tenerlo crudo, y por muy bien custodiado que esté el Codex Callixtinus nada impide que sea robado de nuevo, o deteriorado, o destruido en el futuro, simplemente por un quíteme allá esas pajas entre un deán y un trabajador ofendido.
Las conquistas de la ciencia, sin embargo, son mucho menos coyunturales, menos azarosas y menos locales: en primer lugar, son para toda la humanidad y, en segundo lugar, tienden a perdurar siglo tras siglo.
Por otra parte, el hecho de que el fútbol europeo tenga tan alto nivel y que su inabarcable patrimonio histórico-artístico esté bien conservado, catalogado y estudiado, influye quizá no poco en las primas de riesgo de sus países, pero que una instalación conocida como “centro europeo de investigación nuclear” (CERN) lidere hoy los descubrimientos en física de partículas de y para todo el mundo, parece ser una garantía de que Europa puede aspirar a seguir en la vanguardia de la ciencia, de la tecnología y del desarrollo y de que, por lo tanto, podrá seguir ofreciendo bienestar a las generaciones futuras de sus ciudadanos.
Les recuerdo que precisamente en ese centro del que procede la noticia del bosón de Higgs, el CERN, se descubrió no hace muchos años el Hypertext Transfer Protocol (http) o el Uniform Resource Locator (URL) que, sin ir más lejos, me permitieron ayer ir a comprar el cava a tiro fijo, conociendo ya su precio antes de salir de casa.
Para que luego digan que lo que hacen en el CERN no vale para nada.

Javier López Facal es profesor de Investigación del CSIC

 

Gaultier y su mujer decadente y seductora



En los zapatos de Marilyn Monroe

El capitalismo a veces puede ser tan tiránico que cuando entrega a alguien al mundo, lo hace sin factura.
 Tal es su poder destructor que en agosto de 1962 fue capaz de reducir el mito de la Venus rubia a muñeca de trapo tras solo 36 años de mediación.
 Los versos que el cineasta Pier Paolo Pasolini escribió al conocer la muerte de Marilyn Monroe cuelgan de una de las salas del Museo Ferragamo de Florencia.
El palacio del maestro del calzado, que vistió los pies de la actriz sus últimos años, homenajea a la diva en el 50º aniversario de su muerte con una exposición que, a través de los zapatos, ancla a Marilyn a la tierra en su forma de Norma Jean para, al mismo tiempo, dejarla flotar entre el glamour de sus vestidos y películas, y la unión entre el arte y los fotografías que medio siglo después siguen parapetadas en la retina universal.
Marilyn en el rodaje de 'Misfits'
“Cuando se piensa en ella, la primera imagen que aparece es la de una diosa griega”, dice Stefania Ricci, comisaria de la exposición Marilyn y directora del Museo Salvatore Ferragamo desde 1995. “Necesitábamos un nexo entre la moda y el mito, repasar las diferentes etapas de su vida y al mismo tiempo relacionarlo con el arte”, explica.
El primero en encontrar esta conexión fue el fotógrafo húngaro-francés André de Dienes en 1945
. Sus anotaciones nerviosas antes de una sesión con la actriz inspiran una muestra que desgrana un modelo de belleza que, como escribió Truman Capote, “a veces podía ser etéreo y otras la camarera de un café cualquiera”.
De Dienes, autor de las primeras imágenes de la actriz cuando era una adolescente y su melena se enredaba por el viento del mar, tuvo la idea de unir en Marilyn categorías que el arte de unos años convulsos de capitalismo y guerra había recuperado tras un tiempo de abismo.
Aquella mañana, Marilyn Monroe no estaba de humor y su proyecto de convertirla en la figura renacentista de la Leda de Leroux quedó reducido a un atisbo publicitario, con cierto aire clásico por la inclinación de la cadera de ambos mitos.
Cecil Beaton se inspiró en el 'Esclavo moribundo' de Miguel Ángel para retratar a Marilyn / cecil beaton
Tiempo después, por tributo o mero ejercicio del inconsciente, Marilyn se convirtió en la Venus de Botticelli en una imagen de George Barris de 1962. Ataviada solo con un grueso jersey de punto, se anuda la prenda en una pose que el Museo Ferragamo superpone en un vídeo. La imagen materializa el prototipo de feminidad que Marilyn se construyó molecularmente y que manejó a su antojo pese a la tristeza, el cansancio y la desazón que expresaba en sus diarios y poemas.
 Porque su cuerpo fue su éxito, pero también su trampa.
La actriz se encuentra con los clásicos cara a cara en una muestra que enfrenta a la mujer que fotografió Bert Stern entre sábanas con la ninfa dormida de Antonio Canova, la que se insinúa en la película Something’s got to give con reproducciones de la Venus de Milo, la que ríe hasta la mueca o se descompone en intensidad tras el objetivo de Cecil Beaton, a imagen de las esculturas de Miguel Ángel o las pinturas de Jean-Baptista Greuze.
 Estas leyendas de formas voluminosas envolvieron un estilo incapaz de perpetuarse, pese al empeño de la reencarnación.
La actriz posa en la playa en 1962 como la Venus de Boticelli recién salida del mar / george barris
Marilyn es ese cruce de carreteras, una con destino al Olimpo, la otra hacia un lugar cualquiera
. La primera acaba en el purgatorio creado en el museo: un espacio blanco, con una cama deshecha y ella en una imagen de purpurina y perlas de Bert Stern
. Pero antes del impacto, la bifurcación toma un atajo y Ferragamo cotidianiza el mito con sacudidas de realidad en zapatos de seda y piel desgastada.
Clienta y maestro nunca llegaron a conocerse. Ella encargaba a Ava Gardner y a la esposa de Milton Green grandes pedidos –“a veces, de más de 25 zapatos”, recuerda Ricci–. Ferragamo llegó a sus pies cuando se trasladó a Nueva York y dejó de llevar dentro y fuera de escena el vestuario de Hollywood. Agarrada del brazo de Arthur Miller, siguió construyendo ese caminar coqueto y sexi, pero con un estilo más depurado.
 Cambió las plumas por los colores neutros, los pantalones capri y los jerséis. Y aunque se empeñó en disimular una talla corta con unos salones clásicos de 15 centímetros, bajó a la acera del Actor’s Studio de Nueva York con unas bailarinas del diseñador.
Todos estos zapatos fueron adquiridos por el Museo Ferragamo en la subasta de objetos de Marilyn Monroe de Christie’s en 1999.
 En urnas, como piezas de arte, se rodean de más vestidos de fiesta en torno a una gran pantalla de cine que dispara las mejores escenas de la filmografía de la actriz.
Con el director Billy Wilder en 1958
“En la actualidad es complicado encontrar un prototipo de mujer en el arte y la moda que se parezca a Marilyn”, confiesa Stefania Ricci.
 “El cuadro de Andy Warhol puede que sea el símbolo de la interpretación de Marilyn en el arte contemporáneo”.
La pintura de 1978 que multiplica a la actriz por cuatro se reta con un retrato de Jackie Kennedy también del artista pop con una banda sonora irónica hasta el paroxismo: la repetición en bucle de Happy birthday mister president.
 Alrededor, una selección en blanco y negro de algunos de los 50 vestidos que el museo ha conseguido de coleccionistas privados.
 El negativo resultante sobrecoge como una Cleopatra desgarrada, una pieza de María Callas o un poema de Sylvia Plath.
“Me he dado cuenta de que después de luchar para ser actriz tengo que empezar a hacer el mismo esfuerzo para ser yo misma y ser capaz de usar mi talento”, escribió Monroe.
 El final de este recorrido brilla para pasar el trago.
 Suena a espectáculo de revista.
 Huele a perfume en tarro pequeño.
 Se encierra entre capas de maquillaje para que el recuerdo de una época ufana e implacable no diluya la esperanza.

No habrá más letras escritas por Gabo Por: Elsa García de Blas


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Conferencia de Jaime García Márquez en Cartagena de Indias. FOTO: ÁNGEL COLINA
Jaime García Márquez, hermano pequeño de Gabo, con el que se lleva 13 años, dijo con las palabras lo contrario de lo que decía su mirada, lo que expresaban sus gestos y, finalmente, lo que reveló la emoción que quiso evitar pero que le tembló la garganta y le humedeció los ojos: que su misión es muy dura.
 Aunque fingiera que no. Casi todas las tardes recibe en su casa de Cartagena de Indias, donde reside, una llamada desde México
. El Premio Nobel de Literatura, el genio, que es su hermano, está al otro lado de la línea, y entonces Jaime se dedica a recordarle lo que la demencia senil le está arrebatando al genio: los recuerdos.
Jaime García Márquez es ahora la memoria de Gabo
 . "A veces lloro. Pero siento una felicidad dolorosa, porque tengo el privilegio de hablar con él", dijo instantes antes de quebrársele la voz, en la conferencia que impartió a los expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA en el Museo de la Inquisición en Cartagena. Después le salió sincero, como un desgarro:
 "Lloro porque siento que se me escapa de las manos".
Gabriel García Márquez (Aracataca, 1928) no se está yendo, se está marchando su memoria. Y con ella su genialidad. Su hermano lamenta que los estragos le hayan llegado antes de tiempo, por la quimioterapia que le salvó en 1999 de un cáncer linfático.
Pero físicamente se encuentra bien. "A veces da la sensación de que hay personas que quisieran que se muriera, porque la noticia de su muerte sería importante, pero se van a quedar pendientes mucho rato", expresó con malestar Jaime García Márquez, ingeniero civil y exsubdirector de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano creada por Gabo. "Todavía le tenemos, podemos hablar con él, sigue con alegría, con entusiasmo, lleno de humor".
Y lanzó al aire, con un suspiro: "Que se demore, que se demore mucho ese momento".
El relato del hermano del Nobel discurrió, gracias a las preguntas de los chicos en el patio del museo a la sombra de un bonga centenario, con saltos en el tiempo, del Gabito de ahora al de antes; pero siempre genial
. "Desde muy temprana edad ya sabíamos que era un genio, era muy despierto".
Su abuelo, con el que vivió los primeros años, le influyó decisivamente en la "vocación temprana", cuando le puso a pintar con acuarelas de colores en papel de periódico virgen.
 Así nacieron las primeras obras de García Márquez, como novelas gráficas.
 Nació genio, y también en sentido científico.
Su hermano reveló que Günter Grass le hizo en el año 99 un test de inteligencia que desveló un coeficiente intelectual altísimo.
 La obsesión hizo el resto.
"Estaba obsesionado con la perfección". Al principio escribía con una máquina de escribir, y los tachones le perturbaban tanto que tenía que repetir, mecanografiar de nuevo, las hojas que tenían equivocaciones, hasta que quedaban impolutas.
 El proceso le llevaba tanto tiempo que cuando por fin utilizó el ordenador - y fue de los primeros escritores en hacerlo en Latinoamérica- ahorraba un 70% del tiempo invertido en escribir.
 Ese tiempo extra que le regaló la tecnología no lo empleó en nuevas obras, sino en perfeccionar las que ya había escrito. "No quiso hacer más, quiso hacer la mejor".
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El hermano de Gabo, en el medio, con el viceministro de Turismo de Colombia (izquierda) y el subdirector de la Ruta Quetzal (derecha). FOTO: ÁNGEL COLINA
La mirada luminosa del Jaime García Márquez, que vestido con guayabera y pantalón de lino blanco parecía Gabo solo unos años más joven, se tornaba mustia cuando volvía al presente. Tigra y Agosto nos vemos son dos relatos inconclusos del Nobel.
El primero cuenta la historia de una hembra de tigre que se venga de un cazador -un magnate neoyorquino- que mató a su pareja.
 Lo hace matándole en su oficina después de coger un tren y hasta un ascensor.
 Del segundo, que ya se publicó, García Márquez tiene cinco versiones diferentes.
 No las ha compartido con nadie, y su hermano teme que las haya destruido, porque elimina en una trituradora de papel lo que no le gusta.
Los hermanos no se ven desde hace dos años, salvo esas conversaciones telefónicas en las que uno hace de memoria del otro.
 Por eso y porque la sombra de un Nobel en la familia tiene que pesar como una losa, Jaime les confesó a los chicos que a veces preferiría no ser el hermano de Gabriel García Márquez.
Para poder hablar con libertad.
 Pero fue solo un momento, antes de volver a expresar su anhelo porque su Gabito aguante: "Aún siento que le tenemos agarrado por el cuello".
Fue la última pregunta: ¿Leeremos un nuevo relato de Gabriel García Márquez? Y Jaime García Márquez contestó, sincero, y lo hizo con un desgarro que en esta ocasión fue para todos, no solo para él. Lo dijo claro: "Desgraciadamente, no vamos a tener esa oportunidad". Aunque pareciera probable, escucharlo se hizo duro. No habrá más letras escritas por Gabo.